sábado, 14 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON FESTEJO

Querida Mariana: ya se acerca la fiesta. Que Comitán ponga el manteado, que pegue los ramos de palma en las paredes, que riegue juncia fresca en el patio de ladrillo, que le diga a los ejecutantes de la marimba que toquen Las Mañanitas, que Doña Lampa reparta los pitutazos de Comiteco, que pongan la reja de papel de china para que el homenajeado la rompa y que, en medio de una lluvia de confeti, sonría por el centenario de su cumpleaños. ¡Cien años! Un siglo, querida mía. El 24 de febrero de 1926 nació el gran Armando Alfonzo Alfonzo, el triple A, en el barrio de San Sebastián. En la subida que lleva al parque central, casi casi frente a Águeda está la casa donde nació, casa con patio central, corredores, pilares de madera y macetas con colas de quetzal. La casa, entiendo, sigue siendo de la familia. En la fachada hay una placa que colocó el Grupo de amigos de Armando Alfonzo Alfonzo y dice lo siguiente: “1926 – 2001. En esta casa nació el día 24 de febrero de 1926 ARMANDO ALFONZO ALFONZO, ingeniero, científico, maestro investigador, políglota, escritor, poeta, dibujante técnico, diseñador, pintor, músico, profesionista, economista, humanista y destacado caballero universal. 24 febrero 2007”. ¿Mirás? Acá brinca algo inusual. Un grupo de amigos reconoce al triple A. La placa no fue colocada ahí por alguna autoridad, en nombre de la comunidad. ¡No! El grupo de amigos tomó la iniciativa y la mañana del 24 de febrero de 2007, seis años después del fallecimiento de Armando Alfonzo Alfonzo, hizo una bullita frente a la casa donde nació y develó esta placa, placa que recuerda para la posteridad el cariño de ellos hacia el talentoso comiteco. Comitán sabe que el grupo de amigos fue más allá, lanzaron la iniciativa de que una calle (ahora es el eje que pasa frente al ITAES) llevara su nombre y los compas sacaron paguita de sus bolsas y cooperaron para el pago de las placas que colocaron en cada esquina. ¡Qué acto tan generoso, tan solidario! Los amigos del triple A reconocieron su talento, y ¡en qué forma! ¿Ya viste cuántos dones dijeron que tuvo? Armando Alfonzo Alfonzo estudió ingeniería, fue un destacado profesional, sus biógrafos dicen que estudió ingeniería aeronáutica, ello lo llevó a trabajar en Aeroméxico, donde hizo el logotipo de la empresa, porque, como dice la placa que está en la fachada de su casa en Comitán, fue un dibujante técnico y un diseñador, en tiempos donde la IA no soñaba con nacer y todo lo hacían los genios con inteligencia natural. El triple A fue un hombre inteligente, sensible. Por ahí ronda un libro que no es muy mencionado y que publicó Armando Alfonzo Alfonzo: “Dibujo técnico básico: ejercicios para el alumno. Primera parte”. Hasta donde se sabe, ya no hubo la segunda parte. En 1969 publicó el libro “Sólo para comitecos”, en edición de autor; es decir, que quebró su cochinito y él pagó la edición. Siempre he dicho (espero que alguien demuestre lo contrario) que fue el primer best seller del pueblo, porque don Armando vendió la edición completa en menos que canta un gallo devorado por un tacuatz. Su libro causó grata impresión y mucha simpatía, porque (todo mundo lo sabe) es un libro que reúne muchas de las particularidades de nuestra gente, narradas con alegría, desparpajo y con la reconocida picardía comiteca. Ahí estamos retratados, sin afeites, sin arreglos de Photoshop. La edición se agotó. Mucha gente pidió que saliera una siguiente perolada y don Armando, generoso como siempre fue, volvió a publicarlo en 1981. Y la historia se repitió, al poco tiempo ya no hubo libros disponibles. Más tarde, estoy hablando ya de este siglo, hubo una tercera edición de “Sólo para comitecos”, en el libro “Por amor a Comitán”, que fue una publicación que realizó su familia y, entiendo, dicho libro aún está a la venta. Esto último significa que ya no generó el mismo interés que antaño. Acá tenemos una señal: nuestro pueblo olvida a sus hijas e hijos destacados, el tiempo los llena del polvo de la indiferencia. En estos tiempos, el pueblo de Comitán ha dejado de lado mucho de su identidad. Por eso, da gusto que pronto las autoridades de Comitán, en unión con amigos del triple A, celebrarán su centenario. Es importante que no dejemos que el sarro cubra las imágenes de quienes procuraron que nuestro Comitán fuera el pueblo mágico que es. En muchos de sus libros, Armando hizo las ilustraciones. Quien toma un libro de él puede apreciar la belleza de su trazo en tinta china. No fue muy buen retratista, pero en dibujo de detalles cotidianos fue excelente. A través del tiempo consiguió dominar un estilo inconfundible. Lo mismo puede decirse en sus cuadros de caballete, pintados al óleo. En el libro “Por amor a Comitán”, los editores (en buena hora) decidieron que la portada fuera a todo color e incluyeron el cuadro que muestra una imagen del Comitán de los años treinta, el costado poniente del parque central, Jardín Benito Juárez. La imagen es bella, casi idílica, con colores delicados. Así él recordaba a su pueblo, así lo pintó, así lo llevó en su espíritu y así nos lo entregó. En este 2026 celebramos el centenario de su nacimiento. Posdata: en la relación de sus dones, la placa termina diciendo: “…humanista y destacado caballero universal”. Sus amigos cercanos, los que convivieron con él remarcan que fue un hombre muy creativo, que a veces rayaba en la genialidad y que, a pesar de esa grandeza intelectual, era muy sencillo en el trato con los demás. Parece que sí, fue un ¡destacado caballero universal! ¡Tzatz Comitán!

viernes, 13 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN CHEF EXCEPCIONAL

