<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160</id><updated>2012-02-03T02:35:33.755-08:00</updated><category term='SE'/><title type='text'>Arenilla</title><subtitle type='html'>Contacto: albemoto@hotmail.com</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://areni-ya.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1454</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-323212013397812964</id><published>2012-02-03T02:27:00.000-08:00</published><updated>2012-02-03T02:35:33.764-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL SOL ES UNA LUNA ROJA NACIENTE</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Vf9Iwx334HM/Tyu4YTOCJMI/AAAAAAAAFuA/dlBfuPgvPqQ/s1600/db2a6c2d-3283-4928-ad7a-ad496a7ab337.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-Vf9Iwx334HM/Tyu4YTOCJMI/AAAAAAAAFuA/dlBfuPgvPqQ/s400/db2a6c2d-3283-4928-ad7a-ad496a7ab337.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5704856080610370754" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: a veces a Comitán lo abandono tantito. En las últimas semanas he andado por Japón, esa tierra llena de sake, Fujiyamas, cerezos en flor y mujeres envueltas en kimonos. Briseida Guillén, hace tiempo, me obsequió “Los Siete Samurais”, de Kurosawa (por cierto, Briseida recibió una de estas tardes la bendición de un hijo. Le envío un abrazo, con afecto). De igual manera, hace tiempo, revolviendo papeles viejos hallé una copia de “La casa de las bellas durmientes”, maravillosa novela de Kawabata. &lt;br /&gt;Vos sabés, te he contado, que a veces me llegan libros que no sé de dónde llegan. Una noche, hace tiempo, oí ruido en la puerta de la casa, la perrita se subió al sofá y comenzó a ladrar. Al día siguiente encontré un libro que alguien metió por debajo de la puerta. ¡Uf, qué bendición! (hasta la fecha no sé quién fue el generoso proveedor). Lo mismo me sucedió hace como tres o cuatro meses. Recibí un envío incógnito conteniendo un libro de Kenzaburo Oé: “Cuadernos de Hiroshima”. Y ahora, hace apenas cinco o seis días, Enrique fue a la ciudad de México y a su regreso me envió un mensaje en celular: “Pasá a la oficina, con mi secretaria te dejé un libro”. Resultó que el libro es una novela de Oé: “Una cuestión personal”. Enrique bromea y dice que es mi Ramiro Ruiz (lo dice porque don Rami fue el dueño de “La Proveedora Cultural” y con él compré los primeros libros). &lt;br /&gt;Enrique ha sido un proveedor de afecto y de libros, desde siempre. Creo que ya te conté que cuando regresé de la ciudad de México, después de haber estado más de cinco años estudiando en la Facultad de Ingeniería, de la Universidad Nacional Autónoma de México, él, en forma regular, me enviaba libros con la siguiente leyenda: “Para que no te empolvés”. &lt;br /&gt;El polvo quita el brillo a los objetos y, parece, de acuerdo con el dicho de Enrique, también enmohece a los hombres. Enrique y yo hemos sido lectores desde siempre, los libros han sido como el fieltro que sacude y da brillo a nuestro espíritu. &lt;br /&gt;Y digo que estudiaba en la Nacional, porque, a pesar de que no asistía al aula “ingenieril” (por esto no terminé la carrera de Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica), sí acudía todos los días, desde las ocho de la mañana a dos de la tarde, a la Biblioteca Central (ah, qué prodigio de edificio). Leía, como si estuviese escrito en la carrera de Letras, muchas novelas y muchos libros de cuentos (con algún agregado de poesía). ¿Por qué nunca promoví mi cambio de Ingeniería a Filosofía y Letras? ¡No, no me preguntés esto! No tendría una respuesta sensata ni lógica. Debió pasar mucho tiempo para que una tarde me inscribiera en la carrera de Lengua y Literatura Hispanoamericana, en la Universidad Autónoma de Chiapas. &lt;br /&gt;Por esto, porque aprendí a vivir otros mundos y adentrarme en otros tiempos, es que con frecuencia abandono Comitán sin abandonarlo. En estos días he estado seducido por la cultura japonesa, me he dejado llevar en esas aguas rituales donde es posible sentarse en medio de un jardín a ver cómo cae una hoja del árbol o cómo crece un renuevo. &lt;br /&gt;Sí, para no empolvarse es necesario, con cierta regularidad, abrir caminos en medio de los libros y ¡viajar, viajar mucho! Viajar tanto que las botas se llenen de polvo, a tal grado que sea preciso tirarlas en un basurero, para que a la menor provocación metamos los pies en los ríos de agua clara que se desbarrancan cada vez que un Kawabata o un Oé nos tiran la cuerda desde sus ventanas. Ahora te dejo. Voy a ver la película de Kurosawa y a leer algunas líneas de “Una cuestión personal”. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-323212013397812964?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/323212013397812964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/323212013397812964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/02/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL SOL ES UNA LUNA ROJA NACIENTE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-Vf9Iwx334HM/Tyu4YTOCJMI/AAAAAAAAFuA/dlBfuPgvPqQ/s72-c/db2a6c2d-3283-4928-ad7a-ad496a7ab337.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4994554588852548225</id><published>2012-02-02T02:49:00.001-08:00</published><updated>2012-02-02T02:50:42.220-08:00</updated><title type='text'>UNA FOTO EN BLANCO Y NEGRO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-3O7vIYmTJ6c/Typqe6O2o3I/AAAAAAAAFto/04avFoVzZ9M/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 372px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-3O7vIYmTJ6c/Typqe6O2o3I/AAAAAAAAFto/04avFoVzZ9M/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5704488957278331762" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién es el hombre que aparece en la foto que me envió Jaime Córdova López? Jaime radica en la ciudad de México. Creo que él es oriundo de Tzimol, un pueblo lleno de todos los verdes del universo. ¿Por qué me envió la foto? No lo sé bien a bien. Tal vez lo hizo para que yo comenzara a fragmentarla -tal como ahora comienzo a hacerlo- para luego volver a unir esos fragmentos en un intento de jugar a formar los rompecabezas que de niño jugué. Por esto, ahora vuelvo a preguntar: ¿quién es el hombre que aparece en la foto? El hombre que está al lado de un perro que, intuitivo, voltea hacia la cámara. Porque el hombre, dubitativo, mira al frente. Al fondo de la fotografía aparece un murete de piedra, de esos que eran tan comunes en los pueblos para demarcar los territorios y que ahora son cada vez más escasos. Son escasos porque ahora los hombres levantan muros altos, cada vez más altos, del tamaño de la inseguridad. Antes, así lo corrobora esta fotografía, los espacios eran más libres. Los obstáculos eran los naturales y la gente podía, sin pedir permiso, entrar a los terrenos vecinos, porque, se sabía, nadie iba a cometer un hecho inapropiado. Lo más que hacían los niños de esos tiempos era entrar a los terrenos para mover la piedra que tapaba el hueco del maguey para chupar el aguamiel. &lt;br /&gt;En la foto que Jaime me envió miro algo como un arco que define el primer plano. El arco, la sombra, a modo de cielo, está hecho de ramas de un árbol que parece un espino. ¿Es un espino? ¿Este elemento es algo como aquella corona que ciñó la frente de Jesús? ¡No puede ser! Sin embargo, la imagen (en blanco y negro) ahora me remite a esas imágenes del cine mexicano, de los años sesentas, donde Rodolfo de Anda, sobre un caballo blanco, cabalgaba en intento de huir de un grupo de apaches que lo perseguía; o donde Luis Alcoriza, amarrado de las manos, era escoltado por un grupo de soldados romanos que lo conducía ante Poncio Pilatos. En ese tiempo, el cine estaba lleno de polvo. Como el terreno era similar al que se distingue en la fotografía de Jaime, los caballos y los hombres levantaban mucho polvo, esta niebla opacaba el horizonte y, por ende, el futuro. Ahora, en tiempos en que todo lo cubrimos con cemento, el polvo ha desaparecido y, tal vez por esto, pensamos que somos inmortales y olvidamos aquello que nos recordaba que somos polvo y…&lt;br /&gt;La sombra del arco de espino cae a plomo, como a plomo cae la sombra del perro y del hombre. ¿Quién es éste? ¿Qué piensa mientras mira al frente? ¿Acaso advierte lo que el futuro depara al hombre? El paisaje es un paisaje miserable dentro de su belleza: piedras, tierra yerma y espinos forman su forma. Cualquiera pensaría que no tiene vida y ¡sin embargo! Ahí está el perro que mira a la cámara, sin preocuparse del futuro hacia donde se dirige la vista del hombre. El hombre, recto, más recto que el árbol de espino, se enorgullece de sus dos ramas: una, la izquierda, forma un ángulo recto sobre su cintura, y la otra, la derecha, también en ángulo recto forma la clásica figura del pensador pues es la mano sobre la barbilla. ¿Qué piensa el hombre? ¿Por qué está parado debajo del sol? ¿Por qué no se resguarda debajo del arco y de la sombra? Tal vez el perro voltea a ver la cámara porque ésta sí se cobija en la sombra. Pero el hombre parece que no se moverá durante algún tiempo. Algo le hace ver hacia el frente, hacia donde el horizonte es una incógnita, donde, tal vez, crece la milpa o el verde de la caña de azúcar alimenta el trapiche y se forman los batidos de panela debajo de un cobertizo o, tal vez, el agua de la Rejoya se descuelga debajo de los árboles que están llenos de vida y que contradicen este paisaje de espino, de piedra y de polvo inmanente. Tal vez por esto el hombre es como un sabino y sus ramas están a punto del aleteo. Los perros no vuelan, por esto, lo más que hacen es mirar a la cámara. El hombre mira un punto que está un poco más allá de las estrellas, un poco más allá de donde el agua gorgoritea y se extiende sobre el valle. ¿Por qué Jaime me envió la foto? No lo sé. Tal vez fue un envío para decir que más allá del polvo está la transparencia del agua; y que más allá de los arcos de espino está el azul donde retoza el Sol; y que, a veces, uno puede jugar a armar rompecabezas como cuando era niño, como cuando las fotografías sólo eran un mundo en blanco y negro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4994554588852548225?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4994554588852548225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4994554588852548225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/02/una-foto-en-blanco-y-negro.html' title='UNA FOTO EN BLANCO Y NEGRO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-3O7vIYmTJ6c/Typqe6O2o3I/AAAAAAAAFto/04avFoVzZ9M/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4507838523591020948</id><published>2012-01-30T03:28:00.000-08:00</published><updated>2012-01-30T03:29:41.283-08:00</updated><title type='text'>LOS QUE ESCRIBEN SOBRE EL MURO DEL AIRE</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-M-YhmOHeJe0/TyZ_H2YQppI/AAAAAAAAFtQ/EQqqNbRn5VA/s1600/26524b2f-a771-4f23-993a-19f5ba6f008a.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-M-YhmOHeJe0/TyZ_H2YQppI/AAAAAAAAFtQ/EQqqNbRn5VA/s400/26524b2f-a771-4f23-993a-19f5ba6f008a.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5703385750944392850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lo he leído en varias ocasiones y lo escucho frecuentemente en voces de escritores. Cuando “Rayuela” apareció medio mundo dijo que era una novela que estaba en el aire. El otro día prendí la televisión en el canal 11, en el programa de entrevistas de Cristina Pacheco; su invitado, un escritor de renombre, dijo que cuando leyó “Rayuela” pensó que él podía haberla escrito. El propio Julio Cortázar confesó que recibía cartas donde lectores decían que él les había “ganado” la idea. Un tipo dijo: “Me robaste la novela”. ¡Bah, qué declaraciones tan estúpidas, qué lectores tan ignorantes, qué aspirantes a escritores tan soberbios! Entiendo que esas declaraciones son como declaraciones de amor y de admiración ante lo que Julio creó, pero no dejan de ser como hojas secas en medio del césped fresco. &lt;br /&gt;En una de éstas resulta que también alguien declarará que pudo haber escrito La Biblia, porque “estaba en el aire”. &lt;br /&gt;¡Esto del aire es un elemento obvio! ¡Todo está en el aire! Desde el polvo que viene del excremento al polvo eterno que da la vida. &lt;br /&gt;Sólo Cortázar pudo escribir “Rayuela”, como sólo Gabriel García Márquez “Cien años de soledad”. Borges comentó por ahí que los cuentos de Cortázar no admiten síntesis porque lo importante no está en la anécdota sino en la palabra. Por esto sólo Cortázar pudo escribir “Rayuela” con la genialidad que esta novela desborda. Por esto, también, Cristina Peri Rossi, amiguísima de Julio, dice que, de los escritores del boom latinoamericano, Cortázar fue a quien los lectores más amaron. &lt;br /&gt;¡Todo está en el aire!, pero falta pericia y humildad para pepenar esos ríos que, como pájaros, pasan frente a nosotros. En Chiapas aún está latente un “boom”. Los lectores chiapanecos no descubren a sus autores, tal vez porque los autores no encuentran a sus lectores. Los tirajes de novelas y libros de cuentos escritos por chiapanecos son mínimos. ¿En qué corazón cabe la cifra de un tiraje de 500 libros para una población superior a los cinco millones? Cuando un libro tiene un tiraje de mil ejemplares, el tiraje se considera generoso.  No obstante, las bodegas están repletas de libros rezagados. Quiere esto decir que ni siquiera esos mínimos tirajes se agotan; quiere esto decir que los chiapanecos no leen a los autores de estas tierras. &lt;br /&gt;¡Todo está en el aire! Sin embargo, quienes deben dedicarse a la difusión del libro no completan el círculo. Los departamentos editoriales de organismos públicos hacen la labor de corrección y publican libros (bien cuidados y, en ocasiones, de calidad), pero olvidan el último eslabón: el de la distribución. El otro día Jorge Aguilar Gómez me preguntó dónde podía conseguir la novela: “Sangre en la niebla”, de Heberto Morales Constantino. ¿Dónde? En Comitán ¡no! &lt;br /&gt;Tal vez pronto, los autores chiapanecos deban ofrecer libros digitales y los lectores comprar los lectores electrónicos para su lectura. El maestro Crispín Günther, quien ya tiene su tableta, me cuenta que este chunche es ¡una maravilla! La consigna de estos tiempos es: “Compra, descarga y lee”. Así de fácil, como quitarle una pluma a un loro tartamudo. &lt;br /&gt;¡Todo está en el aire! Pero es preciso el talento para ver por dónde están los caminos que conducen a la “Rayuela” del siglo XXI.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4507838523591020948?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4507838523591020948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4507838523591020948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/los-que-escriben-sobre-el-muro-del-aire.html' title='LOS QUE ESCRIBEN SOBRE EL MURO DEL AIRE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-M-YhmOHeJe0/TyZ_H2YQppI/AAAAAAAAFtQ/EQqqNbRn5VA/s72-c/26524b2f-a771-4f23-993a-19f5ba6f008a.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-2149979596630672031</id><published>2012-01-27T03:08:00.000-08:00</published><updated>2012-01-27T03:12:20.981-08:00</updated><title type='text'>PORQUE UN DÍA TODO MUNDO NACE</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-EhC6Ai3w5H4/TyKF7LIX5sI/AAAAAAAAFs4/mn7jBOQOLT0/s1600/024dfe7b-7892-424c-ae2a-74021ee84733.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-EhC6Ai3w5H4/TyKF7LIX5sI/AAAAAAAAFs4/mn7jBOQOLT0/s400/024dfe7b-7892-424c-ae2a-74021ee84733.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5702267329851156162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Todo comienza así: “Yo nací en…”. No es la hora ni el día del nacimiento el inicio de la biografía de un hombre sino el instante en que se dice: “yo nací en…”. De esta manera los hombres nacen mucho después de que nacen. Por esto los nacimientos verdaderos varían de un hombre a otro tanto como se tarden en estar conscientes de la frase y pronunciarla por primera vez.&lt;br /&gt;¿Cuándo un hombre pronuncia por vez primera la frase? Puede ser en un salón de clases como respuesta a la pregunta de un maestro o puede ser en medio de una cita romántica con vela encendida sobre la mesa o puede ser en una entrevista de trabajo o puede ser al inicio de un discurso político. &lt;br /&gt;Como el lector ya apreció, la respuesta depende de la circunstancia. No es lo mismo decir: “yo nací en…” ante un auditorio de diez mil personas que levanta pancartas y grita: “Sí se puede, sí se puede”, que hacerlo ante una hoja blanca de papel. &lt;br /&gt;Pues bien yo nací en un pueblo donde todo mundo mira el nombre de Rosario Castellanos escrito en las paredes. &lt;br /&gt;Yo nací en una ciudad donde las personas están dispuestas a decir su nombre por debajo del sobrenombre. &lt;br /&gt;Soy de un pueblo donde una de sus poetas dice que no es del lugar sino que el lugar es suyo. &lt;br /&gt;Nací en tiempo de cosecha, en medio de árboles llenos de flores blancas. Nací en un lugar que no tiene mar ni tiene estaciones donde llegue el tren. Nací en un pueblo que habla constantemente de ángeles sin haber visto alguno alguna vez. &lt;br /&gt;Yo nací en medio de piedras y de polvo, por esto la historia de Sísifo me acompaña. Cada vez que me siento al parque o camino por las calles con rumbo a La Pila y miro a los pájaros o a las nubes pienso que me ha sido dado el don del vuelo, pero apenas intento levantar las alas una piedra cae desde el cielo. &lt;br /&gt;Yo nací en temporada de lluvias, de lodazales y de tormentas; en tiempo que es necesario un impermeable o un limpiaparabrisas para ver el horizonte. &lt;br /&gt;Nací envuelto en hojas de hierbasanta (&lt;em&gt;momón&lt;/em&gt;, le dicen en el pueblo); al lado de un pasillo, frente a una puerta cerrada y con los ojos abiertos como si algo me asustara o me sedujera. &lt;br /&gt;Yo nací en medio de las barbas de Dios, por esto a veces me siento liendre; nací sin guitarras eléctricas, sin barajas de póquer, sin casco de motociclista, sin piercing en la lengua; nací con una mano izquierda que no anda de chismes con la derecha. &lt;br /&gt;Fue en un pueblo como auto con quemacoco. En un pueblo con vuelo de papalote, donde el viento cuenta cómo los ladrillos sueñan con hipopótamos y lagos. &lt;br /&gt;Porque todo comienza cuando el hombre dice: “Yo nací en…”, digo que yo nací en la escalera de la Torre Eiffel, en la línea que divide los pechos de la Virgen María, en la arena que conserva la huella de Jesús, en el rescoldo del café, en la brasa del fogón, en el polvo de los libreros y en los granos de azúcar que se suicidan desde el borde de la cuchara. &lt;br /&gt;Yo nací en medio de los barrotes de las jaulas y donde el viento es el aliento de mi padre y de mi madre. Yo nací en el corazón del árbol, en un pueblo donde el aire juega a inventar palabras y a brincar la cuerda. Y vos lector: ¿dónde naciste? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-2149979596630672031?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2149979596630672031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2149979596630672031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/porque-un-dia-todo-mundo-nace.html' title='PORQUE UN DÍA TODO MUNDO NACE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-EhC6Ai3w5H4/TyKF7LIX5sI/AAAAAAAAFs4/mn7jBOQOLT0/s72-c/024dfe7b-7892-424c-ae2a-74021ee84733.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-466435990815229762</id><published>2012-01-25T03:14:00.000-08:00</published><updated>2012-01-25T03:18:10.818-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL AGUA TIENE HIPO</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-j0ybziRPIto/Tx_kbAcFQhI/AAAAAAAAFss/E9IFipaUK2Q/s1600/9132a465-9aa4-4eca-a1d1-e2e3390e956e.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-j0ybziRPIto/Tx_kbAcFQhI/AAAAAAAAFss/E9IFipaUK2Q/s400/9132a465-9aa4-4eca-a1d1-e2e3390e956e.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5701526805899723282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: en Comitán, desde hace muchos años, existe el Consulado de Guatemala. No existía la representación de otro país Centroamericano, hasta hace días en que la República de El Salvador abrió una Agencia Consular. &lt;br /&gt;En las Embajadas de todo el mundo existen los Agregados Culturales. Estos Agregados se encargan de fortalecer las relaciones entre los países visitantes y los anfitriones. Grandes escritores mexicanos han realizado la función de Embajadores o de Agregados Culturales, y, unos más y otros menos, han prendido la lámpara de México en la sala de países extranjeros. Además de atender a los paisanos, las Embajadas tienen el cometido de representar el país de origen y de dar a conocer sus principales rasgos culturales.&lt;br /&gt;En el pueblo, querida mía, del 26 al 28 de enero del presente año, se celebrará el Foro Intercultural Mesoamericano. Dicho Festival está organizado por varias instituciones y cuenta con diversos patrocinadores, desde la Presidencia Municipal de Comitán hasta la organización civil &lt;em&gt;Puente Cultural del Sur Sureste&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;Dentro de las instituciones convocantes sobresalen el Consulado de Guatemala y la Agencia Consular de El Salvador. Debo decirte, niña mía, que este acto de relevancia se debe, en mucho, a la participación entusiasta de don Herbert Guzmán, quien es el Cónsul de El Salvador. A Don Hebert se le ha visto por todos lados, desde el momento en que asumió el cargo. Su presencia no pasa desapercibida porque es un hombre fornido y alto, casi casi como una de esas palmeras que retozan en la playa de La Libertad. El día que conocí a Don Hebert llevaba una bufanda enredada al cuello, con forma de esas “pupusas” salvadoreñas, rellenas de queso, que son tan ricas y que son primas hermanas de nuestros chinculguajes, nuestros tzejebes y de nuestras “gorditas” rellenas de papa con carne molida. La presencia de don Hebert vino de pronto a enriquecer el aire de este pueblo. Empecinado en cumplir con su misión diplomática se ha dado a la tarea de motivar un encuentro cultural en donde las raíces de estos pueblos se encuentren y descubran sus puntos de unión. &lt;br /&gt;El programa reúne una serie de actividades que será un primer acercamiento definitivo para el conocimiento de nuestros pueblos. Te invito, Mariana de mi corazón, a la inauguración del Festival, donde habrá una muestra gastronómica de México, Guatemala y El Salvador. Como sé que te gusta el cine te digo que el jueves y viernes se proyectarán películas de Guatemala y El Salvador. ¿Vos has visto alguna vez una película Salvadoreña o Chapina? Yo, con pena, admito que la filmografía de esos países ha estado ausente de mi conocimiento y eso que, lo sabés, me encanta el cine. Pero sucede que el cine gringo nos avasalla. Por esto, ¡por esto!, este foro resulta de primordial importancia.&lt;br /&gt;El programa es tan rico que no puedo pasarte copia acá de todos los actos que se celebrarán, pero sí digo que habrá exposiciones de pintura, muestras fotográficas, danza, teatro, encuentros literarios (por ahí andará Samuel Maldonado y María Elena Jiménez, al lado de Roberto Rico, ganador del &lt;em&gt;Premio de Poesía Enoch Cancino Casahonda&lt;/em&gt;, con su obra “Parlamas”) musicales (con la soprano Lupita Guillén) y conferencias (no te perdás la que se titula: “Migración y Literatura” que disertará mi amigo Carlos Gutiérrez Alfonzo). &lt;br /&gt;Don Hebert llegó y llegó prendiendo mecha. Además de su encomienda de Cónsul está desempeñando el oficio de Agregado Cultural de su país y esto le hace bien a la región porque, por un instante, dejamos de ver hacia el Norte y miramos el patio generoso de nuestros vecinos, que es nuestro patio común. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-466435990815229762?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/466435990815229762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/466435990815229762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el_25.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL AGUA TIENE HIPO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-j0ybziRPIto/Tx_kbAcFQhI/AAAAAAAAFss/E9IFipaUK2Q/s72-c/9132a465-9aa4-4eca-a1d1-e2e3390e956e.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-8843379354231129509</id><published>2012-01-23T03:23:00.001-08:00</published><updated>2012-01-23T03:24:19.212-08:00</updated><title type='text'>LA BAJADA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-8suUEx5F-3Q/Tx1DWLipp6I/AAAAAAAAFsU/0GPnvzxgFJ0/s1600/e112e8f1-16d6-476d-85bc-9938f4a88216.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-8suUEx5F-3Q/Tx1DWLipp6I/AAAAAAAAFsU/0GPnvzxgFJ0/s400/e112e8f1-16d6-476d-85bc-9938f4a88216.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5700786751655225250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Durante la mayor parte del año, el pueblo es como una alegre muchacha quinceañera: sus calles y plazas se llenan de vecinos que saborean helados, leen el periódico o esperan la llegada del tren. Pero, existe una noche (nunca se sabe con precisión el momento en que esto sucede) en la que todo se trastoca. Hasta el cielo lo presagia, porque una tarde las nubes toman un color como de rata de cloaca. La gente que está tranquila en las hamacas o en las bancas de los parques mira oscurecer el cielo y sabe que los montañeses bajarán al pueblo; entonces todos corren a sus casas, abren los refrigeradores, alacenas y baúles y, atropellándose, llenan bolsas de yute con carne, leche, pan, objetos de oro y billetes. &lt;br /&gt;La relación de los pobladores con los montañeses es de completa indiferencia durante todo el año, éstos permanecen recluidos en su territorio, cuidando sus rebaños de ovejas y limpiando sus sembradíos de sorgo, pero una tarde el Patriarca sube a la Cima de Los Pumas y eleva las manos, entonces todos los montañeses tiran sus coas o las agujas con que tejen las chamarras y, en fila india, levantando polvo, suben a la cima. El Patriarca coloca un hato de hierba seca frente al monolito y prende el fuego sagrado. Las mujeres sirven vino en un cuenco de madera y lo pasan a todos sus hombres, poco a poco el vino comienza a hacerlos trastabillar y como pueden los hombres se quitan las camisas, los pantalones y los calzoncillos hasta quedar sólo con calcetines y zapatos. Las mujeres, sentadas en el suelo, forman un círculo alrededor de los hombres desnudos y, con las manos colocadas en sus pechos y las miradas clavadas en el suelo, esperan a que los hombres, ya completamente borrachos, se acerquen tambaleantes, las tomen de la cintura y las lleven al bosque donde las desnudan, les abren las piernas y las poseen. Esa tarde les está permitidos todos los excesos, la única restricción es que un hombre no debe elegir a su pareja regular (la vez que un hombre celoso eligió a su propia mujer para que no fuera tocada por otro, lo expulsaron de la comunidad y su mujer fue condenada a fornicar con todos los hombres). &lt;br /&gt;Mientras los montañeses sacian sus instintos, en el pueblo medio mundo corre por los pasillos de sus casas, saca las bolsas a la calle, las deja en el frente y las mujeres apresuran a sus hijos a que se metan debajo de las camas y no salgan. Los hombres toman sus rifles y sus machetes y se refugian detrás de las puertas, en tanto las mujeres, adentro de las recámaras, al lado de sus hijos, pasan una y otra vez las cuentas del rosario mientras rezan el Padre Nuestro y el Ave María.&lt;br /&gt;Los montañeses, como si fuesen una jauría, bajan de sus cuevas y entran al pueblo. En medio de gritos toman las bolsas y revisan que tengan carne, leche, pan, objetos de oro y billetes. Si algún bárbaro encuentra una bolsa sin oro, entonces convoca a sus compañeros y lo menos que la bola hace es violar a los moradores de la casa y luego prenderles fuego. Por esto, para que continúe la relación indiferente que han mantenido hasta la fecha, todos los vecinos son generosos y se deshacen de los anillos y cadenas que compran ex profeso para esa noche. Una vez que los montañeses comprueban que ninguna casa quedó sin su aportación, llenan sus carretas y regresan a la montaña; y los vecinos del pueblo prenden los focos de sus casas y salen poco a poco a las calles y todo vuelve a tomar su cara de sonriente muchacha quinceañera; prenden fogatas en las plazas y los niños salen a jugar y a correr; y las mujeres sirven vino a sus hombres y éstos cuentan historias de duendes y hadas y reciben con marimba y bailables la llegada del tren. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-8843379354231129509?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8843379354231129509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8843379354231129509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/la-bajada.html' title='LA BAJADA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-8suUEx5F-3Q/Tx1DWLipp6I/AAAAAAAAFsU/0GPnvzxgFJ0/s72-c/e112e8f1-16d6-476d-85bc-9938f4a88216.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-3025222102153699361</id><published>2012-01-20T03:25:00.001-08:00</published><updated>2012-01-20T03:34:37.085-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA PALABRA ES UNA CUERDA PARA BRINCAR</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ZBqZw8D32M8/TxlPZo4y3SI/AAAAAAAAFrk/pwXuz00j_mY/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 277px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ZBqZw8D32M8/TxlPZo4y3SI/AAAAAAAAFrk/pwXuz00j_mY/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5699674105305029922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: Carlitos Rojas, el columnista político de este periódico, escribió en el twitter: “lo que hoy se conoce como &lt;em&gt;drenaje&lt;/em&gt; antes se le decía &lt;em&gt;albañal&lt;/em&gt;”. Las palabras cambian porque la vida ¡cambia! Lo que Carlitos escribió nos permite reflexionar en dos sentidos: el primero es la pertinencia con que hablaban los comitecos de antaño porque la palabra &lt;em&gt;albañal&lt;/em&gt; -de acuerdo con el diccionario- refiere al “canal que da salida a las aguas inmundas”; &lt;em&gt;drenaje&lt;/em&gt; -de acuerdo con el mismo diccionario- se aplica a: “la acción de desagüe”; y el segundo es constatar cómo el lenguaje está en constante transformación. Algunas palabras caen en desuso y otras se incorporan a nuestro léxico diario. ¿Cuándo Carlitos imaginó que iba a “tuitear”? A lo más que aspiraba era a &lt;em&gt;tutear&lt;/em&gt; a las personas de confianza. ¿Cuándo Carlitos imaginó que iba a “retuitear”? (¡pucha! Saber qué pensaría el maestro Bernardo Villatoro -maestro que empleaba el lenguaje de manera pulcra- al oír la palabra: “retuitear”. A mí si alguien me dice que va a “retuitearme” un mensaje le contesto, con toda decencia, que mejor se lo “retuitee” a la más vieja de su casa, y es que a los mayores nos cuesta trabajo adaptarnos a estos tiempos de avasallante transformación en el uso del lenguaje). El papá de Mario dice que antes, en Comitán, la palabra &lt;em&gt;recular&lt;/em&gt; la usaban frecuentemente en las canchas de fútbol. El medio le decía al defensa que &lt;em&gt;reculara&lt;/em&gt; pronto. Ahora ese término, que todo mundo sabe significa &lt;em&gt;retroceder&lt;/em&gt;, ya no se emplea y hasta puede resultar motivo de burla o para alburear. ¿Qué pensarías si te digo que &lt;em&gt;reculés&lt;/em&gt;? ¡No, no me digás! &lt;br /&gt; El mensaje de Carlitos ¡da para más! Da para decir, por ejemplo, que en Comitán deberíamos hacer un esfuerzo por rescatar modismos y regionalismos que nos otorgan identidad. Hemos abusado en desdeñar nuestro léxico y, por esto, ahora los jóvenes poseen un bagaje disminuido. Medio mundo ha hecho notar la pobreza de nuestro lenguaje con el uso abusivo de la palabra &lt;em&gt;güey.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt; Los estudiosos indican que por economía del lenguaje los seres humanos tenemos propensión a tomar una palabra determinada y, como si fuera chicle, estirarla para designar varias acciones u objetos. Esto propicia una grieta en nuestro léxico. Hubo un tiempo en que la palabra&lt;em&gt; cosa&lt;/em&gt; la usamos para casi todo: “pasame esa &lt;em&gt;cosa&lt;/em&gt;” o “¿qué &lt;em&gt;cosa&lt;/em&gt; decís?”. Luego nos llegó (quién sabe de dónde) la palabra &lt;em&gt;chido&lt;/em&gt; que sustituyó a la palabra &lt;em&gt;padre&lt;/em&gt; o a la palabra &lt;em&gt;madre&lt;/em&gt; que empleábamos sin distingo. “¡Está bien &lt;em&gt;padre&lt;/em&gt;!” o “¡Está poca &lt;em&gt;madre&lt;/em&gt;!” fueron expresiones comunes y corrientes (resultando, al final, más corrientes que comunes). Hoy, ¡qué cosa, Dios mío!, estamos en riesgo de perder el nombre y el apellido porque todo mundo es &lt;em&gt;güey.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt; No es simple esto que te escribo, es tan grave que estamos a punto de perder nombre y con ello identidad. ¿Con qué vamos a quedar? Vos sabés que en este pueblo de Dios comenzamos descortezando nuestro árbol al ponernos apodos. ¡Ah, burro, cómo disfrutábamos los apodos! ¿Te acordás de aquella anécdota de los setentas que te conté, acerca de un compa que llegó de la ciudad de México para entrevistarse con un comiteco? El viajero trepó a un taxi y le dijo al taxista que lo llevara a la casa de don fulano de tal; “Ay, caso sé dónde vive”, dijo el comiteco. El fuereño, como no traía la dirección exacta, le dio algunas referencias: &lt;em&gt;vive por tal rumbo, cerca de tal lugar.&lt;/em&gt; ¡Nada, nada!, el taxista no daba. “¿No sabe’sté cómo le dicen?”, preguntó el taxista y el viajero le dijo el apodo. El taxista se volvió a ver a su pasajero y dijo: “Ah, la puta, soy pue’ yo”. Sí, Marianita, es una exageración, pero pinta de cuerpo entero cómo, entre broma y veras, fuimos perdiendo parte de nuestro carácter y retomando otro, muy diferente. El apodo ensombrece una parte importante de nuestra personalidad: ¡el nombre propio! Ahora resulta que estamos más jodidos, porque antes, cuando menos, teníamos apodos propios, únicos (algunos, incluso, eran simpáticos e ingeniosos); en cambio, en estos tiempos todos entramos al redil donde pasta una yunta de bueyes. Basta pararse en cualquier patio escolar para escuchar a un alumno diciendo: “Pues sí, &lt;em&gt;güey,&lt;/em&gt; te digo, el &lt;em&gt;güey&lt;/em&gt; del maestro me reprobó porque no le entregué la tarea y yo no tuve la culpa, &lt;em&gt;güey.&lt;/em&gt; El&lt;em&gt; güey&lt;/em&gt; de Alfredo olvidó la libreta en su casa, porque el&lt;em&gt; güey &lt;/em&gt;de su papá dejó cerrado el estudio, &lt;em&gt;güey”. &lt;/em&gt;¡No, no, Marianita, no te riás! Así hablan ahora ustedes (bueno, sé que vos no hablás así, gracias a Dios. Por esto sos mi consentida, aunque quién sabe cómo te comportás cuando estás con tus amigos, &lt;em&gt;güey&lt;/em&gt;). &lt;br /&gt; Nos hemos ido quedando sin palabras porque no leemos, porque ya no escuchamos a nuestros mayores. Los abuelos todavía, gracias a Dios, conservan muchas piedritas bellas en sus alforjas. Los niños que, en los sesentas, se sentaban al lado del fogón de la casa y escuchaban las leyendas y las  historias de fantasmas y &lt;em&gt;aparecidos&lt;/em&gt; pepenaban un bonche de palabras. Como en ese tiempo el lenguaje era cosa seria los mayores lo trataban con respeto y jugaban amorosamente con él (cosa contraria a lo que ahora hacen los políticos que al lenguaje lo han convertido en un juego que revisten con cara seria y pedante). A veces pienso, querida mía, que los jóvenes corren el peligro de volverse mudos. Los mensajes que ahora envían por celular cada vez se hacen más crípticos por condensados. Es tal la economía del lenguaje que se han convertido en avaros antes de poseer la riqueza. &lt;br /&gt; Hace falta jugar con las palabras. Antes que vos fueras mi consentida tuve un afecto que era mi encuache. Con ella jugábamos, todos los días, el juego de: “rama, rema, rima, roma, ruma”. Ella decía: “A ver, decime una rima de jodón” y yo decía: ronrón, camarón, decisión, camisón…ella cambiaba el juego con una ligera torcedura. Por ejemplo, si yo decía: bastón, ella decía: “pero no para tu corazón sino para tu calabaza”, entonces yo comenzaba con otras rimas: plaza, hogaza, torcaza… y ella: “torcaza que vuela sin alas por tu cabeza de ciempiés”, y yo: al revés, entremés… y así hasta que la tarde se cansaba y los boleros del parque guardaban sus paños y cepillos en sus cajas de madera y jalaban para el barrio de La Pila, con rumbo a su casa; así hasta que los niños se cansaban de correr y los viejos se despedían y tomaban su bastón; y ella decía: “bastón pero no para tu corazón sino para el corredor de tu calabaza, hogaza, taza y cada quien a su casa”, y nos parábamos y caminábamos por estas benditas calles de Dios. La luna ronroneaba como gato sobre los techos de teja. &lt;br /&gt; A veces, ella y yo, en lugar de rima, jugábamos roma y entonces eran palíndromos lo que nos tocaba porque roma es amor mientras Anita lava la tina. Cuando nos tocaba el juego de ruma jugábamos a que éramos periodistas como el famoso don Ruma, de Tuxtla, y escribíamos sobre papel higiénico (era parte del juego) notas insólitas que jamás serían publicadas en los periódicos de Comitán. ¿Un ejemplo? Ella escribía y luego me pasaba el papel; yo leía, en voz alta, como si leyera un edicto: “El día de ayer, en el barrio de San Sebastián, el último ejemplar vivo de los iguanodontes fue destazado para convertirlo en tamales. Fue una desgracia para el mundo, no que el iguanodonte haya sido sacrificado sino que no existiera un representante del Record Guinness que diera fe del tamal más grande del mundo que sirvió de alimento para todos los vecinos del barrio, más los de Jesusito y de San Agustín”. Cosas así, con las que nos divertíamos mucho. &lt;br /&gt;Julio Cortázar, escritor argentino, siempre juguetón con las palabras, dijo un día que a la literatura, como a la vida, le hacía falta chiflar. Existen pocos chifladores en la literatura, y, parece, cada vez hay menos chifladores en la vida real. Gil Olvera, ciudadano comprometido, pepenó el clásico chiflido comiteco que, hace años, era común escuchar en los zaguanes de las casas cuando llegaban los amigos y avisaban su llegada. El sonido de ese chiflido tiene cuatro instantes, como golpeteos tenues de pájaro carpintero sobre el tronco del viento. ¿Cómo traducís a signos escritos un sonido? Así: “Fi-fu fi-u” (decile a tu papá que lo chifle, vas a ver qué bonito sonido tiene). Gil, con esto, nos ha recordado la importancia de mirar nuestras ventanas, nuestros balcones, nuestros zaguanes  y nuestros modos de saludar. ¡También en el chiflido somos auténticos! No debemos olvidarlo, jamás. &lt;br /&gt;Carlitos Rojas diría que muchas palabras sin caducidad las hemos enviado al &lt;em&gt;albañal&lt;/em&gt;. Por esas avenidas extrañas que nos impone la vida, las hemos condenado al olvido, que es una sombra que también baña su camisa en el &lt;em&gt;drenaje&lt;/em&gt;. ¿Cómo rescatar y abrillantar esas palabras que daban forma a nuestras ramas? ¿Cómo se pueden pepenar las hojas secas si al tomarlas con las manos se quiebran y se vuelven polvo? &lt;br /&gt;Pd. A veces, querida mía, me quedo sin palabras y acudo al silencio: ¡río donde Dios moja sus alas! Esta semana fue de lamentables ausencias en el pueblo. Así que hoy no te digo más; hoy envío mi abrazo sincero a la familia Hoyos González, por la ausencia física del querido Luis (&lt;em&gt;amigo mío, la noticia de tu partida fue como un hoyo negro en el universo del afecto&lt;/em&gt;); asimismo coloco un ramo de claveles rojos en el altar de la familia Pedrero Yáñez, por la lamentable ausencia de doña Martita, señora hermosa de este pueblo, en lo físico y en lo moral; y, para acabar, ¡Dios mío!, una oración en memoria de doña Consuelito Rojas de García y un cachito de luz para don Augusto Caralampio, sus hijos y nietos. Sé que el abrazo, el ramo, la oración y el hilo de luz lo comparten los tres, porque la Trinidad es el número mágico que acomoda el universo, verso, reverso, inmerso…&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-3025222102153699361?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3025222102153699361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3025222102153699361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-la_20.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA PALABRA ES UNA CUERDA PARA BRINCAR'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ZBqZw8D32M8/TxlPZo4y3SI/AAAAAAAAFrk/pwXuz00j_mY/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7093254916121772741</id><published>2012-01-20T03:21:00.000-08:00</published><updated>2012-01-20T03:25:08.300-08:00</updated><title type='text'>PARA TARDES GRISES</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Él es ciego, pero Miguel no se sorprende cuando le dice: “Quiero comprar un lector de libros electrónicos para leer muchos libros”. Cualquier otro aclararía que estos dispositivos no tienen sistema braille, pero Miguel sabe que Él no bromea, pasará la mano por encima de la pantalla y, como si fuese un vidente,&lt;em&gt; leerá&lt;/em&gt; cada línea del libro electrónico. No es que los lea propiamente. Cuando Miguel lo conoció en la Biblioteca Pública, Él leía una novela de José Emilio Pacheco, pasaba sus dedos por cada línea (como si cada línea impresa estuviera grabada en braille) y en voz alta decía lo que sus dedos leían. Miguel se sorprendió, pero una vez que se sentó a su lado entendió que Él “inventaba” los textos. Era como esos niños que no saben leer e inventan sus historias. Si lo que decía era muy cercano a lo que el texto contenía era fruto del azar, de la coincidencia. Esa tarde se hicieron amigos. Salieron de la biblioteca y se metieron al café de la esquina; se sentaron en una mesa junto a la vidriera y Él propuso que jugaran a adivinar los oficios de las personas que pasaban por la calle. Él, como si las imágenes de la calle, también estuvieran en braille, extendió las manos, palpó el aire, y dijo: “la mujer de rojo trabaja de secretaria en una empresa de flores”. Miguel buscó y vio que en ese instante una mujer de cabellera rubia y vestido rojo salía de una puerta en cuya cabecera estaba un letrero que decía: “Importadora de tulipanes”.  Miguel pensó que Él conocía el vecindario a plenitud y siguió jugando: el niño que ahora acompañaba a su mamá, el de gorra azul y traje blanco, sería marinero de grande. &lt;em&gt;Sí&lt;/em&gt;, dijo Él, &lt;em&gt;y morirá en una noche de tormenta a mitad del Océano Índico.&lt;/em&gt;  Y entonces Miguel supo que el juego podía extenderse no sólo a adivinar qué oficio tenían los hombres y mujeres sino también qué futuro les deparaba. &lt;br /&gt;A partir de entonces Miguel llegaba al departamento de Él para jugar el juego de los oficios y del futuro. Una tarde Él le había dado la llave de su departamento para que sacara un duplicado. Por esto, ahora, cada tarde, a las cinco, Miguel esquivaba la pelota que jugaban los niños en la banqueta, empujaba la puerta de calle, subía por la escalera de madera apolillada, en medio de las paredes húmedas y llenas de grafitis, acariciaba con la mano el gato que siempre estaba echado en el primer descanso, metía la llave, un poco a ciegas (esta imagen siempre le producía cierto escozor en el espíritu) porque el foco del rellano se apagaba y encendía de manera intermitente, y entraba al departamento más oscuro y sucio que el propio edificio. Él lo saludaba y le pedía que corriera la cortina. Miguel comentaba algo del tiempo o de algún suceso del vecindario, corría la cortina y husmeaba qué sucedía en el parque a esa hora. Él acercaba la silla a la ventana y se sentaba, Miguel, reclinado sobre el marco de madera de la ventana, señalaba: “Aquella mujer trabaja en un burdel”. &lt;em&gt;Sí&lt;/em&gt;, decía Él, &lt;em&gt;la delata los condones y el juego de llaves que lleva adentro de su bolso de piel, de color azul&lt;/em&gt;. Entonces, a Miguel le tocaba predecir el futuro de esa mujer con mirada de sendero de parque en otoño. &lt;em&gt;La mujer moriría una madrugada en el Callejón del Desierto&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Sí&lt;/em&gt;, confirmaba Él, &lt;em&gt;así morirá. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahora Miguel no se sorprende tanto ante la capacidad maravillosa de Él, sino se sorprende ante la capacidad que ha logrado adquirir para ver el futuro de las personas. Por esto, entre ambos existe el pacto de no jugar a mirarse. Cuando Miguel, por olvido o error, mira hacia donde está Él, cierra los ojos para no deducir su profesión ni vaticinar su futuro. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7093254916121772741?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7093254916121772741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7093254916121772741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/para-tardes-grises.html' title='PARA TARDES GRISES'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4083873947325336620</id><published>2012-01-18T03:35:00.000-08:00</published><updated>2012-01-18T03:36:54.411-08:00</updated><title type='text'>COINCIDENCIAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-K7vpYdV1m6w/Txauzlj-uuI/AAAAAAAAFrY/SwnJw8pAB0o/s1600/07edfa35-726f-4564-acdd-424541818f1b.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-K7vpYdV1m6w/Txauzlj-uuI/AAAAAAAAFrY/SwnJw8pAB0o/s400/07edfa35-726f-4564-acdd-424541818f1b.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698934579763526370" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juan Alfonso escribió una novela que comienza con la siguiente leyenda: “Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”. Los personajes de la novela son tres: Parecido, que es un hombre de treinta y cuatro años, aficionado al juego de cartas y que siempre usa un perfume con olor a vainilla del Trópico; Realidad, que es una muchacha, con vestido vaporoso de organdí, y cabello color de tapiz barato; y Coincidencia, señora de cincuenta y dos años, con labios pintados de rojo, piernas cortas y trasero de globo aerostático. &lt;br /&gt;Una tarde, Realidad sale de su casa, camina por la calle que conduce al centro. Se detiene ante la vidriera de una tienda de telas, ve su reflejo, se arregla el vestido y se piensa bella, tanto que casi cree que la imagen que mira no es real. En ese instante advierte que la imagen del cristal coincide con su propia imagen que casi tiene el mismo parecido y, sin advertir la fuerza de las palabras, dice, como si pronunciara un conjuro: “Este parecido es una mera coincidencia”. Entonces, por esos relámpagos que tiene el universo, Coincidencia entra al cuerpo de Realidad y logra el deseo de toda su vida: ¡volver a ser joven! Pero no sólo Coincidencia lo hace, sino, como ya advirtió el lector, también Parecido es convocado y entra al cuerpo de Realidad, que se convierte en una especie de Santísima Trinidad. &lt;br /&gt;Realidad, como si fuese un árbol en temporada de navidad, se sintió llena de luces. Quienes resintieron el cambio y comenzaron a rechazarla fueron los demás habitantes del pueblo. Una mañana que Realidad entró a la nevería y pidió un helado, la dependiente de mandil naranja se sorprendió cuando ella le pidió “un helado doble que tuviera parecido con la realidad”. La muchacha del mandil sonrió ante lo que consideró una frase ingenua, abrió la heladera y con la cuchara sirvió dos bolas de vainilla que, cosa rara, salieron casi perfectas, por lo que, al meter la cuchara al agua, dijo: “¡Qué coincidencia, igualitas!”. De inmediato Parecido se enojó al verse desplazado y tiró el barquillo que ya Realidad había aceptado. &lt;br /&gt;Poco a poco las tres personalidades fueron teniendo roces, cada vez más intensos. Esto hizo que Realidad fuera expulsada del Club Campestre y de la Universidad donde estaba inscrita en un Diplomado de Fotografía Digital. Sus amigas también la relegaron. &lt;br /&gt;Llegó el momento en que Juan Alfonso pensó que, ante tal confusión, igual que Realidad, él sería rechazado por sus compañeros del Club de Escritores Chiapanecos y fue a la casa de Realidad y la invitó a tomar un helado. Ella aceptó, sin cierto recelo por parte de Parecido y un entusiasmo inmoderado de Coincidencia. Cuando pasaron por la vidriera de la tienda de telas, Juan Alfonso jaló a Realidad del brazo, obligó a ver su reflejo y le dijo: “Esa no eres tú. Ese reflejo es una mera ilusión, una imagen ficticia única”. Realidad (que ya se sentía Ficción) sonrió, pues se supo única. Entonces, por esos laberintos que tiene el universo adoptó su nueva personalidad. Juan Alfonso y Ficción siguieron caminando, en tanto Parecido y Coincidencia quedaron buscando un reflejo en el cristal de la tienda, pero sólo advirtieron un maniquí que un empleado vestía con un vestido de organdí. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4083873947325336620?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4083873947325336620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4083873947325336620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/coincidencias.html' title='COINCIDENCIAS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-K7vpYdV1m6w/Txauzlj-uuI/AAAAAAAAFrY/SwnJw8pAB0o/s72-c/07edfa35-726f-4564-acdd-424541818f1b.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-2049205720925619160</id><published>2012-01-13T03:32:00.000-08:00</published><updated>2012-01-13T03:40:01.087-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL TIEMPO ES UN RESIDENTE PERMANENTE</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Y8IQyHHT0CE/TxAWw-F0tZI/AAAAAAAAFq0/PMFq2o05vbs/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 333px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Y8IQyHHT0CE/TxAWw-F0tZI/AAAAAAAAFq0/PMFq2o05vbs/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697078559180633490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Querida Mariana: ¿para qué necesitamos licencia? La necesitamos para conducir un auto, por ejemplo; aunque, acá en Comitán, hay muchos jóvenes de catorce o quince años que manejan, sin tener derecho a licencia, contraviniendo con ello al reglamento. &lt;br /&gt;Durante nuestra vida andamos por un lado y otro sacando licencias: licencias para construir, licencias para manejar… Por fortuna, para &lt;em&gt;manejar&lt;/em&gt; nuestra vida no se necesita licencia alguna. Por esto ¡todo mundo hace lo que quiere con su vida! A veces, esta vida licenciosa hace que nos topemos con muros y ¡choquemos! Quienes manejan rápido tienen más secuelas en los choques de la vida. &lt;br /&gt; Don Concho, en cuanto llegó a Comitán, buscó un local en renta y ofreció sus servicios: “Se hace todo tipo de trámites de licencias”. La primera vez que le pregunté cuál era el tipo de trámites que realizaba, me dijo: “¿Has oído cuando alguien pide licencia sin goce de sueldo? Bueno, pues yo tramito licencias con goce de vida”.&lt;br /&gt;No siempre hubo necesidad de sacar licencias. Antes, en Comitán la gente construía y no sacaba licencias de construcción; asimismo, cuando llegaron los primeros autos nadie le pidió licencia a los choferes. Fueron tiempos en que todo fue más simple: la vida era menos &lt;em&gt;licenciada&lt;/em&gt; y más &lt;em&gt;licenciosa&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt; Ahora, como ejemplo de actuar licencioso, medio mundo puede hablar frente a un micrófono en una estación de radio, sin necesidad de tener licencia de locutor. Basta prender el aparato y sintonizar cualquier estación de la república para toparse con voces de contenido realmente patético. En Comitán hay varios ejemplos. Si querés, en la tarde jugamos el juego de: &lt;em&gt;¿Quién es el locutor que tiene más piedras en el cogote y en el cerebro?&lt;/em&gt; Comenzamos con Exa, seguimos con la XEUI y podemos terminar con radio IMER. Tengo mis candidatos (yo mismo puedo estar incluido en la relación, porque no canto mal las rancheras en el programa que conduzco: “Crónicas de Adobe”, los martes, de tres a cuatro de la tarde, en radio IMER). &lt;br /&gt;En algún momento se extravió el respeto por la palabra. Fijate que esto no sólo sucede en la radio, sucede en todos los ámbitos (también en el periodístico. Acá en este periódico también podés encontrar varios ejemplos que mueven a risa o a disgusto). &lt;br /&gt;El domingo pasado fui a San Sebastián y me topé con un altar al aire libre donde el cura ofició la misa (¿quién les otorgó la licencia para oficiar fuera del templo? No lo sé). Cirito, el sacristán de siempre, colocó el vino y el pan, bajo la bóveda del cielo luminoso. En el kiosco estaba un grupo coral religioso acompañado por varios guitarristas, ensayaba la canción que se titula “Comiteca”. No sé si la has oído, es muy bonita. Dice más o menos así: “Comiteca de ojos lindos y de labios de coral y tararara tarará…”; hay una línea donde menciona el árbol de tenocté. Sólo para ver si poseían el conocimiento de lo que cantaban pregunté a una muchacha bonita cantora qué era el tenocté, lo hice como si yo fuese un turista. ¿Sabés qué me dijo? “Parece que es un pájaro”. Te digo, nos hemos vuelto irrespetuosos ante la palabra. Me dio tristeza constatar que ella cantaba como lorito, así como cantamos las estrofas del Himno Nacional Mexicano, sin saber qué significa “…el acero aprestad y el bridón”. ¡Dios mío, qué es bridón! A mí me sucede, de vez en vez, escribo palabras cuyo significado desconozco. Menos mal que luego una señora corrigió: “No, no -dijo- el tenocté es ese árbol que da florecitas blancas y que florea en primavera”. Bueno, querida mía, ¡floreaba!, porque ahora, en pleno invierno anda floreando el tenocté que está sembrado en el parque de La Pila. &lt;br /&gt;Hoy todo mundo tiene licenciaturas, maestrías y doctorados; todo mundo está licenciado para impartir clases y, sin embargo, los mirás y mirás que los maestros son medio mudos, porque parece que redactaran con las patas. Los textos que escriben están plagados de errores ortográficos, pasás por el salón y mirás el pizarrón lleno de errores. ¡Dios mío, por eso los alumnos están como están! De nada les sirve el título de licenciados. Antes no era así. Los catedráticos de español de la Escuela Preparatoria, sin tener los grandes títulos, tenían un conocimiento preciso acerca del uso del lenguaje. Fui alumno del Maestro Reynaldo Avendaño y puedo dar fe de su conocimiento y de su generosidad a la hora de compartir. &lt;br /&gt;Y digo que antes el sistema era más estricto porque los mismos alumnos se expresaban con más dignidad. Ahora, ¡Dios mío!, basta abrir el &lt;em&gt;facebook&lt;/em&gt; para leer mensajes como: “T kiero”. Parece que los chavos usan la “k” como sucedáneo de la “q” y yo no entiendo porqué es así. ¿Acaso cuando escriben “caca” ponen “qq”?&lt;br /&gt;Antes, los locutores presentaban un examen en la ciudad de México para obtener la licencia. Los pioneros de la radio comercial en Comitán cuentan el esfuerzo que realizaron al prepararse para presentar un examen rigurosísimo (por ahí están los maestros de la locución: Jorge Gordillo, Romeo Torres Ventura, Hermilo Vives, Juan Manuel González, Roberto Gordillo, Luis Felipe Gómez Mandujano y algunos más, que poseen ese documento que los certifica como maestros de la locución. Ya quiero ver que este muchacho &lt;em&gt;caebien&lt;/em&gt; de apellido Regalado, de Exa, nos presente su licencia de locutor, por ejemplo). Ese examen garantizaba el mínimo de cultura general. La mayoría de quienes en los años sesentas laboraron en las estaciones de radio de todo el país tuvo conciencia de la responsabilidad que implicaba dirigirse, a través de un micrófono, a miles de oyentes. Los locutores de la ciudad de México tenían voces educadas que se convirtieron en modelos a seguir. El bachiller Álvaro Gálvez y Fuentes fue ejemplo del buen decir y del buen hacer. Realizó muchos programas de excelencia que elevaron el nivel cultural del pueblo. ¿Y ahora, en dónde están los continuadores de ese camino de luz? ¡No me digan que el modelo de locución es el tal Yordy Rosado! ¡Dios mío, qué bajo hemos caído! &lt;br /&gt;El negocio de don Concho no tardó más de tres meses. Una mañana lo encontré en el local guardando sus objetos personales adentro de cajas de cartón. ¿Se va?, le pregunté. “Sí -dijo- parece que en Comitán mis servicios no son necesarios”. ¡Era un negocio innovador! Esto no se permite en este pueblo. Acá estamos acostumbrados a los negocios tradicionales y cuando alguien pone un negocio exitoso, al día siguiente cuatro más abren el mismo negocio en la misma calle. Hubo un tiempo en que las farmacias estuvieron de moda; luego fueron las zapaterías; ahora están de moda las tiendas de ropa. ¡Por el amor de Dios, para donde miremos hallamos dos o tres tiendas de ropa!