domingo, 13 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, CON UN TÍO BUENO
Querida Mariana: por favor, mirá con atención la foto. ¿Ya? No sé si identificás a todos los personajes. No. Estoy seguro que no, pero te los presentaré, de izquierda a derecha, como sugiere el manual del buen lector occidental. El primer rostro visible es el de mi querido papá (ya fallecido). Acá está ya a punto de que sus ojos se humedezcan, lo conozco bien, era muy sensible. Estoy seguro que acá todos escuchan el rollito que me aviento, porque esa noche -noche del 9 de diciembre de 1988- mi Paty y yo inauguramos la Galería Bonampak y honramos a dos grandes de la plástica comiteca: el maestro Güero y el maestro Paquito. El maestro Javier Mandujano Solórzano y el maestro Francisco García Águeda estuvieron contentos y nosotros con ellos; luego está mi Paty, bien bonita; luego el maestro Güero; mi compadre Miguel Penagos (quien, desgraciadamente ya falleció); luego parte del rostro de Paco Flores; el maestro Paquito; José Luis Campero, con una cabellera afro estupenda; la esposa del maestro Paquito; Jorgito Pinto; mi tío bueno; y Pepe Román.
En la pared hay obra del maestro Paquito y un soberbio autorretrato del maestro Güero. Fue una noche sensacional.
Aprovecho la imagen para honrar a mi tío bueno, mi tío Samuel, oriundo del mero Monterrey, regio pues, que radicó durante la mayor parte de su vida en la Ciudad de México. Fue mi tío político. Ahora que escribí el verbo en pasado sentí como un pinchazo en el corazón. Mi tío Samuel falleció hará cosa de un mes, allá en su residencia, de la Ciudad de México. Fue mi tío político porque se casó con mi tía Sonia, prima hermana de mi mamá.
Mi mamá quiso mucho al tío (lo sigue queriendo). Cuando yo estaba pequeño, mi mamá comenzó con problemas de salud, con principios de artritis. Mi mamá me cuenta que tenía unos dolores intensos. Un médico del pueblo comenzó a aplicarle cortisona, ella se hinchó. Vino mi tío Pepe, quien también radicaba en la Ciudad de México, e igual que mi tío Samuel era médico, y le dijo a mi mamá que eso la iba a matar, que fuera inmediatamente a la gran ciudad para que la viera mi tío Samuel. Cuando mi papá regresó de Chicomuselo, lugar donde había ido a vender cerveza, halló a mi mamá con la maleta preparada. Mi papá compró de inmediato un boleto y así comenzó un proceso que mi mamá debió hacer para procurar su salud. Mi tío Samuel (Dios lo bendiga siempre) logró detener la enfermedad. Acá está mi mamá en casa, a sus noventa y tres años de edad. Sus manos quedaron un poco torcidas, no obstante, ella es una gran tejedora. Mi Paty siempre le dice que sus dedos parecen garfios, de tan torcidos.
Yo también quise mucho a mi tío (sigo queriéndolo), porque fue un tío bueno. Él fue catedrático de la Facultad de Medicina, en la gloriosa UNAM. ¿Sabés lo que eso significó para mi vida? Cuando iba a su casa, dormía en un sofá cama del estudio, durante la noche armaba la cama y ahí dormía. Tres de las cuatro paredes tenían libreros, repletos de libros de medicina, de arte y de literatura. Mi tío estaba suscrito al periódico Excélsior y cuando hallaba una buena sugerencia de una novela de inmediato la compraba, así que su biblioteca estaba llena de buena lectura. ¿Podés imaginar lo que eso significó para mí? Me acostaba en el sofá cama y los libros eran como mis protectores, sentía que esa burbuja me hablaba. Admiré mucho a mi tío. Fue un gran viajero. Ahora que hemos hablado de la conmemoración de los ochenta años del IMSS, y de la exposición itinerante de ochenta imágenes, recordé que en mi historia personal también aparece la imagen de mi tío Samuel, porque él fue médico de esa institución durante muchos años, en una clínica de la Ciudad de México, fue uno de los muchos médicos comprometidos con la institución. Fui testigo del afecto que le prodigaron algunos de sus pacientes, pacientes que, como mi mamá, tuvieron la bendición de “caer” en sus manos, benditas manos.
No era mi sangre, fue mi tío político, pero él siempre me trató como si fuera parte de su hilo de vida, siempre me prodigó un afecto generoso. Una mañana me llevó al Museo Rufino Tamayo, otra tarde me obsequió un libro de la China Mendoza, con una dedicatoria donde deseaba que mi camino de letras fuera dichoso.
Él era feliz cuando venía a Chiapas. La noche de inauguración de la galería estuvo con nosotros, él y mi tía Sonia (mi sangre) viajaron especialmente para estar en Comitán. De todos los personajes que aparecen en la fotografía él es el único “extranjero”.
Posdata: ya te conté que en una ocasión vino solo, días más tarde viajó mi tía con mis primos. Mi papá vio que el tío se acostaba después de desayunar y dormía plácidamente. Mi papá comentó que le daba gusto que el tío estuviera aprovechando su estancia para descansar, el ritmo de la Ciudad de México es tan apresurado, comentó. Cuando llegó mi tía nos enteramos de la verdad: mi tío no dormía, se pasaba las noches escuchando pasos en la recámara, cuando apagaba la luz del buró, una familia de tacuatzes que vivía en el tapanco corría de un lado para otro, mi tío pensó que eran espíritus chocarreros que andaban molestándolo. Nunca dijo algo, le daba pena. Por eso, a la mañana siguiente, ya con la luz del día, aprovechaba dormir. Ya cuando supo que no eran fantasmas, durmió plácidamente.
Fue a muchos Congresos de Medicina en varias partes del mundo, en Europa y en América. Siempre nos envió postales donde nos comentaba algunas incidencias de su viaje. Desde hace dos o tres semanas espero que me envíe la postal del lugar donde ahora está. Parece que tendré que esperar sentado.
En 1988 vos no habías nacido. Esa noche gloriosa de la Galería Bonampak vos también andabas en otro lugar. No podías haberme enviado una postal. Por eso, qué bueno, ahora nos vemos y yo te escribo estas cartas que dan constancia de un tiempo presente, que alude al pasado y que, a veces, lanza augurios para el futuro. En estas palabras que escribo ya no hay presente, ya es pasado, pero envío una plegaria al futuro, una línea de luz para el tío bueno, mi tío Samuel, gran regio, hombre regio, espíritu regio.
sábado, 12 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, CON NOTICIAS DE NUESTRO AMIGO MARCO ANTONIO OROZCO ZUARTH
Querida Mariana: recibí carta de Marco. Eso me encanta, Marco, destacado cronista chiapaneco, también escribe cartas, ésta la escribió desde la Ciudad de México, lugar donde ahora labora y tiene su residencia. No te cuento más, porque te enterarás del contenido. Cumplo su deseo, porque él me pide que te cuente lo que él cuenta, así que, para no caer en el clásico juego del teléfono descompuesto y agregar palabras o hacer recortes ingratos, te paso copia fiel de lo que me envió. Acá va:
Con flato, pero contento
Querido Alejandro, te comento que estoy triste y contento a la vez. Triste porque no voy a poder ir a las inauguraciones de las exposiciones fotográficas históricas del 80 aniversario del IMSS a Tapachula, Comitán y San Cristóbal. Tengo flato porque estaba muy entusiasmado de estar en mi tierra y compartir con mis paisanos este hermoso proyecto de historia institucional que estoy coordinando por encargo del maestro Zoé Robledo, a través del Lic. Jorge Marengo, secretario técnico para las conmemoraciones del 80 aniversario.
Cuéntale a Mariana que tenía una catarata ya muy avanzada y me realizaron una cirugía de mi ojo izquierdo; en Chiapas un oftalmólogo me dijo que ya no iba a poder recuperar la vista; pero cuando decidí venirme a trabajar a la Ciudad de México, uno de los temas que prometí atender fue mi salud. Tan pronto me encarrilé en mi trabajo, busqué atenderme y fui a Oftalmología del Centro Médico Siglo XXI. Después de varios estudios concluyeron que sí había posibilidad de recuperarlo. La primera cirugía fue el 22 de enero, estuvo complicada, tardó tres horas. La córnea resultó muy afectada, pero todo salió bien.
