jueves, 30 de septiembre de 2010

ARENILLA PARA GABRIELA BARRIOS GARCÍA




Gabriela juega. Ella entretiene el tiempo jugando a las cajitas.
Mi amigo Juan siempre responde: “Acá, matando el tiempo”, cuando alguien le pregunta qué hace. Cuando medio mundo se empecina en asesinar al tiempo, por fortuna, ¡otra mitad lo entretiene! Quienes entretienen al mundo son los que hacen que el mundo siga vivo, a pesar de todo.
Gabriela juega, a veces toma a Lety de la mano y juntas, parlanchinas, divertidas, hacen entrevistas a cuanto tipo se les pone enfrente; en otras ocasiones, toma a Emilio de la mano y, juntos, hacen lo contrario, cierran los ojos, clausuran su boca y abren sus oídos como si fueran bocas de baúl. Juegan a escuchar lo que se mueve por debajo del aleteo de la mariposa, por debajo del agua que corre por el río.
Gaby se divierte en descubrir el sonido que duerme por encima de la calle, porque, ya se sabe que lo que duerme tiene el sonido original. Todo lo que está en vigilia imita otros sonidos. Cuando Gaby encuentra un sonido novedoso cierra la tapa del baúl y lo atrapa para siempre. ¿Qué pasó cuando alguien abrió la caja de Pandora? ¿Qué ocurre cuando alguien, maravillado, abre la caja de Gabriela?
Ella quiso grabar el sonido que hace la bisagra cuando abro el ojo, pero no la dejé. Antes que ella lo hiciera yo saqué la grabadora y la puse frente a su oído. Acá el juego resultante.

1.- El Paisaje sonoro de un corazón marchito, ¿qué sonidos contiene?
El paisaje es un capullo guardado celosamente en un caparazón construido con trozos de esperanza muerta, de desasosiego acumulado, donde resuena el eco del frío escarchado, la soledad inconcebible y la oscuridad perpetua. Después de un largo tiempo, una niña lo encuentra entre la arcilla, lo limpia y en sus frágiles manos lo acaricia, lo acerca a sus labios y le susurra palabras no conocidas.

2.- ¿Qué hace un sonido cuando da vuelta en la esquina?
El sonido es movimiento y como tal no puede estar en un solo sitio, por eso huye y cuando da vuelta se consume, deja de ser y a su paso acumula huellas que van desvaneciéndose hasta volverse ausencia. Lo escucho alejarse de mí sigiloso, mientras alguien más lo recibe con plena intensidad en su morada.

3.- ¿A qué suena una nube enojada?
¿Las nubes se enojan? Las de mi mundo no. Ellas son cómplices que invitan a la contemplación, al reposo y a la fuga. En ese ir y venir, son silencios fragmentados, son libres, caprichosas, escandalizan al cielo con su presencia. Para ellas no hay tregua, no hay rendición, son guerreras apasionadas que se ofrecen sin mesura para quien quiera colgarse de ellas y volar.

4.- Los seres humanos estamos llenos de sonidos, ¿cuál es el más terrícola y cuál el más espacial?
Al omitir los sonidos cotidianos, cada terrícola tiene lo suyo, como Josué, que aún en pleno medio día bajo el sol, en el lugar 31 de la fila del departamento de trámites, el zumbido de una abeja en la oreja izquierda lo ausenta de ahí y lo lleva a sentir la brisa fresca del campo que cuando niño visitó para ver a su abuela, y sonríe, se siente vivo.
El más espacial es que proviene de la mente de Isadora, escritora de ciencia ficción, que está a mitad de un cuento que se desarrolla en el espacio interplanetario; el cual es interrumpido por una mezcla, en su imaginación, del goteo de agua en una gruta y el misterioso ronroneo de un gato, que la hace repetir: “somos sólo un puntito en la vía láctea”.


5.- ¿Quién oye el sonido del Sol a la hora que abre la persiana de su ventana?
Don Gustavo, el oficinista que tiene el escritorio lleno de oficios y cuentas qué solventar, que abrumado tiene la osadía de asomarse a esa pequeña ventana que mantiene cerrada (por órdenes del jefe) e invita al Sol a pasar.

6.- ¿Por qué los pasos de la noche son más intensos que los del mediodía, a pesar de que camina en puntillas?
Porque han decretado que la noche se ha hecho para dormir, todos los que siguen las reglas lo hacen y en el día se reparten en pedazos para cumplir lo establecido; pero hay otros, los audaces, los del lado oscuro, los malditos que se niegan a ese decreto y flotan, deambulan como dioses y en esa penumbra crean, sueñan despiertos, caminan tras sus deseos y hacen magia con las manos, con sus entrañas, a ellos es imposible siquiera escucharlos susurrar.

7.- ¿Cómo suena la caricia de un viejo perverso en la piel de una muchacha bonita?
No hay sonido. El palpitar del corazón y las sienes ensordece los oídos, sólo sienten la danza cadenciosa del lugar construido por y para ellos, donde no hay lugar para arrugas ni prejuicios de la novata piel. Es como el renacer de un libro viejo, olvidado en el librero, en manos de un lector nuevo.

8.- ¿Cuál fue el primer sonido que escuchó el primer hombre?
Una comparsa que emanó de su piel al sentir la humedad del universo que lo recibió y lo hizo suyo; en ese génesis, su llanto lo llevó a recorrer la destrucción y construcción de su propio ser. Porque cada nacimiento es un mundo habitable en sí mismo.