&lt;br /&gt;La tarde en que don Concho trepó al camión con destino a San Cristóbal de Las Casas fui a despedirlo. Le dije que nunca había entendido bien a bien qué era lo que ofrecía en su negocio. Le sugerí que en San Cristóbal fuese más explícito, que repartiera trípticos y se anunciara en la radio, para que tuviera éxito. Él, con una maleta personal, me vio y dijo: “En El Vaticano venden cédulas con indulgencias. Yo consigo licencias para soñar, por ejemplo. En El Vaticano obtienes más indulgencias mientras más dinero das. Yo tengo una tarifa única, tu capacidad de soñar, por ejemplo, depende de ti, lo que yo hago es tramitar la licencia para que puedas volar sin restricción”. &lt;br /&gt;Te juro que en ese momento no entendí lo que don Concho me explicaba, casi casi coincidía con el sentir general de los comitecos: ¡don Concho está loco! Él subió al camión y desde la ventanilla movió la mano, no me veía, miraba las calles y las casas de Comitán. Supe que no se despedía de mí sino del pueblo. &lt;br /&gt;Ahora, treinta y tantos años después comienzo a entender lo que don Concho nos ofrecía y veo que su trabajo era muy importante. De igual manera que los chavos no saben manejar autos, porque creen que manejar es subirse a los autos y acelerar; la mayoría de seres humanos no sabe soñar, porque también son muy acelerados. El trámite de la licencia implica presentar un examen y acreditar dicha prueba garantiza un mínimo de conocimiento. La gente no sabe soñar porque no hay escuelas que enseñen la práctica del vuelo. No sé, de veras no sé, querida mía, si don Concho se quedó a trabajar en San Cristóbal. Puede ser que sí. Parece que los coletos sueñan más que los comitecos; y como saben soñar tienen más proyectos enriquecedores de su sociedad. &lt;br /&gt;Pd. Ahora, en Chiapas, podemos tramitar una licencia vitalicia para conducir. El trámite cuesta más de cuatro mil pesos, pero vale la pena. Sacar una licencia para conducir, en Comitán, es un calvario. Habría que proponerlo para el &lt;em&gt;Concurso del Trámite Más Engorroso del Mundo&lt;/em&gt;. Vas a la oficina de Tránsito y hacés fila por más de dos o tres horas, luego tenés que caminar más de diez cuadras para hacer el pago en Hacienda (donde hacés fila otras dos horas) y luego debés regresar a la oficina de Tránsito. ¡Todo para que te entreguen una simple licencia de conducir! Te digo, Marianita de mi corazón, acá en el pueblo no sabemos soñar, mucho menos planificar. &lt;br /&gt; Ahora me cuentan que un día llegaron a pedirle a don Concho tramitara, ante el Ayuntamiento, una Licencia para Venta de Vinos y Licores y él, después de diez días, les entregó un documento que decía: “Licencia que autoriza la conversión del agua en vino”. Por esto, niña mía, en Comitán dijeron que a don Concho le faltaban dos tornillos. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-2049205720925619160?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2049205720925619160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2049205720925619160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el_9198.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL TIEMPO ES UN RESIDENTE PERMANENTE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Y8IQyHHT0CE/TxAWw-F0tZI/AAAAAAAAFq0/PMFq2o05vbs/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4634542211844725183</id><published>2012-01-13T03:30:00.001-08:00</published><updated>2012-01-13T03:32:44.362-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL TROMPO DA MÁS VUELTAS QUE EL YOYO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Querida Mariana: a algunos les gusta jugar yo-yo, a otros les gusta el trompo. Acá en Comitán existió hace años un prostíbulo disfrazado de cantina de mala muerte llamado “El Trompo”. Era un nombre prodigioso. En ese espacio ¡todo daba vueltas! Quise preguntar a una muchacha de ahí cuáles eran los juegos que jugaba de niña. Nunca lo hice porque ella estaba tan apresurada en su oficio de grande que su vida era como una ruleta o como una rueda de la fortuna que nunca paraba. Hace falta el table dance comiteco que se llame “El yo-yo”. ¿Imaginás qué juegos se jugarían ahí? Siempre he lamentado que los nombres de los locales destinados al jolgorio del cuerpo no sean acordes a su personalidad. Siempre hemos copiado nombres que no van con nuestra idiosincrasia. Lo que fue el burdel de “Tía Lola”, un día se transculturizó y se llamó &lt;em&gt;Crazy Horse&lt;/em&gt;, aunque sus mujeres, zambas y sapas, distaban mil años luz de las parisinas.  &lt;br /&gt;A mí, lo sabés, me gusta el juego de las canicas. Claro, me gusta jugarlo solo o con vos. No me gustan esos juegos que parecen romerías o entradas de flores. De niño, en la primaria “Fray Matías de Córdova”, nunca jugué trompo o yo-yo; pero sí participaba en la temporada de canicas (que nunca se sabía cómo un día comenzaba). Mi mamá me había hecho una bolsa con tela terciopelo y ahí guardaba mis canicas lecheras y morrocas (incluidas las tiradoras). &lt;br /&gt;Si mirás bien, todo juego, así como tiene sus reglas y sus rituales, tiene su carácter. Esta personalidad es la que seduce a unos y provoca rechazo en otros. Lo mismo sucede con los libros y con sus autores. Siempre he deseado hacer un juego de entrevistas con escritores chiapanecos para que respondan cuáles fueron los juegos que definieron su infancia. Con tales respuestas tendríamos una visión de por qué eligieron los caminos literarios que hoy caminan. ¿Qué jugó Ricardo Cuéllar Valencia allá en Colombia? ¿Qué Laco Zepeda o Gustavo Ruiz Pascacio? &lt;br /&gt;Los miembros distinguidos del &lt;em&gt;bullying&lt;/em&gt; de mis tiempos, aquéllos que nos coscorroneaban y nos exigían un peso diariamente para no golpearnos, jugaban trompo y no lo hacían con los trompos normales que vendían en &lt;em&gt;las zacatecas&lt;/em&gt; o en la tienda de doña Angelita, ¡no, no!, lo jugaban con ¡clavos de asiento! Su mayor goce era quebrar a la mitad el trompo del otro jugador. Eran expertos en partir a la mitad el espíritu de los demás niños. &lt;br /&gt;Esos niños maldosos y los niños inocentes crecieron y ahora, segurísimo, siguen jugando los juegos que van con su personalidad. &lt;br /&gt;A mí me gustaba el juego de las canicas de &lt;em&gt;la timbirimba&lt;/em&gt;, donde un compa hacía una montañita con cuatro canicas. Era maravilloso ver cómo juntaba las tres canicas que formaban un triángulo y encima colocaba una canica que coronaba el edificio. Yo, atrás de la raya, a unos dos metros de distancia, tiraba en intento de derribar la construcción. Si le atinaba me llevaba las cuatro canicas; cada vez que fallaba, el dueño del negocio se quedaba con mi canica. Este juego, parece, sigo jugándolo: tiro y el otro se queda con mis canicas. No obstante, yo me divierto con el juego. Nunca llamó mi atención quedarme con las canicas de los otros. Jugaba sólo por la diversión. Lo sigo haciendo: vivo por diversión. &lt;br /&gt;Vos, ¿qué jugaste de niña? He visto pocas niñas jugando trompo. Parece que algunas comienzan a jugarlo ya de grandes, seducidas por las vueltas que da la vida, confundidas en la confusión. Por esto doy gracias a Dios cuando vos y yo jugamos canicas. ¿Qué tarde de éstas jugamos &lt;em&gt;timbirimba&lt;/em&gt;? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4634542211844725183?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4634542211844725183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4634542211844725183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el_13.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL TROMPO DA MÁS VUELTAS QUE EL YOYO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-960097943413106029</id><published>2012-01-13T03:30:00.000-08:00</published><updated>2012-01-13T03:32:43.479-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL TROMPO DA MÁS VUELTAS QUE EL YOYO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Querida Mariana: a algunos les gusta jugar yo-yo, a otros les gusta el trompo. Acá en Comitán existió hace años un prostíbulo disfrazado de cantina de mala muerte llamado “El Trompo”. Era un nombre prodigioso. En ese espacio ¡todo daba vueltas! Quise preguntar a una muchacha de ahí cuáles eran los juegos que jugaba de niña. Nunca lo hice porque ella estaba tan apresurada en su oficio de grande que su vida era como una ruleta o como una rueda de la fortuna que nunca paraba. Hace falta el table dance comiteco que se llame “El yo-yo”. ¿Imaginás qué juegos se jugarían ahí? Siempre he lamentado que los nombres de los locales destinados al jolgorio del cuerpo no sean acordes a su personalidad. Siempre hemos copiado nombres que no van con nuestra idiosincrasia. Lo que fue el burdel de “Tía Lola”, un día se transculturizó y se llamó &lt;em&gt;Crazy Horse&lt;/em&gt;, aunque sus mujeres, zambas y sapas, distaban mil años luz de las parisinas.  &lt;br /&gt;A mí, lo sabés, me gusta el juego de las canicas. Claro, me gusta jugarlo solo o con vos. No me gustan esos juegos que parecen romerías o entradas de flores. De niño, en la primaria “Fray Matías de Córdova”, nunca jugué trompo o yo-yo; pero sí participaba en la temporada de canicas (que nunca se sabía cómo un día comenzaba). Mi mamá me había hecho una bolsa con tela terciopelo y ahí guardaba mis canicas lecheras y morrocas (incluidas las tiradoras). &lt;br /&gt;Si mirás bien, todo juego, así como tiene sus reglas y sus rituales, tiene su carácter. Esta personalidad es la que seduce a unos y provoca rechazo en otros. Lo mismo sucede con los libros y con sus autores. Siempre he deseado hacer un juego de entrevistas con escritores chiapanecos para que respondan cuáles fueron los juegos que definieron su infancia. Con tales respuestas tendríamos una visión de por qué eligieron los caminos literarios que hoy caminan. ¿Qué jugó Ricardo Cuéllar Valencia allá en Colombia? ¿Qué Laco Zepeda o Gustavo Ruiz Pascacio? &lt;br /&gt;Los miembros distinguidos del &lt;em&gt;bullying&lt;/em&gt; de mis tiempos, aquéllos que nos coscorroneaban y nos exigían un peso diariamente para no golpearnos, jugaban trompo y no lo hacían con los trompos normales que vendían en &lt;em&gt;las zacatecas&lt;/em&gt; o en la tienda de doña Angelita, ¡no, no!, lo jugaban con ¡clavos de asiento! Su mayor goce era quebrar a la mitad el trompo del otro jugador. Eran expertos en partir a la mitad el espíritu de los demás niños. &lt;br /&gt;Esos niños maldosos y los niños inocentes crecieron y ahora, segurísimo, siguen jugando los juegos que van con su personalidad. &lt;br /&gt;A mí me gustaba el juego de las canicas de &lt;em&gt;la timbirimba&lt;/em&gt;, donde un compa hacía una montañita con cuatro canicas. Era maravilloso ver cómo juntaba las tres canicas que formaban un triángulo y encima colocaba una canica que coronaba el edificio. Yo, atrás de la raya, a unos dos metros de distancia, tiraba en intento de derribar la construcción. Si le atinaba me llevaba las cuatro canicas; cada vez que fallaba, el dueño del negocio se quedaba con mi canica. Este juego, parece, sigo jugándolo: tiro y el otro se queda con mis canicas. No obstante, yo me divierto con el juego. Nunca llamó mi atención quedarme con las canicas de los otros. Jugaba sólo por la diversión. Lo sigo haciendo: vivo por diversión. &lt;br /&gt;Vos, ¿qué jugaste de niña? He visto pocas niñas jugando trompo. Parece que algunas comienzan a jugarlo ya de grandes, seducidas por las vueltas que da la vida, confundidas en la confusión. Por esto doy gracias a Dios cuando vos y yo jugamos canicas. ¿Qué tarde de éstas jugamos &lt;em&gt;timbirimba&lt;/em&gt;? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-960097943413106029?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/960097943413106029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/960097943413106029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL TROMPO DA MÁS VUELTAS QUE EL YOYO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7289514256772780552</id><published>2012-01-11T03:32:00.001-08:00</published><updated>2012-01-11T03:33:20.788-08:00</updated><title type='text'>UNA INSTANTÁNEA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-gUXPaepxfog/Tw1zenucCvI/AAAAAAAAFqo/D8SfedC1XZM/s1600/ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2BArenilla.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 388px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-gUXPaepxfog/Tw1zenucCvI/AAAAAAAAFqo/D8SfedC1XZM/s400/ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2BArenilla.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5696336073590573810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El tío Arsenio nos ponía a todos los chiquitíos al frente del patio y nos tomaba “instantáneas”, así le decía a las fotografías. Llamaba mi atención tal palabra. El tío llevaba a revelar el rollo con don Hermilo Vives y cuando las fotos llegaban, desde la ciudad de México, nos invitaba a su casa para que viéramos las “instantáneas”, nos repartía dulces y nos servía marquesote con agua de temperante. Nosotros, asombrados, señalábamos con el dedo nuestras caras y reíamos. Días más tarde (lo sabíamos) las “instantáneas” aparecían en marcos sobre las paredes de la sala. Ahí podíamos ir a revisar nuestros recuerdos cuantas veces quisiéramos. En Comitán existía la tradición de adornar las paredes de la sala con fotografías familiares en el campo de fútbol, en paseos de campo, en desfiles, en bautizos y en cuanta ocasión célebre aparecía. Esas paredes eran como Museos para la nostalgia y para el testimonio. Todavía ahora existen casas donde conservan múltiples fotos en las paredes, al lado del título universitario y constancias de diplomados. &lt;br /&gt;Los mayores acostumbraban decir que la fotografía era un arte que “congelaba para siempre el instante”. A nosotros nos sorprendía esa maravilla. Creo que ahora, cuando en verdad todo es instantáneo, es cuando la gente menos se sorprende ante esa maravilla. La proliferación de cámaras digitales ha hecho del acto de la fotografía algo común. &lt;br /&gt;El otro día saludé a Ramiro en el parque de San Sebastián (vino de vacaciones decembrinas) y en medio de la plática nos acordamos del tío y, casi al mismo tiempo, dijimos: “Ah, si ahora viviera disfrutaría mucho tomar instantáneas”. &lt;br /&gt;La otra tarde, un día antes del Día de Reyes, caminé por el parque central de Comitán y cuando vi lo que vi saqué la cámara y tomé la foto (instantánea, en homenaje al tío querido). La foto se explica por sí sola: está, en primer plano, un busto de fibra de vidrio de Mickey Mouse, y, al fondo, el busto de bronce de Rosario Castellanos. &lt;br /&gt;El busto de Rosario es un rostro permanente en el parque; el de Mickey fue momentáneo. Este último estaba colocado en el extremo de un juego infantil que colocaron para disfrute de los niños y que fue levantado dos días después. Cuando veo las instantáneas del tío pienso en esos dos elementos existentes en toda fotografía: los permanentes y los momentáneos. En esas fotos aparecemos niños que hoy somos adultos y que ahora los veo como instantáneos; detrás de nosotros está el corredor con arcos de madera (que son los elementos permanentes, porque, ¡bendito Dios!, aún permanecen inmodificables en la casa del tío). Los pilares han envejecido, igual que nosotros, pero ¡no han cambiado!; por el contrario, nosotros, los niños de ese tiempo, ¡ya somos otros, muy diferentes! Nosotros, en ese tiempo, queríamos crecer, volvernos grandes. Hoy que somos grandes entendemos que la mayor perversión del tiempo no es el envejecimiento sino el crecimiento. Cambiamos porque crecemos, no porque envejezcamos. &lt;br /&gt;Dos días después, el Mickey desapareció del parque y Rosario quedó sola, como ha estado, como estuvo siempre, como seguirá estando. Esta imagen de bronce no cambiará con el tiempo. Permanecerá por siempre, hasta que a algún presidente municipal se le ocurra hacer una travesura y la tire o la cambie de lugar. Todo en la vida son instantáneas pero sólo algunas de ellas merecen el privilegio de “congelarlas”. &lt;br /&gt;En la vida hay instantes que son de fibra de vidrio. Los realmente importantes son aquéllos que están hechos en bronce. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7289514256772780552?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7289514256772780552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7289514256772780552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/una-instantanea.html' title='UNA INSTANTÁNEA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-gUXPaepxfog/Tw1zenucCvI/AAAAAAAAFqo/D8SfedC1XZM/s72-c/ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2BArenilla.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-8422664377422739564</id><published>2012-01-09T03:30:00.000-08:00</published><updated>2012-01-09T03:34:20.834-08:00</updated><title type='text'>CORTÁZAR: DOS A UNO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-nT0Ia71uTRI/TwrQCRhM5VI/AAAAAAAAFqc/679otpYVjMA/s1600/7d9296b6-2b64-47b1-ab6e-52bd7b18fb61.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-nT0Ia71uTRI/TwrQCRhM5VI/AAAAAAAAFqc/679otpYVjMA/s400/7d9296b6-2b64-47b1-ab6e-52bd7b18fb61.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5695593416244389202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El uno de enero de este año terminé de leer “Cien años de soledad”. Durante siete veces, a lo largo de mi vida, comencé a leer la tan afamada novela de García Márquez pero nunca la concluí. En cada intento jamás llegué más allá de la página doscientos. &lt;br /&gt;Tenía dieciocho años cuando mi tío Armando me regaló el libro. Muchos lectores actuales preparan café o chocolate para acompañar la lectura; en ese tiempo yo tenía la costumbre de tomar una caguama. Salí a comprar la cerveza y me senté en una silla de mimbre que había en el corredor de la casa. Abrí el libro y ¡me maravillé! ¡Qué prodigio de literatura!, pensé, ¡qué capacidad de imaginación del Gabo! A cada tramo tomaba un trago de la cerveza y una &lt;em&gt;sabrita&lt;/em&gt; como botana. Me gustaba la combinación: cerveza, papas y literatura. &lt;br /&gt;En cada lectura, una tarde, sin aviso, el desánimo me cubría y el libro, que inicialmente había considerado deslumbrante, se convertía en un camino farragoso. ¿Era mi incapacidad lectora? La piedrita se convertía en una roca y terminaba por botarla para que no me atosigara. &lt;br /&gt;¿Por qué nunca había logrado terminar &lt;em&gt;Cien años &lt;/em&gt;si en el mismo lapso leí completita &lt;em&gt;Rayuela&lt;/em&gt;, de Cortázar, el mismo número de veces?&lt;br /&gt;Ya dije que bastó abrir &lt;em&gt;Cien años&lt;/em&gt; para quedar deslumbrado. ¿Fue acaso tal deslumbre el que provocó cierto ceguera? ¿Por qué si &lt;em&gt;Rayuela&lt;/em&gt; también me deslumbró -y me sigue deslumbrando- no me cegó? &lt;br /&gt;A fines de 2011 decidí volver, por octava vez, a intentar la hazaña de llegar al término de la novela. Mi oficio me demanda leer. Cuando algún libro o libraco se cuela y me provoca sueño lo mando al fondo del basurero y lo sentencio a vivir en el ostracismo de por vida o de por muerte. Pero no podía hacer eso con &lt;em&gt;Cien años&lt;/em&gt;. ¿Cómo condenar a Gabo a tal destino? ¡Santo Dios, si los millones de &lt;em&gt;Garcíamarquianos&lt;/em&gt; se llegaran a enterar me mandarían a un basurero más miserable que el recién clausurado Bordo poniente!&lt;br /&gt;Ahora que, por fin, terminé &lt;em&gt;Cien años&lt;/em&gt;, sé por qué &lt;em&gt;Rayuela&lt;/em&gt; la concluí a la primera y la he releído muchas veces, y por qué la de Gabo tardé más de treinta años en llegar al punto final. Cortázar, a diferencia del cine hollywoodense, no usa efectos especiales en su narrativa. Su novela (y cuentos) está llena de vida tomada de la propia vida, sus personajes son tan cárnicos como cualquier becerro de la finca “La Soledad”, con el ingrediente espiritual que le es propio al complejísimo ser humano. Por el contrario, Gabo es un prestidigitador que saca mil y un objetos de la chistera. Su magia es tan churrigueresca que llega el momento en que comienza a sacar personas fallecidas hace mucho tiempo y las coloca al lado de los vivos. Este retablo es la parte más sublime de la exageración y fue, siempre, el dique que me impedía fluir en las aguas de &lt;em&gt;Cien años&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;Que me perdonen los admiradores de don Gabo, pero ¡ya cumplí! No vuelvo a leer &lt;em&gt;Cien años&lt;/em&gt;. Prefiero las novelas donde los vivos hablan con los vivos y recuerdan a sus muertos. No son de mi agrado esas novelas llenas de despojos donde los cadáveres redivivos se sientan bajo la sombra de los árboles y se ponen a contar su nostalgia de vida, en medio de la lluvia. Me gustan las novelas donde los viejos vivos llaman a los niños, reparten dulces, y cuentan sus recuerdos, como quien deshoja una margarita bajo la carpa del Sol. &lt;br /&gt;Hoy no tomo café, ni chocolate, ni cerveza. Hoy, sólo como ritual de lectura, abro el libro y pido que la luz de sus palabras ilumine el camino de la vida, ¡de la vida! Hoy me gusta la combinación: pura e impura literatura.  &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-8422664377422739564?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8422664377422739564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8422664377422739564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/cortazar-dos-uno.html' title='CORTÁZAR: DOS A UNO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-nT0Ia71uTRI/TwrQCRhM5VI/AAAAAAAAFqc/679otpYVjMA/s72-c/7d9296b6-2b64-47b1-ab6e-52bd7b18fb61.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-6031654868533472664</id><published>2012-01-06T09:03:00.000-08:00</published><updated>2012-01-06T09:06:36.275-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO TODO COMITECO ES PILEÑO</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-yfkcMGNZS6I/TwcqEYEV6GI/AAAAAAAAFqE/nMVSz4_P5mY/s1600/Alex04004.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 194px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-yfkcMGNZS6I/TwcqEYEV6GI/AAAAAAAAFqE/nMVSz4_P5mY/s400/Alex04004.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694566508501788770" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-wl_mbRur7vI/Twcp73w6wJI/AAAAAAAAFp4/WVe5NaBizA4/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 303px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-wl_mbRur7vI/Twcp73w6wJI/AAAAAAAAFp4/WVe5NaBizA4/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694566362391429266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: mis barrios han sido El Centro y Guadalupe. De niño viví a media cuadra del parque central y luego viví en el barrio de Guadalupe, a partir de los diez años, más o menos. Vos conocés la casa, sigo viviendo en Guadalupe. Sin embargo, La Pila ¡también es mi barrio! &lt;br /&gt;Como creo en el símbolo de cada palabra, pienso que haber vivido en El Centro marcó mi sino. De igual forma, Guadalupe me ha señalado una vía para fluir. ¿Sabías que Guadalupe es una palabra que los árabes llevaron a España y significa “río”? El Centro tiene que ver con el concepto de Mandala Budista y con el punto energético más importante del Universo. Si alguien pidiera que sintetizara mi búsqueda diría que soy alguien que trata de fluir hacia el Centro. &lt;br /&gt;La otra mañana bajé a La Pila. Como estaba de vacaciones tuve todo el tiempo para sentarme y ver cómo, en Comitán, la luz del mediodía juega resbaladillas en los techos de teja; tuve tiempo para platicar un poco con doña Lupita, la señora que vende “imagencitas” a la sombra del árbol mayor. Luego me senté al lado de los chorros (las canaletas son diez y esto también es un símbolo). &lt;br /&gt;Vos sabés que cada barrio tiene sus peculiaridades y su carácter. El Centro está lejos de ser lo que es La Pila. Mi prima Rocío tuvo un novio que vivía en La Pila y la tía Rosalinda decía: “Isshh, qué fiero, el novio de la Rocío es pileño”. Lo decía así como suena, con desprecio. Los del Centro siempre han mirado desde arriba a los de La Pila y no por meras cuestiones topográficas, sino porque el barrio ha sido bravo y peculiar. Si alguien de fuera me forzara a hallar un símil diría que su fama viene de que hubo un tiempo en que fue como El Tepito, de Comitán. El barrio fue asiento de cantinas y de burdeles. Claro, la tía Rosalinda tuvo que tragar su propio vómito cuando el novio de Rocío se tituló y, de inmediato, alcanzó una Dirección en la que se llamaba Secretaría de Comercio, en la ciudad de México, y de la cual llegó a ser el mero mero Jorge De la Vega Domínguez, nuestro paisano (éste sí, vecino de El Centro). Cuando el novio de Rocío venía de vacaciones, la tía Rosahipócritalinda no sabía cómo halagar al sobrino político y con medio mundo hablaba primores de él. Por esto, cuando el noviazgo zozobró, la tía tuvo que tomarse cuatro litros de té de tila para calmar la inflamación de su coraje y vergüenza y volvió a tronar contra el licenciado: “¡Qué se podía esperar, si es pileño!”. &lt;br /&gt; Sin embargo, todo comiteco reconoce que La Pila es nuestra ruta de fe. La presencia de San Caralampio en el barrio no es gratuita. Bien pudo construir su casa en San Sebastián, San Agustín o, incluso, en Santo Domingo, pero eligió su santuario en La Pila porque ahí brota el agua y el agua ¡es el Centro de la vida! &lt;br /&gt; En La Pila, diez chorros manan de manera permanente como si fueran el pecho de madre iluminada. Si en el &lt;em&gt;Macondo&lt;/em&gt;, de Gabriel García Márquez, llovió más de cuatro años sin pausa, en La Pila llueve desde siempre. Cerré los ojos al lado de los chorros, querida mía, y escuché ese sonido de aleteo donde las gotas caen tercas como si invocaran al diluvio universal. El sonido caía como caen las flores de tenocté cuando hace aire, caía con cascabeleo de lluvia, y todo fue así hasta que el goteo rutinario dio paso a otro sonido que latía debajo. El sonido de cascada mínima se deshizo y el sonido de un río subterráneo apareció. Más allá del chorro está la corriente que conduce el agua de La Pila ladera abajo. Entendí que la vocación del agua no sólo está en el milagro de la evaporación para tocar los dedos del cielo, sino también en formar parte de ese complejo nudo subterráneo que da vida a la tierra. Entendí que esa corriente invisible, pero audible, también me formó de niño. ¿De dónde brotaba el agua que llenaba los tanques en la casa de mis amados tíos Guillermo y Juanita Bermúdez? ¡De dónde más! ¡De esos chorros eternos que esa misma mañana llenaban mi espíritu con pétalos armoniosos!&lt;br /&gt;Los hombres que en La Pila, en los años cincuentas del siglo pasado, abrieron sus cantinas y las mujeres que ahí abrieron sus prostíbulos sabían que en ese lugar estaba el Centro y que los hombres y mujeres de todos los tiempos tienen como misión vital hallar ese punto de armonía donde todo fluye de manera natural. Los bolos y calenturientos no bajaban a remendar vicios, sino que bajaban, como iluminados, a querer tocar la puerta que da al infinito. Por eso yo le creía a Milito quien, con la botella de ron en la mano, me decía: “Ah, niño, si caso es gracia ni chiste esto de beber trago. Tiene su esfuerzo”. &lt;br /&gt;Todos los que entonces bajaron a bañarse en los tanques o bajaron a pedir la misericordia de Tata Lampo lo hicieron convencidos de que ahí está la hendija por donde se cuela el milagro de la vida. La Pila, mi niña bonita, es el atrio del templo del prodigio. Si un día querés oler a qué huele Comitán bajá a La Pila (claro, esta prueba de aroma no lo vayás a hacer cuando hay feria porque entonces vas a aspirar sólo el tufo de los orines). &lt;br /&gt;Es una pena que su parque sea el más feo y triste de Comitán. Esto debe ser como una venganza de los dioses por la osadía cometida por los comitecos al haber derribado, en 1945, la hermosa pila que contenía el agua, alrededor de la cual se concentraban decenas de hombres que llenaban los barriles que luego ofrecían, con sus burros, en las casas del Centro del pueblo. ¡Ah, qué fiesta, qué chachalaqueo, qué revoloteo de trajes de manta  se formaba en torno a la pila! &lt;br /&gt;Ahora, en lugar de la pila, hay un kiosco que es como un despojo de esas escenografías en ruinas, donde Jorge Rivero o David Reynoso actuaron en maravillosas películas. Lo único que da testimonio de la gloria de este barrio es el árbol mayor: la ceiba. Si no fuese por este faro de vida, el parque sería como un dedo seco del vertedor de agua; y esto sería ¡la más grande contradicción del mundo!&lt;br /&gt;Para sentirse bien en La Pila ¡hay que mirar para arriba o cerrar los ojos! Mirar hacia arriba para ver la fronda de la ceiba o el azul desparramado sobre los techos o el campanario del templo o el vitral donde nos mira el santo; o cerrar los ojos para oír cómo juega el agua. Pero si hay que abrirlos, entonces hay que sentarse en la barda que rodea a la ceiba y platicar con doña Lupita Martínez Herrera, quien, como cartas de lotería, desperdiga imágenes de santos y espejos para su venta. Mientras sigo presintiendo el latido de los chorros, doña Lupita me dice: “Vendo imagencitas. Hace dos días que no vengo, he estado cuidando al hombre. Lo operaron de la próstata. Le tengo que dar su comida”. Me lo dice mientras pregunta a dos señoras si tienen para cambiarle un billete de cincuenta. Advierto que las mujeres son sus conocidas. “Vendí un santito y di todo mi cambio”. Las mujeres le dicen que no tienen y agregan que van al mercado por si se le ofrece algo. Ella dice que sí, que quiere manzanas, pero que sólo tiene el billete de cincuenta y si lo da se queda sin algo para dar cambio. ¿Usted no tiene para cambiarme el billete?, me dice. No, no tengo. Bueno, está bien, dice doña Lupita, y mete su mano en el pecho y saca un billete doblado de cincuenta y lo da a las dos mujeres. Éstas le dicen que al rato le traen sus manzanas y su cambio. “¡Cómpreme’sté a San Pascual Bailón!”, me dice. Yo levanto uno de los espejos que no mide más de 15 x 20. Está quebrado. Reviso los demás espejos y veo que están estrellados o tienen las esquinas rotas. Los dejo. Pienso: ¿quién puede comprar esos espejos rotos? “Cómpremelo. San Pascualito es para los enfermos, para todo. En Tuxtla, por donde está el Niño de Atocha, ahí está San Pascual, en un cajón está su esqueletito”, me dice, mientras frota sus manos, una y otra vez, sobre el mandil de rayas. Yo sigo pensando en quién puede comprar esos espejos rotos. ¡Yo -digo- yo, claro que sí! ¡Estos espejos son mágicos! Alguien, quién sabe quién, ya los quebró, ya hizo el trabajo difícil. ¿Recordás el encantamiento que asegura siete años de mala suerte a quien quiebra un espejo? ¿Mirás qué prodigio? ¡Estos espejitos ya están quebrados, la maldición está sellada! Quien compra uno de estos espejos ¡jamás tendrá siete años de mala suerte! Todo mundo debería acudir a La Pila y comprar un espejito de doña Lupita y, de paso, si es católico, comprar una “imagencita” de La Virgen de Guadalupe o de San Pascual Bailón. Doña Lupita hace bonito al parque. &lt;br /&gt;Pd. Mis papás eran amigos de don Humberto Villegas y de don Adolfo Cancino, vecinos del barrio e integrantes de la Junta de Festejos de La Pila, así que mi mamá me bordó un traje de huichol para que yo participara en el Concurso de Disfraces que organizaban con motivo de la feria. ¿Sabés qué? ¡Gané el primer lugar, por la percha y por el precioso trabajo de mi mamá! Sólo que a la hora de recibir el premio me enteré que era un triciclo. ¿Un triciclo? ¡Yo tenía un triciclo en mi casa! Lo que no tenía era la hermosa carreta de juguete destinada para el segundo lugar, ¡una carreta similar a la que usaron los primeros exploradores del oeste norteamericano! No sé cómo fue la negociación que realizaron mis papás, el caso es que, al final, el niño del segundo lugar pasó a ocupar el primero y, feliz, se llevó el triciclo. ¿Yo? Ya podés imaginar que, con la maravillosa carreta entre mis manos, me puse como tiuca frente a un plato de cereal de chocolate, imaginando que este cereal es su platillo favorito (ahora recuerdo esa carreta como uno de mis juguetes preferidos. Por esto, tal vez, nunca he sido apasionado de los primeros lugares. A veces la luz más duradera está en el que gana medalla de plata o de bronce). &lt;br /&gt;¿Mirás entonces por qué digo que estoy hecho de La Pila? Muchos años después, el niño huichol entraría a un cuarto con una prostituta, en el burdel de Tía Maty, y no haría algo. Mi primera vez no fue en un prostíbulo sino en el cuarto de una muchacha bonita que me amó.  Pero, bueno, mi niña bonita, esta historia, como dijera Nana Goya, ¡es otra historia! Estaba escrito que La Pila no sería el lugar de iniciación sexual, porque ahí estaba sembrado el hilo más tenue de mi infancia. Y los niños, mi niña bonita, tenemos prohibido hablar con desconocidas. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-6031654868533472664?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6031654868533472664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6031654868533472664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-todo.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO TODO COMITECO ES PILEÑO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-yfkcMGNZS6I/TwcqEYEV6GI/AAAAAAAAFqE/nMVSz4_P5mY/s72-c/Alex04004.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-1237899289339352840</id><published>2012-01-06T03:41:00.000-08:00</published><updated>2012-01-06T03:42:47.407-08:00</updated><title type='text'>NOCHE DE FESTEJO</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-xG8Sg-9_w6w/TwbeMJ7XFJI/AAAAAAAAFps/7u8ItOI4OCk/s1600/f1d602ce-1485-4ef7-b539-5646aac50b8a.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 256px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-xG8Sg-9_w6w/TwbeMJ7XFJI/AAAAAAAAFps/7u8ItOI4OCk/s400/f1d602ce-1485-4ef7-b539-5646aac50b8a.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694483079261262994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hernán Becerro y Alfonso Conejo llegan a la casa de Eugenia Gallina, en medio de la lluvia. Ella, al oír el timbre, se limpia las manos con el mandil, saca la rosca del horno y va a abrir. ¿Cuándo y cómo comenzaron con la tradición de comer la rosca?, ninguno de ellos podría decirlo. Parece que en un libro, propiedad de Artemio Tlacuache, Ramiro Cuervo, una noche de tormenta, había visto una ilustración a color donde, en una mesa adornada con un mantel bordado con hilos rojos y dorados, aparecía una rosca con un “niño” en el interior. De acuerdo con el pie de página, existía la tradición de comer la rosca en recuerdo de la visita que unos Reyes Magos, llegados del Oriente, habían realizado para venerar al niño Jesús. &lt;br /&gt;Hernán se sienta en un butaque, forrado con piel de venado, y Alfonso va a la cocina, abre una gaveta del trinchador y toma el sacacorchos. Eugenia sacude los dos impermeables, los cuelga en la cuerda para que se sequen.&lt;br /&gt;¿Cuándo y cómo comenzaron con la tradición de comer la rosca? No podrían asegurarlo. Ramiro, en ese tiempo, pretendía a Eugenia, y una noche comentó la ilustración. Hernán y Conejo pidieron más datos y, parece, fue en ese instante en que uno de los cuatro propuso que hicieran lo mismo. Eugenia dijo que podía preparar la rosca empleando una receta de la abuela; Alfonso prometió conseguir los huevos; Hernán, la harina; y Ramiro, para quedar bien con la pretendiente, dijo que él podía llevar al niño. &lt;br /&gt;¿Pero el niño para qué sirve?, preguntó Eugenia, con un aire de ingenuidad. Ramiro explicó que a quien le tocaba “la suerte” del muñeco tenía que invitar una tamaliza el día de la Candelaria, ¡claro!, dijo, hay algunos que, para evitar el compromiso, tragan el niño. Todos rieron. Esa noche Eugenia sirvió ponche con piquete y caminó hacia el mueble donde estaba el aparato de música, puso “La chica de Ipanema”, con Roberto Carlos y Caetano Veloso. Ramiro la invitó a bailar, hizo a un lado la mesa, retiró las sillas y abrazó de la cintura a Eugenia. Fueron de un lado a otro de la estancia, mientras Hernán y Alfonso, tirados sobre sendas hamacas, reían y tomaban ron. En la ventana se reflejaban los rayos que caían escandalosos en medio de la noche lluviosa. &lt;br /&gt;Ya no sabían cuántos años llevaban con la tradición, pero, desde la primera de su realización, lo celebraban con singular alegría y pasión. Ramiro, quien fue el primero que llevó el niño, había desaparecido. Una mañana, Eugenia se enteró que había cometido un fraude en la peletería donde laboraba y huyó con Rosaura Halcón, hacia quién sabe qué lugar, lejos del pueblo. Desde entonces, Hugo Venado fue el encargado de llevar el niño. &lt;br /&gt;Ahora, los tres esperan a Hugo. Todo está ya dispuesto en la mesa, con el mantel blanco bordado con hilos verdes y amarillos, la botella de vino y un canasto lleno de manzanas y uvas. Eugenia ha caminado de la cocina al comedor varias veces y se ha acercado a la ventana con impaciencia. En una de las vueltas a la cocina ¡suena el timbre! Es él, piensa, se limpia las manos con el mandil de cuadros y corre a la puerta. Sí, ¡es Hugo! Él se quita el impermeable y deja al niño sobre la mesa. Mientras se seca el cabello con las manos, Hernán y Alfonso se levantan y van a ver al niño. Lo meten a la rosca, ríen, hacen bromas sobre quien será el suertudo de este año. Todos se relamen. El niño de esta noche, es rosadito, lleno de carnita, tiene apenas dos años. Afuera llueve más fuerte. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-1237899289339352840?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1237899289339352840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1237899289339352840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/noche-de-festejo.html' title='NOCHE DE FESTEJO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-xG8Sg-9_w6w/TwbeMJ7XFJI/AAAAAAAAFps/7u8ItOI4OCk/s72-c/f1d602ce-1485-4ef7-b539-5646aac50b8a.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7297064739505404158</id><published>2012-01-04T03:11:00.000-08:00</published><updated>2012-01-04T03:12:46.823-08:00</updated><title type='text'>LA HAMACA DONDE REPOSA EL MARATONISTA</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-FUt0BXTQIVQ/TwQ0Ge0rU5I/AAAAAAAAFpg/j8kkA5sJEs4/s1600/46d9c66d-dd18-4f68-8df0-18554a37d5c2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-FUt0BXTQIVQ/TwQ0Ge0rU5I/AAAAAAAAFpg/j8kkA5sJEs4/s400/46d9c66d-dd18-4f68-8df0-18554a37d5c2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693733114861015954" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El tío Armando reunía a los sobrinos y nos contaba cuentos, al amparo del calorcito del fogón de la cocina. Todos los cuentos los comenzaba con: “Al correr del tiempo…”. Esa frase siempre me tintineó y provocó escozor en mi espíritu, sin saber bien a bien por qué. Ahora lo sé ¡era esa imagen de corredor de maratón! Conforme crecí, el tiempo se convirtió en un mejor maratonista y comenzó a apabullarme. Ahora, a la distancia, sé que, a medida que avanza, el tiempo corre con la rapidez de esos autos cohetes que, en el desierto, buscan romper el récord de velocidad. Veo a medio mundo alteradísimo porque “el tiempo se le va” y esto de la vida parece ser una absurda carrera para alcanzar el tiempo que nunca logramos apresar. &lt;br /&gt;Tal vez, de manera inconsciente, el tío nos quería instruir para la “carrera de la vida”. Ya en la escuela secundaria, el padre Jorge se encargó de reforzar la idea de que esto era una desenfrenada e inexplicable carrera: “Si no aprovechan ahora el tiempo, cuando vengan a ver ya estarán viejos”, decía con una sonrisa de gato a punto de dar una tarascada al ratón en la trampa, y seguía llenando el pizarrón con ecuaciones de segundo grado, donde la X, la incógnita, se hacía más grande cada vez. &lt;br /&gt;Pienso que, en lugar de apresurarnos a meternos en ese tobogán, los mayores debieron enseñarnos un camino para hallar la puerta al sosiego. Hoy entiendo que la vida no es treparse a la banda donde corre el tiempo, sino al contrario. &lt;br /&gt;No sé en qué momento los mayores me treparon al barco. Sin saber nadar vi, con horror, cómo la barca navegaba sobre esos “rápidos” que son tan seductores para los jóvenes que les encanta el turismo de riesgo. Por suerte, mi padre, una bendita mañana, me lanzó una cuerda desde su orilla. Tomé la cuerda y, de forma prodigiosa, la barca recaló en su orilla, bajé y supe que la vida, si bien no era la inacción, era la pausa para comer un durazno o para subirse a una rama del árbol. La vida no es alcanzar al tiempo sino bordar los hilos del tiempo. ¡Que el tiempo pase como pasa el viento cuando alumbra la orquídea! &lt;br /&gt;Hemos perdido el hilo de la vida porque lo hemos enredado en “la carrera contra el tiempo”. Ahora, me pregunto, ¿quién es el que se atreve a desafiar a este aliado tan escurridizo? &lt;br /&gt;Y la frase del tío Armando me provocaba escozor porque era el opuesto de lo que él sembraba en nuestro corazón. Cuando él se sentaba nos metía en una burbuja en la que el tiempo también se bajaba de su tren y se dedicaba a soplar sobre la brasa del fogón para que el fuego nunca se apagara. Gozábamos ese instante en que él se sentaba en una silla pequeña, de madera, y llevaba su dedo índice a la boca, un poco como para decir que la sesión estaba a punto de comenzar. Nosotros, como si estuviésemos en una Sala de Concierto, nos acomodábamos en nuestros asientos, tosíamos por vez última para no interrumpir y esperábamos con ansia el momento en que el tío abría la boca y decía: “Al correr del tiempo…”. Esa frase abría una pausa de hamaca en nuestros corazones. &lt;br /&gt;Es cierto, el tiempo corre veloz, no se detiene; por eso el secreto de la vida es ¡no correr a la par del él, porque nos ganará, sino descolgarse del tren donde los mayores nos colocaron! ¡Claro que el tiempo se va! Por lo mismo, nosotros, los simples mortales, debemos aprovechar la vida y no correr detrás del tiempo. ¡Nunca lo alcanzaremos! &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7297064739505404158?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7297064739505404158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7297064739505404158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/la-hamaca-donde-reposa-el-maratonista.html' title='LA HAMACA DONDE REPOSA EL MARATONISTA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-FUt0BXTQIVQ/TwQ0Ge0rU5I/AAAAAAAAFpg/j8kkA5sJEs4/s72-c/46d9c66d-dd18-4f68-8df0-18554a37d5c2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-293526587349872272</id><published>2012-01-02T03:52:00.000-08:00</published><updated>2012-01-02T04:02:17.181-08:00</updated><title type='text'>ENTRE EL MILAGRO Y LA FELICIDAD</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ufxII1IrME8/TwGa7eGfsDI/AAAAAAAAFpU/iQ78F7Fhc6U/s1600/ddfd10e5-df7b-4cfb-a278-184e6419ebe8.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ufxII1IrME8/TwGa7eGfsDI/AAAAAAAAFpU/iQ78F7Fhc6U/s400/ddfd10e5-df7b-4cfb-a278-184e6419ebe8.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693001750456283186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Con un abrazo a todos mis lectores, deseándoles un venturoso 2012.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo mundo hace uso de las palabras sin distingo. El Rey de España dice &lt;em&gt;caca&lt;/em&gt; con la misma tranquilidad con que lo hace el niño que vive en una vecindad de colonia miserable. Esto es así porque nadie ha acudido a la oficina de Derechos de Autor para abrogarse la propiedad intelectual de una palabra. Las palabras son del pueblo y son las herramientas de comunicación más demócratas. &lt;br /&gt;Hay canciones que se denominan del dominio público, porque se desconocen los autores. Las palabras, ¡todas!, son del dominio público. ¿Quién inventó la palabra &lt;em&gt;totoreco&lt;/em&gt;? &lt;br /&gt;Me resulta difícil imaginar a alguien que exigiera la propiedad intelectual de la palabra &lt;em&gt;arenilla&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Chiapas&lt;/em&gt;, por ejemplo y que tuviésemos que pagar por el uso, de la misma forma en que se paga el uso de una canción. &lt;br /&gt;El otro día un afecto me preguntó: “Alejandro ¿eres feliz? ¿Qué es la felicidad?”. ¡Ah, qué preguntas más difíciles! La palabra &lt;em&gt;felicidad&lt;/em&gt; me gusta, casi casi me provoca felicidad cuando la escucho o la digo. Pienso que es una palabra muy bien elegida para definir lo que trata de definir. No sucede lo mismo con la palabra &lt;em&gt;triste&lt;/em&gt;. Oír la palabra &lt;em&gt;triste&lt;/em&gt; me provoca alegría. Cuando algún afecto me dice: Estoy triste, pienso en “¡tres tristes tigres!” y me divierto. La palabra &lt;em&gt;nostalgia&lt;/em&gt; me provoca un sentimiento más gris, de lluvia en un callejón. De ahí que una persona triste la imagino como payaso con una careta; por el contrario, una persona nostálgica me causa una grieta. &lt;br /&gt;Me gusta saludar a don Eugenio, porque cuando le preguntó cómo está, me responde: “¡Benedetti!” y luego agrega: “…puedes contar conmigo, no hasta dos…”. Usa un verso de Benedetti y nunca ha pagado algún derecho. Lo mismo sucede con todos los chiapanecos que, ante la menor provocación, dicen: “Que Dios bendiga a Dios”. &lt;br /&gt;Ayer salí de casa y fui al parque. Mientras caminaba por la bajada de Guadalupe, con cuidado para no resbalar con las banquetas de lajas, pensé en las preguntas de mi afecto. Un camión de &lt;em&gt;Coca Cola &lt;/em&gt;pasó a mi lado, echaba humo en demasía. Leí en la parte trasera: “Destapa la felicidad”. De inmediato tomé el celular y marqué a mi afecto, le dije que comprara una Coca, la destapara y que tomara el agua negra, porque ahí hallaría ¡la felicidad! Ella rió (cuando menos le provoqué un instante feliz). &lt;br /&gt;A esta empresa refresquera habría que demandarla en los tribunales del mundo para exigirle que no se apodere de conceptos como &lt;em&gt;felicidad, familia&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;alegría&lt;/em&gt;. Recuerdo que hace años había un anuncio que definía tal refresco como &lt;em&gt;la chispa de la alegría.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;La publicidad realiza un uso perverso de las palabras. De manera subliminal se apoderan de palabras que tienen una cercanía con nuestros sentimientos más íntimos. Ahora que comenzará la contienda electoral para ocupar la Presidencia de la República y de la Gubernatura del estado de Chiapas veremos usos indignos de palabras luminosas. &lt;br /&gt;Habría que sancionar a todos los publicistas y políticos que malgasten palabras como &lt;em&gt;luz, amor, cariño&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;bienestar.&lt;/em&gt; Los políticos deberían emplear sólo las palabras que estén a la altura de sus pantanos. &lt;br /&gt;Después que hablé con mi afecto fui a una tienda departamental y en el estante de los licores hallé una botella de tequila que se llama “¡Milagro!”. Y esto se me hizo el colmo de la degradación de esas piedras transparentes que se llaman &lt;em&gt;palabras&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-293526587349872272?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/293526587349872272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/293526587349872272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/entre-el-milagro-y-la-felicidad.html' title='ENTRE EL MILAGRO Y LA FELICIDAD'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ufxII1IrME8/TwGa7eGfsDI/AAAAAAAAFpU/iQ78F7Fhc6U/s72-c/ddfd10e5-df7b-4cfb-a278-184e6419ebe8.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-967932343930687018</id><published>2012-01-01T04:29:00.000-08:00</published><updated>2012-01-01T04:37:15.705-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA VIDA ES UN JUEGO DE CARAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-QOmVuW5kLDQ/TwBR9_6rmyI/AAAAAAAAFo8/uRNNF_rYZEo/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 291px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-QOmVuW5kLDQ/TwBR9_6rmyI/AAAAAAAAFo8/uRNNF_rYZEo/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5692640054567738146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: Alfredo llegó cuando éramos niños, él venía de la ciudad de México y traía juegos novedosos. Nos dijo que jugáramos a los indios contra &lt;em&gt;los caras pálidas&lt;/em&gt;. Fuimos al sitio de la casa y todos los niños nos dividimos en dos bandos. A mí me tocó ser &lt;em&gt;cara pálida&lt;/em&gt;. Nunca alguien me advirtió que también existían &lt;em&gt;los caras para arriba &lt;/em&gt;y&lt;em&gt; los caras para abajo&lt;/em&gt;. Éstos los fui conociendo conforme crecí. Las niñas jugaban a las muñecas o a la comidita. &lt;br /&gt; Cuando Úrsula (la de &lt;em&gt;Cien Años de Soledad&lt;/em&gt;) quedó ciega, levantaba la cara para oír el chachalaquerío de los pájaros o para oler cómo la humedad caminaba en los cuartos. Pero no sólo los ciegos levantan la cara, la levantan todos aquellos que no conocen un espacio o quienes saben que la esperanza tiene alas y quieren pepenarla en el vuelo. La otra tarde entré al templo de Santo Domingo, un grupo de turistas caminaba por las laterales de la nave. Los vi levantar la cara y asombrarse ante el techo o ante el rayo de luz que se colaba a través de los vitrales. Por lo regular, los comitecos no levantamos la vista para ver el techo. He visto cómo entramos a la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez, por ejemplo, y no advertimos el asombro de los cielos pintados. Esto es normal, lo cotidiano nos coloca una cara de costumbre. Cuando los comitecos salimos del pueblo y llegamos a tierras desconocidas tiramos la careta gris, retomamos la cara de asombro y jugamos en el bando maravilloso de los caras para arriba. Ahí nos tenés, como a cualquier turista del mundo, levantando la cara para asombrarnos ante todo lo novedoso. &lt;br /&gt; Alfredo siempre jugó en el bando de los indios. Con un trozo de carbón se pintaba unas rayas debajo de los ojos, y prendía una pluma de jolote en la cinta que amarraba en su frente. Jorge (un poco celoso del liderazgo del recién llegado) decía que desde siempre habíamos jugado al juego de indios contra vaqueros. Sí, decía, Miguel, ¿pero nunca habíamos sido &lt;em&gt;caras pálidas&lt;/em&gt;? &lt;br /&gt; Jorge jugaba, pero a disgusto. No entendía por qué Alfredo jugaba siempre de indio, ya que era güero, con ojos verdes, y, por lo tanto, tenía la cara más pálida que nosotros, los mestizos de toda la vida. Yo creo que Alfredo jugaba a ser indio porque le gustaba hablar como ellos: “Ahora ustedes, caras pálidas, tener que pagar caro osadía de entrar a territorio sagrado”, decía y nos cortaba la cabellera y luego nos amarraba al tronco de los árboles. Sus compas amontaban hojas secas y hacían como que prendían una fogata donde nos achicharrábamos igual que Juana de Arco se achicharró. &lt;br /&gt; Advierto, mi niña bonita, que no todo &lt;em&gt;cara para arriba&lt;/em&gt; tiene la dignidad en su rostro. Ahí tenés a esos ineptos que juegan fútbol representando a México y pierden con la “frente en alto”. Para ser un digno &lt;em&gt;cara para arriba&lt;/em&gt; es necesario tener el espíritu limpio. Como esto último es difícil de hallar, la mayoría de los mortales son &lt;em&gt;cara para abajo&lt;/em&gt;. Sé que vos los mirás a cada rato a la hora que caminás por las calles de este bendito pueblo. Aunque, también debo reconocer que no todos &lt;em&gt;los cara para abajo&lt;/em&gt; son indignos. &lt;em&gt;Los caras para abajo&lt;/em&gt; son esos que siempre andan con las manos metidas en las bolsas en actitud de andar buscando monedas o rondanas en el suelo. &lt;br /&gt;  Te invito a que vayamos al parque central, nos sentemos en nuestra banca (la segunda de acá para allá, donde tenemos a la derecha la fachada del templo de Santo Domingo); a que le compremos una bolsa de dulces a la muchacha bonita que camina con ayuda de muletas y que siempre nos ofrece dulces con su voz de tiuca atolondrada; a que cerrés los ojos tantito y me digás qué mirás cuando tenés la vista al frente y qué cuando alzás la cara (aún con los ojos cerrados, la visión cambia. Cuando vemos al cielo con los ojos cerrados aparecen puntos luminosos que no existen al frente. Mi tía Armenia decía que esos puntos son la premonición de las estrellas. Por esto, de niño nunca me asombró salir al patio en la noche y mirar el cielo lleno de lucecitas, era un poco como tener los ojos abiertos y mirar lo mismo que miraban los ciegos que acostumbran mirar el cielo). Te invito a que mirés a todos los que caminan frente a nosotros; a los que se acercan al puesto de periódicos; a los que se toman una fotografía al lado del busto de Rosario Castellanos; a los que se recargan en el kiosco; a las que suben tantito su blusa y dan de mamar a sus hijos; a los que bajan de dos en dos los peldaños de la escalera. Te invito a que mirés a cada uno de ellos y me digás cuántos ven al frente, cuántos hacia el suelo y cuántos miran el cielo. &lt;br /&gt; Te invito a que, luego, bajemos a la fuente y miremos cómo los niños juegan a resbalar por las resbaladillas de lajas; te invito a que mirés cómo esos niños, en un instante, suben la cabeza y miran el cielo o los pájaros o las ramas de los árboles o los ángeles o la sonrisa de Dios. Es sólo un segundo, no más, luego vuelven a bajar la mirada porque (¡caso son mudos!) deben ver dónde colocarán sus pies a la hora que toquen el suelo. Esto, Maga mía, es lo que hacen y sienten todos los que son &lt;em&gt;Caras para arriba&lt;/em&gt;: ¡con la mirada tocan el cielo y son tocados por el hilo del infinito!&lt;br /&gt; Por lo regular, los mortales miramos hacia abajo o hacia el frente; sólo los elegidos ven hacia arriba. Saber que la magia del universo se concentra en las alturas ¡es algo instintivo! Cuando alguien tiene una pena muy grande, de forma inconsciente mira hacia el cielo. Nunca he visto a alguien que al pedir ayuda Divina se clave en el pozo de su miseria. Siempre hay una luz que nos guía y nos indica que la verdad del universo está en las alturas, aún cuando esas alturas sean como un espejo del pozo donde se concentran los agujeros negros de nuestro espíritu. &lt;br /&gt; Por ratos miro el cielo. Entiendo que no siempre puedo hacer esto. Cuando cruzo la calle debo ver hacia la derecha y comprobar que no viene un carro; cuando bajo a La Pila debo ver con mucho cuidado dónde poner el paso para no resbalar en una laja; cuando camino por la calle que va al templo de Jesusito debo fijarme dónde piso para no embarrar mis zapatos con caca de perro; pero cuando estoy parado en el Parque de San Sebastián levanto la mirada y juego el juego donde yo estoy del lado de los Caras para arriba. &lt;br /&gt; Hay oficios donde no se necesita estar del lado de &lt;em&gt;los Caras para arriba&lt;/em&gt; para sentir el aleteo de la gloria. Los que trabajan en los faros o los que tocan en los campanarios por las mañanas tienen al alcance de su mano las frondas de los árboles, las nubes y las alas del vuelo. Los simples mortales debemos alzar la vista para advertir que tener los pies en la tierra no es la mejor fórmula para cimentar los sueños. Los sueños, Mariana bonita, siempre están en los techos del mundo, en el Everest del deseo. &lt;br /&gt; Jorge se rebeló una tarde en que &lt;em&gt;los caras pálidas&lt;/em&gt; atrapamos a Alfredo &lt;em&gt;Toro Sentado&lt;/em&gt;. Así como lo hacía su tribu con nosotros, lo amarramos al tronco del aguacate, le echamos hojas secas a sus pies e hicimos como si prendiéramos un cerillo y lo arrojamos al montón para que se achicharrara. Jorge sacó una tijera que, saber desde cuándo, llevaba en la bolsa trasera de su pantalón y le tusó un mechón de cabello, ¡en serio! Cuando Alfredo miró el mechón en la mano de Jorge, quien sonreía como vampiro en medio de una carnicería, trató de liberarse del amarre, pero &lt;em&gt;los Caras Pálidas&lt;/em&gt;, enardecidos y solidarios con Jorge que ya estaba harto de verse desplazado, tomamos lazos y amarramos más a Alfredo (sus compas indios bajaron la vista y fue cuando supe que habían pasado a formar parte de &lt;em&gt;los Caras para abajo&lt;/em&gt;. Debo decir, niña bonita, que a partir de ese día reconozco cuando un hombre se pasa a este bando, por cobardía o por falta de dignidad). Jorge tiró el mechón a la fogata ficticia y, con las tijeras abiertas, se acercó de nuevo a &lt;em&gt;Toro Sentado&lt;/em&gt;. Alfredo comenzó a llorar. Jorge dijo: “Te perdono la vida, pero te condeno a vivir encerrado en la Reservación India”, y con la tijera cortó la cuerda. Alfredo se pasó la mano por la cara y limpió sus lágrimas. “No te enojés -le dijo Miguel- es un juego”. Alfredo nunca volvió a jugar con nosotros. A partir de entonces, Jorge retomó el liderazgo que tenía antes de la llegada de &lt;em&gt;Toro Sentado&lt;/em&gt;. Seguimos jugando a Tarzán, al circo y a los indios contra los vaqueros, pero, igual que Alfredo, &lt;em&gt;los Caras Pálidas&lt;/em&gt; desaparecieron. Un día descubrimos que las niñas también podían ser parte del juego, abandonamos &lt;em&gt;El Club de Toby&lt;/em&gt; y las invitamos a jugar con nosotros. Comenzamos a jugar escondidas, &lt;em&gt;Mono Seco&lt;/em&gt; y a meternos debajo de una mesa enorme que estaba (quién sabe por qué) en el corredor de la casa de Jorge. Colocábamos unas sábanas de tal suerte que todo era como una tienda de campaña, de esas donde viven los gitanos. Ellas, nuestras amigas, se convirtieron en gitanas y, en ocasiones, nos leyeron el destino. Supimos que, de grandes, deberíamos jugar los mismos juegos y optar por uno de los dos bandos: el de&lt;em&gt; los Caras para arriba&lt;/em&gt; o el de &lt;em&gt;los Caras para abajo&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;Pd. A veces, arena de mi playa, meto mis manos en las bolsas del pantalón y camino con la cabeza gacha, como buscando algún sueño extraviado; pero procuro, la mayor cantidad de veces, andar viendo al cielo. Mi papá me enseñó que debía formar parte del bando de l&lt;em&gt;os Caras para arriba&lt;/em&gt;. La dignidad está de este lado. El día que Alfredo salió como chucho con el rabo entre las piernas noté -qué raro- un sentimiento de dignidad, lo vi caminar, a pesar de todo, con la cabeza alzada; asimismo, Jorge tuvo el mismo sentimiento de dignidad -qué raro-, en medio de su soberbia miré su altiva cabeza. La humildad, parece, está emparentada con la soberbia, siempre y cuando aquélla sea auténtica y ésta sea fruto de la conciencia de formar parte importante del universo. Mariana mía, me gustás cuando mirás para arriba, cuando contás las estrellas del cielo; pero me gustás más cuando mirás al frente y mis ojos se enredan con la luz de tu mirada. Me gustás. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-967932343930687018?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/967932343930687018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/967932343930687018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2012/01/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-la.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA VIDA ES UN JUEGO DE CARAS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-QOmVuW5kLDQ/TwBR9_6rmyI/AAAAAAAAFo8/uRNNF_rYZEo/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-3527168138361118669</id><published>2011-12-30T03:49:00.000-08:00</published><updated>2011-12-30T03:52:48.305-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA DIRECTORA DE CONECULTA-CHIAPAS FORMULA EL PORVENIR DE UNA NOVELILLA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-JBj6AbK2aPE/Tv2lhIMqK9I/AAAAAAAAFow/Hlena7XfBKo/s1600/6b2a25e8-55bb-4c22-8370-3209c300ff99.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 256px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-JBj6AbK2aPE/Tv2lhIMqK9I/AAAAAAAAFow/Hlena7XfBKo/s400/6b2a25e8-55bb-4c22-8370-3209c300ff99.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5691887492621020114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: ¿Cómo hablar del futuro en el presente a partir de hechos pasados? ¿Cómo decir que llegará el Veinte Doce en este fin de Veinte Once a partir de la experiencia histórica de que los años se van y llegan de la misma forma que el viento atraviesa el patio de mi casa donde mi mamá riega las orquídeas que una mujer de la zona de Los Lagos le trajo el día de ayer? &lt;br /&gt;Los sabios dicen que sólo el presente es real. No obstante, el tiempo en que escribí la primera línea de esta Arenilla ya se fue y ahora esta línea, en apariencia fruto del presente, existe porque el futuro llegó. Si esta columna periodística llega a su fin será, más que por el presente, por el futuro que está llegando a cada instante, con la misma frecuencia y pasión con que el corazón bombea la sangre. Tal vez el presente no existe y lo que llamamos presente no es más que la transición del futuro que desplaza a la fruta podrida del pasado. &lt;br /&gt;Y todo esto, querida mía, porque una tarde Javier me preguntó: ¿y por fin cuándo estará lista tu novelilla: “Yo también me llamo Vincent”? Y de veras ¿cuándo?, me pregunté. Seguimos en el café de la Casa de la Cultura, Javier tomando café y mirando las muchachas bonitas que caminan con rumbo al parque, yo sin tomar café pero viendo a las mismas muchachas bonitas que, como el futuro, se acercaban a nosotros y luego desaparecían. ¿Cómo predecir el futuro? Hay dos maneras, una es consultando con doña Epifanía que tira las cartas del tarot allá en su modesta vivienda llena de santos católicos y velas rojas; la otra es jugando a que algún día nosotros estaremos en el lugar por donde él pasa. De acuerdo con algunos estúpidos catastrofistas (¡nunca falta esa bola de vivales!), los mayas predestinaron que a fines de 2012 se acabará el mundo. En el tiempo que llevo de vida, más de dos veces me ha tocado sobrevivir al fin del mundo porque dicho fin no aparece. &lt;br /&gt;Una amiga mía cita a Mateo frecuentemente: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”, y yo estoy de acuerdo con ella y con Mateo, faltaba más. ¡Todo está en manos de Dios, hasta la simple impresión de una novelilla! Porque si Dios mueve los dados en sentido contrario todo se va al basurero, pero, entonces, ¿dónde la capacidad del hombre para  mover los brazos en intento de alcanzar la otra orilla? &lt;br /&gt;Como tengo una deuda pendiente con doña Epifanía preferí advertir el futuro en la bola mágica que posee la Licenciada Marvin Lorena Arriaga Córdova y ella prometió que, a más tardar, a fines de marzo del 2012 estará impresa, y a disposición de los lectores, la novelilla “Yo también me llamo Vincent”. “Del día y la hora nadie sabe”, pero ya existe una promesa del lapso. Los hombres nos movemos en rangos de tiempos, nunca podemos predecir el instante en que una piedra moverá a la otra para que ocurra el milagro del hombre que va a la montaña porque ésta se resiste a ir hacia donde él planta la esperanza con la misma pasión con que mi mamá siembra un renuevo de tilo, ahora que esta Arenilla dirigida a vos está llegando a su fin. Nunca sabremos cuándo se secará la planta, pero los hombres debemos regarla para que dé flores tan hermosas como el Sol que ahora se recuesta sobre cada uno de los pétalos de esa margarita que coquetea ante la mano bendita de mi madre. Todo en la vida es un simple abrir de postigos para que el futuro, como el viento, entre a la habitación y con su cuerda de aire revolotee a las mariposas que juegan ese juego inmenso que se llama: “vos y yo ¡formulemos el futuro!”. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-3527168138361118669?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3527168138361118669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3527168138361118669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-la_30.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA DIRECTORA DE CONECULTA-CHIAPAS FORMULA EL PORVENIR DE UNA NOVELILLA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-JBj6AbK2aPE/Tv2lhIMqK9I/AAAAAAAAFow/Hlena7XfBKo/s72-c/6b2a25e8-55bb-4c22-8370-3209c300ff99.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-8448456257307724195</id><published>2011-12-26T03:39:00.001-08:00</published><updated>2011-12-26T03:42:06.398-08:00</updated><title type='text'>PARA QUIENES BAILAN A MITAD DEL TEMPLO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en: mujeres que son como abrazos, y mujeres que son como regalos de navidad. &lt;br /&gt;La mujer regalo es una mujer de temporada, sólo se la halla en la madrugada del 25 de diciembre, al pie del árbol (los albureros siempre insisten en decir que &lt;em&gt;debajo del palito&lt;/em&gt;. ¡Qué odiosos!); por esto huele a hojas secas, a muérdago, a “pashte” y a lama; sus pechos siempre están húmedos como hongos y apetitosos como trufas al amanecer. &lt;br /&gt;Ella puede ser el objeto más deseado de la pasión o ser motivo de frustración. Basta abrirla para saber si, como fruto en temporada, es lo esperado o es el simple regalo de consolación. Acá esta palabra adquiere una connotación diferente a la cotidiana. ¿Quién se consuela ante aquello que no nace de la línea del deseo? &lt;br /&gt;Como todo regalo, ella es un misterio. Por esto es bueno conocer algunos secretos que acuna en su corazón. Le gustan las malteadas de orquídeas y las galletas con calefacción; le gustan los acuarios con peces guppy y con ballenas; admira a los hombres que son como serie de luces y que huelen a ponche de frutas. Huye, como si huyera de la peste, de aquellos hombres que, por cualquier motivo y como si fuesen loros, dicen: “Regala afecto ¡no lo compres!”. La mujer regalo sabe que su amado debe considerarla como la joya más preciada del universo, y ya se sabe que lo caro ¡vale!&lt;br /&gt;Yo conocí a una mujer regalo que tenía un sueño recurrente: soñaba con una escalinata de mármol, como esas que pintaba Escher, que no conducía a algún lado. Doña Jacinta, la vidente del pueblo, supo del sueño y vaticinó: “Quiere decir que estarás dando vueltas y vueltas hasta que la luz aparezca”. Ella no supo interpretar la interpretación y olvidó el dicho de la doña. Ella se fue de Comitán y una tarde me topé con ella en la ciudad de México. Una niña iba cogida de su mano. Ella me abrazó y después de ponernos al día en materia de noticias (incluida la de que la niña era su hija), me dijo: “¿No vas a preguntarme cómo se llama mi hija?”. Supongo que igual que la madre –dije. “¡No -dijo-, se llama Luz Jacinta!”. Entendí. &lt;br /&gt;La mujer regalo se abre siempre tratando de no dañar el papel de empaque. Antes de abrirla hay que prender la luz y mirar un álbum de fotografías para recordar los obsequios que, de niños, recibimos de parte del Viejito de la Nochebuena. &lt;br /&gt;La más amada es aquella que no necesita batería triple A para funcionar. Los hombres siempre están detrás de una que es como el clásico regalo infantil, que no tiene control remoto y que se desplaza con simples llantitas de madera. &lt;br /&gt;A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en mujeres que son como las doce uvas del año nuevo y mujeres que cuando están “uvas” creen que sus amados son nuevos.  &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-8448456257307724195?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8448456257307724195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8448456257307724195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/para-quienes-bailan-mitad-del-templo_26.html' title='PARA QUIENES BAILAN A MITAD DEL TEMPLO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-1031677728692170022</id><published>2011-12-24T12:59:00.003-08:00</published><updated>2011-12-24T12:59:51.329-08:00</updated><title type='text'>ALEJANDRINOS</title><content type='html'>EL JAGUAR&lt;br /&gt;El Heraldo de Chiapas&lt;br /&gt;23 de diciembre de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HERNÁN BECERRA PINO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí la Arenilla "Los Hernanes", de Alejandro Molinari Torres, publicada en El Heraldo de Chiapas. "Los Hernanes" hace alusión al doctor Hernán León Velasco y a mi persona, el doctor León Velasco fue quien me presentó en la entrega que se me hizo del Premio "César Pineda del Valle", el sábado 17 de diciembre, en la Casa Museo "Dr. Belisario Domínguez" de la célebre ciudad de Comitán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la presentación dice Molinari que dijo el doctor Hernán que ¿a qué horas daba yo clases en la UNAM, si estuve viajando por Europa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va la contestación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi estimado Alejandro Molinari Torres, quiero decirte que yo doy clases un semestre sí y otro no, pero me pagan la mitad ya que firmo un contrato por todo el año. El semestre que doy clase frente a grupo es de enero hasta finales de junio. Es decir, es el primer semestre de cada año. Firmo todo el año porque el Contrato Colectivo de Trabajo así lo determina. Son las conquistas laborales. Imagínate -como dicen en Comitán- que firmáramos un contrato por sólo seis meses. En los próximos seis meses no tendríamos ni siquiera derecho a sacar con nuestra credencial de maestro ni un solo libro de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias, ni de ninguna otra facultad de toda la UNAM. Simplemente porque los otros seis meses no seríamos maestros. Seis meses sí y seis meses no, como las luces intermitentes de los carros. ¿Sería esto justo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien me dijo alguna vez, que el problema de la UNAM es que no tuvimos una Gordillo. Los maestros de primaria ganan más que los maestros de la UNAM.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto sí me hace daño porque si lee tu Arenilla "Los Hernanes" el rector de la UNAM, puede meterme esto un poco en problemas, hasta que se investigara la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú no creías que yo ganara tan poco hasta que te mostré mi cheque de la UNAM. Obviamente gano mucho menos que tú, pero recuerda que el 94 por ciento de los catedráticos de la UNAM somos de asignatura. El resto se reparte entre los tiempos completos y los medios tiempos. Es decir, gente que hace un apostolado pero también encontraremos un porcentaje donde estarían los grillos de la UNAM. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te reitero, la carga académica recae en el 94 por ciento, que dicho sea de paso somos los mejores maestros de la UNAM, por lo menos los más entregados a la docencia. Y somos los que menos cobramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, te sigo considerando un amigo. Solidario, antes de recibir el Premio "César Pineda del Valle", presenté el Chiapas Entrevistado, en la Mariano N. Ruiz, donde tú eres maestro. En dicho libro viene una entrevista tuya. Tú tuviste a bien comprarme 15 libros, a precio de amigos: 50 pesos. Los libros que tú adquiriste vi que los obsequiabas a los asistentes de la presentación. Eso habla bien de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A título de colofón te puedo decir que no caigamos en lo absurdo, hermano. En el Martín Fierro, se dice: "Los hermanos deben estar siempre unidos. Porque si no se unen los de afuera se los comen los de adentro." Unámonos, no te arrepentirás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-1031677728692170022?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1031677728692170022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1031677728692170022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/alejandrinos_24.html' title='ALEJANDRINOS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4568384485902673980</id><published>2011-12-23T04:16:00.000-08:00</published><updated>2011-12-23T04:23:15.723-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO HAY ÁRBOLES SIN HOJAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-p9x6btD6XSg/TvRxf3UTyHI/AAAAAAAAFoM/WSIVPjDZB_w/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 275px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-p9x6btD6XSg/TvRxf3UTyHI/AAAAAAAAFoM/WSIVPjDZB_w/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689297021514795122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Con un abrazo para el Profr. Jorge Antonio Gómez Solís, &lt;br /&gt;Coordinador del Deporte Municipal, por su cumpleaños. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: si alguien te hiciera una pregunta &lt;em&gt;Peñanietera&lt;/em&gt;: “¿Cuántos Whitman hay en tu vida?”, ¿qué dirías? &lt;br /&gt;Aunque nos cuesta admitirlo, el apellido es discriminatorio. En Puebla conocí a personas que agregaban una “y” a sus apellidos para darse más importancia. Decían: “Sánchez y Sánchez” y se esponjaban como jolotes sobrevivientes después de la navidad. &lt;br /&gt;Da caché tener un apellido de alcurnia o tener amigos con apellidos extranjeros. La mera verdad es que el apellido apantalla. No es lo mismo tener un apellido rimbombante que uno más común. &lt;br /&gt;Acá en Comitán, los apellidos todavía dicen mucho acerca del abolengo. Quienes se apellidan Albores, Castellanos o Domínguez siguen escarbando en los árboles genealógicos para hallar un hilo que los emparente con Roberto Albores Gleason, con Absalón Castellanos o con Belisario Domínguez. ¡Da importancia decir: “Mi abuelo fue sobrino en tercer grado del Doctor Belisario Domínguez”! ¡Ah, pucha, caminan como si el cielo fuese la alfombra idónea para sus ilustres pasos! (aunque sus calcetines huelan a queso rancio, siempre dirán que son de gruyere). &lt;br /&gt;Esto del apellido es un poco como el nombre. Ahora, el comiteco que tiene un nombre sacado de una telenovela de &lt;em&gt;Televisa&lt;/em&gt; se cree más importante que el compa que se llama Caralampio (aunque nuestras verdaderas raíces están hincadas en un árbol que se llama San Caralampio). Con el Caralampio nos sucede lo mismo que con el voseo, como nos da vergüenza ahí tenés a gente que, ya mayor, hace los trámites legales para quitarse “el Lampo”. Nunca hemos dicho el nombre con orgullo, por esto tenemos el complejo de volverlo un nombre indigno. &lt;br /&gt;Pues como vos estás para saberlo y yo estoy para contarlo, te diré que tengo dos Whitman en mi vida y esto me da chentura. Uno es don Walt, que ya tiene años de fallecido; y el otro es don George que, me acabo de enterar, murió hará cosa de diez o doce o catorce días. &lt;br /&gt;Ahora que lo digo, lo digo encrespándome un poco, así como Julio Gordillo Domínguez levita tantito cuando habla de Jorge De la Vega Domínguez o de Carlos Fuentes (andá a saber si es cierto, pero don Julio dice que con el famosísimo escritor se lleva de cuartos hasta mañana). &lt;br /&gt;Yo, la mera verdad, no tuve el gusto de conocer físicamente a don Walt ni a don George y ambos se murieron sin tener la mínima idea de quién es el tal Molinari. Pero lo que sí te puedo contar es que, de veras, ¡lo juro por Dios Huitzilopochtli!, he estado en sus casas ¡muchas veces! Más en la casa de don Walt que en la de don George. &lt;br /&gt;Resulta que don Walt fue un gringo, considerado uno de los poetas más fregones de América y del mundo. Tiene un libro espléndido que se llama “Hojas de Hierba”. ¿Mirás qué título más fregón? Pues bien, yo he estado en su casa más de diez veces. Leo, con placer, las palabras que él escribió. Se que esta carta no es lo mejor para embarrar palabras poéticas en tu corazón, pero copio unos versos para que mirés qué bello escribía este hombre: “¿Qué soy después de todo, más que un niño complacido con el sonido de mi propio nombre? Lo repito una y otra vez. Me aparto para oírlo –y jamás me canso de escucharlo”. ¡Ah, qué belleza! Sus palabras son como esas &lt;em&gt;chinitas&lt;/em&gt; que beben agua en los charcos después de la lluvia, ¿verdad? (espero que mañana hagás un campito, entre todas tus actividades, para que nos miremos y yo lea, en vivo, otros versos de Whitman. Hay que aprovechar las vacaciones, ¿no?). &lt;br /&gt;¿Y don George? ¿Has oído hablar alguna vez de esa maravillosa librería “Shakespeare and Company” que existe en París? Bueno, pues resulta que don George Whitman fue su propietario. Uno de estos días leí “La Jornada”, en Internet, y me enteré que don George murió. &lt;br /&gt;Vos sabés que no he pasado de Chacaljocom, así que eso de conocer París es pura ilusión. Pero sí he visto muchas fotos de esa librería y, poco a poco, he caminado por sus pasillos estrechos, en medio de paredes llenas de libros y de humedades. Esta librería es muy especial, porque pasás de un cuarto a otro y hallás un colchón, por ejemplo, al lado de los estantes retacados de libros (los libros permanecen en un desorden maravilloso que se amontonan en el suelo. Mientras vos caminás tenés que ir eludiendo las torres de libros o de plano te sentás y comenzás a mirar qué libros tiene esa columna). ¿Por qué el colchón? Porque don George daba posada de manera gratuita. A quienes no tenían una casa en París para pasar la noche, les proponía un trato: ¡&lt;em&gt;lean un libro diariamente y chambeen dos horas&lt;/em&gt; (acomodando libros o atendiendo a los clientes) y &lt;em&gt;pueden quedarse a dormir acá!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La “Shakespeare and Company” es una librería famosa en París y en todo el mundo. Como ya te diste cuenta ¡no es una librería para espíritus refinados o para apellidos de alcurnia, como Peña Nieto, Cordero o Vázquez Mota! ¡No! Esta librería es para los amantes de los libros; para quienes disfrutan encontrar Ediciones Príncipe o libros escasos (casi casi con el mismo gusto que tío Eligio escogía los mariscos en el mercado de La Viga o tía Elenita elegía los mejores claveles en el vivero de Coyoacán, en la ciudad de México). &lt;br /&gt;Nosotros, los que no tenemos muchas librerías en nuestras ciudades, las imaginamos impecables, impolutas, bien ordenadas, con los libreros de madera bien barnizados y con olor a Maestro Limpio (como la Librería &lt;em&gt;Gandhi&lt;/em&gt;, en la ciudad de México). La librería de don George Whitman es todo lo contrario. A veces pienso que los clientes deben sentir un tufo de petate quemado en alguna de las piezas. &lt;br /&gt;El otro día busqué en una guía turística de París el lugar exacto donde está la librería. ¿Sabés cuál es la referencia? Así como nosotros decimos: “Cerca del Veinticinco”. Allá, cualquier parisino puede decirte, con la erre arrastrada: “La librerrrría está cerrrrca de Nuestrrra Señorrra de Parrrís”. Y vos, con la emoción enredada en el occipucio del calcañal, dirías: “Mercy”, y caminarías por la orilla del Sena y subirías por un Quai hasta llegar a la entrada de la librería, que ha sido escenario de varias películas y no pocas tramas literarias. &lt;br /&gt;Existen, querida mía, lugares que son emblemáticos, así como hay personas emblemáticas. Comitán tiene sus espacios y sus personajes. El político más despistado que llega de fuera siempre tiene dos nombres de comitecos emblemáticos en su discurso: tío Belis y Rosario. La librería de don George es un espacio emblemático de París. &lt;br /&gt;Nosotros no tenemos una librería que se acerque al espacio sublime (demos gracias a Dios que tenemos una o dos, todavía). Por desgracia, los libros y la literatura no son el pan diario de nuestra mesa. Lo que sí tenemos (¡por fortuna!) son espacios emblemáticos en otras disciplinas de la vida. Los turistas (¡cómo no!) llegan buscando los lugares emblemáticos de nuestra cocina. Uno de éstos es la venta de &lt;em&gt;atol&lt;/em&gt; de granillo y de jocoatol, en la Central de Abasto o en el Mercado Primero de Mayo. ¿Quién no ha oído hablar de “Tono Gallos”, para comprobar el mito aquél de “cien botanas diferentes”? (si te soy honesto, no sé si dicho restaurante da servicio aún). Los panes compuestos de “El Foquito” se han convertido también en un referente obligado de nuestra gastronomía (igual que los “huesos”). El otro día, una persona que vino de Tuxtla Gutiérrez me preguntó dónde podía comprar los “panes revolcados”. ¡No, no -le dije- son panes compuestos! &lt;br /&gt;  ¿Por qué, si nunca he salido del país, digo que conozco la librería de París? Porque he visto muchas fotos de dicho lugar y, como si fuese una polilla, he caminado -en forma virtual- por sus estantes, por sus pisos de madera y por en medio de las páginas de los libros. Como he sido un lector contumaz desde hace muchos años, tengo, entre mis afectos, a muchos escritores con apellidos extranjeros. Ellos no lo saben, pero son mis afectos porque los tengo en mi mente y en mi corazón. Son mis compas, pues. Tal vez por esto, los apellidos importantes de la comarca no me impresionan. Respeto por igual a Bermúdez que a Pérez y a López que a Pedrero. He estado con Benedetti, con Cortázar, con Oé, con Saramago, con Yourcenar, con… ¡uf! Decenas de escritores famosos han estado en la sala de mi casa (Fuentes no me conoce, pero yo, ¡ay, Señor!, lo conozco desde que leí “Aura”). Y por ratos he estado con Cervantes, con Kafka, con Kawabata, con Aristóteles… ¡Dios mío y ya me callo porque puedo comenzar a discriminar los apellidos modestos de estas zonas!&lt;br /&gt; Entrados en materia. Soy un creyente en el valor de la persona, más que en el brillo engañoso de los blasones. Si me siento orgulloso de los escritores que he leído y pronuncio sus apellidos con &lt;em&gt;chentura &lt;/em&gt;es porque ellos han logrado trascender gracias al brillo de su obra y no de la savia de sus árboles genealógicos. De los millones de turistas que entran al Museo del Louvre, pocos retienen en su memoria el nombre del Rey que hizo el Palacio. En cambio, cada visitante pronuncia con respeto el nombre de Da Vinci cuando se para frente a la Gioconda. ¡El genio del hombre es el que justifica la luz del apellido y del nombre! &lt;br /&gt; Pd. En México, la importancia de los apellidos se ha vuelto sexenal. Recordemos la sentencia francesa de “Muerto el Rey, ¡viva el Rey!”. Por el momento, todo el mundo se enjuga la boca con el apellido Sabines. Para el fin del 2012, otro apellido sustituirá a éste y los enjuagues bucales tendrán otro sabor (sólo los amantes de la poesía seguirán pronunciando con reverencia el apellido Sabines). Por esto, y no por otra cosa, hay gente que apuesta todo al arte. Los apellidos políticos son de temporal, los apellidos enredados en la luz del arte ¡son de riego! En la DIEZ, la Revista Digital de Comitán, apareció la siguiente predicción para el 2012: “El ave de moda en Comitán será el ¡Ave-ndaño!”. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4568384485902673980?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4568384485902673980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4568384485902673980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-hay.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO HAY ÁRBOLES SIN HOJAS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-p9x6btD6XSg/TvRxf3UTyHI/AAAAAAAAFoM/WSIVPjDZB_w/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4029951131822058176</id><published>2011-12-23T04:12:00.000-08:00</published><updated>2011-12-23T04:16:05.360-08:00</updated><title type='text'>ÁRBOL TORCIDO QUE DEBE ENDEREZAR SU RAMA</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-6MDPt5dFwIQ/TvRwddHUSYI/AAAAAAAAFoA/Nn4ymaRatF8/s1600/dbe37b70-8d72-41a4-85cd-75d789910b63.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 256px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-6MDPt5dFwIQ/TvRwddHUSYI/AAAAAAAAFoA/Nn4ymaRatF8/s400/dbe37b70-8d72-41a4-85cd-75d789910b63.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689295880609614210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ha llegado el momento de agradecer a Peña Nieto. Él es famoso y es un ignorante en el terreno de la literatura. La conjunción de su fama y de su ignorancia le ha hecho bien a la Patria de las Letras. Los derrapones que tuvo el candidato del PRI a la Presidencia de la República realizaron un prodigio. El libro y la lectura han tomado carta de naturalización en la reflexión de los académicos y en la plática diaria de quienes van en el colectivo o compran manzanas en el mercado. El libro, ¡por fin!, se metió en el abanico de los temas importantes y en la plática cotidiana. Jamás, en la historia de esta patria, se había comentado tanto acerca del libro y del mito sobre  la importancia de la lectura. &lt;br /&gt;Estábamos avasallados por los comentarios acerca de la violencia, de la corrupción, de la carestía, de la ineficiencia de los gobernantes y, de pronto, su dislates pusieron al libro en las primeras planas de los periódicos y en millones de comentarios en el twitter y en el facebook. &lt;br /&gt;Haberse puesto en el mismo plano de Ninel Conde permitió que millones de mexicanos mostraran su ingenio y pudieran dar cauce a su histórico encono ante la prepotencia de los políticos. &lt;br /&gt;Ha llegado el momento de decirle a Peña Nieto que le agradecemos su ignorancia supina. Si bien es cierto que lo hemos agarrado de “botana” en todas las comidas y nos hemos pitorreado de su resbalón, ahora que el tsunami ha pasado (surimi diría su tocaya en tonterías), en la playa encontramos algo como un objeto de luz. &lt;br /&gt;Su ignorancia nos ha confirmado el desinterés que los políticos tienen por las luces del arte; nos ha hecho reflexionar en la necesidad de buscar caminos alternos para dar luz a la niñez y juventud mexicanas en cuanto a la promoción de la lectura. A la vez nos ha abierto una puerta para exigir caminos nuevos. Si el señor Peña Nieto quiere ser Presidente de la República (algunos amigos, analistas políticos de café de altura, me aseguran que tiene muchas posibilidades) nos debe garantizar que este hueco le servirá para hacer un puente para la patria. Así como firmó ante notario una serie de promesas en el estado de México, así debe firmar, ante todos los notarios de México, que pondrá al fomento de la lectura en un primerísimo lugar de sus proyectos de gobierno. &lt;br /&gt;Se vale resbalar, lo que no se vale es quedarse tirado en el lodo. Para levantarse, el señor Peña Nieto debe, primero, limpiar el pantalón y la camisa, y luego limpiar su dignidad. Para lo primero basta meter la ropa a la lavadora; para lo segundo es preciso que demuestre honorabilidad y reconozca que si bien él no es lector, como Presidente de la República debe procurar, con todos los recursos a su alcance, brindar opciones de luz a sus gobernados. &lt;br /&gt;Llegó la hora de agradecerle a Peña Nieto su ignorancia; llegó la hora de decirle que él también debe agradecer al destino haberlo puesto en la guillotina de la FIL. Para no perder la cabeza debe cimentar el tronco. Si aún no lo ha hecho, es momento de que elabore un proyecto de lectura, sin parangón en la historia de la patria y lo dé a conocer. Podrá olvidar autores, pero lo que no debe ignorar es el derecho de los niños y jóvenes mexicanos a tener mejores horizontes. Tres elementos salvarán a este país: el acceso de los jóvenes y de los niños al deporte, a la educación y el arte (la literatura, de manera privilegiada). &lt;br /&gt;Llegó el momento de darle las gracias a Peña Nieto por su ignorancia. Ahora es momento, también, de que nos demuestre que sí quiere ser Presidente de México y por lo tanto tiende el puente por donde los lectores podrán llegar a la orilla donde está la inteligencia y la imaginación. Él puede quedarse en su orilla, pero no puede negar la posibilidad de que los demás vuelen por los cielos de la creación. Por el momento, debo decir que ya comenzó bien: sus titubeos han puesto al libro en primer plano. ¡Gracias! ¡Vamos bien! ¡No se achicopale, termine bien lo que ya comenzó bien! Esta ignorancia puede terminar siendo la mayor genialidad de nuestra historia. ¡Vamos! &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4029951131822058176?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4029951131822058176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4029951131822058176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/arbol-torcido-que-debe-enderezar-su.html' title='ÁRBOL TORCIDO QUE DEBE ENDEREZAR SU RAMA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-6MDPt5dFwIQ/TvRwddHUSYI/AAAAAAAAFoA/Nn4ymaRatF8/s72-c/dbe37b70-8d72-41a4-85cd-75d789910b63.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4359450739964028755</id><published>2011-12-21T04:40:00.000-08:00</published><updated>2011-12-21T04:46:11.707-08:00</updated><title type='text'>LOS HERNANES</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-weoujWx_f8Y/TvHVDCq9WiI/AAAAAAAAFn0/84DIBgn3QJk/s1600/Los%2BHernanes.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 191px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-weoujWx_f8Y/TvHVDCq9WiI/AAAAAAAAFn0/84DIBgn3QJk/s400/Los%2BHernanes.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5688562052579023394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hernán León Velasco (a quien le concedieron el Premio Estatal de Poesía Enoch Cancino Casahonda 2010) no cree que su tocayo Becerra Pino sea catedrático regular de la UNAM, porque, dice, ¡siempre anda de pata de chucho por el mundo! ¿A qué hora imparte su cátedra? &lt;br /&gt;Hernán Becerra Pino anduvo recientemente por Europa y hace apenas cinco o seis días anduvo por Palenque y luego por Comitán. En Comitán aprovechó, por “segunda ocasión”, presentar su libro “Chiapas Entrevistado”, libro con una serie de entrevistas realizadas a gente diversa del estado. La presentación del libro fue una vereda del camino principal: recibir el Premio “César Pineda del Valle”, concedido por la Asociación de Escritores y Poetas de Chiapas, A.C. &lt;br /&gt;La noche de la entrega del Premio, también fue honrada doña María Antonieta Alvarado de Utrilla, con el Premio “Juan Rulfo” (a propósito, Blanca Margarita López Alegría, quien es la que parte el queso en dicha Asociación, comentó que dicho premio fue instaurado antes que se concediera el Premio con el mismo nombre en la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara. La pregunta es: ¿qué pasaría si los familiares de Rulfo se enteraran de que el nombre del famoso escritor es usado por esta Asociación? Tenemos constancia de que la FIL debió cambiar el nombre del Premio por exigencia de quienes ostentan los derechos de autoría de Rulfo. Cosa contraria sucede con el Premio recibido por Hernán, ya que una hija de don César estuvo presente en la ceremonia y mostró su satisfacción porque el Premio lleve el nombre de su padre; dijo que con eso la memoria del autor de “Bartolito” sigue estando presente en el imaginario colectivo de esta región de la patria).&lt;br /&gt;Siempre que me topo con los Hernanes me divierto mucho. Becerra Pino volvió a sorprenderme con su abalorio mental; con su capacidad para hilar las palabras en un fantástico mundo donde la realidad muestra su cara de ficción (esa noche contó la historia de una tía que al término del baño era envuelta en ¡un petate!, y así la llevaban por todo el patio hasta su cuarto para que no le fuera a “pegar el viento”. ¡Con un petate, Dios mío! Toda la gente que llenó la sala de la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez, celebró con una carcajada la ocurrencia. Hernán es así). León Velasco me dijo que ya leyó mi novelilla “Yo también me llamo Vincent” (más bien él ya lo hizo y no la Directora de Publicaciones de Coneculta). Me dijo que Mario Nandayapa le había pasado una copia en la computadora y, generoso, como lo hizo con la lectura de mi librincillo “Conjuros”, me dijo que le gustó. Yo, en reciprocidad, le dije que ya Ana María Avendaño me había regalado su libro con la obra merecedora del “Enoch Cancino” y ya le estaba preparando su &lt;em&gt;Arenilla&lt;/em&gt; (la vez anterior que nos saludamos en ese mismo espacio le dije que yo estaba en desventaja, porque él ya había leído mi librincillo y yo no conocía su obra). Uno de estos días publico la &lt;em&gt;Arenilla&lt;/em&gt; con mis comentarios con respecto a su libro. &lt;br /&gt;Muchos integrantes de la Asociación se desplazaron de Tuxtla a Comitán (y de otras partes) para estar presentes en el acto de premiación. Me sorprende que, como si repartieran dulces, sacan libros de sus bolsas y de su autoría y los regalan a los asistentes (Blanca Margarita obsequió su poemario “Maríaluna” y Rosel Hernández “El segundo cofrecito Tuxtleco”). Pienso que esto sería el ideal de nuestra sociedad tan “Peñanietizada”; pero luego, con pena, me doy cuenta que mi ejemplar del “Segundo cofrecito” está encuadernado al revés y tiene muchos errores de ortografía. El acto es bien intencionado, pero parece que el resultado crea el efecto contrario. &lt;br /&gt;Lo que sí es que cuando me topo con los Hernanes me la paso bien. León pregunta a qué hora Becerra da su cátedra si anda de pata de chucho por el mundo. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4359450739964028755?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4359450739964028755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4359450739964028755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/los-hernanes.html' title='LOS HERNANES'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-weoujWx_f8Y/TvHVDCq9WiI/AAAAAAAAFn0/84DIBgn3QJk/s72-c/Los%2BHernanes.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-8936653551569576566</id><published>2011-12-19T03:39:00.000-08:00</published><updated>2011-12-19T03:45:20.079-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL VIERNES ES EL LUNES DEL ESPÍRITU</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-oeYlqr0jPoo/Tu8jLnLNAaI/AAAAAAAAFnc/I-qvZoS0Tjg/s1600/DSC00558.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 187px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-oeYlqr0jPoo/Tu8jLnLNAaI/AAAAAAAAFnc/I-qvZoS0Tjg/s400/DSC00558.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687803536793731490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-AbLek5ApP0I/Tu8i7STJA8I/AAAAAAAAFnQ/AgqyFtwS8yo/s1600/DSC00555.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 158px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-AbLek5ApP0I/Tu8i7STJA8I/AAAAAAAAFnQ/AgqyFtwS8yo/s400/DSC00555.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687803256311972802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: el sábado asistí a un festejo navideño, convocado por los directivos del “Diario de Comitán”. Como sabés, desde hace tres o cuatro meses escribo, cada semana, una Arenilla especial para el diario más importante de nuestra ciudad. Esa mañana fui testigo de un acto prodigioso. Soy un convencido de que, en ocasiones, basta cerrar los ojos y pedir un deseo con vehemencia para que el universo cumpla tu petición (¿Recordás cómo vos y yo nos conocimos? Fue una prueba de esa fuerza misteriosa). En el desayuno, los directivos organizaron rifas con electrodomésticos donados por autoridades municipales y por los propios directivos; el Presidente del Partido Verde Ecologista, en Comitán, donó una pantalla de plasma. &lt;br /&gt;El Licenciado Luis Ignacio Avendaño, Presidente del Partido Verde en Comitán, fue invitado de honor. Él, en parte de su mensaje, al ver reunidos a más de cuarenta empleados de esta empresa exitosa, dijo que estar ahí era entrar a la intimidad de esa familia. El Licenciado Avendaño sintetizó mi sentimiento. Yo, un advenedizo, fui recibido con afecto y dos minutos después de llegar me sentía como en familia. Vos me conocés y sabés que soy escaso y me cuesta relacionarme. Mi oficio de escritor es la nube que me permite comunicarme con medio mundo, es la compensación Divina ante mi timidez natural. &lt;br /&gt;Estar en esa reunión me permitió tocar apenas una nube de ese cielo. Marcos Guillén -Director de El Diario- comentó parte de la historia que, en diez años, ha llevado a este periódico a convertirse en un referente obligado. He escrito en ocasiones anteriores que desconozco el número de ejemplares que venden los periódicos de circulación estatal, ¡los importantes pues! (incluido “El Heraldo de Chiapas”), pero creo que el “Diario de Comitán” es uno de los más vendidos. Vos has visto cómo en muchos comercios, en las casas, en las escuelas y en las calles, el periódico es consultado por muchísimas personas. Antonio de Jesús Domínguez Altuzar me dijo que, a veces, él y sus compañeros del Departamento de Compaginado deben compaginar tres o cuatro mil ejemplares. “Cuando la noticia es buena -dijo- trabajamos más horas”. &lt;br /&gt;Esta reunión me permitió conocer a Antonio de Jesús y acercarme un poco a su trabajo y a su vida. Él vive en uno de los barrios más tradicionales de este pueblo: La Cruz Grande (¿te acordás cuando fuimos al templo de Santa Teresita y bajamos por un camino estrecho hasta llegar a lo que antes se llamaba “Cenicero”? Bueno, resulta que Antonio de Jesús vive por ahí). &lt;br /&gt;Antes de la rifa, Antonio me dijo que le gustaría obtener una de las dos bicicletas que estaban en el paquete de electrodomésticos. Le comenté que bastaba concentrarse en el objeto y desearlo con mucha ansia para que tal prodigio se hiciera. A la hora de la rifa me cambié de asiento y fui a platicar con Carlitos Rojas, el columnista político del diario. Cuando Juanito (que le hizo de Maestro de Ceremonia) anunció que la primera bicicleta se iba a rifar, vi (desde mi esquina) a Antonio de Jesús y lo vi con los ojos cerrados. Desde ese momento supe que ¡la iba a ganar! Juanito anunció el número ganador y vi que Antonio de Jesús levantó la mano y dijo: “¡Es mía!”. La había ganado. ¿Mirás cómo el prodigio aparece a todas horas? &lt;br /&gt;Yo, que tenía pocos minutos de conocer a Antonio de Jesús, me sentí a gusto por su triunfo. Tal vez, pensé, su labor de compaginador lo ha convertido en un demiurgo que le permite colocar en el orden correcto las hojas de la vida. &lt;br /&gt;Deseo, querida mía, que el &lt;em&gt;Diario de Comitán&lt;/em&gt; crezca, crezca mucho; crezca en calidad y en el servicio que le presta a nuestra sociedad. &lt;br /&gt;Un compa del Departamento de Impresión ganó la pantalla donada por el Licenciado Avendaño. Vi feliz al ganador. La pantalla fue el premio más valioso, en cuanto al precio. Pero, el premio más prodigioso fue el que ganó Antonio de Jesús. Su premio está lleno de movimiento, de aire y de promesas de luz, de Sol y de lluvia. &lt;br /&gt;Pd. Si supieras, querida mía, cuántas personas en Comitán, ya preguntan por vos. Te quieren conocer físicamente. ¿Les hacemos el gusto? ¿Se enojará tu novio?&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-8936653551569576566?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8936653551569576566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8936653551569576566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el_19.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL VIERNES ES EL LUNES DEL ESPÍRITU'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-oeYlqr0jPoo/Tu8jLnLNAaI/AAAAAAAAFnc/I-qvZoS0Tjg/s72-c/DSC00558.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4859095288508204138</id><published>2011-12-16T03:49:00.000-08:00</published><updated>2011-12-16T03:57:19.998-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL VIENTO TIENE EL COLOR DE LA TIERRA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-l-GOiTxzQzQ/TusyFyUp-II/AAAAAAAAFms/mcdY2JBQ1vQ/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 396px; height: 335px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-l-GOiTxzQzQ/TusyFyUp-II/AAAAAAAAFms/mcdY2JBQ1vQ/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5686694029474527362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Con un abrazo para Enrique Robles, por su cumpleaños. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: ¿cuál es la piedra más prodigiosa? Laura asegura que el diamante (Shirley Bassey, cantante singular, nos dijo que &lt;em&gt;los diamantes son para siempre&lt;/em&gt;), pero Karina dice que la piedra más prodigiosa es ¡el ámbar! &lt;br /&gt;¿Mirás que ambas piedras vienen de lo más profundo de la tierra? A diferencia de las rosas y de los claveles y de las piedras comunes (esas que sirven para espantar chuchos o para quebrar cristales), las piedras preciosas no palpitan al influjo del Sol y del viento. Los hombres, como si fuesen parientes del hombre de Cro-Magnon, tienen que abrir cuevas para descubrir el brillo del diamante o la luz tenue del ámbar. &lt;br /&gt;Parece que la sabiduría está del lado de Karina. El diamante sólo despierta la codicia y la vanidad; en cambio, el ámbar previene &lt;em&gt;El Mal de Ojo&lt;/em&gt;. Es maravilloso ver el ritual cuando la madre le cuelga un ojo de ámbar a su crío, para que las miradas calientes no perturben sus sueños de vida. &lt;br /&gt;¿Cuál, entonces, querida mía, el color más prodigioso? ¿Cuál es el color que otorga plenitud a nuestro espíritu? “¡El rojo!”, dice Karina y me lleva hasta la cuna donde duerme su sobrina y me muestra el collar hecho con hilo rojo, y luego me lleva hasta la ventana y me enseña cómo la orquídea también tiene su hilo rojo para que no le echen ojo. Hay miradas, me dice, que son tan calientes que pudren y secan (hay mujeres, digo yo, que también son muy calientes y sus calenturas pudren y secan el corazón de sus amados a la hora que mojan sus cuerpos abrasados en otros ríos; este mal no puede contrarrestarse con un simple hilo rojo). &lt;br /&gt;Parece, entonces, que la fuerza más prodigiosa es la &lt;em&gt;echadura de ojo&lt;/em&gt;. En Comitán, cuando yo era adolescente, los amigos, que me miraban &lt;em&gt;tutuldioso&lt;/em&gt; y sin novia, me sugerían que debía &lt;em&gt;echarle el ojo&lt;/em&gt; a una muchacha bonita. &lt;br /&gt;¿Cuál, entonces, es el órgano del cuerpo más prodigioso? Laura dirá que el corazón, pero Karina dirá que ¡el ojo! La tía Alicia sabía de esto y a cada rato repetía lo que tío Guillermo (su papá) le enseñó: “Los ojos son la ventana del alma”. Esto que repetimos a cada rato ¡es un prodigio del lenguaje! Lo es porque abre la posibilidad de vislumbrar el alma a través de la mirada. Claro, no cualquier mortal tiene acceso a esa ventana. Los Iniciados sí logran acceder; los diletantes se quedan en la orilla. &lt;br /&gt;El color rojo, dice Laura, está desprestigiado. El rojo es bello porque representa la pasión, y quien no tiene pasión por la vida anda mal por la vida. ¿De dónde le viene al rojo su desprestigio? De que el imaginario colectivo ha otorgado tal color al infierno. La iconografía religiosa pinta al demonio inmerso en un lago de fuego y, basta ver cualquier pastorela, para identificar al demonio (color rojo) y al ángel (color blanco). De ahí que el color rojo esté asociado con el pecado y con la depravación (por esto, mientras más rojos los labios de las muchachas de la vida alegre ¡más provocativas!). Pero el color rojo es, antes que todo, el color de la sangre, ¡de la vida! Los demonios, asegura Laura, son negros, negros como la noche en que se perdió &lt;em&gt;el cuch&lt;/em&gt;, y así debían pintarlos en la iconografía religiosa, a fin de regresar al rojo su lugar de privilegio en la paleta del sentimiento universal. &lt;br /&gt;Aunque, tal vez, el color más prodigioso sea el color del ámbar. Su transparencia a punto de miel permite ver la luz de otra manera. Y lo que a nuestro mundo le falta es, precisamente, mirarlo de otra manera. &lt;br /&gt;Hace años, Alicia, Quique, Sonia, Paty y yo, hicimos un viaje a Guatemala. En el Lago de Atitlán, trepados en una lancha de motor, pescamos los reflejos dorados que brincaban como peces vela; y en la Antigua Guatemala pepenamos dos vergüenzas. Primera: cuando quisimos comprar rollos fotográficos en Comitán para que no nos hiciera falta, alguien dijo: “¡Ay, ya, si no van a un rancho! Cómprenlos en Guatemala”. Le hicimos caso; cuando entramos a una tienda de artículos fotográficos en aquel país descubrimos que los rollos eran carísimos. ¿Por qué?, le preguntamos al dueño y éste, detrás del mostrador, nos dijo: Es que son de importación. Revisamos la caja y vimos que los rollos estaban hechos en la planta de Kodak, en la ciudad de Guadalajara, en México. Segunda: caminamos por las calles empedradas y en el atrio del templo de La Merced nos topamos con dos mujeres que, en una mesa plegadiza, vendían collares de alpaca y aretes y anillos de ámbar. Las mexicanas enloquecieron ante las joyas. Alicia puso un arete en el oído de Sonia, y dio dos pasos para atrás para ver cómo se veía: luego, Sonia se colocó una pulsera y alargó el brazo para presumirlo. Preguntaron precios y las chapinas dijeron: &lt;em&gt;cuesta tanto y, lo menos, es tanto&lt;/em&gt;. Las mujeres abrieron sus bolsos y sacaron los quetzales, mientras las vendedoras, vestidas con trajes bordados, ponían los collares y alhajeros en bolsas de plástico. A Quique se le hizo caro y lo dijo. Las vendedoras, muy serias, guardaron los billetes en medio de su pecho y dijeron: “Es que el ámbar nos lo traen desde Chiapas”. Sí, Chiapas, México. &lt;br /&gt;Y todo esto sale, querida Mariana, porque el otro día, Karina me dijo que su abuelita la llamó y le regaló un par de aretes de ámbar. La señora regaba las begonias de su jardín, dejó la regadera en el suelo, metió la mano en su delantal con rayas azules y puso el par de aretes en su mano. Karina dice que su abuela le dijo que pusiera atención en el animalito que estaba dentro de una de las gotas de ámbar. “Es una simple hormiga”, dijo mi amiga. “Sí -dijo la abuela- tiene millones de años”. La mujer no dijo más. Levantó la regadera y, con la mano en alto, siguió regando unas orquídeas que tiene colgadas en una pared. &lt;br /&gt; ¿Cuál, Mariana, es el mayor prodigio del universo? De seguro que no es una piedra preciosa. ¿Tiene alguna importancia un collar de diamantes ante la inmensidad de lo infinito? ¡Por supuesto que no! Todas las piedras, así sean preciosas, no son más que eso: simples piedras. Y ya nos han dicho los sabios que en la medida que los hombres botamos nuestras piedras ¡nos volvemos más humanos, más cercanos con el plan maravilloso del universo! ¿Cuál es el mayor prodigio del universo? ¿Saber que existen millones de millones de estrellas? ¿Reconocer que el universo está en expansión y que, probablemente, no tiene límites? A veces es bueno pensar lo contrario: ¡que el infinito no tiene mayor trascendencia ante lo mínimo cercano! Lo que tenemos al alcance de la mano ¡es lo prodigioso! El pedazo de cielo que nos ilumina; la calle que, a pesar de sus banquetas de laja, nos acaricia el alma; los balcones; la bajada al Mercado &lt;em&gt;Primero de Mayo&lt;/em&gt;; el jardín de la casa de la abuela; el corredor con ladrillos de barro; Yalchivol o la fuente del parque central. &lt;br /&gt; &lt;em&gt;Tutuldioso&lt;/em&gt; me decían los amigos porque no tenía novia. &lt;em&gt;Echale el ojo&lt;/em&gt; a alguna, sugerían. Y yo escuchaba a los mayores decir que, en la década del cuarenta o del cincuenta, los comitecos acostumbraban dar vueltas en el parque: de un lado las mujeres y del otro lado, en sentido contrario, los hombres. Era como una carreterita de voy y vengo, donde recomendaban bajar las luces altas cada vez que pasaba uno frente a la otra, pero que, al mismo tiempo, recomendaban que, cuando una muchacha bonita llamaba la atención del muchacho, éste debía dar &lt;em&gt;quemones&lt;/em&gt;. ¿Y cómo eran &lt;em&gt;los quemones&lt;/em&gt;, Mariana? Pues a través de la mirada, a través de los ojos, que son la ventana del alma. &lt;br /&gt; De donde entonces concluyo que los hombres somos frágiles y que el amor no está instalado en el corazón. Si el corazón se nos apachurra cuando amamos a alguien es porque, antes, &lt;em&gt;quemó&lt;/em&gt; nuestra mirada. ¡Todo amor entra por los ojos! ¿Los ciegos, entonces, no se enamoran? Por supuesto que sí, también lo hacen a través de los ojos. El alma de ellos está tan abierta al misterio y al prodigio que ven más allá de donde los simples mirones vemos. Ellos están ciegos porque la ventana de su alma está abierta a todo lo que da. Los demás, los que poseemos la bendición de mirar las cosas de todos los días, siempre tenemos media abierta la ventana. Nos da temor que el chorro de luz nos &lt;em&gt;lamparee&lt;/em&gt; para siempre. &lt;br /&gt; Un día, hallé a una muchacha bonita que no tenía colocado su collar de hilo rojo ni tenía una piedra de ámbar. Este descuido logró que, a pesar de que mi mirada es sencilla y tiene una brasa de medio día, ella se fijara en mí. Algo vio en mis ojos. Se hizo mi novia y yo me casé con ella. ¿Cuál es la piedra más prodigiosa? ¡El afecto! No pesa. No duele. Es como el vuelo del amanecer, cada día. &lt;br /&gt;Pd. Alguna tarde, los chiapanecos tendríamos que escribir una carta a la UNESCO para que, de igual modo que Juan Carlos Gómez Aranda y Fernando Escárcega han propuesto que La Marimba sea declarada Patrimonio de la Humanidad, el ámbar sea declarada la piedra más prodigiosa del Universo. Ese día Karina brincará de gusto, porque el otro día me dijo: “Mi abuelita me regaló millones de años a través del ámbar y del animalito que está adentro: eterno”. Evitar el &lt;em&gt;Mal de Ojo&lt;/em&gt; ¡es toda una bendición! &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4859095288508204138?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4859095288508204138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4859095288508204138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL VIENTO TIENE EL COLOR DE LA TIERRA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-l-GOiTxzQzQ/TusyFyUp-II/AAAAAAAAFms/mcdY2JBQ1vQ/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-5113861846552672876</id><published>2011-12-16T03:47:00.000-08:00</published><updated>2011-12-16T03:49:26.959-08:00</updated><title type='text'>PORQUE SON COMO HOJA DE ORO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en: mujeres que son como lentes para el sol, y mujeres que son como barba de candado. &lt;br /&gt;La mujer lente mira todo en color miel, como si fuese un escarabajo en medio de una gota de ámbar. El hombre que se le acerca debe saber que nunca hallara el espíritu de ella, sólo encontrará su propio reflejo. Por esto, la mujer lente alienta en él la línea ingrata de Narciso. Ella es liviana como el agua y escurridiza como la arena. &lt;br /&gt;El placer lo encuentra  a la hora del retiro; a la hora en que el Sol se escurre detrás de la montaña, a la hora en que la ola regresa al capullo del mar; a la hora en que las manos se desprenden del aplauso. &lt;br /&gt;Lo más bello de su cuerpo son sus pechos. Cuando algún ignorante (nunca faltan los inocentes) le pregunta por qué cubre sus ojos detrás de los lentes, ella le avienta el abismo de su desprecio. ¿Cómo -se pregunta, indignada- este estúpido no advierte que mi mirada está en mis pechos que como colibríes parpadean a la hora en que la mano toma vuelo? &lt;br /&gt;Siempre ríe, jamás el pulso de la tristeza ahorca la muñeca de su mano. Siempre muestra una dentadura perfecta. Cuando los ojos no hablan ¡los dientes son el marfil del encuentro! Por esto, a ella le gusta que su amado juegue el eterno juego de la Caperucita: ¿Por qué tienes los pechos tan aroma de pomarrosa? ¿Por qué tienes las manos como hoja de oro para retablo? Hasta ahí todo bien, pero nunca falta el pendejo (a cada vuelta de la esquina los hallamos) que, con voz de terciopelo negro, dice: “¿Por qué tienes los ojos tan grandes?”. En ese momento, ella mete el pie en el riachuelo y responde: “¡Para verte mejor!”. Y el tipo queda extasiado, mientras ella se prende las alas y sale a la calle a descolgar lámparas. &lt;br /&gt;Que mis lectores no se confundan y la crean superficial como fresa en medio del desierto. ¡No, no! Ella es como el arco que sostiene la catedral. A veces, como si fuese luz del vitral, con su mano izquierda, baja tantito los lentes para ver lo que tiene al frente. Claro, esto sólo lo hace cuando está segura de que el milagro de Dios vuela frente a sus ojos.   &lt;br /&gt;De igual manera que Midas convertía todo en oro, ella convierte en sepia todo lo que toca con su mirada: la flor blanca del hartazgo, el vestido rojo de la carne, la seducción amarilla del hastío y la tristeza negra de la fosa. &lt;br /&gt;Una tarde estuve frente a una mujer lente. Bailaba a mitad de la pista de una disco, en medio de luces de neón y de humo del cigarro. Las parejas a su lado aplaudían o levantaban los brazos. Ella simplemente movía su cuerpo como si su línea de temblor ¡despertara! Sudaba. Su rostro, sus piernas y su pecho eran como el aire de la madrugada. La minifalda roja, ceñida, era un velo húmedo sobre el tendedero. Sudaba. Las gotas de sudor jugaban en las líneas de sus pechos y caían como una cortina de flores doradas. No resistí, dejé mi bebida, me acerqué a ella y me tiré a su lado. Ella no se sorprendió (sin duda estaba acostumbrada a que los bueyes buscaran su querencia). Ella siguió bailando, dejando que su sudor me cercara. Oía las burlas de los demás. Los presentí con sus vasos en las manos, señalándome  y botándose de la risa. Debe ser patético ver a un hombre tirado en el suelo, con las manos levantadas en actitud de pedir limosna, pepenando gotas de sudor y lamiéndolas. Debe ser patético ver a un hombre con los ojos cerrados ¡deslumbrado ante tanto amarillo atardecer, tanto polvo de oro!&lt;br /&gt;A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en: mujeres que son como una maleta de viaje, y mujeres que son como un chicle tirado en el suelo. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-5113861846552672876?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5113861846552672876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5113861846552672876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/porque-son-como-hoja-de-oro.html' title='PORQUE SON COMO HOJA DE ORO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-1404481190186508416</id><published>2011-12-14T07:22:00.000-08:00</published><updated>2011-12-14T07:28:01.207-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO UN EJERCICIO DE COMPARACIÓN ES COMO UN ABRACADABRA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-tZ7Yz_0WtR4/TujAbH7aHuI/AAAAAAAAFmU/MO-z8V1VI6w/s1600/c89a40e0-fbbe-420c-896f-14695f3ab209.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-tZ7Yz_0WtR4/TujAbH7aHuI/AAAAAAAAFmU/MO-z8V1VI6w/s400/c89a40e0-fbbe-420c-896f-14695f3ab209.