Me dijeron que tenía que reposar mucho y que tenía 28 días de incapacidad; le dije a la doctora que era mucho tiempo, me dijo que era el primer paciente que pedía menos días de incapacidad y que me los daría por semana, de acuerdo a como resultara en las revisiones. Así que a la segunda semana fui a trabajar y así me la llevé; sólo que el ojo se volvió a inflamar y tuvieron que ponerme inyecciones debajo del párpado. Mi jefe directo, el Contador Gibrán Hazil Reséndiz me comentó que debía reposar para ayudar a la cicatrización. No entendí.
En esa primera cirugía no me colocaron la lente intraocular por la inflamación; así que me reprogramaron para abril; sin embargo, tampoco lo pudieron hacer porque no me había recuperado totalmente. Así que fue hasta el pasado 30 de julio cuando me hicieron la segunda intervención.
Todo va bien, sólo que me prohibieron estrictamente viajar, levantar cosas pesadas, agacharme, dormir sobre el ojo operado, etc. Casi casi me dijeron “machete estate en tu vaina” o “tené sosiego”. Por eso es que ya no voy a poder ir. Ya lo tenía todo planeado, había pensado que tras unos días de reposo me iría en coche para aquellos lugares de la querencia. Los doctores me dijeron que si iba a viajar les firmara un documento en donde los deslindara de toda responsabilidad, “no le ande buscando tres pies al gato”.
Así que me entró la tiricia, pero después de una hora reflexioné y dije “por algo ha de ser” y ahora estoy contento porque parece que ya voy a empezar a ver mejor, así que ni modo. Tú sabes la importancia que tiene la vista a quienes nos gusta escribir, así que me comprendes bien. Lo bueno es que no me dio “turicuchi”, ya que aquí en la Ciudad de México no conocen esta enfermedad y por lo tanto no saben cómo curarla como allá.
Dile a Mariana que el propósito de este proyecto, más allá de una exposición fotográfica, es llevar la historia de la seguridad social en México a todos los ciudadanos para que conozcan una de las instituciones más nobles, que su origen es la demanda de los trabajadores por mejores condiciones laborales, salud y seguridad social, que es producto de la lucha revolucionaria, que es una institución de todos, que hoy atiende a casi 80 millones de mexicanos en forma gratuita, que en ella se realizan investigaciones científicas que han revolucionado la medicina a nivel mundial, que es la institución de seguridad social más grande de América Latina y muchos elementos más que se verán en las 80 fotografías.
El proyecto es muy interesante pues se trata de comunicar una historia de 80 años a través de 80 imágenes que dicen más que mil palabras, detrás de ellas hay muchas historias y cuando el espectador las ve construye sus propias historias.
Fue un arduo y metódico trabajo hacer la curaduría, había que seleccionar de entre cincuenta mil fotografías, que primero hubo que clasificarlas y organizarlas, para determinar cuáles serían las más apropiadas. Muchas de ellas eran muy buenas, pero no cumplían con la calidad para poderlas ampliar. Las que quedaron nos dan un panorama general de la institución en forma cronológica y temática. La mayoría de ellas son testimoniales, captan un momento histórico importantísimo como la del primer trasplante de corazón o la de cirugía a corazón abierto durante el sismo de 2017. Toda esta labor la hicimos con el equipo de trabajo del Centro Único de Información “Ignacio García Téllez”, del Archivo Histórico del IMSS, cuyo responsable es el Lic. Jaime Troche Almanza.
Muchas historias que contar, el desarrollo de México va en paralelo a la evolución del IMSS; donde hay actividad económica, hay trabajadores y ahí está la institución para atender la salud de ellos y de sus familiares. Ahora, con el IMSS Bienestar sus servicios se han extendido a toda la población abierta, no importa que no sean derechohabientes. Es la transformación del sector salud para que tenga acceso en forma gratuita a los servicios básicos hasta en las comunidades más alejadas de los centros urbanos.
Coméntale a Mariana que la exposición ya se ha presentado en Cancún, Villahermosa, Mexicali, San Luis Potosí, Tepic, Puebla, Guadalajara, León, Xalapa, Orizaba, Ciudad de México y otros lugares como la estación del Metro Pino Suárez. Pronto estará en Aguascalientes, Pachuca, Querétaro, Toluca, Zacatecas, Morelia, Colima, Culiacán, Monterrey y otras ciudades. En todos lados ha gustado mucho, ha habido alta concurrencia y se realizan visitas guiadas.
En Tapachula la inauguración fue el 8 de agosto, en Comitán será el 18 de agosto; en San Cristóbal el 1 de septiembre y en Tuxtla el 14 de septiembre, con el apoyo de CONECULTA. En cuanto me repepene me incorporo.
Finalmente dile a Mariana que, aunque yo no pueda ir, tú serás invitado especial y si puede acompañarte estaría muy bien para que ella también pueda apreciar las imágenes y nos brinde su opinión. Ahí podrás comentar un poco de la historia del IMSS en las tierras de Balún Canán; algo del Dr. Poo, director-fundador de la primera clínica o de don Chuma Cancino, el primer chofer de la ambulancia del IMSS. Tus comentarios serán muy valiosos y formarán parte de la reconstrucción de la historia institucional en los estados, ya me contarás.
Saludes a todos los amigos cositías y ahí los invitás a que vayan a la exposición que estará en el Centro Cultural Rosario Castellanos, del 18 al 30 de agosto de 2023. En cuanto pueda nos vemos otro uno y nos tomamos un buen comiteco.
Marco Antonio Orozco Zuarth
Posdata: qué bonita carta envió Marco. Me encanta que pide que te cuente. ¿Mirás cómo vos sos importante a nivel nacional? Qué digo a nivel nacional, ya ¡a nivel internacional! Porque también en Guatemala te conocen y hablan de vos.
¡Tzatz Comitán!
jueves, 10 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, CON ONDAS METEOROLÓGICAS
Querida Mariana: la televisión estaba encendida en un noticiario. Yo trajinaba en el librero. Escuché a lo lejos: “vamos a la información del clima meteorológico”. Me brincó la frase. ¿Era un pleonasmo? El lenguaje es complicado. Pero, antes de dejar el librero para buscar información en el Internet, recordé que se habla del “clima político”, que, por cierto, ahora anda a tono de la canícula, porque cada vez se calienta más.
Pensé que la frase del conductor era correcta y seguí trajinando en el librero. Más tarde busqué la definición de clima: “conjunto de condiciones meteorológicas que caracterizan a un lugar determinado”; es decir, si tomo la definición al pie de la letra es un pleonasmo decir clima meteorológico.
Luego pensé, no me preguntés, en el cuerpo humano. Lo hice porque hay lugares de la tierra que son fríos y otros que son calientes. Pensé en dos de mis amigas: una es fría (frígida, dice su novio), y otra es caliente (muy caliente, dice su novio, con cara de quien pide auxilio).
Hay chicas que siempre están húmedas, como si sus cielos estuvieran llenos de nubes. Hay chicas que, por el contrario, están secas, como desiertos.
¿Cómo sacia su sed el amante que está con una mujer desierto? Cuando, lleno de esperanza, cree que advierte un maravilloso oasis se da de topes contra la pared porque es un mero espejismo.
Nunca he entendido la frase: “esta chica se cree la última coca cola en el desierto”. A mí me perdonan, pero pienso que no es una frase afortunada. ¿Quién es el chico que desea tomar una coca cola, caliente, calientísima, en un desierto? ¿Qué pensás vos? Si alguien dijera que esa chica hermosa se cree la última cerveza helada en el desierto, entendería que al chico se le antojara beberla. Además, no hay problema porque si hay necesidad de orinar lo puede hacer tranquilamente en cualquier duna, sin necesidad de buscar un arbolito, como lo hacemos en lugares donde vivimos.
