lunes, 3 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON NUEVA YORK

Querida Mariana: una de las imágenes más conocidas en Occidente es la que define a Nueva York. ¿Imagotipo se llama? I love New York (el love -amor- está representado con un corazón rojísimo). Donde aparece la imagen todo mundo traduce: amo a Nueva York, aunque no todo mundo ame a dicha ciudad. Los izquierdistas, quienes odian todo lo que está relacionado con USA, también traducen así la frase. No quisieran, pero el subconsciente les dice que aman a NY. Desde mi posición de simple mortal veo dos elementos sustanciales: una imagen muy bien diseñada y un constante bombardeo publicitario. Parece que la conjunción de estos dos elementos es esencial para posicionar en la mente de la gente el mensaje que se desea enviar. De esto saben muy bien los publicistas. La repetición es esencial, que el mensaje siempre aparezca. Ya hemos platicado que el éxito del refresco Coca Cola es ese, precisamente, en cualquier esquina te topás con la imagen publicitaria del refresco. Millones de personas lo consumen a pesar de saber que es dañino para la salud. De esto sabían muy bien algunos de mis amigos de adolescencia. Al principio recibían negativas de las chicas que pretendían, pero ellos eran tercos, se sobreponían al rechazo inicial y después de varios intentos lograban que las chicas que deseaban terminaran diciéndoles sí, sí quiero ser tu novia. Pienso que, en México, en Chiapas, en Comitán, hay diseñadores con gran capacidad, pero parece que los gobiernos no tienen gente que reconozca el talento, porque no hay un imagotipo (¿así se dice?) que condense la belleza de estas tierras. Pienso que es un acierto que la Ciudad de México haya logrado sintetizar su nombre en cuatro letras CDMX, sólo falta un pequeño pasito para hacer de la ciudad una marca. ¿Y Chiapas? ¿Y Comitán? Hay frases que resumen la riqueza de los pueblos, pero son frases y las mentes de las personas perciben con más facilidad los logotipos y los imagotipos. Basta ver las imágenes que representan a las grandes empresas. La moda va de la mano con las grandes imágenes. Basta ver el imagotipo de Nike, ahora le basta una palomita para que todo mundo sepa de qué se trata. ¿Tenés una palomita en el frente de tu cachucha? Todo mundo sabe que tenés una gorra de prestigio, sos chica VIP. Si mencionás VIP también medio mundo sabe que sos very important people. En Comitán y en Chiapas han logrado frases que sintetizan el potencial, pero esto no es suficiente. Yo, que soy amante de las palabras, reconozco que un imagotipo llega con más intensidad a la mente de las personas. Ya di el ejemplo de I love NY. Cuando la veo (cuando la leo), de inmediato aparece en mi mente varias imágenes de esa gran ciudad, muchas que he pepenado de la literatura y otras (muchas) de imágenes cinematográficas (sobre todo, escenas de películas de Woody Allen, un amante de la gran manzana). Imágenes del Bronx, del puente de Brooklyn, la Estatua de La Libertad, el Empire State, Central Park y demás vainas urbanas. Caray, olvidaba el MoMa y el Guggenheim, este museo fue diseñado por el gran arquitecto Frank Lloyd Wright. Mientras escribo esta carta recibo fotografías de dos amigos que están de viaje en Nueva York. Sin duda que ellos traerán de recuerdos para sus compas un detallito de la gran manzana, llaveritos o tazas con el imagotipo que ya conocemos. ¿Qué lleva la gente como recuerdo de Chiapas, de Comitán? No hay algo que sea atractivo, todo es muy grande, muy bultoso, no hay imagen que sintetice la grandeza cultural de estas tierras. En las tres administraciones municipales del señor Fox la imagen representativa ha tenido a Belisario Domínguez como carta de presentación, y en la administración de Emmanuel Cordero la imagen fue Rosario Castellanos; es decir, ya se agotaron las imágenes de los más representativos personajes del pueblo. ¿Qué imagen usarán en la próxima administración? Hay gente muy talentosa que puede no sólo hacer una imagen representativa de la administración sino de todo Comitán, siguiendo el ejemplo de las grandes ciudades, como el caso mencionado de Nueva York. Exitosísimo por donde se le vea. Posdata: yo también amo a Nueva York, no me gustan las imágenes de sus enormísimos rascacielos, no me seducen las calles sucias donde los trenes pasan por encima, no me gustan sus hot dogs ni sus hamburguesas. Me seducen los museos que tiene, los grandes escritores que ahí nacieron y, por supuesto, todo lo que tiene que ver con Woody, amo las cintas de Allen, incluso las más bobas. ¡Tzatz Comitán!

domingo, 2 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN ACTO EMOTIVO

Querida Mariana: lo anti solemne se agradece mucho. Cuando la vida se pone traje y corbata pierde su encanto del día a día. El viernes 31 de julio de 2026 estuve en el Teatro de la Ciudad. Mi amigo Jorge Gómez me invitó muy temprano. “Llegá”, me dijo. Dentro de la programación de la feria de agosto 2026 estuvo el árbitro de fútbol, internacional: César Arturo Ramos, quien fue el árbitro en los partidos: Irán contra Nueva Zelanda y Escocia contra Brasil, del Mundial 2026. Sí, él estuvo en Comitán esa tarde, tarde, como ya lo dije y como debía ser: anti solemne, fue una tarde con teatro lleno, llenísimo, lleno de árbitros de muchas partes del estado de Chiapas y de otras partes de la república mexicana. Al principio estuvieron en el sitio de honor, el presidente Fox, César Arturo Ramos, el contador Isabel Macías (comisionado nacional del arbitraje), María Natividad Guillén Domínguez (presidenta del DIF local) y Missael Espinoza (el gran jugador de Las Chivas, a él lo reconocí de inmediato y me sentí bien, porque a pesar de no ser fan del fútbol sí he visto partidos donde me divierto con lo que el presidente Fox, como si fuera Juan Villoro, definió como el juego más practicado en todo el mundo). Reconocí a Misael y recordé que en un tiempo le fui a Las Chivas, llamaba mi atención que era el equipo mexicano que tenía únicamente jugadores nacidos en México, eso permitía dar oportunidad a los nuestros, así, cuando fuera necesario armar una selección, podía hacerse uso de esa cantera. Después del protocolo de presentaciones hizo uso de la palabra el presidente Fox y él, con su clásico carácter dicharachero, hizo que la sesión se volviera una gran fiesta. El público gozó los chascarrillos del presidente que comenzó asegurando que él ha sido fanático de este deporte y mencionó que no sólo aprendió disciplina sino también a echar trago, lo que despertó risas desternillantes entre los asistentes, el presidente agarró fuerza y terminó mencionando a algunos deportistas con sus apodos, porque, le explicó a César Arturo Ramos, que en Comitán todo mundo se conoce por apodo. La gente también agarró fuerza y comenzó a decir apodos de los asistentes. Cuando llegó el momento emotivo donde once comitecos, leyendas del arbitraje comiteco, subieron al escenario para recibir un reconocimiento, el presidente Fox dijo: “a ver, cómo es conocido él” y todo el público de la ciudad dijo: “Tieso” y al final el presidente Fox se sacó de la manga lo siguiente: “al que está sentado allá le dicen Messi, porque tiene Mes y medio que…” (ya no escuché bien, pero fue simpático el juego de palabras). Después del reconocimiento a los árbitros comitecos, llegó el momento de la participación del invitado especial, el gran árbitro internacional. Todo mundo reconoció su sencillez y buena disposición para la charla. Estar frente a uno de los grandes árbitros del mundo, con todo el conocimiento del mundo y gran experiencia de muchos partidos internacionales, sin duda que fue un acto relevante. Posdata: a la salida encontré a mi amigo Jorge y lo felicité, le dije que había sido un gran acto, que serviría mucho para todos los árbitros que asistieron a la clínica. Traer a este árbitro fue una gran iniciativa. Una sociedad avanza cuando cada una de las áreas de la vida tiene este tipo de alicientes. Y digo esto, porque los aficionados al fútbol también tendrán la oportunidad de presenciar un partido entre leyendas del fútbol nacional y del fútbol latinoamericano, todo dentro de los actos programados de la feria, dentro de la cartelera deportiva. Disfruté el acto, vi a la audiencia emocionada, contenta. En la foto que anexo están los árbitros locales que fueron reconocidos y los personajes que integraron el sitio de honor. El gran Misael es quien está al lado del presidente Fox. A ver si logro tomarme la foto de privilegio con el maravilloso futbolista. ¡Tzatz Comitán!