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5686006101772476130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: el viejo Alfonso prendía el quinqué y me daba la libreta número 354. Yo la abría y anotaba: “comparación número doscientos sesenta y cuatro”. Mientras el viejo sacudía los libros con un paño rojo, y Emiliano copiaba comparaciones de libros, en el fondo, yo buscaba la comparación que él me imponía. Su estudio era húmedo, siempre tenía que amarrarme una bufanda al cuello. Yo creo que era tan húmedo porque no tenía ventanas que dieran a la calle, apenas un ventanillo no mayor a una caja de zapatos daba a un patio cerrado. &lt;br /&gt;El viejo me decía: “San Caralampio es tan milagroso como…”, y yo debía completar la comparación, mientras él, ya lo dije, limpiaba&lt;em&gt; El Quijote &lt;/em&gt;o&lt;em&gt; Cien Años de Soledad&lt;/em&gt;. Yo decía: “…como el aire que se escurre por en medio de los barrotes de la celda”. Don Alfonso, desde el tercer escalón de la escalera de madera, me miraba y decía: “Un calamar es tan débil como…” y, silbando, seguía en su labor de limpieza. Cuando él pasaba a otra comparación significaba que mi respuesta no era incorrecta, así que, mientras buscaba la respuesta del siguiente ejercicio, escribía la anterior y le ponía una palomita: “San Caralampio es tan milagroso como el aire que se escurre en medio de los barrotes de la celda”. &lt;br /&gt;A veces me daba una descripción del objeto, otras dejaba que yo lo hiciera. Mis descripciones siempre caían en el terreno de la imaginación. Esto lo hacía como una vía de escape. Nunca he sido bueno para las descripciones reales. Le decía por ejemplo: “El calamar es un objeto que tiene alas y cuando vuela calma al mar”. Emiliano, detrás de su quinqué, reía y continuaba con su labor. Una vez que me acerqué a su escritorio me dijo que había copiado más de treinta y cinco mil comparaciones. El viejo Alfonso le daba comida y alojamiento (su catre estaba al lado de su escritorio). Emiliano, esa vez, en voz baja, me dijo que llevaba más de ocho años trabajando con el viejo. Una vez que se atrevió a preguntarle para qué usaba las comparaciones escritas por los grandes escritores él le contestó: “Es un gusto como de pastel hecho por mi mamá” (tal vez por esto, la primera comparación que el viejo me dictó fue precisamente: “Es un gusto como de…”. Esa vez yo le dije: “…como de lluvia en tarde iluminada”, y él sonrió y me aceptó como su alumno). &lt;br /&gt;Cuando mi papá me preguntó para qué quería yo aprender a hacer comparaciones, igual que el viejo no tuve una respuesta precisa. Mi papá, que me amaba, me acarició y movió su mano sobre mi cabello como si hiciera “la sopa” de las fichas de dominó y me dijo que estaba bien. Si había decidido ser escritor debía caminar por los cables donde los pájaros detienen su vuelo. Abrió su cartera y me dio el billete para pagar mi primera mensualidad. &lt;br /&gt;El letrero en la pared de la calle movía a risa a medio pueblo: “Taller Alfonsino. Se enseña a hacer comparaciones literarias. Módicas mensualidades. Informes acá mismo”. &lt;br /&gt;“…como los sueños en su tinta”, dije y el viejo sonrió; dijo que ya había terminado la hora. Antes de guardar la libreta anoté: “Un calamar es tan débil como los sueños en su tinta”. Emiliano sonrió detrás de su quinqué y me dijo adiós con la mano. Bajó la cabeza y siguió buscando entre líneas una comparación.  &lt;br /&gt;Como todas las tardes los dejé en medio de la humedad y de la penumbra: a Emiliano copiando comparaciones de libros y al maestro limpiando libros. &lt;br /&gt;Un día te conocí y vos te convertiste en el motivo de mis tardes. Dejé de ir al estudio del viejo. Ahora, con vos practico las comparaciones. &lt;br /&gt;Olvidé decir que el rostro de Emiliano, con la luz del quinqué, se alumbraba como el fogón donde nacen las hojas secas. &lt;br /&gt;Una vez entré a deshoras de la noche para recuperar la libreta que el maestro se negó a darme la tarde que le dije no volvería a su curso. En el estudio, siempre alumbrado con dos quinqués, Emiliano limpiaba un libro y don Alfonso, como si fuese un escribiente del siglo XV, copiaba mis comparaciones de la libreta número 354. Supe que el maestro era Emiliano y don Alfonso un simple empleado. Ambos fingían ser lo que no eran, durante el día. ¿Por qué lo hacían? No supe responderme. Salí. Me subí el cuello de la chamarra y caminé pensando que, de grande, me gustaría ser como Emiliano. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-1404481190186508416?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1404481190186508416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1404481190186508416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-un_14.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO UN EJERCICIO DE COMPARACIÓN ES COMO UN ABRACADABRA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-tZ7Yz_0WtR4/TujAbH7aHuI/AAAAAAAAFmU/MO-z8V1VI6w/s72-c/c89a40e0-fbbe-420c-896f-14695f3ab209.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4205067830913641290</id><published>2011-12-09T03:45:00.000-08:00</published><updated>2011-12-09T03:47:12.356-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO UN BALCÓN ES MÁS QUE UN HUECO EN LA PARED</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-ZtvlMf5rZ9Q/TuH1OIAHbPI/AAAAAAAAFjs/jPoFjqtv6RI/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 375px; height: 399px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-ZtvlMf5rZ9Q/TuH1OIAHbPI/AAAAAAAAFjs/jPoFjqtv6RI/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5684093827733220594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: hace doce años, aproximadamente, conduje el programa radiofónico “Imagina que te llamas”. Mario Escobar, gerente de radio IMER, gentilmente abrió un espacio para ese programa que era un juego de la imaginación. El invitado llegaba y la propuesta era: “Imagina que te llamas ¡piano!”, por ejemplo. Y el juego comenzaba: “¿Por quién te gustaría ser tocado? ¿En dónde tienes la tecla del RE? ¿Eres vertical o eres de cola?”, y así hasta el infinito; bueno, hasta que la hora terminaba. Como mirás, las posibilidades del programa eran tantas como palabras existentes en nuestro lenguaje. Podíamos imaginar llamarnos amor, jocoatol, ventana, papalote, maíz, silla, mano, tutís, árbol, Comitán, nube, uña…&lt;br /&gt; Ayer, caminando por las calles del pueblo, recordé el programa. Lo recordé al ver las tejas, los portones, los zaguanes y los balcones de este Comitán de aire transparente. Y luego recordé lo que Rosario Castellanos, en su novela Balún Canán, dice respecto a los balcones: “Los balcones están siempre asomados a la calle, mirándola subir y bajar y dar vuelta en las esquinas. Mirando pasar a los señores con bastón de caoba; a los rancheros que arrastran las espuelas al caminar; a los indios que corren bajo el peso de su carga; y a todas horas el trotecillo diligente de los burros que acarrean el agua en barriles de madera. Debe de ser tan bonito estar siempre, como los balcones, desocupado y distraído, sólo mirando. Cuando yo sea grande…”. &lt;br /&gt;Y todo esto fue porque, también, recordé la tarde en que un afecto y yo, sentados en una banca del parque de San Sebastián, jugamos a imaginar que ella se llamaba balcón y yo pared.&lt;br /&gt; Los balcones, las ventanas y las puertas son los huecos por donde las paredes sonríen. Algunos balcones comitecos ya están deteriorados, no obstante muestran su sonrisa sholca; otros permanecen intocados como si tuviesen sonrisa de placa porcelanizada hecha por el dentista Bermúdez. Los muros ciegos son tristes. El Muro de Berlín, por ejemplo, nunca tuvo un hueco por donde pasara el viento, al contrario, su objetivo era cancelar la libertad del aire. En las casas, las paredes más oscuras son las que sirven para delimitar la vecindad, sólo las enredaderas se atreven a desafiar su infausta vocación. &lt;br /&gt; Las niñas que tienen la costumbre de escarbar las paredes y comen la cal, son espíritus que, en vidas pasadas, fueron la Juana de Arco que de vez en vez asoma en los siglos. Las personas que son como Gandhi no soportan las paredes. Las paredes limitan, esa es su encomienda en la vida. Por esto, cuando vamos al campo o al mar nos sentimos bien al mirar el horizonte; ¡entendemos que la vocación del hombre es la libertad!&lt;br /&gt;Al Javier le gusta ir a la Casa Rosada a tomar la cerveza y el caldo de mollejas con el chile al pastor. Cuando me invita me resisto tantito, porque es un lugar lleno de paredes que impiden ver el cielo. La botana es maravillosa, pero yo disfruto los espacios libres de muros. Me encantaba El Camino Secreto de los primeros tiempos, cuando, con los amigos, tomábamos la cerveza en el sitio de la casa. Los propietarios habían instalado una mesa metálica debajo de la sombra de un árbol de aguacate. Un mantel blanquísimo era el fondo para los platos repletos de unas “boquitas” riquísimas. El nombre del lugar se debe al título de una telenovela de moda que quedó como anillo al dedo al local porque caminaba uno por un pasillo estrecho (como hasta la fecha) y al bajar se encontraba uno con el corazón iluminado del sitio de la casa. Poco a poco, la cantina se hizo famosa y con ello la renovaron y la convirtieron en lo que ahora es: un espacio cerrado, un tantito asfixiante. Me cuentan que la botana sigue siendo exquisita y la profusión de visitantes así lo corrobora. En general, las cantinas comitecas ofrecen botanas deliciosas, pero -por desgracia- sus locales han perdido el contacto con lo natural, han dejado de tener ese encanto de Selva, de Valle, del verde que se tiende como una mujer enamorada. &lt;br /&gt;El Tono Gallos de los primeros tiempos estuvo instalado en el patio central de la casa del propietario, con piso de ladrillo, rodeado por macetas llenas de helechos y colas de quetzal. No sé, pero el trago resbalaba más galán y la convivencia tenía listones de luz que se disolvían lentamente. Es una pena que los aguajes comitecos hayan sucumbido a la seducción del cemento. ¿Por qué se disfruta tanto una cerveza y unos camarones al mojo de ajo en la playa? Ya ni escribo la respuesta, querida mía, porque es obvia. No le encuentro el chiste (así le digo al Javier) cuando tomo una cerveza y tengo frente a mi vista ¡una pared!, casi casi la misma pared que tengo en mi casa a la hora de la comida. La misma Casa Rosada en sus principios tuvo más luz (aún cuando nunca tuvo plantas, flores o árboles). La historia tiene su encanto, al inicio se llamó La Casa Blanca y cuando se cambió al lugar donde ahora está se convirtió en Casa Rosada (si jugamos un poco podemos decir que dejó de ser el recinto del Presidente de Los Estados Unidos de Norteamérica para volverse el simple recinto de la Presidente de Argentina, por esto ahora tiene menos luz). Cuando voy a una comida para convivir con los afectos me gusta hacerlo en espacios donde el aire corre como niño sobre carretón y donde la mirada se cuelga en las ramas de los maravillosos azules de nuestros cielos. &lt;br /&gt;“Imaginá que te llamás pared”, dijo mi afecto. Sí, le dije, pero después vos sos balcón. “Va”, me dijo. Y jugamos. ¿Qué tipo de pared sos? ¿Qué temblores resistís? ¿Sos pared de un cuarto? ¿Si, como dice Juan Ruiz de Alarcón, las paredes oyen, vos, que sos pared de cuarto de motel, qué oís? Y jugamos más de dos horas. Luego ella imaginó ser balcón y le hice preguntas. Cuando la tarde se escondió, ella me dijo: “¿Podés hacer un huequito en tu pared para que quepa mi balcón?”. Yo, emocionado, agradecido con la vida y con Dios, dije que sí. Y dije que sí porque los balcones oxigenan la vida de los pueblos. &lt;br /&gt;No puedo imaginar un pueblo con casas cerradas. Las casas son nuestro resguardo, precisamente porque permiten que sus habitantes, igual que las campanas del viento, entren y salgan a toda hora. &lt;br /&gt;Si Rosario viviera en estos tiempos escribiría casi casi lo mismo que escribió. Algunos de los balcones que ella vio de niña siguen mirando las calles. Esos balcones son testigos de las transformaciones de nuestro pueblo. Han visto cómo desaparecieron los burritos cargando agua y se treparon a los autos y ahora conducen desaforados; han visto cómo los señores cambiaron los bastones de caoba por andaderas metálicas al resbalar en las banquetas de laja; han visto cómo los rancheros dejaron las espuelas después que los zapatistas se posesionaron de sus haciendas y ahora, como si fuesen personajes de García Márquez o de Juan Rulfo, deambulan por los callejones gritando: “¡Ay, mis tierras! ¡Ay, mis tierras!”. Los indios son los únicos que permanecen como los balcones: inalterables en su deteriorada forma y en sus maltrechos sueños. &lt;br /&gt;Los balcones siguen viéndonos. Ellos no han cambiado ni en forma ni en fondo. Siguen estirándose en sus barrotes de madera o enredándose en sus grecas de hierro forjado. Los balcones siguen guiñándonos cada vez que pasamos frente a ellos; siguen recordándonos que esos ojos misteriosos son lo que le da sentido a los muros de nuestro pueblo. A cada instante nos dicen que los hombres debemos tener balcones en nuestro corazón. Quien tiene muros ciegos en su espíritu no permite que el genio del hombre crezca. Quien no abre ventanas en su alma enmohece sus patios interiores. &lt;br /&gt;“Debe ser tan bonito estar siempre como los balcones”, dice Rosario. Con ello, a los comitecos nos dice a cada rato que los hombres debemos también ser como los balcones. Desde ahí, los comitecos hemos construido nuestro mito y nuestra capacidad de ensoñación; desde ahí, por en medio de los barrotes, los niños -como gorriones enjaulados- han presenciado los cohetes que incendian los cielos y han visto cómo los papalotes se enredan en medio de los cables de luz; desde ahí, las enamoradas han fisgoneado al amado -a través de la cortina- cuando acude a darle serenata; desde ahí, las abuelas han visto -mientras costuran- cómo la vida es una simple tierra baldía. Desde el balcón (nos dicen los historiadores) nuestra Patria se fortalece cada quince de septiembre. &lt;br /&gt;Pd. ¿Cuándo, vos y yo, jugamos al Imagina que te llamas? Hay tantas nubes que me gustaría jugar con vos. Me gustaría jugar a imaginarnos bandera, libro, almohada, teclado, aljibe…&lt;br /&gt; Pero acá, entre vos y yo, lo que más me gustaría jugar es a imaginar que nos llamamos palabra, que somos palabra. Esto posibilita construir el infinito; permite imaginar más allá del vacío y de los agujeros negros del universo. Permite pensar que la vida puede ser el cordel que dé vuelta al Movimiento Perpetuo. &lt;br /&gt; Mi afecto desapareció de mi vida una tarde. Yo presentía que eso iba a ocurrir. Todo estaba escrito en el libro del destino. Ella, en cuanto tuvo alas, ¡voló! Yo, niña mía, sigo siendo pared. Se sabe, la vocación de la pared y del muro es sembrar raíces en la tierra y mirar cómo las aves vuelan, cómo los trenes llegan y se alejan. La vocación de la pared es la de la mano que siempre dice adiós y sueña con los lugares que miramos a través de los barrotes de un balcón. Soy pared. ¿Vos qué sos? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4205067830913641290?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4205067830913641290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4205067830913641290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-un.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO UN BALCÓN ES MÁS QUE UN HUECO EN LA PARED'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-ZtvlMf5rZ9Q/TuH1OIAHbPI/AAAAAAAAFjs/jPoFjqtv6RI/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4068624851479807175</id><published>2011-12-09T03:42:00.000-08:00</published><updated>2011-12-09T03:45:51.304-08:00</updated><title type='text'>LA EXTENSIÓN DEL CORAZÓN*</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El noventa y tantos por ciento de los hombres y mujeres del mundo tienen manos. Las manos son extensiones del cuerpo que nos permiten tocar el mundo. Imaginemos ¿qué haríamos si no tuviésemos manos? &lt;br /&gt;Hablando de extensiones, el escritor argentino Jorge Luis Borges decía que el libro es la extensión de la memoria y de la imaginación.&lt;br /&gt;Las manos, no siempre reflexionamos en ello, son los asteroides del universo del tacto. &lt;br /&gt;Acá en Comitán se cuenta un chiste donde una mujer le dice a su amado: “tacteame”. La mujer, sin duda, quería que el amado lo “tacteara” a través de esas extensiones que permiten a los amantes sentir que el universo está a la vuelta de la esquina. Y esas extensiones son las manos, los pies, la lengua y, disculpen si me sonrojo, el pene. &lt;br /&gt;Se cuenta, también, que Santo Tomás era un gran incrédulo, por esto, cuando sus compas le dijeron que habían visto al Maestro (Jesús de Nazareth) él no lo creyó. Por esto, Jesús llegó hasta Tomás y le dijo: “Acerca aquí tu dedo y mira mis manos…”. Santo Tomás, para creer, tenía una gran necesidad de “tactear”. Tal vez, por esto, los novios “tactean” a sus novias; lo hacen para creer, para creer que son las mujeres más bellas, que son las más fieles, las más cercanas. Lo hacen con el mismo asombro con que, a veces, extienden la mano para cortar el fruto más jugoso del árbol. &lt;br /&gt;Pero las manos no sólo sirven para acariciar o para entregar una flor a la mujer más linda. He visto, tal vez ustedes también, cómo, en el colectivo, alguien se lleva la mano a la nariz, hurga una fosa nasal y saca un moco, lo hace bolita y luego, silbando, lo pega en la parte baja del asiento. ¡Dios mío, qué cosas, además de chicles, podemos hallar debajo de los asientos de los autobuses! También he visto, y tal vez ustedes también, cómo, en el mismo colectivo, un muchacho coloca la mano sobre su rodilla y poco a poco, al ritmo de los baches, la baja para rozar apenas el muslo de la muchacha bonita que está sentada a su lado (no sé, tal vez, alguien de ustedes ha sido la muchacha bonita o el muchacho de la mano atrevida). &lt;br /&gt;Pero, las manos sirven para más. Díganme, por favor, para qué más usamos las manos. Hoy en la mañana, las usamos para tomar el cepillo de dientes o el de del cabello; las usamos para tomar el vaso con el jugo de naranja o con el licuado que preparó nuestra madre; las usamos para coger (sin albur) el pomo de la puerta para cerrarla. Las manos, las usamos para acomodarnos el cabello a la hora de bajar del colectivo o del auto; las usamos para cargar la mochila donde van los cuadernos y la lap top; las usamos, vaya que las usamos, para enviar mensajes a los amados o a las amadas a través del celular; las usamos a la hora que vamos al baño,  a la hora que borramos el pizarrón, a la hora que escribimos en los teclados de las computadoras, a la hora que acariciamos la superficie del tablero de la silla imaginando que son los muslos de la maestra o del profesor. Las usamos de noche y de día. Piensen, por favor, tantito, en todos los usos que le dan a esas maravillosas extensiones de nuestro cuerpo. &lt;br /&gt; Un día, hace mucho tiempo, reflexioné en esto que ahora comparto con ustedes. Y me di cuenta que yo, estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, usaba mis extensiones corpóreas, no sólo para acariciar las manos de mi amada, ni para abrir el misterio de su secreto, sino que también las usaba para acariciar y abrir los secretos misterios de esa extensión sublime que, según Borges, son los libros. Sí, muchachos, sí, yo cargaba con pasión los libros, a todas partes. &lt;br /&gt; Caí en la cuenta que desde el Jardín de Niños, las manos habían sido mis cómplices perfectos en ese acto maravilloso de cargar, abrir y dar vuelta a la página del libro. Me di cuenta que, de niño, había rayado libros y, qué pena, de nuevo, había embadurnado mis dedos con saliva para dar vuelta a las páginas de libros, a veces nuevos, a veces viejos. Las manos, entonces, me han abierto no sólo puertas y ventanas físicas, sino también las metafísicas que alimentan a la imaginación. &lt;br /&gt; Y ese día, muchachos, también caí en la cuenta que yo nunca caí en la trampa que siempre nos quieren imponer los poderosos. No sé si ustedes (yo creo que sí), ya se dieron cuenta que los mayores, los poderosos, cuando alguien habla de libros, se llevan la mano a la boca y bostezan. Sí, qué pena, las manos también sirven para denotar cansancio a la hora que tapamos nuestra boca en intento de ahogar un bostezo. No sé si ustedes (yo creo que sí) se han dado cuenta que el cine norteamericano, cada vez con más recursos tecnológicos, nos avienta películas con maravillosos efectos especiales. Lo hace para que comparemos y terminemos diciendo que la imagen supera con mucho a la palabra. Los estúpidos poderosos siempre nos avientan en la cara eso de que: una imagen vale más que mil palabras. No saben, tontitos, que con una palabra podemos formular millones de imágenes. Si no ¡que lo digan los poetas! No saben los poderosos que ya no caemos en su trampa. Los libros alimentan a la imaginación y un pueblo con imaginación es un pueblo libre. Por esto, muchachos, por esto, los poderosos insisten en que los libros son aburridos; en que son difíciles de entender. Algunos maestros, ¡pobres!, sin saberlo hacen eco a esa perversa idea de que los libros son aburridos y entonces imponen castigos a los alumnos que son rebeldes, a los que no aceptan el mundo tal como nos lo formulan desde arriba y los hacen leer diez páginas de un libro. Lo imponen como un castigo. &lt;br /&gt; Los poderosos han encontrado un gran aliado en ese maravilloso chunche tecnológico que se llama televisión. Como en la mayoría de casas existe una televisión, los poderosos nos avientan toneladas de mensajes subliminales donde, ya lo dije al principio, nos dicen que la imagen es superior a la palabra escrita. ¿Alguna vez vemos en la televisión programas donde nos digan que los libros son maravillosos? Muy pocas veces. Tan pocas veces que una vez un alumno mío me dijo: “Tasté jodido maestro, las películas son superiores a los libros. Yo he llorado muchas veces con las películas y nunca, nunca, con un libro”. ¡Dios mío, me quedé callado! ¿Qué podía decirle? Por fortuna, en ese tiempo tenía una alumna que era mi consentida y leía, leía mucho, disfrutaba la lectura. Una mañana hallé a mi amiga en el jardín del Colegio, recostada en uno de los árboles, me acerqué y la vi llorando. ¿Qué te pasó?, le pregunté, y ella, limpiándose las lágrimas me dijo: “Se está muriendo El Quijote”. Todos aquellos lectores que han leído ese libro maravilloso de Cervantes han sentido cómo su corazón se encoge en el instante en que don Quijote muere. &lt;br /&gt; Esta anécdota me enseñó que el primer alumno no había recibido la sensibilización que sí había recibido mi amiga consentida. Imagino que si alguien ignora lo que significan los campos de concentración donde murieron millones de hombres pasa insensible ante la alambrada de púas, pero si alguien sabe lo que esos terrenos representan para el horror que siembran los poderosos en su afán de poder, no es extraño que se hinque ante esas alambradas y alguna lágrima aparezca. &lt;br /&gt; &lt;em&gt;Televisa&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Tv Azteca &lt;/em&gt;son ahora los modernos campos de concentración. Sin ningún pudor, a grandes gritos, nos envían a los hornos para cancelar nuestra imaginación. A ellos, los poderosos, les conviene que la juventud mexicana ¡no lea, que no se instruya! A los poderosos, ustedes lo saben, les conviene que los jóvenes no reflexionen; les conviene que se conformen con ese lema romano que tanto bien les ha prodigado: “para el pueblo: pan y circo”. &lt;br /&gt; ¿Ustedes son lectores por placer? ¿O han caído en la trampa perversa de los poderosos?&lt;br /&gt;Queridos muchachos, deseo que sus manos sirvan para tactear a sus amados, a sus amadas; que les sirvan para leer el mundo; que les sirvan para construir sus sueños. Si ustedes, también, usan esas maravillosas extensiones para llevar libros, para acariciar sus páginas, para abrirlos, para dar vuelta a la hoja, su vida, igual que el universo, se irá expandiendo y serán libres, libres en la pasión y en la inteligencia. &lt;br /&gt;Muchas gracias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*Texto leído en la PRIMERA FERIA DEL LIBRO, organizada por la Universidad Valle del Grijalva, Campus Comitán.&lt;/em&gt; &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4068624851479807175?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4068624851479807175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4068624851479807175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/la-extension-del-corazon.html' title='LA EXTENSIÓN DEL CORAZÓN*'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-3337747195805872389</id><published>2011-12-07T02:41:00.000-08:00</published><updated>2011-12-07T02:42:55.934-08:00</updated><title type='text'>LOS DESPEÑADEROS LITERARIOS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-Wo1x0yoDWkA/Tt9DJaP8PoI/AAAAAAAAFjg/GbT4Sff-XaU/s1600/946790ef-8845-4181-b198-ac85f62ca6cc.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-Wo1x0yoDWkA/Tt9DJaP8PoI/AAAAAAAAFjg/GbT4Sff-XaU/s400/946790ef-8845-4181-b198-ac85f62ca6cc.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5683335083708923522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A mí no me preocupa que el próximo Presidente de la República (el que llegue) no sea lector de libros; no me preocupa que “tataratee” al tratar de decir cuáles son los tres libros que más le han marcado en la vida. &lt;br /&gt;Dicen que Peña Nieto, candidato del PRI a  la Presidencia de la República, en la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara, no pudo responder la pregunta: “¿Cuáles son los tres libros que han marcado su vida personal?”&lt;br /&gt;Lo que preocupa es que, en intento de aparentar lo que no es, olvide ser lo que es.  Preocupa que, a partir de este instante, los asesores de tal personaje le den una síntesis del contenido de libros que deberá presumir de su lectura, y se muestre ante el mundo como consumado lector. Es preferible conocer la realidad  y la realidad es la que el Ex presidente Fox y este candidato nos han presentado. ¡La realidad es que nuestros gobernantes no son amantes de las Bellas Artes! Los políticos mexicanos aman todo lo que tiene que ver con el cuerpo y la materia y no con el espíritu. ¡Esta es la realidad del país! &lt;br /&gt;Si le hubiesen preguntado: ¿cuáles son los tres futbolistas más importantes, o sus tres comidas favoritas, o sus tres deseos para el mundo, o las tres películas inolvidables, o los tres cantantes de pop más relevantes?, habría respondido de inmediato. Esta inmediatez nos indica la realidad del país: ¡hemos crecido bajo el efecto de la mediocridad que imponen los grandes emporios de la comunicación! (que es como decir Televisa o TVazteca. De hecho nos dicen que Peña Nieto es otro producto mediático, artificialmente inflado).&lt;br /&gt;¿Qué puede responder el mexicano promedio si le preguntan: cuáles son los tres compositores musicales clásicos de su preferencia, cuáles los tres pintores del siglo XX que más han marcado su vida, cuáles las tres óperas favoritas, cuáles los tres novelistas mexicanos más relevantes? &lt;br /&gt;¿Qué puede responder el chiapaneco promedio si le preguntan: quiénes son los tres pintores chiapanecos más importantes, cuáles los títulos de tres novelillas escritas por narradores chiapanecos? &lt;br /&gt;Es una pena que Peña Nieto no haya leído, cuando menos, “El Príncipe” o “El Arte de la Guerra” que, parece, son libros de cabecera de quienes pelean el poder, pero ¡pasa nada! &lt;br /&gt;Lo preocupante es que los gobernantes eviten que la niñez y juventud mexicanas sean grandes lectoras. Si ellos viven felices inmersos en sus mundos terrenales ¡está bien! Lo que no es ético es poner diques para que sus gobernados ¡vuelen en el mundo de la imaginación y de la inteligencia!&lt;br /&gt;Por esto, independientemente de quién sea el próximo gobernador de Chiapas (de la relación de calenturientos no se aprecia algún verdadero amante de las Bellas Artes), exijo que, cuando menos, el encargado del despacho de Coneculta sea alguien amante de Chiapas y de las Bellas Artes; que sea -¡por el amor de Dios!- un amante de la literatura y respetuoso de la creación. Que no “tataratee” cuando alguien le pida los títulos de los tres libros que han marcado su vida (ojalá que “El libro vaquero” no sea uno de los elegidos). &lt;br /&gt;Si el Presidente de la República no es lector es porque sus antecesores fueron apáticos hacia el arte y no construyeron los puentes para acceder al placer de la lectura. &lt;br /&gt;Si el próximo Gobernador de Chiapas quiere dar chamba a sus amigos y compadres ¡que lo haga!, pero, por favor, que en la Secretaría de Educación y en Coneculta ponga a chiapanecos talentosos y comprometidos con el arte. &lt;br /&gt;Si él no va a leer literatura, porque su encargo le demandará dedicar todo su tiempo a resolver los ingentes problemas de este Chiapas apesadumbrado, que cuando menos, el encargado de Coneculta ¡sí lo haga, por convicción y por placer, para que, por placer y convicción, impulse la lectura!&lt;br /&gt;Cuando leí la nota de Peña Nieto, pensé en mis tres libros. Igual que él elegiría La Biblia, me encanta leer los Salmos y el Cantar de los Cantares; “Rayuela”, de Cortázar, por su capacidad lúdica de plantearse las interrogantes de la vida; y “El Principito”, de Saint-Exupéry, porque me ayuda a pepenar las huellas del niño que fui y que aspiro a ser. Siempre que alguien me pide una recomendación para regalar un libro a un adolescente le sugiero “El Principito”. Quien no es tocado por este libro maravilloso ¡no será lector nunca! ¡Mejor que se dedique a patear al balón!&lt;br /&gt;¿Y vos, querido lector, cuáles son tus tres libros? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-3337747195805872389?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3337747195805872389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3337747195805872389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/los-despenaderos-literarios.html' title='LOS DESPEÑADEROS LITERARIOS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Wo1x0yoDWkA/Tt9DJaP8PoI/AAAAAAAAFjg/GbT4Sff-XaU/s72-c/946790ef-8845-4181-b198-ac85f62ca6cc.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-465648669182322853</id><published>2011-12-05T02:55:00.000-08:00</published><updated>2011-12-05T03:00:05.284-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO NO HAY QUE PEDIRLE PERAS AL ÁRBOL DE NAVIDAD</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-HJT0ez-WraQ/TtykLQpmWSI/AAAAAAAAFjU/SnaClxefyqY/s1600/c62a02d3-5292-4c02-85ff-6834475d9d3e.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 316px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-HJT0ez-WraQ/TtykLQpmWSI/AAAAAAAAFjU/SnaClxefyqY/s400/c62a02d3-5292-4c02-85ff-6834475d9d3e.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5682597343189686562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: estuve a punto de ir a la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara. A última hora, casi casi cuando estaba con un pie en el estribo del caballo, tuve que cancelar mi viaje. &lt;br /&gt;Una vez, hace muchos años estuve en una Feria del Libro, en El Palacio de Minería. ¡Ah, vieras cómo disfruté esa experiencia! Fue como si ese espacio sagrado lo hubiesen convertido en un campo lleno de ruedas de la fortuna, de carritos chocones y de carpas donde estaba expuesta la Mujer Araña que se convirtió en tal por no respetar a sus padres. Y no estaba solo en esa aventura. Salvo algunos muchachos que sus maestros los habían llevado un poco a la fuerza, los demás visitantes tenían la cara alegre de los que tiran al blanco con rifles de mira chueca o comen un algodón de París. &lt;br /&gt;¡No he vuelto a vivir esa experiencia! Acá en Comitán (lo sabés) estamos muy escasos de esos arguendes maravillosos. Cuando realizan el &lt;em&gt;Festival Internacional Rosario Castellanos &lt;/em&gt;(que de internacional sólo tiene el nombre rimbombante) anuncian una Feria del Libro, que no es más que un montón de carpas, alrededor del parque central. ¡Eso, querida mía, no es una feria! (le hace falta la rueda de los caballitos, las canicas, la casa de los espejos y más, mucho más). Y es que en una verdadera feria del libro, los lectores se trepan a la rueda de los caballitos y miran cientos de libros de muchos países, no sólo los libros pertenecientes al Canon, también los libros escritos por autores marginales, de esos que, en muchas ocasiones, están más bien escritos que los de los nombres famosos. Acá en Comitán nos llegan siempre “los mesmos” (y lo peor ¡en ediciones piratas!). &lt;br /&gt;En una feria del libro los lectores tienen la oportunidad de intercambiar opiniones con los autores, y aunque sé bien que el diálogo fecundo se da entre el libro y el lector, tiene su encanto estar cerca de Carlos Fuentes o de Mario Vargas Llosa, tomarse una foto con ellos y pedirles el autógrafo. ¿Por qué no? Si los aficionados al fútbol son felices cuando se ponen una playera de su equipo y se toman una foto con el “Chicharito”, por qué los aficionados a la literatura no van a ser medianamente felices cuando se ponen una playera que dice: “Leo, por lo tanto ¡el mundo existe!” y se toman una foto con el Gabriel García Márquez o con el Gabriel Hernández (acá en Chiapas). Miro en el “facebook” cómo la Chary Gumeta (que anda metida en mil ajos) se toma su foto bien chenta con el Eraclio Zepeda, por ejemplo. Así pues, ¿por qué no? ¡Pero no! En Comitán, lejos estamos de tener esa experiencia en la Feria del Libro, organizada por los &lt;em&gt;Coneculteros&lt;/em&gt;. Esta feria, ¡qué pena!, es como ir al mercado y mirar cientos de cajas con tomates y chiles poblanos. Miramos las puras cajas, sin poder “tactear” la maravilla del color y del aroma de esas nubes. Así, ¿quién se puede enamorar del tomate?&lt;br /&gt;Una tarde que tomaba café en el corredor de su casa, sentado bien sabroso en una poltrona, el tío Concho me dijo: “Fijate vos que yo bien pronto encontré que todo estaba en los libros”. ¿Por qué?, le pregunté: “Resulta que ahora vienen mis nietos a presumirme del Internet y del &lt;em&gt;feisbuk&lt;/em&gt; y de no sé cuántas madrolas más, pero yo, desde cuando supe que todo esto iba a ser; mucho antes de que estos malvaviscos se tostaran en la fogata. Hace muchos años leí “Cien Años de Soledad” y oí que el viejo Melquiades dijo: “La ciencia ha eliminado las distancias. Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de su casa”. ¿Ya lo miraste? Lo dijo ahí, en Macondo, cientos de años antes de que esta madrola del Internet apareciera. Por eso digo que todo está en los libros”. &lt;br /&gt;Pues sí, tío Concho es sabio y su sabiduría la ha pepenado cuando camina por los libros. Por esto, todos los años, desde hace veinticinco, trepa al carro de su hijo Fernando y éste lo lleva a Guadalajara. Ahora, querida mía, estuve a punto de ir con él, pero…&lt;br /&gt;Ahí será para la otra. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-465648669182322853?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/465648669182322853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/465648669182322853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-no.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO NO HAY QUE PEDIRLE PERAS AL ÁRBOL DE NAVIDAD'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-HJT0ez-WraQ/TtykLQpmWSI/AAAAAAAAFjU/SnaClxefyqY/s72-c/c62a02d3-5292-4c02-85ff-6834475d9d3e.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-1371778853200332600</id><published>2011-12-02T03:22:00.000-08:00</published><updated>2011-12-02T03:27:36.702-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA BANQUETA ES CASI COMO LA CASA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-KiAGwrpQDhg/Tti1ROgv7QI/AAAAAAAAFi8/xPZUbmTWlYY/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n..JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 303px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-KiAGwrpQDhg/Tti1ROgv7QI/AAAAAAAAFi8/xPZUbmTWlYY/s400/Ilustraci%25C3%25B3n..JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5681490237485739266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: mi tía Ausencia vaticinaba que si seguía portándome mal, de grande, iba yo a terminar “durmiendo en la banqueta”. Yo, que estudiaba el bachillerato, seguí parrandeando, sin hacer caso al augurio. Pero lo que sí hice fue salir a las calles, diariamente, a las ocho o nueve de la noche, para ver si un “bello durmiente callejero” me contaba su experiencia. ¿Los que duermen en banquetas, envueltos en cartones y periódicos, fueron mal portados de adolescentes? Nunca hallé un durmiente a esa hora. Jorge me decía que esos hombres “se acostaban” más tarde. Son personas, me decía, que no tienen dónde dormir y se acuestan tarde para despertar temprano y así dormir el menor tiempo posible, porque el suelo es duro, muy duro. &lt;br /&gt;Las banquetas, desde siempre, me han subyugado. De niño pensé que eran como un puente en el vacío. Cuando Sara, la sirvienta, me llevaba al mercado, ella señalaba al niño que caminaba debajo de la banqueta y decía: “Mirá, eso está mal”, y yo movía mi cabeza de arriba para abajo. Sí, estaba mal. Los niños (mi mamá decía a cada rato) debían caminar sobre la banqueta, así evitaban accidentes. Entonces, la banqueta era como una alfombra mágica que resguardaba de peligros terrenales a los peatones. &lt;br /&gt;Pero, para los otros, la banqueta era un territorio emocionante. Algunos niños bajaban un pie a la calle y caminaban con el otro sobre la banqueta. Caminaban como cojeando y esto les provocaba un gran gusto. Cantaban: “Una pata en la tierra / otra pata en el cielo / pata sobre pato pata / pata pata pata en celo”, y daban un paso sobre la banqueta y otro paso sobre el arroyo y eran como barcos bamboleándose en medio del oleaje de las doce del día frente a la Nevelandia. &lt;br /&gt;La palabra &lt;em&gt;peatón&lt;/em&gt; (ya lo dijo Sabines) es una palabra bonita. Todos los seres humanos somos peatones, sólo eso, ¡no más! Los hombres y mujeres nos pasamos durmiendo un tercio de nuestra vida; por lo tanto podríamos definirnos como durmientes, pero somos peatones gran parte de la vigilia. Todo mundo anda de acá para allá; incluso quienes viajan en avión, caminan apresurados en las salas del aeropuerto para alcanzar el vuelo y después caminan, con la misma premura, para subir a un taxi. La Marvin -de Coneculta-, el Gobernador de Chiapas y el Presidente de la República no son más que simples peatones, aunque viajen en helicópteros o en lujosas camionetas. Cuando se bajan de las naves vuelven a ser lo que son. Si ellos (los poderosos) son peatones, con mayor razón todos los de a pie. En Comitán, en muchas esquinas, hay letreros con el lema: “El peatón es primero”. Pienso que tienen razón; en este pueblo se reconoce que el ser humano es lo más importante que tiene el universo. Es fácil de entender por qué es así: ¡este pueblo es un pueblo sabio! (sólo nos falta ser congruentes con nuestro pensamiento sabio). &lt;br /&gt;Cuando crecí, las banquetas se convirtieron en fronteras. Tenía una amiga con la que jugaba, jugaba a que la banqueta donde caminábamos era México y la banqueta de enfrente era Francia. Cuando mirábamos que el carro venía lejos, a una cuadra, cruzábamos hacia la otra banqueta y movíamos nuestros brazos como si nadáramos (lo recuerdo con emoción porque como no sé nadar, siempre me sentía como campeón de natación cuando llegaba al otro extremo de ese mar).  Ya, en el otro territorio, nos secábamos el cabello y hablábamos en francés: “Bonjour, mon amour” y sonreíamos, felices de andar por los Campos Elíseos, a media cuadra del parque central de Comitán. En ese tiempo las banquetas fueron como el hilo que me decía que todo el mundo estaba en mi mano con sólo pasar de una a otra acera. &lt;br /&gt;Pero -¡oh, Dios mío!- un día descubrí que la banqueta era un círculo limitante. Fue una mañana en que, sin tener algo mejor qué hacer, comencé a caminar por la manzana que está frente al parque de San Sebastián; caminé por el portal, di vuelta en la esquina, pasé por la casa de la mamá de Hernán Esquinca (que ella descanse en paz), y luego di vuelta con rumbo al Centro de Salud, hasta llegar al Jardín de Niños Justo Sierra y torcí con dirección al Puente Hidalgo. Al llegar a la esquina, después de pasar por la casa de Florecita Alfonzo y por donde ahora está un taller donde componen televisiones, caminé hasta llegar a la casa de don Tito Caballero y, cuando vine a ver, estaba en el mismo sitio de donde había partido. ¡Me paralicé! No pude cruzar hacia el parque, porque lo vi muy lejos. Como si fuese yo hijo de Fidel Castro Ruz me sentí en una isla. Estaba rodeado de calles. &lt;br /&gt;No hay peor sentimiento que saberse isla, que saberse solo. Supe entonces que las banquetas eran ¡una mera ilusión! Caminábamos sobre ellas, sólo para dar vueltas y vueltas, regresando siempre al mismo lugar. Me di cuenta que caminábamos mucho, todos los días, a todas horas, y no salíamos del pueblo. No era cierto que bastaba pasar del otro lado para llegar a París. ¡Todo era una farsa! Por esto, intuí, &lt;em&gt;los durmientes banqueteros&lt;/em&gt;, decepcionados, dejaban de buscar su Ítaca y se recostaban sobre las banquetas, convencidos de que ya estaban en su isla, condenados a no abandonarla nunca. Las banquetas eran como la cáscara de las manzanas y éstas estaban llenas de gusanos. &lt;br /&gt;Ese día, Marianita de todas mis lajas, pensé haber perdido una de las nubes más importantes de mi vida. Agotado, decepcionado, me senté y apoyé la cara en mis manos. Me senté sobre una banqueta, casi en espera de que un auto pasara y me tumbara los pies, como se tumban los cimientos de un edificio que se derruye. Pero, como siempre sucede en la vida, tal desvelo no hizo más que mostrarme ¡el prodigio! El prodigio de los hombres que se sientan en las banquetas y miran cómo el mundo pasa enfrente. Descubrí el prodigio del tiempo; la bendición de la pausa; el encanto del que se recuesta en la hamaca y deja que el Sol se pierda detrás de la montaña. &lt;br /&gt;Ese día, Marianita de todos mis atardeceres, descubrí el encanto del verbo “banquetear”. Porque el mayor privilegio de los comitecos es conjugar dicho verbo para jugar con él: yo banqueteo, vos banqueteás y ellos banquetean. &lt;br /&gt;Descubrí que banquetear es uno de los hilos de nuestra identidad. Bajé, emocionado, al barrio de La Pilita Seca y con mi amigo Jorge Gómez -hoy flamante Coordinador del Deporte Municipal- banqueteé una tarde que se nos fue mirando los verdes de la Ciénaga. &lt;br /&gt;Ahora, voy a la Pilita Seca con frecuencia. Me gusta ir a la hora en que el olor a pan de Las Torres entra a todos los patios de las casas aledañas y juega sube y baja por todas las calles del barrio; a la hora en que se prenden los focos de encima de las puertas y, en algunas, sacan mesas con manteles de plástico y ponen recipientes con queso, frijol, carne y picles para hacer las tostadas o los panes compuestos o los tacos dorados de papa. &lt;br /&gt;En ese barrio, Marianita, la vida sale de adentro de las casas y se instala en las banquetas. He visto, te lo juro, a dos o tres niñas jugar con sus &lt;em&gt;barbies&lt;/em&gt;, justo en el espacio de la banqueta que delimita la puerta de entrada. Ahí, las niñas juegan a que son mamás y les enseñan a sus hijas cómo la vida es eso que pasa por el frente. &lt;br /&gt;En ese barrio, Marianita, ¡la vida está sobre las banquetas! Ahí está la permanencia. Las muchachas bonitas abren las puertas de sus casas, se sientan y estiran sus piernas sobre las banquetas; los jóvenes, sin citarse, se reúnen y chancean, platican, piropean a las niñas bonitas que por ahí pasan o bromean al “mamado” que se encamina a hacer su rutina de gimnasio. &lt;br /&gt;Ahora, voy a la Pilita Seca, sólo para platicar con doña Martita Abarca, quien, todas las noches, saca una mesa en la banqueta de la esquina y vende chalupas, tacos dorados y tacos suaves. Ella, orgullosa, dice que su salsa es única, porque está hecha en molcajete, y ya se sabe que la salsa hecha en molcajete tiene un sabor que supera al de la hecha en una simple &lt;em&gt;Moulinex&lt;/em&gt;. Parece, querida mía, que el secreto de banquetear es el mismo; cuando nos sentamos en una banqueta es como si molcajeteáramos la vida. &lt;br /&gt;Cuando mi tía Ausencia insistía en que dejara esa vida equivocada, yo pensaba: ¿Tan malo será dormir en la banqueta? &lt;br /&gt;En una ocasión fuimos al rancho de Quique, y, en la noche, después de tomar unos tragos de ron, los amigos nos tumbamos en el suelo, boca arriba. El cielo era como un huevo de guajolote: lleno de puntos maravillosos. Cada lucecita parecía un hueco por donde se podía pasar a otra dimensión. Esa noche pensé que tal vez quienes dormían en las banquetas eran unos eternos buscadores. Como no encontraban en los suelos lo que buscaban, ¡lo buscaban en los cielos! Tal vez no era tan malo dormir en la banqueta. Pero, un día le hice caso a mi tía y comencé a dejar el camino equivocado. Juré no volver a tomar trago y así lo hice, no por lo que ella decía, sino por lo que Jorge me dijo: &lt;em&gt;¡el suelo es duro, muy duro!&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;Ahora, mi niña bonita, lo que hago en Comitán es banquetear. En las tardes me siento en cualquier banqueta y dejo que el día se diluya; cuando los focos se prenden, me levanto y voy a casa, ahí me acuesto sobre mi cama, cierro los ojos y sueño que estoy en el rancho de Quique y que el colchón es el pasto y que el techo de la casa es el cielo y miro miles de estrellas y siento que ahí, ¡ahí!, está lo que ellos (los durmientes banqueteros) y yo buscamos. Alzo mis manos y trato de pescar algo. Cuando abro los ojos miro mis manos y encuentro unos puntitos como cuando mirás el Sol durante algún tiempo. Sé, entonces, que las banquetas son el puente que cubre los vacíos del espíritu a la hora que caminamos por estas calles. Y recuerdo lo que mi mamá decía (y sigue diciendo): los niños deben caminar sobre la banqueta (no importa que andemos resbalando porque se han vuelto superficies llenas de jabón por la laja que las cubre). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd. ¿Qué tarde vos y yo conjugamos el verbo banquetear? Estarás de acuerdo que nos falta conjugar muchos verbos: querer, amar, descubrir, comer, soñar, iluminar, ¡vivir! &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-1371778853200332600?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1371778853200332600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1371778853200332600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-la.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA BANQUETA ES CASI COMO LA CASA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-KiAGwrpQDhg/Tti1ROgv7QI/AAAAAAAAFi8/xPZUbmTWlYY/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n..JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-6578991391864757319</id><published>2011-12-02T03:20:00.000-08:00</published><updated>2011-12-02T03:22:42.024-08:00</updated><title type='text'>AHÍ VIENE LA A, CON SUS DOS PATITAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-dUT6LSfG0hE/Tti0yWQMEiI/AAAAAAAAFiw/MRmVKA6OrmY/s1600/178af11e-9ce7-4368-af91-735dd9c33d5b.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-dUT6LSfG0hE/Tti0yWQMEiI/AAAAAAAAFiw/MRmVKA6OrmY/s400/178af11e-9ce7-4368-af91-735dd9c33d5b.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5681489706987819554" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en: mujeres que son como lágrimas de piedra, y mujeres que son como letras de cristal. &lt;br /&gt;La mujer letra está casi casi en todo lugar. Está en el nombre de las cosas y en el nombre de los nombres. Cuando va a la playa, se tumba sobre la arena, se pone bloqueador, se suelta el sujetador, cierra los ojos y coloca sus manos debajo de la cabeza. Esto, trivial en apariencia, es lo que define su personalidad: es mujer que se tumba fácilmente, siempre y cuando exista un colchón de palabras nube sobre el suelo; siempre cierra los ojos porque no le gusta ver los errores de ortografía en el rostro de su amado; coloca sus manos debajo de la cabeza para decirle a él que todo debe estar siempre “al pie de la letra”; se pone bloqueador en intento de preservar la pureza del lenguaje, tan dado, en los últimos tiempos, a contaminarse con aguas pestilentes; y se suelta el sujetador en intento de realizar una oda a la libertad del lenguaje. Le fastidia el silencio y las canciones melosas que son interpretadas sólo con instrumentos. Le fascinan las canciones cantadas; y logra atar cintas azules a su cachondería cuando alguien le canta al oído con fraseo impecable. &lt;br /&gt;¿Para qué las armónicas en una canción si es posible sustituirla con el &lt;em&gt;yeah, yeah, yeah&lt;/em&gt;, de Los Beatles? ¿Para qué el tambor somatado si existe la posibilidad de la oración donde los otros ruegan por nosotros? &lt;br /&gt;Cualquier hombre la encuentra en medio de las páginas de un libro, en el cayuco que atraviesa la laguna, en la pantalla de la computadora; la encuentra pegada en el micrófono del estudio de radio, en el reflejo de los lentes, en los brazos que se alzan al cielo, en el cartón de la plegaria. &lt;br /&gt;Ella está presente, casi casi, en todo lugar y a toda hora. Es la serpiente que no cede ante la manzana, la piedra que no contiene el decálogo Divino, el dedo que no señala, el foco que nunca se apaga. &lt;br /&gt;La mujer letra no puede borrarse con corrector, ni permite ser ignorada o callada. Es irremplazable y, a fuerza de costumbre, se convierte en imprescindible. ¿Quién es el amado inteligente que trata de pronunciar un nombre eliminando la letra principal? ¿Alguien, en el decurso de los tiempos, se ha atrevido a pronunciar Patria, eliminando la letra A? Por esto, los estudiosos del erotismo aseguran que la mujer letra, más que consonante ¡es vocal! Juran que la palabra “amor” suena eterna por la vocación de sus vocales. &lt;br /&gt;Ella se pierde en medio de los conjuros y de los rezos que se practican en madrugada; ella es como la hoja que crece en el renuevo de la rama; es la cuerda del laúd que nadie toca; la hoja seca del camino que pisa el caminante. &lt;br /&gt;El único espacio que le está vedado es la esquina. Le gusta la línea recta, la que define lo infinito. Por esto, más que en la carretera, le gusta viajar en tren. Si tiene que subir a un campanario a través de una escalera de caracol lo hace con la puerta abierta de su corazón. No usa paracaídas, sabe que toda ventana tiene una escalera con peldaños de palma. &lt;br /&gt;A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en: mujeres que suben a la rueda de la fortuna, y mujeres que echan la fortuna a rodar. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-6578991391864757319?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6578991391864757319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6578991391864757319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/ahi-viene-la-con-sus-dos-patitas.html' title='AHÍ VIENE LA A, CON SUS DOS PATITAS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-dUT6LSfG0hE/Tti0yWQMEiI/AAAAAAAAFiw/MRmVKA6OrmY/s72-c/178af11e-9ce7-4368-af91-735dd9c33d5b.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-9181918534443465582</id><published>2011-12-01T02:12:00.000-08:00</published><updated>2011-12-01T02:13:36.741-08:00</updated><title type='text'>LA MAESTRA GONZÁLEZ: CANDIDATA AL ¡PREMIO CHIAPAS!</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Después de las dos y media de la tarde, el Colegio queda solo. Hay un polvo luminoso que cubre todos los objetos de las oficinas y de las aulas. Esa niebla lumínica es como esa luz que se cuela entre las hendijas por la tarde y bendice el interior de los cuartos de las casas. Es como una pausa de mecedora, de hamaca. &lt;br /&gt;La Asociación Civil del Colegio Mariano N. Ruiz, de la ciudad de Comitán, ha propuesto a la Maestra María Antonieta Alonzo Montalvo de González como candidata del Premio Chiapas, en Ciencias, de este año. &lt;br /&gt;Ella es un árbol, un árbol del inmenso bosque chiapaneco. Pero, ella es un árbol en cuya fronda cientos de pájaros se han posado y han hecho sus nidos. Hoy, esos cientos de sueños vuelan por todos los cielos del mundo. Y si tienen alas es porque ese árbol les infundió la luz y el vuelo. &lt;br /&gt;Ella nació en París, en el año de 1923. Fue hija de un Diputado Constituyente y Embajador de nuestro país en Japón, en China y otros países. Ella, una tarde, llegó a Comitán, en compañía de su esposo y tres de sus hijos (el cuarto hijo ya nació en este pueblo). Llegó e hincó sus raíces en esta noble tierra. Había realizado estudios en Estados Unidos y hablaba el inglés a perfección, por lo que comenzó a dar clases de ese idioma. Ella, en los años sesentas, le dijo a Comitán que el mundo del futuro sería un mundo globalizado. Ahora, cuando está propuesta como candidata para recibir el Premio Chiapas, el futuro ya llegó y le dio la razón. Ella es de esos espíritus sublimes que ven más lejos. Su presencia es como un árbol más, pero sus ramas son como brazos que sirven para colgar los columpios para la imaginación. &lt;br /&gt;Después de las dos y media de la tarde, el Colegio queda solo. Si alguien, a esa hora, camina en los pasillos o jardines o aulas, percibe esa bendición luminosa: es un rayo que se cuela por la hendija del tiempo. Si alguien aguza sus sentidos puede oír las voces de alumnos de generaciones pasadas y las voces de los maestros que, un día, prendieron la luz en el corazón de los muchachos. En el Colegio hay una voz que insiste en sembrar el futuro: la voz de la Maestra González. Todos sus alumnos le decimos así, desde siempre, desde que supimos que estaba casada con don Héctor. &lt;br /&gt;La Convocatoria del Premio Chiapas establece que la máxima distinción que otorga el Estado y el pueblo se entrega a “las personas que por mérito propio han ayudado a engrandecer el patrimonio cultural y científico del estado de Chiapas”. La Maestra ¡es un árbol! A la fecha sigue sembrando, amorosamente, la palabra inglesa en muchas mentes y en muchos corazones. Continúa diciéndonos que el mundo de hoy es lo que ella previó en los lejanos años sesentas del siglo pasado. &lt;br /&gt;Después de las dos y media de la tarde, el Colegio queda solo. El viento apenas trae un rumor. Este mundo intercomunicado demanda abrir horizontes. Lo aldeano ya no es garantía de desarrollo. La Maestra no sólo ha enseñado inglés durante muchísimos años, también nos ha enseñado a abrir las ventanas al mundo, para mostrarnos y para llenarnos con otros aires. El Premio Chiapas se entrega a las personas que han ayudado a engrandecer el patrimonio de Chiapas. La Maestra González nos sigue dando el cayado para evitar los tropiezos de estos caminos cada vez más intercomunicados. ¿Cómo no confundirse entre tanta senda ficticia? Su labor se multiplica a la ene potencia cada que un alumno suyo, a su vez, abre más caminos. &lt;br /&gt;Después de las dos y media, el Colegio queda solo, acompañado apenas con el viento y la voz imperturbable de quienes han pasado por sus aulas. Ahí, en las aulas, de manera humilde, la patria encuentra sus alas. La Maestra González ¡sigue sembrando! &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-9181918534443465582?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/9181918534443465582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/9181918534443465582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/12/la-maestra-gonzalez-candidata-al-premio.html' title='LA MAESTRA GONZÁLEZ: CANDIDATA AL ¡PREMIO CHIAPAS!'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-5635440770759708948</id><published>2011-11-28T04:00:00.000-08:00</published><updated>2011-11-28T04:05:01.018-08:00</updated><title type='text'>COMO SI FUESE EL GUGGENHEIM</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-yh-bak_mATQ/TtN45ZSQKSI/AAAAAAAAFiA/3s1lXoUNb4s/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 248px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-yh-bak_mATQ/TtN45ZSQKSI/AAAAAAAAFiA/3s1lXoUNb4s/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5680016482479647010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fui al Centro Cultural Jaime Sabines, de la ciudad de Tuxtla. Esa mañana el clima estuvo condescendiente con mi aversión al calor. Estaba casi fresco. Bajé por la escalinata principal que da acceso al Centro. A mi izquierda vi un grupo de jóvenes sentados en los escalones. Ellos, con mochilas, en mangas de camisa, con playeras de colores fuertes, con pantalones de mezclilla, zapatos sin lustrar o con tenis, bromeaban. Una muchacha bonita, recargada sobre un murete me vio y sonrió. Estuve a punto de acercarme a ella para preguntar qué hacían en ese maravilloso espacio cultural, pero mi ancestral timidez lo impidió. Trastabillé tantito y seguí bajando los peldaños (me puse colorado sólo de pensar que hubiese yo trastabillado de más, caído y rodado al suelo. ¿Cómo los tímidos solucionamos una situación ridícula?). Me encaminé a la librería. Otro grupo de jóvenes (apenas doce o quince) estaba al lado de unos paneles. Entré al local. Un muchacho acomodaba libros en un estante, una muchacha anotaba algo en una libreta en el área del pago. &lt;br /&gt;Mientras revisaba la mesa de novedades, pensé en los dos grupos de jóvenes. El de la escalera parecía gozar de ese ocio bendito que se comparte con los amigos; el de los paneles transmitía la misma sensación, pero algo los diferenciaba. ¿Qué? &lt;br /&gt;La muchacha de la librería me dijo que no, que el libro de poemas de Hernán León, no estaba a la venta. ¿Y el de Yolanda Gómez Fuentes?, pregunté. Tampoco, me dijo, después de teclear y revisar la pantalla. Iba a preguntar por mi librincillo “Conjuros”, pero me contuve. Sabía la respuesta de antemano. &lt;br /&gt;Elegí una novelilla de Isaura Contreras y un poemario de Claudia Posadas (“hay que consumir lo que Coneculta produce”, pensé y luego sonreí tantito). Pagué. Salí. No sé por qué siempre que voy al Centro lo veo oscuro. Pero, de pronto, algo sucede y la luz se hace. Esa mañana también ocurrió el prodigio. Al fondo, estaba mi amigo Gustavo Ruiz Pascacio, desmontaba una exposición de pintura. Me acerqué, lo saludé y, dos minutos después, también se acercó alguien a saludarlo (luego supe que era la Licenciada Sonia Canedo, de la Coordinación de Vinculación de la Universidad Maya). Ella comentó a Gustavo que ya habían instalado la Muestra “Mirada UM”, serie de trabajos realizados por los alumnos de la Licenciatura en Mercadotecnia y Publicidad, y que, en petit comité cortarían el listón. Ella se despidió y tres minutos después hice lo mismo. Caminé con rumbo a la salida y vi a los estudiantes de la Universidad Maya, en la ceremonia inaugural de su exposición. Eran pocos. ¿Qué trascendencia de ese instante en el tiempo del universo? Tuxtla seguía su caminar frenético. Pero ellos, los alumnos de la Maya, habían formado una pausa en el Centro, como si fuese un Mandala. Pausa que fue interrumpida por el aplauso de todos (apenas doce o catorce) a la hora del corte del listón. Y luego un bocadillo y la visita a la expo y los comentarios. Y pensé que más tarde, horas después, los frecuentadores del Centro se pararán frente a las mamparas y verán los trabajos expuestos. Un poco como si ese espacio fuese el Guggenheim y los alumnos jugaran a ser Jackson Pollock o Andi Warhol. &lt;br /&gt;Quise ir por los muchachos que estaban sentados en las gradas, pero, ustedes saben, mi timidez. Ambos grupos de muchachos gozaban de ese ocio bendito que da luz al corazón, pero algo los diferenciaba. ¿Qué? &lt;br /&gt;Di una vuelta por la exposición y luego subí las escaleras para salir del Centro. Busqué a la muchacha bonita del murete, estaba sentada al lado de un muchacho, él le besaba el cuello. Ella me vio, sonrió. Yo me puse colorado. Salí. Las hojas de los framboyanes apenas se movían, pero estaba fresco. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-5635440770759708948?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5635440770759708948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5635440770759708948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/como-si-fuese-el-guggenheim.html' title='COMO SI FUESE EL GUGGENHEIM'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-yh-bak_mATQ/TtN45ZSQKSI/AAAAAAAAFiA/3s1lXoUNb4s/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4301741437740770471</id><published>2011-11-25T07:38:00.000-08:00</published><updated>2011-11-25T07:51:49.076-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA PALABRA POSEE MIGAJAS DE SOL</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-WFrwIS6_CVI/Ts-5jJ1xtEI/AAAAAAAAFho/jQxHzoLnhoU/s1600/ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 219px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-WFrwIS6_CVI/Ts-5jJ1xtEI/AAAAAAAAFho/jQxHzoLnhoU/s400/ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5678961668725519426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: ¡vivimos gracias al aire! &lt;br /&gt;La palabra es el aire para nuestra memoria y para nuestra inteligencia. &lt;br /&gt; “A ver, chitirís -me decía doña Chonita-, dejá de respirar un ratitío y mirá qué te pasa”. Y yo jugaba, me cubría la nariz con los dedos índice y pulgar hasta que no podía más, retiraba mis dedos y, abriendo la boca, jalaba aire, ¡mucho aire! “¿Qué sentiste?”, preguntaba la mujer, mientras se secaba las manos con el delantal. ¡La muerte, doña Chonita!, decía yo y ella lo celebraba: “¡Ah, ya lo miraste!”, y convertía su boca en una rebanada de sandía. Con la tranquilidad de quien posee la verdad, Doña Chonita seguía cortando el palmito, bien fino, sobre una tabla de madera, para echarlo al pomo donde estaban las demás verduras para el chile en vinagre. Me gustaba ese instante en que la asfixia me oprimía y yo, desesperado, volvía a jalar aire, era como tener plena conciencia de un acto que repetimos cientos de veces al día y lo ignoramos. &lt;br /&gt; No valoramos el prodigio del aire. De igual forma, a veces, ignoramos a hombres y mujeres que son aire para nuestro espíritu. &lt;br /&gt; Elena, el otro día, me dijo: “Extraño mucho a mi abuelita” y me contó todo lo que ella había significado en su vida. La abuelita murió hará cosa de dos o tres años. Elena me dijo: “Mi abuelita era ¡mi aire!”. ¿Mirás cómo hay seres que son como el viento? Basta subir a su montaña y abrir los brazos para recibir el latigazo afectuoso de la vida. Pero, ¡es una pena!, con frecuencia olvidamos esas cimas luminosas. Estamos tan metidos en este arguende que llamamos vida (trabajo, oficios de casa, escuela, pantallas de computadora, lecturas de &lt;em&gt;tvnotas&lt;/em&gt;, películas, series de televisión) que nos olvidamos del sencillo acto de intercambio de palabras con nuestros mayores, con nuestros padres y abuelos; nos olvidamos de esa trasfusión de aire ¡tan necesaria! Por esto, el otro día me dio mucho gusto toparme con doña Bety Mandujano de Ruiz, una comiteca bellísima que, sin proponérselo, preserva mucho de nuestra identidad en libretas. En la libreta que me prestó encontré muchas bombas comitecas, palabras comitecas en desuso y una extensa relación de apodos comitecos. Esa libreta es como uno de los salmos para nuestra identidad. &lt;br /&gt; Por fortuna, para el candil de mi vida, pepené muchos hilos que doña Chonita me regaló. Mientras ella hacía las bolitas de masa para las tortillas yo escuchaba, sentado en una silla bajita, todas las anécdotas que me contaba. Su palabra era como el aire que abrillantaba la brasa de mi fogón. Mientras sus manos hacían soles con la masa yo sembraba árboles de palabras en mis ventanas. &lt;br /&gt; En ese tiempo no sabía que la mujer hacía un &lt;em&gt;tachilgüil&lt;/em&gt; con las palabras, porque mezclaba las que nos heredaron los españoles con aquéllas que fuimos tomando prestadas de lenguas indígenas cercanas; tal vez: tojolabal y chol. Esta mezcolanza es lo que hace tan particular a nuestro lenguaje comiteco. Nuestras palabras vuelan a gusto por ambos cielos y borran esas líneas estúpidas que se llaman frontera. &lt;br /&gt; Los académicos dicen que nuestra lengua española contiene unas 80 mil palabras. ¡Uf, qué prodigio!; pero a la vez afirman que, actualmente, usamos muy pocas, debido a que los medios de comunicación sólo emplean un oleaje mínimo de ese mar. Cada vez nuestros arrecifes reciben menos zarandeadas. Los jóvenes (dicen los mismos académicos), emplean no más de trescientas palabras para comunicarse. Óscar Bonifaz cuenta que dos estudiantes llegaron a verlo y cada vez que decían algo comenzaban con: “Lo que pasa es que…”&lt;br /&gt; Y sí, &lt;em&gt;lo que pasa es que&lt;/em&gt; nos hemos ido quedando sin palabras porque cada vez nos alejamos más de las fuentes donde mana el agua. &lt;br /&gt; Los comitecos (lo hemos dicho muchas veces), al tiempo que hemos reducido nuestro bagaje lingüístico español, hemos ido botando nuestra herencia dialectal indígena.&lt;br /&gt; Antes, muchas personas se ponían pandos del coraje cuando miraban un “cotz” pintado en la fachada de su casa. ¡Ah, cómo se enojaban! Si alguien les hubiese dicho que años después sus fachadas estarían pintadas con grafitis que saber qué dicen, estoy seguro habrían cambiado de actitud. El “cotz” era nuestro, en cambio, el grafiti es algo ajeno a nuestra identidad. Los jóvenes de hoy se han apropiado de algo que, tal vez, no tienen mucha conciencia acerca de su simbología, pareciera que es un mero acto de imitación. Hoy, el “cotz” ya se perdió (bueno, Marianita, digo que se perdió la palabra, porque los comitecos siguen siendo muy arrechos con eso de darle gusto al cuerpecito).&lt;br /&gt; En la libreta que me prestó doña Bety encontré muchas “bombas” (que no lo vayan a saber en la Casa Blanca porque son capaces de acusarnos de terroristas y enviarnos un comando “rápido y furioso”). &lt;br /&gt;Quién sabe si en las fiestas actuales “echan bombas”. Antes, cuentan los mayores y doña Bety lo corrobora, en los guateques era costumbre que la marimba hiciera una pausa para que uno de los bailadores, a mitad del patio lleno de juncia y debajo del manteado, dijera una bomba. “¡Bomba, bomba! Cuando vayás al mar / no te metás en lo hondo, / porque vienen los pescados / y te pican lo hediondo.”, y la gente aplaudía, zapateaba de la risa y se metía un su &lt;em&gt;pitutazo&lt;/em&gt; de comiteco. &lt;br /&gt; Pero no sólo bombas tiene apuntadas doña Bety, también aparece un glosario que dice: &lt;em&gt;La mayoría de la juventud presente no conoce:…&lt;/em&gt; y viene una relación amplia de palabras que los comitecos empleaban y que ahora ya no son usadas. &lt;br /&gt;Si, como digo, Marianita de mis salvadillos, las palabras son nuestro aire, nuestros globos cada vez están más como condón usado. ¡Nos hace falta aire para respirar, para llenar de luz nuestros cielos! &lt;br /&gt; Algunas palabras que son el pan de mi mesa las aprendí de doña Chonita. Si seguimos al ritmo que ahora tenemos, llegará el día en que los encargados de trasmitir las palabras no tendrán qué dar, abrirán sus manos y sólo hallaremos un lenguaje reducido a su mínima expresión. &lt;br /&gt; Los académicos (¡de nuevo!) dicen que para incrementar nuestro baúl de palabras es preciso leer, leer mucho y bueno. Yo agregaría, mi niña bonita, que también se vale recuperar esas veladas donde, al amparo de la brasa del fogón o en la penumbra del sitio, debajo de un árbol, escuchábamos maravillados los relatos de los abuelos. Éstos nos contaban leyendas y cuentos de nuestras tierras y lo hacían con el aleteo de nuestros modismos y regionalismos. Los chiquitíos de esos tiempos, con las manos adentro de las bolsas de la chamarra, oíamos asombrados cuentos de fantasmas. Mientras la brasa de carbón hacía nacer luciérnagas en medio de la ceniza, nosotros sentíamos cómo la babosa del miedo nos recorría y untaba su baba en las palmas de nuestras manos. ¿Qué pepenábamos en esas noches? ¡Palabras! ¿Hay algo más valioso que la palabra? La palabra hace al objeto, a la persona. Si ahora digo, por ejemplo, Reynaldo Avendaño, de inmediato, quienes lo conocieron evocan al maestro de la escuela secundaria y preparatoria que impartía la clase de &lt;em&gt;Ejercicios Lexicológicos&lt;/em&gt; y, tal vez, lo recuerden vestido con su traje café oscuro y con su caminar calmado; tal vez lo recuerden con el libro en la mano, dictando:&lt;em&gt; ¿Cómo como? ¡Como como como! &lt;/em&gt;Por esto dije, querida mía, que la palabra es como el aire para nuestra memoria y para nuestra inteligencia. La palabra llena los huecos que el tiempo insiste en abrir. Por esto, lo que hace doña Bety es infundir aire a nuestros pulmones y a nuestros corazones. ¿Hay algo más importante que compartir vida? Fuera bueno que el Consejo Ciudadano de Cultura de nuestro pueblo, ahora que José Antonio Aguilar Meza, nuestro presidente municipal, -¡en buena hora!- está publicando una serie de librincillos de autores comitecos, propusiera que estas piedritas brillantes, preservadas por doña Bety, se publicaran en la Serie &lt;em&gt;La lectura, más cerca de ti.&lt;/em&gt; ¡Fuera bueno!&lt;br /&gt; Doña Chonita murió hará cosa de dos o tres años (igual que la abuelita de Elena). Ya no está para trasfundir aire a las palabras. Ya no está para decirme que juegue a que me hace falta el aire. &lt;br /&gt; ¿En dónde, Marianita, están los jicalpextles para tomar nuestra palabra? &lt;br /&gt;Pd. Fuera bueno que los directores de las escuelas primarias invitaran a los mayores. Fuera bueno que los invitaran para que en los patios de las escuelas, ellos se sentaran debajo de un árbol (si es que hay) o se recargaran en una columna para contar cuentos. Que los niños se sentaran en el suelo y rodearan al abuelo para oír leyendas. Por ahí, Mariana bonita, por ahí se colarían las palabras nuestras, las que nos dan identidad; por ahí, algunos de esos niños pepenarían algunas de esas palabras y las restregarían en su corazón para siempre. ¡Nos hace falta oírnos! Ahora oímos muchas palabras de gente ajena (que a fuerza de costumbre nos han querido decir que son nuestros). En la televisión oímos las palabras de los artistas y comediantes de estos tiempos. ¿Y cuándo, y a qué hora, oímos las palabras de los nuestros, de nuestros viejos comitecos? Fuera bueno que abriéramos nuestros corazones al agua de nuestros ríos. Sigue siendo agua limpia, sigue siendo oxígeno para nuestra imaginación, ¡aire para nuestro espíritu!&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4301741437740770471?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4301741437740770471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4301741437740770471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-la_25.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA PALABRA POSEE MIGAJAS DE SOL'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-WFrwIS6_CVI/Ts-5jJ1xtEI/AAAAAAAAFho/jQxHzoLnhoU/s72-c/ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-8183009978671109171</id><published>2011-11-25T05:30:00.000-08:00</published><updated>2011-11-25T05:38:29.792-08:00</updated><title type='text'>YO TAMBIÉN ME LLAMO CHIAPAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-pOVbO2AFPUA/Ts-aTIhHzRI/AAAAAAAAFhc/WCbmpX-KuDI/s1600/DSC00061.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 265px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-pOVbO2AFPUA/Ts-aTIhHzRI/AAAAAAAAFhc/WCbmpX-KuDI/s400/DSC00061.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5678927308632083730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Al bajar del camión que me trasladó de Tuxtla a Comitán, fui a la casa de Manolito. Manolito Alcancía es un niño de trece años que anuncia a viva voz los avisos en el barrio. Él cobra cien pesos por hora. “¿Qué debo avisar?”, preguntó y tomó lápiz y cuaderno. Me senté y, mientras él escribía sobre la mesa del comedor, le dicté: “Alejandro Molinari avisa a todos sus lectores que ya recibió respuesta a la Carta Abierta que dirigió a la Directora de Coneculta Chiapas”. Manolito abrió la mano y dijo: “No es desconfianza, pero si puede pagarme de una vez, lo agradezco”. Le pagué los doscientos pesos de las dos horas contratadas. Él se persignó con el billete y luego entró a la cocina para entregarlo a su mamá. &lt;br /&gt;Mis lectores saben que dirigí una carta a la Licenciada Marvin Lorena Arriaga Córdova donde solicitaba diez minutos para que las autoridades de Coneculta leyeran el inicio de mi novelilla &lt;em&gt;Yo también me llamo Vincent&lt;/em&gt;. En caso de que tal texto tuviese el mínimo de calidad solicitaba, atentamente, con el derecho de creador chiapaneco que me asiste, la publicación en papel (mil ejemplares, con portada e interiores decentes). Si en tal lapso de lectura consideraban que la novelilla no reunía la calidad mínima debían botarla al basurero (nunca fuera de éste para no contribuir a la contaminación). Al final de la carta solicitaba, asimismo, una respuesta. &lt;br /&gt;El pasado 14 de noviembre recibí un correo electrónico de parte de la Licenciada Liliana Liévano, Secretaria Particular de la Directora: “En atención a su Carta Abierta publicada en El Heraldo, con fecha 7 de noviembre del presente año, la Licenciada Marvin Lorena Arriaga Córdova, Directora General del Coneculta, le ofrece con gusto una audiencia”. &lt;br /&gt;El oficio de Manolito es pararse a mitad de la cuadra y, con voz fuerte, dar a conocer los avisos que los vecinos del barrio le encargamos. Luego se para en las esquinas y hace, con placer, su labor de vocero. Es un personaje que se ha vuelto muy cercano a todos los vecinos. Si el aviso es de júbilo pone su cara de campo lleno de Sol; cuando el aviso es fúnebre, por ejemplo, su rostro se convierte en ala de zanate. &lt;br /&gt;Nunca solicité una audiencia, pero consideré un honor ir a recibir la respuesta a mi petición en voz de la encargada de la cultura del Estado. Así trepé a mi camión el martes (día de bloqueo magisterial) y, por la carretera antigua de San Cristóbal a Tuxtla, bajé a la capital. Me presenté diez minutos antes de la cita y (cosa que agradezco) todas las personas que me atendieron fueron muy amables. De manera especial, la Directora me concedió un trato con amabilidad y respeto, casi afectuoso, diría yo. &lt;br /&gt;A la hora acordada, entré a la oficina de la Directora y supe que, no sólo me dedicó los famosos diez minutos solicitados, sino que destinó más tiempo, a mi obra y a mi persona. “Me comprometo a publicar tu novela y a subirla a la página del Consejo, en archivo pdf, para que los lectores de todo el mundo la puedan bajar”, dijo. &lt;br /&gt;En esta ocasión la atenta solicitud que hice tuvo respuesta positiva. Al salir del encuentro pensé que se había valorado la obra de un creador, sin influencias ni compadrazgos. Fue un acto donde expuse el derecho que me asiste al ser un escritor que solicitó apoyo de la instancia gubernamental cuya misión fundamental es, precisamente, la de respaldar la creación. &lt;br /&gt;Por lo anterior, llegando a Comitán le encargué a Manolito avisara a mis lectores que, contra la apuesta de varios amigos que dijeron mi petición sería ignorada, tuve respuesta. Alguno de estos días, mi novelilla estará a disposición de los lectores que prefieren esa cercanía con ejemplares que se ponen a la venta en librerías (¡Dios bendiga estos espacios, siempre!) y pueden llevarse de un lado a otro, debajo del brazo. &lt;br /&gt;Dos días después, Manolito tocó en mi puerta. En cuanto abrí dijo: “Dos personas me regañaron, porque no pude decirles cuál era la respuesta. Pero, yo les dije que Usted nada más me había pagado por decir lo que dije. Además, yo no doy información, sólo avisos. Ya enojado, les dije que si querían saber la respuesta que usted recibió pues que leyeran &lt;em&gt;El Heraldo de Chiapas&lt;/em&gt;”. &lt;br /&gt;Por eso, ahora, para esas dos personas interesadas, escribo esta &lt;em&gt;Arenilla&lt;/em&gt;, donde, con gusto redoblado, digo que &lt;em&gt;Yo también me llamo Chiapas&lt;/em&gt;, como Chiapas se llama cada uno de los habitantes de este maravilloso estado. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-8183009978671109171?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8183009978671109171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8183009978671109171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/yo-tambien-me-llamo-chiapas.html' title='YO TAMBIÉN ME LLAMO CHIAPAS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-pOVbO2AFPUA/Ts-aTIhHzRI/AAAAAAAAFhc/WCbmpX-KuDI/s72-c/DSC00061.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-2695282492590974730</id><published>2011-11-23T18:13:00.000-08:00</published><updated>2011-11-23T18:16:51.013-08:00</updated><title type='text'>LAS PAREDES DE ENFRENTE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-5sjliXeWd3U/Ts2oj2mjaYI/AAAAAAAAFg4/nsDMRXLLVAE/s1600/Raymundo%2BJim%25C3%25A9nez%2BGuill%25C3%25A9n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 329px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-5sjliXeWd3U/Ts2oj2mjaYI/AAAAAAAAFg4/nsDMRXLLVAE/s400/Raymundo%2BJim%25C3%25A9nez%2BGuill%25C3%25A9n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5678380039090170242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de estos días falleció Raymundo Jiménez Guillén. Dos veces, tal vez, me topé con Raymundo en la calle, pero nunca hablamos. Supongo que él fue para mí lo mismo que yo fui para él: un rostro conocido. Él y yo fuimos como esas fachadas de casas que nos son cercanas porque caminamos por sus calles, pero a las que nunca entramos. Raymundo, me cuentan, fue una casa con zaguán luminoso. Los comitecos somos casas con patios y sitios llenos de Sol. Es más, los de la generación de los cincuentas somos casas con portón abierto, porque crecimos con esa costumbre. En nuestros tiempos las casas permanecían con las puertas abiertas porque la gente era muy respetuosa y no existía la inseguridad actual. Pero, la casa de Raymundo me fue ajena. La vida nunca provocó esa causalidad que genera el encuentro; sin embargo,  el destino hizo que, recientemente, entrara a la casa de su hermana Malena, quien es la Coordinadora del Consejo Ciudadano de Cultura de Comitán. Ella condicionó la aceptación del encargo, dijo que aceptaba si yo la apoyaba como Secretario Técnico. Entonces, Malena y yo coincidimos y un día me platicó que su hermano estaba enfermo, que en múltiples ocasiones lo trasladaban en ambulancia a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez porque estaba malísimo y toda la familia se preparaba para el desenlace, pero él, “muerto” de la risa, volvía a la vida y regresaba a Comitán, campante, y pedía que le celebraran su cumpleaños, con marimba, con traguito, con harta comida, para recibir dignamente al bonche de amigos. Y todos sus hermanos, generosos, le cumplían su deseo y él se hamaqueaba de la risa. &lt;br /&gt;Por eso ahora, que me enteré del fallecimiento de Raymundo, miré a la ventana y lo vi como uno de esos pájaros que llegan a picotear los cristales y hacen que uno interrumpa la lectura del libro o la escritura de un cuento, un poco molesto; pero dos segundos después, cuando el pájaro ya voló, uno se queda viendo el árbol o el cielo y entiende que ese picoteo era un mensaje. &lt;br /&gt;Por esto, ahora escribo de él. Si el lector ve con detenimiento la fotografía verá el río que fue su vida. El día que lo enterraron muchos de sus amigos asistieron. Yo, desde lejos, los miré apesadumbrados, pero los vi alegres, como se ven esos patos que acaban de retozar en las aguas transparentes de una poza. &lt;br /&gt;Esta &lt;em&gt;Arenilla&lt;/em&gt;, más que palabras contiene la imagen de la fotografía que comparto. Las palabras no logran extender la sonrisa como él, a manera de red, la tiraba sobre la laguna de su corazón para pepenar quién sabe cuántos peces, saltarines, plateados. &lt;br /&gt;Malena me contó que él siempre fue así, con una mezcla de despreocupación ante la vida, porque qué le puede preocupar al hombre que recibe el viento confiado en que es un árbol, una montaña, un fragmento de cielo. &lt;br /&gt;El día de su entierro estuvieron presentes todos sus hermanos (Raúl, quien fue mi compañero en la Preparatoria, voló de Tlaxcala para estar ahí). Estoy seguro, porque así lo advierto, Raymundo seguirá con ellos. Y seguirá con ellos porque ésta es como una ausencia falsa; como un viaje a Tuxtla. Ahí está él con su sonrisa de pescador, gozando del viento, del agua, del dulce zangoloteo que le provoca su hijo cada vez que se trepa sobre su panza, llena de tubos, y cabalga. Porque, en la vida real, también, muy cerca de nosotros, existe El Cid, que sigue ganando corazones aún después de muerto. &lt;br /&gt;Un abrazo a doña Adriana, a Malena, a Raúl y a todos los hermanos y familiares; con un agradecimiento por dejarme entrar a su casa y conocer, aunque haya sido un instante, el patio generoso de Raymundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-2695282492590974730?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2695282492590974730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2695282492590974730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/las-paredes-de-enfrente.html' title='LAS PAREDES DE ENFRENTE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-5sjliXeWd3U/Ts2oj2mjaYI/AAAAAAAAFg4/nsDMRXLLVAE/s72-c/Raymundo%2BJim%25C3%25A9nez%2BGuill%25C3%25A9n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-5226787537053021792</id><published>2011-11-23T18:10:00.000-08:00</published><updated>2011-11-23T18:13:32.973-08:00</updated><title type='text'>LOS EXTRAÑOS DE LA MONTAÑA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Llegaron una mañana. Eran las once con veinte. &lt;br /&gt;Armando, que había ido a tomar fotografías a la montaña, vio el destello en el cielo y, como si siguiera una orden, miró su reloj, en lugar de tomar su cámara y enfocar. La línea de fuego desapareció detrás del Monte Manogoch. El fotógrafo pensó que era un meteorito.&lt;br /&gt;En el pueblo pocos se dieron cuenta. La mayoría estaba en sus actividades. La gente caminaba con rumbo al mercado; el afilador, montado en su bicicleta, tocaba el silbato, mientras las mujeres se asomaban en sus ventanas. Apenas José, el campanero del templo de San Caralampio, vio algo a lo lejos, lo vio perderse detrás del horizonte. &lt;br /&gt;A la hora que llegaron, Pedro, en su casa, desgranaba maíz. Levantó la cara cuando escuchó un ruido como de cacerolas golpeándose en el viento, dejó la mazorca sobre la silla de madera, se levantó y fue a la ventana de la cocina. Alcanzó a ver una línea, como esas que dejan los aviones a chorro. &lt;br /&gt;Los esperamos desde siempre, pero cuando llegan pocos lo advierten. Julio Cortázar escribió que la noticia del siglo será el derrumbe de la Torre de Pisa; pero Andrés de la Cortina lo niega y asegura que la noticia más impactante será la llegada de ellos. Y esto, de acuerdo con los testimonios, sucedió en Comitán a las once con veinte de la mañana del 4 de abril de dos mil diez ¡y nadie -salvo Armando, José y Pedro- lo presenció! (sin duda, este suceso se ha dado en el transcurso del tiempo, pero no está registrado en algún documento. Acá en Comitán hablan de gente especial que un día llegó y se quedó a vivir. Sus bisnietos caminan ahora por estas calles). &lt;br /&gt;Llegaron y se dispersaron. Activaron el botón desintegrador y la nave, que (ellos lo sabían) era una chatarra tomada del campo Sisoustux, se volvió polvo. &lt;br /&gt;Ese día, a las tres de la tarde con veintidós minutos, dos extranjeros llegaron a la casa de don César y pidieron ver la casa que estaba en renta; asimismo, dos mujeres de piel blanca y ojos azules, se registraron en la &lt;em&gt;Posada Mesón de los Ángeles&lt;/em&gt; y luego fueron a comer al &lt;em&gt;Restaurante Alis.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;Los cuatro estuvieron viviendo en Comitán, hasta el día de ayer en que desaparecieron. Las mujeres vivieron en una casa de por el rumbo de &lt;em&gt;Los Magueyes&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Un día, Pedro preguntó: ¿a qué se dedicarán esos hombres y mujeres que llegan al pueblo y no hacen más que caminar por las calles, con vestimenta similar a la que usaban los hippies de los años setentas y que hablan con cierto seseo, como si fuesen españoles? Unos dicen que son espías de la CIA. ¿Tantos en el mundo? Porque el suceso del cuatro de abril fue un acto que se repite en todos los lugares del mundo, con frecuencia. Cada vez que alguien asegura haber visto algo en el cielo, algo que no es un avión, ni un satélite, ni un meteorito, ni los restos de una lluvia de estrellas, sin saberlo ha sido testigo del arribo de ellos. &lt;br /&gt;En todo el mundo, llegan, desintegran la nave y se dispersan. Tal vez ellos conocen un mecanismo para volver a integrar todas las partículas y regresar a su lugar de origen, porque a veces, sin motivo aparente abandonan la ciudad y nunca más se sabe de ellos. Los del cuatro de abril se fueron ayer. ¿A qué vinieron? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-5226787537053021792?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5226787537053021792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5226787537053021792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/los-extranos-de-la-montana.html' title='LOS EXTRAÑOS DE LA MONTAÑA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-6486597740486102477</id><published>2011-11-18T13:24:00.001-08:00</published><updated>2011-11-18T13:34:44.449-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA IDENTIDAD ES UN ÁRBOL SIN PODA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-ws8JJEWbN6I/TsbNw_F6G0I/AAAAAAAAFfw/c1pwN4k-kbU/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 311px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-ws8JJEWbN6I/TsbNw_F6G0I/AAAAAAAAFfw/c1pwN4k-kbU/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676450621800717122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: mi mamá dice: “Dios da para todos”. “Sí -dice Alondra- pero no da parejo”. A algunos les da más, a otros menos. La convicción de mi mamá es que todo mundo recibe. &lt;br /&gt; Pareciera que Dios no está en relación directa con las cosas materiales, sus dones pertenecen al mundo de lo verdaderamente trascendente. Así, todo mundo recibe el aire, el Sol, la lluvia y el aroma de la menta ¡a manos llenas! &lt;br /&gt; En cualquier esquina compramos un &lt;em&gt;mejoral&lt;/em&gt; para paliar un dolor de cabeza, pero ¿en dónde compramos eso que se llama armonía o eso que se llama plenitud? Estos “productos” sólo se adquieren en el changarro de Dios, que es un poco decir ¡nuestro interior!&lt;br /&gt; En los años setentas, en la vieja cancha “Pantaleón Domínguez”, donde jugaban básquetbol, era costumbre decir: “¡Andá a comprar&lt;em&gt; puntería &lt;/em&gt;en la tienda de doña Mariana!”, a la hora que un jugador fallaba el enceste. &lt;br /&gt;Jorge asegura que cada uno recibe de Dios lo que merece. Como a mí no me gusta polemizar en temas religiosos, abro la mano y recibo lo que buenamente Dios me concede y, al tiempo, abro mi corazón, de manera generosa, para agradecer los dones. En medio del agradecimiento pido que Comitán no se nos deshaga en las manos, en la misma forma que otras ciudades han perdido su identidad, por abandonar lo suyo e ir detrás de lo que el resto del mundo ofrece. &lt;br /&gt; Héctor Cortés Mandujano, talentoso narrador y dramaturgo chiapaneco, impartió un taller de narrativa en fechas pasadas. Él me dijo que no conoce la &lt;em&gt;Proveedora Cultural&lt;/em&gt;. Le platiqué que es una librería que tiene más de cuarenta o cincuenta años sirviendo a Comitán. Pocas librerías en México han tardado tanto tiempo. ¿Cómo le hace la&lt;em&gt; Proveedora&lt;/em&gt; para seguir firme en ese camino? Me atrevo a decir que la diversificación ha hecho el prodigio. Si fuese sólo librería ¡hace años habría pasado a mejor vida! Don Ramiro Ruiz Alfonzo, en los años sesentas, tuvo la visión para convertir su negocio en lo que hoy es cosa de todos los días: una tienda departamental. No a la altura de &lt;em&gt;Aurrerá&lt;/em&gt; o de &lt;em&gt;Wal-mart&lt;/em&gt;, pero sí a la altura de aquella mítica tienda llamada &lt;em&gt;La Popular&lt;/em&gt;, de don Abraham Gutman, que vendía de todo. Mi papá me contaba que la tienda de Tío Víctor Domínguez, en San Cristóbal de Las Casas, también era una negociación donde vendían muchos chunches. Mi papá trabajó ahí, de niño y de adolescente. &lt;br /&gt; Pero, en nuestro pueblo la mayoría de tiendas es “especialista”, que quiere decir “poquititera”. Los tendejones y misceláneas venden dos o tres chunches, ¡no más! ¿Cómo Dios envía su ración a estos sus hijos? La gente que acude a los grandes consorcios comerciales siempre argumenta que ahí “encuentra de todo” y esto es así porque son emporios económicos. ¿Cómo doña Elenita puede llenar sus estantes si apenas tiene para comprar unas tostadas, unos turuletes, unos cuantos refrescos, cajetillas de cigarros (de los más baratos) y dos o tres latas de sardinas?  &lt;br /&gt; Héctor me cuenta que tiene una costumbre. Una costumbre que a mí me sorprendió y me hace reflexionar. Al pueblo que llega pregunta por las librerías y visita una o dos (por su oficio de escritor viaja a muchas ciudades impartiendo talleres o presentando obras teatrales o presentando libros). Visita aquellas librerías que no son famosas. En cada una de ellas compra uno o dos libros. Dice que lo hace para que los dueños no se decepcionen. Lo que Héctor hace sirve para alentar a los pequeños comerciantes, ¡los magníficos sobrevivientes de estos tiempos de globalización! &lt;br /&gt; Tal vez sea esa la manera que Dios tiene para repartir. A unos les da mucho para que éstos abran sus manos y den a otros. Después de todo eso es la mística del comercio y de los servicios. &lt;br /&gt; Si es cierto lo que mi mamá dice ¡Dios ha otorgado dones a todas las ciudades del mundo!, pero ha sido más generoso con este pueblo que se llama Comitán. Basta mirar sus calles, sus patios y las manos que se abren como flores en los mercados, para entender que los comitecos somos sus consentidos. &lt;br /&gt; Los cronistas dicen que desde 1950, con la construcción de la carretera internacional, ¡Comitán se abrió al mundo! Desde entonces, este pueblo recibió influencias ajenas. En los últimos tiempos, nuestras costumbres comerciales recibieron un impacto fuerte: la llegada de los grandes consorcios comerciales provocó un cierto olvido a la tienda de la esquina. &lt;br /&gt; La llegada de las grandes tiendas debemos entenderla como parte del desarrollo normal de los pueblos. Pero tal apertura no debe significar el cierre de los negocios comitecos pequeños. Insisto en que la llegada de la hamburguesa no puede desplazar al pan compuesto. Los comitecos estamos hechos de panes compuestos, de turuletes, de taquitos de papa y de chimbos. Si los comitecos dejáramos de consumir la chanfaina, la butifarra y el chicharrón de hebra, ¿qué seríamos? &lt;br /&gt;El problema económico de nuestros tiempos es la concentración de la riqueza en muy pocas manos. No existe una distribución equitativa. Cuando los comitecos compramos un kilo de azúcar, un refresco, unos cigarros, unos chimbos, un pan compuesto o una ensarta de chorizos en la miscelánea de toda la vida, contribuimos a que la paga llegue a unas manos que son nuestras, que son flor de nuestro propio fogón. &lt;br /&gt; Cuando los comitecos acudimos a comprar al &lt;em&gt;Supermercado San Luis&lt;/em&gt;, por ejemplo, contribuimos a que nuestras aguas se hagan más transparentes. Los comitecos exitosos que invierten su paga en nuestro pueblo merecen nuestro respaldo.&lt;br /&gt; Hubo un tiempo en que el gobierno federal lanzó la campaña publicitaria: “Lo hecho en México está bien hecho”. Tal lema trató de hacer conciencia en la importancia de valorar lo nuestro. En Comitán nunca hicimos algo semejante; nunca dijimos “Lo nuestro es auténtico y original”; por esto, un día comenzamos a comprar zapatos chinos y dulces “extranjeros”. Es bueno que existan los helados &lt;em&gt;Holanda&lt;/em&gt;, pero es más bueno que existan las paletas de chimbo y éstas sobrevivirán en la medida que nosotros las consumamos y las recomendemos con medio mundo. &lt;br /&gt; Si, equiparando la buena costumbre de Héctor Cortés, entráramos a los pequeños tendejones, los que siempre han estado ahí a media cuadra de la casa, y a los negocios grandes de los comitecos que se la juegan con nosotros, fortaleceríamos nuestra economía local. Lo deseable es que nuestra paga se reparta y no se concentre en un solo lugar. &lt;br /&gt; El fomento al consumo de lo nuestro y el apoyo a los comitecos que invierten su dinero en la propia tierra para incentivar el empleo ¡nos hace bien a todos! &lt;br /&gt; Doña Carmen se enojaba, en los años setentas, cuando los muchachos de preparatoria llegaban a su tienda de dulces y pedían: “Vendame’sté un pijuy”. Se enojaba y les echaba agua a los malcriados porque ese era su apodo. Ahora ¿cuáles de estas bromas se hacen en &lt;em&gt;Sam’s&lt;/em&gt;? Abandonar las tiendas de la esquina ha propiciado la lenta desaparición de ellas y ha enredado el hilo de nuestra identidad. &lt;br /&gt; El otro día, doña Tony Carboney platicó de dos personajes comitecos: don Enrique Trujillo y don Ramiro Ruiz Alfonzo y contrastó el carácter serio y enérgico de don Enrique con el carácter bonachón y alegre de don Rami. Las tiendas pequeñas eran como extensión del corredor de la casa, porque permitían la cercanía. A la hora de pagar podíamos quedarnos platicando un buen rato. Ahora en la fila de &lt;em&gt;Aurrerá&lt;/em&gt; esto no es posible; no lo es porque el de atrás demanda prisa y porque los empleados tienen prohibido platicar con los clientes. Cuando voy a una de estas tiendas departamentales me divierto adelantándome a lo que la señorita me dirá: “¿Puedo empezar a cobrar? ¿Encontró todo lo que buscaba? ¿Requiere tiempo aire?”. A veces pienso en la posibilidad de tener un diálogo que no se circunscriba al sí o no. &lt;br /&gt;“¿Puedo empezar a cobrar?” No, espérese tantito. Soy supersticioso y ahora mismo son las trece con trece, ¿puede esperar dos minutos?&lt;br /&gt;“¿Encontró lo que buscaba?”. ¡Fíjese que no! Busco una sonrisa de esas que se extienden como bosque. Una vez, en Xalapa, me topé con una muchacha bonita en los portales, frente al parque, y me dijo que esa sonrisa la había conseguido una noche que estaba en Comitán. Desde entonces he tratado de conseguir una igual, pero me han dicho que está agotada. ¿Usted no sabe si para antes de navidad tendrá disponibles sonrisas de bosque? &lt;br /&gt;“¿Requiere tiempo aire? No, más bien ¡me gustaría comprar aire para mi tiempo! A veces siento algo como una opresión en el pecho, ¡no, no, no es &lt;em&gt;flato&lt;/em&gt; ni eso que ahora le llaman estrés! Más bien es algo como una nostalgia por lo que se va. ¿Usted nunca ha sentido algo como una asfixia cuando alguien sube al camión y se aleja? &lt;br /&gt;Pd. Marianita de mi vida, es bueno que las grandes tiendas departamentales estén en el sitio de nuestra casa; lo malo es que, de pronto, olvidemos a la tienda de la esquina. &lt;em&gt;Aurrerá&lt;/em&gt; existe en mil ciudades de este país, pero ¿cuántas Lupitas del &lt;em&gt;Veinticinco&lt;/em&gt;? ¿Cuántas Lupitas de &lt;em&gt;El Foquito&lt;/em&gt;? &lt;br /&gt;¿Mirás ese prodigio que decíamos? ¡Andá a comprar “puntería” a la tienda de doña Mariana! ¿Venden “puntería” en&lt;em&gt; Aurrerá&lt;/em&gt;? ¿Venden “pijuy” en &lt;em&gt;Wal-Mart&lt;/em&gt;? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-6486597740486102477?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6486597740486102477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6486597740486102477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-la.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA IDENTIDAD ES UN ÁRBOL SIN PODA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ws8JJEWbN6I/TsbNw_F6G0I/AAAAAAAAFfw/c1pwN4k-kbU/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-2101599377036341633</id><published>2011-11-18T04:22:00.001-08:00</published><updated>2011-11-18T04:28:22.123-08:00</updated><title type='text'>LOS HILOS QUE NO PUEDEN AMARRARSE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-QLY-L24NkC4/TsZOQ1wq6dI/AAAAAAAAFfY/QTQTfem3Z1g/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 164px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-QLY-L24NkC4/TsZOQ1wq6dI/AAAAAAAAFfY/QTQTfem3Z1g/s400/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676310431563180498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gustavo Ruiz Pascacio y Blanca Viridiana Chanona fueron testigos de lo que contaré. Debo decir que, en la vida, hay hilos que nunca logro atar; a pesar de que mi papá siempre me recomendó no dejar cabos desatados. No sé cómo le hizo él para atar todos, de manera brillante. &lt;br /&gt;Ahora, a toro pasado, puedo atar los hilos de lo sucedido, pero (pido perdón) dejaré uno a la deriva. &lt;br /&gt;Viri dio una conferencia en la Casa Museo, la tarde del viernes. Pasé a dejarlos en el carro. Hacía viento (la televisión dijo que era un frente frío). Llevé el carro al estacionamiento, a cuadra y media del Museo. Caminé apresurado hacia el lugar de la conferencia. Saqué el celular para ver la hora y luego saqué los lentes (ahí, ahora puedo decirlo, ¡perdí un lente!, uno que estaba flojo. No me di cuenta de ello). Seguí caminando. Llegué a la sala del Museo y escuché la conferencia, ¡magistral!, en el amplio sentido de la palabra. &lt;br /&gt;Al término, prendí el celular para ver si tenía mensajes. Saqué los lentes y vi que una de las micas ya no estaba. Bromeé con una amiga, metí el dedo por el hueco del lente y le dije que no era alguna alusión sexual, sino simple constancia de que, a partir de ese instante, me podía decir “El Pirata Parchado”. Ella rió. Pensé que al día siguiente debería comprar otro par de lentes. Dos minutos después, el círculo de amigos sabía que sólo miraba con un ojo y, como siempre sucede, sugirieron iniciar una búsqueda, pero me negué. Ya había revisado mis bolsas, la banca donde estuve sentado, el corredor por donde había caminado. Ya había hecho una imagen mental de mi recorrido y no daba dónde pudo haber caído.&lt;br /&gt;Viri guardó su laptop y a Gustavo le pregunté qué deseaba hacer: cenar, dijo. Sugerí panes compuestos. Aceptaron. Caminamos hacia el estacionamiento. Viri y yo, adelante; Paty y Gustavo, detrás de nosotros. Al llegar frente al parque, Viri subió el cierre de su chamarra. El viento nos pegaba de frente. Le pregunté algo acerca del trabajo presentado y ella iba a comenzar a explicar cuando Paty dijo: ¡Es el lente! Volví la mirada y ella se inclinó hacia su izquierda, en una rampa para discapacitados, y levantó ¡mi lente! &lt;br /&gt;En ese instante ¡la luz se hizo! Recordé que en el camino hacia el Museo había revisado la hora en el celular. Todos reímos. Si no lo hubiese visto ¡no lo creería! “¿Qué? -a Paty le pregunté- ¿Vas por la calle buscando cosas perdidas?”. &lt;br /&gt;Ahora que escribo este suceso tengo atados todos los cabos, menos el del azar. Este hilo siempre queda suelto. ¿Qué sucesos se intercalan para que el prodigio del encuentro o del desencuentro se dé? Cualquier lector podrá asegurar que esto que me ocurrió es una intrascendencia, pero si lo lleva al plano superior verá que en este ejemplo simple ¡se concentra la vida! &lt;br /&gt;A lo largo de la vida, los  seres humanos perdemos objetos o esencias que jamás volvemos a hallar. Pensamos que las ausencias son definitivas, que los extraviados lo serán siempre. Y así sucede, a menos que alguien, como Paty, sin buscarlo, vaya pendiente de lo que está tirado en el suelo o de lo que está colgado en el cielo. Por esto nunca me sorprendo cuando alguien me dice que estuvo a punto de abrir una puerta en el aire, una puerta que da a otros mundos. &lt;br /&gt;A Paty le dije que eso era motivo para una &lt;em&gt;Arenilla&lt;/em&gt;. Los lectores luego aseguran que mucho de lo que escribo ¡es falso! “No puede ser que te ocurra eso que contaste”, aseguran. Pero ellos son los que se equivocan. Gustavo y Viri son testigos de este acto, aparentemente arena, pero ¡nube de luz! &lt;br /&gt;Nunca me río cuando Alfonso comienza a silbar, porque, asegura, silbándoles ¡aparecen los objetos! Paty no silbaba esa noche, platicaba con Gustavo. El viento era frío y los árboles del parque se movían como si fuesen olas. Estábamos en Comitán. Íbamos a donde estaba el carro, para que ellos cenaran panes compuestos. Ella no buscaba algo, pero halló. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-2101599377036341633?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2101599377036341633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2101599377036341633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/los-hilos-que-no-pueden-amarrarse.html' title='LOS HILOS QUE NO PUEDEN AMARRARSE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-QLY-L24NkC4/TsZOQ1wq6dI/AAAAAAAAFfY/QTQTfem3Z1g/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7719487495708423724</id><published>2011-11-16T03:37:00.000-08:00</published><updated>2011-11-16T03:38:17.925-08:00</updated><title type='text'>LAS LUMBRERAS DEL MUNDO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;No soy poeta, me asumo como narrador. No obstante envío poemarios a concurso. A veces me otorgan Menciones Honoríficas. Con ello me honran y honran mi obra. &lt;br /&gt;Soy lector de poesía. Por fortuna ¡no leo por concurso! Porque, parece, la competencia modifica la esencia de las cosas. &lt;br /&gt;Con pena me enteré de la carta abierta donde los firmantes señalan anomalías en el desarrollo del III Premio Iberoamericano de Poesía Jaime Sabines. Con pena, porque ya se volvió costumbre enlodar el nombre de don Jaime cada vez que se pretende honrarlo. A los chiapanecos y a los amantes de la poesía nos duele que el nombre de nuestra Voz Mayor lo cancelen con esparadrapos de mediocridad. &lt;br /&gt;Los firmantes (los poetas Lumbreras, Cerón y Fabre) sostienen que el jurado no respetó una cláusula contenida en la convocatoria. &lt;br /&gt;Como no soy poeta, brinco de gusto cuando el jurado me otorga una Mención. Los nombres de los jurados, por lo regular, se omiten en la convocatoria. Se dan a conocer en el momento que los nombres del ganador y de la obra son revelados al público. &lt;br /&gt;Lo anterior es una pena, porque en ocasiones (varias) en Chiapas (más pena) las autoridades llamadas culturales y convocantes de Premios nombran jurados a personas que no reúnen los mínimos requisitos para serlo. &lt;br /&gt;Una vez, al revisar los resultados de un Premio en el que había participado me enteré de dos cosas: la primera fue que no había obtenido alguna mención (no me provocó ningún sentimiento mayor) y la segunda fue que dos de los jurados (a decir de muchos lectores) escriben obras menores comparadas con la mía (me provocó escozor en el &lt;em&gt;clavicordio del oxímoron&lt;/em&gt;). &lt;br /&gt;En Chiapas (y tal vez en muchos otros lugares del mundo) existe confusión. El jurado debería estar integrado, no por creadores, sino por críticos, por expertos estudiosos de la poesía. ¿Cómo es posible que un compa poeta que apenas silabea pueda emitir un juicio objetivo y cuidadoso? &lt;br /&gt;Saco a colación lo anterior porque apenas me enteré del contenido de la citada carta hurgué en el Internet. Sólo como mero juego elegí dos versos de una poeta que fue jurado: Raquel Lanseros y luego, sólo para seguir con el juego leí dos líneas de uno de los concursantes inconformes. El fragmento de Lanseros dice: “Te quise. Me quisiste. Nos quisimos. / Qué fácil es decirlo cuando no queda nada”; y el de Lumbreras dice: “Y si un día la muerte te seduce, comienza, como un naturalista a ordenar la ebriedad de Dios en tu cabeza”. &lt;br /&gt;Doña Raquel fue elegida para calificar el trabajo de Lumbreras (dentro de muchas más obras que, ¡otra vez!, el jurado cometió la torpeza y descortesía de dar a conocer de manera pública). &lt;br /&gt;Nuestra poeta Ambar Past fue designada también para calificar libros de poesía, entre los cuales estaba uno de Efraín Bartolomé, por ejemplo. &lt;br /&gt;No sé. Es una pena. &lt;br /&gt;Las autoridades se creen unas lumbreras y no lo son. No alcanzan a ver que los pozos de luz están en otras manos, en otros corazones. &lt;br /&gt;Fuera bueno que la poesía estuviera en manos de quienes poseen la brasa del fogón. &lt;br /&gt;Qué bueno que no soy poeta. Me asumo como narrador. Por esto no someto mis libros de cuentos o novelas a concurso. Que me ignoraran otros más simples que yo, en el terreno de la narrativa, sí me provocaría retortijones en el &lt;em&gt;clímalo de la anáfora&lt;/em&gt;. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7719487495708423724?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7719487495708423724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7719487495708423724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/las-lumbreras-del-mundo.html' title='LAS LUMBRERAS DEL MUNDO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-3430568718367806206</id><published>2011-11-14T03:03:00.000-08:00</published><updated>2011-11-14T03:04:32.162-08:00</updated><title type='text'>LAS MUJERES QUE NO VAN AL MANDADO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-25AXhNmgcrQ/TsD1uIJTNBI/AAAAAAAAFec/2r-tzdo5vqs/s1600/96444758-1411-45ee-8ab5-f5ece49c0eff.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-25AXhNmgcrQ/TsD1uIJTNBI/AAAAAAAAFec/2r-tzdo5vqs/s400/96444758-1411-45ee-8ab5-f5ece49c0eff.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5674805703296103442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en: mujeres que son como cuerda de guitarra y mujeres que son como lazo para tender la ropa. &lt;br /&gt;La mujer lazo es aliada del aire. Es pariente de las palomas y de los papalotes. Su cabello y sus sueños jamás están mojados. Sus ojos se inflaman con vida cuando mira que las sábanas alargan sus brazos en intento de vuelo. &lt;br /&gt;Le gusta hacer pompas de jabón; le encanta que su amado le unte jabón y luego sople sobre su piel. Las pompas (las de jabón) vuelan como alcatraces en tiempo de lluvia. &lt;br /&gt;Cuentan que en el Imperio Romano la mujer lazo tenía otra vocación, por esto los Césares saludaban con un saludo casi Hitleriano. &lt;br /&gt;Sus juegos son los mismos juegos del jugador de ajedrez, porque, como si fuese personaje de Cortázar, en la cama se mueve como si fuese peón que se moviese como un alfil o como una reina. &lt;br /&gt;Cualquier campo lo convierte en un salón donde las otras mujeres están llenas de tocados, porque la vida puede ser un mero juego de luces o una mesa para jugar póquer.&lt;br /&gt;Siempre atada a un poste o a un clavo, envidia a aquellas mujeres que bailan a mitad de la calle; a las que conducen carros descapotables o aquéllas que miran a los hombres desde una ventana. &lt;br /&gt;La lluvia de la tarde le limpia el polvo de las mañanas y descifra las luciérnagas de la madrugada. Si alguien desea llevarle serenata debe saber que su música favorita es el tango (no sabe por qué es así). “¿Cómo -se pregunta a veces- me gusta tanto una música que está tan lejos de mis bosques?” Piensa que, tal vez, la música de los boleros estaría más de acuerdo a su vocación y a su natural y canta alguna de Manzanero, sólo para descubrir que el tango “Uno” es el arriate para sus claveles. &lt;br /&gt;Los hombres que se enamoran de ella corren el riesgo de confundirla con un simple hilo para amarrar sus zapatos o de enrollársela para siempre alrededor del cuello. Cuentan los mayores que muchos de los cadáveres que encontraron flotando en el agua del río Grande de Chiapa llevaban en sus brazos el olor de una mujer lazo. &lt;br /&gt;Siempre está limpia y huele a nardos. Algunos inútiles la emplean para jugar a saltar la cuerda; otros la emplean para amarrar la vela a la verga de su barco; unos más le hacen nudos ciegos; otros -menos estúpidos- la usan como señuelo para atrapar peces voladores (en este caso es imprescindible untarle aceite de ballena). &lt;br /&gt;Quienes le escriben cartas, deben anotarle notas al pie de página. Esta costumbre la heredó de su abuela Antártida que se congeló porque sus pies nunca tuvieron sosiego de luna. &lt;br /&gt;Algunos perversos la llaman “asaltacunas” porque prefiere hombres a los que les doble la edad. Dice que es la única manera de tener al mismo tiempo a un amado y a un hijo. Su postre favorito es el pastel mil hojas de papel arroz; su película favorita es “Lo que el viento se llevó” y su autor de cabecera es Saramago, porque su chistera siempre está llena de algodones sin religión. &lt;br /&gt;Si la invitan a una pastorela elige, antes que ángel o demonio, ser el tridente. Aborrece todo aquello que cubra el Sol, como los parasoles o los techos de las casas.&lt;br /&gt;A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en mujeres que son como una bufanda y mujeres que son como chalecos.  &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-3430568718367806206?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3430568718367806206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3430568718367806206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/las-mujeres-que-no-van-al-mandado.html' title='LAS MUJERES QUE NO VAN AL MANDADO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-25AXhNmgcrQ/TsD1uIJTNBI/AAAAAAAAFec/2r-tzdo5vqs/s72-c/96444758-1411-45ee-8ab5-f5ece49c0eff.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4537000411130800256</id><published>2011-11-11T02:45:00.001-08:00</published><updated>2011-11-11T02:49:16.369-08:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO DE YALCHIVOL A LA CRUZ GRANDE SÓLO HAY UN PASO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-RZu4HlX_ik4/Trz9AuyoWrI/AAAAAAAAFds/FhUD8eHFGYc/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2BArenilla.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 358px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-RZu4HlX_ik4/Trz9AuyoWrI/AAAAAAAAFds/FhUD8eHFGYc/s400/Ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2BArenilla.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5673687819582200498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: los seres humanos tenemos necesidad de nombrar a los objetos. Es un poco como si lo no nombrado careciera de esencia. Por esto, todo en el mundo tiene su nombre. Claro, nuestra inventiva es limitada. Miles de sillas diferentes se llaman simplemente silla. Sería bueno que cada silla se llamara diferente, pero ello se antoja imposible. ¿Y si cada persona (los siete mil millones de la tierra) tuviese un nombre diferente? ¿Imaginás lo que sería el mundo sin nombres repetidos? Como cada individuo es único, sería genial que los nombres fuesen exclusivos. Tal vez, entonces vos no te llamarías Mariana, ni tampoco Cielo (porque ya habría un cielo), ni Azucena (porque así se llamaría una flor del patio de doña Axxemina). Tal vez te llamarías Yusasinet y así tendrías un nombre único. En el Internet habría un catálogo con todos los nombres de los hombres y mujeres del mundo, a fin de que no se repitiera un nombre a la hora de los bautizos. Los Parlamentos y Congresos prohibirían el uso de números intercalados en los nombres (las letras siempre han sido más humanistas que los números; por esto los robots tienen nombres como &lt;em&gt;3CPo&lt;/em&gt;). &lt;br /&gt;¿Todos los colibríes del mundo hispano se llaman así? No, en los nombres existen ciertas diferencias dialectales, que –gracias a Dios- hacen más personales los nombres de las cosas. Acá en Comitán, por ejemplo, a los colibríes los llamamos “chupamirtos”. ¿Mirás qué genialidad? Quién sabe a quién se le ocurrió bautizarlos así, pero debió haber sido una mañana luminosa en que uno de esos animalitos alados libaba el néctar de una flor de mirto, al lado de una cerca de piedra en el sitio de alguna casa comiteca. ¿A quién se le ocurrió llamar rosa a la rosa? ¿A quién temperante al temperante? ¿A quién amor al amor, odio al odio, luz a la luz? ¿A quién se le ocurrió llamar Comitán a este pueblo maravilloso? Tal vez alguno de los cronistas pueda darnos luces acerca de esto último, pero no podrá decirnos quién fue el primero que llamó viento al viento. &lt;br /&gt; Una tarde, mi tío Alfredo me dijo que la oscuridad se llamaba tal y desde entonces dicha palabra la embarré en mi cerebro y la uso ante la ausencia de la luz; de igual manera, porque alguien me dijo que lo contrario de la sombra es lo luminoso, amo el instante en que la claridad entra al cuarto y, como si fuese uno de los tres mosqueteros (bueno, cuatro), con su espada convierte en girones el vestido negro de la noche.&lt;br /&gt; Cuando a algún fuereño, en los años setenta, se le preguntaba cómo se llamaba la pila, respondía: “Ray-o-vac”; sólo los comitecos sabemos que La Pila es ¡San Caralampio!  (¿Será por esto que el santo es rete milagroso, porque tiene la pila bien puesta?).