Conozco a varios amigos a quienes les encantaría tener el pronóstico del clima de la chica amada.
Si la información pronosticara cómo estará el clima de la pareja se evitarían muchos problemas. ¿Quién andaría rascando la tierra si el pronóstico advierte que se aproxima un ciclón que soltará truenos durante dos días? ¿Quién se atrevería a sugerir juegos de cama si el pronóstico indicara que habrá tormentas? ¿Quién aceptaría jugar si el pronóstico dijera que advierte un clima caluroso de más de cuarenta y cinco grados?
Los seres humanos tienen la costumbre de revisar cómo estará el clima durante el día. Así, el mundo puede prepararse. ¿Estará nublado? ¿Habrá chubascos? ¿Tormenta? ¿Caerá granizo? ¿Nevará? ¿El calor abrirá la sucursal del infierno? Dependiendo del clima así es el comportamiento cotidiano. Vemos a la gente tomar paraguas, playeras, shorts, chamarras, impermeables, bufandas, sandalias, botas.
¿No sería bueno, digo yo, que hubiera un pronóstico del clima de la pareja? Tengo un amigo soltero que muy temprano mete en la bolsa de su camisa un par de condones. Es como un ritual. ¿Sabés qué dice al guardar los condones? “Por si el café se calienta rico”. ¿Mirás? Alude a una categoría del clima corporal.
A mi amiga frígida no hay calor humano que la ponga a tono de horno para panito sabroso. A mi amiga caliente, calientísima, no hay calor humano que le alcance. Parece que cada ser humano tiene un clima diferente y éste se modifica con diversas situaciones cotidianas.
Si tuviéramos un informe meteorológico del clima corporal de la pareja se evitarían muchos conflictos. ¿El pronóstico advierte tremendo granizal? Ni te acerqués a ese territorio, andá a buscar un mejor jardincito.
Posdata: además, los seres humanos también responden a los diferentes climas de la tierra y a las estaciones. ¿Conocés personas que aman el frío? ¿Conocés personas que aman el calor? Yo sí, tengo una amiga que es feliz en lugares como Tuxtla Gutiérrez; en cambio otra amiga ama el clima de San Cristóbal. Ésta dice que no soporta estar jugando con una pareja en un clima que lo hace sudar de más, le choca el cuerpo sudado. La otra en cambio disfruta el juego en medio del clima caliente. Hay para todos los climas y para todas las altitudes. Algunos prefieren la montaña, otros son felices en la playa.
El conductor del noticiario comentó un partido de fútbol, dijo: “se puso calientito”. Ah, pensé, también hay clima deportivo.
¡Tzatz Comitán!
miércoles, 9 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, CON OTRAS LÍNEAS DE LUZ
Querida Mariana: en una carta que te envié hace días apareció el nombre del doctor José Alfredo Poo Zepeda, quien fue el primer director de la clínica del Seguro Social en Comitán. Ayer, uno de sus hijos, el doctor Jorge Poo Ramírez, me dio el dato del nacimiento de su papá: 6 de agosto de 1921. Quede consignada la fecha para la historia.
Mi querida amiga Estela Alfonzo no tardó en enviarme otro dato maravilloso, que se une a la historia del Seguro Social, que en este año cumple 80 años de fundada.
El dato da cuenta de lo siguiente: la mamá de Estela, Doña Mary Esthela Guillén Barrios fue la primera enfermera del IMSS en Comitán. Ah, qué genialidad, ya tenemos los nombres de tres personajes maravillosos que fueron iniciadores de la actual clínica: el primer director fue el doctor José Alfredo Poo Zepeda; Don José Moctezuma Cancino Vera (Chuma) fue el primer chofer de la ambulancia 1305; y Doña Mary Esthela Guillén Barrios la primera enfermera. Pero mi amiga no se guardó nombres, porque además aportó otro que se agrega a la historia de los iniciadores, ¿sabés quién fue el primer velador de las instalaciones del IMSS? Don César Gómez Rivera. ¿Mirás? Ya aparecieron cuatro nombres para el libro de la historia. Pero, insisto, Estela fue muy generosa, porque no sólo compartió nombres, también me envió dos fotografías, una donde aparece un reconocimiento que le entregaron a su mami y otra, donde aparece su mamá y dos compañeros de trabajo.
La maestra Lulú Corzo, columnista de la prensa estatal, realiza una investigación acuciosa acerca de la historia del SEGURO SOCIAL en Comitán. Es esencial y, sin duda, al final será un documento de gran relevancia, más ahora que la nación conmemora los ochenta años de fundación. En un programa por Zoom, la maestra entrevistó a la maestra Flor Esponda, a don Chuma Cancino Vera y a mi amiga Estela (quien habló acerca del trabajo que realizó su mami). Te recomiendo ver ese programa, para que te enterés de datos importantes. Está en la red, fue transmitido el 24 de junio de 2023, en Agencia 55.
Doña Estela Guillén Barrios, hermana del recordado maestro Marco Tulio, también periodista. El maestro fue fundador del Semanario Ensayos que publicamos en los años ochenta, cuando dejé la dirección del semanario él continuó en la dirección, hasta que se cerró el impreso que fue importante en la historia del periodismo local.
La maestra Corzo menciona tres etapas relevantes para la historia del IMSS en Comitán. La época inicial, donde la clínica estuvo en una casa particular, a una cuadra del templo de El Calvario; luego la época en que el IMSS ya tuvo su propio edificio (el actual, que está frente a Aurrerá); y la tercera comprende el futuro, donde está proyectada la construcción de un hospital de tercer nivel. Ojalá pronto.
Mi amiga Estela, quien honrosamente lleva el nombre de su mamá, me envió la fotografía de un testimonio que reconoce la labor de Doña Mary Esthela, que, como comentan los clásicos, a la letra dice:
“El Instituto Mexicano del Seguro Social otorga este Reconocimiento a Mary Esthela Guillén Barrios por los 20 años de servicios en que con lealtad y entrega ha contribuido al desarrollo de la Seguridad Social de México.
Firmado por licenciado Ricardo García Sáinz. Director General.
México, D. F. octubre de 1984”.
Posdata: no son simples palabras. Doña Mary Esthela trabajó con lealtad y entrega, así lo confirman muchas personas que fueron atendidas por ella. En 2023, a ochenta años de la fundación del IMSS seguimos recordando a Doña Esthelita. Gloria eterna.
Ilustro esta carta con otra foto, una donde aparece Doña Esthelita llena de vida, llena de luz.
¡Tzatz Comitán!
martes, 8 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, DONDE CUENTO QUE ESTUVE EN IMPORTANTE ACTO INAUGURAL
Querida Mariana: robé esta fotografía. Fue tomada el 30 de septiembre de 1974, en la Ciudad de México. ¿Por qué la robé? Porque es una foto histórica para la educación del país. Esa mañana se inauguró la Unidad Iztapalapa, de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Pero, acá entre nos, la robé porque (como siempre, perdón) tiene que ver con mi historia personal, porque esa mañana estuve ahí, como alumno de la primera generación de la UAM.
Claro, acá entre nos, también debo decir que sólo estuve un trimestre, al término del primer trimestre, en el mes de diciembre, me retaché a Comitán y me puse a estudiar para presentar examen de admisión a la UNAM.
¿Me corrieron de la UAM? No, me corrí. Vos me conocés, soy impulsivo y tonto. Mi tontería me obligó a hacer una acción impulsiva. El detonante fue que en la materia de Física obtuve un 0.7 en el examen. 0.7, ¿lo mirás? Ni siquiera alcancé el uno. No me meto en complicaciones para identificar qué porcentaje resulta obtener 0.7 en una escala de 10, pero si acepto que fui el alumno menos aventajado de la División de Ciencias Básicas e Ingeniería.
Hoy pienso que debí acudir al Departamento Vocacional para solicitar un test que indicara cuáles eran mis aptitudes a fin de elegir una carrera acorde a mis fortalezas intelectuales.
