martes, 9 de junio de 2026
CARTA A MARIANA, CON ONDAS HERTZIANAS Y FUTBOLERAS
Querida Mariana: en los años sesenta oíamos el fútbol en la radio. En Comitán no había televisión. En la radio escuchábamos peleas de boxeo y partidos de fútbol. Los grandes comentaristas nos hacían vivir lo que sucedía en la cancha o en el cuadrante. Te conté que en los años setenta me sorprendía mucho que la señora que servía en el departamento de la tía Anita, en la colonia Roma, de la CDMX, escuchaba las corridas de toros. Era aficionadísima. No se perdía ninguna transmisión. Ya para ese tiempo, nosotros, estudiantes de la UAM y de la UNAM, veíamos los encuentros de boxeo y de fútbol en la tele, en blanco y negro, pero ya veíamos y escuchábamos. Ahora que lo escribí, pienso que también cuando oíamos los encuentros en la radio, escuchábamos y “veíamos” con nuestra imaginación, motivada por las palabras de los comentaristas. No sé cuándo ni quién fue el primer comentarista que se animó a narrar partidos de fútbol en Comitán. Por ahí debe estar su nombre extraviado en el libro de la historia. Entre los nombres de los grandes comentaristas de fútbol a nivel nacional aparecen tres en mi memoria pichancha: el gran Ángel Fernández, Don Fernando Marcos y, más recientemente, El Perro Bermúdez (tirititito). Tal vez el más grande de los tres fue Ángel Fernández, un mago de la palabra. En un libro de fútbol que escribió Juan Villoro cuenta anécdotas del maestro Ángel Fernández y en ello da prueba de la agilidad mental que poseía y del acervo cultural en el que se apoyaba. Fernández hizo escuela, gracias a un talento innato y a un maravilloso estilo, inconfundible. Muchos años después de su muerte, aún sigue hablándose de él y recordándose frases afortunadas, una muy sencilla, casi simple, es la de “me pongo de pie”, que él decía para confirmar que algún suceso era de tal relevancia que no podía seguir sentado (nunca supe si lo hacía en realidad o seguía sentado mientras decía la frase. Tal vez se ponía de pie, aunque se alejara tantito del micrófono). Don Fernando Marcos acuñó la frase “el último minuto también tiene sesenta segundos”, con lo que expresaba que al final del partido podía revertirse el marcador. De los tres mencionados, el menos afortunado, pero igual de famoso, es el Perro Bermúdez: “la tenía, era suya y la dejó ir”. Los tres comentaristas (y todos lo demás) reconocen la importancia de la reiteración. Pensá, querida mía, que ellos tenían la gran ventana de la televisión comercial; es decir, eran escuchados por millones de personas en el país, así que cuando repetían una frase la convertían en mítica, esa frase era repetida en muchos lugares, a toda hora. Recuerdo que Marcos enamoró a una chica muy bella, pero al final ella lo cortó, Ramón, gran aficionado al fútbol, resumió así la tragedia de Marcos: “era suya, ya casi la tenía y la dejó ir”. Marcos tomó con buena disposición lo dicho por Ramón así que, siguiendo en el argot futbolero, dijo: “me pongo de pie”, se puso de pie, tomó el vaso con ron y coca, se le embuchacó de un solo tiro y se puso a llorar, como si su equipo hubiese perdido la final, él había perdido el gran partido de su vida.
Además de los cronistas habladores, en radio y en televisión, hay los grandes cronistas deportivos en prensa escrita (cada vez menos, por los avances tecnológicos). Acá sí puedo mencionar al maestro Ricardo Gómez Aguilar, el gran Chuy, apasionado del deporte, que escribe crónica deportiva y se despide siempre con cinco palabras. Chuy, alguien lo dijo: escribe como habla, y como es un gran hablantín simpático, sus textos también gozan de esa habilidad. Desde hace tiempo Chuy permanece en su casa, casi no sale, desde ahí (estoy seguro) verá todos los partidos del Mundial de Fútbol y escribirá sus crónicas sabrosas, simpáticas, decidoras.
Reconozco también a Juan Carlos López Pinto, quien acompañó a la selección de veteranos de Chiapas, que obtuvo el campeonato nacional, en Michoacán. Él siempre ha estado en el ajo deportivo.
Los apasionados del deporte, los fanáticos, deben tener sobre la mesa todos los nombres de los comentaristas deportivos. Ahora hay nombres nuevos, la tradición continúa. A nivel nacional siguen apareciendo los nombres de famosos comentaristas, que trabajan en las grandes televisoras, por ahí se cuelan personajes que fueron futbolistas y que ahora hacen comentarios de encuentros, como Luis García, Jorge Campos y el súper famoso Zaguiño, súper famoso por el apodo de “Impresionanti”, debido a que se coló en redes sociales un video con el rifle que usaba, no en la cancha, sino en la cama.
Posdata: las transmisiones de televisión cambiaron cuando José Ramón Fernández incluyó en sus programas la participación de comediantes. La televisión dio un giro agradable con la aparición de Brozo, el payaso tenebroso, y con la destacadísima participación del doctor Chunga, Andrés Bustamante, uno de los mejores humoristas del país. También cambió el panorama deportivo cuando las televisoras invitaron a destacados intelectuales a participar en las transmisiones, todo mundo recuerda al gran escritor Juan José Arreola, quien se pintaba solo para el juego de la palabra inteligente. Ahora contamos con los análisis certeros, lúcidos, de otro gran escritor: Juan Villoro, quien ha escrito varios libros acerca del fútbol, donde comparte la mirada clarividente de un juego que suscita tanta pasión.
El juego del fútbol tiene mil aristas, está compuesto no sólo de los jugadores en la cancha, también la historia consigna nombres de los comentaristas y de aficionados que sobresalen entre millones.
¡Tzatz Comitán!