&lt;br /&gt; Los nombres nos evocan a los objetos y a las personas. Cada pueblo tiene sus propios referentes para jalar el hilo de la nostalgia. A muchos comitecos no les dirá gran cosa el nombre del río Sena, pero revuelcan su corazón en juncia cuando escuchan el nombre del Río Grande, aún cuando éste es apenas una tripa sucia en comparación con aquel majestuoso río que lleva las aguas de Sartre, de Balzac, de los cubos alucinados de Picasso y de las gárgolas de la Callas. &lt;br /&gt; ¿Cuáles son los nombres que calientan el espíritu de los tuxtlecos, de los coletos? Así como ellos, los comitecos poseemos nombres de espacios que nos amarran cordeles de luz. El martes pasado, Alejandra Laguna Irecta, Ana Karina Ponce Morgan, Dora Patricia Espinosa Vázquez y yo jugamos a decir los nombres más cercanos a nuestras esquinas. Nos dimos cuenta que esos nombres son como faroles que iluminan nuestros cuartos, como luciérnagas que incendian nuestros fogones. Esa tarde te extrañé. Me hubiese gustado jugar con vos el juego de los nombres más cercanos a la ceniza de tu volcán. ¿En dónde andabas? &lt;br /&gt; ¿Cuáles son los nombres que están más en la periferia de nuestro centro? Cuando tocó mi turno, yo mencioné la casa donde viví de niño, lo dije como si dijera ¡París o Nueva York!, lo dije silabeándolo, con un ligero cantadito comiteco, como si bajara nubes, de poco a poco. Dije que la “casa de mi papá” era la brasa más querida. Y ahora que te escribo pienso que esa casa ni siquiera era de mi papá, porque era rentada; pero también pienso que fue más de mi papá que de alguien y fue más mía que de nadie (casi a diario, cuando paso por el frente de esa casa que está a media cuadra del parque central, me paro, miro la fachada, luego cierro los ojos y veo los balcones que ya no tiene; la duela de madera que ya desapareció; el ruido de las botellas de refrescos que ya cedió su espacio a otros lamentos. ¡La veo tal como era y tal como sigue eterna en mi corazón!) Ahora mismo te pregunto: ¿cuál es el nombre del espacio que más toca el patio de tu nostalgia, qué palabra te define como comiteca? ¿Me lo decís? &lt;br /&gt; Luego a Paty le tocó el turno, a Ana K, a Alejandra y después la ruleta de nuevo apuntó su flecha hacia mí: ¡la escuela primaria Fray Matías de Córdova!, dije, sin dudar. Nombre que define el espacio donde me fue revelado el secreto para leer el mundo, para, a la vez, nombrarlo, borronearlo, modificarlo y, de vez en vez, convocarlo. Y esa tarde de martes se me reveló el patio del viejo edificio de mi querida escuela primaria y luego el nuevo patio, el que ahora está en la tercera calle norte poniente, allá por el rumbo de &lt;em&gt;Importaciones Fox&lt;/em&gt;, donde a veces saludo a mi amiga Carito; por el rumbo de donde fue la casa de don Abelardo, el eterno sacristán de Santo Domingo; por el rumbo de la casa de mi tía Bety, donde comíamos pastel cuando era el cumpleaños de Gil; por el rumbo de la casa de mi tío Javier Bermúdez Tovar. Y si menciono estos lugares aledaños a mi querida escuela es porque esos patios también me son muy cercanos. Porque no sólo los nombres que señalan a las plazas y parques y edificios nos dan identidad. También los nombres de los lugares modestos nos otorgan un trozo del gran misterio. ¿En cuántas casas actuales existe el espacio llamado oratorio? En la casa de mi papá (la que construyó a una cuadra de donde ahora está la Matías de Córdova) existió un pequeño oratorio que era como una gran capilla. La imagen central era un grabado de La Santísima Trinidad y a los lados había una imagen de la Virgen de Guadalupe y de San Martín de Porres (tal vez por esto, mi mamá tiene la costumbre de ir a La Trinitaria, el primer día de cada año). Ahora digo ¡oratorio!, porque es un nombre cercano a mi espíritu cuando se arrodilla, porque a veces el espíritu es como una sombra de veladora. &lt;br /&gt; Esa tarde de martes dijimos los nombres de los lugares más próximos a los árboles de nuestro jardín. ¿Cuáles son los nombres que definen los lugares más cercanos a los hombres de todo el mundo? Por lo regular no son los grandes nombres. Pienso que muchos parisinos no necesariamente dirán la Torre Eiffel cuando juegan el juego de los nombres; tal vez alguna calle solitaria o alguna buhardilla les dice más a la hora de franquear la aduana de la nostalgia. Lo mismo sucede con los comitecos. ¿Cuáles son los nombres que más nos identifican? Tal vez alguien por ahí diga que la “Manzana de la Discordia”, esa manzana que ya no existe porque Jorge De la Vega la mandó a tirar, y tal vez sea así porque ese alguien tuvo ahí su casa, porque ahí jugó de niño a las escondidas, a los quemados, a la obliga. Tal vez ahí trepó a los árboles y jugó al doctor y a la enfermera con alguna prima que siempre Dios manda para que jueguen los niños buenos. &lt;br /&gt; Quienes fueron niños o jóvenes en los años sesenta tal vez dirán: “La Primavera” y a los jóvenes de hoy este nombre no les dirá algo, porque “Primavera” es el nombre de la margarina o una mera estación anual. Pero para aquellos niños de los sesentas, La Primavera es el nombre de un balneario que existía por el barrio de Yalchivol. Ahí, los niños y jóvenes llegaban a bañarse y era un poco lo que ahora es Uninajab. &lt;br /&gt; Qué bueno que los comitecos de estos tiempos tengan a Uninajab; qué bueno que ya no repitan que dicho balneario es “el Acapulco de los pobres”, como algunos dieron en llamarlo, porque Uninajab es único. Hoy, me cuentan, el balneario tiene mucha semejanza con un vecindario de esos que abundan en la ciudad de México, porque, sin mucha sensibilidad, los propietarios no tuvieron la capacidad de preservar el aire natural que tenía, pero, de todos modos es bueno que ese espacio defina un poco el corazón de los comitecos. Quien llega a Uninajab recibe, sin saberlo bien a bien, la flama del quinqué de quienes, a principios y mediados del siglo XX llegaban a hacer “sus temporadas”. Cuentan que los paseantes improvisaban unos jacales que eran regados -generosamente- con juncia. ¿Mirás el prodigio de revelar los nombres más cercanos al corazón? A la hora que nombramos ¡invocamos!, y al invocar ¡bendecimos la palabra y bendecimos la memoria! &lt;br /&gt;Pd. Una vez, hace varios años, jugué con un afecto el juego eterno de los nombres. Ella se llevó las manos al corazón y dijo: “Alejandro” cuando tocó su turno. Yo, riendo, le dije que ese nombre no era nombre de un espacio y ella me dijo: “Vos sos mi territorio más entrañable”. Uf, Marianita de mi corazón, mi ídem se paralizó por un instante, mientras los demás amigos, con sus risas y chanzas, obligaban a ponerme todo colorado. Ahora, con este recuerdo, recuerdo el recuerdo de su recuerdo y, sin importar en dónde esté o con quién esté, pido a Dios que bendiga todas sus parcelas y las llene de luz y de nombres tan afectuosos como los que los comitecos pronunciamos a diario.  &lt;br /&gt; Ahora estoy a punto de decir que tu nombre, Marianita de todas las juncias, es uno de los nombres más cercanos a mi corazón, pero no lo digo, porque ya mirás cómo somos los comitecos, luego, luego, comenzamos a hacer historias de más. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4537000411130800256?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4537000411130800256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4537000411130800256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-de_11.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO DE YALCHIVOL A LA CRUZ GRANDE SÓLO HAY UN PASO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-RZu4HlX_ik4/Trz9AuyoWrI/AAAAAAAAFds/FhUD8eHFGYc/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2BArenilla.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-2815709988288125457</id><published>2011-11-11T02:42:00.000-08:00</published><updated>2011-11-11T02:44:59.190-08:00</updated><title type='text'>EL AROMA DE LA CANELA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;La lectura no puede ser impuesta. Si alguien me impusiera jugar fútbol no lo permitiría. La lectura debe ser sugerida, como debe ser sugerido el fútbol y las demás actividades. ¿Cómo un niño comienza a jugar fútbol?&lt;br /&gt;DIEZ, la Revista Digital de Comitán, publicó el número cien la semana pasada (puede consultarse en Internet en www.revista10comitan.com). Ese número fue un mínimo homenaje a don Ramiro Ruiz Alfonzo, dueño de la Proveedora Cultural. En esa tienda, los niños comitecos de los años sesenta comprábamos revistas de monitos (que hoy se llaman cómics). En esa tienda también había libros. Cuando entrábamos a mirar los cuentos colocados sobre una mesa larguísima y anchísima, nos topábamos con libros en los estantes. Sigo pensando que don Rami usaba una estrategia al estilo de la librería &lt;em&gt;Shakespeare and Company. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cuando veo fotos de la librería &lt;em&gt;Shakespeare and Company&lt;/em&gt; o veo fotos de los andadores cercanos al Sena, en París, imagino la magia que sucede a la hora que los niños y adolescentes caminan por ahí. Como si fuesen frutos, los libros se desgajan de los árboles. Basta tender la mano para alcanzar un libro. &lt;br /&gt;Así como ahora &lt;em&gt;Wal-Mart&lt;/em&gt; nos hace caminar entre camisas, juguetes, películas, devedés y cientos de chunches plásticos para llegar a donde están las verduras que deseamos comprar, así don Rami nos hacía caminar entre bosques llenos de libros para llegar a las revistas de monitos. Tal vez de ahí, a muchos, nos nació el gusto por la lectura. Una tarde, sin presión, alguna portada llamó nuestra atención y tomamos un libro, ¡Dios mío, un libro! Tal vez leímos dos o tres líneas y el encanto de la palabra nos tocó. Y de ahí ¡para el real! ¿Cómo los seres humanos nos enamoramos de otra persona? No sé, esto es materia de enamorados o de expertos, pero imagino que el prodigio sucede cuando caminamos por el bosque y un helecho enreda nuestro deseo y pasión. Los hombres necesitamos ser tocados por los aromas para ser seducidos. &lt;br /&gt;Hoy, los seductores están ausentes. Cuando caminamos por las calles las manos nos ofrecen pelotas, cigarros, condones, entradas para antros, noches de luna y drogas y alcohol, pero no existen las manos que, generosas y desprendidas, ofrezcan la flor de la luz. &lt;br /&gt;Medio mundo ofrece la oscuridad que es la piedra que engendra los gusanos de la violencia. ¿En dónde quedaron los hombres que como mar llegaban hasta nuestras playas con la espuma de la esperanza? &lt;br /&gt;El olor de la canela ya no retoza en nuestras mesas. Los aromas de la palabra sólo navegan en los ríos de Europa, en El Ebro, en El Sena y en El Támesis. El Río Grande de Chiapas sólo lleva basura en tiempo de lluvia y uno que otro lagarto con boca grande que ni lágrimas tiene. ¿Cómo los jóvenes se vuelven adictos al tabaco y al alcohol? &lt;br /&gt;En Comitán, cuando sólo había una biblioteca en el pueblo y el mundo nos injertaba la música de los Beatles y la arena de la sicodelia y del amor y paz, don Rami nos tendía un libro, como tiende el águila el ala al viento. Don Rami, sin que lo supiéramos, nos injertaba aire para los papalotes de nuestro tiempo. &lt;br /&gt;Don Rami nunca impuso algo, porque la lectura, igual que las demás actividades del hombre, no merece imposición sino sugerencia. ¿Cómo algunos hombres se aficionan a mirar el horizonte? ¿Cómo a sembrar renuevos, a bañarse en la luz? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-2815709988288125457?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2815709988288125457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/2815709988288125457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/el-aroma-de-la-canela.html' title='EL AROMA DE LA CANELA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-3211881174910993216</id><published>2011-11-09T03:24:00.000-08:00</published><updated>2011-11-09T03:30:51.671-08:00</updated><title type='text'>PARA LOS SUEÑOS DEL AMANECER</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-Vq4trZy_f9Q/Trpj37J8RwI/AAAAAAAAFdI/2EyJH0pdrrA/s1600/IMAG0389.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 145px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Vq4trZy_f9Q/Trpj37J8RwI/AAAAAAAAFdI/2EyJH0pdrrA/s400/IMAG0389.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672956493049906946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en: mujeres que son como la barba de San Nicolás y mujeres que son como bigote de Dalí. &lt;br /&gt;La mujer Dalí está llena de cielos que se abren al mediodía; viste pantalones de piel de león con textura de elefante. Algunos la tachan de sadomasoquista porque lleva un látigo en las manos, no intuyen -pobres realistas- que tal chunche lo usa para cortar el viento. Sólo los surrealistas saben que el corazón del sueño necesita aire para volar. &lt;br /&gt;Su amuleto favorito es la luna, por esto mira lunas por todas partes: en los pechos de las mujeres que la provocan; en los ojos de los hombres que sueñan con ella. &lt;br /&gt;Como posee el don del aro mágico cree que el mundo puede recargarse en sus ventanas. Sus amados deben ser muy tolerantes antes sus impulsos de genio pues, a cada rato, les ofrece los clásicos tres deseos para cumplir los suyos. Si alguien le pide, por ejemplo, un árbol que, en lugar de manzanas, dé dinero, ella crea un bote de jalea de manzana envuelta en un billete de veinte dólares. Unta la jalea en un pan integral y usa el billete como servilleta. &lt;br /&gt;Todos los instantes de su vida le sirven de pretexto para hallar la niña que fue. Si sube a una motocicleta imagina que está sobre la verja del jardín de la abuela; si sube a un auto imagina que viaja sobre la alfombra mágica que le regaló su tío Benjamín; si sube sobre el cuerpo de su amado imagina que vuela sobre la nube que le tejió su papá Armando. Gracias a esta capacidad de imaginación sus amados la nombran como la Reina de los Sueños Inconclusos. Es como un papalote que vuela muy alto, pero, justo en el instante que está por alcanzar la gloria, recuerda que su cordel está atado al suelo y cae en picada como si fuese un águila tras su presa. Esta propensión a la caída descontrola a sus amados. Se sabe que todos los hombres sueñan con estar arriba, siempre arriba. La mujer Dalí, igual que Jesús, tiene su reino en otros cielos, que no necesariamente está instalado arriba, a veces sueña con el centro o con estar abajo. &lt;br /&gt;El cepillo de dientes le sirve para untar la mantequilla; la cuchara, boca abajo, para construir la casa de la cucaracha que corre por la mesa todas las noches; la noche le sirve para justificar la aparición del día; y el día le sirve de enchufe para conectar las baterías de las estrellas que brillarán por la noche. &lt;br /&gt;Los domingos acude a los bazares a comprar chunches que tuvo de niña. En la mitad de su cuarto tiene un pupitre de madera; sobre la pared del baño, una pizarra para hacer dibujos con tiza blanca, mientras orina. Tiene sombreros que usa para atrapar mariposas, por la mañana, y murciélagos por la noche. &lt;br /&gt;Cuando debe explicar un tema complejo usa el dibujo. Toma un lápiz y hace diagramas sobre servilletas. Cuando termina de dibujar pregunta al amado: “¿Entendiste?”, acto seguido se limpia los labios para eliminar los rastros del chocolate y del pay de queso. Sabe que los hombres son simples y no entienden la complejidad del universo, que es lo mismo que decir la naturaleza de las mujeres. &lt;br /&gt;Le gusta abrir hoyos en la oscuridad sólo para el disfrute de hallar la luz. &lt;br /&gt;A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en: mujeres que son frías como un refrigerador vacío y mujeres que son tan calientes como un horno de microondas. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-3211881174910993216?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3211881174910993216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3211881174910993216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/para-los-suenos-del-amanecer.html' title='PARA LOS SUEÑOS DEL AMANECER'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Vq4trZy_f9Q/Trpj37J8RwI/AAAAAAAAFdI/2EyJH0pdrrA/s72-c/IMAG0389.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-8959469916210584604</id><published>2011-11-04T04:17:00.000-07:00</published><updated>2011-11-04T04:24:58.540-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO DE MI ARTE A TU ARTE, PREFIERO EL ARTE DE TODOS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-t8eK7hgUb28/TrPKHuzlfSI/AAAAAAAAFb0/EPHAgAyhcQ0/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 225px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-t8eK7hgUb28/TrPKHuzlfSI/AAAAAAAAFb0/EPHAgAyhcQ0/s400/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5671098589961878818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: ¿por qué nos cuesta tanto acercarnos al arte? En Comitán, las estanterías están vacías de arte. Nuestras vitrinas están llenas de objetos comunes y de artesanías chinas. Es una pena reconocer que el arte está alejado de nuestros estantes; y es una pena reconocerlo porque esto significa reconocer que nuestro espíritu ¡también está casi vacío! &lt;br /&gt; No lo reconocemos todavía, pero fue el Padre Carlos J. Mandujano quien se empecinó en sembrar algo de luz. Una mañana se le ocurrió encargar a su primo, el Maestro Javier Mandujano Solórzano, una serie de cuadros con imágenes de santos. El Maestro Güero fue un artista que estudió pintura en la Academia de San Carlos. De esta manera, poco a poco, las paredes y el retablo principal del templo de Santo Domingo se llenaron de color. Todos los que en los años setenta acudían a misa o entraban al templo a echarse una persignada de carrerita ¡fueron tocados por esos cuadros! No lo sabían, pero el arte les entraba por los poros. ¡No hay manera más efectiva para acercarse al arte que untarse en la piel los colores de las pinturas, los sonidos de la música culta y el agua transparente de la literatura! A falta de más espacios, el templo católico se convirtió en nuestra pinacoteca. Cuando yo era niño, asistía a los oficios religiosos y me deslumbraba ante esos cuadros enormes. Me gustaba entrar por las tardes y caminar, en medio del silencio y del juego de sombras de las veladoras prendidas, imaginando que en cualquier instante una de esas figuras se bajaría del cuadro o, cuando menos, me hablaría desde su soberana altura. Esos personajes parecían reales, mucho más reales que las imágenes de bulto. Las esculturas me parecían estáticas, artificiales; en cambio, las imágenes de las pinturas parecían a punto de hablar. &lt;br /&gt; ¿En dónde más los comitecos hemos logrado beber de esas aguas maravillosas? Nuestros pozos están secos y nuestras tierras son como esas donde sólo las piedras parecen crecer en medio del estío. Sí, ya sé, ahora estás pensando en el Museo de Arte “Hermila Domínguez de Castellanos”, pero ¿de veras siembra emoción estética en el corazón de nuestro pueblo? &lt;br /&gt; Vos sabés que estudié la secundaria en el Colegio Mariano N. Ruiz (escuela que fundó el Padre Carlos). Tuve el privilegio de recibir su cátedra. ¿Sabés qué hacía el Padre Carlos, de vez en vez, a la hora de su clase? Los viernes llamaba a dos de sus alumnos consentidos (bien podían ser Carlos Conde y Marcolfo Guillén, dos alumnos de diez) y los enviaba a su estudio para ir por el aparato toca discos. Carlos y Marcolfo regresaban con el chunche y con discos. Conectaban el tocadiscos y el Padre Carlos nos sentenciaba: “Pobre de aquél que se ría”. Colocaba el acetato de 78 revoluciones, y la música de Dvorak, o de Bach, o de Mozart, o de Beethoven, ¡sonaba! El padre levantaba una batuta imaginaria y, con movimiento de cuatro por cuatro, movía la mano como si dirigiera a la orquesta (el Marcos García se tapaba la boca en intento de contener la risa). ¿Mirás qué privilegio, mi niña bonita? Ahora -pregunto- ¿qué maestro realiza esto en nuestro pueblo? &lt;br /&gt; Un día, por orden obispal, el padre Carlos fue “corrido” del templo de Santo Domingo y llegaron el famoso padre Mejía y el no menos famoso padre Joel Padrón. Como estos sacerdotes ya traían los principios de la Teoría de la Liberación ¡quitaron los cuadros! y, en lugar de los Cantos Gregorianos que nos compartía el padre Carlos antes de misa, los fieles -sorprendidos- escucharon la música moderna de un grupo de jóvenes. El padre Carlos rescató algunos cuadros y los colocó en su nueva parroquia: San Sebastián. Hoy, dichos cuadros están regados en quién sabe qué lugares, muchos están deteriorados (basta entrar al templo de Jesusito y ver, en la pared izquierda, el lamentable estado en que se encuentra el cuadro de El Señor de las Maravillas. Si no por amor al arte, cuando menos por amor a lo que representa, los fieles debían hacer una “coperacha” y contratar a un experto para restaurarlo. En Puebla existe una gran veneración por El Señor de las Maravillas, mucha gente asegura que es rete milagroso. Acá en Comitán ¿cómo va a escuchar los lamentos de los apesadumbrados si El Señor está metido adentro de una niebla de moho?). &lt;br /&gt; Ante la ineficiencia de las autoridades, llamadas “culturales”, ¿qué hacer para embarrar un poco de apreciación estética en el corazón de nuestros jóvenes? ¿Qué hacer para contrarrestar la avalancha que, a toda hora, les injerta una luz plástica en su corazón? ¿Qué hacer para decirles a nuestros jóvenes que el arte es un hilo que borda los más sublimes tejidos? &lt;br /&gt; No lo reconocemos todavía, pero el padre Mejía y el padre Joel nos cambiaron nuestra modestísima Capilla Sixtina por paredes donde “pegaron” carteles de El Che. Trastocaron la esencia de un espacio que nos era común e íntimo. En esos años, todos mis amigos tenían una imagen del Che o un afiche con los jugadores del &lt;em&gt;Guadalajara&lt;/em&gt; o del &lt;em&gt;Atlante&lt;/em&gt; en la pared de su cuarto, pero nadie de ellos tenía alguna reproducción de Chagal, Picasso o Dalí. Lo dicho, mi niña bonita, ¡nuestras paredes, desde siempre, han estado ajenas al arte!&lt;br /&gt; Hace como un año o un poco más entré a la casa de don Roberto Albores (el que fue gobernador de nuestro estado) y miré una pintura hermosa. Hace muchos años entré a la casa de don Jorge de La Vega Domínguez (también gobernador de nuestro estado) y, maravillado, me topé con un paisaje pintado por José Clemente Orozco. ¿En las casas comitecas de los acaudalados de este pueblo existe obra original de los grandes pintores de este mundo? ¡En pocas, en pocas! A veces he estado en casas de amigos con paga y veo, en las salas, cuadros de esos que se compran en oferta de dos por uno. ¡Dios mío!, pienso. Pero esto, mi muchacha de nube, es comprensible. Como no hemos tenido un acercamiento real al arte ¡lo ignoramos! ¡No sabemos que el arte es como una hoja de albahaca, como una ramita de hierba santa! No sabemos que quien compra obra reconocida ¡invierte! Carlos Slim no gasta a la hora que compra, por ejemplo, un cuadro de Monet, sabe que está haciendo un acto de inversión y, de paso, se llena de esa luz impresionista que aleja la oscuridad de la mediocridad y de la ignorancia. ¿Y los pobres, los de a pie, qué hacemos? &lt;br /&gt; Muchos comitecos no tienen grata memoria del Padre Carlos. No era monedita de oro. Yo, que tuve el privilegio de estar muy cerca de él los últimos años de su vida, puedo decir que extraño mucho su presencia luminosa. Él nos enseñó el camino de la música culta, el camino de la pintura, el camino de la literatura (¡ah, sus clases donde nos hablaba de El Cid o de la Divina Comedia, aún resuenan en mi corazón!). Cuando él murió ¡una hoja de oro se cayó del retablo!&lt;br /&gt; Por esto, porque nuestro árbol está seco, me dio gusto el otro día ver el esfuerzo de un grupo dirigido por Mario Escobar (director de IMER-Comitán y que, entiendo, tiene algo o mucho qué ver con este diario). El Ayuntamiento de Comitán 2011-2012, el grupo Puente Cultural del Sur-Sureste y Radio IMER invitaron a una exposición-venta íntima de pintura, en un domicilio particular. Lo que debería hacer el Museo de Arte Hermila Domínguez de Castellanos, lo está haciendo un grupo de la sociedad, por el simple gusto de apoyar a los artistas locales y por sembrar colores en una región que está dominada por los grises. &lt;br /&gt; Sé que Segundo Guillén y su &lt;em&gt;Fundación Causas&lt;/em&gt; tiene el proyecto de colocar, en la parte posterior de sus autobuses, imágenes que apoyen a los artistas plásticos locales. Considero que es una idea que ayudará a que cientos de comitecos beban algo de arte. Ojalá pronto tal propuesta encuentre su camino.&lt;br /&gt; El Museo de Arte Hermila Domínguez de Castellanos ¿alguna vez ha programado talleres de apreciación artística? ¿Alguna vez ha invitado a un artista plástico de renombre para impartir un taller de creación? ¿Alguna vez ha ido a las escuelas primarias para hablar de arte? Lo dudo. Todo es mera ausencia dentro de la aparente presencia. &lt;br /&gt; Es una pena decirlo, Marianita de agua limpia, en Comitán estamos jodidos en cuanto al fomento del arte. Nuestra paisana, la directora de Coneculta-Chiapas, Marvin Lorena Arriaga Córdova, no se ha interesado en abrir ventanas hacia la luz de la plástica. ¡Qué pena!&lt;br /&gt;Pd. ¿Qué hacer ante este panorama “pishcul”? ¿Cruzarnos de brazos? ¿Dejar que las grandes televisoras nacionales eduquen a nuestros jóvenes y sus referentes sean: Paulina Rubio y Los Tigres del Norte, en música; y los libros de Yordi Rosado, en materia de lectura? &lt;br /&gt; En la Carta Abierta que le escribí a la directora de Coneculta Chiapas le pedí una pantalla gigante para Comitán. Lo vuelvo a hacer, de manera respetuosa. A Marvin le pido una pantalla que pueda colocarse en el parque central y permita exhibir ¡arte! todos los fines de semana. Una pantalla que, a la hora que los comitecos estén sentados o den vueltas al parque, a la hora que coman su elote asado con &lt;em&gt;polvo juan&lt;/em&gt;, disfruten de una lectura de poemas de Sor Juana o de Octavio Paz; o de un ballet; o de canciones interpretadas por Plácido Domingo; o de una exposición de pinturas en algún museo de París. Se lo pido, de nuevo, con respeto, por este pueblo, que es su pueblo. Mientras tanto, aplaudo las iniciativas de la sociedad que rebasan, con mucho, la desidia y la vergüenza institucionales. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-8959469916210584604?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8959469916210584604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8959469916210584604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/11/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-de.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO DE MI ARTE A TU ARTE, PREFIERO EL ARTE DE TODOS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-t8eK7hgUb28/TrPKHuzlfSI/AAAAAAAAFb0/EPHAgAyhcQ0/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-8063165983390729866</id><published>2011-10-28T02:32:00.001-07:00</published><updated>2011-10-28T02:40:19.640-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO UN LIBRO ES MÁS QUE UN LIBRO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-QLSq5wGYWWM/Tqp22HdFExI/AAAAAAAAFYg/OjyuwKPR7mA/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 309px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-QLSq5wGYWWM/Tqp22HdFExI/AAAAAAAAFYg/OjyuwKPR7mA/s400/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5668473753085219602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana, dicen que en México los lectores son escasos. Si en la ciudad de México no existe el número deseable de lectores, podés imaginar lo que sucede en nuestro Comitán. La ausencia de librerías ha sido una constante en el pueblo. Acá no hemos tenido profusión de vidrieras donde podamos pegar las narices para oler las portadas de los libros. No tenemos la costumbre de ver, detrás de los cristales, nombres luminosos en las portadas. No nos son cercanos nombres como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Carlos Fuentes y demás Onettis que enredan los Saramagos que en el mundo han sido. &lt;br /&gt;Ayer fui a la casa de Mario. Ahí, en el patio, estaba su hijita Alondra. La niña, en cuanto me vio dejó la muñeca sobre los ladrillos y me abrió los brazos: “¡Tío, ayudame a hacer mi tarea!”. &lt;br /&gt;Yo recién había pasado por la Casa de la Cultura, donde leí un cartel que conmemoraba los ¡18 años del Campus VIII-Comitán, de la UNACH! Y ahí, perdida entre la programación de los festejos, se anunciaba: &lt;em&gt;Quema de libro&lt;/em&gt;. Vos y yo sabemos que ello es una tradición, pero si en mí estuviese le cambiaba el nombre. En estos tiempos de confusión, la celebración de la tradicional &lt;em&gt;Quema de libro&lt;/em&gt; alude a prácticas fascistas. Se me hace menos agresiva la &lt;em&gt;Quema de batas&lt;/em&gt; que realizan los estudiantes del área de las ciencias químicas. ¿A quién se le ocurrió celebrar el fin de la carrera profesional con una &lt;em&gt;quema de libro&lt;/em&gt;? ¿Por qué quemar -simbólicamente- el objeto cultural más importante en la vida de un profesionista? El mundo, a veces, envía mensajes confusos. &lt;br /&gt;Y digo esto porque Alondra me pidió que le diera una definición de “libro”. Antes que dijera sí o no o dudara (como es mi costumbre, siempre que me piden algo), su papá le dijo que no molestara, pero Alondra, siempre pepita de calabaza sobre el comal, dijo: “Pero, papá, mi tío es escritor”, y con esto justificó su petición. Yo, acá entre nos, estaba emocionado porque Alondra pidiera que platicáramos acerca del libro. Por lo regular, en estos patios se habla de ríos que no van a dar al arte. La gente habla con gran emoción de sucesos oscuros; miro que alzan la voz, que mueven los brazos, que abren los ojos como si fuesen truchas, cada vez que hablan de muertos, de asaltos, de secuestros, de la última &lt;em&gt;hojalateada&lt;/em&gt; que Ninel Conde se hizo, de actos de infidelidad, del clima, de lo que sucede en Libia, del más reciente gasolinazo, de los baches, del embarazo de la hija de la comadre o de que si Matías o Luis Ignacio. Se habla mucho de Sabines (el gobernante) y mucho menos de Sabines (el poeta), poco de esa flama que se llama literatura. &lt;br /&gt;¿Te acordás del libro que leímos hace dos o tres años, que se llama: &lt;em&gt;Fahrenheit 451&lt;/em&gt;? Ahí hay una quema de libros, una quema ignominiosa. ¿Por qué los hombres queman libros en esta novela de Ray Bradbury? Porque –los dictadores justifican- los libros angustian y esto hace que la gente no sea feliz. Esto ha sido el pretexto de los sátrapas: los libros son perniciosos, nos dicen y tratan de que los lectores no tengamos acercamiento a los libros para que permanezcamos sin mancha, un poco al estilo de aquella famosa película mexicana: “El castillo de la pureza”, donde el personaje principal (Claudio Brook) evita que sus hijos tengan contacto con el mundo exterior para que no se contaminen con “el mal” que campea en las calles. Por ello los mantiene encerrados en su casa. &lt;br /&gt;Todo es un mero pretexto, porque quien quema un libro quema el espíritu; y quien quema un espíritu quema el destino de grandeza del hombre. La quema es una práctica añeja. La historia nos demuestra que, desde siempre, han existido espíritus cobardes que para justificar su vida estéril niegan su propia esencia. &lt;br /&gt;Y Alondra tiene razón: ¡soy un escritor!, pero, a la manera de Borges, de lo que me siento orgulloso (como polvo de luz sobre un escritorio de cedro) es de los libros que he leído. &lt;br /&gt;Estuve a punto de decir a Alondra que un libro es un patio con flores, un corcholata llena de gránulos de aire, pero me detuve. No lo hice, porque ella escribiría en su libreta de resorte y, a la mañana siguiente, su maestro la reprobaría, porque los adultos no saben que un libro es como una nube de cristal que no se quiebra jamás. Los adultos juran que las nubes están hechas de gotas de agua. Quise decir a Alondra que cuando una niña bonita abre un libro la vida se le viene encima con una cascada de flores y de &lt;em&gt;algodones de París&lt;/em&gt;, pero no lo hice porque su maestro…&lt;br /&gt;¿Qué es un libro? El arquitecto Pepe Trujillo presentó una tarde de éstas el libro “Guía de Orquídeas”, cuyo autor es el científico Carlos Rommel Beutelspacher Baigts. Realizó una descripción exacta del contenido y reflexionó acerca del esfuerzo que requiere la factura de un libro. No del proceso de edición, no, no, ¡del esfuerzo de un autor! En el caso del libro comentado, algunas de las preguntas fueron: ¿Cuántas horas le dedicó el autor en trabajo de investigación de campo y de gabinete? ¿Cuántas madrugadas con el café al lado? ¿Cuántas noches durmiendo a la intemperie, metido debajo de la tienda de campaña, expuesto al frío y a los piquetes de zancudos o a la mordedura de alguna serpiente? ¡Dios mío! ¿Cuánto tiempo dejando a la &lt;em&gt;otra vida&lt;/em&gt; en la periferia? &lt;br /&gt;Alondra tiene razón: soy escritor. Sé entonces que los novelistas y los escritores de cuentos también invierten muchas horas, muchísimas, en la factura de una obra literaria. Vos sabés que el &lt;em&gt;podómetro&lt;/em&gt; es un chunche que mide los pasos de un caminante. Lo usan, sobre todo, los deportistas. Es una pena que los escritores no tengamos un chunche similar para medir el tiempo y el talento invertidos en el acto de creación. Sería maravilloso que, en el momento de abrir el libro, el lector tuviera el dato (en la última hoja) de las horas invertidas; de las hojas arrugadas y enviadas al cesto de basura porque no satisfacían; de las idas y venidas (en el buen sentido) como león enjaulado por el cuarto; de la inmensa nostalgia de saberse solo a la hora que se mira, a través de la ventana, cómo la vida pasa frente a uno, mientras nosotros (los escritores) tratamos de retenerla en unas hojas, sin vivirla a plenitud. ¡Pero no, querida mía, ese chunche no existe! No existe, porque es imposible medir la expansión del universo en la mente de un creador. &lt;br /&gt;Como no hallaba la definición exacta, a Alondra le dije que me tomara una foto, su maestro reconocería aquello de que “Una imagen vale más que mil palabras”. La niña entró a la recámara y regresó con una cámara digital. Yo, con el libro que llevaba, más uno que Mario me prestó, preparé la escenografía. “¡Es como una casita, tío!”, dijo ella en cuanto me vio. Me puse serio, contento, iluminado y Alondra me tomó varias fotos. &lt;br /&gt;Sí, pensé. La fotografía es en homenaje a Gabriel García Márquez, quien una tarde posó para una foto similar. Sí, pensé. El libro es mi casa, es el muro de viento que circunda mi espíritu, es el techo donde las nubes picotean las tejas, es la cueva donde el hombre de siempre se resguarda de los fantasmas que aúllan por la noche, es la alfombra mágica que al hombre lo ayuda a volar por todos los cielos, es el reloj de arena que me trae el polvo de oro de todos los tiempos, es la sala donde tomo café con los espíritus grandes que el mundo ha parido, es el agujero negro, el pozo de luz, la grieta que alimenta al alma. &lt;br /&gt;Y yo, querida mía, que le rehúyo al ojo de la cámara, porque desde siempre el cíclope me causa miedo, posé como si estuviese expuesto en un aparador, sólo para que el libro, aunque sea por un ratito, sea el protagonista de las historias que se cuentan. ¡Qué bueno que en el salón de clases aún se hable del libro! ¡Qué bueno que los niños repitan el acto maravilloso de tomar un libro entre las manos! ¡Qué bueno que aún tengamos la posibilidad de abrir un libro y con ello prender la flama que ilumina al espíritu! &lt;br /&gt;A mí me gustaría que los universitarios hallaran otro modo de celebrar y, sin eliminar esa hermosa tradición de unirse en torno a la fogata, quemaran otro objeto, otro objeto que no sea este chunche hermoso que se llama libro. ¿Por qué no queman un hato de hojas secas de abedul, un poco para significar que el otoño se ha ido y el porvenir presagia la primavera del espíritu? ¡Quemen otro chunche, pero no quemen el libro! El mensaje subliminal que se envía hace daño al corazón del hombre. Hubo épocas oscurantistas donde los libros fueron quemados en intento de quemar el pensamiento del hombre. Ahora quisiéramos épocas menos ingratas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd. Te confieso que cuando me puse el libro sobre la cabeza sentí que me protegía de la lluvia ácida que cae sobre las ciudades y espíritus contaminados. Fue como si el paraguas que Horacio y La Maga aventaron en el Parc Montsouris, una tarde de &lt;em&gt;Rayuela&lt;/em&gt;, recuperara su dignidad de paracaídas en vuelo. Quise decir a Alondra que el libro también protege al cuerpo como si éste fuese una línea sobre la superficie del agua, pero no lo hice porque su maestro…&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-8063165983390729866?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8063165983390729866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/8063165983390729866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-un.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO UN LIBRO ES MÁS QUE UN LIBRO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-QLSq5wGYWWM/Tqp22HdFExI/AAAAAAAAFYg/OjyuwKPR7mA/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4467783106814887395</id><published>2011-10-26T10:47:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T11:01:32.295-07:00</updated><title type='text'>HOMENAJE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-4IdxgwKRRdk/TqhI7zx0tcI/AAAAAAAAFXw/0k32Cy5p_7Q/s1600/IMAG0621.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 390px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-4IdxgwKRRdk/TqhI7zx0tcI/AAAAAAAAFXw/0k32Cy5p_7Q/s400/IMAG0621.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5667860323394434498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor Roberto, subdirector del nivel de secundaria de nuestro Colegio Mariano N. Ruiz, me invitó a leer una breve reflexión en el Homenaje a la Bandera. Como era un homenaje hice un homenaje mínimo a mis amigos de toda la vida y a uno de los más fieles e insustituibles. Paso copia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Igual que ustedes yo estudié la educación secundaria en el Colegio Mariano N. Ruiz. Tuve el privilegio de tener como maestro al padre Carlos  J. Mandujano, creador de esta institución donde ahora trabajo y convivo con ustedes. Los mejores amigos que ahora tengo los conocí en la secundaria. &lt;br /&gt;Esto me indica que dicha etapa fue fundamental en mi vida. Mis mejores amigos se llaman Jorge, Enrique, Pedro, Javier, Ramiro, Memo y Miguel. Miguel murió hace años, pero sus amigos de entonces lo seguimos recordando con cariño. Junto con el grupo de amigos, en la secundaria conocí también a un amigo que desde entonces se convirtió en el amigo más fiel y ha permitido mi crecimiento moral e intelectual: el libro. ¡El libro es el objeto cultural más hermoso!&lt;br /&gt;Esta mañana sólo deseo que ustedes, cuando  lleguen a mi edad, tengan entre sus mejores amigos a quienes hoy los acompañan y puedan decir con orgullo el nombre de todos ellos y que entre todos esos nombres también puedan decir que el libro sigue estando con ustedes. Gracias. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4467783106814887395?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4467783106814887395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4467783106814887395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/homenaje.html' title='HOMENAJE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-4IdxgwKRRdk/TqhI7zx0tcI/AAAAAAAAFXw/0k32Cy5p_7Q/s72-c/IMAG0621.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-9078579477958664971</id><published>2011-10-24T02:16:00.000-07:00</published><updated>2011-10-24T02:20:09.437-07:00</updated><title type='text'>PALABRA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Ella dice que buscará su palabra. Lleva varios días en el intento. Hallar la palabra no es sencillo, porque es casi casi como si definiésemos el camino. Yo, desde hace mucho, hallé mi palabra. Mi palabra es &lt;em&gt;Almohada&lt;/em&gt;, porque (lo he dicho) tiene algo de alma y de hada. El alma es la esencia del hombre; ¿el hada? alude al mundo fantástico. Desde entonces, mi búsqueda tiene que ver con el crecimiento espiritual y con la búsqueda del niño que fui; niño que vivía inmerso en el mundo de la imaginación. Ella, ahora, busca su palabra. ¡Ah, si fuese posible iluminar su camino! Pero no le es dado a ningún mortal meterse en caminos vedados. Cada uno debe elegir su palabra, pepenar su piedrita de nube para embarrarla en el corazón. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-9078579477958664971?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/9078579477958664971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/9078579477958664971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/palabra.html' title='PALABRA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-5170309555875260156</id><published>2011-10-21T03:13:00.000-07:00</published><updated>2011-10-21T03:21:05.602-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL ASOMBRO ESTÁ EN EL VUELO DEL AIRE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-cAfq9u4V-hE/TqFGAJmjWwI/AAAAAAAAFWc/k4ZRVnsl0ms/s1600/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 249px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-cAfq9u4V-hE/TqFGAJmjWwI/AAAAAAAAFWc/k4ZRVnsl0ms/s400/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5665886774600358658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: leo a Cortázar. Leo el libro más reciente. Contiene una serie de cartas que el famoso escritor envió, desde Europa, a su amigo Eduardo Jonquières, en Argentina. Los Jonquières conservaron la correspondencia del Cronopio Mayor y ahora Aurora Bernárdez -primera esposa de Julio Cortázar- la publica. &lt;br /&gt;¡Ya podés imaginar la alegría que este libro causa a los seguidores de Cortázar! Sus lectores están diseminados en todo el mundo. En este libro encontré asociaciones con nuestro pueblo: Comitán. El uso del “vos” está presente en su escritura refinada. No podía ser de otra manera: Julio vivió en Argentina los años de infancia, adolescencia y primeros años de su educación profesional. En el país sudamericano, igual que en Comitán, el uso del voseo es pan de todos los días. &lt;br /&gt;En una ocasión, Sergio Alejandro López Ruiz (director de &lt;em&gt;Todos por Chiapas.com&lt;/em&gt;) me preguntó acerca de la pertinencia del uso del voseo en los textos literarios. De inmediato saqué el ejemplo de Cortázar. Si Julio lo emplea en sus nubes literarias significa que el voseo es una voz prestigiosa que le va bien a nuestros cielos. Si la literatura sintetiza la vida, el vos debe aparecer en ella porque el vos es como la savia de nuestros árboles. A mí me emociona oír a los comitecos hablar de vos (no de vos, Mariana, sino de esa variedad dialectal que nos identifica).&lt;br /&gt;Cuando voy al mercado &lt;em&gt;Primero de Mayo&lt;/em&gt;, por ejemplo, disfruto el modo de hablar de nuestros paisanos. Ese espacio es como un micro cosmos donde sigue viva la esencia de nuestro pueblo. Es maravilloso pensar que basta caminar una cuadra más allá del parque central para encontrar al Comitán auténtico, al que nos debemos todos. A veces imagino ese espacio como una gran jaula, sin barrotes, donde las aves más hermosas cantan y envían sus chismes al viento (sin necesidad de recurrir al &lt;em&gt;twitter&lt;/em&gt;). &lt;br /&gt;¡Ah, es tan bonito y tan sonoro nuestro modo de hablar que parece que los comitecos tuviésemos una marimba en lugar de columna vertebral y un coro de cenzontles en lugar de garganta! &lt;br /&gt;Los argentinos hablan exactamente igual que nosotros, la única diferencia es el timbre de voz. Ellos, igual que nosotros, dicen: “Vení, corré, subí, viví, besá” y mil verbos más. Las agudas nos van bien en los verbos, por esto, los comitecos, somos agudos, agudos en nuestra forma de ser y de pensar. &lt;em&gt;El Pitirijas &lt;/em&gt;siempre dice que los comitecos somos &lt;em&gt;ingeniositos&lt;/em&gt;. Tal rasgo proviene de nuestra forma de hablar. El voseo es una forma de hablar que se despoja de corbatas y de lentejuelas; es una forma de caminar sobre el césped con los pies descalzos.&lt;br /&gt;Pero, vos lo sabés, los comitecos somos más, ¡mucho más! A nosotros nos encanta hablar en diminutivo y con posesivos, por ello decimos: “Mamá, ¿ya está lista mi milanesa?” o en colmo de lenguaje almibarado: “Mamita, ¿ya está lista mi milanesita?”. Todo lo volvemos nuestro, como si todo fuese un objeto de nuestra propiedad. Tal vez por esto, la poeta Mirtha Luz Pérez Robledo dice: “Yo no soy de Comitán, Comitán es mío”. &lt;br /&gt;¿Y qué más de Julio Cortázar? Pues su capacidad para mirar el mundo. Si Julio escribió muchos cuentos perfectos y &lt;em&gt;Rayuela&lt;/em&gt;, una novela llena de luz y de oscuridades donde transita el espíritu del hombre, fue, en parte, por su mirada llena de luz. Existen hombres y mujeres, querida mía, que al ver no reciben luz sino crean luz. Julito fue de los hombres que horadan la piedra para abrir ventanas. &lt;br /&gt;Julio recomendó que la capacidad de asombro jamás decayera; recomendó que los hombres fuésemos ávidos lectores del mundo, incluso en el propio pueblo. ¡No hay otra manera de vivir la vida! &lt;br /&gt;Siempre que camino por las calles de nuestro pueblo o que me siento en una banca del parque o voy en auto hacia La Pila o hacia Yalchivol trato de recordar la sugerencia Cortazariana: “jamás dejés de asombrarte ante el asombro de la vida”. &lt;br /&gt;Este pueblo no tiene las maravillas que poseen París, Buenos Aires, Praga o Florencia. ¡Por supuesto que no! Pero aquellas ciudades no poseen las maravillas nuestras. ¡Todo pueblo del mundo es único! Querida mía, cuando los hombres y mujeres entienden esta obviedad ¡los pueblos defienden su identidad porque es lo que los hace especiales y únicos en el universo!&lt;br /&gt;En Comitán, lo sabemos, no hemos logrado aquilatar lo que poseemos. Existen algunos compas que sueñan con transformar este pueblo y hacen intentos absurdos de réplicas de la Torre Eiffel, de las Pirámides de Keops, de la Plaza de San Marcos o de cualquier rascacielos de Nueva York. &lt;br /&gt;¿En dónde quedaron esas maravillas arquitectónicas realizadas en tejamanil? Eran como cortinas casi casi de aire; eran como esas divisiones que emplean los japoneses. Los arquitectos contemporáneos han desechado el uso de materiales propios de la región y, al sustituirlos con materiales plásticos, han &lt;em&gt;plastificado&lt;/em&gt; nuestro corazón. Si alguien empleara el tejamanil, como mero detalle estético, lograría reivindicar nuestro espíritu. &lt;br /&gt;Disfruto las cartas de Cortázar. Vos sabés que el género epistolar ¡llena mis huecos! (por esto, ahora en tiempos de mensajes de celular, siempre elijo estas cartas para dirigirme a vos). Te podría llamar por teléfono o usar el chat, pero prefiero este género que tiene la gracia de revolcar el tiempo apresurado de estos tiempos. En el libro de Cortázar existe esa burbuja que antes nos envolvía a todos los mortales: la espera de una carta era un paréntesis luminoso. ¡Pucha! ¿Imaginás lo que significaba vivir en París y esperar que llegara una carta desde Buenos Aires? Bueno, no vayamos tan lejos, cuando mis compas y yo estudiábamos en la ciudad de México siempre teníamos esa cosquilla nerviosa al esperar noticias de Comitán (en los años setenta). Memo y Javier, que se habían quedado en estas tierras, nos enviaban noticias; asimismo nuestros papás (mi mamá siempre me enviaba periódicos que se editaban en este pueblo o libros escritos por comitecos -pocos, pocos, porque en ese tiempo los libros no eran como los panes compuestos que se hacían por cientos. Bueno, a la fecha sigue igual, pero ahora ya se hacen más intentos. Ahí está ese programa editorial que promueve José Antonio Aguilar Meza, nuestro presidente municipal. ¿Ya miraste que presentaron los números 3 y 4 de la Serie Editorial “La Lectura más cerca de ti”? ¡Y van por más!). Hoy los tiempos son diferentes. Nosotros llenábamos nuestros vacíos con una carta sencilla. Ahora los mensajes son instantáneos. ¡Ah, si ahora viviera el tal Julito, chatearía -desde París- con sus amigos de Buenos Aires sin esa cuerda que era pretexto para brincarla con regocijo cuando enviaba o recibía una carta! Ustedes los jóvenes no pueden entender bien a bien aquellos tiempos. &lt;br /&gt;Este libro me metió en un pasaje secreto, uno (al estilo de Cortázar) en que pasé de estar en este 2011 a estar en 1950 y años posteriores. La lectura de estas cartas tiene el sabor del cielo que toca el voyeur. Los lectores entramos a un mundo privado que, se supondría, nos estaba vedado. Es una serie de cartas enviadas por un hombre a otro hombre, en ese tono confidencial, amistoso y cercano que sólo permite la correspondencia íntima. Es un poco meternos en vidas privadas pero que se convierten en públicas porque su remitente fue público y uno de los hombres más inteligentes y lúdicos que este mundo parió. Por esto, querida mía, es que no me has visto estas últimas tardes. Disculpá, Julio es mi mejor amigo, desde hace muchísimos años y, por el momento, estoy metido en su plática. Alucino. Es como si él -generoso- estuviera conmigo en esa banca del parque de San Sebastián (que tanto me gusta, porque es la banca donde Fito Gómez Vives y yo, componíamos el mundo hace mucho) y me hablara como si yo fuese Eduardo Jonquières y él, al mismo tiempo estuviese en París y yo en Buenos Aires, pero estando ambos en Comitán, en otro tiempo diferente al de su tiempo. ¿Entendés la mescolanza? ¿Sabés por qué ahora no te he visto? Estoy metido en una luciérnaga alucinante y, tal vez, sólo yo y él (Julio) entendemos esta burbuja que no asfixia, sino al contrario ¡da vida! &lt;br /&gt;¿Julio Cortázar en Comitán del 2011? Sí, así es. Cuando menos, ahora que te escribí ya lo invoqué y ahora está acá, en medio de los dos. ¿No es una locura maravillosa? Si podés ¡leé el libro! Conocé a mi mejor amigo de papel, el que me ha servido para envolver la fantasía de los deseos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd. Vos sos mi mejor amiga de aire, la muchacha bonita que ayuda a volar los papalotes de estos cielos.  &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-5170309555875260156?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5170309555875260156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5170309555875260156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el_21.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL ASOMBRO ESTÁ EN EL VUELO DEL AIRE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-cAfq9u4V-hE/TqFGAJmjWwI/AAAAAAAAFWc/k4ZRVnsl0ms/s72-c/Ilustraci%25C3%25B3n%2BArenilla.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-6489872019771365394</id><published>2011-10-21T03:11:00.000-07:00</published><updated>2011-10-21T03:13:42.653-07:00</updated><title type='text'>CAMBIO DE AIRE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-GRYhQyWJaJY/TqFFmsQZIwI/AAAAAAAAFWQ/s0mpKYY5f_c/s1600/Raymundo.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 341px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-GRYhQyWJaJY/TqFFmsQZIwI/AAAAAAAAFWQ/s0mpKYY5f_c/s400/Raymundo.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5665886337226056450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Anuncio en casa: “Voy a viajar el fin de semana”. Todo mundo se moviliza. Mi mamá plancha cuatro camisas, Paty coloca pan integral y miel en un contenedor de plástico y yo pongo el libro de Cortázar sobre la mesa. “¿Adónde vas?”, preguntan ellas. A Tuxtla, digo yo. Raymundo me invitó a su casa, a pintar un pedazo de pared. “¡Ah!”, dicen ellas, siguen preparando mi viaje como si yo hubiese anunciado: ¡voy a París! Salgo tan poco que cada aviso de viaje altera la rutina. &lt;br /&gt;Voy a Tuxtla. Subo al camión. Me toca el asiento número cuatro. Desde ahí veo al chofer y la neblina. El chofer, antes de salir, se recuesta sobre el volante, como si una gran carga lo atormentara. ¡Dios mío!, pienso, ¿y si terminó anoche su relación con la novia? No está en condiciones de manejar. Lleva cuarenta personas bajo su responsabilidad. El chofer pareciera escuchar mis cavilaciones, voltea a verme (así, recostado sobre el volante) y sonríe. Se acomoda y prende el motor. &lt;br /&gt;Llego a Tuxtla. Dios es generoso conmigo. El clima es tolerante, unas nubes cubren el sol pero no presagian lluvia. Hago dos “mandados”, rápido, y luego subo a un taxi: a Terán, le digo al chofer. En el trayecto, el taxista me dice: “O fue choque o un atropellado”. Dejo la lectura y miro por la ventanilla. Sobre el camellón está un cuerpo, en la avenida los automovilistas se detienen, miran y siguen su marcha. Dos paramédicos abren la puerta trasera de la ambulancia. Llegamos. “¿Está seguro que es número diez?”, pregunta el taxista. Saco el papel y corroboro la dirección. Sí, seguro. En la banqueta de enfrente hay una casa con el número 265 y en ésta el número 326. Llamo a Raymundo y me dice que sí, que es número 10, que las demás casas son las que están mal, la suya tiene el número correcto. “¡Sí, acá está!”, dice el chofer. Entre el número 472 y el 128 está el 10 de Raymundo. Toco. No abren. “Capaz que no hay nadie”, dice el chofer. Raymundo asoma a mitad de la calle. “Te fui a buscar a la esquina”, dice. Abre los brazos como si partiera en dos el mar del aire y nos abrazamos. El taxista se va. &lt;br /&gt;“Agarrá el pedazo que querás”, dice. Una muchacha bonita, ilustradora de libros infantiles, pinta sobre un pilar. Elijo un pedazo de pared, lo palpo. Estamos sobre el piso de una terraza. Desde ahí se ve el patio central de la casa. Raymundo me cuenta cómo el árbol más viejo cuida del árbol más joven. La casa la compraron para sus papás que viven en Berriozábal, pero, al final, ellos ya no vinieron a Tuxtla y él se quedó con este pedazo de aire que tenía como chipote un pedazo de tierra. Hay hombres que compran terrenos y hombres que compran burbujas de aire. El aire, acá, corre fresco. Ni parece que estuviera en Tuxtla, pienso, pero luego rectifico: ¡No estás en Tuxtla, estás en Terán! &lt;br /&gt;Raymundo me ofrece óleos o acrílicos. Elijo acrílicos. Humedezco la pared, humedezco mi espíritu. Tomo un color sombra y comienzo a dibujar sobre la pared. Luego es un color amarillo ocre, un verde, un azul, una sombra, agua, trapo y aire, mucho aire. La muchacha bonita me cuenta que llega los viernes a pintar (llegan más, muchos más). Raymundo, en otra pared, pinta una silla (él eligió óleos). Apenas permanezco dos horas, dos horas que, como Raymundo Zopilote, se van volando. Debo ir al auditorio de la Rectoría de la UNICACH, donde el Rector presentará el programa del Primer Encuentro Mundial por la Educación Superior del Siglo XXI. &lt;br /&gt;Tal vez la educación en este país mejoraría si los maestros ofrecieran más “aire” a sus alumnos. Me despido. En la noche llego a casa. Me siento en la sala, abro el libro de Cortázar. Paty, desde la cocina, grita: “No comiste ni el pan ni la manzana. Para la otra no te pongo nada”. No fui a París, pero estuve muy cerca del mismo aire que envuelve al Sena y a la Eiffel. Estuve en una torre desde donde vi un río de aire y junto a Raymundo y la muchacha bonita hicimos un puente de aire y de luz. . Alguna de estas mañanas volveré a ese atelier. Gracias, Raymundo, por la complicidad. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-6489872019771365394?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6489872019771365394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6489872019771365394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/cambio-de-aire.html' title='CAMBIO DE AIRE'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-GRYhQyWJaJY/TqFFmsQZIwI/AAAAAAAAFWQ/s0mpKYY5f_c/s72-c/Raymundo.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-372546220697459353</id><published>2011-10-19T07:50:00.000-07:00</published><updated>2011-10-19T07:51:59.655-07:00</updated><title type='text'>UNA TARDE DE TÉ DE MENTA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-JRT4WOhnkas/Tp7j_id5IlI/AAAAAAAAFVg/3KP5sRAq_dM/s1600/70a40628-c79f-4193-bcb2-0d6ee8856d6a.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-JRT4WOhnkas/Tp7j_id5IlI/AAAAAAAAFVg/3KP5sRAq_dM/s400/70a40628-c79f-4193-bcb2-0d6ee8856d6a.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5665216062002111058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mónica, mi sobrina de seis años, me preguntó: “¿Qué haces?”. Yo leía, leía “Cartas a los Jonquières”, correspondencia de Julio Cortázar. “¿Me lees?”. ¡Ah, qué fastidio! Por lo regular soy tolerante, pero a Mónica me resulta muy difícil sobrellevarla. ¡Pregunta todo, se mete en todo! “¿Me lees?”, insistió un segundo después. Pensé en leerle la mano: “Acá dice que debes encerrarte dos días en tu cuarto porque algo grave le sobrevendrá al mundo”, pero no lo hice porque ella comenzaría a preguntar “qué tan grave”; “¿sobrevendrá significa que alguien enviará un sobre?”; “¿alguna parte del mundo se salvará?”; “¿nosotros estamos parados en la parte que saldrá más dañada?”. ¡Sí, Mónica, pregunta todo! Quienes la conocen no me dejarán mentir; quienes la conocen se pusieron de acuerdo el otro día para darle a su maestra del primer grado la Medalla al Mérito, en Grado Máximo, pero un día antes la maestra metió un permiso de seis meses, sin goce de sueldo. ¿Y la mamá? Ah, la mamá ¡dalay, dalay! En las tardes trabaja, así que a Mónica la “recomienda” con su abuelita o con sus tíos. Y hoy, hoy precisamente que acabo de recibir el libro de Cortázar, desde Gandhi, México, ¡me tocó cuidarla! ¡Me toca cada quince días! Es una prueba que Dios me envía y la sobrellevo con la dignidad que el empleado del circo levanta los excrementos de los elefantes. &lt;br /&gt;Un segundo después del anterior, insiste: “¿Me lees?”. “Te leo, pero si prometes no interrumpir”, le advierto. “Sí, tío, lo prometo”, dice con su carita de gallina a punto de ser atacada por un tlacuache. Se sienta sobre mis piernas, casi casi sobre el libro. ¡Dalay, dalay!, me digo. &lt;br /&gt;Reanudo mi lectura, en la página 175. Lo hago en voz alta, para compartir con Mónica: “…dile a María que la abrazamos con todo cariño, y a Marisandra que no se coma tus pinturas, salvo el naranja que como su nombre lo indica es un rico postre”. &lt;br /&gt;“¿Marisandra se come las pinturas?” No, digo. “¿Es sólo un nombre o son dos: Mary y Sandra?” ¿Qué me prometiste?, digo. Y ella: “Me gustó lo del color naranja. Los fabricantes de pinturas deberían hacer los colores con sabores. Como dice el señor, el color naranja ya no tienen qué inventarle nada. Pero, tío, si tú fueras inventor de sabores de colores, ¿qué sabor le pondrías al rojo? Yo le pondría sabor de sandía. El amarillo no tiene chiste, siempre sabrá a plátano. A mi mamá le gustan los plátanos dominicos, dice que tienen más sabor. ¿Y el azul? El azul debe tener el sabor de la nieve que vende don Chema y que tiene el color verde. Esto es así porque don Chema está confundido y no lee lo que tú y yo leemos, ¿verdad? ¿Cómo dices que se llama el escritor? ¡Ah, ya, ya, ya me acordé! Es el del cuento del otro día, ¿no? El del osito que se mete adentro de las tuberías de los departamentos de París y limpia el hollín con sus pelitos. Acá en Comitán el osito no tendría trabajo, porque ¡ni hay ositos, ni hay trabajo de limpiatuberías! Tío, ¿por qué acá no hay ositos? Bueno, yo tengo un osito, pero es de peluche y no dejo que mi mamá me lo quite. Tío, ya no me dijiste si Marisandra sólo es un nombre o son dos; si es nombre de una persona o es de dos. ¿Te acuerdas que el otro día me leíste poemas de Álvaro de Campos que es heterónimo de Pessoa? ¿Son dos en uno? ¡No, son tres! ¡No, cuatro! Cuatro poetas en uno, ¡qué huevos de gallina!, ¿verdad tío? ¿Marisandra es dos en una o es una en dos? ¿Como los tres mosqueteros que eran uno para todos y todos para uno? ¿Por qué los adultos tienen esa costumbre de no respetar los números y dicen que los tres mosqueteros eran cuatro?”