miércoles, 30 de junio de 2010

PARA MAÑANA




La ciudad del futuro es ésta donde vos y yo vivimos. Ésta será la ciudad de tus hijos y de los hijos de tus hijos. Nuestra ciudad es una ciudad de hoy, para nosotros, pero también es la de mañana. Por la tarde y por la noche nuestros pasos la recorrerán así como la recorren ahora. Por esto debemos luchar por ella, no dejar que otros la modifiquen a imagen y semejanza suya. Esta ciudad fue pensada para gente como vos y como yo, para gente que ama el aire y que le encanta mirar los árboles plenos de pájaros.
Ésta que vivimos es la ciudad del siglo XXII. No tenemos por qué imaginarla. Es un absurdo imaginar cómo es el corazón si basta abrirnos el pecho.
Acá, en estas calles, hemos prendido nuestros corazones en las paredes, como si fuesen de esos milagritos que cuelgan en los retablos de los templos; acá hemos vivido nuestros amores, hemos soñado e imaginado otro mundo dentro de este mundo. Acá, vos y yo reímos cada vez que alguien cuenta la anécdota de aquella reina de agosto a la que le fallaba “un remo” y que el poeta -previa apuesta- osó decirle la verdad sin decírsela, pues se acercó al trono y con sendas flores en las manos dijo a la soberana: “Por favor, entre el clavel y la rosa, su majestad ¡escoja!”.
En estas calles tan lejanas de la sal y del Sol de la playa; en estas calles que se inclinan o se retuercen asombradas ante las calles planas nos revolvemos como insectos.
Acá nacimos vos y yo. No importa preguntar si será el lugar de nuestra muerte, pues la vida es lo que importa en este momento. La vida es la puerta que nos lleva a decir que esta misma ciudad será nuestra la mañana de mañana.
Ésta no es París, ni Praga. No tiene el caché de Nueva York, ni la sutileza de Madrás. Es una ciudad humilde, con sandalias y túnica blanca. Es una ciudad mujer, de pechos generosos y muslos como de árbol de agua. Es una ciudad anciana que, en tiempo de frío, le duelen los huesos. Pero basta una copa de buen “comiteco” para calentar su corazón y su vista.
Carece de puentes levadizos, pero, en contraparte, tiene mil hamacas que acunan los deseos de sus muchachas.
Ésta será la ciudad de tus hijos. Ellos correrán por sus plazas, oirán sus campanas y jugarán rayuela o canicas sobre sus pisos de esponja. Por esto, ¡oílo bien!, no podemos dejar que le pongan afeites made in Taiwán. Porque es una ciudad con aroma de Selva, vos y yo debemos alentar los sueños de orquídea.
Al final del camino reconoceremos que fue y no fue de nosotros. Es una ciudad que no nos pertenece. Los de mañana nos la han encargado en este tiempo. Esta ciudad de barro, de adobe, de teja ¡no es nuestra! Les pertenece a tus hijos y a los hijos de tus hijos. Por esto es que debemos cuidarla, protegerla. Dicta la norma de mínima educación que vos y yo no debemos disponer de lo que no es nuestro. Nuestro sólo el corazón que nos anima, el pie que da el primer paso hacia el destino.
La ciudad del futuro es ésta donde vos y yo vivimos. El futuro no es un plasma en tercera dimensión o un video juego. El futuro es el cielo limpio, el rostro de canario, el agua simple que tocará el espíritu de tus hijos.

martes, 29 de junio de 2010

VOLVER A SER NIÑO


(Alumnas del cuarto semestre de la Licenciatura en Puericultura, de la UDS, extendieron una invitación a Amín Guillén Flores, José Gustavo Trujillo Tovar y a un servidor para asistir a la presentación de una recopilación de Leyendas y Cuentos. Paso copia del textillo que leí).