sábado, 1 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON LA IGLESIA GRANDE

Querida Mariana: varios amigos han compartido en redes sociales que ya quedó listo el arreglo del templo de Santo Domingo. Todos los fieles están contentos. Esto significa que pronto, muy pronto, estará listo para la celebración del día del santo. Las campanas volarán con gracia, como si fueran palomas, aletearán festejando el cumpleaños del santo patrono de Comitán. La fotografía que anexo la tomé el 29 de julio de 2026. Un día antes, muchas personas hicieron limpieza del piso, colocaron bancas. La compañía encargada del arreglo del techo colocó las lámparas originales (entiendo) y dio por terminado su contrato. Algunos trabajadores, sin duda, son católicos y le imprimieron un ánimo especial a su trabajo. Recordá aquella anécdota donde un señor, en la construcción de un templo, preguntó a un albañil qué hacía y él contestó que estaba levantando una pared, mientras otro albañil, muy orgulloso dijo: “estoy haciendo un templo”. Los albañiles que trabajaron en esta acción podrán decir orgullosos eso: construyeron el techo de la iglesia grande de Comitán, no “entejaron” cualquier casa, trabajaron en un edificio histórico y los creyentes pueden perfectamente decir: “le pusimos el techo a la casa de Dios”. ¡Nadita! En redes sociales alguien subió una foto diciendo que hasta Rafita había echado la mano para la limpieza. Rafita, todo mundo lo conoce en el pueblo, sufre un mínimo retraso mental, también contribuyó a la limpieza del templo; Rafita es un gran enamorado, a veces lo he visto obsequiar rosas a las chicas bonitas. Entré al templo y vi que, como dijo Lulú, el retablo aún no está colocado, por ahora hay una serie de andamios que le da una imagen especial, casi de escenografía surrealista. En la parte del frente colocaron una imagen de un cristo crucificado (no me creás, pero yo le encontré parecido a la imagen que está en el centro del altar del templo de El Calvario. El cabello lo vi diferente, pero la figura tiene mucha semejanza y lo que me hace pensar que sí es la imagen de aquel templo es la cruz que tiene un color verde con remates dorados. Y digo esto, porque parece que este cristo ha salido no sólo una vez de su nicho principal. Recordá que en el tiempo de la “quema de santos” hay crónicas de que dichas imágenes fueron llevadas a casas particulares y regresaron a su origen cuando el conflicto terminó. En fin, no es un detalle de relevancia, pero lo consigno por si es correcta mi apreciación. Los encargados de ambos templos deben saber bien la historia). Y hablo de imágenes, porque en la capilla anexa a la nave principal del templo de Santo Domingo encontré una maravillosa galería de pinturas que fueron realizadas por el gran artista comiteco: el maestro Güero, Javier Mandujano Solórzano, a petición de su primo el sacerdote Carlos J. Mandujano García. Hemos platicado que pronto Comitán celebrará los 500 años de la fundación del pueblo, por parte de los conquistadores españoles. Posteriormente llegaron los frailes, encargados de la conquista espiritual. En la fachada del templo existe una placa en bronce que recuerda la fecha en que llegaron los frailes dominicos a esta tierra y los nombres de los principales. Pues bueno, en la capilla, por ahora están colgados los cuadros que pintó el maestro Güero, donde se ven los retratos de algunos de estos frailes. Ah, es un tesoro visual, un documento maravilloso, que da cuenta de la historia de Comitán. Hemos dicho que un buen porcentaje de la población comiteca es católica; es decir, la semilla que sembraron estos frailes ¡prosperó! También hemos reconocido que ahora hay menos católicos que a mediados del siglo XX. Muchas personas pertenecen a otras religiones. Algo no encontraron en el catolicismo, algo encontraron en las otras religiones. Los retratos de estos frailes tienen la fecha: 20 de julio de 1956, fecha en que se celebró con fastos el IV centenario de la evangelización. Te he platicado que tuve el privilegio de conocer al padre Carlos, que fui cercano a él en el Colegio Mariano N. Ruiz, vi su capacidad de organización y su don de liderazgo, don que empleó para la celebración del Cuarto Centenario, donde el pueblo católico se movilizó como nunca antes se había visto. Por ejemplo, en uno de los retratos aparece Fray Melchor de Artiaga (sic), su rostro ve hacia arriba, tiene el corte de cabello con una pequeña aura alrededor de la cabeza totalmente calva, tiene un crucifijo de madera en la mano derecha y un libro en la izquierda. Esto da cuenta perfecta de cuáles fueron las armas que ellos emplearon para la campaña de evangelización. Todos los retratos tienen una franja en la parte inferior del cuadro, a manera de pergamino, donde se leen datos biográficos del personaje. En el caso que cuento dice que Fray Melchor fue integrante “del (de la) sagrado (sagrada) orden de predicadores. Fue el primer vicario de la naciente parroquia de Comitlán”. ¿Mirás? Se supone que el vicario es el ayudante del principal, el que, en caso de ausencia de éste, asume el mando. Es un buen dato, ¿no? Siguen los datos: Fray Melchor de Artiaga fue el que “fundó la Cofradía del Santísimo Rosario de la Virgen Nuestra Señora, el 8 de septiembre de 1561, poniendo así los cimientos de la devoción a la Santa Madre de Dios, de que Comitán ha sido ejemplo para todos sus hermanos”. Al final, el dato dice que el cuadro lo dedica el pueblo de Comitán, pero fue donado por el presbítero Carlos J. Mandujano. Posdata: sin duda que la paga para el artista salió de las limosnas. ¿De dónde más? Pronto la gente volverá a entrar al templo para las ceremonias. Así debe ser: lo de Dios en el templo de Dios y lo del César para éste. ¡Tzatz Comitán!

