viernes, 10 de septiembre de 2021

CARTA A MARIANA, EN UN BARCO

Querida Mariana: todos los niños soñamos con barquitos; los que viven al lado del mar y los que crecen en lugares donde ni a río llegan. Tal vez ese sueño viene de los principios de los tiempos, de cuando Noé construyó el Arca. No sé si vos sabés cuál era el oficio del bíblico Noé. Imagino que no era carpintero, pero, por la gracia divina, logró construir un barco enormísimo, el barco más hermoso del mundo. Romeo dice que la genialidad hubiese sido que sólo animales fueran los sobrevivientes, y lamenta que la pareja de iluskar no haya alcanzado a subir al arca. Los iluskar fueron los animales más bellos que jamás habitaron en el Paraíso. La principal virtud de estos animales definió su extinción. En el libro de Kasandras Jurneda: “Los animales que ya no están”, aparece que los iluskar “de plumaje tan bello como el arcoíris sobre el Monte Divino, nunca se reunían con otras especies, porque en el espejo se reconocían como los reyes de la creación”. ¡Pucha! Todos los niños crecimos haciendo barquitos de papel, poniéndolos sobre el agua de los tanques o soltándolos en la calle en tardes de lluvia. Vimos a los barquitos deshacerse en el puño del agua, hacerse nada. Supimos que esos barquitos, como los seres humanos, estaban destinados a zozobrar; porque luego, ya mayores nos enteramos que el trasatlántico cuyo capitán expresó que ni Dios podía hundirlo se fue a pique, se hizo nada en medio del mar. El Titanic se hizo nada, como se hacían nuestros barquitos de papel. Nada dura, salvo los sueños de infancia. Los sueños niños no crecen y permanecen por siempre. Quienes nacieron cerca del mar tienen sueños con aroma a sal; quienes nacimos en valles o montañas tenemos sueños hechos con lianas de aire. Ayer leí una frase de Le Clézio, el escritor que obtuvo el Nobel de Literatura en 2008. Mirá qué dijo: “Viajar menos, soñar más”. Vos sabés que esa frase me cae como anillo al sueño. Si juego con la frase diría que hay que soñar más viajes o viajar más en el sueño. Cuando construíamos barquitos de papel hacíamos lo que Le Clézio sugiere: soñábamos; soñábamos que el barquito hacía el viaje y nosotros decíamos adiós desde la banqueta, con las gotas de lluvia rebotando en nuestros zapatos. No sé vos, pero yo, desde niño, aprendí que el sueño es más rico que el viaje. Mis viajes más intensos, perdón, han sido a través de la lectura, que es la ventana que da hacia el territorio del sueño. Sé, no soy bobo, que la experiencia real de un viaje es intensa. Subir a una góndola y recorrer las avenidas de Venecia debe ser una vivencia sensacional. Nada suple a lo que tiene uno a la mano. Ahora, en tiempo de pandemia, la sensación de querer tocar, de querer oler, es una constante en los seres humanos. El abrazo real del abuelo no puede compararse al abrazo virtual que ahora se procura en tiempos de emergencia sanitaria. Lo mismo sucede con el viaje. Mencioné Venecia, lo hice porque ahora releo “Muerte en Venecia”, de Thomas Mann. Quienes han visitado esa isla italiana mencionan, emocionados, la excelsa experiencia de pasar por debajo del Puente de los Suspiros, mientras el gondolero (así lo refiere el mito) canta canciones de amor. Iba a decir que ni en sueño he estado en Venecia, pero es falso. He estado en Venecia dos o tres veces y ahora, desde mi casa (espacio favorito de mis sueños, donde los realizo) he vuelto y este viaje ha sido tan intenso, porque (como Dante estuvo de la mano de Virgilio) Mann, Premio Nobel de Literatura, me lleva a esas callejuelas y puentes, en un tiempo semejante a estos tiempos, un tiempo donde la epidemia de Cólera provoca el contagio y posterior muerte de las personas. Le Clézio sugiere “viajar menos, soñar más”. Yo, admirador de los grandes escritores del mundo digo que hay que soñar más, a través del acto creativo y crear más al abrevar en el pozo del sueño. Viajar menos, crear más. Posdata: para reafirmar mi idea boba de resistirme al viaje real y estar inmerso en el viaje a través de la imaginación, mediante el libro, digo que los lectores poseemos una gran ventaja inalcanzable para el viajero común: éste no puede viajar a lugares donde nosotros sí. Yo, igual que él viajo a Venecia, entro a habitaciones donde el viajero común no logra, disfruto estancias reales vedadas en el plano real; pero, además, yo puedo viajar al fondo marino o viajar a la luna o a planetas fuera de nuestra galaxia. Hoy estoy en Venecia. Mañana, primero Dios, estaré en otro país, un país de sueño, descubierto por Le Clézio, ya que, en el Kindle, me espera su más reciente novela: “Canción de infancia”. Igual que todos los niños, en mi infancia construí barquitos de papel. A mis sesenta y cuatro años sigo haciéndolos, soy un hombre que le ha hecho caso a Le Clézio desde siempre: sueño más que viajo.

jueves, 9 de septiembre de 2021

CARTA A MARIANA, EN EL CAMPO DONDE CRECE EL ETECÉ

Querida Mariana: ¿te gusta la palabra etcétera? Hay amigos que la usan con profusión. Hay personas que, incluso, la incluyen dos o tres veces, ¡o más! Pucha. Comienzan a hacer una relación y concluyen diciendo: “etcétera, etcétera, etcétera…” ¡Padre mío! No les basta un etcétera, ¡no! Este uso desmedido debería tener un nombre que señalara la posibilidad de una enfermedad lingüística. Si a mí me preguntaras diría que esas personas padecen “Etcéteratitis”. A mí no me gusta la palabra, no la empleo, salvo cuando, como en este caso, debo referirme a ella. Tampoco me place la abreviatura que emplean algunas personas. Esas personas pronuncian la abreviatura con gran entusiasmo: “etecé, etecé, etecé”. ¿Qué enfermedad lingüística padecen los que pronuncian etecé? ¿Etecétitis? A ver, si busco en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española encuentro que etcétera se usa “para sustituir el resto de una exposición o enumeración que se sobrentiende o que no interesa expresar”. Parece que por ahí está la explicación de mi reticencia a usarla. En primer término dice que ya no se menciona porque se sobrentiende, pero en seguida dice que puede ser porque es algo que no interesa expresar; es decir, el etcétera entra en el terreno de aquello que es irrelevante. Mi amiga Lourdes decía de un antiguo novio: “es un etcétera”. En el grupo de amigos llegamos a identificar al tipo con ese sobrenombre. “Ayer vi al etcétera”, decía Pedro, y Lourdes levantaba el dedo índice y todos reíamos. No me gusta el uso del etcétera. Cuando debo hacer una relación que es inmensa, existe la necesidad de cortar en algún instante y es cuando los demás usan el etcétera y yo uso: y muchos más. Es lo mismo, incluso, si existe el término para expresar en una palabra lo que yo digo en tres, podría pensar que no estoy haciendo uso de la llamada economía del lenguaje, que es una condición necesaria en el proceso de la comunicación. Pero cuando digo: y muchos más, pienso (al menos así lo creo) no está presente esa segregación que sí puede aparecer cuando se emplea el término etcétera. Los incluidos en el etcétera pueden ser integrados a ese cajón donde aparece lo que “no interesa expresar”. En ocasiones, en relación de escritores chiapanecos he aparecido en el cajón del etcétera, porque dicha relación siempre aparece encabezada por los pesos pesados: los Zepeda, los Morales, las Castellanos… y acá, mirá, debí poner tres puntos suspensivos que son como un etcétera, como un “y muchos más”. No es agradable ser parte del etcétera. El ex novio de Lourdes no sé qué hubiera hecho en caso de enterarse que entre el grupo de amigos era conocido como “El etcétera”. Pero, si lo pensamos bien, la mayoría de chicas bonitas coloca en el canasto de “muchos más” a los ex novios y colocan en un nicho a su pareja actual, quien, a veces, también entra a formar parte del canasto de los etcéteras. La palabra es roñosa. El lenguaje es maravilloso, pero hay palabras sublimes y palabras que son como cardo, porque la lengua, al ser descubrimiento genial de los seres humanos, refleja todos los matices de la personalidad de las personas. Hay personas sublimes (por ejemplo, vos, querida mía) y personas cardo. ¿Qué hacer cuando debés hacer una relación de objetos, de personas o de acciones y no alcanza el papel? ¿Usar el término que sirve para eso? ¿Escribir tres puntos suspensivos? Yo decidí emplear el “y muchos más”. ¿Imaginás que a alguien le pusieran como apodo: “El puntos suspensivos”? ¡Pucha! Posdata: a veces, no hay de otra, los seres de a pie entramos al costal de los nombres ignorados. ¡Todos! Ahora pensé en la relación de presidentes de la república. Sólo las páginas estadísticas contienen todos los nombres, pero si alguien quiere pronunciar en algún discurso oficial la relación, mencionará a dos o tres y los demás entrarán en el terreno del etecé, etecé, etecé. Los problemas actuales del mundo también se mencionan en forma fragmentada. Son tantos que es imposible nombrarlos a todos. Hay algunos que entran al océano de los etecé. Lo bonito, digo yo, es que estas cartas sólo tienen una destinataria: vos, bonita. Acá no caben las etcétera ni los puntos suspensivos.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