No lo hice. Ya te conté que mi tontería e impulsividad me condujeron, en Comitán, en los pasillos de la prepa, a abrir un libro de carreras del Politécnico Nacional y decidir (qué bobo) que estudiaría Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica. ¡Ay, pichito! Acababa de reprobar matemáticas con el maestro Hermilo.
Cuando vi que el resultado de mis exámenes había sido nefasto “decidí” regresar a mi Comitán y preparar el examen de admisión a la UNAM.
Lo que quiero decir es que la mañana que fue tomada esta fotografía en la UAM estuve presente. Tal vez (no lo sé) soy uno de los que ahí aparecen. Se ven grupos pequeños de personas que platican, pero, también, se ve a dos compas que están solos, como gallinas compradas. Bueno, sin duda, yo estuve como esos amigos, por ahí anduve solo, con una libreta bajo el brazo, esperando que iniciara el acto protocolario de inauguración.
Al lado del edificio de Rectoría, que no se ve acá, colocaron un templete donde el Rector General de la UAM: el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez; el Rector de la Unidad Iztapalapa: doctor Alonso Fernández González; y el invitado de lujo, el Rector de la UNAM: doctor Guillermo Soberón Acevedo, declararon inaugurada una etapa fundamental en el proceso educativo universitario del país.
Digo que fui de los alumnos fundadores de la UAM, sólo estuve un trimestre, pero mi nombre apareció en la relación de alumnos aceptados. Si voy a la hemeroteca y busco en el periódico Excélsior los resultados del examen de admisión hallaré mi nombre; así como aparecieron los nombres de mis amigos cercanos: Enrique Robles Solís, Miguel Octavio Román Marín (que en paz descanse) y Jorge Antonio Pérez Velasco. Jorge se inscribió en la carrera de arquitectura (tampoco concluyó su licenciatura), Miguel sí concluyó su carrera de ingeniero agrónomo, y Quique también terminó su carrera de abogado. Tenemos entonces un récord de dos Uameros que sí y dos que no. Y a mí me cabe el dudoso honor de sólo haber permanecido un trimestre. Pero como no vivo de mis logros sino de mis experiencias, digo que tuve el honor de haber tenido como maestro al doctor Carlos Graef Hernández, uno de los grandes científicos del país. Que nada pepené de su amplio conocimiento, es como decir que estuve frente al Río Nilo y fue tal el deslumbre que nada tomé de sus aguas.
Hallé en el Internet que la UAM lanzó su primera convocatoria el 15 de julio de 1974, en los principales diarios de circulación nacional. ¿Cómo nos enteramos nosotros? La historia es sencilla, Quique, quien estudiaba en Tuxtla, vino a Comitán, nos dijo que él estudiaría en la universidad de reciente creación; como nosotros queríamos estar juntos llegamos a nuestras casas y dijimos que estudiaríamos en la UAM. Nuestros papás, generosos, dijeron que aceptarían nuestros deseos y así viajamos a la Ciudad de México, entregamos nuestros documentos en los módulos, recibimos ficha, presentamos examen de admisión y un día domingo revisamos el periódico y hallamos nuestros nombres. Marcamos los números telefónicos de las casas donde estábamos hospedados y gritamos de alegría, una alegría que, al menos a mí, me duró un trimestre. ¡No! Menos. Pronto me di cuenta que esa carrera universitaria no era lo mismo, pero mi impulsividad y tontería me llevaron a presentar examen de admisión en la UNAM, para ingresar a la misma carrera. ¡Ay, señor!
Posdata: robé la foto, porque esa mañana estuve ahí. No todos los días uno es participante del acto inaugural de una institución universitaria tan importante. Ahora conozco a varios amigos que estudiaron en la UAM. Yo los quedo viendo con un orgullo que no digo, pero sé que ellos, más jóvenes que yo, no estuvieron el día en que el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, el gran arquitecto creador de la actual Basílica de Guadalupe, se echó un rollito donde dejó claro la importancia del acto donde fui testigo de honor.
Y digo que de los comitecos fui el único, porque a Quique y Jorge les tocó estudiar en la unidad Azcapotzalco y Miguel en la unidad Xochimilco. La inauguración de estas unidades fue posterior.
¡Tzatz Comitán!
lunes, 7 de agosto de 2023
UN MES LLAMADO JULIO
Imaginá que te llamás julio. Podés elegir entre ser tocayo de Julio Iglesias o de Julio César Chávez o del romano Julio César. Recordá que el romano fue asesinado por Bruto, no porque él fuera un bruto, que tal vez sí. ¡No! Fue ejecutado por un paisano que se llamó Bruto, Marco Bruto.
Pero también podés elegir ser uno de los meses del año. ¿Ya te diste cuenta que los meses del año siempre están en medio de otros dos meses? Julio siempre está entre junio y agosto, los meses del año siempre van acompañados. Julio inicia cuando concluye junio y finaliza cuando inicia agosto. No hay posibilidad de ir un poco más allá o de tardar menos. Tal vez es como metáfora de la vida humana.
Si elegís ser un humano con nombre de Julio, algún amigo snob te dirá Julius; si elegís ser mes de año servirás para que los estudiantes realicen su ceremonia de graduación e inicien un periodo de vacaciones.
Si sos una persona linda, digna, te molestará que te confundan con Julio Iglesias, te encantaría escuchar que digan que sos tocayo de Julio Cortázar o de Julio Verne. ¿Mirás? Ah, qué Julios tan llenos de vida, tan plenos de letras inteligentes, imaginativas.
Pero si te toca ser mes de año, el día que estés a punto de retirarte para dejar tu lugar a agosto, el mundo entero celebrará el Día Internacional de la Amistad. ¡Ah, mirá qué bonito! Te despedirás con un festejo importante, porque vos sabés que lo más importante de la vida es la cinta que tejen los amigos, los verdaderos amigos, porque también sabés que la traición más horrenda es la que viene de un supuesto amigo.
Pocas personas aman el mes de enero. La mayoría de personas ama el mes de diciembre. ¿Cuántas personas son como vos? ¿Quiénes aman el mes de julio? Millones de vacacionistas, porque es el mes donde inicia el despegue del disfrute veraniego.
Imaginá que te llamás julio o Julio. Si tenés mayúscula inicial serás nombre de un ser humano. Si tenés minúscula serás mes de año.
¿Ya viste que sos el único mes del año que sirve para nombrar a hombres y mujeres? No existe otro mes que tenga su contraparte femenina. Abril sirve para nombrar chicas, pero no para chicos. En cambio, vos nombrás a varones, pero también existe el nombre de Julia para nombrar a chicas. Sos un mes genial, un mes inclusivo, un mes lleno de sol, de playa, de caminatas en pueblos mágicos.
Imaginá que te llamás julio, que sos el mes que inicia el segundo semestre del año, el que es como cortina del final de un ciclo.
Imaginá que te llamas Julio, que sos tocayo de Cortázar, el enormísimo cronopio. Tendrás un espíritu con esencia del lado de aquí y del lado de allá.
En julio llueve, por las costas del país aparecen huracanes y éstos provocan lluvias en el interior del país. ¿Viste? Serás un mes que regará lluvias en los espíritus de las personas que estén a tu lado, regarás flores, mañanas luminosas, patines para que se deslicen por los aires del mundo.
Sé que ahora estás pensando que miento, que lo hago para que vos te emocionés por la posibilidad de ser julio. Sí, mentí. Mayo también es un mes que tiene su contraparte femenina: maya. Conocés, sin duda, chicas que se llaman Maya. Bueno, ¿y qué decir de la cultura maya, cultura soberbia? Pero, bueno, si los mayas fueron los descubridores del cero, Julio Cortázar fue descubridor de la puerta que lleva al infinito literario.
En julio la tierra se renueva, respira armoniosamente. Con Julio nos renovamos, respiramos en armonía.
domingo, 6 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, CON FOTO FAMILIAR
Querida Mariana: si los comitecos vieran esta fotografía muchos reconocerían a esta familia. En ella aparecen el doctor José Alfredo Poo Zepeda (oriundo de San Cristóbal de Las Casas), su esposa, Doña Hilda Teresa Ramírez Tovilla (quien también nació en San Cristóbal de Las Casas), y sus ocho hijos.