viernes, 31 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON AFICIONES

Querida Mariana: Chusy me preguntó: ¿qué vicio tengo? Hice un recuento y concluí que sólo tengo dos: la escritura y la lectura. Me sentí como si la vida me hubiese despojado de todos los demás. En mi juventud bebí trago a lo galán y fumé como chacuaco. Cuando Chusy se fue pensé que uno de los vicios que sigo conservando es ver películas. Leo a diario, escribo a diario y a diario veo películas, como si fueran mis sagrados alimentos, ¡lo son!, alimentan mi espíritu, lo nutren, le otorgan sentido a mi vida. ¿De verdad la lectura es un vicio que está en el mismo escalón del trago? Los expertos dicen que el chupe de chelas y alcohol, más que un vicio es una enfermedad. ¿Estoy enfermo de lectura, de escritura? Los ultra aficionados al fútbol ¿son viciosos? Las aficiones ¿pueden catalogarse como vicios? ¿Qué es un vicio? A ver, busco en un diccionario y encuentro que en una primera acepción es algo que va contra la moral establecida y provoca daños al cuerpo y al espíritu (trago, cigarro); pero en una quinta acepción cambia el concepto y puede aplicarse a algo que es adictivo y produce placer. ¡Cabal! Confirmo, tengo los vicios de la lectura, de la escritura y de ver películas, porque son tres sustancias adictivas que me producen el máximo placer, por encima de cualquier otro. La lectura, la escritura y ver películas no me provocan daño alguno, al contrario, ¡son vicios en la quinta acepción, jamás en la primera! Qué maravillosa manera de darle la vuelta a un concepto. Sí, soy un vicioso, porque tengo adicción, porque no puedo dejarlos. Dejé el trago y dejé el cigarro, porque comprendí que esos dos vicios minaban mi cuerpo y mi espíritu; en cambio mis tres vicios actuales son un derroche de luz para mi vida, son parte fundamental de mi vida, ¡son mi vida! ¿Dejarlos? Jamás. Los otros vicios me restaban vida, me empobrecían, me dañaban. Estos tres vicios actuales son como brújulas maravillosas en el camino. Ahora camino sin titubeos, soy feliz. Por fortuna son tres vicios solitarios, casi casi como el onanismo, por eso, a veces, al escribir digo que son chaquetas mentales. Ahora que escribí esto, querida mía, recordé que tengo otro maravilloso vicio: el del dibujo y la pintura, la libertad total. En la lectura debo seguir el orden de las palabras en la hoja, a la hora de ver películas, de igual manera, sigo la secuencia de imágenes, y a la hora de escribir (ahora lo hago) también las palabras se acomodan en forma ordenada a mis pensamientos, pero en la pintura, frente a la hoja en blanco, frente al lienzo, la primera pincelada o el primer trazo no tiene límite alguno, todo el soporte es como un universo intocado, que acepta lo que yo le diga, por eso repito lo que Abel Quezada, el gran caricaturista y pintor, dijo: ¡es la libertad total! Uno de los grandes disfrutes, por eso la niñez es feliz manchando hojas (junto con su ropa). Dichosos los pintores que son como Chagal, como Van Gogh, como el oaxaqueño Rubén Leyva. Ellos han hecho que sus pinceles vuelen, que, como colibríes, chupen todos los colores del universo. Ellos son niños hermosos, borrachos lindos, ebrios de tanta luz. Y como fiel vicioso, más que los resultados del Mundial de Fútbol 2026 y las figuras participantes, estoy pendiente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2026. Como bien sabés, Italia es el país invitado en este año. ¡Italia!, mi niña linda, tierra donde vivieron mis parientes mayores. Una mañana, mi bisabuelo Filipo, con mi abuelo Ángelo, tomaron un barco en Italia y llegaron a América. Hoy, la delegación italiana que participará en la FIL 2026 abordará un avión y en pocas horas estará en tierras mexicanas. Mis ancestros tardaron días, imagino las proezas que debieron vencer para cumplir el sueño. Filipo era un artesano del yeso, la tierra en donde vivía era un pueblo donde la mayoría se dedicaba al arte de la yesería. Muchos abandonaban temporalmente el pueblo para ir a vender sus obras y otros, los más osados, los más parientes de Marco Polo, trepaban a un barco y cruzaban el océano. De allá vinieron mis ancestros, de allá trajeron una semilla que tiene el aroma de la oliva. Vinieron del norte de Italia, de la zona más fértil, del cuello de la bota italiana. Posdata: el periodista del canal 11, Miguel de la Cruz, estuvo hace días en Italia, transmitió una probadita de aquel país, preparándonos para el encuentro que se dará en México. El año pasado, Barcelona fue la invitada de honor, el equipo de Arenilla tuvo el privilegio de estar en la FIL unos días, ahí saludamos a Miguel de la Cruz y a muchos más intelectuales, escritoras y escritores famosos. Fue, como comprenderás, un gran acto cultural. Lo disfrutamos, lo gozamos. Fue como presenciar un gran partido donde el gol siempre estuvo presente, donde el drible fue el pan de todos los días, donde todas las jugadas fueron brillantes, llenas de confeti. Doy gracias al universo por tener cuatro hermosos vicios, uno es el de la lectura. Que viva la FIL, encuentro de lectores y escritores. ¡Tzatz Comitán!

jueves, 30 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN LAMENTABLE DECESO

