Arenilla
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viernes, 15 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON RAMAS
Querida Mariana: los fotógrafos expertos toman fotografías con un primer plano, que es lo más cercano a la cámara. ¿Has visto que en fotografías de paisajes o de retratos hechos al aire libre aparecen ramas con hojas? En interiores; es decir, en salones, en templos, los primeros planos son otros, pero no faltan los floreros que se aprovechan para que den una sensación de perspectiva a la toma.
Cuando alguien dijo que “no se andaba por las ramas” no tomó en cuenta que muchos fotógrafos las aprovechan para que sus imágenes tengan esos elementos para dar la sensación, en el plano, de una tercera dimensión visual.
Muchas veces es bueno andarse por las ramas. El personaje principal de la novela “El barón rampante”, de Ítalo Calvino, se anduvo por las ramas durante toda la historia. Recordá que el protagonista, por berrinche infantil, se trepa a un árbol y a partir de esa decisión ya no baja más, va de un árbol a otro y desde ahí (mirador privilegiado) ve lo que sucede en el mundo cercano. Cuando leí dicha novela pensé que la historia se iba a caer. ¿Cómo estar mucho tiempo leyendo algo que no “baja a la tierra”? Pues no sucedió lo que pensé al inicio, Ítalo es tan grande como narrador que teje una historia apasionante.
Rama, ramita, ramona. Es clásica la anécdota, un grupo de gente iba de pie en un camioncito de redilas y alguien gritó: ¡cuidado con la ramona!, alguien buscó a la Ramona, pero más temprano que tarde supo que se refería a una rama grande que le rasguñó la cara, todos los demás sabían de qué se trataba, por eso se acuclillaron de inmediato. Otra anécdota, más agresiva cuenta que una señora de nombre Ramona Cabrera, la gente le decía cabrona ramera. ¡Ay, la gente!
¿Qué significa andarse por las ramas? ¿Puede decirse que es “hacerse tacuatz”; es decir, hacer como si la virgen le hablara; hacerse pato? Los que saben dicen que se aplica cuando alguien, al hablar, no va directamente al grano, sino que le da vuelta al tema.
¿Recordás la tradición navideña en Yucatán? Allá, los niños salen con una rama y piden paga, lo hacen en forma festiva, con cantos especiales. Alguien me dijo que también en Veracruz tienen esta costumbre tradicional. Los jarochos son muy buenos para las versificaciones. Copié un cuarteto, mirá: “Salgan para afuera / miren qué bonito, / verán a la rama / con sus farolitos”.
Que los muy exquisitos del lenguaje (los mamoncitos) critican cómo hablamos los comitecos: subí para arriba. Los jarochos no se inmutan, van en la calle y cantan: “Salgan para afuera”.
He visto muchas fotografías donde los artistas aprovechan las ramas, con hojas o con flores, la naturaleza participa en el acto creativo. ¿Mirás lo que he dicho? El primer plano aparece con ramas, esto lo saben también los ciclistas que hacen rutas por sendas rurales, a veces, muchas veces, se topan con ramas en el trayecto, por eso el líder avisa: ¡rama, rama!, y los que le siguen repiten el aviso. ¿Mirás lo que he dicho? Los líderes siempre se topan primero con las ramas, los de hasta atrás son quienes reciben el aviso, son los que tienen más oportunidades de no salir afectados con un ramazo. Es una bobera lo que diré, pero un buen líder es una persona que tiene la habilidad de observar las ramas que pueden molestar el trayecto y lograr avisar a sus seguidores.
Posdata: los líderes son los que están en primer plano, los que son parte esencial para la toma de los artistas. Las ramas son las extensiones del tronco, hay troncos de diversos grosores y de diversas texturas. No es lo mismo ser tronco de un árbol de papaya (endeble, pero grácil), que ser tronco de una ceiba.
Hay ramas que dan frutos, igual que los líderes. Hay frutos que se secan, que muestran arrugas; hay otros que son frutos espléndidos, jugosos.
¡Tzatz Comitán!
jueves, 14 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON TIEMPO REVERTIDO
Querida Mariana: “Hermilo Vives y Sucesores” cierra sus puertas. Así lo dijo el contador Moya, en redes sociales. La noticia impactó a muchas personas mayores del pueblo. Los jóvenes no saben la trascendencia que tuvo ese negocio, iniciado por el papá del maestro Hermilo, hace más de noventa años. El fundador marcó el destino de la tienda que vendió productos fotográficos, cámaras, rollos, focos, lámparas diversas, baterías y muchos más chunches del ramo. Digo que marcó el destino, porque su sucesor fue quien continuó en la atención de clientes. El maestro Hermilo Vives Werner, hijo del fundador, se casó, pero no tuvo descendencia, así, la picardía comiteca, de inmediato bautizó al negocio como “Hermilo Vives sin Sucesores”. Ahora, en mayo de 2026, el contador Moya dijo que la negociación cerrará sus puertas. ¿Para siempre? ¿Y ahora qué se viene para el porvenir?
Por ahí ya lo dijeron, se cierran las puertas de un negocio tradicional y con ello también se clausura una época. Lo mismo sucedió cuando cerró sus puertas la Zapatería Nueva, de mis tíos César y Maty.
Digo que la noticia del cierre de “Hermilo Vives y Sucesores” impactó a personas mayores, porque de inmediato afloraron a sus mentes anécdotas vividas en esa tienda.
Hace años, el maestro Hermilo le dio una remozada al negocio, instaló una isla en el vestíbulo, diseñó exhibidores en las laterales y colocó su escritorio en el fondo. La isla fue la antesala para quienes deseaban saludarlo; quienes sólo llegaban a comprar no pasaban de ahí, si había necesidad de alguna atención especial, el maestro dejaba su búnker y acudía al vestíbulo. Un grupo de muchachas se encargaba de la atención a clientes, una de ellas trabajó en la empresa más de treinta años.
Casi al final de los años sesenta y principios de los setenta yo acudía con frecuencia al negocio para comprar rollos fotográficos o a dejarle rollos a color para que fueran revelados. El maestro, con la pulcritud y tranquilidad con que siempre ha hecho sus cosas, llenaba un formato de Kodak, que era el comprobante de lo solicitado. ¿Sabés cuántos días pasaban para que las fotografías llegaran a las manos del cliente? Varios días, muchos, porque en la ciudad no había un laboratorio que revelara las fotografías en color, así que el trámite era tardado, porque el maestro Hermilo enviaba los rollos a la Ciudad de México, donde los laboratorios Kodak se encargaban del proceso (que era rápido), pero la tardanza estaba en los días que tardaba el rollo en llegar a México y en el regreso. Ahí aprendimos una lección de paciencia, la que siempre ha sido galardón de la personalidad del maestro. Una vez, mi amigo Fernando me dijo que vio a mi papá en mangas de camisa y pensó: “la vida no debe ser tan difícil”, lo mismo podemos decir todos aquellos que fuimos alumnos del maestro Hermilo en relación con la paciencia: “la vida puede ser metódica, sencilla, sin apresuramientos”, porque, ya lo dije, él siempre toma las cosas con tranquilidad, a tal grado que en estos tiempos camina con un sosiego que es ejemplar, ya se ayuda con un bastón, pero cuando sube a su auto, marca Topaz, nadie puede pensar que él camina con lentitud Matusalénica.