CARTA A MARIANA, CON EL COLOFÓN DE LA SEGUIDOÑA

Querida Mariana: y el 31 de agosto, a las seis de la tarde, participé en “Conexión Radio”. Mi anfitriona fue Paulina Jiménez. La invitación fue para hablar del Bicentenario de La Independencia de Chiapas y de Centroamérica. Mi presencia virtual en Noti-vos fue un día antes de la conmemoración del Bicentenario. La plática en Conexión Radio ocurrió tres días después del acto conmemorativo, por lo que ya tuvimos elementos para platicar, algunas cosas de 1821 y algunas otras de 2021. Fue sensacional esa posibilidad de unir dos tiempos tan distantes, encuachar dos siglos. Como acá ya no estuvo Ramos Maza pues comenté algo de lo que ocurrió el 28 de agosto de 1821 y del testimonio que nos legó el maestro Jaime Rodas Rovelo, acerca de los actos que organizó la comunidad comiteca en el siglo XIX para celebrar la independencia. Ya te platiqué que hubo paseos cívicos, misas solemnes, bailes, desayunos y corridas de toros, entre otros actos que dan cuenta de la alegría del pueblo. Paulina es muy joven y ahora, más que hablar de lo que dije, quiero remarcar lo que ella dijo, porque su voz es representativa del pensamiento de muchos jóvenes comitecos. A la hora que hablé de algunos rasgos del pueblo, ella dijo que: “la cultura es lo que nos reconoce y nos identifica como comitecos”. En el auditorio del Centro Cultural Rosario Castellanos, al mediodía del 28 de agosto, Cecilia Flores, secretaria general de gobierno de Chiapas, dijo, palabras más, palabras menos, que la fortaleza de Chiapas es ¡la cultura!, y días más tarde, una joven comiteca insiste en ello. ¿Qué podía agregar a eso? Nada. Estoy totalmente de acuerdo. Vos sabés que mi trabajo constante es a favor de la cultura, de que los principales rasgos de la identidad comiteca estén presentes en el quehacer cotidiano y que jóvenes, como Paulina, reconozcan la riqueza de nuestra pochota cultural y se reconozcan en ella y la abonen y la rieguen con agua limpia. Y platicamos del acto protocolario que se realizó en el Teatro de la Ciudad, en donde estuvo el presidente de la república, reflexionamos acerca de los mensajes que expresaron los invitados de honor, mensajes que ya quedaron para la historia y para el análisis de los historiadores, investigadores y de la población. Cuando mencioné que Comitán celebró con un gran guateque la firma de la independencia, Paulina comentó: “heredamos de nuestros ancestros, después de doscientos años, esa característica”. Sí, somos un pueblo que ama la vida, que la festeja, que la celebra. Herencia de nuestros ancestros, dijo Paulina. En efecto, venimos de la tradición. El 28 de agosto de 2021 celebramos y conmemoramos un hecho que realizaron nuestros mayores. En esa celebración reconocemos que Comitán se ha formado con la participación de todos sus hijos. Los jóvenes actuales comienzan a sembrar luz en este pueblo. Cuando estos muchachos se reconocen en el espejo de nuestra identidad ¡vamos de gane! Y ellos se fortalecen, porque saben que hay personas que, en siglos anteriores, levantaron las paredes de lo que hoy es nuestra casa común: Comitán. Dije que sí, en Comitán, amamos la libertad y respetamos la palabra ¡amamos la vida! Celebramos la vida y, cuando hay oportunidad, hacemos guateques ¡maravillosos! Ante la pregunta de qué ciudad es la capital cultural de Chiapas, me atreví a decir que todo Chiapas es capital cultural del estado, porque todo Chiapas forma el capital cultural de esta tierra. “Somos historia, somos cultura y estamos llenos de alguna esencia de Chiapas. A mí me da mucho orgullo ser comiteca, ser chiapaneca, ser mexicana. Estoy muy satisfecha de mis raíces y de esta tierra tan hermosa que es Comitán”. Esto fue lo que dijo Paulina, ya casi al término de la plática. Posdata: y así terminó la seguidoña de comunicación. Tres importantes medios de comunicación me brindaron la oportunidad de comunicarme con sus amplias audiencias. Platiqué de rasgos de la cultura comiteca, lo hice como siempre lo hago, con emoción, con agradecimiento universal por ser parte de estas tierras que cobija el cielo más afectuoso del mundo. En los tres programas dije, sin decirlo de manera explícita, pero sí envuelto en nubes, lo que ahora digo: ¡que viva Comitán! Pueblo que vivirá por siempre, pueblo infinito.