Agradezco la invitación. Acudo emocionado y sorprendido. Emocionado porque el trabajo que han hecho tiene que ver con rasgos de identidad, con la cultura de nuestro pueblo; y sorprendido porque, en estos tiempos de globalización y de efectos especiales, ustedes rescatan la antigua tradición de la narración oral. El hombre, lo sabemos, no es nada si no tiene conciencia de sus raíces culturales. Las sociedades más ricas son aquéllas que preservan las culturas que les legaron sus mayores.
El futuro nos lo pintan de colores metálicos y nos lo presentan automatizado. Los jóvenes de hoy, ustedes mismos, advierten que la tecnología facilita las tareas del hombre, cada vez más. ¿Qué tiempos vivirán los niños del futuro? Un futuro inimaginable, un futuro en donde la robótica jugará un papel preponderante. Y ante esto, los profesionales de la educación, tarea en la que ustedes están inmersos, deben estar preparados. Y deben estarlo porque la distancia que existía entre educandos y educadores, en el siglo pasado, se acorta en este siglo. Pareciera que en algún instante del futuro la brecha se revertirá y los educadores quedarán a la zaga de lo que, en términos de tecnología, sabrán los niños y jóvenes. Ya en estos tiempos vemos algunos maestros que reconocen su impericia en el manejo de la computadora, de los celulares y demás chunches tecnológicos. Esto ocasiona un desfase en el sistema tradicional de educación. ¿Qué conocimiento transmitir si los niños y jóvenes superarán en destreza tecnológica a los adultos?
No obstante este panorama, en apariencia, aterrador por inconcebible, el proyecto que hoy ustedes presentan es sintomático de un camino correcto. ¿Por qué digo que es un camino correcto? Porque los niños de este siglo, así como los del siglo XXII y los del XXIII seguirán siendo niños y nuestro inconsciente colectivo necesitará muchas más generaciones para modificar su estructura. Los niños del futuro también soñarán, también se emocionarán a la luz de una vela cuando el abuelo les cuente un cuento o una leyenda. Las velas serán diferentes a las que hoy usamos pero las historias serán muy semejantes a éstas que hoy han recopilado. Las leyendas y cuentos que hoy presentan no son más que la continuidad de las leyendas e historias que desde el principio de los siglos emocionaron a los primeros hombres. Seguimos teniendo temores; seguimos ignorando todo acerca del universo; seguimos emocionándonos ante la pasión del hombre. Seguimos siendo hombres y hombres serán los hombres del futuro. En el siglo XXIII (esperemos que la humanidad llegue plena a este tiempo) los hombres elevarán su mirada al cielo y seguirán sintiendo esa mezcla de asombro y pavor ante el gran misterio. Porque, por más avances tecnológicos que logre, el hombre jamás alcanzará a tocar el corazón de esto que llamamos creación.
La leyenda nace en el intento de dar respuesta a los misterios de la vida y de la muerte. Todo aquello que no encuentra una explicación en el plano de la física; todo aquello que no puede ser tocado, que se vuelve esquivo ante el razonamiento, es pretexto para la creación; y ya ustedes se dieron cuenta que cada uno de los pueblos (por su herencia cultural) imagina y crea historias diferentes. Las leyendas nuestras son diferentes a las de la India o a las de Francia, pero todas están unidas por un cordón umbilical común: el toque humano. Aunque en las leyendas y en los cuentos aparezcan animales fantásticos, increados, tal creación está en relación directa con nuestros sueños. Acá, en nuestra cultura, no hallamos esos animales prodigiosos que se llaman dragones, pero tenemos otros animales para alimentar nuestra imaginación y nuestros temores. Los animales fantásticos que pueblan nuestras leyendas no son enormes ni tienen alas. Nuestras proyecciones son más terrenales. ¡No podía ser de otra manera! Nosotros, ya nos lo dijeron los antiguos estamos hechos de maíz. Tal vez algún día, cuando las leyendas encuentren el hombre formado por el viento y por el aire, nuestros animales serán prodigiosos como un dragón, mientras tanto corresponde a ustedes y a los estudiosos de estos fenómenos mentales descubrir porqué nuestras leyendas están tan ligadas a la tierra y a la oscuridad. Nuestros cuentos están ausentes de luz, se regodean en la penumbra.
Por el momento no suspendo la emoción de mi espíritu. Me reconforta saber que ustedes han investigado acerca de los juegos tradicionales y que tienen en sus manos y en su corazón la fórmula para acercar el mundo a los niños de hoy y del futuro. El videojuego jamás suplirá la emoción de salir al patio y jugar una ronda. Esta ronda no es más que una réplica del ritual que hicieron los antiguos pobladores de estas tierras para agradar al Dios del Sol y de la Luna.
Los niños de todos los tiempos se emocionaron, se emocionan y se emocionarán con el juego más sencillo que nos presenta la vida: ¡el juego de la vida!
Hoy volvemos a ser niños, gracias a ustedes y nos sentimos bien, muy bien.
Gracias.