El maestro Hermilo dio clases de matemáticas en la secundaria del Colegio Mariano N. Ruiz y en la Escuela Secundaria y Preparatoria del Estado, un día dejó de hacerlo; se dedicó en cuerpo y alma a su negocio “Hermilo Vives y Sucesores”. Hace días, el contador Moya dijo que ya cerrará su negocio. ¿Cuántos años dedicado a ese oficio? No lo sé, pero muchos, muchos. El negocio viene del siglo pasado, es uno de los más antiguos del pueblo y uno de los de más trascendencia.
El negocio cierra sus puertas y con ello cierra una época, a la vez abre una ventana para la nostalgia, para el recuerdo y para el reconocimiento, reconocimiento a un hombre maravilloso.
Posdata: el maestro Hermilo, como muchos comerciantes, llegaba a cumplir con su responsabilidad todos los días. A la hora del cierre, cerraba con llave, colocaba candados y luego hacía la señal de la cruz ante cada una de las puertas, las encomendaba a Dios, para que les echara un ojo y evitara a los delincuentes.
Pienso que la rutina del maestro Hermilo se modificará ahora en adelante en forma rotunda, en los últimos tiempos lo veía salir de su negocio, caminar con pasos lentos hacia el templo de Santo Domingo para orar y luego regresar al negocio para adentrarse en el fondo, donde siempre estuvo su escritorio. “Hermilo Vives y Sucesores” cierra sus puertas. Pucha, qué noticia tan de mariposa posada en una flor, sin posibilidad de vuelo.
¡Tzatz Comitán!
miércoles, 13 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON MADRES
Querida Mariana: el 10 de mayo se celebra el Día de la Madre. En algún momento del siglo XX, al periódico Excélsior se le ocurrió crear tal celebración y desde entonces el mundo se divide en dos: los que celebran a sus mamacitas tal día y los que son creyentes de celebrar y honrar a la madre durante todos los días de la vida. Las leyes de la mercadotecnia han ganado, siempre son triunfadoras, así vemos que el día 10 de mayo todo mundo compra algún regalito para obsequiar a la mamá (viva o difunta), si la madre vive la llevan a un restaurante o se reúnen en casa para la comida y entregarle un presente; si la madre ya es difunta se impone una visita al cementerio para llevarle flores, tal vez unas dos o tres canciones con mariachi y ramos de flores. Los hijos huérfanos tienen un sabor agridulce, lamentan la ausencia; los hijos que gozan de la presencia física de la mamá la reconocen y la honran (no todos, no todos, hay unos compas que son hijos de su pinche madre, no por ella, sino por ellos).
Hay mil palabras que pueden emplear los buenos hijos para sus buenas madres. Una certeza es que todos los seres humanos nacieron de una madre, algunos se vuelven poca madre, otros, en cambio, son a toda madre.
Una de las palabras que pueden definir a las madres buenas es la palabra ¡aire! El aire, igual que el agua, es esencia vital. Las madres son aire, ayudan a que los hijos vuelen papalotes, a que los cielos se llenen de aire, a que el entorno se purifique, a que el espanto no aparezca o se diluya. La madre es aire, porque el aire acaricia el silencio, pero, a la vez, oxigena el verbo, lo mantiene en un nicho donde es como una veladora que alumbra el cuarto oscuro.
Puente es otra palabra que define a la madre, que explica a los profanos, la belleza de su mano, de su intención. La madre es puente, porque ayuda a pasar de una a otra orilla. Ningún ser humano puede, o debe, quedarse en el mismo sitio, todas las personas se exigen ser nómadas, porque el mundo es ancho y profundo y los seres humanos deben conocer la profundidad del abismo y la anchura de miras. Hay madres que leen cuentos a sus hijos cuando son pequeños, en ese acto mínimo y prodigioso les están mostrando la anchura de miras, les están diciendo lo grande que es el mundo que los espera, porque nadie puede quedarse en el nido. Ah, sería tan bello permanecer en los brazos de la madre para siempre, pero es imposible. Dicen que es ley de la naturaleza echarse al vuelo. La madre alimenta las alas, las pule, les otorga fuerza.
Tiempo es otra palabra que define a la madre, porque sabemos que no hay tesoro más amable en el mundo que el tiempo. El tiempo es la esencia más valiosa, después de la salud. La madre es el reloj de la vida, el minutero que acompaña al hijo.
Vos y yo hemos hablado de la huachafería peruana; es decir, la cursilería, que llega a extremos indecibles. La celebración de la madre roza esas lianas, porque el amor siempre está en la orilla y cae al vacío de lo cursi. Pero, lo sabemos, el amor a una chica es la que genera la mayor cursilería. ¿Qué puede decirse del chico que, en el Día del Amor, le compra un gigantesco peluche a su chica? He visto la reacción de la chica, se siente abrumada, al recibir un oso inmenso. Si el acto fuera en privado nadie se agobiaría, pero cuando la entrega del peluche se hace en público, la chica se sonroja y ese colorado de las mejillas hablan de genuina emoción y de inalterable vergüenza, que es prima del “trágame tierra”.
Me caigo mal, porque debo decir que no todas las madres corresponden a esa imagen de abnegación, cariño sin límite. Hay madres que huelen a eso: ¡a madres!, que son poca madre, que son como brujas maléficas. Vos y yo hemos leído muchos cuentos y muchas novelas donde aparecen madres que tiran a sus hijos recién nacidos en basureros, expuestos a las mordeduras de cientos de ratas; hemos leído cómo, sólo porque Dios es grande, algunas de esas criaturas son salvadas por un espíritu caritativo y son atendidas por mujeres que, sin ser sus pinches madres biológicas se convierten en madres sustitutas, hermosas mujeres que cuidan y atienden a esos capullos que llegan a florecer en este campo de miserias.
Posdata: todos los seres humanos provenimos de una madre, es ley física indiscutible, ley divina. Salvo Adán y Eva, ellos no tuvieron madre. Tal vez por eso la civilización está como está porque faltó el hálito divino al principio de los tiempos. Venimos de una pareja original que no tuvo madre. Uf.
¡Tzatz Comitán!
martes, 12 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON MUESTRA DE APOYO PARA EL ACTUAL RECTOR DE LA BENEMÉRITA UNACH
Querida Mariana: apoyo la reelección del rector Oswaldo Chacón. Hace días lanzaron la convocatoria para el rectorado 2026-2030 de la Benemérita UNACH y yo doy mi voto para que continúe.
¿Y vos, qué?, podrá decir alguien. Caso sos de la Junta de Gobierno de la universidad, órgano máximo. No, soy un pobre venadito que habita, no en la serranía, sino en el barrio de Guadalupe, de Comitán, pero, y mirá que este ¡pero! lo escribo como si fuera una nube del más alto cielo: soy hijo de la universidad, orgulloso ex alumno de literatura. Por ello tengo el derecho de expresar mi opinión, digo que apoyo al rector Oswaldo, para que continúe al frente de nuestra ilustre institución.