Querida Mariana: sí, esta fotografía es de privilegio, pero merece unas palabras. Estoy con el chef Walter Daniel Aguilar Rovelo. Tiene en sus manos la obra concluida de la investigación que realizó dentro de las becas Ricardo Muñoz Zurita. Muñoz Zurita es uno de los chefs más reconocidos del país y cuya línea de vida indica que cocina para preservar. Preservar la cultura culinaria es también lo que realiza nuestro chef comiteco con su labor de investigación, al retomar elementos tradicionales, porque esta obra es un reconocimiento a su abuela, Doña Cuca, panadera de la Cruz Grande, que conocen todos los vecinos. El logotipo de la panadería de Doña Cuca menciona dos datos esenciales: “Desde 1970” y “Experiencia de sabor”. ¿Mirás cuánta vida? Doña Cuca empezó a hacer pan a la edad de 16 años. La panadería Cuca, así lo dice el logotipo, está desde 1970; es decir, tiene más de cincuenta y cinco años dedicándose a la factura de pan tradicional comiteco, el panito sabroso, el que todo mundo busca a la hora de tomar el café. Walter Daniel pepenó la tradición panadera de su abuela y la resumió en el concepto experiencia, que habla de la tradición. Siempre hemos dicho, querida mía, que toda creación actual viene de la tradición. Walter Daniel así lo confirma. Él creció con el aroma del pan que preparaba su abuelita; creció casi jugando con la masa y la manteca, haciendo bolitas para luego darles forma; creció en medio del sabor que todo mundo reconoce. Hoy, es un orgullo comiteco. Los papás de Walter Daniel son Maricela Rovelo Vives y Walter Aguilar Castañeda. Ambos se sienten profundamente orgullosos de sus hijos: Walter y su hermana, Ana Lucía. Walter es el único de la familia que se dedica a la gastronomía, que heredó la estafeta de la abuela materna, porque su hermana se dedica a dar clases de inglés. Pero, ahora resulta que el chef también hace lo mismo que su hermana, actualmente imparte clases de gastronomía en dos universidades particulares en la capital chiapaneca. ¿Sabés quién es el abuelo materno de nuestro chef? El gran boxeador “Gallito del ring”. Cuando el boxeador comiteco falleció, la abuela Cuca se quedó con dos hijas a cargo, entonces comenzó a hacer el pan que sabía para mantener a la familia y así escribió la historia. Ella nunca tuvo un local fijo, a pesar de que hacía cinco mil panes a diario. Sí, leíste bien: ¡cinco mil panes cada día! Pucha. Muchas personas llegaban a su casa, se sentaban con sus canastos y esperaban la salida del pan, compraban y estas personas revendían el pan en las tienditas. Ese fue el negocio de Doña Cuca durante muchos años y de muchas más personas que dejan el pan en los tendejones. ¡Ah, el Comitán de antes! Ahora, Doña Cuca ya no hace pan y las tienditas de entonces ya cedieron su espacio a los Oxxos. Pero, por fortuna, el nieto de Doña Cuca se encargó de ser el continuador de la tradición, él ya conforma la tercera generación de esta rica herencia. Ahora, el chef ya estandarizó la fabricación del pan, con esto garantiza la continuidad de la tradición. El día que platiqué con el chef recordamos que otros dos grandes comitecos hicieron lo mismo que él. Armando Alfonzo Alfonzo (a quien ahora celebramos su centenario de nacimiento) hizo un método basado en la matemática para la construcción de la marimba, y Mariano N. Ruiz, de igual manera, hizo un método para la afinación del piano por el método de las pulsaciones. Ahora, Walter también lega un método para que nunca se olvide la receta original del pan comiteco. Porque es lógico de entender que Doña Cuca, como muchas cocineras tradicionales, realiza su pan con pizcas de sal, con puños de azúcar. Mi Paty me contó que una amiga tiene un recetario donde anota en la relación de ingredientes esto: “veinte centavos de canela, de la tienda de Doña Lupe”. Ahora, el estudio de estandarización de Walter ya resguarda la tradición, garantiza el sabor tradicional. Al inicio, Doña Cuca hacía el pan en un horno de piedra, luego tuvo que mudar a horno de gaveta, porque una disposición gubernamental prohibió que se hiciera pan con leña. Posdata: en fecha reciente, el chef comiteco estuvo en una gala en la ciudad de Puebla, lugar donde presentó el libro fruto de su investigación. Puso en alto el nombre de nuestro pueblo. ¡Tzatz Comitán!

jueves, 12 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, DONDE SE DICE QUE NO TODO SE CHISPOTEA