lunes, 6 de septiembre de 2021

CARTA A MARIANA, CON SEGUIDOÑA

Querida Mariana: no sé si la palabra Seguidoña está aceptada por la Real Academia. No creo. Pero la he escuchado y me encanta, porque es una acción seguida. Te digo esto porque quiero contarte que tuve una Seguidoña de participaciones en radio, a través del teléfono o del zoom. El miércoles 26 de agosto de 2021 participé en el programa “Vibra la radio”, del Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía; el jueves 27 de agosto fui invitado para platicar en el noticiario “Noti-Vos”; y el martes 31 de agosto estuve (en forma virtual) en “Conexión Radio”. En “Vibra la radio” participé a las 12:15 de la tarde. Mi anfitriona fue Roxana Martínez, destacada comunicóloga de Chiapas. Pienso que platicamos por espacio de diez a doce minutos. A las 12:12 llamaron al teléfono fijo de la casa y desde ahí logré comunicarme con la amplia audiencia radiofónica de todo el estado, digo que de todo el estado, porque el programa radiofónico se escucha en todo Chiapas, a través de las emisoras del Sistema. En el noticiario “Noti-Vos” participé en zoom. El equipo de producción me envió el ID y el código de acceso y como a las 8 cuarenta y feria de la mañana aparecí en pantalla dividida. Mi cara estaba en una ventanita, el rostro de Iván Ibáñez, conductor titular del noticiario, estuvo en otra ventanita, y los rostros de Fernando García y Jessica Nolasco, aparecieron en otra ventanita. Es genial esto de la vecindad virtual. Platicamos unos diez o doce minutos, de ventana a ventana. Ah, como si fuéramos protagonistas de la novela “Rayuela”, de Julio Cortázar, donde Horacio platica con Traveler, desde sus correspondientes ventanas, ubicadas en edificios enfrentados, divididos por una calle angosta. En “Conexión Radio” la invitación fue a las seis de la tarde y platiqué, con Paulina Jiménez, un poquito más de cincuenta minutos. ¡Pucha! Fue una plática extensa. Me comuniqué a través del zoom. La aclaración de los chunches que usé para estar en comunicación, en realidad lo hago más para mí que para vos. Me emociona la capacidad de estos tiempos tecnológicos. El teléfono sigue siendo el maravilloso chunche que siempre ha sido, pero ahora ya rebasa su genialidad; y el zoom es una herramienta que ahora, en tiempos de pandemia, resulta un aliado de la comunicación y del proceso educativo. Miles de instituciones educativas emplean esta herramienta tecnológica para impartir cursos a nivel mundial. El otro día me apareció un anuncio en redes sociales de un Master de Escritura Creativa en Español, dictado por la Universidad de Salamanca. ¿Mirás? La universidad hispana más antigua del mundo al alcance de la mano. Desde Comitán puedo llevar este master. ¡Qué maravilla! Bendita tecnología, cuando es empleada para el crecimiento del árbol intelectual (uno de los catedráticos es el Doctor Luis Arturo Guichard, quien nació en Chiapas y radica en España desde 1997. Un verdadero orgullo del estado). ¿Cuál fue el tema en Radio Chiapas? ¡Comitán de Domínguez! Ah, cualquiera diría que es mi mero mole, no, es mi mero cocido, porque en Comitán el cocido es más apropiado que el mole. ¿De qué platiqué en Noti-Vos? Del Bicentenario de La Independencia de Chiapas y de Centroamérica. Un tema para especialistas, pero donde di mi apreciación personal. ¿Y en Conexión Radio? Pues el tema principal también fue el Bicentenario de La Independencia de Chiapas y de Centroamérica, pero con énfasis en el acto protocolario que se realizó el 28 de agosto de 2021, en la conmemoración. Y, como fueron cincuenta minutos de plática, dio tiempo para caminar por otros caminitos donde el letrero Comitán estaba pintado con letras bien bonitas. Posdata: todos mis anfitriones fueron generosos en su trato. Uno advierte la empatía en la distancia. Debo confesar que disfruté las tres pláticas, porque siempre procuro sentirme como en la sala de la casa y platicar sin poses fifís. Me tocó compartir esencias de Comitán, por lo que el tono de la plática debía ser con el carácter y personalidad que son características de este bendito pueblo. Sólo faltó la botanita y los chicharroncitos con guacamole en una tortillita recién salida del comal. En la radio estatal recordé a la audiencia que, junto a Palenque, San Cristóbal de Las Casas y Chiapa de Corzo, Comitán es el cuarto Pueblo Mágico de Chiapas. Dije que en Comitán respetamos mucho la palabra, que dos de sus principales personajes históricos: Belisario Domínguez y Rosario Castellanos, fueron cultivadores respetuosos de la palabra; don Belisario de la palabra que mueve a la reflexión cívica, y Rosario de la palabra que riega la ceiba de la buena literatura. Aproveché que en la mañana había escrito un tuit que dice: “En muchas ocasiones, Comitán cae en pecado capital, porque los visitantes dicen que es una ciudad ¡soberbia!” Dije que su mercado primero de mayo es una sala de conciertos, donde las voces de decenas de cenzontles hablan de vos, con el proverbial cantadito. En la plática apareció Eraclio Zepeda con la anécdota simpática que contaba acerca del apodo comiteco, que la contaba con la gracia única que poseía; y, por supuesto, salió a bailar el nombre del gran poeta Enoch Cancino Casahonda, quien sostenía que el apodo comiteco es ingenioso. Posdata: hablamos de la bebida “el comiteco” y de la tradición maravillosa de la reja de papel de china; y de muchos más rasgos culturales. La plática fue breve, pero intensa, como intenso es nuestro amor por esta bendita tierra.

sábado, 4 de septiembre de 2021

CARTA A MARIANA, CON DOS CUMPLEAÑOS

Querida Mariana: peguemos la reja de papel de china en el cuarto del cumpleañero, cantemos las mañanitas y, a la hora que rompa la reja, aventemos confeti y lo abracemos. Abrazo para el caricaturista de Comitán: Raúl Espinosa Mijangos. Raúl cumple 51 años hoy. La caricatura es una de las actividades artísticas que más prestigio han dado a México. Todo mundo, tal vez sin saberlo, reconoce a las Catrinas, en Día de Muertos. Donde la muerte es una caricatura esquelética, con un sombrero lleno de flores, lleno de vida. Esa famosa caricatura fue creada por el genial grabador mexicano: José Guadalupe Posada, caricaturista de excelencia. ¿Recordás la película Spectre, de James Bond? Ah, qué bobo soy, cómo no la vas a recordar, si vos sos experta en cine. Bueno, de lo que se trata es que recordemos juntos la escena inicial y que recordemos que esta cinta fue una producción estilo Hollywood; es decir, gringa. Pues los gringos, que son geniales para la mercadotecnia, vieron la catrina e hicieron un fastuoso desfile en el centro de México. Fue tan exitosa esa escena cinematográfica, que luego el gobierno de la Ciudad de México organizó cada año un desfile con características similares. Los gringos pepenaron la riqueza de la cultura mexicana y la trasladaron a la época contemporánea y lograron una secuencia de gran riqueza visual, porque si de algo tenemos para aventar en México es el color de sus manifestaciones artísticas, en sus bordados, en su gastronomía, en sus paisajes, en las fachadas de sus casas y en la impresionante creación plástica. El trabajo de Raúl retoma la tradición, se ha nutrido del trabajo de los grandes y ahora ya goza de un sello particular. Su labor no ha sido sencilla. Raúl ha destinado muchas horas de aprendizaje viendo y aprendiendo el trazo de los grandes cartonistas de México, y luego ha destinado horas y horas de trabajo frente al restirador. Hoy, 4 de septiembre de 2021, Raúl celebra su cumpleaños 51. Que sus amigos y familiares saquen la botella de comiteco para brindar con una copita, sólo una, porque él, sólo de vez en vez, toma un caballito de tequila, muy de vez en vez. Pero, si hablamos de cumpleaños, debo decir que apenas el pasado 20 de agosto, Raúl celebró su cumpleaños número 31 de trabajo creativo. Pucha, Raúl es como el personaje de Alicia en el País de Las Maravillas que celebra los No cumpleaños y los cumpleaños. Pues sí, la vida es para celebrar día a día, para tocochear un buen café con pan, para alzar los brazos y recibir el abrazo del sol. Sí, los artistas celebran la vida cada día, porque cada día es una posibilidad de creación. Desde que Raúl comenzó con su labor de aprendizaje del trazo ¿ha tenido un día sin dibujar una línea? Es pregunta resbaladiza, pero yo me atrevo a decir que no. Digo que Raúl siempre ha dibujado una línea cuando menos. No sé si sea como esos compas que, a la hora que hablan por teléfono, garrapatean líneas en las hojas que tienen al lado. No lo sé, pero sí sé que Raúl ha trazado muchas líneas en estos treinta años de creación. Este doble festejo me permite preguntar: el artista ¿nace un determinado día y renace en otro determinado día? Es decir, ¿Raúl nació el 4 de septiembre de 1970 y renació el 20 de agosto de 1990? No es casualidad que Raúl lleve un registro preciso de los años que lleva ejerciendo su noble oficio de caricaturista. Ahí hay un dato relevante. Es una bobera preguntar cuál de los dos cumpleaños celebra más: el de la fecha de su nacimiento real o el del nacimiento de su creación artística; es una bobera, porque sin el primer cumpleaños no existiría la posibilidad del segundo; pero se vuelve pregunta pertinente cuando uno piensa que, tal vez, el segundo cumpleaños es el que justifica la grandeza del primero. Seamos honestos, si no fuera por su segundo cumpleaños, los treinta y uno de su labor creativa, no todos estaríamos celebrando su cumpleaños primero. Celebramos su cumpleaños en forma pública, porque sus creaciones artísticas han contribuido a engrandecer la cultura del pueblo. Como todos los caricaturistas profesionales, Raúl ha llenado de color las paredes del aire. ¿Cuál es la trascendencia social de la labor artística de Raúl? Bueno, él, además de ser considerado el caricaturista de Comitán, también se le puede aplicar el nombramiento de cronista visual del pueblo. Él posee una amplia colección de personajes que ha “retratado” con su pluma. Es una galería democrática, donde conviven personajes de prosapia y personajes modestos, gente de alcurnia de la sociedad y gente de a pie. Esa galería sintetiza buena parte de la personalidad del pueblo de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. Bueno, a poner el mantel blanquísimo sobre la mesa, a sacar las costillitas, las tortillas recién salidas del comal, la salsita molcajeteada, el pico de gallo, los frijolitos con chile de Simojovel, el chicharrón de hebra, los picles, las tostaditas de manteca, los chorizos bien doraditos, las butifarras, la sangrita, el palmito, el chile al pastor, el siete caldos, el quesillo, la crema, la horchata y, por supuesto, la copita de comiteco, sólo una. Que suene la marimba, que las parejas bailen sobre el piso con juncia, que el aroma de esa esencia amarre el espacio. El trazo de Raúl heredó la tradición mexicana y la cercana. Él reconoce las primeras huellas que siguió, se ha manifestado apasionado seguidor del trabajo de dos grandes artistas, uno oriundo de Tehuacán, Puebla: Jorge Carreño, y otro de Comitán, Chiapas: Armando Alfonzo Alfonzo. El estudio de la obra de los dos maestros le permitió ir decantando su estilo. Armando en término estricto no fue caricaturista. Hizo retratos y algunos cayeron en el terreno de la caricatura, porque se deformaron, pero él fue un primerísimo dibujante y pintor de paisajes urbanos y rurales del entorno. Escribió varios libros (Sólo para comitecos, Comitán 1940, Uninajab) y ellos están ilustrados con sus geniales imágenes, con un estilo depurado de achurado, que provoca la luz y la sombra. Armando bordó miles de líneas, Raúl ha continuado con tal pasión artística. En la actualidad, Raúl es amigo de grandes caricaturistas del país. Su obra ha sido expuesta al lado de los grandes cartonistas de México. El género de caricatura ha sido poco cultivado en este pueblo. El arte comiteco, sobre todo, ha brillado en las páginas de la literatura, luz que se cobija en la orilla de ese lago inmenso que se llama Rosario Castellanos. Ahora, ya comienza a brillar la obra de Blanca Lydia Trejo, escritora comiteca cuya obra se desconoce casi en su totalidad, pero que ahora, gracias a la investigación de destacadas intelectuales comitecas comienza a aparecer su rostro en la ventana. Hay tradición en pintura: Benjamín Crócker, Javier Mandujano Solórzano, Mario Pinto Pérez, Samuel Guillén Flores, Aurora Argüello; pero, en la caricatura sólo aparece el nombre de Raúl, quien la ha ejercido con pasión desmedida. Por lo regular, el florecimiento de los cartonistas se da a la par del ejercicio periodístico. En el pueblo no ha sido así. La prensa local no ha tenido una presencia regular de cartones. Sólo de vez en vez han aparecido caricaturas en páginas de la prensa comiteca, pero no ha tenido una secuencia temporal. El éxito del trabajo de caricatura de Raúl es que no distorsiona los rostros, que, en apariencia, sería uno de los ingredientes básicos. Incluso, el término caricatura siempre se aplica como una deformación de la realidad. El trabajo de Raúl sigue la línea de la obra de Carreño quien fue portadista genial de la revista Siempre, donde no distorsionaba los rostros de los personajes elegidos. Su obra ha sido continuada por muchos más. El recientemente fallecido Helguera, también cultivaba esa característica. Regreso a la pregunta boba: ¿qué fecha celebra con más emoción el artista? ¿La de su nacimiento o la de su renacimiento? ¿Qué celebra el escultor, Luis Aguilar, su nacimiento o su renacimiento? Si le echamos pluma vemos que Raúl, de sus cincuenta y un años de vida, lleva treinta y uno en su oficio de caricaturista; es decir, ha dedicado más tiempo a este oficio que a otras actividades. Visitante asiduo de la biblioteca en su juventud, Raúl se enamoró de esta actividad artística. Desde entonces no dejó esa vocación temprana. Por eso, con emoción y orgullo, él subió la imagen donde celebró su cumpleaños número treinta y uno como caricaturista. La línea también ha conformado su silueta. Posdata: pero que los organizadores del guateque no se hagan tacuatz, que abran las puertas de la casa y, al mero modo comiteco, muevan las manos abiertas e inviten a pasar a los invitados. No importa que lleguen los chalequeros, al final ellos también son parte importante del bordado comiteco. Que se pierda la llave, que el guateque se prolongue, que Raúl se sienta chento, que reciba a los amigos, a los familiares, y goce el día de su cumpleaños. Ya mañana celebrará su no cumpleaños jugando con lo que ha jugado durante treinta y un años de sus cincuenta y uno: la línea que forma el mundo.