Querida Mariana: falleció nuestra vecina Doña Lesvia. Su casa está a media cuadra de la oficina de Arenilla. Hace pocos meses también falleció la maestra Dely, cuya casa está precisamente frente a la de Doña Lesvia. Medio Comitán conoció a Doña Lesvia o, como en mi caso, escuchó hablar de ella. Doña Lesvia es un personaje mítico de esta ciudad. Yo escuché hablar de ella desde niño, recordá que yo nací en 1957, en un Comitán donde la mayoría de personas nos conocíamos. Alguien, no sé quién, en una plática deslizó el nombre de Doña Lesvia. A mí me gustó el nombre, nunca había escuchado tal nombre. ¡Lesvia! En el pueblo había mujeres que se llamaban Carmelita, Caralampia, Sara, Toña, Elena, Maty, Juanita y demás, todos los días, en las pláticas de las señoras escuchaba estos nombres, pero jamás había escuchado el nombre de Lesvia. Se me quedó en la memoria. ¿La conocí alguna vez? Es probable. Parece que ella fue famosa por su relación en el mercado. ¿Tenía un puesto ahí? No lo sé, pero su historia se deslizaba de vez en vez. Ahora que falleció, me llevé una gran sorpresa. ¿Sabés cuándo nació? En 1917. ¡Dios bendito! Fue una mujer muy longeva, porque si le echamos lápiz andaba rondando los ciento nueve años, ¡ciento nueve años! Esto indica que fue una de las mujeres más longevas del pueblo. No me quedé con la duda, pregunté con el doctor Alfonzo y, en efecto, él corroboró lo que dije líneas arriba, Doña Lesvia tuvo un puesto en el mercado de Jesusito, que después se convirtió en el Centro de Convenciones (nunca que se sepa hubo una sola convención), recinto que era ocupado para fiestas y ceremonias de graduación. El edificio tiene un valor histórico y un valor arquitectónico indiscutibles, porque el techo tiene forma paraboloide y algunos expertos dicen que puede ser diseño del famoso arquitecto Candelas, pero la mera verdad es que no es un diseño muy funcional. El diseño original fue para el mercado, ahí, digo, Doña Lesvia fue muy conocida, por su carácter, por su temple de mujer fuerte. Tuve oportunidad de conocer el plano con la planta del mercado, su distribución era muy simpática, todos los puestos conformaban algo como un panal, llamaba la atención el diseño, pero, como digo, no era lo más práctico, porque la mayoría de mercados del mundo tienen una distribución de retícula, con pasillos donde se puede distribuir perfectamente los puestos. El mercado de Jesusito era como un laberinto, simpático, pero impráctico. Cuando se convirtió en Centro de Convenciones todo mundo se dio cuenta de la pésima acústica, las ceremonias de graduación no eran cómodas, porque el sonido se perdía en las bóvedas. Pero, además tiene otro inconveniente, es un captador infame del calor. Cuando el licenciado Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, actual secretario de salud de Chiapas, fue presidente municipal me honró con el nombramiento de director de cultura y la oficina se pasó a ese edificio, junto con otras direcciones del Ayuntamiento. Dos días después de haber inaugurado las oficinas, todos los directores nos pusimos de acuerdo y solicitamos al presidente nos proveyera de ventiladores, pucha, el calor de Arriaga y el calor de Tonalá son un simple juego ante la concentración de calor que se da en ese edificio, con muy poca ventilación. Así que el gran diseño del gran arquitecto Candelas no es óptimo. Muy bonitas las formas del techo, pero con serias deficiencias en su funcionamiento. Un día, las autoridades decidieron sacar a los mercaderes y se pasaron a la Central de Abasto, no sé si Doña Lesvia se pasó para allá. Fue famosa en el mercado de Jesusito. Volví a escuchar el nombre de Doña Lesvia cuando su familia sufrió un acontecimiento trágico, su hijo, que estudiaba el bachillerato, falleció en un viaje de prácticas que hizo con sus compañeros. El impacto, como es comprensible, fue devastador para ella. El nombre de Doña Lesvia volvió a escucharse en todo el pueblo, porque ella, para honrar la memoria de su hijo, colocó una serie de foquitos y sonidos de pajaritos en la tumba de su hijo, luces y sonidos que no tuvieron un instante de descanso. Los pajaritos sonaban noche y día. Todo mundo reconocía la tumba. Así se lograba el deseo de Doña Lesvia, que la memoria de su hijo no se perdiera en el tiempo, logró que fuera recordado en forma permanente, la gente entra al panteón, camina por la calzada principal y se topa con la tumba de su hijo y la historia aparece. Ahora, cuando se supo del lamentable deceso de Doña Lesvia, alguien en redes sociales dijo que ya va al encuentro de su hijo Aarón. Posdata: se murió una leyenda del pueblo. Doña Lesvia concitó muchas amistades. El día de su fallecimiento hubo mucha gente en su casa, porque ahí la velaron. El jueves 29 de julio de 2026, a las diez de la mañana salí de la oficina y escuché sonido de banda, vi que muchos vecinos salían a sus puertas y veían el cortejo fúnebre. Los restos de Doña Lesvia estaban en la carroza y eran acompañados por amigos, familiares y una banda. El sonido de la tuba sonaba como un silbato de barco, dando adiós a una gran mujer de Comitán. Descanse en paz doña Lesvia Cancino Ramos, quien, según la información de la Funeraria Figueroa, nació el 28 de noviembre de 1917 y falleció el 28 de julio de 2026. ¡Tzatz Comitán!

miércoles, 29 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON YERROS

Querida Mariana: debo confesar que admiro al escritor Juan Villoro, sobre todo me gustan sus crónicas. Desde que platiqué un ratito con él en San Cristóbal de Las Casas, he visto muchos podcasts donde habla de su obra, de otros escritores y de fútbol, además de otras vainas. Es un excelente conversador. El otro día, en esa ruta de hallazgos del Youtube encontré una charla que tuvo en TvUNAM, con la actriz Sofía Espinosa, ganadora del Ariel a mejor actriz en algún año del Señor. En el Internet encontré que el Ariel lo ganó con su personaje en la película Gloria, cinta con guion de Sabina Berman, que trata algo de la historia de la cantante Gloria Trevi, historia dramática que fue muy conocida. Me dispuse a disfrutar el programa de Villoro con Sofía. La dinámica del programa es que el invitado lleva libros que le hayan significado algo en su vida y el conductor o la conductora (Sofía, en este caso) leen los fragmentos seleccionados por el invitado. El podcast está disponible en Youtube, así que podés darle una vueltita. Ya te conté que en los años setenta, en la Ciudad de México, escuchaba dos estaciones de radio: La Pantera y Radio UNAM (que era mi universidad), en La Pantera escuchaba lo de moda, música pop; y en Radio UNAM conciertos con música clásica. Desde entonces y desde siempre pienso que en la UNAM se da la excelencia, académica y cultural, así que un programa en TvUNAM garantiza calidad. ¡Cómo no! Para muestra, la presencia de Juan Villoro. Digo pues que me dispuse a disfrutar el programa de Villoro con Sofía, sin tener mucho conocimiento del trabajo de la actriz, porque no recuerdo haber visto alguna cinta donde ella aparezca. El programa inició, vi a Sofía, muy sonriente, bonita, con una blusa colorida en tonos marrón y detrás de ella (como era de esperar) un librero, con libros y una máquina mecánica antigua. ¡Perfecto! Cuando la conversación inició, ella presentó su emoción de estar con Juan con unos grititos que sonaban a ¡Wow!, la primera vez me cayó simpática, luego ya se hizo chocante el ¡wow! repetitivo. Bueno, pensé, la actriz no tiene más admirativos, le hace falta guion. Pero no sólo le faltó guion, también le faltó un poco de cultura lectora, porque cuando comenzó a leer lo hizo un poco titubeante, como si fuera una niña de secundaria ante sus compañeros y un maestro exigente (ella se disculpó diciendo que la letra del libro viejón que llevó Juan era muy pequeña). Juan platicó sus inicios como escritor (la anécdota conocida de tener entre sus manos, en su adolescencia, la novela “De perfil”, de José Agustín). El primer fragmento que Juan sugirió fue del libro “Rayuela”, del gran Cortázar (por eso y otras cosas admiro a Villoro). Sofía leyó el fragmento. La conversación continuó (con los wows de Sofía) y llegó el momento de que leyera un fragmento de otro libro que Juan llevó: “Crimen y Castigo”, de Dostoievsky (por eso Juan me cae bien). Y Sofía abrió el libro y leyó, un poco trabadito. En la lectura de Sofía se le atravesó la palabra “inquisitivamente”, pero no la leyó así, la leyó diciendo: “incuisitivamente”, “incui”. Oh, tal vez fue la primera vez que se topó con dicha palabra y la leyó mal. Va, pensé, sigamos, pasa nada, a todos nos pasa. Un poquito más adelante se le atravesó la palabra “menester” y la leyó así: “menéster”. Ah, Sofía, ¿qué pasó? Vi la cara de Juan, impertérrita, como si oyera llover sobre un techo de nubes. Bueno, dije, él sabe que no todo mundo es buen lector y, sin duda, sabe de memoria el fragmento. Dos segundos después (exagero) volvió a aparecer la primera palabra y la repitió mal: “incuisitivamentre”. Pensé que no era un dislate, era algo recurrente en su mente lectora. En ese momento pensé enviarle un correo indicándole los yerros en su lectura, para la siguiente. Posdata: por fortuna, Sofía le pidió a Juan que leyera el texto “El puño en alto”, de su autoría, que escribió a propósito del terremoto ocurrido en los años ochenta, en la Ciudad de México. Juan lo leyó, bien leído, dándole el tono adecuado, mi maestro de primaria diría que leyó “de corridito”. Bien. Muchos lectores dicen que ese textito es un poema, Juan dice que es una letanía. Oh, pensé, ¡wow!, dije. ¡Tzatz Comitán!