lunes, 28 de junio de 2010

INSTRUCCIONES PARA SER UN BUEN VOYEUR




1.- Ir al bosque con prismáticos y entrenarse viendo los pajaritos sobre la rama más alta del árbol (en caso de varones se recomienda, en lugar de pajaritos, observar palomitas).
2.- Comprar el periódico Le Monde y abrirle dos pequeños orificios para ver a la muchacha bonita que está sentada en la mesa de enfrente.
3.- Imaginar que la muchacha bonita es el periódico Le Monde y abrirle dos pequeños orificios en el centro del corazón.
4.- A la amada regalarle un espejo especial para baño con una mini-cámara integrada. Disfrutar cada instante en que ella pregunta: “Espejito, espejito, ¿quién es la más bonita?” (El espejo debe ser de esos que tienen sistema desempañante automático).
5.- Salir a la carretera, levantar el dedo y pedir aventón. Recordar que no importa el destino sino el trayecto que tenemos marcado por el Destino.
6.- Comprar un reloj que no marque horas ni minutos ni segundos, sino que marque sueños.
7.- Ir a playas vírgenes y bautizarlas con nombres sugerentes. No se valen nombres como: Playacaíste o Playatefregué.
8.- Hacer correr el rumor en todo el edificio que uno sabe leer el café, las manos, los ojos y los pliegues del alma y del cuerpo.
9.- En temporada de invierno proyectar imágenes de verano sobre la ventana del departamento de la amada a fin de que ella use ropa ligera.
10.- Usar zapatos que tengan afiches de los hombres más hermosos del mundo. No hay mujer que se resista a echar una mirada hacia abajo.
11.- Cuando la confusión aparezca en las mentes femeninas es preciso que las muchachas bonitas dejen de besar sapos y se conformen con el plebeyo de la esquina.
12.- Invitar a todas las pulgas del vecindario para hacer un recorrido por el Zoomat trepados en el lomo del primer perro callejero que pase frente a la casa.
13.- Inventar un material que se deshaga con el primer pensamiento de su creador. A todas las amadas regalarles blusas y sostenes con dicho material.
14.- Leer La Biblia. Cerrar los ojos y señalar con el dedo (es conveniente hacer trampa a fin de que las páginas elegidas sean las de El Cantar de los Cantares).
15.- Ir al Zoomat, los domingos. Tratar de apropiarse del secreto de la mirada del águila y de la sensualidad del movimiento del jaguar.
16.- Recordar la máxima que dice: “Los ojos son las ventanas del alma”. Con esto podemos saber cuál es la mejor ventana para alegrar el espíritu.
17.- Recordar que en el juego lo importante es el hombre. Si hay hombre y no hay balón ¡hay juego! Lo contrario es imposible (en esta pará-bola el balón es una metáfora de la muchacha bonita).
18.- Los muros de roca colapsan ante una buena mirada.
19- Nunca decir “Lo siento” cuando quebramos un vaso de cristal o deshacemos un nudo de viento, y
20.- Sorprender a la vecina diciéndole: “Doble contra sencillo que hoy llevas puesta la roja de encaje”.

domingo, 27 de junio de 2010

EL VASCO, ¡UNA BASCA!


NO DABAN UN PESO POR NOSOTROS.

sábado, 26 de junio de 2010

PRESENTACIÓN LIBRO "EL REY EN ACALA"


(El viernes 25 de junio se realizó la presentación del libro "El Rey en Acala", de José Martínez Torres y Antonio Durán Ruiz. Como presentadores estuvimos Marvey Altuzar y un servidor. Paso copia del textillo que leí).