Querida Mariana: ¿ya viste la foto? Pensé que eran maquetas. David Emmanuel López me explicó que son coleccionadores. A ver, a ver, ¿de qué se trata? Te cuento. El domingo fui al mercado Primero de Mayo, luego vi que estaba abierto el templo de Santo Domingo, ya había misa. Todavía no está arreglado el interior, pero esto significa que la techumbre ya está arreglada. Bien. Luego caminé por la calle que sube al parque de Guadalupe, no donde está el templo, sino donde está el restaurante Doña Chelo y el local de María Siliceo, con sus exquisitos postres. Estaba a punto de subir las escaleras cuando vi que de un auto bajaron unos chicos, llevaban en las manos algo que a mí me pareció eran maquetas. Los seguí, porque era muy atractivos los chunches, con figuritas pequeñas. Es lo que mirás ahora en la foto. No son maquetas, me dijo David, son coleccionadores y me explicó. Tal vez vos te enteraste que hace como tres meses la empresa Vualá, que vende panitos rellenos, presentó una serie de figuritas con temática del Chavo del 8. Medio mundo le entró a la promoción y comenzó a coleccionar a los personajes, figuritas de La Chilindra, de Don Ramón, del profesor Jirafales, Doña Florinda, El chavo (por supuesto), el Señor Barriga y los demás integrantes de la vecindad. Fue un trancazo de mercadotecnia, la gente se peleaba la posesión de un personaje. Cuando David me contó esto pensé en mi infancia, cuando los niños coleccionábamos figuritas de papel y llenábamos el álbum. El domingo 8 de febrero 2026 muchos coleccionistas de estos muñequitos de Vualá se dieron cita en el parque de Guadalupe para intercambiar o vender y comprar. Los chicos de las “maquetas” pusieron tres de ellas sobre una mesa y de inmediato un señor se acercó y compró una. David me explicó que la empresa Vualá vende un coleccionador de cartón, a él y a sus amigos se les ocurrió hacer escenografías de la vecindad para que la gente coloque ahí los muñequitos, los coleccionadores los hacen en 3D. Fue una idea genial, porque resulta mucho más atractivo que el coleccionador original. No sé si vos estás en esta onda, pero si alguno de tus amigos colecciona estos personajes pueden hacerle una llamada a David, al 9631714105, y ponerse de acuerdo para que ellos le hagan un coleccionador en 3D, que la verdad están bien chidos. David me dijo que la colección del Chavo del 8 consiste en 26 personajes. Ellos sólo venden los coleccionadores en 3D. Pero saludé a otro amigo que sí vende las figuritas. Él tiene su negocio un poco arriba de la Escuela Primaria Dr. Belisario Domínguez, en la Cruz Grande. Él también vende figuritas de Multiversus. ¡Oh! Le pregunté a David qué pensó al ver que la empresa Vualá había lanzado una serie de personajes de un programa mexicano, porque, vos sabés, los muñequitos que siempre han dominado la escena son personajes de Disney o de Marvel. Me dijo que le encantó la idea, porque él creció viendo El Chavo, se le hizo una propuesta tierna, bonita. Vi que alrededor de las mesas había papás e hijos curioseando. Los coleccionadores en 3D, de inmediato llamaron la atención de la mayoría. Yo también vi El Chavo, me sé de memoria un par de frases: “se me chispoteó”, “es que no me tienes paciencia”; pero los niños del 2026 no ven al Chavo, ¿o sí? Aunque me explicaron que las figuritas son figuritas del Chavo animado. Los niños estaban contentos al coleccionar estos personajes, que nos guste o no nos guste configuran una parte importante de la cultura popular mexicana. Recordá que los personajes de carne y hueso de la famosa vecindad hicieron giras artísticas por Sudamérica y allá movían multitudes de admiradores. La fama de El Chavo traspasó fronteras. Posdata: una señora andaba en busca del personaje “Chaparrón”, Chaparrón Bonaparte, que aparece con su sombrero, lentes, bigotito de Hitler (¡oh, Señor!) y tiene los bracitos en la pose característica cuando le da su chiripiolca. Todo mundo recuerda las escenas donde el “licenciado” le dice a Chaparrón: “¿sabías que la gente sigue diciendo que tú y yo estamos locos?” Hay de todo en la Viña del Señor. Gracias a Dios. ¡Tzatz Comitán!

miércoles, 11 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON LA PREPA ANTIGUA

Querida Mariana: la foto que comparto con vos es un testimonio gráfico de excelencia. La robé del muro de Álex Flores Cancino, nieto del maestro Javier Flores que acá aparece al lado de sus alumnos de la clase de Modelado, en 1970. El maestro Javier fue mi maestro en cuarto de primaria en la Escuela Fray Matías de Córdova y luego volví a ser su alumno en la clase de Historia de México, ya en bachillerato, precisamente en este edificio, en 1974. Era muy ordenado, un talentoso dibujante, siempre nos estimulaba para que estudiáramos, se emocionaba a tal grado que las lágrimas aparecían en sus ojos. Era un buen hombre, un catedrático comprometido. Acá lo mirás muy formal, con su corbata y las manos unidas, que era una posición corporal que demostraba su carácter tranquilo. Jamás de los jamases lo escuché alzar la voz, no como otros que eran explosivos. Puedo decir que, incluso en tiempos donde los maestros hacían uso de la regla no para trazar líneas en el pizarrón sino para golpear las manos de los niños, nunca vi que él haya tratado de corregir a algún alumno haciendo uso de la violencia. Él no estaba de acuerdo con ese dicho de “la letra con sangre entra”, él siempre fue un maestro que pregonaba que la letra entraba con cariño, con paciencia, fue todo un caballero. Esto recordé cuando vi la fotografía que compartió Álex. Además, recordé lo que acá se ve. La puerta de la dirección y el cancel de tablas donde estaba la secretaría. ¿Ya identificaste el lugar? Este edificio alberga ahora el Centro Cultural Rosario Castellanos. Donde se ve el cancel de tablas es el vestíbulo, si das unos pasos hallarás la entrada. Como ahora caminan por ahí todos los que asisten al Centro Cultural, en los años setenta, cientos de alumnos entrábamos para ir a los salones que estaban diseminados al lado de los corredores. Las fotografías de los grupos estudiantiles en estos tiempos muestran otro rostro. Acá sorprende que sólo hay una chica, que está al fondo. Digo que el maestro Javier era muy puntual para todos sus actos, así que esta fotografía tiene la relación exacta de los nombres de todos los alumnos. Por esa relación sabemos que la chica es Carmen Morales Serrano, hija de Don Rafael Morales y de Doña Yoli Serrano, hermana de la famosa actriz y cantante Irma Serrano, hija del poeta chiapaneco Chanti Serrano. La fotografía es especial, sorprende, por bella y porque permite ver muchos aspectos de aquellos tiempos. Si ponés atención mirarás que el trabajo creativo de los estudiantes era también de gran relevancia, porque la mayoría de trabajos muestra figuras humanas, que son de difícil realización. A mí me tocó como director el doctor Elías Macal (él fue quien me recibió cuando regresé a medio año de la prepa de San Cristóbal de Las Casas) y el arquitecto Roberto Zúñiga, quien dio clases al grupo de físico matemáticos (no éramos muchos, recuerdo a Daladier Anzueto, a Marirrós Bonifaz, a Javier Aguilar, a Miguel Román, a Rafa Pinto, a Jorge Pérez). Los compañeros de mi generación fueron los que impulsaron el movimiento de huelga que llevó a comprometer a la autoridad a construir edificios nuevos para la secundaria y para la preparatoria. Acá podemos ver que el espacio no era el más idóneo para que funcionara como institución educativa, basta que mirés el “entablado” que servía para dividir la entrada de la secretaría. Y esto no fue todo. Como ya los salones eran insuficientes, las autoridades hicieron otro cancel de madera para improvisar talleres en un corredor exterior. No me lo creás, pero una amiga me dijo que si tenía necesidad de hacer pis salía de la escuela e iba a casa de una compañera para hacer sus necesidades, porque los baños de la escuela no eran muy higiénicos. Esta fotografía refrescó mi memoria. Volví a recordar el interior de la dirección y cómo, con la güerita, solicitaba mis calificaciones en la ventanilla de la pared de tablas. En esta fotografía se alcanza a ver la ventana que abría para atención de alumnos. Recordé al secretario que era el maestro Reynaldo Avendaño, fundador de la escuela y quien era experto en cuestiones de lenguaje, él impartía la clase “Ejercicios lexicológicos”. El maestro Rey siempre llegaba de traje, era un viejecillo lindo, muy formal, casi sabio. Yo lo quise mucho y siempre, siempre, puse atención en su clase, cuando la mayoría de compañeros hacía desmadre. Por eso, ya te conté que cuando llegué a presentar mi examen final en estado inconveniente (bolo, qué vergüenza), él me perdonó la estupidez, ignoró el examen que nunca respondí, porque todo lo veía borroso y el maestro me puso diez de calificación, sin duda valoró todo mi desempeño durante el año. ¡Ah, qué maestro tan humanista, de la misma estirpe del maestro Javier Flores Torres! ¡Tzatz Comitán!