martes, 28 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON PICHULEJ O PECHULEJ

Querida Mariana: la foto es de privilegio, pero te cuento: el 25 de julio de 2026, Dora Patricia y yo fuimos a la Independencia. Fuimos a dos actos importantes, uno fue la visita de Doña Sofi Espinoza donde entregó apoyos de movilidad y medicamentos especializados; y el otro acto fue el inicio del mercado agroecológico que se llama Semilla de La Independencia. Antes pasamos al mercado y luego fuimos a esperar la llegada de Doña Sofi. El mercado se realizó en el Parque Recreativo, que es un espacio arbolado, maravilloso, a la entrada de la población; el acto del DIF estatal se efectuó en el domo del parque central, que a las once de la mañana ya estaba lleno de personas oriundas de la cabecera y de otros lugares del municipio. El mercado agroecológico reunió a una serie de productores con diversas propuestas, ahí saludamos al ingeniero Sebastián López, al ingeniero Jorge Castellanos y al poeta Arbey Rivera; visitamos los diferentes stands con variadas propuestas, todas muy interesantes, con venta de huevos, de conejos, de verduras orgánicas, antojitos y diversos productos artesanales. En un corredor hallamos a la señora Flor Figueroa, originaria de La Independencia. Ella es hija de Doña Consuelo Figueroa, quien durante muchos años se dedicó a la actividad que ahora su hija realiza. ¿Ya viste de qué se trata, ya viste qué tengo en la mano izquierda? Es un rollo de pichulej (en algunas partes también lo mencionan como pechulej, pero la señora Flor me dijo que el término que ellas usan es ¡pichulej!). En la novela “Balún Canán”, de nuestra escritora comiteca Rosario Castellanos, hay mención del pichulej, que, como ves, es una cinta hecha con palma, con ella hacen sombreritos o canastos. Doña Flor me sorprendió con unos tortilleros bien coquetos y con unos servilleteros (todos los restaurantes de la región deberían usarlos, porque es un detalle genial, que fortalece la identidad de nuestros pueblos). Dora Patricia tuvo el privilegio de filmar el proceso del tejido, trenzado, de la palma, Doña Flor con una gran habilidad cortó cuatro “hilos” de una palma y comenzó a entretejerlos, con ello nos demostró el trabajo que realizan para hacer el “carrete” que se usa para confeccionar las artesanías. Mi mamá me contaba que cuando yo era un niño, muchas mujeres llegaban a la casa y se ponían a trenzar las palmas, entregaban los rollos que luego mi papá utilizaba para confeccionar sombreros, el gran sueño de mi papá era exportar esos sombreros a USA, nunca consiguió su deseo, alguna piedra se le atravesó en el camino. Doña Flor nos platicó que, antes, cuando las mujeres de La Independencia iban hacia Comitán (lo hacían caminando), mientras platicaban y medían sus pasos, evitando las piedras, ellas iban muy hacendosas con las manos, trenzando la palmita, para completar el rollo (olvidé preguntar la cantidad de metros que tiene cada rollo). Dora Patricia compró un rollo, dijo que lo llevaría a su abuela, porque Mamati alegraría su recuerdo al tener entre sus manos el pichulej. También de esto estamos hechos los comitecos y la gente de nuestra región. Acá me ves con una cachucha que me regaló mi compa Quique, que tiene bordado al frente la palabra Japón (el presidente Sebastián me preguntó si en realidad era yo japonés o sólo era una palabra en la gorra. Dora Patricia asegura que cuando saludé al presidente no me reconoció con la gorra. Cuando me preguntó, yo, en plan de broma, hice una reverencia ante él, como es costumbre de los japoneses. ¡Menos me reconoció! ¿Tendré cara de japonés, seré medio pariente de Akira Kurosawa o de Murakami?). Cuando fui niño, recuerdo que mi mamá me ponía un sombrerito de palma, de los que hacían en casa. Con algún método de tinte lograban pintar algunas cintas de pichulej y le daban colores vistosos al sombrerito que, como comprenderás, en su mayor parte tenía el color maravilloso natural. Posdata: felicité a Doña Flor por continuar con la tradición maravillosa. ¡Pichulej!, qué bonita palabra. Rosario Castellanos la escuchó siendo niña, tal vez ella también tuvo un sombrerito hecho de palma, hecho por las maravillosas manos de artesanas de la región. ¡Tzatz Comitán!

lunes, 27 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON EL LIBRO DE LAS EDADES

Querida Mariana: por la película se puso de moda el libro. He leído comentarios de lectores y cinéfilos, todos coinciden en decir que el libro es superior. Hablo de La Odisea. No he visto la película, esperaré que llegue a las plataformas, ahora sólo se puede ver en las salas cinematográficas. Hace años que no voy a las salas. Nunca sucedió esto en mi juventud. De niño y adolescente iba casi a diario al Cine Montebello o al Cine Comitán, ahí disfrutaba los panes compuestos y las órdenes de tacos dorados, que eran riquísimos. No he visto la película y sólo recuerdo algunos pasajes del libro, porque lo leí hace muchos años. En su momento, la lectura me deslumbró. Ah, la historia del compa que vuelve a su tierra Ítaca, uno de los pasajes más memorables es cuando se ata al mástil para no caer seducido ante el canto de las sirenas. En lo que llevo escrito me doy cuenta que el tiempo ha pasado, no me refiero sólo al tiempo de mi escritura, sino al tiempo al que aludo: desde los tiempos de la Grecia Clásica hasta mis tiempos de cinéfilo en los cines de mi pueblo. Ahora busco el dato y encuentro que La Odisea fue escrita muchos años antes de Cristo y dicen que su autor fue Homero, quien, según muchos críticos literarios, fue ciego. Por esto último, muchas personas dicen que el poema La Odisea fue escrita en forma coral, por una serie de rapsodas. Es impresionante cómo podemos eslabonar tiempos en el recuerdo, cosa que jamás puede hacerse en la realidad. El tiempo es como la escritura, tiene una secuencia y en esa secuencia se diluye el tiempo. A veces, una persona saluda a un amigo y le dice: “Bárbaro, el tiempo no pasa por vos”, lo dice como un elogio y la otra persona bromea: “No, no pasa, se queda en mí”. He dicho en varias ocasiones que descreo un poco de que la vejez es mental, ¡no!, la vejez es un proceso natural que, poco a poco, mina fortalezas del cuerpo. Un viejo con buena salud, buenos hábitos, deportista, sin vicios, no puede compararse con un joven que tiene la misma disciplina. Algo ha sucedido en el cuerpo del viejo, para decirlo pronto: el cuerpo ha envejecido. Claro, el ser humano que se cuida llegará a tener una vejez digna, cosa que no logrará la persona que le dio gusto al cuerpo y llegó a excesos. Quien se cuida tiene un desarrollo físico menos agresivo, pero, como dice el dicho: “el cuero se arruga”. El otro día me apareció en redes sociales el canta autor Joan Manuel Serrat, era un video más o menos reciente, en el video Joan Manuel decía: “Me gusta la vida, me gusta estar vivo y sentirme útil, por eso me revelo contra un mundo donde se identifica a los viejos con la falta de capacidad, de talento o de preparación. Los viejos resultan incómodos para una sociedad que potencia el gasto y busca beneficios fáciles y rápidos”. ¿Sabés cuántos años tiene Serrat? Tiene ochenta y dos. Como decimos en Comitán “está andando en los ochenta y tres”. Anda bien, pleno de vida. Se mantiene muy bien, física y mentalmente, pero su rostro ya tiene algunas arrugas y su cabello no es el mismo que tenía en su juventud. Es un hombre que transita por la vida con dignidad, porque, ¡eso sí!, la vejez no significa que ande uno arrastrándose por los caminos de la vida. Al contrario, si bien el tiempo ha colocado algunos achaques al cuerpo, ha quitado cabellos a la cabeza y pintado de blanco lo que antes fue colorida melena, también ha sembrado experiencia, conocimiento. El mismo Joan Manuel Serrat, hace muchos años, cuando tuvo una dolencia severa dijo, más o menos, que lo importante no era lo que nos sucedía sino la manera que teníamos de encararlo. Él lo encaró bien y sigue brindando su talento a la sociedad, nos sigue regalando reflexiones. Yo estoy andando en los setenta, el otro día hallé a un compañero de generación de secundaria, nos saludamos en el parque central, mi parque, le pregunté cómo estaba y me dijo: “Estamos caminando”, le dije que se veía muy bien, pero él me sorprendió con la frase: “No creás, estoy como el salvadillo, bofo por dentro”. Posdata: él camina todos los días, pero me dijo que ahora camina menos. Me sorprendió la frase, lo dijo con humor, casi riéndose. Supe que sólo en Comitán alguien diría esta frase, porque no en todo mundo hay salvadillo. En cuanto llegué a la casa abrí un salvadillo y vi que, en efecto, no tiene la consistencia de un pedazo de rosca. Bofo es la definición perfecta para un salvadillo. Él comparó a su cuerpo con un salvadillo, se ve lustroso, lindo por fuera, pero por dentro ya no está la fortaleza de un joven de veinte. La vejez ¿es algo mental? No, es algo físico. Claro, si me cuido podré ser un viejo con una edad digna, que el tiempo no haga destrozos que sí hace en otros cuerpos descuidados. Tal vez ahora sea bueno decir las palabras de una canción de Serrat: “todo pasa y todo queda”. Pasa el tiempo, se queda el tiempo. Pasa la vida, se queda la vida. ¡Tzatz Comitán!