9.- ¿Qué sonidos provoca una desmesura en la llanura?
Son los sonidos del recuerdo, de una calle húmeda, una habitación compartida, el de la niebla y la melodía de ojos azules en la carretera, que provocan que Lupita se descalce y corra sin pausa para ir en busca de él.

10.- ¿Qué sonidos te llevarías a la famosa isla?
Ninguno, sólo llevaría el deseo que me conduzca a descubrir y escuchar nuevos sonidos, gozarlos, aprender de ellos y aprehenderlos cada instante hasta mi eternidad. Haría un archivo con recursos omnímodos de cada delicada sucesión de sonidos y silencios.


(Gabriela Guadalupe Barrios García. Es comunicóloga, reportera y “paisajista sonora”. Junto con Leticia Bárcenas tiene el blog desmesuradas.blogspot.com, donde publican las entrevistas que realizan; además, al lado de Emilio Ruiz Llaven, tiene una página sorprendente que se llama archivosonoro.org, cuyo nombre dice todo lo que encierra).

martes, 28 de septiembre de 2010

OSCAR BONIFAZ, UN PERFIL EN MI MEMORIA

Martha Díaz Carreón escribió el presente texto. Pasamos copia para los lectores de este cuaderno.

Dice la voz popular respecto de una persona que, a pesar del tiempo, va conservando su apariencia y la presencia de su fisonomía con relativa frescura, que el tiempo no pasa por ella, y ya más profundamente, consideran los que saben, que eso, además de ser signo de buena salud, obedece a que la expresión física es reflejo fiel de lo que le viene de adentro; es decir, la calidad del carácter, de la contextura espiritual y, en general, de la actitud que ante la vida se tiene, o también, a la manera de José Ingenieros, “que lo que el árbol tiene de florido, viene de lo que tiene sepultado”. Esta consideración la podemos aplicar a la persona de Oscar Bonifaz, de quien podemos pensar -quienes lo conocemos- que toda la vida ha sido el mismo: ¡la silueta delgada, el caminar ligero, la sonrisa pronta y contenta, la fácil respuesta de su simpatía para todos, y esa increíble, irrepetible actitud que pareciera ser, como decimos: “la mera verdad”; sobre todo cuando aborda la broma, el comentario , la anécdota, o el cuento pueblerino.
Él se pone a contar, a trasmitir, lo que se ofrece en el momento del encuentro, y así uno se esté “matando” de la risa, él adopta una actitud circunspecta, como que no entiende, como que le extraña y como que se pregunta el por qué, o el qué, es lo que mueve a una reacción así, y qué origina y provoca tanta celebración. ¡Ay no saben ustedes cómo se disfruta, cómo atrae una personalidad así! Cómo en el camino complicado de la cotidianidad es un bálsamo, es un remanso contar con una presencia así (siempre que lo encuentro, pienso que me lo quiero llevar a mi casa).
Pero aquí quiero decir que me he llevado una sorpresa y es que esté cumpliendo ¡85 años!, como lo dijo en su carta invitación el muy admirado Juan Carlos Gómez Aranda, e imagino que si le digo de frente al maestro mi sorpresa por esa edad, que no sólo no representa sino que me parece algo así como una confusión de fecha, me va a contestar con esa expresión tan suya: “¡Qué, qué tiene!, es cierto, no me diga que no lo sabía usted, ¡no me conoce bien, pues”.
Digo que estoy escribiendo sobre él, así, solo acudiendo a mi memoria; así como de memoria lo describo pienso que muchos se van a ocupar de su obra, que es excelsa. Sin embargo, me atrevo a decir, con respeto y con modestia, que no se ha sabido aquilatar su valía en las letras del estado y del país, obra que tiene profundidad y registra matices tan variados, como versátil es, en toda su producción. Ya en el verso, como en la prosa, conviven igualmente, el dolor, el valor, la dignidad y los perfiles de la tragedia humana, pero de esto, se ocupan los intelectuales, que saben que sus creaciones, han trascendido fronteras; por mi parte prefiero pensar en voz alta y delinear en este trazo mi percepción de quien me ha regalado tanto afecto y ha sido una influencia definitiva y muy señalada en la vida. Y no crea, usted que me lee, que todo ha sido vivir en su cercanía, sólo del florido festín de la alegría de su afecto y su amistad; que si bien he disfrutado con largueza y plenitud, siempre, lo mejor de su esencia, me la ha prodigado en los momentos más difíciles, confusos y dolorosos.
Ambos, él más que yo, sufrimos el detestable desempeño de una sociedad neocolonial, discriminatoria, cruel y rayana en lo irracional. ¿Por qué no decir también de su increíble sabor costumbrista, tradicional y hasta elegante, pero hipócrita, mañosa y descompuesta, que a algunos más que a otros nos marcó para siempre a su paso por nosotros, como lo hizo con todos nuestros coterráneos, y a cada quien en la medida de su propia circunstancia?
Son parte también, de nuestro haber existencial, el entrañable amor por la risueña tierra que nos tocó por cuna, y de la que ahora disfrutamos con algarabía infantil cuando estamos en ella, que en el caso del Maestro Oscar es apego definitivo, inmarcesible, pero que de cerca o de lejos vivimos constantemente, su intimidad, su sabor, su color y la riqueza de los amores que nos entrega.
Guardo del maestro su imagen imborrable de preceptor en la escuela secundaria de Comitán, rodeado de sus alumnos, antes o después de su clase, siempre dedicando su atención, ya fuera a las dudas, para aclararlas; ya a la discusión amable de algún tema que prolongaba en pláticas ex cátedra, o simplemente compartiendo las inquietudes personales del grupo, o de alguien en lo personal. Ah… pero también conocí -y ahora concluyo- que su versatilidad le permitió incursionar en otras actividades, ajenas, aparentemente, a su inquietud intelectual y docente. Por lo que puedo recordar, por cierto no exenta de nostalgia, aquella papelería, convertida después en zapatería (¿o eran ambas?), que era el punto de reunión para amigable y muy alegres encuentros, de él con todos los jovencitos estudiantes que nos ocupábamos de irle a quitar el tiempo, con la inocente diversión de la broma, el chascarrillo o el comentario oportuno que siempre tuvo con amable tolerancia para todos nosotros, aunque no fuéramos parte de su clase.
Yo creo que la zapatería fue un reflejo y también una manera de hacer eco de la vocaciòn artesana de su padre, un recio y prestigiado liberal de aquella ciudad, en la que, con la dulce y apacible doña Rosario Caballero, hizo su hogar, en el que nacieron Oscar y sus hermanos Luis, Roberto y Rosalba, para el beneplácito de quienes pudimos conocerlos y gozar de su afecto, simpatía y afecto.
Asi como su obra literaria de gran alcance cultural, tambien su vocacion docente, le exigió perferccionarse en las tareas de la enseñanza, sumando a su ya solida formacion, su paso por la escuela normal superior, de la que sus compañeros externan un testimonio de convencida admiracion. ha sido tambien, promotor tenaz y dedicado del teatro, la sublime rama del arte, que muestra certeramente, sobre todo, las pasiones y las virtudes humanas, es lamentable que en comitan, no hayan sabido aprovechar este renglón de las capacidades del escritor y maestro.
ahora, ya en la distancia que el tiempo se ha ocupado de ponernos a cada uno en su espacio, con sus cosas, con su propio camino, cumpliendo el inexorable ritmo del destino, con infinito cariño y sentida gratitud, quiero desear para mi, que el creador me siga concediendo la sombra de su calida y amorosa compresion, y el privilegio incomparable de su amistad.