martes, 10 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON ACTO DE EXCELENCIA

Querida Mariana: el dicho es conocido: “a toda capillita le llega su fiestecita”. El 7 de febrero 2026, a Comitán le llegó el día de un gran festejo científico. Como te había comentado, ese día se efectuó un magno acto: la Jornada Académica Medicina de Laboratorio QFB Enrique Solís Cancino, con dos ponencias. Fue un acto que nadie podía perderse, sin embargo, por desgracia muchos se lo perdieron. Todos los asistentes coincidieron en decir que el evento obtuvo un diez de calificación. Los dos conferenciantes demostraron en el escenario una gran competencia de exposición y de conocimiento en los temas expuestos. Fue una mañana de mucho aprendizaje. A mí me quedó brincando la idea que expuso el Doctor Eduardo Aguirre Langle: "Cuidamos la enfermedad, pero no cuidamos la salud”. ¿Mirás? Así como lo que expuso la Doctora Carla Santana Torres acerca de la importancia de la biología molecular en los análisis clínicos. Las dos conferencias fueron muy accesibles, debido a que los ponentes evitaron términos muy académicos, reconocieron que estaban frente a pares, pero también ante público lego. Todo mundo, sin duda, se llevó motivos de reflexión a su casa, comprendieron el salto cualitativo que ha generado la tecnología en los últimos tiempos. Quedo muy en claro que los tiempos actuales obligan a los laboratorios clínicos a actualizarse, ya que la medicina avanza a pasos rapidísimos. El Doctor Aguirre Langle puntualizó que estos tiempos presentan adelantos maravillosos pero que, además de buenos equipos, se necesitan los ojos entrenados, la mirada experta y acá rindió un homenaje al químico comiteco, pues dijo que él es uno de los mejores morfólogos del país. Ah, qué orgullo para nuestro pueblo, qué privilegio que el químico Enrique esté de nuevo en Comitán y ponga su conocimiento y capacidad al servicio de la comunidad. Digo que las dos ponencias fueron muy motivantes y cercanas al público, el Doctor Aguirre salpimentó su conferencia con chispas de buen humor, y la Doctora llegó a confiar algo íntimo, como que llevó a su mamá al hospital por una dolencia y al salir resultó que se había contagiado de un virus que tenía el respirador, dijo que el hospital fue uno de esos que cobran hasta por caminar por los pasillos. Ahora, la mamá de la Doctora ya le dijo que no vuelve a ir a hospital alguno porque, asegura, la próxima vez saldrá muerta. Este testimonio habla de carencias en el sistema de salud y fortalece la idea del cuidado que cada persona debe tener para su salud. Como lo dijo el Doctor Aguirre, en el país no cuidamos la salud, cuidamos la enfermedad; es decir, todo mundo olvida lo fundamental: si previniéramos no llegaríamos a casos extremos, y en la prevención está incluido el hacerse estudios clínicos en forma regular, para saber cómo está el cuerpo. Ahora, eso dijeron los expertos, los buenos laboratorios tienen la capacidad de presentar análisis con rapidez y eficacia, lo que garantiza una pronta atención al paciente. Como dije: ningún otro laboratorio clínico en Comitán había organizado una jornada académica de este nivel. Comitán tuvo su festejo y fue en grande, por la calidad de los conferenciantes, por la claridad en la exposición de ideas, en temas complejos de principio. Posdata: después de la primera conferencia hubo un receso de diez minutos, tiempo donde la audiencia pasó al vestíbulo para tomar un café, un vaso de agua o un bocadillo. Ahí saludé a mi compa Javier, a Jorge Pinto y a Guayo Bonifaz, los tres compañeros del químico en la mesa de la Esquina de Belisario. Me dio gusto ver la solidaridad del grupo. Me quedé platicando con Guayo y él, con su característico buen humor, me hizo botarme de la risa en varias ocasiones. Todo estuvo genial, todo fue una manifestación de vida, porque el cuidado de la vida fue el punto central. En la foto: Gino Fabrizzio Noris García, Carla Santana Torres, Enrique Solís Cancino y Eduardo Aguirre Langle. ¡Tzatz Comitán!