Soy hijo de la universidad chiapaneca, uno de los miles y miles de alumnos que ahí se han nutrido, la Benemérita UNACH ha sido nuestra madre nutricia, por eso decimos, muy chentos que la UNACH es nuestra Alma Mater. ¿Mirás cómo lo decimos? Con un latinajo perfecto. Alma Mater significa Madre Nutricia, de ahí mamamos lo que somos con nuestras profesiones; de ahí nos nutrimos para engrandecer a Chiapas, cada uno desde su trinchera. A mí me perdonás, pero me siento muy orgulloso de mi escuela, que hace poco cumplió los cincuenta años de su fundación.
Sí, tenés razón, también me enorgullezco de la UNAM, la universidad donde estuve de 1975 a 1979, donde leí mil libros en la Biblioteca Central Universitaria y asistí a decenas de ciclos de cine de arte, en diversos auditorios de facultades.
¿Por qué hablo de la UNAM? Porque ahí cimenté mi vocación de gran lector, ya en la Benemérita UNACH logré afianzar ese gusto cuando estudié en la Facultad de Humanidades, en el campus de Tuxtla.
Soy hijo de la UNACH, de ahí es mi título, por eso me abrogo el derecho de manifestarme y de dar mi voto a favor del rector Oswaldo, porque he sido testigo presencial del avance de la universidad durante el periodo en que ha estado como rector interino.
Digo pues que cimenté mi vocación de lector en la UNAM y la consolidé en la UNACH. Soy un gran lector, así que si bastara una acción del rector Oswaldo diría que él es un gran lector también y demuestra su valía con las acciones que fortalecen la universidad. ¿Imaginás un rector universitario que no fuera un gran lector? Gracias a que es un hombre culto, sabe que la universidad es recinto donde el conocimiento universal debe estar presente y con preferencia en un rubro que luego es ignorado por los académicos cuadrados: ¡la cultura y el arte!, y dentro de ello ¡la literatura!
Pondré un mínimo ejemplo que habla de su apertura intelectual, en el poco tiempo que lleva como rector, el doctor Oswaldo trajo a Comitán al gran escritor Leonardo Padura. Jamás ninguna institución cultural o educativa había traído a un escritor de la talla del cubano a este pueblo. Ah, qué lujo. Y hace poco estuvo Juan Villoro en San Cristóbal de Las Casas. Estoy dando dos diamantes de muestra, sólo para que mirés por dónde anda la mira de alturas de Oswaldo.
Cuando alguien es sensible al arte, cuando alguien está muy cerca de los universitarios, cuando alguien entrega su corazón y talento al servicio de los demás debe reconocérsele. Reconozco en el doctor Oswaldo su capacidad al dirigir esta institución que está posicionada como la mejor universidad pública de Chiapas.
Posdata: el lunes 11 de mayo vino la secretaria general, la Doctora Mary Carmen Vázquez Velasco, a dar inicio a la convocatoria de la licenciatura en arquitectura, que inicia clases durante el próximo ciclo escolar. Esto es un gran logro para Comitán, en el acto protocolario, cuando las autoridades hicieron uso de la palabra hubo una que siempre apareció: histórico. Sí, el acto fue histórico para nuestro pueblo. Antes que el rector Oswaldo entrara a la universidad nuestro campus ofrecía dos carreras: administración y contaduría; ahora ya ofrece tres carreras más: agronegocios, gestión turística y arquitectura. Y esto es por la iniciativa del rector y de nuestra admirada Doctora Mary Carmen, comiteca talentosísima.
Así que yo voto por el doctor Oswaldo, para que nuestra universidad siga cosechando triunfos, para que la cultura y las artes sigan estando en la agenda universitaria, para que los estudiantes se nutran con la luz más brillante, para que Chiapas tenga un mejor porvenir, el futuro que se merece. Tenés razón, soy un pobre venadito, pero tengo suficiente capacidad intelectual para ver dónde hay capacidad de liderazgo. Mi voto es un voto virtual, sin validez a la hora de la toma de las grandes decisiones, pero pensé que era importante compartir con vos mi emoción y mi deseo.
¡Tzatz Comitán!
lunes, 11 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON COLORES
Querida Mariana: llená tu vista de colores maravillosos, llená tu espíritu, bebé la belleza en grado supremo.
Llená la hamaca de tu ánimo con la flor de mayo, que en Comitán llaman Juchuch. Ah, qué nombre tan bello, igual que las flores que se abren en el quinto mes del año. Por algo se llama flor de mayo.
No resistí la tentación, entré al Internet en busca de más información y hallé que el árbol es nativo de México y de Centroamérica, su nombre científico es “plumeria rubra”, ¿será porque los ramos son como plumeros inflamados de rojo?, porque el chunche genial me dijo que rubra es un adjetivo en latín que significa encarnado, colorado.
Con mi Paty fuimos al mercado Primero de Mayo a hacer fila para comprar el atol de granillo o el jocoatol. Ah, cuánta gente se forma y espera pacientemente su turno, porque el domingo que fuimos era diez de mayo y muchas personas compraban toneladas de atol, sí, es una exageración, lo que quiero decir es que llevaban recipientes para que la señora del atole les sirviera cien o doscientos pesos, porque lo servirían en el desayuno con las mamás. Ah, qué costumbre tan bella, tan de nosotros. Mi amigo Luis Aguilar Castañeda, el gran escultor, siempre que llega al pueblo va al mercado, compra un vaso de atol y lo toma en el parque central, mi parque, donde le he dado permiso para que coloque sus piezas escultóricas, porque ese acto ha llenado de luz el entorno.
Ya te platiqué que el Marcos Puig me quiso tomar el pelo, mientras él tomaba un vaso de jocoatol, acercó su boca a mi oído, y en voz bajísima, dijo: “está malo, está agrio”. ¡Mudo! Él es un comiteco de hueso colorado, casi hijo de Doña Lola Albores, la cronista vitalicia, por supuesto que sabía que ese atole tiene como gracia, precisamente, que es un atol agrio, con un sabor exquisito.
El Internet me siguió dando datos, me dijo que el jocoatol es una bebida ancestral, de origen prehispánico. ¿Mirás? Ahora que Comitán celebrará en el 2028 los quinientos años de fundación castellana es motivo de reflexión cómo seguimos disfrutando una bebida que estuvo antes que llegaran los españoles a esta tierra. Ya me habían contado el chiste del jocoatol en su preparación, dejan remojando el maíz hasta que fermenta. No sé en qué comunidad rural continúan con la tradición en los festejos, se ve una serie de ollas panzonas donde ofrecen jocoatol.
En este chunche vi que la palabra que usamos tiene su origen en el vocablo náhuatl “xoco” que significa agrio, así que el nombre comiteco no tiene pierde: joco-atol, atole agrio.
Toda la gente que llega al mercado sabe que va por el atol, así, sin la e. En pocas regiones de México al atole le llaman atol, acá nos ahorramos la e final. Dicen que en el mundo náhuatl le llamaban “atolli” (aguado), del vocablo “atl” que significa agua.
Pucha, esta carta parece un breviario cultural, como si estuvieras cursando un posgrado de atoles. En realidad, la prueba máxima es ir al mercado, hacer fila, ver cómo la señora que despacha usa con destreza el cucharón al servir y disfrutar un vaso de exquisito atol. ¿De qué querés? ¿Atol agrio o atol de granillo? Ambos son riquísimos, ambos son la savia que alimenta el espíritu de los comitecos y de los visitantes.