El libro que hoy se presenta da testimonio del viaje que José Alfredo Jiménez realizó a Villa de Acala, Chiapas. Un día, la historia consignará el viaje que a Comitán realizaron el día de hoy los autores de este libro. Y esto será así, ¡es así!, porque una y otra historia sintetizan el destino del hombre: ¡el viaje!
José Martinez Torres y Antonio Durán Ruiz, destacados maestros universitarios, decidieron un día escribir “la historia verdadera de José Alfredo Jiménez en Chiapas”. ¿Por qué escribir un libro con esta historia?
Marvey y yo, privilegiados con la invitación, tenemos una encomienda compleja pero grata: tratar de sintetizar el contenido de este libro a fin de que se interesen por leerlo. Lo deseable es que ustedes, al término de la presentación, adquieran el libro y se vuelvan cómplices de esta aventura.
Si me concretara a leer la información exacta que trae la contraportada habría cumplido tal encomienda. Vean ustedes si no. Leo:
“En 1972, el músico José Alfredo Jiménez visitó Villa de Acala, un pequeño pueblo de Chiapas. Tal hecho marcó un antes y un después en la historia de la comunidad. Este libro quiere dejar por escrito el testimonio de lo que sucedió y busca formar parte de la polémica acerca de lo que caracteriza al mexicano. La reconstrucción de los hechos se atiene a los testimonios de quienes los vivieron. Se da espacio también a los datos aportados por los hijos del artista, y se incluye un estudio literario acerca del compositor y un mínimo contexto histórico de Acala, así como el repertorio de las canciones interpretadas por un hombre que escribió acerca de las heridas, las soledades, las angustias fundamentales, y cuya obra constituye un manantial poético cuya voz ha rebasado el territorio mexicano”.
¿Ven? Todo está dicho. Pero, debo decir a ustedes que este libro es fruto del mérito de sus autores. Si la información es completísima, amena y erudita; y la erudición es sencilla y diáfana; y la amenidad es parte del rigor; y la apariencia de totalidad no es más que la punta del iceberg para ahondar más, es por el buen oficio de los autores.
¿Ahora sí ya todo está dicho? No. Si me permiten concluiré mi participación diciendo que este libro es como un espejo en donde nos reflejamos todos, ¡todos!, sin excepción. Mientras anduve en cantinas jamás oí una canción de José Alfredo. Y esto fue así, tal vez, porque las canciones de José Alfredo no entran directamente al cerebro, sino que, como lapas, se adhieren a la piel, penetran al torrente sanguíneo y se instalan para siempre en ese órgano que se llama corazón. A mí me transfundieron las canciones de José Alfredo mucho antes que yo supiera que el corazón se agrieta. Conocí a Alfredo en este pueblo a la edad de ocho años. Lo conocí por un disco que una tía me trajo de la ciudad de México. ¿Por qué ella me trajo un disco de él? No sé bien a bien, pero imagino que por la misma razón que un día un grupo de chiapanecos trajo a José Alfredo a Villa de Acala: Por una razón sin razón definida que tiene que ver con sustancias de herencias y legados inscritos en el subconsciente colectivo. Mi tía me trajo un disco de cuarenta y cinco revoluciones con “El corrido del caballo blanco”. Desde el instante que tuve el disco en mis manos lo puse una y otra vez, hasta que, a mi memoria no le quedó más que aprender la letra de ídem. “Y este es el corrido del caballo blanco que un día domingo…” y por ahí. Yo no sabía, lo juro, que la canción fuera de un tal José Alfredo. ¿Qué le puede importar a un niño saber que un hombre había escrito esa canción tan triste? Y digo triste porque cuando mi papá vio que me la sabía (debo confesar que yo no cantaba tan mal, era entonadito) me convirtió en su “crooner” oficial. Cuando sus compas llegaban a la casa a echar traguito, él me llamaba y yo, emocionado, trepaba a una silla y cantaba la del caballo blanco. Al final mi papá me veía orgulloso y yo también me sentía igual. Bajaba de la silla, alguno de los alegres compadres me felicitaba, me babeaba y yo iba al patio trasero de la casa y me ponía a llorar. Aún hoy me conmueve la imagen del niño que, acurrucado, en el rincón lloraba la desgracia del caballo blanco que iba con el hocico sangrando, y ya a punto de morir cuando pasó por Mexicali. Claro, ahora sé que el tal corrido, José Alfredo lo escribió basándose en un viaje que, en automóvil, y durante una borrachera, realizó al norte del país. ¿Así que el tal caballo era un auto? ¿De cuántos caballos de fuerza? José Alfredo no supo lo que me hizo de niño. José Alfredo no supo lo que le hizo al espíritu de los mexicanos. Por esto es que el libro que hoy se presenta es importante, porque es un intento de hallar ese misterio. De encontrar algo que ayude a encontrarnos.
A mí José Alfredo me hizo llorar sin necesidad de estar borracho. Sé, ahora, que las canciones de José Alfredo no sólo están en las rocolas de las cantinas más sórdidas o en los burdeles donde las mujeres, de bocas pintadas, esperan a los clientes. José Alfredo, ya lo entendí, está en cada uno de nosotros y sus canciones son como el aire. Casi sin percibirlo respiramos a José Alfredo y no hay vacuna que pueda inmunizarnos contra eso.
Por esto, creo yo, los maestros José y Antonio fueron a Villa de Acala y se avocaron a escribir este libro que es un mínimo y enorme testimonio de lo que estamos hechos los mexicanos. Tal vez algún día, Marvey, Angélica y yo, exalumnos que admiramos a los autores, iremos al país donde ellos habitan y escribiremos un corrido que comenzará así: “Este es el corrido de José y Antonio que un día viernes felices arrancaron, e iban con la mira de llegar a Acala habiendo salido de Tuxtla”. Mientras tanto, vemos que “por la lejana montaña va cabalgando un jinete”. Que nadie lo dude, ¡es José Alfredo convocado por nuestros brillantes autores!
Bienvenidos, admirados maestros, bienvenidos a Comitán. Gracias por este libro. Estoy seguro que su lectura hará que entendamos un poquito mejor de qué estamos hechos los hombres de estas tierras.