En la carta que te envié por la celebración de los cuarenta años de 95.7 FM apareció la casa donde funciona la radioemisora y dije que ahí vivió la familia Poo Ramírez por algún tiempo, en los años setenta, antes de que se trasladaran a la Ciudad de México y vivieran un rato en Coyoacán para trasladarse después a la casa que compró el doctor Poo, en Avenida Miguel Ángel de Quevedo 1114.
Las cartas las escribo para vos, pero a veces, no sé cómo, hay amigos que llegan a leerlas. Mi querido Abraham Gutman leyó la carta de la casa de los Poo y me dijo que él tenía una fotografía de la familia (ésta) y me pasaría copia. Cumplió y ahora la comparto con vos, con permiso de Abraham.
No sé en dónde fue tomada esta fotografía, pero todos andan bien formalitos, bueno, con excepción de Pepe que anda con sonrisa picarona. Pepe dice que como es Leo es extrovertido.
Platiqué que la familia llegó a Comitán (no todos, recuerdo el nacimiento de Tere, ella es comiteca), en los años sesenta, el doctor Poo llegó a trabajar al Sanatorio Panamericano y luego se convirtió en el director fundador de la Clínica del IMSS. El primer chofer de la ambulancia del IMSS fue el gran Chuma Cancino, quien aún vive en Comitán. El doctor José Alfredo ya falleció. Doña Tere, gracias a Dios, con noventa y un años de edad, vive en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas.
Ya te conté que fui amigo de la familia. Recuerdo que cuando era cumpleaños de Pepe, Alfredo o Jorge, doña Tere me invitaba, jugábamos y al pasar a la mesa para cantar las mañanitas ella nos ofrecía el pastel de galletas María que preparaba.
Mi amigo Marco Antonio Orozco Zuarth, gran cronista chiapaneco, labora en el IMSS y ahora lleva una maravillosa exposición de 80 imágenes a toda la república mexicana. Esas 80 imágenes sintetizan los ochenta años de historia del Instituto Mexicano del Seguro Social. Acá, en esta fotografía familiar, está uno de los pilares del IMSS en nuestro pueblo. Uf, se podrían escribir mil testimonios del personal que ha laborado y labora en esa institución.
Pepe me ayudó a identificar a cada uno de los personajes de la fotografía. Comencemos, el primero (de izquierda a derecha) es Pepe, quien es odontólogo, con una maestría en España, actualmente radica en su ciudad natal: San Cristóbal; luego está Jorge, quien es médico; luego Maluye, quien fue una chica muy perseguida por los chavos setenteros del pueblo, ella es economista; luego está Alfredo, quien ahora es un exitoso comerciante.
Seguimos, en la primera fila está Arturo, licenciado en Historia; luego el doctor Poo Zepeda; Doña Tere, quien sostiene en su regazo al coshito de la familia: Gustavo, quien es odontólogo, igual que su hermano Pepe. La niña es Tere, quien, digo, nació en nuestro pueblo; y el chico que está al centro de la fotografía, en primera fila, es Eduardo, quien hoy es un flamante contador. ¿Sólo Tere nació en Comitán? No lo sé, tal vez algún hermano menor también.
Acá están reunidos. Hoy, los muchachos andan desperdigados en varios puntos de la república: San Cristóbal de Las Casas, Ciudad de México y Ciudad Juárez, Chihuahua.
Muchos comitecos recuerdan con afecto a la familia. Pepe y yo fuimos compañeros en la primaria Fray Matías de Córdova y luego él estudió el primer grado de educación secundaria en el Colegio Mariano N. Ruiz, posteriormente ya se trasladó con la familia a la gran Ciudad de México y allá hizo parte de su vida. En una ocasión llegué a saludarlo a su casa de Miguel Ángel de Quevedo y fuimos a saludar a su abuelita, quien vivía en un edificio de Tlatelolco, en compañía de una hija y de su yerno, el famoso Javier Espinosa Mandujano, claro, en ese tiempo yo no sabía quién era. Javier Espinosa, cuñado del doctor Poo, es un destacado escritor, fue secretario de educación del estado de Chiapas y parte importante del renovado Ateneo.
Posdata: ¿por qué Abraham tiene esta fotografía en su archivo? Ah, porque su hermana, la famosa Esthercita Gutman, quien tenía una tienda de ropa contra esquina de la Escuela Secundaria y Preparatoria (en la manzana ya derruida) fue madrina de uno de los hijos del doctor y de Doña Tere, eran afectos cercanos.
¡Tzatz Comitán!
sábado, 5 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, CON UN POCO DE LO MUCHO QUE SOMOS
Querida Mariana: a veces somos malinchistas. ¿A veces? Vemos hacia otros lados e ignoramos lo nuestro.
Te cuento que fui a la Feria del Barro, en San José Obrero, organizada por tres destacados intelectuales: Jose Welbers (talentosa fotógrafa, que nació en Países Bajos y desde hace tres años, más o menos, vive en nuestra ciudad), Ramón Folch González (destacado investigador que ama las manifestaciones culturales de nuestro pueblo) y el ceramista de Yalumá: Manuel de Jesús Aguilar.
El día que fui me topé con el artista plástico Antún Kojtom, me dio gusto saludarlo. Él recibió la Medalla Rosario Castellanos. La medalla es la máxima distinción que otorga el Congreso del Estado de Chiapas. La organización Puente Cultural Sur Sureste, que dirige el poeta Arbey Rivera, propuso a Antún para que recibiera este reconocimiento y los diputados de la Comisión consideraron que la obra artística del creador Kojtom merecía la distinción y así fue. Bien chento se presentó en el Congreso y el gobernador del estado le entregó la presea.
¿Por qué cuento esto? Ah, porque dije que estuve en la Feria del Barro y ahí me topé con él porque lo invitaron a ser jurado de obras artísticas en barro. Y en esta presencia y en esta feria estuvo la cuerda de luz que debemos seguir los de acá.
A ver, el otro día coincidimos en decir que la Feria del Barro reconoce a nuestros artistas y artesanos, quienes, con sus manos, continúan con el legado cultural que viene desde el tiempo de los mayas. ¿Mirás la trascendencia de la propuesta? El ceramista Manuelito ha impulsado esta actividad en los últimos tiempos, su presencia es fundamental. No sólo se dedica a elaborar su obra maravillosa, también acude con los grupos que, en forma tradicional, realizan obras en barro y les comparte conocimientos novedosos para que sus objetos obtengan un valor agregado. Por supuesto que la feria no existiría sin la presencia de las artesanas y tampoco cumple con su objetivo sin la asistencia de visitantes y compradores.
¿Qué elementos consideró el Consejo de Premiación del Congreso del Estado para reconocer la obra artística de Antún Kojtom? Los diputados consideraron que Antún “ha contribuido al arte y a la cultura”. El artista es originario de un pueblo chiapaneco que se llama Ch´ixaltontic, municipio de Tenejapa, y su obra plástica retoma la esencia cultural de las leyendas de estas tierras, leyendas que se remontan en el tiempo. ¿Sabés cómo llaman algunos críticos a Antún? Le nombran como El Pintor Chamánico. El chamán es una persona que predice, invoca a los espíritus y cura. Los chamanes retoman el conocimiento ancestral. ¿Cómo ser un chamán en el arte? Pues parece que uno de los caminos es el que sigue Antún, el que siguen los artesanos del barro. Ellos han pepenado el conocimiento ancestral, las esencias culturales que han pervivido por siglos.
En 2022, el Congreso sí volvió la mirada a lo nuestro y un artista chiapaneco obtuvo la presea. No siempre es así. La sociedad y las instituciones se deslumbran por lo que está más allá de nuestra región. Te cuento algo, pero acá en corto, sólo para vos y para mí. En 2014, Comitán inscribió la candidatura del escultor comiteco Luis Aguilar para que recibiera la Medalla Rosario Castellanos. Luis tiene los méritos suficientes, pero ese año su candidatura no prosperó porque la presea fue otorgada a la escritora poblana Ángeles Mastretta, esposa de Héctor Aguilar Camín. Uf. Comitán no tenía ese aval; es decir, en ocasiones el gobierno desprecia lo nuestro y premia a los otros. La Medalla Rosario Castellanos debería servir para reconocer lo mejor de Chiapas. Lo ideal sería que Puebla reconociera el talento de la Mastretta y que Chiapas reconociera a Luis.