. &lt;br /&gt;Algún lector de El Heraldo podrá pensar que exagero. El día que guste lo invito a venir a Comitán para que conozca a Mónica. Lo reto a que esté dos horas con ella, no más. Claro, le advierto que debe traer una buena dotación de sobres de Dalay, acá -lo prometo- tendré té de tila y música de Debussy. &lt;br /&gt;No, le digo a Marisandra, Mónica es un solo nombre. Mi sobrina ríe, se tira en el suelo y patalea de la risa. Se ríe porque me confundí con los nombres. ¡Dios mío, es que esta niña debe ser como treinta niñas en una! Y yo, Dios mío, yo soy un simple uno, un simple tío. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-372546220697459353?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/372546220697459353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/372546220697459353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/una-tarde-de-te-de-menta.html' title='UNA TARDE DE TÉ DE MENTA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-JRT4WOhnkas/Tp7j_id5IlI/AAAAAAAAFVg/3KP5sRAq_dM/s72-c/70a40628-c79f-4193-bcb2-0d6ee8856d6a.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7686555633579455635</id><published>2011-10-17T13:58:00.001-07:00</published><updated>2011-10-17T17:13:00.592-07:00</updated><title type='text'>CARTA ABIERTA A LA DIRECTORA DE CONECULTA-CHIAPAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-20mMqyl3W1A/TpyXJeaL0VI/AAAAAAAAFVU/YcZWdYG1SCw/s1600/Imagen1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 392px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-20mMqyl3W1A/TpyXJeaL0VI/AAAAAAAAFVU/YcZWdYG1SCw/s400/Imagen1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5664568620362748242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respetada Licenciada Marvin Lorena Arriaga Córdova: escribo esta carta con el afán de compartir con Usted y con los lectores una pregunta que, por ratos, aunque no me quita el sueño ¡sí me alerta!: ¿cuál es la obligación del Estado para difundir las artes?&lt;br /&gt;Permitirá que este tema central derive, como un río caudaloso, en afluentes menores que van a dar a otras orillas. Y una de las otras orillas es la transcripción fiel de una serie de cartas que, a través del correo electrónico, envié a la Lic. Ana María Avendaño Zebadúa, Directora de Publicaciones, de la Institución que usted dirige (la primera carta -misiva, dirían los clásicos- la envié el 10 de agosto del presente año y la última el 3 de octubre). &lt;br /&gt;En los mensajes que envié uso algunas palabras de esas llamadas picantes. Soy un convencido de que todas las palabras contenidas en el diccionario son hermosas y sus sonidos son como goteo de agua clara. A veces, como si estuviese en un jardín japonés, escucho la gota sobre la piedra del lenguaje y algo como un aleteo Divino me refresca. En Comitán, mis afectos saben que, en pláticas amistosas, empleo todas las palabras sin distingo (nunca he discriminado alguna voz, todas conforman nuestro maravilloso código de comunicación). Con Ana María tengo una relación amistosa y por esto me permito emplear palabras que ella tolera -imagino- con una sonrisa de atardecer tuxtleco. Usted, así en corto, con sus afectos, ¿no se avienta una que otra palabrita de chubasco?&lt;br /&gt;¿Cuál es la obligación del Estado para difundir las artes? No pregunto ¿por qué es importante difundir el arte?, porque eso está fuera de toda discusión. Es importante su difusión porque el arte ¡es vida!, y la obligación del Estado es trasfundir vida a la patria y a sus moradores. ¡Esa es su principal misión! En el Programa Cultural Chiapas 2010-2012 (que se puede consultar en la página electrónica de Coneculta-Chiapas) hay un apartado que promete: “Fortalecer el apoyo para escritores y artistas chiapanecos”. &lt;br /&gt;Pienso que ustedes han dado la mejor respuesta a la pregunta que, no me desvela, pero sí me alerta: ¿cuál es la obligación del Estado para difundir las artes? ¡Apoyarlas y fortalecerlas! En un país con gran riqueza cultural, pero con grandes atrasos sociales, la difusión y promoción del arte es una alternativa real. Si el Estado fomenta el arte, los jóvenes soñarán con ser de grandes algo más que “Chicharito” o “El Vítor, de Cien Mexicanos dijieron”. No es bueno para la patria que toda su juventud aspire a ser futbolista o un simple comediante simple. ¿Cómo puede darse el retorno al humanismo y a los valores fundamentales en que se ha sustentado el crecimiento intelectual de las grandes sociedades? ¿Cómo contrarrestar los signos de violencia que se trepan a todas nuestras nubes, actualmente? ¡Ya ustedes lo dijeron: a través del fortalecimiento del apoyo a los creadores! (en nuestro caso, de los “escritores y artistas chiapanecos”). &lt;br /&gt;Pero, usted lo sabe, el propio ideario del actual gobierno lo manifiesta: “Hechos, no palabras”. Si la palabra no conlleva a la acción ¡es letra muerta! Y la letra muerta, ¡Dios mío!, pudre los espíritus de los hombres. &lt;br /&gt;¿Cómo se apoya y fortalece al espíritu de la creación chiapaneca? ¿En qué espacio escuchamos las voces de los poetas y narradores chiapanecos? Sí, sí, sé qué se abren espacios, pero debe admitir que el balón de fútbol, por ejemplo, es inmenso con respecto a la matatena de la literatura. Y el deber de Coneculta-Chiapas es poner a jugar matatena a más jóvenes en intento de abrir una hendija de gracia en su corazón para sembrar luz en su pensamiento. ¿Estoy equivocado? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Este arguende sale por una cuestión meramente personal. ¿Entonces por qué hago público algo íntimo? Porque, a la vez, tiene que ver con el hilo que tuercen los creadores chiapanecos, todos los días. &lt;br /&gt;Para que sepa por dónde va el agua de este río, comparto el primer mensaje que dirigí a la Directora de Publicaciones de la Institución que Usted dirige:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Querida Ana María, me has de soñar ya, porque a cada rato estoy jodiendo. &lt;br /&gt;Comparto contigo mi alegría porque hoy envié mi segunda novelilla. ¡Es una bendición de Dios poder contar con estos chunches electrónicos y compartir con los afectos y lectores mi creación! Como te he dicho, soy muy consciente de mis limitaciones. No soy poeta y, sin embargo, ya Coneculta me editó un librincillo. Pero sí me asumo como narrador y entonces esta novelilla me produce chentura. ¿Es buena? No lo sé, yo qué voy a saber. El único referente que tengo es que mis “Arenillas” gustan a más de dos. Por esto, de manera respetuosa, te lanzo un reto amistoso: ¡Leé mi novelilla!, por favor. Leé no más de veinte páginas. Si al llegar al final te aburrió y pensás que vale madres, ¡botala, mandala a la chingada! (mandala, en comiteco, suena a ese maravilloso concepto hindú). Pero, si la novelilla (apelo a tu capacidad lectora) no te disgusta y le seguís entrando y llegás al final ¡tenés que publicarla! Mil ejemplares, una portadita decente, pero eso sí, interiores no tan jodidos como los de “Conjuros” (vos y yo sabemos. Soy editor, la impresión de los interiores está para llorar). La tenés que publicar porque sería imperdonable que Coneculta, la Marvin y vos ignoraran mi trabajo. En este caso no pido favor ni me hinco ante ustedes, simple y sencillamente pido que cumplan con su labor de difundir la obra de los creadores chiapanecos. &lt;br /&gt;Claro, si, como dije antes, la novelilla, de acuerdo con tu criterio inteligente y honesto vale una pura y celestial chingada ¡mandala (de nuevo) al mismo territorio! Y tan amigos. Pero eso sí, te pido, por favor, no ignorés este mensaje y, después de tu lectura de veinte páginas que te suplico leás, me digás tu comentario. Estaré pendiente de tu respuesta. Este correito lo hago en términos de amigos, pero con carácter serio, de un creador chiapaneco a una autoridad cultural de nuestro Chiapas. Comentáselo a la Marvin, nada me daría más gusto que así como me saluda de lejitos, ahora tuviéramos un acercamiento real y ella también aceptara el reto amistoso y leyera las veinte paginitas que pido (lástima que no tengo su correo. Bueno, tal vez sea mejor, porque si no respondiera mi mensaje, me sentiría menospreciado). &lt;br /&gt;¿Cuánto tardás en leerlo? Este fin de semana lo podés hacer. Servite un cafecito, arrellanate en tu sillón favorito y dedicale diez minutos a tu amigo, diez pinches minutos te &lt;br /&gt;pido, no más. ¿Es posible? Apelo a tu generosidad y a tu profesionalismo en el encargo que ahora tenés. &lt;br /&gt;Te miré muy movidita acá en Comitán, me dio gusto mirarte, siempre de lejos. Mis afectos saben que soy escaso, no soy mamón ni pendejo ni orgulloso. Más bien, siempre he sido tímido. Va pues mi cariño para vos. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Hasta acá el correo, enviado el 10 de agosto del presente año. Le cuento que mi primera novelilla breve la escribí hace como cuatro o cinco años, se llama “Dios también resuelve crucigramas” y es una novelilla sencilla (como todo lo que hago). La que compartí (como libro digital) el día que envié el correo se llama: “Yo también me llamo Vincent” y, gracias a Dios, a la fecha ya ha sido leída por varios lectores que me han expresado sus comentarios (es un privilegio de autor saber qué reacciones provocan sus “provocaciones”). &lt;br /&gt;Ahora que conoce el contenido de mi petición hacia Ana María, Usted me puede decir si incurrí en algo que estuviese fuera de mis derechos como creador chiapaneco. Incluso dejé abierta una ventana para que ella mintiera y respondiera que la había leído y no cumplía con el mínimo de calidad. Pero ella es una funcionaria honesta y jamás actuaría así. Por eso dejé que el aire entrara a toda la habitación. Ahora aprovecho para agradecer a Ana María su integridad intelectual. &lt;br /&gt;¿Cuál fue la respuesta? Se la cuento en la próxima entrega, porque ahora ya se agotó el espacio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Cinco días después de mi correo, envié un recordatorio en estos términos: &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Querida Ana María: tengo espíritu “Cortazariano”. Julio respondía cada carta que le llegaba. Parece que vos no sos así. &lt;br /&gt;No obstante, te suplico me hagás saber tu comentario acerca de mi petición del mensaje anterior. &lt;br /&gt;Te lancé un reto amistoso (como lo hice con todos mis afectos). En tu caso hay una diferencia, porque además de mi amiga sos funcionaria de este rollo donde se publican los librincillos. &lt;br /&gt;Espero que respondás porque de lo contrario, en lugar de un reto amistoso, vos me estarías enviando un reto “inafectuoso”, dado tu silencio. &lt;br /&gt;No deseo causar molestias, por eso me recarga dirigirme a las autoridades, pero entiendo que no hay otro camino para evitar el desmadre que existe en este país. Vos sabés que el suceso ocurrido a Efraín Bartolomé tiene mucho que ver en la desidia de las autoridades “culturales” que no cumplen con su deber de poner libros en manos de la juventud y niñez mexicanas. &lt;br /&gt;Sigo pensando que, como dice Angélica, sos chingona en tu chamba. Por el bien de la patria, no quisiera modificar tal impresión. &lt;br /&gt;Te mando un abrazo. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ante este reclamo, Ana me escribió el mismo día, muy atenta, lo siguiente: &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Estimado Alejandro, sin duda la leeré lo más pronto posible y te escribiré de nuevo, un abrazo. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yo, igual que medio mundo, entiendo que el tiempo de los funcionarios públicos es diferente al tiempo de los mortales comunes. Así lo demuestra la profusión de las palabras del escritor y el laconismo del mensaje de la funcionaria. Por lo mismo, sólo pedí la lectura de veinte páginas (claro, estaba latente la posibilidad de que a mi lectora llamara su atención la novelilla y entonces, como cualquier lector, le destinara más tiempo, pero ya por placer, por el bendito placer de la lectura). El placer de la lectura se asume como una gracia bendita de quienes laboran en maceteros donde crece la vaina del arte. Mi inmediata respuesta fue: &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Gracias, querida Ana María. Estaré pendiente. Un abrazo.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;¿Cómo se traducen diez minutos del tiempo de gente de a pie al horario de los funcionarios? ¿En horas, en días, en meses, en años, en sexenios? El “primo de un amigo” me ha contado la desesperación que ha padecido al recibir una y otra vez la promesa de atender su asunto sin ver que tal asunto ya no digamos que camine sino que cuando menos deje de estar sentado. ¿Y la patria? ¿Cómo es el tiempo que necesita la patria para andar como debe andar? Mi padre decía que “el tiempo perdido, los santos lo lloran”. El tiempo, respetada Licenciada, es un motivo esencial en esta carta. El tiempo es el cordel y la vida ¡el trompo! Si no le damos con fuerza al cordel ¡el trompo cesa su movimiento! El movimiento, entonces, respetada Licenciada, es un motivo esencial en esta carta. La parálisis contagia y envenena. Mucha gente coincide conmigo (o, más bien, yo coincido con ellos) en que nuestro país está inmerso en una burbuja estática. Si el país aún no se paraliza es porque, a diario, millones de personas de a pie (incluidos los creadores) le trasfunden savia. &lt;br /&gt;El 21 de agosto, con pena, con cierta vergüenza, metí una cuñita: &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Querida Ana María, conozco el lenguaje de los políticos y los funcionarios que actúan como tales: “La leeré lo más pronto posible”; “Te escribiré de nuevo”; “Llámame luego”; “Pronto te tendré una respuesta”; “Se está atendiendo su petición”. &lt;br /&gt;Por esto insisto: diez minutos y tu comentario de lectora y de amiga. &lt;br /&gt;Un abrazo.  &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Se entiende que al pedir los famosos diez minutos alentaba una esperanza: la esperanza de que mi respetada y avezada lectora encontrara algo de luz en mi novelilla y con eso el aval para una digna publicación en papel. ¿Para qué? ¿Un acto de vanidad? ¿Me permite invitarla a un juego de imaginación? Imaginemos a Julio Cortázar (uno de mis maestros más entrañables) en su departamento de París, imaginémoslo viendo sus libros publicados. ¿Qué acto de vanidad puede existir en un escritor famoso, metido en una buhardilla, regodeándose con sus libros publicados? ¿Tiene alguna importancia en la expansión del universo? ¡No lo creo! Parece que la importancia de los libros de Julio radica en los millones de corazones y espíritus que ha tocado y seguirá tocando. La importancia del libro impreso radica en el maravilloso acto de abrirlo y leerlo tomando una taza de café; en medio de una plaza; brincando adentro de la combi que brinca los baches en las calles de Tuxtla (o de cualquier ciudad de Chiapas); trepado en la rama de un árbol; sobre un columpio; recostado en las piernas de la mujer amada o del amado; en una hamaca; frente al mar; al amar. El libro no hace más o menos escritor al escritor, el libro ¡hace más humano al lector! La vanidad del autor es irrelevante ante el corazón iluminado de quien lee a Sabines, a Efraín Bartolomé, a Gustavo Ruiz Pascacio, a Gabriel Hernández, a José Martínez, a García Márquez, a Saramago, a Jesús Morales Bermúdez, a Heberto Morales Constantino. Las decenas de horas ensartadas en la soledad para el acto de creación encuentran su justificación en el instante que se prende la luz de un cerillo en el corazón del lector. Así, entonces, los libros son importantes para el hombre de a pie, para el lector, y no para el ego del autor. La fama, cuando llega, es un mero sucedáneo, una mera tea que no alumbra más que el rincón donde el escritor sigue, necio, terco, escarbando los agujeros negros del espíritu. Así que la impresión de un libro no es un acto de soberbia para el autor, sino un acto de humildad ante el asombro del lector. El autor abre las manos y, generoso, entrega la semilla para la tierra. Es responsabilidad del Estado propiciar dicho encuentro, a través de instancias culturales como la que Usted dirige. A veces vemos que el gobierno federal manda imprimir un texto de Carlos Fuentes con un tiraje de miles y miles de ejemplares y los que amamos a la patria pensamos que ¡eso es prender un cerillo que exorciza oscuridades! &lt;br /&gt;Un cerillo, ese fue el objeto que me alentó. Cuentan que a Einstein le preguntaron cuál era el descubrimiento más memorable en la historia de la humanidad y él dijo: ¡el cerillo! A Ana le pedí hallara, en esos diez famosos minutos, algo como la flama de un cerillo. Si esto no sucedía, pues entonces le pedí usara el cerillo para quemar la novelilla. Por ello, el 29 de septiembre (un mes y medio después de la respuesta donde ella ofrecía leer la novelilla “lo más pronto posible”) escribí: &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Querida Ana, con respeto te recuerdo que el 10 de agosto te hice un “reto” amistoso; el 15 prometiste regalarme diez pinches minutos para la lectura de la novelilla y darme tu opinión; es 29 de septiembre y miro que has ignorado mi petición. Insisto en mi petición inicial: diez minutos, veinte páginas, no más. Si vale madres lo botás, si no, estás en el compromiso de publicarla. ¿Debo hablar con la Marvin? Espero tu amable respuesta. Un abrazo. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Un cerillo, apenas un cerillo. Esto somos los creadores. Los funcionarios están acostumbrados a estar frente a reflectores, tal vez por esto, en ocasiones, se mimetizan y se piensan eso: reflectores, ¡lámparas incandescentes!, ¡faros equiparables al de Alejandría! &lt;br /&gt;El 3 de octubre recibí amable y tolerante respuesta: &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Estimado Alejandro: pues aquí me tienes, el tiempo no es mi aliado y no me había sido posible responderte. &lt;br /&gt;El “reto” amistoso, como has dado en llamarle fue eso, amistoso. “La leo y te comento, claro que sí, te dije”. “Si vale madres lo botás, si no, estás en el compromiso de publicarla”, me dices. Como tu amiga, agradezco que me tengas en esa consideración, te digo honestamente no puede haber ninguna obligación de publicarla, pues estaría trasgrediendo el derecho de otras personas que, como tú, buscan la publicación de sus obras y para ello las han hecho llegar al Consejo para su valoración. &lt;br /&gt;Fue un “reto” amistoso Alejandro, repito tus palabras. No es apuesta, mucho menos oficial. &lt;br /&gt;Espero tengas la paciencia para esperar mis comentarios sobre tu novela. &lt;br /&gt;Un abrazo sincero. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;A veces, respetada Licenciada Marvin, se me da la ironía. El comentario que ahora hago está exento de ella: la respuesta de Ana María es digna del encargo que tiene. La sigo considerando una mujer que responde con ética al encargo que Usted le designó. Lo único que lamento como amigo, de veras, es que, hasta la fecha, sigue sin regalarme los famosos diez minutos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Comencé esta carta preguntando: ¿Cuál es la obligación del Estado para difundir las artes? Si el deber de las instancias culturales públicas (léase Coneculta-Chiapas) es el de procurar guías para abrir ventanas al espíritu, creo que una responsabilidad es el respeto hacia el acto de creación. &lt;br /&gt;Ante la atenta respuesta de Ana María respondí, el mismo 3 de octubre: &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sí, querida Ana, tenés razón, yo jamás sujetaría mi obra a la “valoración” de un Consejo. En algunos concursos de “poesía” que he participado -en Chiapas- luego me entero de jurados que son más mudos que yo para escribir y eso me parece una falta de respeto. Como te he dicho siempre ¡soy muy consciente de mis limitaciones!, pero, eso sí, soy muy respetuoso de mi obra. Sé en dónde está colocada, por sí misma, no por amistades, no por actos donde tenga que arrastrarme. Por encima de todo tengo muy en alto el concepto de dignidad. Pensé que, al escribirte, daba oportunidad a Coneculta Chiapas de valorar, con honestidad, una obrita sencilla, muy sencilla, alejada de pretensiones vanas, pero con un camino certero. Pensé que podía incidir en el camino que Chiapas debe tener. A veces se publica tanta basura, pero, bueno, olvidalo. &lt;br /&gt;Olvidá mi reto “amistoso”. Olvidalo. Pasa nada. Cuando decidí publicar la novela en línea, decidí dejarlo todo en manos de Dios. El correo que te envié sólo fue un guiño para saber si ustedes, las autoridades culturales, podían reconocer en mi obra algún hilo de luz que pudiera dar luz a Chiapas. Así que no te preocupés. Olvidalo. Pasa nada. Amigos como siempre. &lt;br /&gt;Hay gente que le va al “América”, gente que le va al “Guadalajara”, incluso hay mudos que le van al “Jaguares” (Dios mío) por decreto. Yo no le voy a alguno de estos equipos, sólo juego -con toda el alma- con el equipo que se llama Chiapas. Los creadores ponemos el corazón por Chiapas, desde siempre (vos lo sabés), son los funcionarios quienes no ponen a Chiapas en su corazón (vos lo sabés). ¿Todo mundo hace fila en esa fila que me decís, para ser publicado? Por supuesto que no. Yo no me coloco en la fila de los amigos, ni de los recomendados, ni, tampoco, en la fila interminable de los que hacen fila toda su vida. Me coloqué, un ratito, en el lado de tu corazón, mi amiga, pero, como vos intuís, perfectamente, no necesito hacer alguna clase de fila. Si me atreví a lanzarte el reto amistoso fue porque pensé que vos abrirías la puerta, sin sugerir la grosería de pasar a la ventanilla donde está el Consejo: ¡que el Consejo coma las plumas de otros polluelos! &lt;br /&gt;He visto cómo en esos equipos mediocres que te mencioné arriba existen gentes especializadas que acuden a los campos llaneros y buscan los talentos. &lt;br /&gt;En el equipo de ustedes, según me contás, es al contrario, la gente tiene que hacer fila y como esto no es fútbol para constatar la calidad del juego en la cancha, a cada rato nos meten cachirules. ¡Qué horror! ¡Qué pena! &lt;br /&gt;No te preocupés, mi obra camina sin necesidad de muletas, por obra y gracia de la mayor gracia y obra del universo: Dios, que está por encima de patios mediocres. &lt;br /&gt;Prometo no volver a fastidiarte, sé que el tiempo no es tu aliado y te resulta casi imposible dedicar diez pinches minutos a tu amigo. ¡Qué pena! &lt;br /&gt;Te mando un abrazo y, como siempre, a Dios le pido que todo vaya bien en tu parcela.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Hasta acá mi intercambio epistolar con Ana María. Ahora ¿sí me permite ser tantito irónico? Fueron 54 días, o lo que es lo mismo: mil 296 horas, o lo que es lo mismo: setenta y siete mil 760 minutos en donde solicité, con todo respeto: 10 minutos. &lt;br /&gt;Por esto pregunto: ¿qué sucede con mis compañeros artistas que, desde la banqueta de enfrente, solicitan apoyos? Si yo, que me precio de ser amigo de la Directora de Publicaciones; si yo, que soy periodista y tengo acceso a este medio; si yo, que como creador llevo metido en el tachilgüil de la literatura más de treinta años, ¡tengo este trato!, ¿qué será de los jóvenes, los que comienzan, los que andan en los campos llaneros del arte? &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;Respetada Licenciada Marvin, no podemos irle a Los Jaguares por decreto. La afición por el deporte se da desde el corazón, más que por la razón. Y como todo amor, el amor al fútbol nace desde el conocimiento. Dicen los que saben que no se puede amar algo que se desconoce. ¿Cómo, entonces, se da el amor al arte? Sin vendas en los ojos y sin vendas en el entendimiento. La única manera de acceder al arte es a través de los sentidos: necesitamos oler, palpar y mirar el arte. Necesitamos tenerlo como el pan nuestro de todos los días. &lt;br /&gt;Todos los días a todas horas estamos expuestos a una inmensa avalancha de productos culturales sintéticos. Nos hace falta el trigo para nuestro pan integral, el que da agua para alimentar nuestros sueños y nuestros deseos. Nos hace falta lo auténtico ¡para crear una sociedad auténtica!&lt;br /&gt;Hablo a título personal. Si en mí estuviese le cambiaba el Festival Internacional Rosario Castellanos por talleres, por espacios donde los niños y jóvenes aprendan a querer el arte. Se lo cambiaba por una mega pantalla para instalarla en el parque central de mi pueblo (su pueblo, también) para que todo mundo, a la hora de caminar, a la hora de estar sentado en las bancas o en las gradas, a la hora de tomarle la mano al amado o a la amada embarraran en su corazón un concierto con la Filarmónica de Nueva York o un toquín de un grupo de jazz de Finlandia. Sería maravilloso que a la hora en que los chiquitíos jugaran resbaladilla en las piedras lajas, pudieran ver una función de títeres de Alemania. Que los viejos de este pueblo se sorprendieran con el Ballet Bolshoi o con una exposición de pintura. La tecnología actual permite que, a través de pantallas, el mundo llegue hasta nuestros patios. Es deber del Estado ofrecer alternativas culturales a los pueblos. Reproducir lo que los emporios televisivos nos sambuten día a día ¡es un desacierto! Debemos abrir las manos, de manera generosa, y decirle al mundo de acá que, como decía la Chayo, “hay otros modos de ser”. &lt;br /&gt;Si en mí estuviese le cambiaba el Festival Internacional Rosario Castellanos porque el famoso festival ya no tiene algo de Internacional y sí muy poco de Rosario. Es un simple festival. &lt;br /&gt;En fin. Agradezco su tiempo en la lectura de esta carta. Espero, con todo respeto, un comentario ante lo expuesto. &lt;br /&gt;Le ofrezco mis obras ¡para Chiapas! ¿Puede Usted dedicarme los diez minutos? No sé bien cómo funciona esto de una petición ante una instancia gubernamental. Sé que es un Derecho Constitucional que ante toda petición realizada, con comedimiento y respeto, la autoridad tiene la obligación de dar respuesta puntual. Si mi novelilla (“Yo también me llamo Vincent”) tiene algún mérito, aunque sea menor, debe procurársele aire, mucho aire, para que vuele, en nombre de nuestro estado. Usted, como la autoridad máxima en materia de promoción de las artes de Chiapas, tiene los medios para promover el talento de esta olvidada zona del mundo y tiene la obligación moral de cumplir con el programa de Coneculta-Chiapas en el fortalecimiento de apoyos para creadores. &lt;br /&gt;Desde el 10 de agosto la novelilla se ha leído. He tenido (privilegio de autor ante la duda de la efectividad de su mensaje) algunas opiniones. El poeta Roberto López Moreno, Premio Chiapas, y amigo personal suyo, me escribió y dijo: “…es la mejor novela que se ha escrito en Chiapas en los últimos diez años.”. Este comentario me advierte tres caminos: primero, su afecto de río desbordado; segundo, su desconocimiento, por distancia, de novelas escritas por chiapanecos, que son de factura impecable; y tercero, que la experiencia de un gran lector y creador da el aval para decir que mi novelilla ¡no es tan mala!, y, por lo tanto, merece, cuando menos, la atención de las autoridades culturales de Chiapas (el Doctor Sarelly Martínez también hizo favor de escribir un comentario donde señaló defectos y virtudes, concluyendo en que la novelilla es un “libro ligerito, sabroso”). &lt;br /&gt;Soy un escritor y artista chiapaneco, reclamo apoyo de la máxima instancia cultural de mi estado. Claro, siempre y cuando exista el mínimo decoro en mi acto de creación. Le mando un abrazo, con respeto, y quedo en espera de respuesta.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7686555633579455635?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7686555633579455635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7686555633579455635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/carta-abierta-la-directora-de-coneculta.html' title='CARTA ABIERTA A LA DIRECTORA DE CONECULTA-CHIAPAS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-20mMqyl3W1A/TpyXJeaL0VI/AAAAAAAAFVU/YcZWdYG1SCw/s72-c/Imagen1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7501369787194065722</id><published>2011-10-16T17:19:00.001-07:00</published><updated>2011-10-16T17:19:35.168-07:00</updated><title type='text'>ARENILLA PARA MARTHA KARINA VELÁZQUEZ HERNÁNDEZ</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-ScTNXwwwm84/Tpt0AWmtYlI/AAAAAAAAFUw/bKxR5ibHyCE/s1600/Karina.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 311px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ScTNXwwwm84/Tpt0AWmtYlI/AAAAAAAAFUw/bKxR5ibHyCE/s400/Karina.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5664248505765290578" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karina es sicóloga. Da clases a nivel universitario. Es la maestra que todo alumno desea tener. Su físico es la primera ventana para acercarse a su casa, pero, un segundo después, medio mundo se da cuenta que su estancia es agradable, como si su espíritu fuese una brasa para ayudar a los ciegos del alma. Muchos alumnos se acercan a ella, como si fuese la “doctora corazón”, y le confían sus secretos. ¿Cómo le hace para ayudar a que la gente bote sus piedras y ella no termine siendo la “Pípila” del diván? &lt;br /&gt;Acá, sólo como un juego, la invitamos a recostarse en el diván de las Arenillas para que, con luz tenue y sugerente, jugara a ser paciente. ¡Y fue muy paciente y dejó que la luz de Freud y de Jung iluminara su cuerpo y, ya de pasada, su alma! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- ¿Qué pasa si se detiene la lluvia de mariposas que moja tu cuerpo? &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Creo que lo primero sería el no poder tener sensibilidad en cuanto a mi ser; si se detienen, perdería la sensación de poder sentir el viento y quedaría semimuerta, como esos árboles en el desierto. ¡De pie, pero muerta en vida! Siento que para tenerle sabor a la vida, hay que tener un godete de sabores, texturas, colores, aromas y sensaciones en general.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- ¿Qué clase de árbol es Comitán? &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es un laurel, es frondoso, no da frutos sabrosos, pero da cobijo con una sombra espléndida; y pocos saben apreciar tal especie.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- ¿Qué viento remueve la luz que ilumina tu pecho?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El viento más cálido, como la pasión, debido a que cada actividad que realizo lo hago en base a la pasión que siento.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- La experiencia ¿es una vieja que tiene osteoporosis? &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;No, es un Gandhi; es lo mejor que puede tener un ser humano: toda la riqueza, toda la vivencia, que será lo único que llevaremos al viaje eterno. La experiencia es un libro en el cual escribimos y si lo leemos nos puede hacer volver a tener esa vivencia, que a lo largo del tiempo podemos interpretar mejor.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.- Si tu amado te ofrece "pan con lo mismo", ¿en qué habitación lo disfrutas?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la oficina, en la sala, porque son escenarios que permiten explorar, que permiten disfrutar sin la presión de lo mismo. ¡Saborear ese pan con lo mismo, mas no en el mismo escenario, es poder darle otro sabor, es una nueva experiencia!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.- ¿Qué mastica el hijo que no tiene madre? &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mastica maduración extrema, debido a que debe enfrentarse a la vida sin una de las principales guías y pilares de la vida. Tiene de dos: o mastica maduración o mastica inseguridad, depende del hambre que tenga.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7.- Si la vergüenza fuese una parte de tu cuerpo ¿cuál sería? &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La frente, porque es lo más observable en el ser humano, no se puede esconder la vergüenza, sólo se puede pintar o darle un trasfondo diferente, pero queda a la vista, y las personas pueden percibirla. Tras cada vergüenza, el ser humano debiera experimentar la oportunidad de sentir, que puede sentir, que está vivo, esto visto desde el ser positivo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8.- ¿En qué momento de la película aparece el cansancio de la vida? &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Depende de quien la viva, muchos nacen cansados, nacen con la pesadez, se puede decir que hay quienes, desde el inicio de la película, sienten el cansancio; en lo particular, pienso que se deben tomar ciertos descansos, pero no que esto sea una forma de vida, porque entre tantos descansos el cuerpo y la mente se acostumbran y pierden sabor de la película. Creo firmemente que la película, desde que inicia hasta que termina, debe verse para entender a cada personaje que en ella interviene.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9.- Si un relámpago brilla en la oscuridad del instante ¿qué significa? &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Que la naturaleza tiene expresión, no se puede ver en toda oscuridad, siempre deben existir relámpagos que con su esplendor ilumine todo el espectro; creo que cada relámpago es una energía liberada que permite entender que tan grande es Dios y cómo ha creado maravillas. No todo es malo alrededor de un relámpago.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10.- Cuenta la leyenda que hubo un pueblo donde la caca era la moneda para comprar objetos, ¿qué moraleja podés deducir? &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hay cosas inservibles en las que gastamos gran cantidad monetaria, en la que depositamos gran cantidad emocional y que al analizar, no sabemos ni para qué la obtuvimos. Creo que entre menos carguemos, ¡mejor! Lo sencillo siempre es menos pesado.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Martha Karina Velázquez Hernández nació el 5 de junio de 1984, en Tuxtla Gutiérrez. Radicó en Tapachula, donde estudió la Licenciatura en Sicología. Ha participado en grupos de danza y teatro; realizado programas de radio y de televisión local.  Disfruta un buen café, una copa de vino, acampar y el rapel. Está casada y tiene un hijo). &lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7501369787194065722?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7501369787194065722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7501369787194065722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/arenilla-para-martha-karina-velazquez.html' title='ARENILLA PARA MARTHA KARINA VELÁZQUEZ HERNÁNDEZ'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ScTNXwwwm84/Tpt0AWmtYlI/AAAAAAAAFUw/bKxR5ibHyCE/s72-c/Karina.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7415101062597665505</id><published>2011-10-15T03:01:00.000-07:00</published><updated>2011-10-15T03:09:17.121-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO COMITÁN HUELE A MIEL DE CHIMBO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-D_CYEaNpL90/Tplad9JeLyI/AAAAAAAAFTo/fD5kJVPoS8o/s1600/temperante.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 395px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-D_CYEaNpL90/Tplad9JeLyI/AAAAAAAAFTo/fD5kJVPoS8o/s400/temperante.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5663657477072105250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: ¿cuál es el color de Comitán? Este pueblo ¿tiene una textura especial? Cuando era &lt;em&gt;chiquitío&lt;/em&gt; caminaba repasando con mis manos las paredes de las fachadas. Algo, como un polvito, me quedaba en los dedos. Años después supe que la pintura de esas fachadas era una mezcla especial que contenía, entre otras sustancias, baba de nopal. ¿Lo imaginás? Ese día supe, también, que los pueblos tienen colores y texturas especiales; y tienen aromas y sabores diferentes. Esto, entre otros arguendes, es lo que da carácter y personalidad a los pueblos. &lt;br /&gt; ¿Cuál es el color que domina en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas? Hay un gris metálico suspendido en sus nubes y sobre los árboles húmedos. ¿Y Tuxtla? Es bien fácil descubrir su color, basta mirar el naranja de sus framboyanes, que se derrama como ofrenda permanente hacia El Sumidero. ¿Y Comitán? &lt;br /&gt; El color de las fachadas que me quedaba entre los dedos tenía algo de rojo, como ese color deslavado que vemos en las pirámides de esta zona. Claro, no sólo me quedaba la huella del color. Al caminar por estas calles benditas de Dios me quedaba, en el espíritu, un aroma de juncia fresca o, si caminaba por la calle de Jesusito, un olor acre de cuero que salía de las talabarterías. Y no sólo esto se impregnaba en mi alma, también asomaba un coraje envuelto en una carcajada, porque en las paredes me topaba con el clásico mensaje: “Si quiere ser feliz siga la raya”, y yo, ingenuo, divertido, curioso, niño al fin, seguía fielmente la rayita, como si mi dedo fuese un carrito que no debía salirse de la carretera. Al final de la raya, casi interminable, aparecía otro letrero: “Chinga tu madre”. ¿Chingar a la madre hacía la felicidad? “Es una broma”, decía mi papá cuando le contaba; y mi mamá sonreía, me abrazaba y yo pedía a Dios que no rompiera ese encanto, porque su abrazo me hacía feliz y no quería chingarla, no, ¡no! Cuando volvía a salir a la calle y miraba el letrero de: “Si quiere ser…” yo lo ignoraba, pero, vos sabés cómo es la fuerza de la costumbre, al final de la rayita volvía a leer el letrero y, de nuevo, los mismos fantasmas aparecían en mi cabeza. ¿Hasta cuándo iba a soportar eso? Un día, no sé de dónde tomé valor (vos sabés que no soy héroe), fui a la bodega de la casa y busqué un clavo. Salí y seguí la rayita -con el dedo índice de mi mano izquierda- y al llegar al final, no me di chance de titubear: con el clavo comencé a borronear el letrero, como poseído por algún demonio hijo de su madre. A medida que el letrero desaparecía debajo del esgrafiado que hacía, como si fuese Picasso, algo como una sonrisa apareció en mi corazón, hasta que sentí una mano violenta que me cogió de la manga de la camisa: “Cabrón, dejá de rayar mi pared”. ¡Dios mío!, querida Mariana, el dueño de la casa me tenía agarrado del cogote y yo, como jolote en temporada decembrina, movía temerosamente mis alas. “Le voy a decir a tu papá”, me dijo y, como despedida, me metió un manotazo en la cabeza, de esos que ahora llaman “guajoloteros”. Yo corrí a la casa, corrí, llorando. En la puerta me topé con mi mamá. Ya sabrás, ella abrió sus ojos como si viera abrirse la tierra y yo, como si fuese Moisés, abrí su mar y me abrí en llanto. Diez minutos después ya estaba don Alberto tocando la puerta. Él explicó a mi papá y mi papá le explicó a él. El enojo de don Alberto se volvió río apacible y mi papá y él terminaron, en el corredor de la casa, tomando un café de olla bien calientito. Carmelino, ayudante en la casa, acomodó la mesita; Sara, la sirvienta, colocó un mantelito blanco; y mi mamá sirvió un cesto de mimbre con roscas, cemitas y pastelitos de manjar (don Alberto los tomaba con el pulgar y el índice y se los zampaba de una tarascada). Mi papá me llamó. Fui. Don Alberto rió, me abrazó y dijo: “¡Ay, muchachos, cuánta travesura hacen!”. Yo entré a mi cuarto y pensé: “Bonito asunto. Yo ni hice algo y ¡cómo me pagan!”. Pensé que la vida era injusta. La vergüenza y el dolor debieron ser para el autor de la rayita y de los letreros y no para mí que logré borrar esa mentada que ofendía a medio Comitán; pero… en ese momento entró mi mamá con una taza de chocolate bien caliente y con un pan compuesto de tío Jul, los puso sobre la mesita de noche y luego me abrazó. En ese instante me reconcilié con la vida. Desde entonces supe que la vida es justa. ¡Los injustos son los cabrones! &lt;br /&gt; ¿Comitán es blanco? Una vez, mi maestra Elsa Díaz Ordaz, en la facultad de Humanidades, me dijo: “Tu pueblo tiene el color de la buganvilia”, y Rocío, quien es una gran admiradora de nuestro pueblo, dijo: “No, Comitán tienen el color del tenocté”. ¿Quién tiene la razón? La buganvilia es flor común en pueblos comunes, en cambio, el tenocté sólo se da en determinadas regiones, pero su presencia es muy escasa durante todo el año. &lt;br /&gt; Carlitos Rojas Irecta, el columnista de “Identidad política” publicó una fotografía en el &lt;em&gt;facebook&lt;/em&gt;. Ahí, el comiteco Luis Ernesto Cuervo Pinto, destacado profesionista que radica en el Distrito Federal, porta una playera con la leyenda: “¡Viva el salvadillo con temperante!”. ¡Ah, no sabés la cantidad de mensajes que colocó la gente, motivada con tal detalle! Parece que el rojo del temperante está muy cercano a nuestro carácter. No sé en cuántos pueblos hacen este ritual de abrir un hoyo al pan para que se “empape” de líquido. No creo que muchos. Sobre todo pensando en lo antihigiénico que resulta que alguien le meta el dedo y lo juguetee para hacer más profundo el hueco para que el temperante entre más (¡Dios mío, la descripción de la escena, incluso, se presta a imágenes sicalípticas! Tal vez por esto a la prima de un amigo le dicen: “La temperante con salvadillo”, anda a saber bien a bien porqué). &lt;br /&gt;Entiendo que hacer temperante no es complicado y pudiera hacerse en cualquier lugar del mundo, ¡pero no lo hacen! En cambio, los comitecos, ¡gran poder de Dios!, a cada instante consumimos el temperante salido del fogón. Doña Cholita me contó que hacer temperante tiene su secreto, el secreto es que se bate una clara de huevo, con la mano, adentro del agua. Cuando el agua hierve, la clara “recoge” la suciedad del azúcar. ¿Mirás qué prodigio? El extracto de grana es el último ingrediente que se echa al temperante, una vez que el agua ya está fría. Cuentan que el extracto lo compraban con doña Natalia Mora; ahora se puede comprar en la Farmacia de don Manuelito Pinto (qepd).  ¿Sabés de dónde sacaba la grana la mamá de doña Cholita? ¡De las cochinillas de la tuna silvestre! En su rancho raspaba las pencas y luego lo molía en el metate. Algo de la baba del nopal y algo de la tuna silvestre nos ha formado durante muchos años. &lt;br /&gt;Luis Ernesto vino a decirnos, ahora que estuvo de vacaciones por su pueblo, que este pueblo está hecho, en buena medida, de ese color maravilloso que parece extraído del corazón. Por eso, los comitecos tenemos un aroma de canela y un ligero picante de clavo.&lt;br /&gt;No hay disfrute más grande que tener entre las manos un salvadillo con temperante. No hay delicia semejante al abrir la boca y darle un bocado al pan bien empapado con el espíritu de la grana. ¡No hay mayor prodigio que sentir cómo las manos y los labios se manchan con el color de los labios del universo! &lt;br /&gt; ¿Y qué me decís del chimbo? ¿Y qué de las tostadas de manteca? ¿Y qué de los panes compuestos o de los huesos servidos con picles y con esa salsa hecha con chile ancho, que también tiene el color del petirrojo? Los manteles comitecos, en día de fiesta, se manchan de colores desconocidos en otras latitudes. Mientras el mantel oaxaqueño se mancha con un mole negro intenso, en Comitán nuestro mantel se mancha con el discreto color bronce que emana de la chanfaina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd. ¿Será que las sensaciones también tienen color? A veces miro a algunas muchachas que se ponen coloradas por algún piropo que les hacen. Ese color temperante lo provoca el pudor. A veces, también, cuando tío Concho se enoja como enjambre alborotado, se pone colorado como brasa de fogón. Este color lo dicta el sentimiento de enojo. Si los sentidos también tienen su color, ¿qué color te evoca la caricia de tu novio? ¿Y dónde dejás el color del jocoatol? ¿Y dónde el color del color? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7415101062597665505?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7415101062597665505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7415101062597665505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/carta-mariana-donde-se-cuenta-como_15.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO COMITÁN HUELE A MIEL DE CHIMBO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-D_CYEaNpL90/Tplad9JeLyI/AAAAAAAAFTo/fD5kJVPoS8o/s72-c/temperante.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4223423597434197277</id><published>2011-10-14T02:49:00.000-07:00</published><updated>2011-10-14T02:50:34.106-07:00</updated><title type='text'>CON BOLETO DE IDA Y VUELTA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en mujeres que son como pasaporte vigente y mujeres que son como llanta ponchada de tractor. &lt;br /&gt;La mujer pasaporte tiene alas en cada una de sus páginas. No es mujer de un solo hombre, porque es más interesante conforme su piel acumula más sellos. &lt;br /&gt;Está llena de amaneceres, de rocío salpicado con miradas de arco iris. Sus durmientes han recibido trenes de vapor y eléctricos; y sus mares ¡barcos de todo calado!&lt;br /&gt;Nadie puede detener su vuelo, sólo la policía fronteriza es capaz de marcarle el alto, pero ella usa esta pausa para pintarse el rostro que despierta tantos deseos. &lt;br /&gt;Cuando llega a una playa se extiende como catre y deja que la marea juegue con ella. Los historiadores más avanzados sugieren que Hitler conoció a una mujer pasaporte, por ello decidió que el mundo sería mejor sin fronteras. &lt;br /&gt;Ella sueña en todas las lenguas y en todas las aguas. Su misión en la vida es el tendido de puentes a cada instante. Sólo a algunos hombres les permite que le exijan visa. Por los cuerpos de los demás hombres viaja como Pedro por su casa. &lt;br /&gt;Los estudiosos de la literatura cuentan que Kafka escribió una versión femenina de “La Metamorfosis”, donde Goya Samsa despertó convertida en una cucaracha que soñaba con ser águila. &lt;br /&gt;Su palabra más querida es: fuga. Por esto siempre parece estar constantemente perseguida. Lo cierto es que ella es la línea más terca de la carretera, la que le da sabor al misterio. &lt;br /&gt;Ella prefiere un hombre que la refrende constantemente, que juegue a ser un país en temporada alta, que juegue a tocar su puerta de viento para que ella diga: “¡pasa!” y luego cobre el porte. &lt;br /&gt;Ella prefiere un hombre con sonrisa de Las Vegas, con caricias del Sahara y con sortilegios del Mar Muerto. A las diez de la noche pide que le descongelen el Antártico y que le prendan el Faro de Alejandría; a las doce de la noche le gusta que le desarmen la Torre Eiffel y le resanen el Pont des Arts; a las dos de la madrugada exige que le repinten la Capilla Sixtina y le compongan la Quinta Sinfonía, de Beethoven. &lt;br /&gt;Es mejor aquélla que fue expedida recientemente y tiene vigencia de tres años; aunque puede ser una experiencia interesante caminar al lado de una que vivió los tiempos en que el PRI era la Dictadura Perfecta. &lt;br /&gt;El amado debe tener cuidado de no llevarla a arenas movedizas ni a los puentes de Praga, ambos territorios atan las cuerdas de sus barcos. &lt;br /&gt;Le encanta que, a la hora de amar, su amado le ponga sonidos de barcos zarpando de los puertos o sonidos de silbatos de tren en subida. Su papel favorito es el papel arroz y le encanta subir a las cimas para ver los atardeceres. Siempre tiene listas sus maletas y jamás rehúye alguna invitación para subir al Himalaya o para viajar al infierno en compañía de los cantos de Dante. &lt;br /&gt;Si alguien le exige elegir una temporada ideal, ella cierra los ojos y dice que todo el año para ella es verano. &lt;br /&gt;A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en: mujeres que son como la falta de costumbre, y mujeres que son como el exceso a la hora de gemir. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4223423597434197277?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4223423597434197277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4223423597434197277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/con-boleto-de-ida-y-vuelta.html' title='CON BOLETO DE IDA Y VUELTA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-9092128644682396407</id><published>2011-10-12T03:12:00.000-07:00</published><updated>2011-10-12T03:15:53.677-07:00</updated><title type='text'>LOS CAMINOS EXTRAVIADOS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-zi79OO5d7C0/TpVoG8j08XI/AAAAAAAAFS4/EudAkFGjSns/s1600/cuadro-de-siqueiros-300x350.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 350px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-zi79OO5d7C0/TpVoG8j08XI/AAAAAAAAFS4/EudAkFGjSns/s400/cuadro-de-siqueiros-300x350.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5662546575033168242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pobres los pobres. ¿En dónde tienden su petate si, lo dice el imaginario colectivo, “no tienen petate en dónde caerse muertos”?&lt;br /&gt;Pobres los mexicanos a quienes no les gusta el fútbol, porque el fútbol, en este país, está instalado en todos lados. Pareciera parte obligada de la vida ser “chiva”, “puma” o “jaguar” (¡Dios mío!). &lt;br /&gt;Pobres los que aman la paz porque acá, en este país a cada rato la guerra es un aro que rueda por las calles. &lt;br /&gt;Pobres los que aman la ciencia porque, a “ciencia cierta”, la ciencia mexicana se hace en el extranjero a través de los sabios que se treparon en esa ilógica carretera que se llama “fuga de cerebros”. Y ya sabemos por qué se vieron obligados a hacerlo. &lt;br /&gt;Pobres los pobres. Porque no es seguro que de ellos sea “el reino de los cielos”.&lt;br /&gt;Pobres los que creen que el “cine es mejor que la vida” y viven su vida como si vivieran en una película sin vivir la vida verdadera. &lt;br /&gt;Pobres los que creen que la mierda puede disimularse con unas gotas de &lt;em&gt;Channel 5.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pobres los que aman a sus amadas como si ellas fueran ríos de aguas mansas; pobres los que son como Vargas Llosa y nunca habían leído poemas del más reciente Nobel de Literatura; pobres los que, todas las mañanas, no tienen más horizonte que la ventanilla de la combi; pobres los que se sumergen a la alberca sin saber nadar; pobres los que tienen pasaporte y visa vigentes pero no tienen la fuerza para viajar a la otra vida.&lt;br /&gt;Pobres los lectores ciegos que están llenos de callos y leen como si pasaran su mano sobre la piel de una mujer llena de baches. &lt;br /&gt;Pobres los que nunca han tenido la bendición de ser tocados por la lectura de una &lt;em&gt;Arenilla.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;Pobres los pobres. Porque no es seguro que de ellos sea “el cielo de los reinos”. &lt;br /&gt;Pobres los que, en medio de la oscuridad, necesitan un cerillo para prender su miedo; pobres los que se abrazan a la vida como si fuera el último cuerpo que tendrán al alcance; pobres los que insisten en decir que “mientras más conocen al hombre más quieren a su perro”. ¡Más les valiera volverse perros! &lt;br /&gt;Pobres los pobres. Porque algún día se darán cuenta que es tan fácil y tan simple pasar de la indigencia total a la repugnante opulencia de diputado. &lt;br /&gt;Pobres los que caminan de puntillas para no despertar a la mujer que finge dormir; pobres los que sonríen con sonrisa de “Colgate”, sin saber que la estupidez no les queda; pobres los que se tragan sus complejos como si fuesen un alimento balanceado; pobres los que viven en otras regiones del mundo soñando, cada noche, con su pueblo; pobres los que no tienen algo más que hacer los domingos que quedarse en casa, vestidos en pants; pobres los que son materiales; pobres los que son espirituales; pobres los que son nada; pobres los que son todo; pobres los que navegan sobre la luna. &lt;br /&gt;Pobres los pobres. Porque no les queda el consuelo de los gatos, de sobarse en las piernas de los poderosos. &lt;br /&gt;Pobres, en fin, todos aquellos que corren como desesperados sin saber qué nubes tienen cara de elefantes o de unicornios. Estos últimos son los más pobres de los pobres. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-9092128644682396407?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/9092128644682396407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/9092128644682396407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/los-caminos-extraviados.html' title='LOS CAMINOS EXTRAVIADOS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-zi79OO5d7C0/TpVoG8j08XI/AAAAAAAAFS4/EudAkFGjSns/s72-c/cuadro-de-siqueiros-300x350.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-3635452986033307421</id><published>2011-10-10T15:36:00.001-07:00</published><updated>2011-10-10T15:40:23.334-07:00</updated><title type='text'>UN CORTO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-BVLxhSD4UA8/TpNzlxM9jnI/AAAAAAAAFSw/ZBrINE5Iqcw/s1600/seda.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 269px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-BVLxhSD4UA8/TpNzlxM9jnI/AAAAAAAAFSw/ZBrINE5Iqcw/s400/seda.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5661996249234902642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leemos juntos. Estamos en su departamento. Ella está arrellanada en el sillón del rincón y yo en el que está en el paso de la puerta de entrada a la cocina. La televisión está prendida en el canal donde exhiben cine mexicano. Ella dice que no soporta el silencio, así que siempre prende la televisión o la radio o el aparato que “lee” los compactos. Esta tarde ha elegido la televisión y ha elegido cine mexicano. A mí, al principio, me distrae, pero luego de dos minutos logro concentrarme en la lectura. Leemos “Seda”, de Alessandro Baricco. Ella me lo sugirió ayer. El Doctor Sarelly había deslizado la idea en un texto que escribió. Leemos juntos. “De la uno a la dos, dos y tres”, que en su idioma significa que leemos las páginas uno y dos y luego, como si fuese carrera de algo, da el conteo: ¡una, dos y tres, arrancan! &lt;br /&gt;A la hora que prendió el aparato ya estaba cercano el fin de la cinta “Sofía”, un filme de Alan Coton. Una actriz recita algunos versos de Sor Juana. La escena se desarrolla en Nepantla, lugar de nacimiento de la décima musa. Leemos, pero ambos escuchamos, es como si tuviésemos un pie en el andén y otro en el ferrocarril. Vemos lo mismo, leemos lo mismo, escuchamos lo mismo, pero formulamos dos lecturas diferentes. En cuanto lleguemos al final de la página dos, lo sabemos, cerraremos los legajos y nos pondremos a intercambiar imágenes suscitadas y lograremos nuevas asociaciones. Así es el proceso que se da cuando dos seres leen y comparten lo mismo; así es cuando dos seres comparten la vida, el instante maravilloso de la vida. Afuera llueve. Adentro, en la sala, el sonido del reloj de pared apenas es un murmullo. Ella sube el volumen a la televisión. Pienso que tendré que subir el “volumen” de mi lectura. Estoy a punto de sugerirle que apaguemos la televisión, la luz y el libro y nos dediquemos a escuchar cómo el agua resbala inclemente sobre todas las plantas del jardín, sobre todas las baldosas, sobre todos los tejados del pueblo. Llueve como si fuese necesaria la lluvia para crecer los deseos. &lt;br /&gt;Ella tiene su pierna izquierda sobre el sillón, doblada, sostiene su pierna derecha cuyo pie está en el piso; la pierna está un tanto extendida. Dicha extensión le permite mover el pie rítmicamente como si escuchara una canción del siglo XIX o moviera una silla mecedora. &lt;br /&gt;Ella y yo jamás habíamos leído algo de Baricco, pero ante la mención del Doctor Sarelly, ella brincó como si fuese una niña en el parque y dijo: “¡debemos leerlo!”. Lo demás es historia. Una mañana llegó y dijo: “acá está una de tu tocayo, lo bajé del Internet” y yo sonreí, extendí el brazo y acepté el engargolado. Mientras lo hojeaba dije: “esto del Internet ¡es una maravilla!”. “Sí -dijo ella- la vida es la maravilla”. Sí, dije, y recité unos versos de Serrat: “Qué maravilla de maravilla la maravilla”. &lt;br /&gt;Leemos. Pero vemos la televisión. El filme termina. Anuncian un cortometraje, con la actuación de Daniel Giménez Cacho. “Es buen actor”, dice ella. “Sí”, digo yo. Sin ponernos de acuerdo, al unísono colocamos los legajos sobre nuestro regazo y nos disponemos a ver el corto. Se titula: “Adiós mamá”. Él está en un supermercado, hace compras, elige un vino, toma una revista, se forma en la fila para pagar, la señora que está delante de él se vuelve y lo ve fijamente, le dice que se parece mucho a su hijo, a su hijo muerto, el que murió en un accidente, el que nunca se despidió de ella. Él está sorprendido, no deja que la mujer lo toque, lo acaricie, pero cede a la petición de la mujer de despedirla con un ¡adiós mamá!, entonces, ella, no la actriz que interpreta al personaje en el corto, sino ella, la que lee en el sillón del rincón, dice: “Ah, qué bobera, le ensartará la cuenta del súper”. Sí, digo yo, qué bobera. Seguimos viendo el corto sabiendo lo que sucederá.