domingo, 26 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, DONDE SE PREGUNTA POR QUÉ SOMOS COMO SOMOS

Querida Mariana: Octavio Paz, en “El laberinto de la soledad” nos dio un gran acercamiento de la personalidad de los mexicanos. Ayer, en Comitán, en una combi de transporte público, leí una frase que ve todo mundo: “Date tu chingado gusto”, el letrero estaba escrito en grande, en un lateral exterior. Pensé que las combis públicas son un gran escaparate para anuncios publicitarios. Esto no era un anuncio, más bien era como una recomendación de libro de motivación. Imaginá que todo mundo le hiciera caso a la frase, pensalo tantito: “date tu chingado gusto”. Si se razona tantito, uno no puede hacer lo que la frase pregona, pero pensé que medio mundo sí le hace caso a tal recomendación, somos pues mexicanos, un país donde “la vida no vale nada”, donde gritamos a cada rato que “para morir nacimos” y sentenciamos que “sólo una vez se vive”. La frase es temeraria, porque hay de gusto a gustos. Llama la atención la construcción de la frase, es un derroche de síntesis, porque dice lo que debe decir en sólo cuatro palabras, una de ellas muy mexicana, muy de nosotros. Date, así comienza la frase; es decir; concedete el privilegio de hacerte tu gusto, porque el gusto es tuyo y nadie más debe gobernar sobre tus decisiones. Digo que hay muchos gustos, tantos como seres humanos existimos en el mundo. Pensá en varios ejemplos donde el gusto está por encima de todo, pensá en la persona que padece azúcar y tiene gusto por probar un pastelillo. La razón exigiría pensarlo más de diez veces, pero la frase motivadora de vida diría: “date tu chingado gusto”. Digo que son cuatro palabras, no más, la segunda es muy explícita, se trata de ti, de tu persona, de tu vida, de nadie más, así que si dedicís darte tu chingado gusto está bien, porque está dictado por vos, vos sos quien decide cómo vivir su vida. La tercera palabra, chingado, es una palabra que deriva de la chingada, ya Octavio Paz nos dijo que ésta refiere a la madre violada (vituperada, agredida) y tiene su inicio con el conflicto de los conquistadores españoles y los conquistados aztecas. Por eso, cuando decimos que algo está de la chingada pensamos en lo peor, el acto nos refriega nuevamente esa tragedia suscitada hace cinco siglos, ¡cinco siglos!, ay, qué ganas de seguir sufriendo. Para trascender este complejo sería necesario que la palabra chingada desapareciera del diccionario y del habla diaria, pero sólo de pensar en dicha cancelación decimos que sería tanto como volvernos mudos, porque la chingada con sus demás hijitos es parte intrínseca de nuestra cultura, por eso, el filósofo chofer de la combi comiteca la usó en una de sus dos acepciones, porque chingado se usa para hablar de un mal (me ha chingado) o para denotar contentura (estuvo de poca, chingado). El chingado gusto es el gusto mayor, el que hace el ser humano porque así se le da la gana, el cantante Antonio Aguilar, hace años, ya sentenció que “hay que darle gusto al gusto”, que ningún deseo se quede sin cumplir en la vida. A las personas que no son disciplinadas, que, por el contrario, son displicentes y el sentido de culpa lo botan en el basurero, les cae como anillo al dedo la frase de la combi: “date tu chingado gusto”. A final de cuentas, como también dice una frase muy mexicana: cada quien puede hacer lo que se le dé la chingada gana. Pero, como dije antes, hay millones de gustos, todos variados. Si el compa hace lo que quiera ¡no hay problema!, es muy su gusto, muy su gana, muy su cuerpo; el problema aparece cuando el gusto de una persona pasa a joder al semejante. Hay mil historias de personas que desearon algo intensamente y pasaron a joder vidas ajenas. ¿Ya pensaste en algunos ejemplos? Mil ejemplos, ¿verdad? ¡Cómo me gusta ese reloj! La mamá diría: ese reloj tiene dueño, pero el diablito jodón diría: date tu chingado gusto, y te tomaría de la mano para que la estiraras y te adueñaras de algo que no era tuyo. Como este ejemplo, ¡hay mil más! Mil más relacionados con el hurto, va desde el objeto mínimo hasta cosas grandes, ya ni pongo ejemplos, porque en México tenemos muchos que son conocidos por todos, sólo ignorados por lo que el amigo llama “señor justicia”. Y los ejemplos dados tienen que ver sólo con robos, pero vos sabés que hay mil temáticas donde darse el gusto pasa a joder vidas ajenas, el deseo es vecino de la envidia y la envidia es pariente cercana de la violencia. Posdata: leí la frase simpática: “date tu chingado gusto”, ahí va el mensaje por las calles comitecas y los lectores sonríen y siguen su camino. No sé qué tanto se queda dicho mensaje subliminal en las mentes, no lo sé. ¡Tzatz Comitán!

sábado, 25 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON EL POETA DUVALIER