Posdata: yo pido en un vaso y me siento en el parque a disfrutarlo, mi Paty lo pide en bolsa y al llegar a la casa lo sirve en una taza y lo disfruta con un pedazo de pan o de pastel. ¡Manjar de los dioses!, dice. Uf, la tradición continúa. En Comitán, cuyo nombre viene del náhuatl Comitlán, seguimos bebiendo atol agrio, seguimos consumiendo las mismas bebidas que bebieron los mayores que habitaron esta tierra antes de que llegara Portocarrero y demás runfla de gachupines. El Comitán de estos tiempos del siglo XXI es la mezcla perfecta de ambos mundos, esto somos. Hay algunos compas que se rasgan las vestiduras por la conquista que sucedió hace quinientos años. No sé, yo no había nacido, yo nací en 1957 y desde pichito me acostumbré a tomar el atol que llevaba una mujer a la casa. Mi mamá me contaba que hacía berrinche el día que no llegaba la mujer a vender el atol, me acostumbré a disfrutar esa bebida, mi paladar de príncipe tojolabal, español e italiano (como dice mi amado Gutmita) se formó con ese sabor exquisito. A mí me gusta el atol agrio, se me hace la perfecta combinación entre algo ácido y dulce. ¿Conocerán esta exquisitez en París? No sé si algún chef comiteco se ha arriesgado a proponer tal bebida. Estoy seguro que los franceses amarían esta delicia, así como nosotros amamos el pan que se llama francés y que no hacen en Francia.
Me cuentan que el juchuch tiene otro color, un amarillo, que, por momentos, se acerca al color que tiene el atol agrio. Pucha, qué caminos tan fantásticos a través de dos palabras: juchuch y jocoatol. La jota que debería llevar x.
¡Tzatz Comitán!
domingo, 10 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON UN PISO COMO DE NUBES
Querida Mariana: en casa había una tarima. Las tablas estaban colocadas en forma precisa. Ahí jugábamos los niños. Los carritos, acostumbrados a trepar en montañas de arena, se deslizaban gráciles. Nunca supe para qué era la tarima. Cuando crecí ya estaba en el sitio. No tenía una utilidad práctica. La habían construido en algún momento y ahí quedó, expuesta a las inclemencias del tiempo. Los amiguitos y yo casi estuvimos seguros que la habían construido para que jugáramos carritos. ¿Cuánta distancia del piso? No más de treinta centímetros. Los niños subíamos con rapidez y absoluta seguridad. Mi mamá jamás dudo de la dureza de esa estructura. Eso fue hasta el día que nosotros sentimos que la tarima se inclinó hacia un lado, hacia el lado que estaba cerca de la barda divisoria. Una pata se enterró. Alguien de los amigos dijo que la pata había encontrado un hueco y se había enterrado; alguien más dijo que ahí estaba el tesoro; mi mamá corrió ante el grito que dimos unánime, vio la tarima un tanto inclinada y nos dijo que bajáramos. Lo hicimos. Jugamos en el piso de tierra. Los carritos dejaron de deslizarse uniformes, la arena y las piedritas eran obstáculos para el libre tránsito. El juego cambió su vocación, en la tarima jugábamos carreras, como si estuviéramos en uno de esos circuitos donde la velocidad imprime emoción a los cuerpos; en la tierra regresamos a los juegos de salto de montañas.
Ayer, como a las siete de la mañana, entré al Facebook y leí una desagradable noticia: falleció la presidenta del DIF de La Trinitaria. Lamenté enterarme de ello. Conocí a distancia a la presidenta del DIF de aquel hermoso municipio, era una mujer sencilla, agradable, muy cariñosa; era una mujer linda. Tres días antes había saludado a la directora de esa institución y pregunté por la salud de la presidenta, la directora me dijo que estaba delicada, que estaba cansadita, por eso no había acudido a la reunión de directoras de la región que se realizó en La Independencia. Sabía de la enfermedad de la presidenta del DIF de La Trinitaria, pero pensé que podía superarla. No fue así. Me dio tristeza. Le pedí a Dora Patricia Espinosa, editora ejecutiva de Arenilla, que, por favor, hiciera una etiqueta donde el equipo editorial manifestara su pesar. Así lo hizo. Subimos la etiqueta de condolencia a las redes sociales.
Mi mamá nos advirtió que ya no subiéramos a la tarima, que si queríamos jugar lo hiciéramos en el lado opuesto del sitio, nos advirtió que la tarima podía caerse por completo, nos podía lastimar en su caída. Nosotros, niños obedientes, obedecimos sus indicaciones. La tarde siguiente fuimos al extremo del sitio y desde ahí vimos la tarima, algo nos estrujaba el ánimo, había sido tan placentero jugar ahí, ver cómo se deslizaban los carritos con facilidad sobre los planchones de madera. ¿Qué había pasado? ¿Cómo la pata se había sumido? Nosotros éramos cuatro o cinco niños, no pesábamos tanto. Habíamos jugado muchas tardes sobre la tarima, pero una mañana la tarima se dobló y se inclinó. Ya no podíamos jugar ahí. Había la incertidumbre, podía asentarse. Alguien de nosotros dijo que nada pasaría, porque si la tarima se asentaba, no pasaría del piso de tierra, bajaría no más de cinco centímetros, pero alguien más dijo que si una de las patas había encontrado un hueco, podía ser que el hueco fuera enorme, un hueco enorme y profundo, profundísimo. Mi mamá escuchó ese posible desenlace. Días después mandó a quitar la tarima. Los niños suspendimos el juego, dejamos los carritos olvidados sobre la montaña de arena, nos sentamos sobre ésta y vimos cómo tres empleados de la casa desmontaban la tarima de madera. Los lienzos los fueron apilando en diferentes mazos. Al final, se los llevaron, los subieron a un camión y los pedazos de la tarima fueron a dar a una carpintería, lugar donde mi papá había hecho trato. Cuando dos empleados cargaban el último lienzo de madera, corrí con mi mamá y le dije: “que nos quede este, que nos quede”. Mi mamá me vio con sus ojos de colibrí iluminado que siempre tenía y ordenó que colocaran la tabla en el lugar donde estaban nuestros carritos. Los niños bajaron de la montaña de arena y vieron, con satisfacción, que un pedazo de madera volvía a ser una pista para que los carritos se deslizaran en forma veloz, como si estuvieran en el gran circuito de Le Mans. Eso fue todo lo que nos quedó de la tarima.
Posdata: el sábado, Dora Patricia y yo fuimos a dar el pésame, a acompañar a la familia del profe Denis y de la maestra Rocío. Ahí estaban sus hijos: el chico de veintitantos años de edad y la niña de dieciséis años, ahí estaba la mamá de la maestra. Recordé la tarima y cómo, sin advertirlo, una tarde una pata se inclinó hacia un lado porque se había sumido. En el velorio, mientras escuchábamos los murmullos en voz baja y entraban personas con ramos de flores, con coronas, una amiga dijo: además de la ausencia para siempre, tienen el dolor de enterrarla el diez de mayo, los hijos enterrarán a su mamá y la mamá enterrará a su hija.
El recuerdo es la única tabla. Pedí, con todas mis fuerzas: ¡que nos quede este, que nos quede este!