viernes, 25 de junio de 2010

EL PAÍS SIN TEMA




Cuentan de hombres de un país que, en determinada fecha, hablaban sólo de un tema. Así como llegan las estaciones temporales así llegaban las temporadas de plática a ese país lleno de montañas y de ríos de agua como de viento. No se sabía cómo, pero de pronto, medio mundo se encontraba hablando de cosechas o de encierros y no se hablaba de nada más. No porque estuviera prohibido o porque la gente hubiese esquivado ciertos temas, sino porque nadie tenía más tema para hablar. Era como si una niebla de olvido llegara y sólo existiera una ventana para respirar.
Quienes llegaban de fuera trataban de hablar de otra cosa. Iban a los hospedajes o a los restaurantes o a las plazas y hablaban de habanos, de árboles, de pisos, de departamentos, de pájaros o de sueños, pero si el tema de temporada era el sexo, por ejemplo, todo mundo de ahí, como si fueran grandes albureros, relacionaban las pláticas de los extranjeros con la plática de casa. Los de afuera se aburrían y, después de hacer intentos por introducir nuevos temas, se aburrían y se largaban a sus países de origen, y los nativos quedaban tan tranquilos y seguían con la encuesta de las palabras que son como zonas erógenas. Unos decían que las palabras soeces ponen a la hembra sobre la cama; otros decían que no, que las palabras generosas son el mejor alimento para la pasión; no faltaban los que aseguraban que las palabras tiernas convencen a la más pintada. Entonces hacían la correspondiente apuesta y salían a las calles, a los callejones y a las plazas a hablar con las muchachas bonitas. Como las muchachas también no tenían más tema de conversación que el sexo sabían que todo estaba relacionado con él, así que, a final del día, todo mundo terminaba haciendo travesuras en las camas, en las hamacas y sobre mesas de cocina. Las palabras, todas, eran como los mejores afrodisiacos y tanto servía la palabra “coger”, como la palabra “vínculo” así como la palabra “almohada”.
Era un sentimiento. De pronto, así como había aparecido el tema se iba y al día siguiente aparecía otro. La gente no se daba cuenta del cambio, comenzaba a hablar de la otra cosa, como si nada, pero algo indefinible, un algo como viento cubría a los habitantes. En su corazón algo les advertía que un tema era más cercano que otro. Esto lo advertían los de afuera. Era algo que flotaba en el ambiente. Por esto, ahora puedo decir a ustedes, lectores de El Heraldo de Chiapas, que el tema más caro era el sexo. Todo mundo andaba sonriente, las muchachas tomaban un color de durazno y leían a Sade y a Bataille.
Algunos de afuera pensaban en la posibilidad de intervenir en estos procesos complejos a fin de provocar el tema del sexo de manera más frecuente y descubrir el secreto para trasladarlo a otros países, pero la mayoría juzgaba eso como intervención descarada en un designio divino y lo consideraban un anatema, en el sentido de maldición. Así que los de afuera dejaron tranquilos a los de adentro. Pues luego se dieron cuenta que también ellos tenían ciertos atisbos de ese don, pues, de vez en vez, les llegaba el tema del fútbol y no hablaban de otra cosa. Era una lástima que los de afuera no tuvieran la perfección de los otros, pues un buen porcentaje de extranjeros parecían inoculados y hablaban de otros temas y las mujeres de los monotemáticos comprobaban porqué el sexo era el tema más esperado en el país lejano, mientras sus maridos hablaban de fútbol y nada más que de fútbol.

jueves, 24 de junio de 2010

LUPITA DELVIENTO


Escribo a las cinco de la mañana. Escucho afuera lejanos ruidos de motores de autos que pasan por el bulevard. Imagino, es probable, que a esta hora Lupita Guillén Utrilla reciba el grado de Maestra. Pienso si a esta hora ella canta en Italia. No lo sé. Únicamente imagino. Lo hago porque en cuanto me paré prendí este "chunche" y hallé el siguiente correo que me envió Lupita Utrilla Alvarado:

"Con mucha alegria les participo que hoy a la 5 am. hora de México ..12 hrs. hora de Italia, será el examen de Titulación de Maestría de Lupita en la "Sala Vivaldi" del Conservatorio Jacopo Tomadini (plaza 1o. maggio) Udine, Italia, donde terminó la Licenciatura y la Maestría en Canto de Òpera y Concierto..."