lunes, 27 de septiembre de 2010

DIEZ PARA ANTES DE DORMIR




1.- Los resultados de un proyecto en una dependencia son directamente proporcionales a la capacidad y preparación de sus directivos. Si analizamos, por ejemplo, la personalidad y trayectoria de quienes han dirigido Coneculta-Chiapas constatamos tal afirmación. El antecedente de la creación de Coneculta fue el Instituto Chiapaneco de Cultura, institución que bajo la dirección de Andrés Fábregas Puig marcó un momento importante en el fomento de las artes. De los directores de Coneculta, Mario Uvence es quien más ha brillado por su capacidad y claridad en el proyecto a ejecutar. Óscar Oliva y Alfredo Palacios, a pesar de sus reconocimientos como escritores (el primero mucho más que el segundo), hicieron una labor mediana. Pero donde Coneculta-Chiapas se extravió fue con Jane Guadalupe y ahora, con Marvin Arriaga, el instituto no levanta. Y es que basta leer las fichas curriculares de quienes han ocupado el cargo, y de quien lo ocupa actualmente, para saber qué camino presagia luz y cuál oscuridad.
2.- Quienes no avanzan en la ciencia y en el arte tienen varices en el cerebro.
3.- Los comitecos de los años cincuentas del siglo pasado: “vos-eaban”; los comitecos de esta primera década del siglo XXI: “tu-itean”.
4.- Ahora que la centenaria UNAM entregó dieciséis Doctorados Honoris Causa busqué el nombre de Mario Nandayapa entre los elegidos, pero no fue reconocido con tal honor.
5.- Cuentan que Gabriel García Márquez entró a un restaurante en Colombia y pidió un café. El mesero tardó más de diez minutos en servirle por lo que el escritor reclamó la tardanza. El empleado unió las manos y, con humildad, dijo: “Usted me clavó cien años de soledad, ¿le parece mucho que yo me desquite con unos cuántos minutos?”.
6.- ¿Qué libro leía Felipe Calderón cuando se le ocurrió organizar el dispendio celebratorio del Bicentenario? “Todas las familias felices”, de Carlos Fuentes.
7.- La gente que mira desde arriba cree que todos los de abajo son hormigas. Por lo regular esta gente evita mirar hacia el cielo porque, sin saberlo bien, algo les dice que son simples cucarachas.
8.- Convocaron al Concurso del texto más erótico. Ganó un texto que cuenta cómo el aire, de manera sutil, seduce a la noche.
9.- Dicen que la sombra le preguntó al cuerpo: “¿No crees que ya estoy lo suficientemente grandecita para salir sola a la calle?”.
10.- ¿Por qué los chiapanecos nos sentimos orgullosos del mito de los chiapanecas lanzándose al Sumidero para defender su libertad y de igual manera nos enorgullecemos del escudo que celebra la victoria de los españoles sobre los indios chiapanecas?