jueves, 2 de septiembre de 2021

CARTA A MARIANA, CON UNA IMAGEN

Querida Mariana: esta fotografía es de 1979. Un grupo de albañiles se encarga de retirar escombros de las casas que formaban la llamada manzana de la discordia. Al fondo se aprecia el techo del Salón Lino Morales; el ciprés, fiel acompañante de la torre; la fachada del templo de Santo Domingo y parte de la techumbre y arcos de lo que ahora es el Centro Cultural Rosario Castellanos. Se alcanza a ver unos plásticos que protegen el corredor del polvo. Se aprecia que en ese año, la fachada del templo estaba descuidada, se ven manchas de humedad en la torre del campanario y, en la parte superior, unas matas que crecieron contentas. En la página comitandelasflores.com hay una descripción precisa de la fachada y del interior del templo, respecto a la fachada dice: “La portada es de un cuerpo. El ingreso es a través de un arco de medio punto, con un alfiz con cornisa, flanqueado por dos nichos; sobre la cornisa un óculo abocinado y sobre éste, un nicho central con peana; un astil y pináculos coronan la portada”. Ah, términos arquitectónicos deliciosos. Pucha, dice que tiene un alfiz con cornisa. Sí, todo muy bonito, pero ¿qué es un alfiz? Sólo los expertos reconocen dichos términos. Está muy bien, porque así, los legos, pepenamos algunas palabritas domingueras. En fin, investigué en este chunche e hice la traducción: la fachada tiene una puerta con un arco, a su lado dos nichos, arribita un marco rectangular con un techito. Justo a la mitad lo que se llama un ojo de buey, que permite el paso de luz al coro y encima del óculo abocinado otro nicho con una peana, que dice el diccionario de términos arquitectónicos es una base para colocar una escultura, sobre todo una imagen religiosa. Si ahora, con cubrebocas y careta, te parás frente al templo hallarás en su portada todos los elementos acá consignados: está la puerta donde entran y salen los fieles, a su lado dos nichos (al lado de un nicho está la placa del cuarto centenario de la evangelización), arriba del marco el vitral redondo y más arriba el otro nicho con la peana. Ahora pintado en un color amarillo bien coqueto. Pero, un momento, ¿ya miraste que en 1979 en el nicho superior aparece algo como una imagen sobre la famosa peana? No sé si mi vista ya me hace ver de más (recordá que ya uso lentes para leer). Pero yo sigo viendo una imagen religiosa, imagen que actualmente no existe. Los fieles que vivieron el Comitán de los años setenta nos podrán decir si lo que miro es real o creación de mi imaginación. Si la imagen es real, ¿en dónde está? Yo supongo, sin certeza, que dicha imagen representaba a Santo Domingo. La lógica eso indica, pero la lógica nada tiene que ver con el mundo surrealista en que vivimos. La lógica diría que un relieve de la fachada del templo de San Sebastián correspondería a una imagen del santo al que está dedicado el templo. ¡Pues no! El relieve presenta a un caballerango con sombrerito y una espada sobre un caballo. Alguien me dijo que es la imagen de Santiago Apóstol. Ah, yo no sé. Traigo esto a colación, porque la imagen que estaba en el nicho superior central del templo de Santo Domingo tal vez correspondió al santo patrono de Comitán, pero tal vez no. Te encargo que le preguntés a tu abuelita si recuerda esa imagen en el nicho del templo. Según yo, en 1979 ahí estaba, ahora ya no está, ahora el nicho está bien bonito, pero vacío. En 1979 Comitán ganó mucho, pero también perdió. Ahora, el parque central está ampliado, desde todos lados se aprecia el monumental templo de Santo Domingo, pero, los nostálgicos extrañan la manzana derruida. Las casas, lo sabemos, también son asideros para la memoria colectiva. Los niños que ahí corrieron de un lado para otro en la calle, echando volados para cambio de figuritas, añoran ese espacio que les otorgó tanta felicidad en un Comitán tranquilo. Pero, ahora, entonces, también debemos agregar a la lista de pérdidas la imagen del santo que estaba en el nicho superior de la fachada de Santo Domingo. ¿Alguien puede dar razón, en caso de que mi vista no me engañe? Posdata: Ganamos y perdimos. Así es la vida. A veces, la ganancia no compensa lo perdido. A veces, la pérdida rebasa la ganancia y nos quedamos con la sensación de que el trueque fue infructuoso.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