¿Te digo algo más? ¿Quién obtuvo la Medalla Belisario Domínguez 2022? La escritora Elena Poniatowska. La candidatura de nuestro ilustre paisano, el doctor Roberto Gómez Alfaro, fue ignorada. ¿Por qué? Ah, pues por el centralismo que existe. Lo que se entrega en la Ciudad de México privilegia lo de allí. El resto del país es una sustancia invisible. ¿Por qué entonces nuestros reconocimientos ignoran también lo nuestro? Ah, qué chambones. Con decir que el Premio Chiapas ya lo desecharon. El máximo reconocimiento desapareció. ¿La Poniatowska? Sí, ella también recibió la medalla Rosario Castellanos. Que quede claro, no quiero decir que la Pony y la Mastretta no merezcan los reconocimientos, a mí me agrada la obra de ambas escritoras, lo que digo es que basta de ver hacia otros lados cuando debemos ver hacia lo nuestro.
Por esto digo que somos malinchistas. ¿Cuántas personas acudieron a la Feria del Barro, en San José Obrero? ¿Cuántas personas adquirieron una obra hecha por esas maravillosas manos? Las artesanas del barro continúan la gran tradición cultural de estas tierras. He visto en casas de amigos jarrones que compraron en Liverpool. En la Feria del Barro hubo jarrones bellísimos, lindos. ¿Cuánto pagaron mis amigos por jarrones Liverpulescos? Lo que digo de los artesanos lo aplico también para los creadores plásticos. En las paredes de las residencias de nuestros amigos comitecos hay cuadros adquiridos también en Liverpool. Uf.
Como no siempre coincido con los grandes artistas de Chiapas, aproveché para aventarle dos preguntitas a Antún. Comparto sus respuestas con vos, para que mirés algo de su pensamiento, que siempre ve hacia lo nuestro.
¿De qué tipo de barro está conformado el espíritu de Antún? “Conozco tres tipos de barro: rojo, amarillo y negro. También hay uno que es verde. Considero que soy mezcla de los cuatro barros”.
¿Qué relación existe entre el barro y tu pintura? “Los matices que manejo están relacionados con los colores de la tierra. El barro es la esencia de la tierra, de las diversas regiones de nuestro entorno. Mi obra es representación de lo que acá se ve en la Feria del Barro. Soy seguidor de una tradición que tiene que ver con Bonampak, lo hago de manera intuitiva. De la herencia de los mayas se continuó con la cerámica y con los textiles. La tradición pictórica se perdió, hubo un hueco. Ahora hay un artista lacandón que vivé en Najá, él, igual que yo, busca su creación en huellas de la cultura ancestral, de la memoria. Nuestra obra es la aportación para la generación actual, seguimos fortaleciendo ese lenguaje”.
Antún tiene un hijo que también se dedica a la obra plástica, él se llama Alux Antún. ¿Cómo el hijo se acercó al oficio del padre? Ah, bien sencillo. El padre puso en las manos de su niño las herramientas para la creación: le dio hojas, lapiceros, plumas, crayolas, acrílicos y luego lienzos, no para hacerlo artista sino para que se involucrara en la experiencia del arte.
Cuando me platicó esto vimos en un rincón del gran salón, donde se efectuaba la Feria del Barro, mesas con talleres. Varios niños pintaban las figuras en barro.
Debemos ver más hacia lo nuestro, reconocer el talento de los comitecos. La sociedad debe acuerpar las manifestaciones culturales de nuestra localidad. Debemos dejar de ser malinchistas. La obra que realizan los artesanos del barro contiene una historia de siglos, es la estafeta que han recogido los de hoy, la cinta de luz que ha pasado de generación en generación.
Sabemos que los gobernantes no privilegian el aspecto cultural. Somos hijos de un país tercermundista, la mayoría de gobernantes nunca ha tenido la experiencia vital de acercarse al arte, por esto consideran que la cultura es algo irrelevante. Por el contrario, en sociedades de primer mundo saben que la cultura es esencial para el crecimiento intelectual. La cultura se convierte en un aporte esencial del PIB. Nuestros pueblos patean el pesebre de oro.
Posdata: me encantó saber que en días pasados la franquicia del pollo KFC reconoció el talento de tres jóvenes deportistas comitecos que han puesto en alto el nombre de Comitán. Apenas llegó Kentucky Fried Chicken entregó trofeos a Baldomero Gutiérrez Peña, a Iván Alejandro Tovar Torres y a Fernanda Robles. Honrar ¡honra!
¡Tzatz Comitán!
viernes, 4 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, DONDE SE RECONOCE LO QUE ES DEL CÉSAR Y LO QUE ES DE HÉCTOR (IV)
Querida Mariana: ya te conté mi experiencia lectora acerca de tres libros de Héctor: un libro conceptual (“El melancólico laúd de un amante”); un compendio de cien colaboraciones periodísticas (“Polvo del camino. Volumen uno”); y una obra de teatro (“Al lado de una tumba abierta >comedia oscura en un acto<”). Desde el principio dije que comentaría con vos menos de un cinco por ciento (más o menos) de la obra publicada de nuestro autor chiapaneco. Pucha, apenas el cinco por ciento, porque Héctor es el autor más prolífico del estado de Chiapas. No hay quien le gane en publicaciones, todos le disputan el honor del talento, en buena lid, se entiende, porque, por fortuna, la literatura chiapaneca no canta mal las rancheras en estos tiempos, hay jóvenes escritores que dan muestra de aptitudes sobresalientes. Ojalá todos tengan la disciplina de Héctor, maestro comprometido a la hora de la talacha; ojalá todos se acerquen a su talento.
¿Cuál es el cuarto? Ah, pues, sé seria. Hablo del cuarto título de la obra de Héctor. Es una novela que se titula “La muerte abre los ojos”.
Ya quedamos que la obra de Héctor se define porque no camina en sendas trilladas, siempre aporta hallazgos. Una de las características de su creatividad es andar siempre en busca de aquello que sorprende. Héctor abre ventanas no sólo en muros cerrados, sino también ¡en el aire! Abre puertas donde hay paredes reales y también en las virtuales.
Esta novela es sorprendente. Es una propuesta inteligente, inédita. A ver si logro explicar su realización. No es sencillo hacer una síntesis de este prodigio literario. Héctor dice que es “una novela que nació de la amistad”, de la amistad que tiene con el gran fotógrafo Raúl Ortega. A ver si logro explicarme. Esta novela es un ejercicio intelectual maravilloso. Es una novela que exige una complicidad entre Héctor y Raúl. El fotógrafo eligió 28 obras para conformar este producto cultural, en esta selección Héctor no participó. El reto fue que el autor literario, a partir de las imágenes, conformara un texto inédito, inusual, sorprendente, porque se trató de ir acomodando con fichas el resultado final. Las fotografías fueron conduciendo la creación, Héctor no pudo irse por la libre, porque en cuanto recibió la primera fotografía y escribió lo que esta imagen le sugería, la siguiente imagen supuso un difícil, pero emotivo, camino artístico. El resultado de ese juego, de ese desafío, es la novela que se titula: “La muerte abre los ojos”. Los lectores también jugamos, abrimos el libro y hallamos la primera fotografía de Raúl y nos dejamos llevar por donde Héctor nos lleva. Nosotros, de igual manera, no podemos (como comúnmente se hace) realizar una lectura abierta de la imagen, ¡no! La imagen sólo sirve para ilustrar lo que Héctor cuenta. Jamás sentí que un libro me llevara tan de la mano. Como lector acepté el juego propuesto por este par de geniales amigos y me sorprendí ante la novedosa propuesta. ¿Una imagen vale más que mil palabras? ¡No! Acá la imagen es complemento del texto y, como diría tío Chayo, “a la visconversa”. Me encantó el libro, lo disfruté enormemente. Ya quedamos en que Héctor Cortés Mandujano no transita por caminos trillados, es un gran juguetón creativo, se asoma a lugares donde el común de los mortales no se acerca, pero luego, generoso, nos lleva de la mano, no nos suelta, así, sus lectores, caminamos tranquilos, sólo apreciando el paisaje, sin sentir temor de resbalar en esos desfiladeros mentales por donde él se atreve. Sí, Héctor es un atrevido. Su atrevimiento enriquece el muestrario artístico de Chiapas. Lo hace casi casi calladito, chambeando como sólo él puede hacerlo. Su humildad es tanta que en esta novela se contuvo, tuvo que dejar que su creatividad no volara por el cielo con la libertad que siempre lo hace, acá, experto caballerango, llevó al corcel por sendas divinas que jamás voló Pegaso alguno.