&lt;br /&gt;¡Qué bobera!, pensamos antes. Qué bobera mirar una historia que no te sorprenderá, que no te iluminará. Sin ponernos de acuerdo, tomamos los legajos y seguimos leyendo, mientras, en la pantalla el actor se sorprende (¡qué pendejo el Daniel, qué pendejo el director del corto, qué pendejo el guionista!) ante el cobro desmesurado de la dependiente y pone su cara de tonto cuando la muchacha le explica que él compró sólo el pan, el vino y la revista, pero “su mamá” compró muchas cosas. &lt;br /&gt;Sigue lloviendo. En la sala hay una suavidad como de tela de seda que flota. Ella dice que está a punto de sugerir que apaguemos la tele, la luz y el libro y escuchemos el sonido del agua. Sube ambas piernas al sillón y se recuesta. El corazón del reloj de pared late pausado. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-3635452986033307421?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3635452986033307421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3635452986033307421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/un-corto.html' title='UN CORTO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-BVLxhSD4UA8/TpNzlxM9jnI/AAAAAAAAFSw/ZBrINE5Iqcw/s72-c/seda.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-1970207298641641670</id><published>2011-10-07T03:27:00.000-07:00</published><updated>2011-10-07T03:32:54.658-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO VEINTE AÑOS SÍ ES LO MISMO QUE LOS TRES MOSQUETEROS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-_Q299avUsRw/To7UeFWu01I/AAAAAAAAFSA/oMaQqiixaCc/s1600/foto%2Bcarrera.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 336px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-_Q299avUsRw/To7UeFWu01I/AAAAAAAAFSA/oMaQqiixaCc/s400/foto%2Bcarrera.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5660695394949976914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: la escritora Mónica Lavín tiene la costumbre de colocar una fotografía en su escritorio cuando escribe una novela. Eso le ayuda a generar imágenes. Hoy, querida mía, imito el método de Mónica y te comparto una fotografía de Javier que tengo sobre mi escritorio. Él, orgulloso, me la envió por el Internet. He pasado largo tiempo viéndola, no tanto por las muchachas bonitas que lo acompañan, sino porque en esta foto, como en los millones de fotos que ahora los amigos están enviando a sus amigos en todo el mundo, están imbricados tres elementos: la amistad, el tiempo y la incógnita. La amistad es una incógnita que alienta el tiempo: el tiempo es lineal y fluye sobre una superficie plana o sobre una pendiente.&lt;br /&gt;A pesar de que el tiempo es inmutable, a cada rato escucho decir que a los viejos el tiempo se les hace más corto (¡el tiempo!, dije que el tiempo se les hace más corto). Por el contrario, en la infancia el tiempo se hace muy largo. &lt;br /&gt;¿Recordás cómo tardaba en llegar la temporada de navidad o el día del cumpleaños?  ¿Recordás cómo se hacía eterna la noche del veinticuatro de diciembre? Estábamos vuelta y vuelta sobre la cama en espera de que amaneciera para ir a la sala y destapar los regalos que nos había dejado &lt;em&gt;El Viejito de la Noche Buena&lt;/em&gt; (Santa Clós para vos). &lt;br /&gt;Cuando el tiempo fluye en una pendiente, nos parece eterno si vamos de subida y se hace agua entre los dedos cuando vamos de bajada. Esta imagen a los comitecos nos resulta muy cercana pues nuestras calles tienen una vocación indeclinable de resbaladilla.  El mito cuenta que Mariano N. Ruiz se carteaba con el famoso Albert Einstein (no existe documento que avale tal versión). Es una pena que no haya sido así, porque en cualquiera de esas, don Mariano hubiese invitado a Einstein a visitar este pueblo y, ¡segurísimo!, el físico habría encontrado, caminando por estas calles, nuevas relaciones del tiempo con el universo. ¿Por qué digo esto? No sé si has percibido que en este pueblo bendito por Dios el tiempo no es el mismo en todos lados. Al común denominador de los mortales nos parecen intrascendentes esas leves diferencias, pero una mente brillante, como la de don Albert, podría descubrir hallazgos acerca de la mutabilidad del tiempo inmutable. &lt;br /&gt;En el Centro de la ciudad, el tiempo avanza al ritmo de una gran ciudad; los automovilistas se enervan y, a pesar de que en Comitán el “peatón es primero”, los autos, como leones en estepa, corren tras una presa imaginaria. El caos de los autos se complementa con el ruido de aparatos de sonido que salen de los negocios. Este caos hace que el tiempo fluya con más velocidad. Hombres y mujeres caminan con paso apresurado. Pero, basta “bajar” a Yalchivol, por ejemplo, para encontrar otro ritmo, un ritmo más pausado. En las ladrilleras el tiempo se cuece lento. &lt;br /&gt;En la ciudad de México el tiempo no alcanza; en Comitán aún tenemos tiempo de sobra. Y si vamos a La Trinitaria, por ejemplo, hallamos un ritmo de tortuga sabia. Einstein haría algún entrecruzamiento al respecto. Desde hace muchos años los científicos descubrieron que nuestro universo está en expansión, dicen que el efecto del &lt;em&gt;Big Bang&lt;/em&gt; sigue creciendo. Pero ahora, recientemente, los científicos descubrieron que dicha expansión se está acelerando (a los descubridores de este arguende les acaban de otorgar el Premio Nobel de Física). Mientras la expansión se aleja más de un hipotético centro ¡crece más rápido! No es una bobera, entonces, decir que el centro del universo tiene un tiempo diferente al que se reproduce en los “bordes” actuales, un poco como si el centro fuese Yalchivol y la periferia tuviese un ritmo, no sólo de nuestro Centro Histórico, sino de avenidas de Tokio, a la hora de salida del trabajo. &lt;br /&gt;Y esto lo sabemos los hombres, sin saberlo bien a bien. Sabemos que el universo será infinito hasta que la expansión comience a contraerse. Los hombres y mujeres somos frágiles y finitos, apenas una brizna de polvo en el Cosmos. Por esto, los hombres tenemos la costumbre de fotografiar instantes para “eternizarlos”. El Javier, que en esta foto se mira muy chento, eternizó ese instante. Es una fotografía de apenas hace diez o quince días y, ¡Dios mío!, ya todo ha cambiado. Quienes están ahí ya no son los mismos. ¿En dónde están las muchachas bonitas que lo acompañan? ¿El Javier les preguntó su nombre? ¿Fue una simple coincidencia que no volverá a repetirse jamás? Cuando Enrique vio la foto me comentó: “¡Hasta parece feliz!”. &lt;br /&gt;Y digo que toda fotografía es una incógnita porque nunca sabremos cómo se dan esos entrecruzamientos instantáneos que, a veces, definen destinos. ¿Cómo el Javier se topó con estas dos muchachas bonitas? Javier, Quique y yo, más los demás amigos de la flota, nos encontramos a fines de los años sesenta, en el Colegio Mariano N. Ruiz, donde estudiamos la secundaria. Ahí fuimos tocados por la flor de la amistad. &lt;br /&gt;No recuerdo, te lo juro, cómo vos y yo coincidimos. Da ganas en este instante repetir lo que dice la canción de un famoso trovador cubano: “…tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio ¡y coincidir!”. El pueblo más pequeño es un gran mundo en cuanto a los entrecruzamientos. Acá en Comitán nos topamos una y otra vez en la calle con medio mundo de acá y, sin embargo, no nos hacemos amigos, pero a veces basta un mínimo espacio, una cafetería o un museo, para que el prodigio de la amistad ¡suceda! No recuerdo con exactitud el instante en que Javier se hizo mi amigo; no recuerdo la bendición cuando Dios me puso frente a vos y nos hicimos amigos. Todos los días hay entrecruzamientos que bordan telarañas, pero sólo algunos hilos están predestinados. &lt;br /&gt;En China, me cuenta un amigo que es estudioso de la cultura de ese país, hubo un tiempo en que existían amistades por búsqueda. Una mujer sabia llegaba a los pueblos y buscaba las personalidades gemelas, aquéllas que hubiesen nacido el mismo día y a la misma hora. Cuando encontraban a las niñas predestinadas realizaban un ritual que hermanaba a dichas niñas y las convertía en amigas para toda la vida. ¿Mirás qué maravilla? En occidente, nuestras relaciones de amistad están definidas por el azar. Un día salimos a la calle y, por esa luz indecible que tiene el destino, conocemos a alguien que se convierte en el gran amigo o en la amiga que es como la luz para los atardeceres de nuestra vida. &lt;br /&gt;Javier, chento, me mandó la foto. Tal vez recordó las palabras de Sabines que aseguran que “a estas alturas, la juventud sólo puede llegarme por contagio”.  Javier intituló a la foto de la siguiente manera: “¡para que vean!”, y nosotros, sus amigos, la vimos. Vimos que él hace esfuerzos por detener lo que es imposible: la expansión del universo y la elongación del tiempo. &lt;br /&gt;¡Qué bueno que el Javier no es chamula, porque no hubiese permitido la foto, pues su espíritu podía ser robado! ¡Qué bueno que el Javier no practica la filosofía zen, porque el código de conducta le hubiese recomendado “no tomarse fotos con famosos”!&lt;br /&gt;Javier tiene la costumbre de ir, todos los días, un rato en la mañana y otro rato en la tarde, al café de La Casa de la Cultura. Ahí se sienta, en medio del caos del Centro Histórico, al lado de otros amigos y, como si estuviese en una burbuja, entra a otra medida del tiempo, un tiempo donde ve cómo se agota el tiempo. Es un poco como si algo del espíritu de Yalchivol estuviese a su lado; un poco como si esos amigos de la mesa cuadrada estuviesen en el centro del universo y presenciaran cómo el universo se expande, ahora, de manera acelerada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd. Javier y yo hemos sigo amigos más de cuarenta años. ¿Cómo la amistad logra ser una liga que se estira tanto sin romperse? ¿Cuánto tiempo vos y yo seremos amigos? No lo sé, pero -disculpá- no creo que sea tanto tiempo como el que llevo siendo amigo con él. Mientras Dios decide que el universo de nuestro afecto comience a contraerse, le doy gracias por la bendición de tu compañía y tu complicidad. En cada instante tomo una foto del “instante” y lo embarro en mi espíritu y en mi corazón. “…tantos mundos, tanto espacio ¡y coincidir!”. ¿Cuándo leemos una novela de Mónica Lavín? No lo digás en voz alta, no lo digás a alguien: ¡la amistad es el mejor elogio a la vida!&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-1970207298641641670?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1970207298641641670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/1970207298641641670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/carta-mariana-donde-se-cuenta-como.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO VEINTE AÑOS SÍ ES LO MISMO QUE LOS TRES MOSQUETEROS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-_Q299avUsRw/To7UeFWu01I/AAAAAAAAFSA/oMaQqiixaCc/s72-c/foto%2Bcarrera.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4722702218821547118</id><published>2011-10-07T03:23:00.000-07:00</published><updated>2011-10-07T03:27:49.678-07:00</updated><title type='text'>DE LAS LUNAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-FE4F9Vqh6lU/To7Tq6NEJ_I/AAAAAAAAFR4/AkFnDtkbgjw/s1600/pintura_japonesa_15.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-FE4F9Vqh6lU/To7Tq6NEJ_I/AAAAAAAAFR4/AkFnDtkbgjw/s400/pintura_japonesa_15.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5660694515783313394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Con un respetuoso abrazo a las familias&lt;br /&gt;Guillén Cota y Guillén Castañeda, por la ausencia física de don Marianito.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Octubre posee diversas lunas. Para los creyentes es un mes dedicado a San Francisco de Asís. Hay, aunque cada vez es más escasa, gente que, como el santo: “desea poco y lo poco que desea lo desea poco”. Para quienes tienen espíritu aventurero, octubre significa “descubrimiento” y ahí andan como Colón tratando de encontrar una nueva ruta para llegar a las indias o a las mestizas o a las que vienen del otro lado del mar. Para quienes la palabra sigue siendo viento para limpiar los cielos brumosos, el Concurso Nacional de Oratoria “Dr. Belisario Domínguez”, es una oportunidad para sembrar esperanzas. Resulta un acierto constatar que el Ayuntamiento de Comitán 2011-2012 rescató este certamen que pondera los méritos del héroe comiteco y recuerda la importancia de la libertad en tiempos atribulados. &lt;br /&gt;Para los románticos -aún existen, aunque lo duden- octubre es el mes de la luna más hermosa, del cielo que envuelve a los espíritus que se sientan debajo de los cipreses y recitan aquello de: “Yo puedo escribir los versos más tristes esta noche”, o aquel versecillo que dice que “El amor es el silencio más fino”. ¡Ah, el amor, ah, octubre! &lt;br /&gt;Para don Neto, octubre es el mes en que se intensifica su dolor de huesos; la humedad y la cercanía del frío comienzan a untarle alfileres en su esqueleto. &lt;br /&gt;Doña Eufrasia, cuando ve la señal en el cielo, entra a su cuarto y elimina la hoja que tiene el mes de septiembre en el calendario. El movimiento que realiza con los ojos cerrados -desde hace sesenta y cinco años, que inició al cumplir los quince- es un movimiento exacto: toma la hoja por la parte central, con los dedos pulgar e índice y da un tirón hacia abajo; abre los ojos y descubre la palabra Octubre, mes en que comienza un nuevo año de vida (ella nació el 30 de septiembre, a las once de la noche con cincuenta y nueve minutos). &lt;br /&gt;Hay una parte de la población mundial que ignora a San Francisco y a los descubridores; gente que le vale un comino la luna que cuelga en el cielo, así como ignora quién fue Belisario Domínguez y porqué su mano derecha es como una tea revolucionaria, pero que tiene a octubre en la agenda de su pensamiento por la entrega del Premio Nobel. Y dentro de esta fauna extraña, resalta la supuesta minoría que está pendiente del escritor que recibirá el Premio de Literatura. El tiempo se va con la misma rapidez con que el agua de Mario Vargas Llosa se hizo hilo. Siempre es así: ¡muerto el Rey, viva el Rey! En este 2011, Latinoamérica y la lengua española están eliminados de antemano. El Nobel de Literatura corresponderá a otra lengua. Escribo esta Arenilla horas antes de que se conozca el nombre del ganador, por esto, ahora que el lector lee esta línea ya sabe quién obtuvo el premio. &lt;br /&gt;Dentro de la minoría de gente interesada por saber el nombre del ganador del Nobel de Literatura, existe también una minoría snob que corre a las librerías, año tras año, a conseguir los libros del premiado o a revisar las páginas del Internet que brindan información del autor y de su obra. &lt;br /&gt;Pero como el tiempo es una hoja en caída libre, una mañana, Don Neto se colocará frazadas en sus piernas, abrirá la ventana y el renuevo en una rama de durazno le dirá que el frío se ha retirado. Así, el nombre del nuevo ganador del Nobel se perderá en los laberintos de las líneas de sus libros y la emoción será un animal en hibernación. Será hasta el otro año que los románticos esperarán la luna de octubre y recitarán aquel verso que dice: “El día que me quieras, para nosotros dos, cabrá en un solo beso la beatitud de Dios”. Será hasta otro octubre cuando un escritor reciba el agua lustral que lo bendecirá para siempre. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4722702218821547118?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4722702218821547118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4722702218821547118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/de-las-lunas.html' title='DE LAS LUNAS'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-FE4F9Vqh6lU/To7Tq6NEJ_I/AAAAAAAAFR4/AkFnDtkbgjw/s72-c/pintura_japonesa_15.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7742036425816703406</id><published>2011-10-05T15:14:00.000-07:00</published><updated>2011-10-05T15:19:05.977-07:00</updated><title type='text'>EN SAN AGUSTÍN</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-j0YMUAvD9Bk/TozXr7uoOdI/AAAAAAAAFRg/56d8uIgn5Qg/s1600/Publicaci%25C3%25B3n1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 288px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-j0YMUAvD9Bk/TozXr7uoOdI/AAAAAAAAFRg/56d8uIgn5Qg/s400/Publicaci%25C3%25B3n1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5660135981465483730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTA: SERGIO PEÑA ENVIÓ EL SIGUIENTE TEXTO, CON LA PETICIÓN DE QUE SE INCLUYERA EN ESTE BLOG. ¡VA!&lt;br /&gt;Cinco de la mañana y todo sereno. Las maletas están listas y rebosantes. Me dirijo a tomar una combi en la línea &lt;em&gt;Lagos de Montebello - Comitán&lt;/em&gt;. Es agradable encontrar compañeros que se dirigen a otras comunidades circunvecinas. Este ciclo será importante para mí porque emprenderé nuevos proyectos. Ayer en el &lt;em&gt;Mesenger&lt;/em&gt; encontré una alumna de mi escuela anterior y me dijo “nunca lo podre olvidar por  usred es y sera el aestro mas  hermoso pok ademas lo nolo kise komo maestro si no komo un propio papa”. ¡La ortografía me mató!&lt;br /&gt;¿Cómo será mi comunidad? ¿Habrá internet? Estas y otras preguntas como: ¿qué tipo de alumnos tendré? La semana pasada me enteré que la mayoría de las personas de la comunidad profesa la religión adventista del séptimo día; por cierto, llevo una pequeña investigación para no estar dormido.&lt;br /&gt;Lagos de Montebello es un espectáculo maravilloso cuando aclara el día. No puedo mencionar uno solo porque quitaría belleza a los demás. Luego de dos horas y media de viaje, una profesora de Primaria me dice: "¡ahí esta su tele!", Con agrado me encuentro en San Agustín, Municipio de Las Margaritas, Chiapas. Vegetación exuberante, un clima gélido y agradable, casas humeantes y techos de lámina… en fin, una estampa panorámica excelente a los ojos de pocos.&lt;br /&gt;El transporte me deja a pocos metros de la entrada a la escuela y los chamacos corren susurrantes. 08:35 de la mañana y la presencia de algunos padres de familia, alumnos y caballos alegran el pórtico. Algunos alumnos corren a recibirme y me dicen: “Buenos días, maestro”. Los padres se apresuran a preguntar qué papeles son los necesarios para la inscripción y su hijo aguarda a su lado esperando la indicación para dirigirse a su salón de clases. Los mayores, que imagino están de tercer grado, corren presurosos tras el balón todo lastimado de tanta aporreada. Otros solo observan mi entrada, mi explicación, mi dirección.&lt;br /&gt;Tan a la mano viene la llegada de otro compañero maestro saludando a todos los alumnos. Es el maestro Víctor quien llegó por permuta un mes antes de terminar el ciclo anterior. Me presento y continuamos con la recepción de documentos. La hora de receso llega y bajamos a la casa de Floridalma quien nos invita el pollo de rancho con frijoles y unas tortillas de mano divinas. Su mamá torteando en el fogón de la casa y con un aroma de dioses.&lt;br /&gt;Es tarde. Nos instalamos en una casa que nos permite el alojamiento. Una colchoneta, la cobija y una almohada de pensamientos me acompañan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7742036425816703406?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7742036425816703406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7742036425816703406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/en-san-agustin.html' title='EN SAN AGUSTÍN'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-j0YMUAvD9Bk/TozXr7uoOdI/AAAAAAAAFRg/56d8uIgn5Qg/s72-c/Publicaci%25C3%25B3n1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7389696980999298446</id><published>2011-10-05T02:48:00.000-07:00</published><updated>2011-10-05T02:54:22.772-07:00</updated><title type='text'>VASOS DE CRISTAL FRAGMENTADO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-5BHow9_vo58/TowovsW-cbI/AAAAAAAAFRY/zkFjmy-nA0M/s1600/imagesCARW66UI.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 194px; height: 260px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-5BHow9_vo58/TowovsW-cbI/AAAAAAAAFRY/zkFjmy-nA0M/s400/imagesCARW66UI.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659943631524360626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en: mujeres que son como muñecas de cera, y mujeres que son como muñecas de trapo. &lt;br /&gt;La mujer cera se derrite ante la primera provocación, por ello es buena para acompañar las ofrendas en el altar o en los atrios de los templos donde se invoca el espíritu de la luna. No sirve para hacer caminos en las maquetas. Quien la invita a tomar café caliente se expone a quedarse solo en la cafetería o en la habitación del hotel. Cuando acepta ir a la playa de Puerto Arista lo hace con nostalgia de hallar la flama del afecto.&lt;br /&gt;Quien insiste en estar a su lado debe tener el espíritu de un iglú y mantener su corazón a una temperatura de cero grados. &lt;br /&gt;Ella ofrece sus avenidas enceradas como si fuesen pistas de hielo; asimismo, su cuerpo permite, como si se expusiera a un acupunturista, prender pábilos en todo su cuerpo. Un momento triste es cuando su amado decide terminar la relación y prende todos los pabilos con un cerillo; es triste ver cómo ella se consume poco a poco y entrega al viento su corazón de parafina. &lt;br /&gt;Con ella se puede hacer música pues sus manos son como pentagramas donde se enredan las fusas, semifusas y también las confusas. Por lo regular la mujer cera es aficionada a las percusiones más que a los metales, debido a que le gusta sentir en sus oídos el movimiento frenético de la cerilla. &lt;br /&gt;No es mujer que salga con quien le gusta jugar “quemados” o con algún pirómano. No obstante es masoquista porque su bebida favorita es “París en Llamas” y a todas sus mascotas las bautiza con el nombre de “Nerón”. &lt;br /&gt;Le gusta que su amado sea como un helado de limón para sentir que se derrite en sus labios. Es mujer que, a pesar de los riesgos, le gusta caminar a mitad de la calle, a la hora que el Sol calienta todos los rincones. Se acuesta temprano y no le gusta ir de campamento a la montaña o en las orillas de las lagunas, ni ponerse a aullar a la luna sobre la cima de alguna pirámide como Chincultik o Tenam. Cree firmemente en los horóscopos y en el destino que le marca su amado, siempre y cuando éste tenga el tacto del agua en “baño María”. &lt;br /&gt;La mejor mujer cera para el sexo es la mujer vela por todas las posibilidades de juego y de fuego; la mejor mujer cera para el espíritu es la mujer veladora por todas las posibilidades de iluminar los pasillos más oscuros. &lt;br /&gt;No es difícil saber quién es mujer cera, basta invitarla a prender la lámpara de la alcoba, si lo hace como si se pintara la uña del dedo gordo del pie ¡es mujer trapo y debe ser desechada! &lt;br /&gt;Le gusta creerse bloque de hielo y que su corazón sea acariciado con un dedo en forma de picahielo. A veces, cuando el otoño está en su apogeo sale a las calles y emprende marchas de protesta; se prende carteles en el pecho con leyendas como: “No al calentamiento global y al calentamiento de las habitaciones” o “No me digas que soy el Sol de tu vida porque sólo quiero ser una simple estrella de nuestro cielo”. Por lo regular estas manifestaciones las hace sola y en silencio, mientras la gente, en las banquetas, la ve con cierta mirada de desdén o de conmiseración. &lt;br /&gt;Ella no tiene la culpa, cuando es niña es perseguida por curas pederastas. Es su aroma natural que seduce a los seguidores de Maciel y la confunden con la cera que derrite los pétalos de la virgen. &lt;br /&gt;A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en: mujeres que son como el Puente Chiapas, y mujeres que son como un puente de hamaca sobre el río de Chamic. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7389696980999298446?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7389696980999298446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7389696980999298446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/vasos-de-cristal-fragmentado.html' title='VASOS DE CRISTAL FRAGMENTADO'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-5BHow9_vo58/TowovsW-cbI/AAAAAAAAFRY/zkFjmy-nA0M/s72-c/imagesCARW66UI.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-6260827749287700396</id><published>2011-10-03T02:53:00.000-07:00</published><updated>2011-10-03T02:57:33.202-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL AGUA QUE HAS DE BEBER TIENE BACTERIAS COLIFORMES</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-PqIsdculF04/TomGVIyY4VI/AAAAAAAAFRA/QPiA6P4i-Do/s1600/embarquedelareinadesaba.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-PqIsdculF04/TomGVIyY4VI/AAAAAAAAFRA/QPiA6P4i-Do/s400/embarquedelareinadesaba.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659202104461943122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana, no creo en los refranes. Eso de que son consejos sabios ¡no va conmigo! Te pongo un ejemplo: “Con la vara que midas ¡serás medido!”. ¡Que sea menos! No creo que Moisés haya sido medido con el mismo cayado con que midió al Mar Rojo, ni que el Mar Muerto haya sido medido con la misma vara con que fue asesinado. No, mi querida muchacha, los refranes se aplican con la misma insolencia e ignorancia que la “vitacilina” se aplica a toda raspada. Todo hombre es medido con diferentes varas, dependiendo de su tamaño y de su tozudez. Un enano puede medir a un gigante con una vara enorme, pero es un despropósito que el chaparrito sea medido con la misma vara. &lt;br /&gt;Los niños de los años sesenta fuimos “medidos” con varas escolares. La mayoría de maestros nos azotaba con una vara. ¡Ah -cuentan- las varas de membrillo eran las preferidas de los maestros más perversos, por su flexibilidad y por su dureza! Algunas de esas varas se hicieron famosas porque, al estilo de los caballos de los personajes egregios de la historia y de la literatura, tenían nombres apoteósicos: una se llamó “Dalila” y no había niño Sansón que la soportara. &lt;br /&gt;Con el aval de otro refrán estúpido: “La letra con sangre entra”, los maestros se daban gusto empleando las varas. El maestro exigía aprender de memoria las capitales de los países del mundo. Me da pena decirlo ahora, pero no recuerdo cuántos países había en ese tiempo. Con esto que acabo de escribir, el lector ya se dio cuenta que nunca, ¡nunca!, aprendí los nombres de las capitales. Fui de los niños que recibió en las manos los azotes de la “Dalila”. Bastaba un simple titubeo para que el castigo apareciera: “¿Budapest?”. ¡No, no era Budapest! El maestro hacía la señal, los niños desaplicados colocábamos las manos como lo hacíamos cuando revisaban si las teníamos limpias y cerrábamos los ojos. Dos varazos aguaban nuestros ojos y salíamos al patio a seguir repasando la lección. &lt;br /&gt;¿Fueron medidos con la misma vara nuestros maestros fustigadores? ¡No! Al contrario. Crecimos y en nuestro corazón sólo dimos cabida al agradecimiento. Dicha muestra de afecto la cobijamos cuando reconocimos que ser maestro es una labor pesada. ¿Cómo moderar los reparos de cincuenta animalitos desbocados? &lt;br /&gt;Las varas con que medimos son diferentes a las varas con que nos miden. ¿Carlos Slim es medido con la misma vara con que él mide? Parece que no. Los poderosos siempre tienen varas que parecieran medir en el sistema inglés de pulgadas y de pies (por esto, tal vez, es frecuente tener una sensación de ser pisoteado ante la presencia de un poderoso). &lt;br /&gt;Los refranes, querida mía, son intentos de diseñar el mundo desde la perspectiva de los que poseen las varas. A veces me rebelo ante estos absurdos y trato de medir a los otros sin pensar en que la misma vara me será aplicada. La naturaleza aplica a cada ser humano una medida única, precisamente porque somos únicos. Algunos merecen un trato con vara de membrillo y otros con vara de bambú o con vara de nube. &lt;br /&gt;Pd. ¿De qué sirve saber que “no por mucho madrugar amanece más temprano” o que “al que madruga Dios lo ayuda”, si cada ser humano tiene su propio concepto de “temprano” y de “ayuda”? No es lo mismo recibir ayuda de un hombre generoso que de un político prepotente. ¿Quien es creyente cree que Dios ayuda? No creo que este concepto esté incluido en el diccionario Divino. Incluso pienso que Dios no nos mide con alguna vara porque las varas no sirven para medir el espíritu del hombre. Si los maestros de los años sesenta usaron varas fue porque no eran dioses y por esto es que, en el recuerdo, somos condescendientes con ellos.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-6260827749287700396?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6260827749287700396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/6260827749287700396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-el.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL AGUA QUE HAS DE BEBER TIENE BACTERIAS COLIFORMES'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-PqIsdculF04/TomGVIyY4VI/AAAAAAAAFRA/QPiA6P4i-Do/s72-c/embarquedelareinadesaba.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-5956396713582770850</id><published>2011-10-01T03:10:00.000-07:00</published><updated>2011-10-01T03:18:40.088-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO YA SOMOS OTROS, PERO AÚN NOS DISTINGUIMOS DE LOS OTROS.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-Is1aXzbkEXM/Tobn13F4lgI/AAAAAAAAFQY/N9g0yJ7ogOE/s1600/ilustraci%25C3%25B3n.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Is1aXzbkEXM/Tobn13F4lgI/AAAAAAAAFQY/N9g0yJ7ogOE/s400/ilustraci%25C3%25B3n.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5658464894345319938" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: Óscar Bonifaz publicó, hace años, un libro de fotografías que se llama “Semblanzas”. Ahí aparecen fotos antiguas de Comitán en contraste con fotos del tiempo de la edición. El libro nos enseñó que Comitán, como muchos pueblos del mundo, modificó su entorno arquitectónico y, con ello, su carácter. Ahora muchas casas carecen de “sitio”. Ayer vi que, a cuadra y media del parque central, remodelaron la casa del señor Albores y ahora es &lt;em&gt;Alborada - Plaza&lt;/em&gt;. Los “sitios” donde los niños jugaban al Tarzán o a las luchas están a punto de desaparecer. Los niños comitecos ya no juegan al aire libre; los videojuegos demandan espacios cerrados. Como no les “pega” el Sol ahora tienen la piel más blanca y se creen sajones. Los niños ya no trepan a los árboles para cortar jocotes o chulules (¡Dios mío, los chulules también están desapareciendo!). &lt;br /&gt;El centro de Comitán, como sucede en la ciudad de México y en muchas ciudades de esta patria, perdió su vocación residencial y ahora está convertido en un espacio exclusivo de restaurantes, cafés, posadas, hoteles, locales comerciales, bares, plazas y antros. Anteriormente, muchos propietarios destinaban un cuarto de la casa para el negocio; cualquier persona podía entrar a ese espacio delimitado, pero al interior de las casas sólo entraban los amigos, la gente de confianza y los empleados. Hoy, cualquier persona puede entrar a esas casas modificadas, porque se han convertido en espacios públicos. Don Enrique Trujillo jamás pensó que su casa se convertiría en la &lt;em&gt;Plaza Margarita&lt;/em&gt;. Esto ha trastocado la personalidad del comiteco: nos hemos vuelto más confianzudos, menos “respetuosos”. El sentido ritual de antes lo hemos olvidado. Las vendedoras que pasaban a ofrecer su mercancía lo hacían desde la calle, frente a la puerta abierta: “¿No merca’sté chayotíos?”, preguntaban y, sentadas en el quicio, con el canasto a un lado, esperaban la respuesta. Ahora medio mundo entra como Juan por su casa. Nuestras propias mujeres (¡qué bueno, dirán muchos!) olvidaron el recato que las hizo famosas en todo México. La timidez se transformó en desenfado y éste, en ocasiones, en reto. &lt;br /&gt; Al modificar la traza de las casas comitecas se modificó la personalidad del pueblo y de sus habitantes. Desapareció ese espacio que era la bienvenida de la casa: ¡el zaguán! Este espacio arquitectónico era como un  breve túnel nebuloso que, pasos después, se abría a la luz del patio central. ¡Nuestro carácter era así! Cuando saludábamos a un desconocido lo hacíamos con la penumbra del zaguán, pero instantes después le abríamos nuestro afecto, de la misma forma que se abría la flor de luz del patio. &lt;br /&gt;La transformación de nuestro pueblo derivó de cierto esnobismo y afán de copia. En los años setenta los comitecos pensaron que debíamos estar a la altura de las grandes ciudades del mundo. No faltó quien soñó con construir edificios de cinco o diez pisos, un poco para imitar el Empire State, de Nueva York. ¡Ah, la pucha! Un día, en pesadilla prehispánica, a Comitán lo treparon al altar del sacrificio y le arrebataron su corazón de adobe para injertarle uno de cemento y hormigón. &lt;br /&gt;Vos sos muy joven, querida mía; tu entorno ya tiene otro color y otro aroma. Vos estás hecha con las huellas de &lt;em&gt;porcelanite&lt;/em&gt; que cubren los pisos de todo México. ¿Podés imaginar que hubo un tiempo en que los pisos de las casas comitecas estuvieron cubiertos por mosaicos hechos en esta tierra, en los talleres de don Augusto Caralampio García o en los del maestro Paquito García o en los de don Enrique Cancino, entre otros? ¿Podés imaginar que los patios centrales y los corredores de las casas estuvieron cubiertos por ladrillos hechos en los talleres del barrio de Yalchivol? Ah, niña  bonita, los barrios también entraron en la confusión y ahora son colonias; por lo tanto, los nombres ya están “colonizados”. Las colonias tienen los mismos nombres que las de cualquier ciudad de México. ¡Transformamos nuestra identidad! &lt;br /&gt;Esto que te escribo no es para lamentar el cambio, ni para decir que “todo tiempo pasado fue mejor”. Esto es una mera reflexión de la forma en que los hombres cambiamos por la modificación de nuestro entorno; si el cambio es irreflexivo los pobladores extravían el camino. Escribo esto como una forma de decir que hoy, los comitecos ¡somos otros! Ni mejores ni peores ¡simplemente otros! Así como otros ¡los pollos engordados en granjas! Vos, sin ningún empacho vas a comer una hamburguesa en la &lt;em&gt;Plaza Las Flores&lt;/em&gt;, sin preguntar si la carne es de vaca engordada con &lt;em&gt;clembuterol&lt;/em&gt;. Esto que te escribo es sólo para decir que acá hay muchos, todavía, por fortuna, que desdeñan las gallinas de granja y prefieren un caldo ¡de gallina de rancho! ¿Mirás? Gracias a Dios, hay gente que no tiene complejos y prefiere los productos orgánicos a los transgénicos. Esto es para decirte que, en algún tiempo (no muy lejano), Comitán fue un pueblo orgánico. Hoy, tiene conservadores y, a veces, es un producto congelado. &lt;br /&gt;La transformación trajo beneficios al pueblo (envueltos en papel de estraza -des trazado- destrozado -de estresado). El Comitán de este 2011 es diferente al de 1950. Digo esta perogrullada para significar que nuestra personalidad también se ha modificado. Yo nací en los años cincuenta. El ritmo de los hombres y mujeres de mi generación ¡es otro! A veces te impacientás conmigo porque quisieras que caminara con la premura que vos lo hacés. ¡No puedo! El tiempo de mi tiempo era sosegado. Los cielos de aquellos tiempos se veían iluminados por papalotes más que por helicópteros. Mi tiempo es el que aún perdura en el barrio de La Pilita Seca, donde una señora saca una mesa a las siete de la noche y, bajo el resguardo de un foco, prepara chalupas, panes compuestos y tacos dorados. Ese tiempo donde la gente se sienta en la banqueta y mira pasar los minutos como si fueran horas y no segundos. Soy de tiempos donde la gente “banqueteaba”. &lt;br /&gt;Te cuento que en un pueblo de Oaxaca existe un taller donde están recuperando la fabricación de mosaicos. Un grupo de diseñadores incorpora diseños contemporáneos a la fabricación artesanal tradicional. Esto es un poco para decirle al mundo que las tecnologías de estos tiempos no están reñidas con el conocimiento ancestral. &lt;br /&gt; El libro de Bonifaz tiene un prólogo de Hermila Grajales de De la Vega -doña Milita- que reflexiona, precisamente, sobre la conjunción de lo tradicional con lo moderno. ¿Cuál es el secreto para aliar la tradición con la modernidad? Ciudades de todo el mundo nos han enseñado que es posible respetar los procesos de identidad sin renunciar a los avances de los tiempos actuales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd. Una vez, querida Mariana, escribí que Comitán desaparecería como pueblo, no el día que llegara una sucursal de &lt;em&gt;McDonald’s&lt;/em&gt; sino el día que cerrara la última cenaduría de panes compuestos. Las hamburguesas, como los marcianos, ¡llegaron ya!, pero nuestros panes siguen siendo disfrutados por nuestra gente, por jóvenes como vos. El otro día vino Raymundo Zenteno, famoso escritor, y lo primero que pidió fueron panes compuestos y los llevó a su regreso. Luego me escribió diciendo que su mamá y sus hijas los habían disfrutado, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. ¿Mirás? Tal vez es el secreto que demandaba doña Milita en el libro de Bonifaz: abrir espacios a la avalancha de la globalización sin ceder un centímetro a nuestra identidad; a aquello que nos hace diferentes; a aquello que nos hace auténticos, ¡únicos, no sólo en el mundo, sino en el universo! &lt;br /&gt;¿Paso por vos, mañana domingo, para ir al mercado Primero de Mayo a tomar un vaso de atol agrio? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-5956396713582770850?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5956396713582770850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/5956396713582770850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/10/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-ya.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO YA SOMOS OTROS, PERO AÚN NOS DISTINGUIMOS DE LOS OTROS.'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Is1aXzbkEXM/Tobn13F4lgI/AAAAAAAAFQY/N9g0yJ7ogOE/s72-c/ilustraci%25C3%25B3n.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-7129299979639495469</id><published>2011-09-30T03:35:00.000-07:00</published><updated>2011-09-30T03:38:43.068-07:00</updated><title type='text'>LOS QUE NO CUENTAN</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-4LDVesaV2k8/ToWcLBXDHLI/AAAAAAAAFQQ/gCNVPa_ETgs/s1600/IMAG0404.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 181px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-4LDVesaV2k8/ToWcLBXDHLI/AAAAAAAAFQQ/gCNVPa_ETgs/s400/IMAG0404.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5658100220018498738" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Con un abrazo respetuoso para la familia Figueroa Jasso &lt;br /&gt;por la ausencia física de don Rami.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desperté por el ruido, ¿o fue por el nombre fragmentado de la mujer? A la hora de abrir los ojos, recordé, en medio de la niebla inconsciente, algo como un vendaval de campanas y de cadenas chocando entre sí. ¡Tuve la certeza de que ese alud me había despertado! Luego dudé porque apareció el nombre. Me senté sobre la cama. Yo, que no sudo, sudaba copiosamente. Mi corazón latía como émbolo atormentado. Agucé mis oídos. Ya no estaba el ruido. Al contrario, ahora el silencio cancelaba todos los ruidos. Eran las dos de la madrugada. El nombre sí estaba presente. Eran fragmentos regados en el piso, como cucarachas, pero tenían una consistencia como de roca. &lt;br /&gt;Fue tal mi desasosiego que no volví a dormir. Mientras la madrugada llegaba pensé en el nombre. Ya no lo recordaba con exactitud, pero era el nombre de uno de los personajes de mi novelilla “Yo también me llamo Vincent”. Personaje que ya no aparece en la versión final. Apareció en algún momento de la creación y comenzó a tomar cuerpo, pero luego desapareció. Desapareció porque una amiga (a quien le di a leer la versión antes de publicarla) me cuestionó la importancia de dicho personaje. Después que lo comentamos me di cuenta que mi amiga tenía razón: ese personaje no aportaba algo al desarrollo de la trama; al contrario ¡confundía! Entonces, con la arrogancia del creador, eliminé el personaje. El texto ganó con esa eliminación. &lt;br /&gt;Tal vez esto fue lo que me despertó: ese desasosiego. ¿Cuántos personajes no han visto la luz porque el escritor los ha eliminado, por una u otra razón? Pensé, de inmediato, en el peso específico de El Quijote y de muchos personajes de la literatura. ¡Ah, cuántos personajes inolvidables!&lt;br /&gt;¡Que nadie diga que son personajes ficticios! Las vidas de los hombres y mujeres “reales” han sido tocadas por esos personajes “inventados”. &lt;br /&gt;Continuaba sudando, a pesar de que ya tenía despierto más de una hora. Ese personaje femenino ¿me reclamaba su muerte prematura? ¡Qué absurdo! Ni siquiera recordaba su nombre. Sin embargo, algo como un residuo quedó en mi cerebro. La prueba fue ese insomnio y ahora esta Arenilla. &lt;br /&gt;Ahora pienso en todos los “abortos” que han provocado los escritores; pienso en todos los personajes que pudieron ser y no fueron; pienso en que, tal vez, algunos de esos personajes pudieron ser importantes si hubiesen sobrevivido. Incluso pienso en los que permanecen adentro de gavetas y que nunca han recibido la luz del Sol. ¿Saldrán algún día? ¿No será que, en medio de todos ellos, existe un personaje que puede modificar alguna vida real? ¡Oh, Dios mío, pienso en que, tal vez, alguno de ellos puede, para bien, cambiar el mundo con sus palabras, con sus actitudes! ¿Quién puede asegurar que algunos de ellos no habría sido otro Quijote, por ejemplo, si los escritores lo hubiesen dejado  crecer? No es raro hallar en la vida real historias de niños que no prometían y se convirtieron en adultos maravillosos. &lt;br /&gt;Esa madrugada, cuando salió el Sol, prendí la computadora y busqué el borrador de la novelilla. ¿Por ahí habría quedado algún vestigio? ¡Nada! ¡Nada! A las siete de la mañana le envié un mensaje a mi amiga: por casualidad ¿guardaba el original que le di? Dos minutos después llegó la respuesta: ¡no!, ya lo había tirado a la basura. Otro mensaje: ¿se acordaba del nombre del personaje? Cinco minutos después: ¡no! También lo había botado de su mente. &lt;br /&gt;Bueno, pensé, eso ayudaba al proceso de eliminación. Si no recordábamos su nombre significaba que no era importante. Pero entonces ¿qué significaban esos fragmentos regados en el piso de mi espíritu? &lt;br /&gt;Ya tiene más de diez días que ocurrió. Sin embargo sigo dándole vueltas al asunto. Esto es como el Limbo donde -contaban los viejos- iban a dar los no bautizados. ¡Pero no! Ese personaje sí lo bauticé. El problema es que en algún instante extraviamos el nombre. Ese extravío lo causó su desaparición. Los autores, así como dan vida, ¿también son asesinos inclementes? ¿Esto es reflejo de la Creación? &lt;br /&gt;Ahora estoy seguro que fue el ruido el que me despertó esa mañana: el ruido de mi mente, de mi corazón. ¿A dónde van a dar los muertos? ¡Quién sabe a dónde irán! Los muertos del panteón literario, ¿adónde van? &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-7129299979639495469?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7129299979639495469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/7129299979639495469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/09/los-que-no-cuentan.html' title='LOS QUE NO CUENTAN'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-4LDVesaV2k8/ToWcLBXDHLI/AAAAAAAAFQQ/gCNVPa_ETgs/s72-c/IMAG0404.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-4226845165742543024</id><published>2011-09-28T02:25:00.000-07:00</published><updated>2011-09-28T02:27:33.284-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LOS JÓVENES SON LA LUZ DE CUALQUIER HORA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-cdo9C8To9qE/ToLoXhLn0bI/AAAAAAAAFP4/VvCe-iHIv-U/s1600/ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2Barenilla.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 162px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-cdo9C8To9qE/ToLoXhLn0bI/AAAAAAAAFP4/VvCe-iHIv-U/s400/ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2Barenilla.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657339572672516530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Querida Mariana: me emociona la juventud, por esto disfruto mucho la presencia de los jóvenes. En ello no debés mirar una nostalgia por mi juventud perdida (perdida en el tiempo y en la confusión imperante de mi comportamiento desordenado). ¡No! Vivo con gran emoción mis tiempos de adulto mayor (bah, qué eufemismo para tratar de desviar la idea de que ya estoy viejo). Vivo a gusto mi edad y, por nada del mundo, desearía volver a ser joven. Me siento bien a mis cincuenta y cuatro años; me sienta bien esta etapa de la vida que es como el inicio de la tarde sosegada. &lt;br /&gt;Te cuento esto porque el sábado pasado me acerqué a un grupo de jóvenes que tenía las alas de la vida prendidas en su sonrisa y en su corazón. Era un grupo de cinco muchachos, cuatro niñas bonitas y un muchacho con manos de surco. Con esto que te digo ya caíste en la cuenta que conozco al muchacho. Lo conozco porque en dos ocasiones ha estado en Comitán, tocando ese prodigio de instrumento que se llama marimba. Alexander Cruz ya lo conoce medio mundo y medio mundo reconoce su talento como ejecutante de marimba. La forma en que toca sólo tiene una palabra para designarla: ¡viento! Sus manos, brazos y cerebro son huellas de esa línea que hace crecer el agua. Cuando Alexander toca el mundo retoma su cara de papalote o de hoja de eucalipto en medio de un ventarrón. Sus manos fluyen como fluye la tela ante la sugerencia del aire. Nunca había estado cerca de él. Como la juventud me contagia me permití una bobera, le dije que si esa misma habilidad la sostenía en lo demás de su vida su novia debía ser una niña bendecida. Todos rieron y quedaron viendo a Iveth. Supe entonces que ella era su novia y que, como siempre, había cometido una imprudencia. Pero, querida Mariana, lo bonito de estar entre jóvenes es que el vacío siempre encuentra un puente, un puente que tienden ustedes mismos para que los viejos, como yo, no resbalemos (nuestros huesos se quiebran ante una caída). Rieron, disfrutaron mi derrapón. Gaby y María de los Ángeles Zepeda, de igual manera, soportaron que me metiera tantito en su vida. ¿Son gajo de algún árbol de San Cristóbal de Las Casas?, pregunté. Ellas sonrieron, me contaron que tocan el violín y entonces entendí porque abrazaban esos estuches con tanto afecto, tanto como si abrazaran el cielo que protege la nube llena del otoño. Marcela Escobedo, quien toca la viola, también sonrió y dejó que yo jugara con la manida idea que provoca la palabra. Por esto, para que yo no insistiera en mi ignorancia, ella, con magnanimidad, me explicó que la viola es un instrumento un poco más grande que el violín y su sonido es más grave e imitó el sonido. Yo, mi niña bonita, estaba fascinado con ellos. Marcela me dijo que se presentarían en el Teatro de la Ciudad, dos horas después. Resultó que esa noche presentaron la Ópera Bufa: “Marimba, la gran arrecha”, con música de Federico Álvarez del Toro y texto literario de Dolores Montoya-tramoya. Gaby auguró lleno completo, así que, sentenció, debía llegar diez minutos antes que comenzara la función para que yo encontrara asiento. &lt;br /&gt;Fui y disfruté el espectáculo, de la misma manera que lo disfrutaron todos los espectadores que llenaron el teatro. ¡Maravilloso! Y supe que había sido mi privilegio conocer a los artistas antes de su acto. Ahí, sobre el escenario seguían siendo la misma sonrisa de Dios. Las tres niñas de las cuerdas estaban frente a Federico y ante la menor provocación de la batuta demostraban por qué, en algún instante, eligieron esos instrumentos para abrazar el corazón del aire. Y en la marimba, ¡ah, en la marimba!, Iveth y Alexander jugaban a deshilar el viento. &lt;br /&gt;Pd. Sí, niña mía, me gusta estar con los jóvenes. Me gusta estar con vos y agradezco tu tolerancia. Los jóvenes son los más tolerantes del mundo porque descifran el mundo para nosotros, los viejos, en intento de decirnos que el futuro es de ustedes y que nosotros, nosotros, no podemos bordar el horizonte porque ya estamos parados encima de él. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-4226845165742543024?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4226845165742543024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/4226845165742543024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/09/carta-mariana-donde-se-cuenta-como-los_28.html' title='CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LOS JÓVENES SON LA LUZ DE CUALQUIER HORA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-cdo9C8To9qE/ToLoXhLn0bI/AAAAAAAAFP4/VvCe-iHIv-U/s72-c/ilustraci%25C3%25B3n%2Bpara%2Barenilla.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-3553585766385837064</id><published>2011-09-26T03:06:00.000-07:00</published><updated>2011-09-26T03:08:02.881-07:00</updated><title type='text'>DESDE LA VENTANA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-NcfmazmD0T0/ToBOzDXKnuI/AAAAAAAAFPc/oxr-QotLBBs/s1600/3638fb76-93a3-462d-a2a9-3cbd77b5b090.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-NcfmazmD0T0/ToBOzDXKnuI/AAAAAAAAFPc/oxr-QotLBBs/s400/3638fb76-93a3-462d-a2a9-3cbd77b5b090.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5656607770960109282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en: mujeres que son como las bolsas del mandado, y mujeres que son como la caja fuerte de un viejo avaro.&lt;br /&gt;La mujer mandado soporta todo. Está hecha de plástico o de costal. Es modesta a decir ¡ya basta! Su rutina se concentra en la línea que va de la cocina al súper o al mercado. Sirve para personaje de telenovela barata; de nube de guión donde “la chacha” conoce al “joven” multimillonario y éste, renunciando a su sangre azul, quiere mezclarse con los colores tierra. &lt;br /&gt;Después de una jornada intensa, se recuesta en un catre, abre las piernas como si jugara los juegos que juegan los amantes de las películas ¡y sueña! ¡El sueño es su premisa! Sueña que, en una torre de cajas de cartón, ella es la caja de arriba, la que está a punto del vuelo (aunque ya sabemos en qué termina la historia: el destino tira la torre y ella, ¡ella!, es la primera que cae y se da un somatón de canción de Los Tigres del Norte). &lt;br /&gt;Pega, en las paredes de su cuarto, con diurex, carteles de sus artistas favoritos: Arjona y Julión Álvarez. ¡Sueña! Sueña en la toalla con que el cantante se limpia el sudor; sueña en el peluche que los amantes regalan el día del amor; sueña en el corazón de los pasos no contados; sueña en la luz que sale de una lámpara de neón; sueña en los audífonos del niño que toca la guitarra eléctrica. &lt;br /&gt;Sale, los domingos, por la tarde, con sus amigas, a dar vueltas en el parque. ¡Sueña! Sueña con el equilibrio de los pájaros que se paran en los cables de luz; sueña en las botas de los que caminan sobre pisos regados con el matiz del invierno; sueña con palabras que huelen a luna o a foco de vestidor; sueña con el cuello de los avestruces; sueña con el rímel de las mesas donde hay frutos. &lt;br /&gt;Se pinta los labios con rojo achiote y se pone polvo rojo talco en sus mejillas. ¡Sueña! Sueña con las plumas que rellenan las almohadas de las cabras y de los cabrones; sueña con la mirada de una cadena de oro; sueña con los señalamientos de la carretera del sueño; sueña en todas las interrogantes enredadas en las manos de los indignados; sueña con la sombra de quienes soportan la luz de las doce; con el color trigo que crece en el cabello de las que se despiertan a las doce del día. &lt;br /&gt;Juega con la tierra, con el polvo, con un pedazo de jerga (dije ¡jerga!). ¡Sueña! Sueña con los hilos de luz que se reflejan en el agua; sueña con los residuos de vida que dejan olvidados los pepenadores; sueña con el reloj que nunca marca las horas, con la distancia que existe entre la ausencia y el olvido. &lt;br /&gt;La mujer mandado se mira al espejo, se sienta en el borde de la cama, se pone las medias y, con un diurex, trata de enmendar los hoyos. Es que las medias “se corren”, de la misma manera que la vida “corre” de las manos de la mujer mandado. Todo se le diluye entre los dedos, el amanecer, la tempestad y el destino. ¡Sueña! Sueña con la nada, con el vacío. Y, a veces, sólo a veces, logra llenar sus vacíos con un sueño donde sueña que sueña otro sueño lleno de sueños. &lt;br /&gt;A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en: mujeres que son como una farmacia, y mujeres que son como una droguería. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/553798571073496160-3553585766385837064?l=areni-ya.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3553585766385837064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/553798571073496160/posts/default/3553585766385837064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://areni-ya.blogspot.com/2011/09/desde-la-ventana.html' title='DESDE LA VENTANA'/><author><name>Alejandro Molinari Torres</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://i24.photobucket.com/albums/c27/videomx/Dibujo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-NcfmazmD0T0/ToBOzDXKnuI/AAAAAAAAFPc/oxr-QotLBBs/s72-c/3638fb76-93a3-462d-a2a9-3cbd77b5b090.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-553798571073496160.post-8706155957958542424</id><published>2011-09-24T03:25:00.000-07:00</published><updated>2011-09-24T03:33:47.938-07:00</updated><title type='text'>"YO TAMBIÉN ME LLAMO VINCENT", UNA NUEVA TENDENCIA EN LA LITERATURA CHIAPANECA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-LZOozxHviDA/Tn2xC7BVuZI/AAAAAAAAFPM/ODxS3Qflfyc/s1600/portada%2Bnovela.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 309px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-LZOozxHviDA/Tn2xC7BVuZI/AAAAAAAAFPM/ODxS3Qflfyc/s400/portada%2Bnovela.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5655871370808375698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nota: El doctor Sarelly Martínez escribió un comentario acerca de la novelilla breve "Yo también me llamo Vincent". Él, generoso, lo compartió conmigo y yo lo comparto con los lectores de este blog. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo también me llamo Vincent, una nueva tendencia en la literatura chiapaneca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                 Sarelly Martínez*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Alejandro Molinari admiro su pulcritud y elegancia en la escritura, pero sobre todo, su buen humor. Si tuviera que buscar un parecido, diría que me divierte tanto como su tocayo Baricco.&lt;br /&gt; Acabo de leer &lt;em&gt;Yo también me llamo Vincent&lt;/em&gt; y, pese a que cuenta una historia triste, disfruté aquí una anécdota, allá una buena frase, que dan, en conjunto ,un libro ligerito, sabroso, para disfrutarlo entre cervezas y botanas comitecas.&lt;br /&gt; Es difícil, enormemente difícil, saber manejar el humor. Molinari lo hace con elegancia y destreza. La única &lt;em&gt;arenilla&lt;/em&gt; que pondría sería ese constante recordatorio de Comitán: de los apodos, que ya sabemos que son variados e ingeniosos pero reiterativos, de la gente moldeada con plastilina y que a fuerza de repetirlo se ha hecho eterna y prototípica.&lt;br /&gt; Aunque a partir de lo local se expande el universo, preferiría que no hubiese tanta referencia a Balún-Canán. Se cae, a veces, en el lugar de siempre, solo con algunas anécdotas nuevas, propios de una &lt;em&gt;Rial Academia de los Cuchumatanes&lt;/em&gt;. Ese sería el único asuntillo que objetaría y sólo por objetar, pero yo sé que una de las muchas cosas que a Alejandro le da aliento, ánimos y gozo de escribir, es precisamente la referencia a esa tierra inasible, amada y cósmica.&lt;br /&gt; &lt;em&gt;Yo también me llamo Vicent&lt;/em&gt; me llegó por la generosidad de Alejandro. Sin conocerme me envió su novela –o no sé si la remitió traspapelada entre el montón de correos de sus amigos–. Como sea. Eso habla de su corazón ancho y abierto, para la botana, para el traguito y comentarios como el mío.&lt;br /&gt; Y ese teclazo generoso ha marcado, sin duda, una nueva tendencia de la literatura chiapaneca: tirar palabras por la red a mansalva, para regar con frases alegres, renovadas o marchitas a los escasos lectores.&lt;br /&gt; &lt;em&gt;Los quejitas&lt;/em&gt;, que se dicen víctimas de las políticas culturales y de la red asfixiante de amigos escritores –con sus clubes exquisitos– ya no tienen más pretextos: que den un teclazo a su obra, que no la guarden para el próximo siglo, que reciban nuestros amargosos comentarios ya, ahora, en esta tierra y no en la venidera. &lt;br /&gt; ¿Por qué a fuerzas se debe ver impresa una obra, muchas veces soporífera, pestilente y mala? ¿Cuántos árboles, esfuerzos y dinero se necesita para ver concretadas sus cien, doscientas páginas? Basta, digo, darle el teclazo final para sacar al autor de su oscuro anonimato al más reluciente parnaso literario.&lt;br /&gt; Stephen King puso en marcha el experimento de distribuir sus libros en internet con &lt;em&gt;The Plant&lt;/em&gt;. Sus lectores debía