CARTA A MARIANA, CON GENIALIDADES SABROSAS

Querida Mariana: me encantan los jóvenes inteligentes y traviesos. Linda es traviesa, inteligente y bonita. Bueno, no tan bonita como vos. Espero que Linda no se enoje por esto que escribo, pero, bueno, así lo siente mi corazón. Ahora comprobarás que ella es traviesa, inteligente, bonita y juguetona. Anoche me mandó un mensaje donde descubrí una forma virtual de juego, de juego bonito, de juego para parejas. Te pregunto: ¿vos has jugado WORD? Entiendo que la palabra Word significa palabra, pero, además, también es un programa para escribir textos en computadora. Las cartas que escribo las redacto, precisamente, en Word; es decir, sí juego con Word. Así que a Linda le contesté en forma positiva. Y cuando me mandó el juego de Word entendí que no, que no lo había jugado nunca, porque (jamás lo hubiera imaginado) me mandó todas las posibilidades de esa maravillosa herramienta de Office. Resulta que el juego tiene que ver con la barra que está en la parte superior. Donde dice INICIO y en seguida, en seguidita: INSERTAR. Ah, entendí. Así que, para jugar bonito oprimí la tecla de SELECCIONAR, seleccioné y luego, satisfecho con mi selección, le di a INSERTAR y ahí elegí un SÍMBOLO. Los símbolos son importantes a la hora del juego. Piqué (sin albur) en DISEÑO y elegí MARCA DE AGUA, que es como decir: marca húmeda. En este momento me di cuenta de la genialidad del juego de Linda. Comenzás, seleccionás, insertás y dejás tu marca de agua. ¿Qué más? FORMATO. Ahí, ah, qué divertido, elegí SALTOS, ORIENTACIÓN Y TAMAÑO. Como mirás acá se puede uno detener bastante tiempo en el juego: ¿qué tipo de saltos? ¿Cómo lo orientás? Lo del tamaño es tema especial para ustedes. Advertí que es un momento difícil del juego. Si no hay un buen tamaño, la letra resulta pequeña y no se puede leer bien y vos sabés que en los juegos es necesario hacer una buena lectura. Bueno, luego pasé a REFERENCIAS. Pucha, pensé en la dificultad de andar pidiendo cartas de recomendación, pero luego me alegré porque ahí tiene la posibilidad de MARCAR ENTRADA y de INSERTAR ÍNDICE. Ah, eso es bonito, rico: marcar entrada y meter índice. Genial, genial, qué juego tan emotivo, tan sabrosito. Luego pasé a la siguiente ventanita: CORRESPONDENCIA, y pensé que en el juego es esencial la correspondencia de la pareja, miré que hay un apartado que se llama INICIAR COMBINACIÓN DE CORRESPONDENCIA, y pensé que era como esa práctica francesa tan atrevida que se llama Ménage à Troi. Luego pasé a la sección REVISAR y ahí le di a COMPARAR y esperé que Linda le diera a ACEPTAR O RECHAZAR, porque siempre, en todo juego, los participantes comparan. Al final le piqué a VISTA y ahí hallé CAMBIAR VENTANAS. Ah, bendito Dios, pensé que si te rechazan porque no supiste hacer los SALTOS o tu TAMAÑO dejó mucho qué desear, siempre existe la posibilidad de CAMBIAR VENTANAS. Luego vi algo que se llama MACROS, pensé en la bellísima capacidad para volver macro lo micro, pero ya no le seguí, porque Linda me había enviado un mensaje donde me preguntaba si alguna vez había jugado EXCEL. Posdata: en lo dicho, Linda es traviesa, juguetona, inteligente, linda. Le hace honor a su nombre. Sus juegos siempre han sido sensacionales, deliciosos. Antes jugaba en español, con palabras, ahora, en época de globalización ya le entra (sin albur) al inglés, al WORD y al EXCEL. Vos, ¿has jugado WORD con tu novio? ¿Jugarías POWER POINT?, que en mi español dudoso traduzco como Punto Poderoso. ¡Pucha, genial!

martes, 31 de agosto de 2021

CARTA A MARIANA, CON AMIGO ESPECIAL

Querida Mariana: Luis, mejor conocido como Poñe, era especial. En clase levantó la mano. Sí, Luis, dijo el maestro con cara de fastidio, porque ya lo conocía. Lo toleraba. Maestro, dijo Luis, de pie: a ver, sáqueme de la duda: hay paño, peña, piña, puño, pero no hay poñe, ¿por qué? Todos los compañeros rieron. Hubo algunos que se llevaron la mano a la frente, cerraron los ojos, con actitud: ¡ah, otra vez, las boberas de Luis! No puedo imaginar lo que el maestro pensó. Sólo me llegó la versión de esta historia en el relato de Adriana. Adriana me contó que, con la misma cara de los alumnos que se pusieron la mano en la frente y cerraron los ojos, contestó: Porque a nadie se le ocurrió inventar eso, Luis. Por eso. Luis se sentó, pero como si en las nalgas tuviera el botón que controlaba su brazo, volvió a levantar la mano: ¡maestro, maestro! Sí, Luis, ¿qué pasa? Luis se puso de pie y preguntó: ¿Por qué a nadie se le ocurrió inventar eso? Los compañeros, ya todos, se llevaron las manos a las sienes y se escuchó un murmullo general: ¡Ah! Y ese ah, no fue de asombro, sino de cansancio. El maestro dejó el libro sobre su escritorio, hizo para atrás la silla, se dejó caer sobre ella y dijo que no sabía, que no sabía, que no todo mundo inventaba cosas, que los inventores eran pocos, eran tocados con el genio de la imaginación. Calló. Agachó su cabeza y así estuvo durante varios minutos. Cualquiera diría que ya estaba dándose por vencido. Todos los días era lo mismo. Luis, mientras tanto, siguió en pie, y, desde su altura, movió su cabeza para todos lados para ver a sus compañeros. Todos se habían recargado en el pupitre, tenían su cabeza sobre sus brazos. Apenas dos días antes, Luis había levantado la mano y cuando el maestro dijo: Sí, Luis. Él se puso de pie y preguntó: maestro, ¿por qué hablamos al derecho y no al revés? Todos sus compañeros rieron. El maestro se sentó, se limpió la frente con su pañuelo y dijo que no entendía la pregunta. ¿No?, dijo Luis, pero si está muy claro. ¿Por qué en lugar de decir no, no decimos on, y en lugar de decir sí, decimos is, y así? Todos los compañeros rieron. Adriana ya no me contó más, porque luego dijo que a ella, ya muchos años después de ese suceso, se le hacía exagerada y absurda la burla general de los compañeros; entendía al maestro, pero, asimismo, comprendía las preguntas de Luis, preguntas no comunes, por supuesto, pero que solicitaban una posible respuesta que abriera un camino. Adriana dijo que las dos preguntas eran pertinentes. ¿Por qué una cosa sí y otra cosa no? ¿Por qué los inventores del lenguaje no habían pensado en una palabra como Poñe, si había paño, peña, piña y puño? Y, ¿por qué hablámos al derecho y no al revés? Cuando Adriana me lo contó, pensé que la Ciudad de México, en los años setenta, como un juego de espejo, chavos de barriada decían: Is, barniz, para afirmar algo. Por ejemplo, alguien preguntaba: ¿Habrá toquín esta noche?, y el otro respondía: “Is, barniz”. Este is era lo que, en los años sesenta, preguntaba Luis: ¿Por qué no decimos is en lugar de decir sí y on en lugar de no? Ya imagino el fastidio del maestro, porque todos los maestros desean que las preguntas de los alumnos sean las preguntas comunes, que son definidas como preguntas normales que hacen niños normales. El comportamiento de Luis era un comportamiento que ahora llamarían atípico. Luis era un niño especial. Los niños especiales son complejos para los seres normales. Adriana contó que una vez, Luis levantó la mano y a la hora que se puso de pie, porque el maestro, con su cara de fastidio, dijo: Sí, Luis, él preguntó: maestro, ¿qué pasa si una niña confunde una gota con un gato? Posdata: lo mismo que vos te estás preguntando me lo pregunté, por eso le pedí a Adriana que me dijera qué había pasado con Luis. No sé, dijo Adriana, no sé. Dijo que ninguno de los amigos recordaba los apellidos de Luis, porque fue conocido como Poñe. Estuvo en el grupo no más de cuatro meses. Alguien recordaba que habían comisionado a su papá a otra ciudad. Pero Adriana está segura que, si Luis, el Poñe, vive, debe ser un tipo brillantísimo, un inventor de algo. Yo estuve de acuerdo.