Querida Mariana: Antonio Duvalier Haro me envió esta joya. ¿Ya viste? Es el reconocimiento que obtuvo el poeta Armando Duvalier, “el alquimista”, en el año 1958. Armando Duvalier fue amigo cercano de nuestra Rosario Castellanos, no sólo él, también su esposa, Carmita Haro. Hay una fotografía muy conocida donde está Rosario con Carmita y los tres hijos de ésta. Hasta donde sé, los nombres de los hijos son: Armando Duvalier Haro, Agustín Duvalier Haro y Antonio Duvalier Haro, quien hizo favor de enviarme este reconocimiento. En la foto están en un patio luminoso, Rosario está sentada en una poltrona, Carmita está a su derecha, de pie, y los tres pichitos los acompañan, el menor de los hijos está sentado en un borde de la poltrona, al lado de Rosario y el niño tiene un balón en sus manos, uno de esos viejos balones de fútbol soccer, que eran costurados. Se ve parte del corredor, una puerta de madera, el piso enladrillado y parte de unos arriates y macetas con flores. Entiendo que la fotografía fue tomada en el patio central de una casa de San Cristóbal. Antonio, sin duda, tiene el año exacto de esa fotografía, porque ahí está. Se supone que Antonio es el niño que sostiene el balón, que está sentado al lado de nuestra gran escritora. Antonio ha contado que él y su mamá estuvieron en el aeropuerto la mañana aciaga en que llegó el ataúd con los restos de Rosario, en un vuelo desde Tel Aviv; vieron la llegada de Luis Echeverría, presidente de la república, para que luego le hicieran un homenaje a Rosario en el vestíbulo de Bellas Artes, posteriormente todos fueron a la Rotonda de los Hombres Ilustres (hoy se llama Rotonda de las personas ilustres) donde, en tarde lluviosa, depositaron los restos de la comiteca, lugar donde reposan (te conté que en diciembre de 2025, luego de ir a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, la delegación de Arenilla viajó a la Ciudad de México y Dora Patricia y yo fuimos a la rotonda a visitar la tumba de Rosario (en el Uber que tomamos vimos, en la avenida Constituyentes, el edificio moderno que construyeron en el predio donde estuvo la casa de Rosario, frente al bosque de Chapultepec). El documento que hizo favor de enviarme Antonio Duvalier Haro, hijo de Armando Duvalier y de Carmita Haro, es histórico y tiene relación directa con la historia de nuestro pueblo, porque fue entregado al poeta quien mereció el primer lugar en la categoría de poesía, en los primeros juegos florales realizados en Comitán. El reconocimiento dice lo siguiente: “La corresponsalía del Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas otorga el presente Diploma al señor Armando Duvalier en atención al mérito que reúne su poema “Cuando te nombro Chiapas”, que de acuerdo con el fallo del H. Jurado Calificador obtuvo el 1er. lugar (sección de poesía) en sus Primeros Juegos Florales, organizados por esta institución y celebrados en esta ciudad el día 28 de septiembre de 1958. Año del IV Centenario de Comitán. Jurado calificador” Vienen las firmas del jurado. El pergamino tiene el escudo del estado de Chiapas en la parte superior y en la inferior aparecen un dibujo de la fachada del templo de Santo Domingo, unas orquídeas, la Pila y en el hueco central el León, el Junchavín y las nueve estrellas que son símbolo de nuestra ciudad. Posdata: documento valioso para nuestra identidad. El Ateneo, uno de los grupos culturales más importantes del estado, fue fundado en 1948. Los más altos intelectuales de Chiapas formaron parte de él. En el pueblo hubo una corresponsalía y ésta organizó los primeros juegos florales, diez años después de fundada la institución y el poeta Armando Duvalier fue el primer galardonado, con el poema “Cuando te nombro Chiapas”. Ahora, Comitán olvidó esta tradición cultural. En Tuxtla, con motivo de la feria de San Marcos siguen realizándose los Juegos Florales, en poesía y en cuento. Bien. El poeta Enoch Cancino Casahonda obtuvo el primer lugar en los segundos juegos florales de Tuxtla Gutiérrez, con el poema “Canto a Chiapas”, que también es un canto de amor a la tierra. El poema de Cancino Casahonda es el más conocido, el poema de Duvalier debería darse a conocer más. El poema de Duvalier inicia así: “Chiapas, para nombrarte es necesario / llevar entre suspiros tu presencia / y arrancarle a los ojos la elocuencia / para servir tu corazón agrario…” El hijo del poeta Duvalier me cuenta que hay un intento real de que Pijijiapan, tierra de origen del poeta, lleve su nombre, así como Comitán es de Domínguez, Pijijiapan sería de Duvalier, como un homenaje a Armando. Sería un gran reconocimiento, en este país la mayoría de poblaciones reconoce a personajes históricos, políticos, hay algunas excepciones. En Chiapas tenemos algo que parecería incomprensible en estos tiempos de la 4T: San Cristóbal honra a un fraile que nació en España. ¡Tómala! En contraposición, Tuxtla honra a un liberal de tiempos de Benito Juárez: Joaquín Miguel Gutiérrez. Tapachula honra a mi sexto tío abuelo: Matías de Córdova, quien nació en esa ciudad, pero era hijo de padre español y madre española y, además, fraile dominico. Si viajamos a Cintalapa hallaremos, ¡oh, sorpresa!, que es de Figueroa en memoria del poeta Rodulfo Figueroa. ¿Pijijiapan será Pijijiapan de Duvalier? A Rosario Castellanos le habría dado gusto recibir la noticia que su amigo ha sido honrado de tal manera; así como a Duvalier le habría dado gusto enterarse que el 25 de mayo de cada año, la bandera nacional se izará a toda asta en honor a Rosario Castellanos, gracias a una iniciativa de la diputada federal Karina Trujillo, paisana nuestra. ¡Tzatz Comitán!