Posdata: Héctor, con frecuencia, imparte talleres literarios. Muchos escritores jóvenes han salido de “su establo”. Esta novela es una muestra más de cómo un maestro puede compartir conocimientos con los alumnos. Cualquier lector de esta novela aprecia la lección: intentá hacer un ejercicio semejante, pero no igual. Que una imagen detone la creatividad. A veces leemos que algunos autores se quedan “secos”, que no saben qué escribir. Héctor, quien es un árbol inagotable, nos dice que acá hay un camino, miles de caminos, para estimular la creatividad. ¡Cómo no ser agradecido con él! Por esto reafirmo: al César lo que es del César y a Héctor lo que es de él.
¡Tzatz Comitán!
jueves, 3 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, DONDE SE RECONOCE LO QUE ES DEL CÉSAR Y LO QUE ES DE HÉCTOR (III)
Querida Mariana: te comenté que la ficha biográfica mínima de mi amigo Héctor Cortés Mandujano dice que “más de una veintena de sus obras de teatro se han puesto en escena”. Héctor escribe teatro, dirige teatro, hace teatro, es un teatrero completo. No sé si de niño jugó, como muchos de mis amigos, a presentar teatro en el sitio de la casa. Tengo amigos que improvisaban un escenario y telón, cobraban cinco centavos la entrada (los espectadores debían llevar su silla plegable) y, como lo habían visto en algún momento, salían a anunciar: “¡tercera llamada, tercera, comenzamos!” Claudia decía que era como en la misa, había primer repique y segundo repique antes del inicio de la función.
Ya te conté que a mí me gusta el teatro. En una ocasión actué y trepé al escenario del auditorio de la Casa de la Cultura y supe lo que era ese nervio inicial que, cuentan los grandes actores, siempre está presente, pero que se diluye en cuanto estás actuando con la luz de los reflectores. Una vez, también, dirigí a un grupo de muchachos y muchachas preparatorianos en una obra de teatro. Me gusta el teatro, pero casi no voy, porque en el pueblo la actividad teatral es escasa y, ahora con esto de la pandemia, me resisto a entrar a lugares cerrados. Pero lo que sí hago, y he hecho toda la vida, es leer obras de teatro. Me encanta. Por esto, ahora disfruto enormidades y agradezco la bendición de tener en el buró la obra escrita por nuestro autor chiapaneco: “Al lado de una tumba abierta (comedia oscura en un acto)”, de la Editorial Tifón. No sé si esta obra ya la pusieron en escena, pero en mi imaginación ya se presentó en forma precisa. Es el privilegio que tenemos los lectores. La obra de mi amigo Héctor me encantó, tenés que verla (leerla, pues). Sólo para que mirés el talento del dramaturgo chiapaneco y te quedés picada te pasaré copia de la primera página, donde está la relación de los actores con sus características: Delfina (solterona), Susana (sobrina), Rita (amiga), Robbie (gay) y Charrito (fantasma). Ya con esto podés imaginar la riqueza de la trama. Luego viene la primera acotación que dice así: “Las tres mujeres desayunan en silencio; Rita, ensimismada, está viendo algo en su celular o mandando mensajes; Susana parece abúlica, triste; Delfina las ve de reojo, parece inquieta. La escena es larga, antes de que comiencen a hablar”.
¿A poco no es sensacional la propuesta? Mi maestro de cuento, el recordado Rayo Macoy, siempre insistía en un elemento que todo escritor debe poseer: la malicia literaria. Héctor, curtido en la brega durante muchos años posee un colmillo retorcido, sabe cómo llamar la atención del lector o lectora y de ahí no soltarlos. ¿Se te antoja ver esta obra, leerla? Mirá cómo comienza la acción: Delfina dice: “No sé si sea buen momento, pero debo decirlo: me voy a suicidar”.
La frase es contundente, inusual, enigmática. Es un inicio sensacional que detona toda la obra. ¿Qué responden Susana y Rita? ¿Qué pitos toca Robbie (sin albur)? ¿Cuál es la participación del fantasma Charrito?
La novela se lee por poquitos. Son pocos los lectores que se chutan una novela de una sentada. ¿La obra de teatro? Exige que se lea de una sentada, porque es como si asistieras al teatro y te dejaras seducir por la puesta en escena. Hay obras en un acto y en varios, pero todas se terminan de ver en una sentada; es decir, entrás al teatro y al salir llevás toda la trama en tu espíritu. Por eso, el teatro tiene cierta semejanza con el cuento. ¿Recordás lo que dijo Poe acerca del cuento? Los que saben dicen que el cuento se lee de una sentada, lo mismo que el teatro. Por eso, ambos géneros son precisos, contundentes, deben llamar la atención desde el principio y no soltar la atención del lector hasta llegar al desenlace. La obra de Héctor es redonda. Esta obra de teatro logró mantener mi atención desde la línea inicial.
¿Cuántas personas en la vida real anuncian su suicidio con la frialdad que lo hace Delfina? Incluso, pienso, pocos personajes ficticios tienen tal sangre fría. ¿Cómo concluye la obra? Ah, para saberlo te recomiendo la lectura de la obra de Héctor o que asistás a su representación cuando se dé.
Posdata: me gusta leer poesía, novelas, cuentos y teatro. Me encanta leer teatro y cuentos, porque se leen de una sentada.
¡Tzatz Comitán!
miércoles, 2 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, DONDE SE RECONOCE LO QUE ES DEL CÉSAR Y LO QUE ES DE HÉCTOR (II)
Querida Mariana: el siguiente libro de mi admirado amigo Héctor Cortés Mandujano es uno que se titula “Polvo del camino. Volumen uno”, también de la Editorial Tifón, publicado en febrero 2021. Es un compendio de textos que Héctor publicó en la revista electrónica “Letras, IdeaYvoz”, que administra su amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, en la ciudad de Tlaquepaque, Guadalajara. Son cien textos, de los que Héctor llama “de varia invención”, porque hay cuentos, ensayos, crónicas, divertimentos, en la buena cocina literaria se diría que hay de chile, de dulce y de manteca, un tachilgüil delicioso. A mí me encantan estos compendios de textos breves, porque son como deslumbres, cerillitos que, como en este caso, bastan para abrir la oscuridad y mostrar caminos novedosos.
Héctor no sólo escribe cuentos largos y novelas, ¡no!, también (¿cómo le hace para ser tan disciplinado?) cada semana escribe dos columnas que comparte con los lectores. Esta columna llamada “Polvo del camino” y otra, que publica en Chiapas Paralelo, que se titula: “Casa de Citas”, que no sé en qué número va, pero que ya tiene varios centenares. Mentira, sí sé en qué número va: la del 27 de junio correspondió a la Casa número 644. ¡Pucha! Si el año tiene, más o menos, 52 semanas, estamos hablando que Héctor ha escrito esta columna durante más de doce años. Las novelas y las obras de teatro exigen un proceso diferente al de las columnas. La columna periodística cultural exige un férreo cumplimiento. Los lectores esperan, semana a semana, con puntualidad la aparición de los textos de Héctor. Ahora, ¡qué bueno!, los tiempos permiten que llegue a los celulares de los lectores, a través de WhatsApp.