lunes, 30 de agosto de 2021

CARTA A MARIANA, CON UN TEXTO EMPOLVADO

Querida Mariana: no podía creerlo. Blanca me envió un mensaje y un texto en Word en WhatsApp, el mensaje decía: “Mira, Alex, mira. Es la Arenilla que escribiste el 30 de abril de 2009”. Abrí el texto y quedé mudo, impresionado. Lo leí como si no lo hubiera escrito yo, pero lo sentí muy cercano. No acostumbro releer los textos que escribo ni reciclar, porque siempre pienso en el texto de hoy y miro hacia el porvenir, pero esta Arenilla me movió. Te paso copia, vos me dirás tu opinión: “EN EL DÍA DEL NIÑO “Pensamos en nosotros, pero también en los otros. Los padres piensan en sus hijos, sobre todo quienes tienen “pichitos”. “El escenario aún no es aterrador. Pero, a veces, cerramos los ojos y algunas imágenes apocalípticas acuden como caballos desbocados. Vemos columpios vacíos y a niños detrás de las ventanas con cubrebocas para siempre. “¿A qué nivel llegará esta epidemia? Hasta el día de ayer, Comitán vivió como si no pasara nada. Las plazas estaban llenas de gente. Los alumnos de bachillerato que no acuden a las escuelas están en los carros, en los cafés, en las calles. Son más los que están afuera que quienes permanecen en casa. Muy pocas personas usan tapabocas. “Los afectos insisten en saludar de mano o de beso. Aún se incomodan si uno usa el saludo hindú o el japonés, sin contacto físico. Estamos tan acostumbrados a intercambiar saludos de contacto que no podemos evitarlos. “Pero, dentro de esa aparente normalidad, la gente piensa en la posibilidad de una epidemia de proporciones gigantescas. “Como acá nada agarramos en serio, los chistes ya están circulando con profusión, tal vez como una máscara que oculte el temor cierto. No queremos aceptarlo pero tenemos miedo, nuestras risas son nerviosas. A veces nuestra mente teje laberintos y nos azota imágenes dantescas. “Los padres piensan en sus hijos, sobre todo en las criaturitas, en aquellos niños que tienen uno o dos años. ¿Qué pasará si la contingencia nos rebasa? ¿Qué si la actividad económica se paraliza? ¿Si las escuelas siguen en suspensión? ¿Si los alimentos comienzan a escasear? ¿Si esta pesadilla se convierte en una realidad próxima? “La literatura y el cine han elaborado imágenes futuristas de un mundo en ruinas, de juegos infantiles sin uso, de bancas inservibles en parques desiertos. La vida siempre ha estado rodeada de un vacío que tiene la cara de una pandemia, y este rostro hoy está cerca. “Pensamos en nosotros, pero quienes son padres de familia piensan más en sus hijos. “Siempre hay una mirada de conmiseración hacia lo más frágil, hacia aquello que tiene la luz de la esperanza. A los hombres nos preocupa el futuro. ¿Qué será de estos niños que apenas están comenzando a caminar si la epidemia toma otras proporciones? ¿Quién jugará con las pelotas, con los globos, con los columpios? ¿Quién querrá más que ellos a las mascotas? ¿Qué será de este mundo que hemos agotado con nuestro desenfrenado materialismo? “Recuerdo que en los ochentas yo estudiaba arquitectura en la UNACH. El arquitecto España fue mi maestro. En ese tiempo nació su primera hijita y él, cuando le preguntamos qué sentía, nos respondió que estaba feliz, pero tenía un afán de protección que incluso no quería que a su criaturita “le diera el aire”. Así son los padres, no quieren que algo cancele las sonrisas inocentes de los pichitos. Y ahora hay algo en el aire. Es el virus del miedo. Y contra el miedo, ya se sabe, no hay vacuna efectiva”. Posdata: la epidemia del H1N1 de 2009 me provocó esta reflexión. En ese tiempo yo usaba cubrebocas y saludaba de lejos, no daba la mano. Algunas personas decían que era yo un irrespetuoso. Siempre he sido poco dado al protocolo, al abrazo, al beso de mejilla, pero en ese tiempo fui más extremo, me preocupaba esa epidemia que causó miles de muertes en el mundo, ¡miles! Ahora, en esta pandemia, van millones. ¡Dios mío! ¿Soy un exagerado? Veo los datos y las estadísticas son las que parecen exageradas; sin embargo, dicen los que saben que las estadísticas oficiales nunca se acercan a la verdad, que están rasurados los datos, que la realidad es más dramática, más brutal. En fin, que Dios proteja.