¡Tzatz Comitán!
sábado, 9 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON RAMAS DE UN GRAN ÁRBOL
Querida Mariana: el otro día fui a la estación radiofónica Extremo 99.1 F.M. Dicha radio está actualmente en el Pasaje Morales. Anteriormente fue la famosa XEUI, que transmitía en A.M. Fue la primera estación radiofónica que hubo en Comitán.
En el vestíbulo encontré una galería de personajes de la radio. Quienes vivimos en el pueblo en los años sesenta tenemos los nombres de estos personajes en la memoria y en el espíritu; asimismo tenemos recuerdo de las voces más recientes. Como ya me conocés, al principio no me di cuenta que todos ya fallecieron, el famoso Charal (actual locutor de Extremo 99.1), Darinel López Hernández, me dijo que es como un altar, donde se les brinda un homenaje permanente, esto es así, porque todos los que llegan a la radio ven dicho mural.
Vos sos muy joven, tal vez tu abuelita reconoce algunos de los acá mencionados. Llama la atención que todos son varones. El que está hasta arriba en la izquierda es “El Pikingles”; al centro está la fotografía de José Luis Cancino, quien fue gerente de la emisora; luego, con lentes, Romeo Torres Ventura, a quien el Colegio Mariano N. Ruiz honró con un librito donde contó gran parte de su vida y la aderezó con anécdotas de su paso por la radio, él tuvo un programa infantil, donde se llamó El tío Romeín; en la cuarta fotografía aparece don Panchito Suasnávar, uno de los famosos compadres, grupo de locutores que comenzó a hacer las posadas en el parque central; en la quinta fotografía, la central, aparece la fotografía de Amín Zimán, el mero mero del grupo radiofónico, poderoso empresario; en la sexta fotografía, Jorge Ricardo Saborío, quien, además de ser locutor de la XEUI, fue el proyeccionista del Cine Comitán, él, todas las mañanas, trepaba a un carrito con altavoces y distribuía volantes con la programación de los cines, el Comitán y el Montebello; abajo del dueño de la radio está Ramón Irecta, quien viste una camisa roja; a continuación, con reflejo en el cristal el famoso Puma, Juan Manuel González Tovar, quien también fue catedrático en la Escuela Preparatoria de Comitán; en la fila de abajo está José Antonio Domínguez Monzón, quien junto con Ramón y Panchito, formaron el grupo de los tres compadres. Panchito, me cuentan, fue el campanero en el concurso de canto, el que se encargaba de tocar la campana cuando el concursante cantaba muy mal, debía ponerse una máscara para que no lo reconocieran, porque, cuentan, en una ocasión alguien que fue eliminado del concurso supo que el juez de la campana era Panchito y luego lo andaba buscando para madrearlo; luego, con pantalón de mezclilla, está Arturo Aguilar Lira, quien fue gerente de la radio; y por último, Rafael Escandón Solís. Once personajes de la radio. Si aprovecháramos estos tiempos, donde México será mini sede del Mundial de Fútbol, diríamos que acá, en esta pared, está una selección de personajes relacionados con la radio.
¿Se sigue escuchando la radio? Digo que sí. Claro, los jóvenes ya no son asiduos radioescuchas, ahora le entran al Spotify. Los jóvenes de los años sesenta y setenta sí escuchábamos la estación del pueblo, conocimos algunas de las voces que he mencionado. Ahora, parece, la audiencia de las estaciones radiofónicas está concentrada en las comunidades rurales y acá en el pueblo con adultos mayores.
Posdata: la gente vaticinó la desaparición del correo, sin embargo, sigue vivito y coleando; la gente vaticinó la desaparición del libro impreso, no obstante, sigue orondo; la gente vaticinó la desaparición de la radio y sigue sonando, sigue informando, programando música. El otro día me sorprendió la famosa Alexa, dijo que si yo contrataba tal servicio tendría a mi disposición más de cien millones de canciones. Leíste bien, escuché bien: más de ¡cien millones de canciones! Padre eterno revuelto con María Callas y Pedro Infante. ¿Imaginás tan alto número de canciones? Pobres de nosotros, porque en los años setenta, mis compas llevaban serenata a sus novias y les dedicaban doce canciones, “despierta, dulce amor de mi vida…” Doce cancioncitas, qué codos, qué miserables. Nunca supimos que había más de cien millones de canciones en el mundo. Y acá, la XEUI no pasaba de una de Julio Iglesias: “tiré tu pañuelo al río, para mirar…”, o una de Leo Dan: “Mary es mi amor, sólo con ella…” Con estas canciones crecimos la mayoría de escuchas de la radio comiteca.
¡Tzatz Comitán!
viernes, 8 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, PARA COMPONER EL MUNDO
Querida Mariana: uno de los antojos favoritos del pueblo es el pan compuesto. Hemos dicho que es un antojo sencillo, pero exquisito. Los comitecos y los visitantes lo disfrutan. Te comparto la siguiente noticia: el pasado 7 de mayo de 2026, la secretaría municipal, del ayuntamiento comiteco, recibió la solicitud para que se reconozca cada tercer sábado de noviembre como DÍA DEL PAN COMPUESTO.
La solicitud fue firmada por Elsita Villafuerte Martínez, heredera de la tradición gastronómica iniciado por el famoso tío Jul, y por Jesús Pedrero Guillén, el principal organizador del Festival del Pan Compuesto.
Sé que verás con agrado esta noticia, porque ayuda a fortalecer nuestra identidad, en la antesala de la celebración de los quinientos años de fundación de Comitán. No quiero caer en extremos, pero puedo decir que este antojo comiteco es una mezcla de culturas, basta ver el origen del frijol, que es ingrediente de este pan compuesto.
En una ocasión escuché la anécdota que contó un papá cuyo hijo, al escuchar que cenarían panes compuestos, preguntó: ¿y cuáles son los panes descompuestos?
El mundo íntimo, el cercano, tiene, entre sus antojos, algo sencillo con un nombre también sencillo: pan compuesto. Tal vez, pero esto nunca se dice, el pan nunca está compuesto, pero empieza a ser un milagro culinario en el momento que las manos de las cocineras cortan el pan francés por la mitad, untan el frijol, la mayonesa; colocan la carne deshebrada, los picles y, con sapiencia, riegan la salsa roja, con la receta tradicional. Comitán es un pueblo de enorme tradición cultural y, gracias a este antojo, es una región que está en permanente compostura, porque, se sabe, todo en el mundo necesita manutención para evitar el deterioro. Así, la vida toma un rostro agradable cada vez que alguien prepara un pan compuesto y cada vez que ese antojo es disfrutado.
Pero la iniciativa de Elsita y de Jesús, se complementa con la creación del Consejo Municipal del Pan Compuesto. ¿Mirás? Son iniciativas ciudadanas que abonan, precisamente, a hacer un entorno compuesto, donde la sociedad se sienta integrada, porque, hay que reconocerlo, el pan compuesto es un elemento que nos enriquece, que es carta de presentación.