Por esto, las dos Lupitas deben saber que los comitecos compartimos su alegría y nos sentimos orgullosos de este logro; así como nos sentimos orgullosos cada vez que leemos en la prensa o escuchamos en la radio o en la televisión que Lupita ofrece su don en una sala de conciertos.
Conocí a Vivaldi gracias al padre Carlos, en la secundaria del Colegio Mariano N. Ruiz. El Padre enviaba a los dos mejores alumnos del grupo (y a los que les tenía más confianza por ordenados y bien disciplinados) a traer el tocadiscos de su estudio para llevarlo al salón. En el salón ponía un disco (¡Vivaldi!), levantaba las manos y, como si fuese Director de orquesta, movía las manos en movimiento de cuatro por cuatro y nos transportaba a una sala de conciertos.
Lupita soñó con cantar ópera. Hizo realidad su sueño. Lejos de mensajes mediáticos de selección mexicana, ella es una triunfadora en el país y en Italia.
Su privilegiada voz se auna a un carácter decidido y afable. Ella nació en Tuxtla, pero su familia es comiteca y ella misma, cuando viene a Comitán, es humilde y generosa con todos nosotros. Por esto, hoy le enviamos un abrazo humilde y generoso, como es el corazón de este pueblo.
¡Felicidades a ella; a doña María Antonieta, su orgullosa abuela, destacada escritora; y a Lupita, su linda mamá! Y con ellas a toda la familia y a todo Chiapas.
Ahora, en el bulevard hay silencio. Imagino que es el mismo silencio que se hace un minuto antes que Lupita aparezca en el escenario; un minuto antes que el director de orquesta vea al grupo para indicar que pronto levantará la mano para iniciar; un minuto antes de que Lupita sorprenda al prodigio mismo.
En este silencio doy gracias a Dios por la gente buena que nos manda. Por la terquedad del padre Carlos y por la voz privilegiada de Lupita. Son personas que llegan a esta tierra para compartir, para decirnos que hay esencias sublimes.
¿De qué color es el cielo ahora mismo en Italia? Acá está oscuro, pero debo decirle a Lupita que ya muy pronto se llenará de luz.

miércoles, 23 de junio de 2010

EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE COMITÁN SERÁ PILEÑO



La casa de la tía abuela Juanita era el punto de reunión. La casa era generosa, con un patio y jardín extensos, un árbol que parecía casa de todos los zanates de Comitán y unas albercas adonde llegaban muchos muchachos a bañarse. La tía, sentada en el corredor, extendía la mano y cobraba el peso para tener derecho de usar “los tanques” del agua de La Pila. Porque todos los Bermúdez se reunían en ese mítico barrio y en esa entrañable casa. En el patio jugábamos pelota o “escondidas”
Entre la “primiza” siempre aparecía Rafa, hijo de tío Jorge y tía Mercedes. Hace como quince días me topé con un cartel y vi que Rafa contiende por la Presidencia Municipal de Comitán. En la ciudad, igual que en todas las demás del estado, los candidatos efectúan recorridos por todo el territorio a fin de que la ciudadanía conozca su propuesta.
Rafa Bermúdez es candidato del PT y, estoy seguro, al jugar cerca de los tanques o en el huerto donde siempre estaba Chepito de todos jamás pensó que un día aspiraría al más alto privilegio al que un comiteco puede aspirar. Así como tampoco lo pensó el aspirante de la coalición PRI-Verde, Toño Aguilar, quien también es oriundo de un barrio tradicional de este pueblo: La Pilita Seca; es decir, el próximo presidente será de La Pila, de la pila seca o de la llena de agua.
A mí me gustaba que Rafa nos invitara a su casa porque ahí su mamá -la querida tía Meche- tenía el taller de las imágenes de San Caralampio. Cientos de imágenes de madera salieron de sus manos. Entrar a la casa de Rafa era entrar a un mundo mágico. Imágenes de todos tamaños aparecían sobre la mesa donde la tía trabajaba o sobre un estante donde ya estaban listas las imágenes para darles la capa de pintura.
Hoy, el niño que creció entre decenas de imágenes de madera, aspira a la presidencia del pueblo. Su lema es: “Por Comitán, ¡trabajemos juntos!”. No se trata de implorar a San Caralampio un milagro (que, acá entre nos, es “rete” milagroso), se trata de unirnos en torno a nuestra casa común: ¡Comitán! Entiendo que este llamado de mi primo rebasa el tiempo de campaña, se inserta en un grito que, independientemente de quien obtenga el triunfo electoral, debe llenar nuestras conciencias. Se trata de trabajar juntos, no para beneficio de intereses particulares sino para beneficio de nuestra comunidad.
Un día la tía abuela Juanita murió, lo mismo hizo la tía Meche. El taller desapareció de la casa de Rafa, y el árbol del patio de la casa de la tía abuela cayó. Pero la familia siguió unida, con la unión que es ahora el deseo de Rafa. Pienso ahora que su lema tiene que ver con ese árbol que cuidó nuestros juegos infantiles y sirvió de casa para tantos pájaros. Hoy, Comitán debe resembrar y proteger un árbol. Esto sólo se logra con el trabajo conjunto y con un objetivo común: ¡Comitán!
Estoy de acuerdo con Rafa: Por Comitán, ¡debemos trabajar juntos!