viernes, 24 de septiembre de 2010

CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL GALLO PIERDE PLUMAS




Querida Mariana: Armando llegó a casa por la noche, ya pasada la noche. Llegó como caballo acezante, pateó la puerta y me dijo, con voz de piedra bajando por la montaña: “Compa, se acabó París”, se reclinó sobre la pared y se quedó estacionado como si la Segunda Guerra retornara. ¿Lo mirás? Uno está tranquilo en su casa y la desgracia llega desde la calle. En la calle suceden todas las cosas, las buenas y las malas. En casa todo es como en pueblo viejo donde no sucede algo. He visto casas donde hay carros buick modelo 1918. Es en la calle donde transitan los carros modernos. Yo no guardo autos antiguos, pero sí conservo en el patio de la casa la armonía de otros tiempos, muy lejanos a estos tiempos vertiginosos. Como si fueran autos de esos de lámina gruesa, conservo en la cochera una serie de recuerdos perennes. Mi casa, Mariana, es como uno de esos radios de bulbos con “estática”. Por esto me gusta escuchar una canción donde se alcance a oír el patinar de la aguja sobre el disco.
¿Así que se acabó París? ¿Mirás qué cosas dicen? Armando se llevó la mano a la boca y, besando la cruz, dijo: “Sí, compa, los gitanos levantaron toda la ciudad y se fueron a otra parte”. Quien no lo conoce puede convencerse de la certeza de sus dichos, sobre todo cuando, como si fuese Al Pacino, se lleva la cruz a la boca y cierra los ojos en actitud de San Francisco. ¿Mirás, Mariana? Este mi compa ¡tiene cada idea! Esa noche, lo traté como si fuera un sobreviviente del Día D (estos apapachos le encantan y lo apaciguan), lo abracé y lo pasé para la sala. Ahí, Paty le dio una taza de té de menta y unas rosquillas de mantequilla.
Mi mamá, generosa como siempre, le preguntó por la Torre Eiffel y él dijo que, gracias a Dios, seguía en pie, pero que en cualquier momento regresaban “Los Parisi” y se la llevaban de fierro en fierro. Yo iba a preguntarle por El Sena, pero era como alentar su desvarío.
Los seres humanos somos frágiles y, a veces, la única manera de disfrazar nuestro cristal de aire es imaginando historias. A Armando, por temporadas, le da por inventar cosas. Los imagina de tal manera que los narra como si, en efecto, sucedieran. Por esto los niños lo siguen a todas partes. Es seductora la manera como cuenta sus inventos, casi casi como si fuera un Laco Zepeda (claro, Laco en sus mejores tiempos, porque ahora que nos narró la historia como pretexto del Bicentenario ya sonó un poco a homenaje a Ángel M. Corzo con los “Cuentos del abuelo”).
Somos frágiles, en el camino se nos caen las plumas y, por esto, buscamos sucedáneos para el vuelo, aún a sabiendas de que somos de la tierra y el cielo no es más que una utopía. A veces, Mariana querida, pensamos que la vida puede ser un simple modo de ser gitano, como si, a la hora que se nos pegara la gana, pudiéramos recoger los trastos y largarnos a otra parte. Pero, Mariana, ¿de qué nos sirve la mudanza si, después de todo, no podemos ir más allá de lo nombrable? Por esto es que soporto que Armando llegue a altas horas de la noche a casa (altas horas, para mí, son las nueve o nueve y media). Tolero y, a veces, impulso su capacidad de imaginación sólo para ver si por ahí se cuela algo que no sea tan común como la vida de todos los días. Deseo que su capacidad pueda, un día, abrir algo como una ventana cuya vista dé hacia otro mundo, otro en donde París sea como un sueño o como una orden de tacos para llevar.
Pd. Un afecto me obsequió, hace tiempo, un llavero original con la réplica de la Torre Eiffel. Siempre que saco el llavero para abrir la puerta de la oficina creo que algo de París está conmigo, como si la Torre fuera mudable y, por instantes, la Ciudad Luz se quedara sin su símbolo. Una vez escribí un cuento acerca de esto. La Torre desaparecía de la ciudad cada vez que el hombre desorientado perdía el llavero. ¿Alguna vez has imaginado a la ciudad de París sin la Torre?

jueves, 23 de septiembre de 2010

PRESENTACIÓN DE LIBRO EN SALA UNIVERSITARIA DE ARTE "CARLOS J. MANDUJANO" - COMITÁN

CINCO DE CIEN


La UNAM cumple cien años. México entero lo celebra. Es el festejo de la inteligencia y del progreso.
En 1974 me inscribí en la Facultad de Ingeniería, de la UNAM y durante cinco años asistí religiosamente a la Universidad. En 1979 descubrí que de los créditos totales apenas había aprobado un cuarenta y tantos por ciento (en ese tiempo eliminaron la seriación de materias y los alumnos podíamos, perfectamente, inscribirnos a Electrónica III sin haber aprobado el antecedente de Electrónica I, por ejemplo). Entonces me di de baja y me inscribí en la Escuela de Arquitectura, de la Universidad del Valle de México, cuyo edificio estaba en la colonia Roma. Pero, bueno, como dijera la nana Goya, ya es otra historia.
Mi paso por la UNAM, entonces, no prosperó en el objetivo que mis papás esperaban de mí: ¡hacer una carrera profesional!
Durante muchos años cargué una piedra de culpa por no haber logrado el objetivo.
Hace quince días un compa comiteco me invitó a un desayuno para conmemorar los cien años de la UNAM. Ex alumnos de la Universidad se reunieron e hicieron el día de ayer una celebración muy emotiva, en un restaurante de la ciudad.
Cuando recibí la invitación dije que soy egresado de la UNACH, institución donde terminé los cursos de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana, pero un segundo después asumí mi categoría de ex alumno de la UNAM.
Si bien no concluí mi formación formal, el paso por la UNAM fue determinante para construir lo que hoy soy. Hoy, me siento conforme con lo que soy.
La UNAM me permitió conocer muchos ciclos de cine de arte, asimismo me proporcionó las bases de mi formación literaria. Durante horas y horas permanecí días y días en la Biblioteca Central leyendo cuentos y novelas. En las clases del famoso TORRES HACHE, un brillante maestro de la Facultad de Ingeniería, aprendí que el mundo humanista era fundamental para el desarrollo pleno del mundo. De igual manera en la clase de Electricidad II tuve un maestro que al final de su clase llena de circuitos y alambres nos leía pasajes de una novela, en intento de que los estudiantes que dedicarían su vida a la ciencia y a la tecnología comprendieran que el arte era un complemento importante. Ahi, pues, aprendí que yo estaba destinado no para la ciencia y la tecnología sino para aquello que en esa facultad era un ingrediente sólo para sazonar. Aprendí que lo mío era esa especie que daba el sabor al caldo. La UNAM fue mi máxima formadora, fue el cubículo y el laboratorio que me guió en mi vocación.
Nunca logré el título de ingeniero en comunicaciones y electrónica. Esto lo lamenté mucho tiempo. Hoy, tal "fracaso" lo considero como la mayor lección de vida que pude tener. Cuando algo sirve para hallar luz el cordel oscuro es una bendición. La UNAM me dio luz y hoy camino sin titubeos.
Por ello me uno a los miles y miles de alumnos de la UNAM que hoy celebramos sus cien años de dar luz. ¡Goya, goya, goya, cachún cachún ra, ra, ra, cachún cachún, ra, ra, ra, Universidad!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