lunes, 9 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON UNA BUENA SEÑAL

Querida Mariana: los servicios médicos son una demanda de la población. Celebré la noticia cuando supe que mi admirado Maestro Luis Ignacio Avendaño Bermúdez había sido nombrado director general del ISSTECH. El gobernador de Chiapas lo conoce, sabe de su capacidad y entrega al servicio, así que consideró que la presencia de Luis Ignacio en el ISSTECH le inyectaría (nunca tan bien aplicado el término) sangre positiva para revitalizar la institución. El Maestro Avendaño Bermúdez llegó al cargo, precedido por la relevante actuación que tuvo como presidente del Congreso de Chiapas. Supe que pondría toda su capacidad y su amor por el prójimo para bien de la sociedad. El otro día vi un video donde entrevistaron al doctor Octavio Antonio España, quien es jefe de servicios de imagenología. ¿Qué es la imagenología? Busqué en el Internet y hallé lo siguiente: “es una rama médica que utiliza tecnologías avanzadas -como rayos x, ultrasonido y resonancia magnética- para visualizar el interior del cuerpo humano con fines diagnósticos, terapéuticos y científicos”. Muy claro, ¿verdad? La imagenología es de gran ayuda para la detección de dolencias. Si el paciente llega y le dice al médico: “es que me duele mucho acá” y señala la parte del cuerpo donde tiene una dolencia interior, la imagenología entra en acción y, gracias a la tecnología, puede orientar para un buen diagnóstico. Por ello, el doctor España dijo que el gobernador del estado, el Doctor Eduardo Ramírez Aguilar, y el director general del ISSTECH, el Maestro Luis Ignacio Avendaño, renuevan los equipos obsoletos. El otro día asistí a una serie de conferencias en el Teatro de la Ciudad, en Comitán, donde los dos expositores (expertos en análisis clínico) nos dijeron a todos los presentes que, actualmente, la medicina tiene grandes avances, lo que exige una actualización en los equipos, en el caso particular de los laboratorios de análisis clínicos, para dar un resultado confiable y rápido. Bueno, mi admirado Maestro Luis Ignacio, de la mano del gobernador de Chiapas, han iniciado a renovar equipos de radiología. El doctor España dijo que con ello “se fortalece la capacidad diagnóstica del ISSTECH”. Con la nueva tecnología se puede tener resultados en dos o tres minutos. Esto, sin duda, ayuda a la efectividad de los servicios. Posdata: hay mucho por hacer, pero están haciendo mucho. Todo para el servicio de la comunidad. Hay algo que está por encima de toda la atención, la idea del humanismo, el compromiso de considerar que cada ser humano debe recibir un trato digno. Recordemos, querida mía, que cuando alguien tiene un padecimiento físico o mental necesita encontrar solidaridad y un acompañamiento con afecto y cariño. Hay mucho por hacer, pero están haciendo mucho. ¡Va por Chiapas! ¡Tzatz Comitán!

domingo, 8 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON EL LIBRO LÁZARA

Querida Mariana: la poeta Mirtha Luz Pérez Robledo vino a Comitán, su Comitán. ¿Recordás que ella escribió que no era de Comitán, que Comitán era suyo? Quienes vivimos en Comitán, vivimos en su propiedad. Como no es la clásica terrateniente de tiempos de Rosario Castellanos, ella es generosa y nos permite habitar su corpus y acá vivimos tranquilos, bueno, más o menos tranquilos, gozando de los dones de su pueblo. Mirtha no sólo nos permite vivir en su Comitán, generosa, nos regala árboles de palabras que son como frutos jugosos para calmar el hambre y la sed. Muchos adoradores de la palabra la reconocen, por esto, tiene muchos afectos en su pueblo, ya ciudad. Muchas de sus amistades la acompañaron la tarde del 6 de febrero 2026, que estuvo en Comitán. Estuvo en el auditorio Roberto Cordero Citalán, autor de la canción “Comitán”, que dice que el pueblo de Mirtha es “de Las Flores”, por esto el director del Centro Cultural Rosario Castellanos dijo que la poeta es una joya de este pueblo, una flor de este jardín pleno. ¿A qué vino Mirtha? A abrir las manos y regar palabras, vino a sembrar un testimonio de luz, en medio de la oscuridad; vino a sembrar esperanza de vida que conjure la desgracia. Hace muchos años, el genial Eduardo Matos Moctezuma (el equipo de Arenilla lo saludó en la FIL de Guadalajara 2025) descubrió el enorme tzompantli, que es un mural prehispánico con cráneos de víctimas sacrificadas. ¿Por qué hablo del tzompantli? Porque Mirtha, en el libro “Lázara”, en pleno siglo XXI lega al mundo un tzompantli con palabras. La gran poesía está relacionada con la vida y, sobre todo, con la muerte; el tema es Eros y Tánatos; Mirtha ha escrito un libro con palabras que oscilan entre esa dualidad, ha escrito su “Muerte sin fin”. Así como Rosario escribió “Memorial de Tlatelolco”, Sabines “La muerte del Mayor Sabines” y Miguel Ángel Godínez Gutiérrez “Aire, otra vez”, dedicado a la muerte de su hijito, Mirtha ha escrito “Lázara”. Fui a saludar a la poeta, quien estuvo acompañada por dos comentaristas: Chusy Coutiño, destacada promotora cultural, y por el poeta Arbey Rivera, director de cultura del Ayuntamiento de La Independencia; y por la moderadora Aurorita Avendaño. Cuando los visitantes se paran frente al tzompantli prehispánico hay una ficha que explica la cosmogonía de tal visión. Cuando llegué a casa, abrí el libro “Lázara” y hallé un breve texto escrito por Mirtha que habla de la concepción de su particular tzompantli. En ese textillo está explicado todo, no necesita agregarse una palabra más. Te lo comparto: “Lázara es una palabra que me dice “levántate y anda” y es también la palabra de mi hija, que a pesar de su caída sigue hablando y caminando. Lázara es ella y soy yo, somos las dos en una misma senda. Lázara es este mundo que he inventado a partir de las palabras donde habitamos las dos: juntas hemos llegado. Lázara es un libro y un mundo y un camino de luz que caminamos ella y yo, que invitamos a otras personas a caminar con nosotras, para que a partir de las palabras de este libro las personas puedan encontrar otras palabras, sus propias palabras y puedan decir lo que quieran decir, para que lo que les duela tome un camino a través de las palabras y salga de su cuerpo y de su alma y cada palabra les ayude a sanar” Posdata: Nadia Vera, hija de Mirtha, nació el 8 de febrero de 1983, en Comitán; y fue brutalmente asesinada el 31 de julio de 2015. El dolor de una madre no puede comprenderse a cabalidad, es una gruta donde cae puntualmente una gota fría, ácida, putrefacta, infinita. Mirtha comparte esa grieta y, generosa, advierte a quien pase por esa ingrata experiencia humana que puedan encontrar sus propias palabras y que “cada palabra les ayude a sanar”. Su tzompantli está hecho de palabras que van más allá de la cosmogonía de los mexicas, hay calaveras que gritan con voz muda, pero, además el muro de Mirtha advierte: “Resucitar es la consigna / aunque haya que morir mil veces”. Un mensaje puede ser que la esperanza, como el barco, debe navegar, aunque el viento sea contrario. ¡Tzatz Comitán!