sábado, 28 de agosto de 2021

CARTA A MARIANA, CON UNA CINTA LUMINOSA

Querida Mariana: con frecuencia se repite una pregunta irrelevante: Cuál es la Capital Cultural de Chiapas: ¿San Cristóbal o Comitán? Y digo que es pregunta estéril, porque de entrada desechan a los demás pueblos del estado. ¿Quién da por hecho que en Tapachula no se da un movimiento cultural importante? Bueno, para terminar pronto, ¿qué debemos entender por el concepto cultura? Vos sabés que a mí me gusta la definición que a cada rato repite el doctor Andrés Fábregas Puig, quien fue un espléndido director del Instituto Chiapaneco de Cultura. Él dice que cultura es todo lo que el hombre hace. Genial. Entonces eso de buscar la capital cultural parece rebajar el concepto. Bueno, ahora todo es tan enredado que la dependencia cultural del Estado se llama Coneculta: Consejo Estatal para la Cultura y las Artes. ¡Pucha! Como si el arte no fuera parte de la cultura. Acá hay un intento de hacer elitista al arte, colocarlo en otra canasta. Nos podemos detener en el tema durante un buen rato, porque da para mucho. Mejor hagamos a un lado la discusión que también sería ociosa, porque ¿cómo dar vuelta a esta apreciación equivocada del concepto cultura? En fin, lo que quiero contarte es que el otro día, Carlos Román, destacado intelectual chiapaneco, dijo algo donde trató de poner punto final a la famosa pregunta. Carlos dijo que Tuxtla Gutiérrez es la Capital Política; Tapachula la Capital Económica; San Cristóbal de Las Casas la Capital Cultural; y nuestro Comitán, la Capital de la Libertad. No hay duda ni motivo de discusión en asegurar que Comitán, ciudad libertaria, es la cuna de La Independencia de Chiapas. Hoy, querida niña, se conmemora el Bicentenario de la Independencia de Chiapas y de Centroamérica, porque el 28 de agosto de 1821 se firmó el Acta. Los historiadores, los que saben, han señalado tres espacios que fueron importantes ese 28 de agosto del siglo XIX: el templo de San Sebastián, el templo de Santo Domingo y el edificio donde ahora está el Centro Cultural Rosario Castellanos. Dicen que el padre Fray Matías de Córdova, en el templo de San Sebastián dijo a los fieles que habría una misa solemne en el templo de Santo Domingo, donde habló acerca del tema: Chiapas debía independizarse de la Corona Española. De ahí pasaron a la Sala Capitular del Convento. El mito histórico, genial, cuenta que ahí, ante la duda de algunos asistentes, doña Josefina García Bravo se puso de pie y dijo que si los hombres no querían, ellas, las mujeres, apoyarían el movimiento. Podemos imaginar que en ese instante hubo vítores, aplausos y la duda quedó disuelta, la firma del Acta se realizó, y con ello se modificó el destino de Chiapas. Esos tres espacios simbólicos siguen dando personalidad a nuestro pueblo. Ahí está el templo de San Sebastián, frente a un parque bellísimo y sosegado; ahí continúa el templo de Santo Domingo, en el mero corazón del pueblo, como testimonio del momento en que los conquistadores espirituales arribaron a estas tierras; y ahí está el monumental edificio del antiguo convento, hoy máximo recinto cultural de Comitán. Ahora, en la subida al panteón municipal existe una plaza que los comitecos conocemos como “El libro”, ahí hay una réplica gigantesca del acta. Los comitecos, lo sabés, siempre son ingeniosos y cuentan que cuando alguien siente que ya está cercana la muerte dice: “Cada vez estoy más cerca del Libro”. Bueno, pero los tiempos han cambiado, ahora no todo mundo es enterrado, muchos, al fallecer, son cremados. Con esto, el dicho comiteco dobla las manos y se hace más rotunda la máxima bíblica: “Polvo somos y al polvo volvemos”, en una cajita con las cenizas. Y hoy, en medio de la tercera ola de la pandemia, Comitán, Chiapas, México y Centroamérica conmemoran el día que nuestro pueblo se convirtió en la cuna de La Independencia. ¿Mirás la importancia del acto? Se habla de cuna, porque este concepto, refiere a la cama donde duermen los pichitos, pero, en una segunda acepción se emplea para designar el lugar de nacimiento de una persona o el origen de un hecho. Vos y yo hemos oído que muchas personas al referirse a otra dicen: “Es de buena cuna”. Vos, mi niña bonita, sos de buena cuna. Bueno, quienes nacimos en este pueblo somos de buena cuna, porque nacimos en la cuna donde la libertad (pájaro sublime) acarició su vuelo inicial. Carlos tiene razón, la Capital de la Libertad de Chiapas es Comitán. Ya sé que ahora brincará un tuxtleco y dirá que nos detengamos tantito y valoremos que en su ciudad nació Joaquín Miguel Gutiérrez y hablará de las bondades de su héroe; y un tapachulteco dirá que si en esas andamos, pues Tapachula fue la cuna de Fray Matías de Córdova y como el fraile fue el autor intelectual de La Independencia, el mérito de Capital de la Libertad le toca a esa tierra; y un coleto… uf. Es una discusión eterna y poco efectiva. Al igual que el concepto cultura, el concepto libertad está unido a la historia de Chiapas. Chiapas es un estado libertario, porque es el único estado que se federó a México, por propia voluntad. Lo digo, mi niña, el tema es infinito. Lo que debe quedar claro es que Comitán es un pueblo que sustenta valores morales y cívicos de relevancia. Comitán es un pueblo que mantiene la tradición más pura de los actos más puros. Comitán es cuna de la libertad, cuna de hombres y mujeres de buena cuna. Gracias a un hombre de buena cuna, el maestro Jaime Rodas Rovelo, tenemos un testimonio de cómo el pueblo celebró, hace doscientos años, la Independencia de Chiapas. Después de la firma del acta y de la notificación oficial, del 1 al 10 de septiembre de 1821 hubo una monumental celebración en el pueblo, para celebrar esa histórica decisión. El pueblo de Comitán en ese momento contaba, personas más, personas menos, con un diez por ciento de la población actual, era un pueblo pequeño, afectuoso, tranquilo. Hoy sigue siendo afectuoso, pero ya no es pequeño ni es tranquilo. ¿Qué actos realizaron los comitecos hace doscientos años? Bueno, lo primero que hicieron fue adornar las fachadas de las casas, colgar festones en ventanas, en pórticos y en balcones. Hubo misas solemnes, cohetería (faltaba más), repiques y alegría compartida. Bailes y lo digo en plural, porque el maestro Jaime cuenta lo siguiente: “…por la noche, se reunieron las señoras en la casa del H. Ayuntamiento donde se les puso un baile celebrado con espléndidos refrescos, de que disfrutaron contentas hasta las diez de la noche, que se retiraron. Este baile se repitió al día siguiente, terminando hasta las once de la misma”. ¡Ah, qué contentura de espíritu! ¿Mirás? El primer día se fueron a dormir a las diez de la noche, ya el segundo día terminaron a las once de la noche. ¡Pucha! La embelequería en todo su esplendor. Bien justificado, había entusiasmo en toda la población. Claro, acá hablan de señoras; es decir, las mujeres más visibles. Las mujeres más modestas del pueblo, también celebraron y se unieron al festejo general, pero desde afuerita. Y esto queda consignado en el documento cuando nos enteramos que el día seis de septiembre de 1821: “…los vecinos principales sirvieron una comida de 300 cubiertos al pueblo; y el siete las señoras hicieron otro tanto en número de 400…” Ahí está el hilo. En el documento del maestro Jaime aparece que las señoras acuden a bailes en la casa del H. Ayuntamiento y luego las señoras preparan una comida para 400 personas del pueblo…” Lo trascendente acá es el festejo comunitario. La sociedad entera celebra el acto libertario. Las clases sociales se unen en la celebración, las señoras (fifí, diríamos ahora) y las mujeres más modestas. ¿Hubo más actos? Por supuesto que sí. El maestro Jaime Rodas dice que el día 3 de septiembre “empezaron las corridas de toros, que duraron el resto de la semana”; además de los llamados “paseos cívicos”. Sí, corridas de toros. En Comitán siempre hubo afición por la tauromaquia. El doctor Belisario Domínguez, en su periódico El Vate mostró su desacuerdo, él se mostró como un responsable animalista. Ahora, en el siglo XXI existen comitecos que añoran las corridas de toros y otros que celebran que ya no se realicen. Pero, en 1821, para festejar la independencia, ¡hubo corridas! El maestro Jaime también consigna lo siguiente: “…el religioso español Fray Juan Perrote repartió de su peculio 50 trajes a las personas más pobres de la ciudad…” De todo hubo en la Viña del Señor. El maestro Jaime concluye este testimonio diciendo que en los festejos no hubo un solo desorden. El guateque se desbordó en alegría, pero se contuvo en actos violentos. El festejo reunió muchas manifestaciones populares. Conociendo la tradición cultural del pueblo comiteco, sin duda que hubo veladas artísticas de calidad. Hasta el momento no hay documento que testifique tales actos, pero de que los hubo ¡los hubo! Posdata: ¿cuál es la Capital Cultural de Chiapas? ¿Cuál es la Capital de La Libertad? ¡Saber! Carlos lo mencionó, pero hay personas que estarán en desacuerdo. La única certeza es que Comitán es La Cuna de La Independencia de Chiapas; es cuna de hombres y mujeres de buena cuna.