ARENILLA PARA CRISTA BELÉN ALBORES AMÉZCUA




Claudia Ponce De León me presentó a Crista, sin que ella estuviera presente. Claudia me dijo: “Crista es una gran pianista”. Así pues, cuando tuve a Crista frente a mí, tiempo después, supe que estaba frente a una gran pianista, sólo faltaba corroborarlo oyéndola tocar. La oportunidad se presentó en el festejo que, con motivo al cumpleaños ochenta y cinco, se le organizó a Oscar Bonifaz. Crista llegó en el mes de agosto al Centro Cultural y dijo que deseaba participar en el guateque. Los organizadores la aceptaron de inmediato. Ella, para cumplir con su compromiso, viajó de manera especial desde Xalapa el día diez de septiembre. Ahí la escuché. La vi sentarse en la parte alta del auditorio y esperar, paciente, el momento en que el maestro de ceremonias la anunció. Crista subió, se sentó frente al piano (se sentó en una silla porque el banco anduvo medio extraviado) y se dejó llevar como el viento lo hace ante el Valle, y el público hizo lo mismo. Yo fui como un papalote y me dejé llevar a los cielos donde Crista me encumbró. Sí, Crista es una gran pianista. Orgullosamente es comiteca, chiapaneca. Ahora, ya con la confianza que da habernos conocido de manera personal, la conduje al cielo de la palabra y ella jugó.

1.- ¿Qué sonido obtiene el especialista en percusiones cuando toca el tambor que antes tocó “El niño del tambor”?
El tambor es su instrumento a través del cual suena y resuena su espíritu.

2.- ¿Hace música un pájaro que camina sobre hojas secas?
¡Claro! Es “El pájaro que da cuerda al mundo”, ese que, a través de pasos armónicos y acompasados, se ocupa de hacer escuchar la armonía musical del universo.

3.- ¿Hay algún sonido que sea racista?
El arma que liquida, la palabra que liquida, transformando el blanco en rojo, ese rojo que nos muestra incapaces de aceptar lo otro, lo diferente.

4.- El que come “flautas”, ¿qué sonidos lleva en su estómago?
El de una armónica equilibrada, afinada y bien ejecutada…

5.- ¿A qué suenan tus recuerdos de niña?
A abejas zumbadoras y “angelitos que se van para los cielos a rogar por sus abuelos, por sus padres y hermanitos”. Suenan a los Hermanos Rincón, Cántaro y Cri-crí, claro, no podía faltar. Las cuerdas, los armónicos y las teclas del piano al que no soltaré jamás. Estos también suenan, vibran desde el 92.

6.- Si te ofrecieran dar un concierto sobre las campanas del Big Beng, ¿qué interpretarías?
El segundo movimiento del Concierto en Sol Mayor de Maurice Ravel. Vive per se, meditativo, difuminando los límites de la realidad (sugiero que lo escuchen con Martha Argerich y ¡verán!).

7.- El color rojo ¿suena más fuerte que el blanco?
Pareciera, pero es pura ilusión. Estamos acostumbrados a oír el ruido caótico de nuestro mundo, pero, si afinamos el oído y vemos más allá de lo evidente, el místico blanco, el sonido del silencio y la pausa resuenan tan pero tan fuerte que impacta y atemoriza. Su vibración es ¡tan alta!, que muchas veces pasa imperceptible ante los oídos faltos de curiosidad, pero si prestamos atención y dedicamos tiempo ¡es el silencio el que abre ante nosotros el mundo de las posibilidades infinitas!

8.- El espíritu de Ghandi ¿a qué instrumento musical puede compararse?
Al Contrabajo, el instrumento de cuerdas con el alma más grande. Un alma grande para soportar la tensión de las cuerdas y producir el sonido grave, profundo y claro como la voz que, si prestamos atención, es escuchada desde lo lejos.

9.- Dice Rosario Castellanos: “No me toques el brazo izquierdo, duele de tanta cicatriz…”. Cuando tocamos las cicactrices ¿qué sonidos escuchamos?
La voz de la experiencia y la curiosidad. Suenan los pasos del alma que, sin temor a lo desconocido, atraviesa los laberintos terrenales caminando, corriendo, saltando y, de vez en vez, tropezando (eso re-suena); pero, eso sí, se levanta fortalecida y sigue llenándose de sabiduría antes de que en un abrir y cerrar de oídos la vida calle frente a sí.