sábado, 7 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON DEPORTES

Querida Mariana: así como somos un país taquero, somos un país futbolero. Se practican muchos deportes: básquet, voleibol, natación, esgrima, canotaje, clavados, pero lo nuestro es el fútbol. Los sociólogos han explicado la razón: es un deporte que puede jugarse con un simple balón (Pelé niño y sus compas, en Brasil, fabricaban una pelota con trapos y jugaban en una calle de tierra). Cuando estudié la secundaria en el Colegio Mariano N. Ruiz, a la hora del recreo echábamos la cascarita en una calle lateral del parque de San Sebastián, las porterías se señalaban con piedritas. Es un juego sencillo, casi simple, no necesita redes, como el tenis, ni diamantes como el béisbol. Por todo y más, el país es futbolero. Esto lo pensé cuando trepé al Mirador de La Independencia (acá te paso copia de la fotografía que tomé). ¡Ciento un escalones! Eso fue lo que conté. ¡Ciento un escalones! Dora Patricia Espinosa y Robertito llegaron antes. Claro, son jóvenes. Yo hice una parada en dos descansos que tiene la escalinata. Hice como que disfrutaba el paisaje, lo cierto es que agarraba resuello. Llegué, después de contabilizar ciento un escalones. El maestro Temo Alcázar haría el ascenso corriendo, contento. La mañana era fría, pero con sol. Como sabe medio mundo, cuando subís a la cima de una montaña la vista es inédita, sorprendente. Me sentí alegre al estar trepado en el Mirador de La Independencia, ya con el pulso normal disfruté la vista. No me senté, estuve parado, caminé de un lado hacia otro para que mi mirada pepenara todo el paisaje. Vi, a la distancia, pequeños montículos, que son como una aureola que bendice el pueblo, pueblo que está trepado en un altito y que se desparrama hacia el valle. Miré lo que acá ves vos. Lo más visible es una laguna al lado de una carretera y los techos de un caserío, pero si ves con atención, en medio de los árboles hay campos deportivos, canchas de fútbol soccer. La primera está al pie de la foto, al pie del Mirador, al pie de tu mirada, se me antoja que es un campo con medidas reglamentarias, donde hay juegos de vez en vez y los espectadores se recuestan en la sombra de los árboles que son como el límite del campo de juego. Ahora, por favor, te pido que agucés la mirada y tomés tus ojos de las manos y los llevés casi al fondo, ahora el pie de las colinas de enfrente y veás dos tribunas (que en ese momento estaban vacías, pero que deben llenarse cuando hay partido, cuando hay “jugada”). ¿Ya viste el par de tribunas? Muy bien hechas, lindas. Bueno, pues al pie de esas tribunas está otra cancha de fútbol, sin duda que también reglamentaria. Ah, imaginé la algarabía de la gente cuando está sentada ahí, tomando un refresco y una torta, mientras en la cancha los jugadores de dos equipos se disputan el balón y hacen todo lo posible por llegar a la portería contraria y meter ¡gol!, porque, todo mundo sabe que también el último minuto tiene sesenta segundos, como dijo el gran cronista deportivo. Muy cerca de esa cancha está la otra, una que pertenece a la Escuela Secundaria, cuyos estudiantes se presentan a las doce del día y salen en la tarde. Es una escuela atípica, porque ni es matutina ni vespertina. Me cuentan que antes funcionaba como vespertina, pero los estudiantes ya salían muy tarde (ya de noche) y esto implicaba un gran riesgo, porque la mayoría de chicos y chicas viven en comunidades cercanas, pero que en bicicleta o caminando están distantes. Ahora, los muchachos llegan con sol y se retiran con sol, esto ayuda a la seguridad. ¡Bien! Bueno, pues la escuela tiene una cancha de fútbol soccer. La mañana que estuvimos en La Independencia fuimos a la secundaria y como nos tocó la hora del receso vimos cómo muchos chicos echaban la cascarita, reafirmando un poco lo que digo: México es un país taquero y futbolero. Basta decir que todo mundo está ya entusiasmado por la proximidad del Mundial donde nuestro país será sede, junto a Estados Unidos de Norteamérica y Canadá. Entiendo que es la primera vez que un Mundial de Fútbol se realiza en tres países a la vez; pero también es digno de considerar que de los tres países sedes el más entrado con el tema es México. En USA impera el fútbol americano, la práctica del soccer es reciente, pero eso sí, como hay mucha paga, le invirtieron y ahora la selección mexicana se las ve verdes para vencer a los gringos. Digo que hay tanta paga que en un momento de la historia contrataron a grandes futbolistas (Pelé incluido) para que sus prestigios ayudaran a hacer popular este deporte. Llamó mi atención que desde El Mirador logré ver así, a vuelo de pájaro, un espacio de la cabecera municipal donde se ve tres canchas de fútbol. Ah, qué buenos encuentros deben darse ahí. ¡Tzatz Comitán!

viernes, 6 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON UNA NOTICIA SENSACIONAL