La solicitud ya fue recibida en la secretaría municipal, ahora llevará el trámite de toda solicitud, acá le compete al presidente darla a conocer en sesión de cabildo y éste votar a favor o en contra. Pienso que nadie se negará a tal propuesta, porque es elemento integrador. Cada tercer sábado de noviembre de cada año, los propios y los ajenos, disfrutaremos de un guateque especial en el Día del Pan Compuesto, habrá marimba, actos culturales y, por supuesto, degustación del antojo favorito del pueblo.
En la solicitud se establece, de manera puntual, cuáles serán las funciones del Consejo Municipal del Pan Compuesto, así como la relación de integrantes de dicho Consejo que, por supuesto, estará presidido por el presidente municipal en turno.
Llamó mi atención que se propone celebrar el Centenario del Pan Compuesto en el año 2039, lo que significa que este comité tiene el dato de que fue en el año 1939 cuando comenzó a prepararse tal riqueza gastronómica. ¿Juran que es la verdad y sólo la verdad?
Lo importante es hacer el guateque, reconocer que el pan compuesto es uno de los elementos integradores de nuestra identidad comiteca. Y está tan bien compuesto que el pan es francés, pero los ingredientes y las cocineras son de esta región de México. Si los franceses tienen la costumbre de llevar todas las tardes la baguete bajo el brazo, los comitecos tienen la sana costumbre de ir a cenar pan compuesto en los diversos restaurantes y cafés donde los sirven.
Posdata: siempre he insistido en que se identifiquen los ingredientes con que, no el tío Jul, sino el tío Tavo, el de las famosas Macharnudas, preparaba los panes compuestos que ofrecía en su cantina.
A mí me perdonan los tradicionalistas, pero debo decir que esos panes fueron los más ricos que probé en mi vida. Los ingredientes no eran los mismos, pero el tío Tavo era tan buen cocinero que le daba un toque original al famoso pan compuesto.
¡Tzatz Comitán!
jueves, 7 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON UN PERSONAJE INOLVIDABLE
Querida Mariana: el moño negro permaneció varios meses. Ahora ya lo quitaron, pero seguirá en el recuerdo. Una mañana pasé frente a la oficina de correos y vi el gran pájaro negro sobre la pared, con las alas extendidas, pero ya sin posibilidad de vuelo.
Antes, en las casas donde había duelo colocaban mantones negros, ahora ya no es común, por esto, llamó mi atención el gran moño en correos. Ante un moño negro no hay incertidumbre, todo mundo sabe que hay duelo, que alguien falleció. La duda es: ¿quién murió?
La mañana que vi el moño entré a la oficina, me acodé en la barra de atención y pregunté quién había muerto, de inmediato me dieron el nombre del compañero fallecido, los rostros de los amigos que atienden detrás de la barra se ensombrecieron, ya luego, al contar algunas anécdotas que compartieron con el compañero que se fue para siempre, recuperaron sus miradas alegres, divertidas, las de siempre, las miradas amables que esparcen cuando atienden a los demandantes del servicio.
Me he topado con gente que piensa que en estos tiempos el correo ya no es demandado. Falso. La gente sigue enviando paquetes y de vez en vez alguna carta extraviada; por supuesto que el servicio postal ya no es tan demandado como antes, porque antes, en temporada navideña, el personal no tenía respiro para repartir tanta correspondencia. Hoy, en tiempos de correos electrónicos y de WhatsApp la demanda ha bajado, pero siempre que paso por las oficinas veo a gente haciendo algún trámite. Los apartados postales ahí continúan, ahí sigue la hilera de pequeños gabinetes donde los empleados colocaban la correspondencia de quienes, bajo el pago de una mensualidad, contaban con ese lugar apartado que garantizaba que la correspondencia no llegaba a las casas, sino que el propietario iba, abría la puertecita con una llave, en el número asignado y sacaba la correspondencia a su nombre. ¿Ya mirás los beneficios de tales apartados? A ver, a ver, ¿cuáles eran? Porque el inconveniente era que la persona debía acudir necesariamente a la oficina para recoger su correspondencia, cuando los demás gozaban con el servicio a domicilio, hasta la casa llegaba el cartero, tocaba el silbato y te entregaban en mano los sobres a tu nombre. ¿Por qué hubo personas que pagaban el servicio de los apartados postales?
¿Quién falleció? Sergio Enrique Borrás Ramírez. Uno de los compañeros mostró su celular y vi en la pantalla la foto de Sergio. ¡Claro, cómo no! Sí, por supuesto, dije, lo recuerdo. Me platicaron que él estaba en un proceso de sanación, tenía una dolencia que estaba tratando, el mero 24 de diciembre notificó que no iría a trabajar porque tenía gripa, a partir de entonces ya no volvió a la oficina, falleció un mes después, el 24 de enero de 2026. Sergio tenía 55 años de edad y 30 años de labor en el correo. ¿Mirás? Más de la mitad de su vida estuvo ligada a esta institución, por eso mucha gente lo conoció, porque los empleados de estas oficinas se convierten en personas conocidas, casi íntimas, quienes acuden a estas oficinas en forma regular escuchan confidencias. Así me enteré que a Sergio le decían “el negro”, de cariño, por el color de su piel tostada, ya que él nació en la costa chiapaneca, en Arriaga, y allá el calorcito tuesta las pieles. El negro, le decían, a veces se ponían de acuerdo e iban a un botanero a continuar con la plática y de paso a tomar “unas Kawasakis, bien helodias”. La convivencia alimenta la cercanía, elimina la distancia. Cuando la convivencia es acompañada con una cerveza y buena botana, la risa fluye. La risa y el abrazo que siempre fueron aliadas fieles de Sergio se evaporaron. Es ley de vida, lo que fluye se diluye.
¿Le gustaba el fútbol? Parece que sí, no me hagás caso, pero parece que le iba a Los Pumas, de la UNAM.
Posdata: caminé frente al edificio de correos, en Comitán, y vi el moño negro, señal de que alguien había fallecido. Falleció Sergio, quien durante treinta años laboró ahí. La carta de vida quedó inconclusa, le pegó muchos sellos postales, pero, al final, ya no llegó a su destino, tal como él lo había planificado. Se fue antes de tiempo. Sus compañeros dejaron el moño por muchos días, muchos, para que el mundo se enterara que estaban de luto, que algo de ellos se había ido. Pasé y algo me contaron de Sergio y acá te lo transmito, en afán de que sirva como un sencillo homenaje para este ejemplar funcionario postal. Se fue Sergio, ahora sí que en entrega inmediata.
En los últimos días de abril ya quitaron el moño negro. Ahora, la fachada está como siempre lo estuvo, sin mariposas negras, ahora vuelan mariposas amarillas, como si todo fuera novela de García Márquez (la verdad es que la fachada no está como siempre, el otro día caminé por ahí y observé que se cayó un fragmento del repello. Uf. El edificio está muy dañado).
¡Tzatz Comitán!
miércoles, 6 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON PRESENTACIÓN DE UN LIBRO
Querida Mariana: el 5 de mayo de 2026 se presentó el libro del doctor Joaquín Ramírez Aguilar, en el teatro de la ciudad, en Comitán. Fui uno de los comentaristas, te paso copia del rollito que me aventé:
Hace más de un año el doctor Joaquín nos dijo que escribiría un libro. Nos lo dijo a Dora Patricia Espinosa y a mí. Quería que lo apoyáramos en la redacción. Dijimos que sí. Nos eligió porque ella y yo somos escritores y buenos lectores. Desde siempre estamos inmersos en la burbuja del libro. La invitación del doctor Joaquín nos daría la oportunidad de hacer un libro; recordamos el poema de Jaime Sabines que inicia así: “Estamos haciendo un libro / testimonio de lo que no decimos”, y comenzamos a hacer el libro, el libro del doctor Joaquín.