10.- ¿A qué hora y en dónde asoma el mejor sonido del mundo?
En el tiempo sin tiempo la hora es incierta y el lugar ni por asomo previsible, pero, para no correr el riesgo de no OÍR o de IR y NO ESTAR en el presente siempre tenemos que jugar (mírenlo, hasta con rima me salió).

(CRISTA BELÉN ALBORES AMÉZCUA. Nació en Comitán, Chiapas, bajo el signo de los gemelos. Pianista por convicción, diversión y profesión. Actualmente estudia en la Facultad de Música, de la Universidad Veracruzana, en Xalapa, Veracruz. Dice que es feliz de ser y estar. Vegetariana. Comedora compulsiva de lichi y mamey. Fotografía momentos, comparte tiempo, arma rompecabezas y así, pieza a pieza, segundo a segundo, va armando su vida también).

martes, 21 de septiembre de 2010

EL CIELO DEL VECINO


"Nos hemos dejado de ver a los ojos". Lo dijo la actriz Julia Roberts, en España. Julia tiene razón. Y no sólo eso hemos dejado de hacer. También nos hemos dejado de lado. Ahora todo mundo pasa como si fuese en una autopista, con prisa para llegar a quién sabe dónde. Hemos dejado de lado la plática sabrosa de la sobremesa; hemos dejado también la tarde debajo del árbol donde el abuelo contaba historias. Bueno, con decir que hemos dejado de ver el cielo ¡decimos todo!
En Puebla atendía un cibercafé y una mañana llegó una pareja. Ella se sentó frente a una computadora que estaba al lado de la ventana y él se sentó al fondo. Un poco contra mi costumbre (y sólo alentado por la novedad del comportamiento) me fijé en lo que hacían y descubrí que estaban "chateando" entre ellos.
Nos hemos dejado de ver a los ojos y esto significa que hemos dejado de lado nuestro lado más humano. ¿Cuál es el próximo paso?

lunes, 20 de septiembre de 2010

MEXICANOS AL GRITO DE PAZ




Antes de acostarme prendí la televisión. Pensé en qué se entretenían los hombres del siglo XIX. Alcé la vista y bendije al foco. Tomé un libro: “Unos cuantos cuentos Canarios”. Como siempre hago torceduras jugué con el título. Como si fuera una serie de caricaturas por televisión imaginé otro título: “Unos cuantos cuentos Gatos”. Pero el título original alude a escritores de las Islas Canarias. Comencé a leer un cuento de Gilberto Alemán de Armas (¡Ah, qué buen cuentero!). Seguí jugando, ahora con el nombre del escritor: Gilberto Mexicano de Paz. Entonces pensé que ya va siendo hora de que en México se convoque a un concurso para la nueva letra del Himno Nacional. La música es bella y todos los mexicanos la reconocemos y nos reconocemos en ella, pero ¿la letra? ¿De veras pensamos que es un himno digno para enseñarlo a nuestros hijos? ¿Es correcto que en todas las escuelas del país, a la hora del Homenaje a la Bandera, medio mundo cante esa letra?
Cuentan que organizaron un Concurso para hallar el Himno más bello del mundo y el nuestro quedó en segundo lugar, en primer lugar quedó La Marsellesa. Pero esto fue por la música. Si se convocara a un concurso de letras de Himnos Nacionales, el nuestro quedaría mal parado. Medio mundo lo ha dicho: ¡es un himno belicoso y anacrónico!
“Mexicanos al grito de guerra, el acero aprestad y el bridón”. ¿Qué? Muchos intelectuales sugieren que esta letra debe cambiarse por una que convoque a la unidad para la paz y para el trabajo. Es momento que la patria sepa que, en lugar de soldados, “el cielo, un hombre digno en cada hijo le dio”.
El Himno que interpretamos nació en mil ochocientos cincuenta y tantos. En ese tiempo, dicen los que saben, se buscaba un himno verdaderamente patriótico. Hoy, estos tiempos requieren un himno verdaderamente esperanzador, un himno que nos convoque a la unidad, al trabajo y al progreso. Yo respeto a mi patria y procuro ser patriota cumpliendo con mi encomienda sin joder al prójimo, pero, de veras, no estoy dispuesto a aprestar ningún bridón (que quién sabe qué signifique esto, porque ahora los caballos ya fueron sustituidos por autos modernos). Estoy dispuesto, sí, a representar a mi patria con dignidad, a fomentar valores, a compartir lo mejor de nuestra cultura, a sembrar sueños y esperanzas. Estoy dispuesto a vivir en mi patria, por mi patria; dispuesto a llenar la tierra con colores tierra para limpiar el rojo de la sangre, fruto de la violencia. Estoy dispuesto a aprenderme de memoria, lo juro, la nueva letra del Himno Nacional y, poco a poco, a olvidar esa letra que desde niño aprendí a cantar y que, subliminalmente, nos provoca ser lo que este país nunca soñó ser.
Anoche prendí la televisión y bendije al foco que alumbra mi cuarto. Pensé en qué se entretenían los hombres del siglo XIX, esos hombres que alumbraban sus noches con velas y que tenían un concepto especial de patriotismo y de valor. Hombres con pistola al cinto y que estaban prestos, a la menor provocación, a subirse al caballo para batirse contra el enemigo.
Abrí un libro y disfruté la lectura de un cuento de Alemán de Armas. Jugué con el nombre del autor e imaginé que sus apellidos eran otros: Norteamericano de Armas. Pensé entonces en la vecindad y en el tráfico de armas que se da en la frontera. Comencé a ver canarios y gatos. Apagué la luz y dormí.