Querida Mariana: Dora Patricia Espinosa y yo fuimos a la Facultad de Ciencias Administrativas de la Benemérita UNACH. Fuimos la mañana del 5 de febrero, fecha donde se celebra la Promulgación de la Constitución. Fuimos porque se dio a conocer una noticia sensacional: del 24 al 28 de agosto de 2026 se celebrará en la ciudad capital de Chiapas la Convención Internacional UNACH (CIU 2026). Nuestra paisana, la Doctora Mary Carmen Vázquez, secretaria general de la UNACH, brindó un panorama general del acto; posteriormente la directora de la Escuela de Lenguas y la directora de la Facultad de Humanidades (mi facultad) puntualizaron los actos. Al final, el rector, Doctor Oswaldo Chacón Rojas, dio un saludo y explicó la importancia de la realización de la Convención Internacional UNACH. Todos los invitados de la sociedad comiteca estuvieron de acuerdo en felicitar a las autoridades universitarias por echarse este trompo a la uña, trompo que girará para fomentar la ciencia, la cultura y el desarrollo empresarial, que son los tres ejes del acto. A los asistentes nos ofrecieron una carpeta informativa donde está trazada la ruta. Ya dije que se celebrará del 24 al 28 de agosto de 2026, se espera una afluencia de doce mil personas y acudirán delegaciones de al menos diez países. ¿Viste lo que escribí? La representante de la barra de abogados comitecos definió el acto como un ¡eventazo! Sin duda, todo está perfectamente planificado, sin duda que será un éxito más de mi universidad. La Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba, será la invitada de honor. Cuando llegué a casa busqué algunos datos de la universidad invitada y encontré que fue fundada en 1952. ¿Mirás? Tiene una tradición académica de setenta y cuatro años. La Marta Abreu está considerado como el centro de educación superior más importante de la región central de Cuba. Ofrece 54 carreras, de las cuales 31 han sido evaluadas de excelencia. ¿Por qué se llama así la universidad cubana? El Internet cumplió su función y me dio los siguientes datos: Martha Abreu nació en 1845 y falleció en 1909, “fue una insigne patriota, filántropa y benefactora cubana”. ¡Genial! Honor a quien honor merece. La información agrega que financió obras esenciales como escuelas, asilos y el Teatro La Caridad, teatro donde actuó Caruso y la argentina-mexicana Libertad Lamarque. Ah, toda una gran historia. Pues todo esto y más es lo que ya comenzamos a vivir con esta noticia. Todo mundo reconoce la gran labor que realiza el Doctor Oswaldo al frente de la UNACH. Paty y yo tuvimos la oportunidad de saludar al rector en la Feria Internacional del Libro 2025, en Guadalajara, y lo saludamos la mañana del cinco de febrero. El 1 de julio se publicará el programa final y con ello iniciará el banderazo para la gran fecha del 24 de agosto, día que marcará la magna inauguración. Me dio gusto que en cuanto se sentó el Doctor Oswaldo en la mesa de honor lo vi abrir una servilleta con un pan compuesto y no evitó darle la mordida del antojo. La Doctora Mary Carmen reveló que ya están en pláticas con ponentes de gran nivel, lo que garantiza el nivel de excelencia de la Convención Internacional UNACH. El Doctor Oswaldo dijo que el “CIU 2026 será un hecho histórico para la Benemérita UNACH, la ciudad de Tuxtla Gutiérrez y el estado de Chiapas”. Su presencia en la Facultad de Ciencias Administrativas, Campus VIII Comitán, fue muestra del interés que él pone a cada acto que la universidad proyecta. En el aspecto cultural del CIU 2026 habrá conciertos de marimba, talleres de danza, exposiciones, muestras culturales, toquines de rock, presentación de un tenor, presentaciones de libros y una exposición titulada: “Los niños en la ciencia”. Posdata: y en el eje del Desarrollo Empresarial se llevará a cabo la Feria de Innovación Empresarial, con 25 stands en el Centro de Convenciones Dr. Manuel Velasco Suárez, quien fue el gobernador en los inicios de actividades de la UNACH. Fue una gran mañana, todo mundo salió fortalecido al apreciar el talento puesto al servicio de Chiapas. Se honra el lema de la UNACH: “Por la conciencia de la necesidad de servir”. ¡Bien! ¡Tzatz Comitán!

jueves, 5 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON CINE DE CALIDAD

Querida Mariana: ¿cómo se dice cuando el corazón está contento? ¿Se puede decir esa palabra simpática que es: Obnufecho? ¿Nunca has oído Obnufecho? Alondra Ruiseñor la decía frecuentemente cuando estaba alegre, es la mezcla de dos palabras conocidas: obnubilado y satisfecho. Si buscás en el diccionario verás que obnubilado se presta a confusión, porque se dice cuando alguien está desorientado, pero también se aplica al que anda enamorado. Alondra Ruiseñor la aplicaba en el último término, porque los enamorados andan como entre bosques llenos de nubes. Y, bueno, satisfecho no necesita mayor explicación, así que Obnufecho es como un enamoramiento casi perfecto. Pues cuando vi el cartel me sentí Obnufecho, al ciento por ciento. Pensé que es una de las grandes noticias con las que iniciamos el veinte veintiséis. ¿A qué me refiero? Angélica Altuzar Constantino, directora de Coneculta, vino a Comitán para anunciar que nuestro pueblo gozará de la 78ª Muestra Internacional de Cine. ¿Mirás lo que escribí? En nuestro pueblo, los cinéfilos podrán gozar de cinco películas que estuvieron en la programación oficial de la 78ª Muestra Internacional del Cine, que se proyectaron en las dos Cinetecas de la CDMX. Cuando nos conocimos te conté que yo, igual que vos, soy un apasionado cinéfilo; te conté que cuando viví en la capital del país a finales de los años setenta no me perdía la Muestra Internacional del Cine, que en aquel entonces proyectaban en la Cineteca Nacional que ya no existe, la que se quemó. “La Tierra de la gran promesa” era la película que se proyectaba la tarde del incendio de la Cineteca, en 1982. Ya te conté que Juan Villoro escribió una novela que aborda el tema, con el mismo título. La novelilla de Villoro es muy digna, muy leíble, disfrutable. Lo que quiero decir es que en los años setenta disfruté de las Muestras Internacionales del Cine. Compraba un abono para toda la Muestra y no faltaba un solo día. Ah, qué banquete tan espléndido. La gracia de la Muestra Internacional del Cine es que contiene algunas de las mejores películas del mundo, las que difícilmente entran a los circuitos comerciales. Por supuesto que no son cintas complacientes, muchas requieren un pitz de aplicación, son propuestas inteligentes, novedosas, incluso vanguardistas. Esto sucedía en los años setenta, cuando yo andaba por los veinte años de edad. Cuando salí de la CDMX (anteriormente Distrito Federal) esa magia se extravió y volví a enredarme con el cine comercial de todos los días. Ahora mi corazón está Obnufecho, porque me enteré que del 24 al 28 de febrero habrá buen cine en el pueblo; se exhibirán en el auditorio del Centro Cultural Rosario Castellanos cinco películas que integraron parte de la 78ª Muestra Internacional del Cine, que se exhibió en las Cinetecas Nacionales a finales del 2025. Las cintas programadas para exhibición en Comitán son producciones del 2024 y del 2025; es decir, están calientitas, recién salidas del comal donde se cocinan las mejores películas. Ya chequé la programación y la comparto con vos: “Ella y su hijo”, coproducción Irán, Francia; “Sueños (sexo-amor)”, de Noruega, que fue ganadora del Oso de Oro, en el Festival del Cine de Berlín; “O último azul”, de Brasil; “Un fantasma para servirte”, de Tailandia; y “Sirat: trance en desierto”, de España. Oh, la la. Tutto bene. Obnufecho. En los años setenta tuve que vivir en la CDMX para disfrutar la Muestra, treparme al Metro, comprar mi abono; ahora, en el bendito 2026 bastará con caminar unas cuadras, pagar treinta pesos y disfrutar de lo mejor del cine internacional. Posdata: qué buena noticia, qué buena iniciativa cultural. Los amantes del buen cine, como vos, no pueden perderse esta extraordinaria oportunidad. Entiendo que la programación es para personas con criterio bien formado. No vi cintas dirigidas a la niñez. Tal vez un día nos sorprendan con un ciclo de cine especial para pequeños, sería fantástico. Coneculta cumple así con su cometido de revitalizar la cultura en esta administración. Bien, muy bien. ¡Tzatz Comitán!