viernes, 24 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON TEJAS

Querida Mariana: soy privilegiado. En mi infancia viví en una casa con balcones. Vos sabés que el mundo se ve diferente desde un espacio superior. No sé qué tiene esa perspectiva, pero posee un misterio. Ayer vi una película donde aparece Sean Connery (el primer James Bond), el actor ya está maduro en esta cinta, representa a un escritor que, después de obtener la gloria por la primera y única novela que escribió, se recluye en un edificio, en el barrio del Bronx, en un departamento superior, desde ahí logra ver lo que sucede abajo y su afición es retratar a pájaros que vuelan por ahí. Todos los de abajo ven hacia arriba y detectan un ligero movimiento de cortinas, el escritor ve todo con una gran visión. Ahora, en la oficina (vos sabés que estamos en una planta alta) tenemos dos balcones, en la misma calle donde está la casa de mi infancia (ahora sólo existe la fachada, porque tiraron todo el interior y lo convirtieron en un estacionamiento). Ahora que te escribo puedo ver parte de dos fachadas de casas que están enfrente. Una de las casas está en la esquina, ahí hay un negocio muy reputado “Semillas San Isidro” y la belleza es que tiene un techo de dos aguas ¡con tejas! La otra casa tiene en el copete superior una celosía que le da una vista simpática, el techo ya está hecho un tachilgüil, tiene filas de láminas de asbesto (que están prohibidas en países desarrollados, porque, dicen, con el tiempo sueltan residuos que son cancerígenos) y remata en la cima con una hilera de tejas (sin duda que en sus buenos tiempos tuvo teja en lugar del asbesto). En esta casa están las oficinas del PRI municipal. Mi vista se detiene, como pajarito, en el techo de tejas, esto alimenta mi espíritu, porque los comitecos y comitecas estamos hechos de esto, por eso cuando escuchamos el nombre de Yalchivol nuestra alma brinca la cuerda, como niña alegre, porque en este barrio tradicional es donde hacen las tejas y los ladrillos que, desde siempre, han formado parte de las residencias de Comitán. Sí, niña querida, venimos del barro y unos son más barrio que otros. He vivido en el centro histórico, en mi infancia a media cuadra de mi parque, el central, y en mi adolescencia y vejez en el barrio de Guadalupe, en mi adolescencia en una casa enorme, en mi vejez en un huevito. Y digo que soy privilegiado, porque, a pesar de que mi casa de infancia tuvo patio central, corredores majestuosos y un sitio lleno de luz y de árboles, lo mismo que mi casa de adolescente, ambas casas tuvieron techo de lámina de asbesto, crecí escuchando el sonido de la lluvia como si manos divinas tocaran el bongó en forma de blues o de jazz sincopado. Ya te conté que, siendo adolescentes, mi amigo Memo llegaba a casa cuando amenazaba lluvia y se quedaba a dormir, porque le encantaba el sonido de las gotas brincando sobre el techo de zinc, su casa ya tenía losa. Mi casita de viejo tiene también lámina de zinc, más gruesa que la de infancia, pero la lluvia sigue bailando sin zapatos de ballet, una ligera lluvia suena como si corriera una recua de búfalos, todo se magnifica. Posdata: desde la oficina, desde el balcón, veo el techo de la casa de Semillas San Isidro, como si fuera un ejército en desfile, las tejas forman hileras bien alineadas, bien dispuestas, hay un acomodo que sólo los albañiles expertos reconocen, ahora cuento siete hileras y la octava tiene cemento, luego cuento otras siete y la octava tiene cemento. ¿Cómo se detienen las siete sin cemento? También tiene cemento la cúspide y la fila horizontal que está antes de la que anticipa el vacío. La lluvia suena diferente sobre los techos de teja, son pasos seductores, como si la lluvia fuese un alambrista que pisa la cuerda con cuidado. Mi mirada se ha llenado de techos de teja, mi oído siempre ha recibido los impactos de la lluvia sobre láminas de zinc. Ahora, desde la oficina, todos los días veo tejas, al fondo hay una palmera sembrada en otra casa, en la avenida, mi vista se regodea feliz con tal vista. Sería completamente feliz si pudiera usar la aplicación que elimina alambres, porque ahora Comitán (como muchas ciudades del mundo) padece la plaga de decenas de alambres. Sólo me conformo cuando veo esos tanatitos que, me cuentan, aparecen cuando algún pajarito caga al posarse en un alambre. ¿De verdad es así? Si esto es así, vale recordar la fábula del pollito y la vaca. El pollito iba a ser devorado por un águila, se escondió debajo de la vaca y ésta defecó sobre él. El águila se fue porque no encontró a su presa. Moraleja: no todo el que te caga es tu enemigo. En mi infancia los techos de teja eran más y no había tanto alambre, la vista volaba libre como pichón. ¡Tzatz Comitán!

jueves, 23 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN DICHO

Querida Mariana: la tía Hermila repetía este dicho: “Donde te metiste, un día fuiste”. Nosotros éramos niños, nos reíamos, la remedábamos, en cualquier instante del juego, alguien se paraba, hacía como que se limpiaba las manos con un mandil y decía: “donde te metiste, un día fuiste” y nos reíamos, a veces descubríamos que la tía Hermila fisgoneaba desde la ventana de la cocina y, muy seria, se limpiaba las manos con el mandil y desaparecía, pensábamos que regresaba a los oficios, a calentar los frijoles en la olla de barro o a echar las tortillas en el comal, para luego colocarlas en un tortillero con un trapito limpísimo. Todos crecimos, también ella, nosotros fuimos a estudiar la profesional en la Ciudad de México y ella se quedó en Comitán. Ahí fue creciendo, mientras nosotros lo hacíamos en la CDMX (antiguo Distrito Federal). Crecimos, pero nosotros lo hicimos para arriba (no tanto, pero sí dimos el estirón), en cambio, ella lo hizo para abajo. Quién sabe qué ley física hizo que su cuerpo se fuera encorvando y en lugar de crecer hacia el cielo lo hizo mirando para el suelo. En vacaciones regresábamos al pueblo, íbamos a visitar a la tía Hermila, ella, encorvadita, nos recibía con afecto, nos consentía, nos daba a beber el chocolate más exquisito que jamás probamos y hacía unas tortillas con frijol molido, doradas en el comal, también la cosa más rica del universo. Servía una salsa verde molcajeteada; delicias que en la gran ciudad era imposible degustar. Jalábamos una silla y la invitábamos a sentarse con nosotros, ella sonreía, se sentaba y viéndonos decía: “Donde te metiste, un día fuiste” y dejaba pasar unos segundos antes de preguntar algo de nuestras carreras, de nuestras aventuras en el DF. Ella escuchaba, luego volvía a pararse y nos preparaba más tortillas con frijol, la plática se desviaba por otras sendas y ella, desde el fogón, celebraba nuestras boberas, que Armando salpicaba con alguna mala palabra, pero en un tono tan pícaro y afectuoso que la tía disfrutaba nuestra plática de jóvenes sin rumbo fijo. Muy pocos chicos saben leer la brújula a esa edad, la mayoría tiene brújulas tatarateras, desguanzadas. En el DF recibimos la noticia, llegó Armando y apenas abrimos la puerta dijo: “Se murió”, hizo como que se limpiaba las manos con un mandil y todos supimos, todos a una voz dijimos: “Donde te metiste, un día fuiste”. Ahora que seguimos creciendo, pero ya mirando el suelo, la recordamos. Yo, con frecuencia, pienso en la frase que decía, que nos heredó. Pienso que nunca entendí bien el mensaje. Si todavía la recuerdo es por la rima, que es buen recurso nemotécnico. ¿Qué significa la dichosa frase, el dicho? Sigo sin entenderlo bien a bien. Como la frase está separada con una coma la analizo así: en dos partes. La primera dice, más o menos que, en un momento dado llegaste a un sitio (“donde te metiste”), la segunda parte es más confusa, porque el término “fuiste” es ambiguo, se puede interpretar como el acto de llegar, fuiste a tal lado; pero también puede entenderse como una conjugación del verbo “ser”: fuiste; entonces, llegaste a un lugar porque fuiste; o llegaste a un lugar y ahí ¡fuiste! No sé de dónde ella pepenó la frase, pero la repetía constantemente como un tesoro vocal, que no debía olvidarse. Ahora nosotros la seguimos recordando, recordamos la frase y con ella recordamos a la tía Hermila, el impacto de la palabra, ésta sigue plena, ha crecido en el aire, jamás se dobla, nunca se encorva, ¡al contrario! Repito la frase, el dicho. No hago como que me seco las manos con mandil, porque no la remedo, al contrario, repito las palabras como si fueran un mantra. Aún no consigo descifrar su significado en totalidad, pero la adopto en sus dos significados: estoy en este sitio porque yo me metí, porque fui (a veces son sitios innobles y causan problema, por el contrario, a veces son buenas elecciones y cuando son estos últimos lugares ¡crezco! ¡Soy!). Posdata: la tía usaba lentes para leer, siempre tenía puesto un mandil albo, a veces hacíamos apuestas: ¡a que nunca se lo quita! Dormía en un cuarto que tenía en el fondo del sitio, las dos recámaras que estaban en el patio central las destinaba para las visitas. ¡Tzatz Comitán!