En tiempos del “Este Sur”, revista que dirigió Pepe López Arévalo, en paz descanse, los lectores debían ir a adquirir la revista en los puestos de distribución, para leer las colaboraciones consuetudinarias de Héctor. Ahora, las columnas de Héctor llegan en forma digital. ¡Ah, maravillosos tiempos! Los domingos, en forma puntual, recibo las dos columnas que semanalmente escribe Héctor: la de Polvo del camino y la Casa de Citas. A principios de los años setenta, el abuelo Enrique, en la Ciudad de México, salía todos los domingos a comprar el periódico Excélsior, regresaba a casa y mi abuela Esperanza ya le tenía listo, calientito, el café que bebía mientras leía el diario. Cuando yo iba de vacaciones aprovechaba a leer el suplemento con los monitos. Hoy, gracias vida, gracias tecnología, gracias Héctor, mientras bebo un té de limón disfruto los textos de mi amigo, que me llegan puntuales hasta la comodidad de mi casa, pequeña, pero cómoda.
Y el mojol de lujo es lo que tengo ahora en el buró: el libro que compendia cien colaboraciones de Héctor para “Letras, ideaYvoz”. Digo que admiro el talento y la disciplina de nuestro autor chiapaneco. Reconozco el tiempo que dedica a su oficio de creador artístico. Pucha, son horas y horas de estar sentado frente a la computadora o frente a la libreta con el lápiz en la mano. A mí me encantan las antologías. Este libro de Héctor permite tener a la mano un haz de destellos, en conjunto son como una lámpara de cien bujías, de esas que penden en los techos y alumbran amplios salones. Son cien cerillitos, cien luciérnagas (mushcac, le decimos en Comitán). Estas colaboraciones de Héctor exigen la concisión, la palabra precisa, van en el mismo sentido de lo que Borges enunciaba. El libro tiene de todo, es un maravilloso relajito literario, escrito con alegría, con inteligencia, sin tufos pedantes, aunque, a veces, retome conceptos altísimos. Es una muestra del bagaje cultural que Héctor ha pepenado en su vida, en cientos de horas al leer, al ver cine, al vivir intensamente.
Héctor es una gran ceiba literaria, sus ramas tocan todos los cielos. En este libro hay mini ficciones (el primer texto es una mini ficción), ensayos, textos de presentación de libros, comentarios de películas y de libros que él ha leído (el último texto trata sobre el libro “Lennon”, de un tal David Foenkinos), divertimentos, escenas cotidianas, cuentos breves, viajes (presenciales y virtuales) y mucho más. Todo con la brevedad que exige el espacio de la revista impresa o digital.
Posdata: Lo tengo en el buró. Algunos ancianos tienen sobre el buró un frasco con las píldoras que deben tomar. Este libro tiene cien píldoras que dan vida, que evitan (tomadas en las dosis no indicadas) la enfermedad de la ignorancia. Son píldoras que dan vida, gracias a la mirada del gran demiurgo de la Finca del Ciprés, del municipio de Villaflores, Chiapas.
¡Tzatz Comitán!
martes, 1 de agosto de 2023
CARTA A MARIANA, DONDE SE RECONOCE LO QUE ES DEL CÉSAR Y LO QUE ES DE HÉCTOR (I)
Querida Mariana: al César lo que es del César y a Héctor lo que es de él. La mínima ficha biográfica de mi amigo el escritor Héctor Cortés Mandujano dice que “su obra publicada rebasa los 50 títulos y más de una veintena de sus obras de teatro se han puesto en escena”. Héctor es el escritor chiapaneco más prolífico, su talento desborda. En muchas ocasiones hemos dicho que no basta el talento, es necesario aliarlo con la disciplina, pero de igual manera no es suficiente la talacha para hacer una gran obra, el trabajo debe estar unido al genio creativo para alcanzar la cima de los grandes. Héctor posee ambos dones: el del trabajo constante y el de la competencia literaria. Su obra ya es una de las más deslumbrantes de Chiapas, del Sureste, hay que dar al César lo que es del César y a Héctor lo que es de él; hay que reconocer esa obra literaria que, como en el Melate, tiene ya una bolsa muy atractiva, más lo que se acumule en la semana.
Si me das chance quiero comentar con vos menos de un diez por ciento de los libros señalados, que será breve muestra de lo que Héctor escribe. En el buró tengo ahora cuatro libros de Héctor, apenas cuatro de la inmensa obra (tengo más en el librero). Son libros que me llegaron hace días, en una entrega generosa. Por supuesto que tengo más libros de él, pero como es tan prolífico, sus lectores siempre andaremos a la zaga, es imposible ir al paso de su numen creativo; es como si fuera un corredor de fondo al que sólo se le ve la espalda, mientras uno, lector admirado, pepena los libros que él va lanzando al aire.
Reconozco su entrega total a la vocación literaria. Héctor juega con la palabra y la creación, pero su juego es muy serio, lo hace con gran profesionalismo. Sin entregarse al oficio en forma total, porque otras actividades demandan su atención, él destina gran parte de su tiempo a esta actividad. Es incansable, él sí le saca raja a su tiempo, porque además de ser un gran escritor, es un gran lector y ve mucho cine. Cada año da cuenta del total de películas que vio y del total de libros que leyó. Uf, la relación es amplísima, rica en deslumbres. ¿Cómo le hace para que su tiempo le rinda como le rinde? Es el secreto de los grandes. Además de escribir, dirige y actúa en sus obras de teatro, da talleres, acude a presentaciones de libros y realiza una intensa actividad cultural. Tiene buenos amigos con los que se reúne en forma frecuente, cuida el jardín de su casa y juega con su esposa, la querida Güera, su hija y su nieto. No desperdicia flor alguna que la vida le presenta.
Yo agradezco su afecto y su talento, porque mi vida lectora se enriquece con su obra, obra producto de una mente chiapaneca, sagaz, inteligente, atrevida. Y digo que su obra es atrevida porque él busca caminos que no hayan sido caminados con anterioridad. ¿Para qué insistir en trillas que ya están? Así pues, sólo como ejemplo, comienzo con un libro que se llama “El melancólico laúd de un amante”, de la Editorial Tifón, publicado en octubre de 2022. Héctor define a este libro como un libro conceptual. Mirá lo que dice: “…pensé que iniciara con una palabra y fuera ascendiendo hasta llegar, al final, a las 60 palabras”. Pues esto es el libro, tenés que verlo para acercarte a la propuesta, que es una genialidad, característica de Héctor, siempre en busca de abrir ventanas en el aire, para oxigenar más al viento. El libro inicia con la palabra Amor (una), luego hace una pregunta: ¿Te amo? (dos palabras) y así hasta llegar al final, con un texto que contiene 60 palabras. Es un juego, Héctor es juguetón, con espíritu de niño asombrado se plantea juegos donde invita a sus amigos, porque en este libro conceptual invitó a algunos de sus cercanos para que ellos (profesionales o no) realizaran las ilustraciones de cada página. Sesenta textos se acompañan con sesenta ilustraciones, lo que enriquece la propuesta. ¿Ya miraste la ilustración de portada? Es del gran poeta Efraín Bartolomé. ¿Quiénes más ilustran el libro? Ah, la relación es extensa y rica: Roxana Carbajal, Nadia Carolina Cortés Vázquez (hija de Héctor), Mónica Corzo Aguirre, Juan Ángel Esteban Cruz, Alfredo Espinosa, Alejandro Nudding, Raúl Ortega, Paula Ortega Espinosa, Jimena Ortega Espinosa, Luis Daniel Pulido, Juventino Sánchez, el ya mencionado Efraín Bartolomé y el propio autor. Ah, qué generosidad de espíritus, este libro es como una ronda donde el arte convoca a cantar y a danzar.
Posdata: mi querido amigo Héctor Cortés Mandujano hace propuestas editoriales diferentes. Abre caminos, juega y nos invita a jugar con él. A final de cuentas, el acto de creación es el mayor juego que juega el ser humano. El artista propone y el espectador dispone, viene el diablo creativo y todo lo compone.
¡Tzatz Comitán!
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