viernes, 27 de agosto de 2021

CARTA A MARIANA, CON UNA FOTOGRAFÍA SENSACIONAL

Querida Mariana: en todas partes está el prodigio. ¿Ya miraste qué prodigio de fotografía? Es una nube de la más altísima tierra, del más altísimo cielo. ¿Digo algo incoherente? ¿Deliro? No, no deliro. Sí, debo confesar que juego con la palabra y digo que la fotografía es una nube del más alto cielo, porque fue tomada por mi amiga Cielo. Ella, así como no queriendo la cosa, tiene una mirada educada. Pepena la belleza donde las miradas advenedizas pasan de frente, sin alcanzar a ver el nacimiento de la flor. Acá están las sombras de Cielo y de Paty. El sol delineó sus sombras en la pared, en el piso y en parte del ventanal. La luz del día, lo sabemos, es cambiante. Esto lo sabían los pintores impresionistas, por eso al grito de “a la mierda el atelier”, abandonaron los encierros y, con sus pinturas y lienzos bajo el brazo, fueron al campo y ahí captaron, con destreza, el instante supremo. Reconocieron que ese instante de luz no regresaría, era necesario captarlo para siempre. Y así sucedió, los manchones de luz de Van Gogh han llegado intocados hasta nuestros cielos actuales. Cielo supo que este instante sublime, burbuja de ámbar, no volvería. Lo captó en forma genial. Ella no vio el árbol o la nube o el ave del campo, ¡no!, ella logró advertir el instante en que la mano de luz tocó la pared, el piso y el ventanal. Los pies de ambas salen de la sombra universal, emergen como lo hizo Venus en el genial cuadro de Botticelli. En la pintura, Venus nace de una concha. Acá, la tierra es la concha donde brotan las sombras de Cielo y de Paty. Sombras que se extienden en la pared y en el piso. No se ven sus pies, pero sí se advierte cómo la mano hace el perfil exacto, justo, divino de la silueta. Acá está la sencillez de los materiales de las construcciones físicas y la grandeza de la construcción visual. ¿Cómo una materia tan fría como la pared recibe tanta calidez del cuerpo a través de la sombra? Digo que juego con la palabra: acá, la sombra, querida mía, ¡asombra! Si le hago caso al lingüista, y digo que la “a” funciona como un prefijo que niega, que priva, la “a” de asombra niega la sombra, la oscuridad, y da nacimiento a la luz. Acá, la sombra de Cielo y la sombra de Paty son perfiles luminosos, llenos de vida. Ese instante fugaz quedó atrapado en la mirada y ahora es fuente de luz eterna. La imagen que tomó Cielo da para mucho, para mil interpretaciones, para mil juegos, para mil posibilidades. Paty y ella ¿platican? ¿A qué juegan? Paty tiene una pierna flexionada, Cielo mantiene las piernas juntas. Las piernas de Paty dejan un espacio para la luz traviesa; las piernas de Cielo dejan que la sombra suba rotunda por sus muslos, por sus caderas. La cabeza de Paty apenas toca el dintel del ventanal, la cabeza de Cielo se asoma al cristal y ahí se funde. Los que saben dicen que toda fotografía es impresionista, porque captura la impresión de un instante. El fotógrafo que aplica Photoshop es un artista que modifica la luz del instante. En esta fotografía de Cielo nada fue retocado. Bueno, tal vez la pared y el piso sí, pero fueron tocados, retocados, de manera natural por las sombras de ellas. Lo plano de sus superficies fue alterada, en buena hora, por esas sombras que le dieron volumen, le otorgaron un espíritu en apariencia sosegado, pero bien cumbanchero. La mirada de Cielo va más allá de lo evidente. Acá fue un pájaro que trepó a lo más alto del árbol y desde ahí, como tiuca despierta, miró lo que sucedía en la tierra y vio que ahí, sobre la pared plana, papaloteaban mariposas llenas de luz. La mirada de Cielo es prodigiosa. Le basta un celular común para captar el ave que sólo vuela en los espacios más sublimes. ¿Conoce el trabajo de Cartier-Bresson? ¿Su mirada se ha posado en los claroscuros de Rembrandt? Ella encuentra luz en la sombra, advierte que el perfil de la sombra corta la luz; si ese corte es armonioso, dúctil, sensual, el mundo entre la luz y la sombra adquiere una nueva lectura. La luz es tocada por la oscuridad y ésta es acariciada por aquélla. El prodigio aparece. Posdata: niña mía, vos sos experta en cine, sabés de imágenes, has captado la genialidad de los cielos de Gabriel Figueroa, pero sé que nunca habías visto las nubes que Cielo pepena, no en las alturas, sino en las modestas paredes. Cielo también manda a volar los encierros, sale al patio, a donde la luz camina, vuela, pero ella advierte los resquicios por donde asoma esa línea que es como la raya en el agua.

jueves, 26 de agosto de 2021

CARTA A MARIANA, CON INTERMEDIO

Querida Mariana: en el Cine Comitán había Permanencia Voluntaria. Programaban dos películas con un intermedio. El intermedio servía para ir al sanitario o para comprar una orden de tacos y un refresco en la dulcería, con la atención de doña Lola. Otra famosa Lola de Comitán. Aún está por escribirse la historia del cine en Comitán, de las salas, del entorno, de los trabajadores, de los cinéfilos y de los creadores. Las historias de los artistas y directores comitecos cinematográficos, aún está por documentarse en forma ordenada. Por ahí reconocemos los nombres de los artistas más famosos: Irma Serrano y Javier Esponda, pero hay más. ¿Y de los directores de cine? Por ahí Francisco R. Gordillo, joven cineasta que dirigió dos o tres películas que se exhibieron de manera limitada, sin llegar a los grandes públicos; asimismo, la familia Yáñez cuenta con dos películas que filmaron y que, durante una temporada, estuvieron en renta en videoclubes comitecos, pero cuyo registro actual está empolvado. Hay necesidad de rescatar ese material. Son la raíz de lo que ahora, con gran fortuna y venturoso porvenir, realiza la empresa comiteca Zarape Films. Zarape Films es una empresa que produce documentales de gran belleza estética y de excelente propuesta formal. Su trabajo ya ha sido reconocido por las personas de la región y por gente de cine a nivel nacional. Eso es maravilloso. Su labor abre caminos con paso firme y puntual: “Caminante, no hay camino, se hace camino al filmar”. Al filmar con una propuesta inteligente. Los pies de Zarape han pisado ya varias alfombras rojas, en diversos festivales nacionales: el de la Costa Chica, el de Tijuana, el de Guanajuato y el prestigioso Festival de Cine, de Morelia. ¿Se vale, niña mía, soñar con Festivales a nivel internacional? Por supuesto que se vale, vos que sos cinéfila de hueso colorado sabés que si hay una propuesta estética valiosa, el trabajo, más temprano que tarde, será visto por miles y miles de espectadores. Hace cosa de días, Zarape Films dio la noticia halagüeña más reciente. El documental “Somos de la tierra”, que cuenta “la historia de los ex refugiados akatecos mayas de la comunidad La Gloria, municipio de La Trinitaria, Chiapas”, será presentado en diversos foros de la república. Zarape Films estará en la Cineteca Nacional. Pucha, ¡nadita! Confeti y marimba para los realizadores. ¡Por supuesto que sí! Sé que vos has seguido con atención el trabajo de estos realizadores comitecos. En Youtube está disponible parte de su propuesta estética. Por ahí puede verse el documental “Descubriendo a Rosario Castellanos”, o el documental “Óscar Bonifaz”, o el corto cortísimo, de apenas dos minutos y medio, donde, a través de fotografías, se cuenta la mínima Historia de Comitán. Todo está hecho de manera profesional y, como deben hacerse las cosas, “a la comiteca”; es decir, con pasión. Se ve que los integrantes de la empresa disfrutan su trabajo y, además, lo hacen con un comprometido sentido de responsabilidad. Vivimos, vos lo sabés, en el siglo de la imagen. Ahora todo mundo se deja seducir por lo visual, porque, desde que el genio humano inventó el cine, las imágenes han formado parte de nuestra educación formal e informal. Somos lo que oímos, lo que leemos, lo que tocamos, lo que olemos, lo que sentimos, ¡lo que vemos! Los cinéfilos de hueso colorado, como vos (como lo fue Rosario Castellanos), tienen una potencial capacidad para reconocer propuestas estéticas de calidad. El trabajo de Zarape Films toca altos cielos. Posdata: en el mundo se filman cientos y cientos de películas cada año. Muchas son auténticos churros, otras son palomeras y un reducido porcentaje accede al nicho donde está el cine de arte. Los documentales que filma Zarape son de calidad. ¿Se vale soñar con el día que pisen la alfombra de Cannes o de Venecia? ¡Se vale! El vuelo inicia con el instante en que se hace el papalote. Si el papalote está hecho con la tradición de los mayores, el chunche volará muy alto. La historia del cine comiteco está por escribirse. Hay tanto por platicar acerca del Cine Comitán, del Cine Montebello, de los inicios de las exhibiciones en el pueblo, en el siglo XIX. Hace falta revisar el material de la familia Yáñez y del cine realizado por Francisco R. Gordillo. Hacen falta los testimonios de quienes vivieron la experiencia de los cines comitecos. Ahora están las salas de Cinépolis. Ya son otros tiempos. Son tiempos en que descuella Zarape Films. Estamos en el tiempo del Intermedio de esta gran historia. Ojalá ¡altos vuelos!