lunes, 7 de septiembre de 2009

SEGUNDA CARTA ABIERTA AL SENADOR MANUEL VELASCO COELLO.






Respetado Senador, ¿a Usted le gusta la canción mexicana? En tal caso recordará aquella canción de Felipe Valdés que dice, más o menos así: “Hace un año que yo tuve una ilusión, hace un año que hoy se cumple en este día”. Dicha canción la popularizó Antonio Aguilar, papá del ahora famoso Pepe Aguilar.
En realidad no quiero hablarle de canciones ni de Los Aguilar, si saqué esos versos a colación es porque “Hace un año” le escribí una Carta Abierta en este mismo espacio. En dicha carta formulé la petición para que Usted, como representante de Chiapas en el Senado, gestionara acciones para dignificar la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez.
La casa donde nació Belisario Domínguez, por desgracia, está lejos de ser el espacio digno para honrar la memoria del ilustre héroe. El tiempo ha hecho estragos a dicha casa y tiene muchas deficiencias. Cuando escribí aquella carta los empleados de la Casa Museo me enseñaron documentos históricos que estaban deteriorándose por la acción de una plaga, asimismo varias salas carecían de luz porque las lámparas estaban fundidas.
Por fortuna, un grupo de comitecos bien nacidos se enteró del contenido de la Carta Abierta y gestionó la fumigación de las vitrinas y la reposición de las lámparas.
Pero, tal hecho no fue suficiente. Si Usted se da una vuelta por la Casa Museo constatará que muchas puertas de madera están a punto de derrumbe (las puertas de los balcones están deterioradas por la acción de la polilla).
Don Jesús Reyes Heroles dijo que “La forma es fondo”. Apena entonces que los visitantes de esa Casa (incluidos muchos jóvenes estudiantes) observen una imagen de deterioro cuando debía ser todo lo contrario.
Hoy, de nuevo, insisto en mi petición: Encabece un movimiento de dignificación de la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez.
Sé que Usted no padece el Síndrome Fox para decir: “Y yo ¿por qué?”.
Así como insisto en mi respetuoso pedido, varios amigos insisten en decirme que esta carta jamás obtendrá respuesta positiva. Pero ya dije que soy necio y, además, confío en que Usted hará algo al respecto. Tal vez la botella lanzada al agua no llegó a sus manos la vez anterior y aún sigue flotando en mar abierto.
Hoy vuelvo a lanzar el mensaje, confiado en que ahora sí llegue a sus manos. Lo hago en nombre de los chiapanecos bien nacidos; lo hago en nombre de los mexicanos tan necesitados en estos tiempos de un rostro limpio que nos otorgue identidad; lo hago en nombre de la patria, de esta patria por la que luchó Belisario Domínguez y ofrendó su vida.
Cada vez que escucho a un político mencionar a Belisario Domínguez como ejemplo de valor civil, algo se retuerce en mi corazón al recordar el abandono en que está el recinto donde “brilla” su memoria.
Tengo confianza en que si es necesario escribir una tercera Carta Abierta será para notificar a los chiapanecos que “la Representación Estatal cumplió con su deber”.
Un abrazo respetuoso.