sábado, 18 de septiembre de 2010

ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN


La literatura, fruto de la imaginación, es la que se acerca más a la verdad. La ficción permite recorrer caminos que la historia, por ejemplo, tiene vedados. Y ahora resulta que en este ejercicio de reflexión por el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicanas un nuevo camino apareció. Algunos de nuestros héroes no fueron lo que pensábamos o nos habían asegurado que eran. Ahora resulta que muchos no existieron y son fruto del Mito, hijos de la ficción; otros han resucitado y los hemos visto como simples seres humanos, muy lejos del Olimpo donde los habían colocado. Los nichos especiales se han desmoronado. A quien considerábamos paradigma del "macho" resulta que tenía tendencias homosexuales. ¿Se cae el mito o se crea una historia más verídica?
Si algún beneficio hemos obtenido de estos festejos es precisamente el de revalorar nuestra historia. Los líderes fueron hombres de carne y hueso. Los padres de la patria también fueron seres susceptibles al error.
Queda la enseñanza para entender que los actuales protagonistas de la historia también son hombres imperfectos. ¡Ay de aquél que hiciera un ídolo de barro del presidente de la república o de los gobernadores! ¡Ay de aquél que escribiera hazañas extraordinarias de ellos! En México tenemos de Presidente de la República a un simple mortal que se equivoca más de lo que deseáramos! ¿Quién le advierte que es un hombre imperfecto, muy lejos, de veras muy lejos, del territorio donde viven los espíritus grandes?

viernes, 17 de septiembre de 2010

CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO EL TIEMPO ES MATERIA MALEABLE




Querida Mariana, subí al taxi y, de inmediato, vi el muñequito de peluche colgado del espejo retrovisor. El chofer oía un compacto con chistes de Polo Polo.
Casi no subo a taxis porque me enerva el olor de los desodorantes que usan en los transportes públicos, pero, bueno, si se trata de elegir entre una combi o un taxi, pues prefiero este último.
Vos sabés que no le tengo miedo al uso de las palabras. Todas las que contiene el diccionario son para usarse. Si estoy en el aula descuelgo algunas que puedan pelarse con toda confianza; de igual manera, si estoy en la cantina con los compas tomando una cerveza, descuelgo las que no tienen cáscara. Coincido con aquéllos que dicen que no hay palabras malas y palabras buenas. Siempre he dicho que suena más “fiero” esa de “pluscuamperfecto” que la de “pendejo”. Yo me descontrolaría más si alguien me dijera: “Sos un pluscuamperfecto” que si alguien dijera: “Sos un pendejo”. Pendejo sé qué es, pluscuamperfecto ¡no! Los estudiantes de literatura deben chutarse palabras muy raras como: “Sinécdoque”, “Oxímoron” o “Epíteto” (pucha, esta última suena muy alburera, ¿no?).
¡No le tengo miedo al uso de las palabras! ¡No, no! Pero me molesta que ellas no se empleen en los lugares adecuados. Si voy al templo a orar (poné atención, dije: orar) me resulta estúpido emplear palabras que suenen irreverentes. Asimismo, si estoy platicando con los compas, me resulta absurdo sacar palabras vestidas con frac. Me parece que el secreto del lenguaje es el mismo de la vida: adecuarse al espacio y al tiempo.
El Polo Polo vomitaba sus lindezas, mientras el taxista tocaba el claxon con desesperación porque el auto de adelante se detuvo tantito. ¡No aguanté! Con cierta energía le pedí que apagara esa pendejada. El taxista (ya dije que estaba enojado) apagó el tocadiscos con un movimiento alterado.
¿Sabés que me pareció abusivo? Que el taxista no tuviera conciencia de que presta un servicio y de que él debe atender a sus clientes. Imaginé que no era yo quien subió al taxi; imaginé que era cualquier otro y pensé “¿Por qué este güey tiene que obligar a su cliente a escuchar sus gustos?”. A cada rato la gente se queja del sonido estridente de la música grupera que escuchan los conductores de las combis; ahora resulta que a esa lista hay que agregar a los que les gusta oír a Polo Polo o al personaje denigrante de “Pacho, el borracho” (menos mal que no llevaba un devedé porque si no, ¡seguro!, a sus clientes nos ponía a ver películas pornográficas. Y, vos sabés, no soy persignado, veo XXX pero en la intimidad).
Todo, Marianita de mi vida, tiene su espacio, ¿no? El Polo Polo y el Pacho son para cuando estás solo en tu casa. Ni siquiera se justifica cuando estás con tus compas, porque puede ser que alguno de éstos prefiera la plática amistosa y franca, en lugar de oír estupideces dichas por expertos del albur.
Me molestó que este taxista comiteco no tuviera conciencia de servicio. Pensé en la reacción de un par de turistas. ¿Lo verían como un producto folclórico de este pueblo?
En cuanto apagó el aparato sólo oí un resoplido como de doberman encadenado. Ya no le dije más porque pensé que ahí me bajaba y me golpeaba, y vos sabés que soy un hombre alejado de broncas.
Pd. Cuando sucede algo similiar pienso en mi tío Ramón que recomendaba: “Hijito, llevá siempre en tu morral un par de zapatillas de ballet para que se lo des a los fastidiosos y se vayan de puntitas a mingar a su chadre”.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