martes, 22 de junio de 2010

MENTIRAS SIN VERDAD



¿Quiénes están más cerca de la verdad? Dicen los estudiosos de la obra de Borges que el universo es un misterio que jamás llegará a entenderse.
Al mundo le encanta elaborar teorías del origen o de la circunstancia del universo, pero ninguna de ellas satisface. Todas son como barajas de un juego de naipes y este juego admite una serie de entrecruzamientos. El universo puede ser el objeto inacabado de un Dios aburrido o bien puede ser un reflejo de una imagen alterna. El universo bien puede ser una idea infinita y en esta infinitud radica su vacío.
Muchos se plantean la posibilidad de universo como idea.
A Mariana no le gusta leer a Borges. Me dice que prefiere a escritores más sencillos. Nunca se plantea alguna ideal del universo como idea. Se levanta, corre la cortina, abre la ventana y mira el Sol, el patio de su casa, los pájaros que juegan en los árboles o en la pequeña fuente, con el agua siempre verde.
A veces sube a su auto y maneja sin rumbo definido. Al llegar a un bosque baja y camina por en medio de los árboles. Abre los brazos y se tira sobre el pasto. Así, con los brazos debajo del cuello mira el cielo, busca parecidos a las nubes.
¿Quiénes están más cerca de la verdad? ¿Los filósofos que se plantean teorías infinitas o mi afecto que, sin torceduras, sabe que el universo es ella?

lunes, 21 de junio de 2010

DE UNA CHISTERA



“Saramago murió”, me dijo Miguel. Y eso fue todo. Porque en la vida, después de todo, todo es nada o es algo que, dicen, es todo.
Para hablar o escribir de Saramago no debe usarse cualquier palabra. Es necesario subir a la cima y elegir las palabras más humildes. Como si uno fuese un Moisés y abriera los mares para elegir las estrellas del fondo marino. Tal vez José-mago se ofendiera con este símil, pero sonreiría al descubrir que Moisés también fue un mago e igual que él salvó la vida al navegar sobre aguas de ríos.
Porque el viaje de la literatura no se da en la tierra sino en el agua y, sobre todo, en el aire. Por eso la palabra del Mago está llena de aire, hilo donde vuela el papalote y los sueños de los hombres que aspiran a mejorar el mundo.
Mago de todos los vientos, menos de aquellos opresores; menos de aquellos que huelen (o apestan, diría) a tufos de religión, de poder o de soberbia.
Mago -ateo por los cuatro costados, por las cuatro estaciones, por los cuatro puntos cardinales- fue un hombre bueno. ¿Puede pedirse algo más a un hombre?
Con el mismo atrevimiento de algún texto, en su vida se atrevió a escribir sin puntos ortográficos. Caminó con temeridad en sandalias.
Mago de todos los vientos y de un solo Pilar, el que sostuvo su río.
A mí, snob, siempre me atrajo la idea de la relación con su mujer. Un poco al estilo -así lo imaginé- a la que tuvo Cortázar con Aurora, mientras Aurora iluminó las madrugadas de Julio.
Las relaciones de complicidad, de “encuache” total, siempre las veo como extensión de la máxima relación: la literatura.
Imaginé siempre a Mago escribiendo mientras Pilar del Río leía el original y lo traducía al español. Imaginé el sol cálido de Las Canarias botándose a mitad de la biblioteca, dorando los pies de ella y las manos de él; imaginé el viento levantando las hojas como si levitaran; el espíritu, como si levitara.
Él no escribió para los de “alzacuello”, para los de “cuello blanco” o para los “tumbacuellos” y sin embargo éstos lo leyeron con inusual atención. Él escribió para los que tienen al frío como cobija, para los que vuelan con las alas recortadas; para los que tienden su ropa andrajosa sobre el tendedero e imaginan que no son harapos sino redes para coger peces.
Mago no hizo milagros (de haberlos hecho los poderosos lo hubieran crucificado sin antes haberse lavado las manos). Mago no hizo prodigios, ni se sacó algo por debajo de la manga. A la vista de todo el mundo puso los libros sobre la mesa e invitó a sus lectores a jugar con ellos.
¡Que cada lector invente su juego! ¡Que lea a su propio ritmo! ¡Que deshoje el corazón con las manos o con los labios!
Sé que en un texto de estos no se vale enviarle a Pilar del Río un abrazo, desde estas tierras donde una vez el pie de Mago bendijo estos lodazales llenos de miseria; por esto, mejor hago silencio y no envío algo más que el viento, más que el Sol, las nubes y una sola palabra: Siempre.