Hace más de un año el doctor Joaquín comenzó a llegar todos los miércoles a la oficina de Arenilla, llegaba muy puntual a las nueve de la mañana y la charla se prolongaba más allá de las once, nosotros grabábamos lo que él, de manera puntual, comentaba. Él comenzó a platicar su vida, porque la primera parte del libro cuenta su experiencia vital, para que los lectores sepan cómo ha sido el proceso intelectual que sustentó la esencia de lo que el libro contiene en su segunda parte. Se sabe que los seres humanos somos el resultado de nuestras vivencias.
El doctor Joaquín comenzó a narrar parte de su vida y nosotros comprendimos cómo su interés por la medicina iba más allá del mero ejercicio de la profesión; supimos que él, desde el aula universitaria, se interesó por la lectura de temas filosóficos, porque la filosofía es la madre de todas las ciencias, la que se pregunta por la vida y ¿qué otra cosa es la medicina, sino el engarce de la vida del ser humano?
El tiempo pasó. Terminamos el capítulo de la síntesis de su vida e iniciamos el segundo capítulo, donde comenzó a desplegar una serie de conocimientos que unían conceptos filosóficos con la física cuántica y con el humanismo. Dora Patricia y yo quedamos asombrados, deslumbrados, es la palabra correcta; con ansia esperábamos la llegada del doctor Joaquín, al escuchar el timbre Dora Patricia bajaba, abría la puerta, yo los escuchaba subir, nos sentábamos ante la mesa redonda, que es mesa de trabajo y no la mesa del Rey Arturo, y el doctor Joaquín, como si estuviera en un salón de posgrado, desplegaba ante nuestros ojos y oídos los fundamentos de su teoría Hurjos, columna vertebral de este libro.
Hace más de un año, Dora Patricia y yo nos dimos a la tarea de vaciar los audios a la computadora y de limpiar el texto, poco a poco fuimos dándole forma al libro.
Hoy, después de más de un año, el doctor Joaquín presenta su libro. Hoy es un día especial, después de mucho trabajo, el libro llega a manos de sus lectores. Hoy es un día histórico. El libro que hoy se presenta es un libro académico, científico. Mariano N. Ruiz, el llamado Sabio Olvidado de Chiapas, publicó su libro “La nueva teoría cósmica”, un libro que hurga en los misterios de la física; hoy, el doctor Joaquín ha logrado unir la física cuántica, la filosofía y el humanismo aplicados a la medicina.
Y digo que es un día especial porque el círculo se cierra, el autor llega a lo más alto de la montaña de su afán: compartir su conocimiento con todo el mundo. Él es un hombre que ronda la genialidad, pero es un hombre sencillo, por eso, con generosidad, comparte su alto conocimiento en forma sencilla. Acá está su mensaje: que los lectores se alejen de la enfermedad y disfruten el camino de la salud.
Ahora que tengan el libro en sus manos, apreciarán que en contraportada decidimos colocar un texto breve que alude al principio esencial de la Teoría de Hurjos: cuando el estado de salud se posiciona en la mente, no permite que la enfermedad se manifieste, por lo tanto no puede ocupar el mismo lugar.
El libro del doctor Joaquín hará bien a la humanidad, hará bien a cada uno de los que lo lean y dejen que la salud se posicione en su mente.
Concluyo con una sola palabra: ¡Salud!
Aplauso a nuestro autor.
Posdata: fue un gran acto, todos estuvimos contentos. El teatro estuvo lleno de personas, atentas, muchas de ellas agradecidas con la labor de salud que durante años ha sembrado el doctor Joaquín. Quienes estuvimos en el sitio de honor lo hicimos muy bien: Dora Patricia, como moderadora; los comentaristas: el doctor Hurtado, el doctor Cundapí y el gobernador del estado, quien acompañó a su hermano, en ese momento tan significativo, el día 5 de mayo, donde, asimismo, celebraron el cumpleaños de su papá. Si hubieras visto la fila de personas que esperaron pacientemente para llevarse el autógrafo del autor. Pienso que jamás en Comitán se había dado una manifestación tan alegre, decenas de personas haciendo fila para saludar al doctor, llevarse el libro con la firma y tomarse la fotografía del recuerdo. Nunca en Comitán hubo una fila tan emotiva en una presentación de libro. Viví casi casi lo que sentí en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, pero esto se dio en Comitán. ¡Genial!
¡Tzatz Comitán!
martes, 5 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON HURJOS
Querida Mariana: a partir del 5 de mayo, medio mundo de acá incorpora en su diccionario la palabra Hurjos. Así se llama la teoría que expone el doctor Joaquín Ramírez Aguilar en su libro: “Hurjos. El despertar de tus sentidos”.
El 5 de mayo se celebra en todo el país la batalla de Puebla, donde el ejército mexicano venció al ejército francés y apareció la famosa frase que dijo Ignacio Zaragoza: “las armas nacionales se han cubierto de gloria”.
La gira de presentaciones que hará el doctor Joaquín de su libro “Hurjos. El despertar de tus sentidos” inicia, por supuesto, en Comitán. Dicho acto será hoy, 5 de mayo, a las cinco de la tarde, en el Teatro de la Ciudad, donde se podrá adquirir el libro.
Encuentro una serie de coincidencias mágicas en el acto de presentación, en la factura del libro y en la ciudad de Puebla.
¿Sabés dónde estudió su licenciatura en medicina el doctor Joaquín? Sí, en Puebla, en la Universidad Autónoma de Puebla. Se tituló de médico en la heroica ciudad. ¿Mirás que dicha ciudad lleva la hache inicial en su nombre? Bueno, pues una hache también lleva el nombre de la teoría del doctor Joaquín: Hurjos.
El 5 de mayo de 1862, el ejército mexicano venció al ejército francés, considerado en ese tiempo como uno de los más férreos. ¿Permitís que diga que el 5 de mayo de 2026 un ejército de hábiles lectores puede vencer las malas prácticas que perjudican la salud si aceptan las recomendaciones que hallarán en el libro del doctor Joaquín? Todo mundo sabe que no hay bien más preciado que la salud, el doctor Joaquín reafirma en su libro que con salud el ser humano puede lograr todo, pero, además, explica (es el punto nodal de su teoría Hurjos) que la persona puede posicionarse en el espacio que desee: en el espacio de la salud o de la enfermedad. Pienso que el noventa y tanto por ciento de mortales desea estar sano. ¿Cómo lograrlo? Hay que leer el libro del doctor. Mirá, a mí me llamó la atención un principio maravilloso que es el Principio de Pauli, que fue formulado hace un siglo exactamente. ¿Qué dice el Principio de Pauli? Por si no lo conocés lo copio del libro: “dos fermiones (como los electrones), dentro de un mismo sistema atómico, no pueden ocupar el mismo estado cuántico simultáneamente”. Ah, acá mirás que la física cuántica está presente; es decir, esto es aplicable al cuerpo humano: si en un cuerpo hay salud no hay cabida para la enfermedad. ¿En qué lado querés posicionarte? Digo que la mayoría de mortales quiere estar saludable, se trata entonces de no dar cabida a la enfermedad, posicionarse en el lado de la salud. ¿Cómo lograrlo? ¿Vos conocés la teoría de la doble hendidura? Para no hacerme bolas, te sugiero que le digás a tus amigos que acudan hoy a la presentación, adquieran el libro y lo lean con mucha atención. ¿Ya mirás qué dice el título? “El despertar de tus sentidos”. El doctor Joaquín expone su teoría en forma tan sencilla que los lectores hallarán una senda limpia para caminar hacia la salud, aprenderán a observarse y en esa observación lograrán posicionarse en el terreno de la salud.