ARENILLA PARA CARLOS EMILIO RUIZ LLAVEN




Un día, Emilio decidió almacenar todos los sonidos del mundo. ¿Cómo hacerlo? Tomó un caracol de mar y guardó adentro de la espiral el sonido del búho, el de la piedra al caer, el del chasquido del agua sobre la playa y el del viento sobre una lona.
La gente del pueblo acudió, maravillada, a oír los sonidos “inéditos”.
Todas las noches, Emilio sale a pepenar nuevos sonidos. La otra tarde pensó que sería fantástico almacenar el sonido que hace el universo al expandirse. Subió a una montaña y, como si fuera un cazador, colocó una serie de trampas para atrapar el sonido.
Al día siguiente, toda la gente del pueblo lo vio regresar. Traía entre sus manos el caracol pegado a su pecho. Sus compas se acercaron a preguntar si había logrado el prodigio. Él abrió sus manos y presentó el caracol que, como si fuera un ente vivo, se estiró sobre las palmas de sus manos. El único sonido que apareció fue el del viento jugando a las escondidas.

1.- ¿Cuál es el sonido que hace una sombra a medianoche?
Según el gran compositor Rimbau De Lacroix, el sonido producido por este ente en ese horario es la socorrida onomatopeya “Shh”, aunque la inflexión para producir la misma por parte de la sombra no conlleva el enojo, sino todo lo contrario, el de la complicidad con ese cuerpo que lo proyecta y que con gran regularidad siempre presenta un problema en el suministro de líquido sinovial que no permite una buena lubricación de sus articulaciones y anda por toda la casa con lo que se conoce en lenguaje menos científico “Tronazón de huesos”.

2.- El asombro se instala en la mirada, ¿qué se instala en el dintel del oído?
A diferencia de la visión que es un acto pasivo (para generar una imagen basta con estar), el sonido es activo y reactivo, para generarlo se necesita fricción y acción, para percibirlo se requiere atención. Sin embargo, lo que deberíamos instalar en la Comprensión. Cuando comprendes los sonidos minimizas tus pre-juicios en ese entorno.

3.- ¿Cuál es el disfrute más suave de la danza de mil decibelios?
Tener los pies inmersos en ella en sus más de mil decibelios, bañarte con ellos y con ella y saber que no serás perjudicado en tu maquinaria auditiva, por alguna extraña razón siempre que estamos ante ese imponente sentimos que de ahí fue que salimos como especie humana, La mar le llaman y ella con su infinita composición de LA nos llama a nosotros.

4.- Los sonidos que se portan bien, ¿van al cielo?
No van, ¡están en el cielo! Un amigo que es ciego y además, sólo por el placer de desentonar, también es fotógrafo me decía que para él el cielo comienza exactamente arriba de su cabeza. El sonido está en el cielo, y el murmullo de los millones de plegarias basta con morirse para alcanzarlos y escucharlos.

5.- Las piedras cuentan historias al río, ¿qué cuenta el agua cuando llega al mar?
No cuenta, pide paz a La Mar que la recibe, la envuelve y la ayuda a olvidar toda la vorágine que ha vivido en su pasar por las “propiedades” del hombre. Ha de volverse muda y purificada, de otra manera ¿cómo sería capaz de regresar a nosotros?

6.- ¿Por qué en el vacío el sonido se convierte en un son-ido?
Los son-idos son-oros, son-ados. De aquella polémica y famosa carta del Jefe Indio Seattle recuerdo ahora: “El aire es de mucho valor para el hombre, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre-, todos comparten el mismo aliento”. No es casualidad, entonces, que el sonido viaje por nuestros alientos y estar.

7.- ¿Qué pasa cuando la nota musical RE insiste en ser LA?
Siempre lo logra y, por increíble que parezca, esto ocurre por lo regular cada ocho veces.

8.- ¿Qué sonido es más seductor: el ronroneo de una esquina o el graznido de un túnel?
Los Chinos advierten de colocarse en las esquinas y ¡ay de aquél que se le ocurra colocar la puerta de su casa en una esquina!, esto debido al intenso flujo del Chi. Es claro que es una invitación más que una advertencia a los oídos despiertos. El flujo de sonidos en una esquina es por demás seductora, puedes otear cerrando los ojos (aunque la RAE lo tome como una incongruencia de término) para lo que te esperará en tu caminata sonora.

9.- ¿Quién es el hombre que ha abarcado más sonidos en su vida?
Un buen ejemplar del sexo que sea, siempre y cuando tenga la edad de 8 años, tiene en su oído el recuerdo de todos los sonidos antes de emerger a esta tierra y el conglomerado sonoro de su entorno sin tener prejuicio alguno ante ellos. Salud y bienestar a su vida futura a éste y todos los demás ejemplares similares y que su comunidad le proteja de ellos mismos.

10.- ¿Cuáles son los colores más nítidos de un sonido sordo?
Los puedes encontrar muy fácilmente. Debes realizar lo siguiente: ir a un parque donde haya niños y juegos infantiles, de preferencia a las cuatro o cinco de la tarde; si te es posible acuéstate a un lado del columpio rechinante. Con la palma de tu mano izquierda tápate la oreja derecha y con la palma de la mano derecha tu oreja izquierda, cierra tus ojos y apunta tus globos oculares hacia arriba y ¡ahí encontrarás los colores más nítidos que jamás hayas encontrado!


(Carlos Emilio Ruiz Llaven. Informático amante de la electrónica, la radio, los sonidos y las buenas historias sean éstas contadas, escritas, escuchadas, inventadas, encontradas… Vale la pena acercarse al sitio electrónico que tiene: www.archivosonoro.org)