domingo, 20 de junio de 2010

EL DEL ESTANQUILLO


La escritora Carmen Boullosa me habló, un día, de la memoria privilegiada de Carlos Monsiváis. Todo mundo reconoce que Monsiváis poseía una memoria fotográfica. Esto le permitió reunir un bagaje cultural impresionante. A lo largo de su vida "coleccionó" miles de datos en su mente (recordemos que la gran pasión de Carlos fue el coleccionismo). Un compa que era su detractor (famoso intelectual tambièn) decía que Calos estaba enterado de todo porque, como si fuera comiteco, desde muy tempranito hablaba por telèfono con sus contactos y éstos lo mantenían al día de todo el acontecer nacional (era una especie de secretario de gobernación recibiendo informaciòn del CISEN). Si no pongo el nombre del compa detractor es porque, al contrario de Monsi, yo no poseo ese don. A mí se me resbala todo (bueno, esta es mi fortaleza).
De ahí pues Monsi logró escribir una obra monumental (si bien no en libros, sí en revistas y periódicos). Como que a Monsi no le atrajo la idea de la gloria por escribir la gran obra, sino más bien se dedicó a mostrar cada ladrillo que hoy, lo sabemos y medio mundo lo reconoce, constituye una obra monumental.
Uno de los grandes méritos de Monsi fue poner en primer plano lo cotidiano, lo que se llama cultura popular. Mientras todo el mundo intelectual le hacía el feo a las revistas de monitos, por ejemplo, él dedicó ensayos importantes que demostraban la riqueza de ese mundo. Nos dijo que el mundo de los muñequitos de plástico de luchadores ¡era importante!
Monsi fue un cronista crítico e irónico y estas dos capacidades lo convirtieron en un mito.
Cuando se olvidaba de lo esencial y se colocaba en el plano de "memoria sorprendente" Monsi se volvía aburrido. El mejor Monsi es el Monsi que también era irónico consigo mismo.
Su columna periodística: "Para documentar nuestro optimismo" nos enseñó una definición precisa de la palabra optimismo. En nuestra sociedad, frecuentemente, a un optimista le damos la connotación de "inocente". Él nos dijo que el optimismo es la capacidad de ironizar, a pesar de todo. De ironizar sin conceder un ápice de tolerancia a las estupideces de los gobernantes.
En fin.
Siempre se habló del aparente don de ubicuidad que poseía, pues en una fecha tenía tres o cuatro presentaciones y, sucedió en ocasiones, a veces coincidió en presentarse en diferentes lugares a la misma hora. ¿Por qué se daba esa ocurrencia? Porque era un hombre muy solicitado, su presencia jalaba interés. Hoy, no faltará que en algún programa todavía lo anuncien como ponente de alguna conferencia y alguna revista ponga su nombre en el Consejo de Redacción. Pucha.

sábado, 19 de junio de 2010

LOS IRREPARABLES


Fallece alguien famoso y los otros dicen: "Es una pérdida irreparable". Ayer falleció José Saramago, ¿qué tan irreparable es su pérdida?
Las muertes que son irreparables son las de los hombres que pasan como el viento; las de los hombres intrascendentes.
Los hombres que siembran ideas jamás dejan ausencias irreparables.
Si bien es cierto ya no vuelven a elaborar ideas nuevas, también es cierto que ya dejaron un buen trecho sembrado.
A raíz del Premio Nobel de Literatura, el mundo conoció más el pensamiento de Saramago.
Hoy que, físicamente, ya desapareció, el mundo sigue desgranando las mazorcas que el Mago legó. Hoy podemos decir que el Mago fue un hombre bueno y cumplió.
Tocó la aorta de los hombres poderosos, de quienes gozan esclavizando a los humildes. Como siempre sucede no pasó algo. Los poderosos siguen llenos de vitalidad y continúan alimentándose de los otros. Ah, qué vena más rechoncha, con qué rapidez fluye la sangre. ¿Para qué entonces escribir cientos de cuartillas a favor de los desposeídos, a favor de la inteligencia, si el mundo es más miserable y más estúpido cada día? No sé la respuesta, sólo sé que, para algunos, es como una tabla de salvación. El mar de la mediocridad y de la miseria es infinito. Ningún mortal puede permanecer a flote tanto tiempo sin la bendita presencia de algunos salvavidas.
El Mago fue tablita; fue la pausa entre tsunami y tsunami; fue el viento que, de vez en vez, abrió la ventana del poderoso y, momentáneamente, armó un desmadrito adentro de esas habitaciones frías y perversas.
Eso fue El Mago, para eso vivió. ¿Irreparable su pérdida? Así lo pensarán los poderosos y se cagarán de la risa. Nosotros, los de a pie, pensamos que, a partir de hoy su pérdida es inseparable.