Hay algunos hilos que el destino amarra y que son visibles, otros son invisibles. El día 5 de mayo es el día del cumpleaños del papá del doctor Joaquín, el famoso comerciante que popularizó el nombre de su tienda de ropa: “El baraterito”. En esta fecha especial está implícito el reconocimiento del hijo hacia el padre. El doctor Joaquín expresa en este libro cómo aprendió a trabajar con denuedo gracias al ejemplo familiar. Su papá y su mamá fueron dos personas serias, responsables, emprendedoras, muy trabajadoras.
Posdata: digo que el destino amarra hilos visibles y otros invisibles. Dora Patricia y yo fuimos los redactores del libro del doctor Joaquín, cuando tuvimos el libro en las manos, que fue publicado en la Editorial Fray Bartolomé de Las Casas, del amigo Jorge Ponce, el doctor lo quedó viendo y me dijo: “en este tiempo se fueron nuestras mamás”. En efecto. En el tiempo de la factura se murió mi mamá y meses después falleció la mamá del doctor. Así pues, el 5 de mayo no sólo es una fecha donde se celebra el cumpleaños del papá del doctor, también es una fecha para honrar la memoria de su mamá. El doctor me concedió el honor de hacer un comentario la tarde de presentación, aprovecharé a honrar su genio creativo y a honrar la memoria de su papá, de su mamá y de mi mamá. Así sea.
Sugiero que todo el mundo no sólo adquiera un ejemplar, sino más (doscientos pesitos es el costo del ejemplar), para que obsequie a amigos y familiares, porque en ese acto estará implícito una muestra de cariño, porque no hay mejor mensaje que decir: “te quiero, te deseo salud, por siempre”, que es como decir ¡Hurjos!
¡Tzatz Comitán!
lunes, 4 de mayo de 2026
CARTA A MARIANA, CON LA CERÁMICA DE MANUELITO DE YALUMÁ EXPUESTA EN LA CIUDAD DE MÉXICO
Querida Mariana: Manuel de Jesús Aguilar Díaz, el gran ceramista de Yalumá, recibió la invitación para exponer en la CDMX, en un gran recinto, el edificio de Fomento Cultural Banamex, en Madero 17, Centro Histórico.
En 2025 estuvimos en la Ciudad de México y con Robertito, su esposa e hijo y Dora Patricia Espinosa estuvimos en dicho recinto, para visitar una exposición genial. Ahora, en 2026, Fomento Cultural Banamex organizó la exposición: “Barro y Cerámica en México. Poética de lo utilitario”. Ah, qué título tan decidor, tan cargado de identidad, me encantó la frase que remata: poética de lo utilitario.
Los artistas artesanos, desde hace siglos, emplean el barro para moldear objetos que sirven en casa: basta mencionar la olla donde se cuecen los frijoles o donde se pone el café para calentarlo en el fogón. Esa olla de barro es un chunche utilitario, pero en ocasiones (la mayoría) trepa a una escala mayor y se convierte en un objeto artístico, porque el artesano le puso algo de su espíritu y ese algo hace una diferencia. En tiempos donde la producción en masa hace que todo sea igual, el trabajo de los artistas artesanos continúa con la tradición de hacer lo único, lo que nos distingue como raza humana. Y en Comitán tenemos al gran ceramista Manuelito, de Yalumá, un artista que alcanza alturas insospechadas con sus creaciones. Muestra de ello fue la invitación que recibió por parte de los organizadores de la exposición “Barro y Cerámica en México. Poética de lo utilitario”. Al lado de piezas de ceramistas de todo el país están las suyas, las que vemos cuando él monta muestras en los corredores del Centro Cultural Rosario Castellanos. La obra de Manuelito la tenemos a la vuelta de la esquina, ahora la llevó al andador del centro de la CDMX y está expuesta a la mirada de cientos, miles de personas del país y de visitantes de todo el mundo. ¡Qué orgullo! Comparto con vos, dos fotografías que le robé, en una verás algunas piezas que él expuso y en la otra la disposición de las obras en el soberbio patio, donde los visitantes caminan y admiran el trabajo de los grandes artistas artesanos del barro de todo México. Los organizadores dijeron que la muestra es “la poética de lo utilitario”; es decir, que el chunche que se emplea en casa sirve también como un elemento artístico que ilumina el alma. Esto no es más que la continuidad de la tradición artesanal de este país, los habitantes de esta región del mundo, desde tiempos prehispánicos utilizaban el barro para fabricar los objetos que necesitaban, por ahí se ven ilustraciones del mercado de Tlatelolco donde, gracias al intercambio, alguien dejaba unas mazorcas de maíz y se llevaba una ollita, un incensario, incluso, un juguete de barro para la niña de casa. Acá hay un intercambio: el visitante aporta su tiempo y su asombro y se lleva imágenes para siempre, en esas imágenes están las que Manuelito aporta. Las piezas de barro otorgan pertenencia, somos de la tierra. Los visitantes, sin duda, se paran frente a creaciones que regresan la idea del sentido humanista de los habitantes de este planeta llamado Tierra.
Y ahí, en la gran ciudad, en el gran espacio de Fomento Cultural Banamex, están expuestas las obras de Manuelito, obras que están hechas de barro de nuestros lares, de acá, del pueblo que en el siglo XV se llamó Comitlán; es decir: tierra de alfareros.
Manuelito es uno de los grandes promotores de la Feria del Barro que se realiza en la región, año con año. Las artistas artesanas de nuestro entorno participan en la gran fiesta del barro. Manuelito, en compañía de grandes promotores de la cultura de Comitán (Ramón Folch, Jose Welbers y Florecita Esponda, entre otros), nos recuerda la importancia del barro en la vida comunitaria en el siglo XXI. Ahora que Comitán se prepara para celebrar los quinientos años de la fundación del pueblo, por parte de los españoles, este tipo de manifestación cultural nos recuerda que venimos de mucho más atrás, que somos hijos de las culturas ancestrales, las prehispánicas; las manos que han construido nuestra identidad están bañadas en barro. La obra de Manuelito nos representó allá en la gran ciudad. Qué orgullo. Felicidades.
Posdata: en diciembre de 2025 visitamos la exposición de nacimientos tradicionales, realizados con diversos materiales: papel picado, hojalata, textiles y, por supuesto, ¡barro! Caminamos por el andador Madero, del centro histórico, y entramos a disfrutar esas bellezas, un privilegio para la vista y para el alma.
¡Tzatz Comitán!
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