miércoles, 4 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN EQUIPO DE FÚTBOL

Querida Mariana: ¡mentira! No es un equipo de fútbol, aunque hay dos integrantes con playera deportiva y somos once los que estamos en la fotografía. Es una fotografía tomada en los años ochenta, en el Río Grande. Se aprecia la generosidad de los árboles y se distingue un pequeño riachuelo (todavía llevaba un poco de agua ese arroyo). No fuimos a jugar fútbol. ¡No! Fue una reunión de esas que se daban sin prepararlas. Un día viernes, al término de las clases, alguien aparecía con la genial idea de ir a tomar unas cervezas. Ese día decidimos ir al Río Grande. De inmediato sacamos los billetitos para comprar algo de botana y bebidas. Tal vez más bebidas que botanas. Por esto nadie tiene un chicharroncito en la mano, pero ¿qué tal los vasos y las cervezas? Dije que la fotografía es de los años ochenta, ahora me llegó un rayo de iluminación. ¿Y si es 1986? Esto justificaría las dos playeras verdes, playeras de la Selección Mexicana de Fútbol, que portan el profe de Español y el hijo de Ricardo. Digo que puede ser 1986, porque en ese año se realizó el Mundial de Fútbol en nuestro país. El Internet dice que el campeonato se efectuó del 31 de mayo al 29 de junio, así que es muy probable que esta fotografía haya sido tomada en los primeros días de junio, cuando México participó y alcanzó a llegar a cuartos de final donde fue eliminado por Alemania. Tal vez sea cierto lo que deduzco. Si no, ahí disculpás. Como ves, la foto fue tomada ya en la tarde, el sol se dispone a descansar, por esto envía sus rayos de oro con tal belleza que dora las frondas de esos árboles que han crecido a la orilla del río. Esta imagen era común en aquel tiempo. Entiendo que todavía sigue siéndolo, muchos amigos y parientes se ponen de acuerdo para la convivencia. Doña Lolita Albores contaba que en los años cincuenta del siglo pasado era costumbre de las familias caminar hasta el Río Grande, llevando canastas con comida tradicional, no faltaban los paquitos de frijol o de chorizo con huevo, las llamadas gallinas paseadas y una botellita de Comiteco para meterse un pitutazo al salir de la nadada, porque hubo un tiempo en que el lecho del río tuvo la bendición del agua y había lugares donde la gente se echaba clavados. Recordá que en una poza hubo un accidente y un nadador se ahogó. Hoy la gente se ahoga de polvo cuando alguien corre sobre la tierra. Mi memoria pishcul no encuentra el nombre del profe de Español. Me da pena, pero nada puedo hacer para remediarlo. Ojalá uno de tus compas sepa y cincele el nombre en una piedra para que no se olvide nunca más. Mientras tanto te compartiré los nombres de quienes estamos acá, en el orden clásico, de izquierda a derecha: Manolo Nucamendi Pulido, Francisco Roberto Aguilar Alfaro, Jorge Gómez Solís (el famoso Coordi, en ese momento), Francisco Rustrián Herrera, Jorge Gordillo Mandujano, Antonio López Hernández, José Hugo Campos Guillén, Ricardo de Jesús Aguilar y tu amigo. Pienso que para ese tiempo ya no le metía al traguito, porque acá me veo muy decente. Esto no quiere decir que los demás se vean indecentes, pero yo estoy muy bien vestidito, muy formalito, estas dos características no me acompañaban cuando ya había tomado algunos alcoholes; cuando ya estaba con dos o tres entre pecho y espalda tomaba la horma que acá tiene el Coordi. Un día pensé que ya debía ir de regreso y dejé de beber trago y, como consecuencia natural, también dejé de ir a reuniones. Hoy es casi imposible que me encontrés en una fotografía similar. Posdata: estas reuniones eran simpáticas, fomentaban la convivencia, ahí brillaba el talento de los grandes contadores de anécdotas, en la foto hay varios excelentes conversadores, geniales improvisadores. Quienes tienen la fortuna de conocerlos saben que hay mucha vida en cada testimonio, que son personas que viven con intensidad. Yo me pegaba y disfrutaba sus ocurrencias. Ya no. Por esto, cuando paso por la mesa de la Esquina de Belisario y veo al grupo de amigos que se divierten pienso que ellos se llenan de vida. A todos los veo llegar día a día con puntualidad para tomar un refresco o un café (nada de trago, cuando menos ahí) y gozar de la comunión en comunidad. Bien por ellos. Bien por todos los amigos que se reúnen para vivir la hermosa experiencia de la convivencia. ¡Tzatz Comitán!

martes, 3 de febrero de 2026

TARDE EN UNA POSADA

Vi al hombre, acodado en el pretil del pasillo. ¿Tercer o cuarto piso? El edificio era muy alto. Yo estaba en el patio central. En el último piso había un domo que permitía el paso de la luz. ¿Puedo decir que el edificio tenía la misma estructura de las casas comitecas antiguas? Las casas de mi pueblo, las de mitad del siglo XX, tenían un patio central rodeado por corredores. Este edificio, donde estábamos el hombre y yo, tenía la misma disposición espacial. Claro, era de varios pisos, era una casa comiteca con un chorizal de niveles. La diferencia más visible era que cuando llovía no se mojaba el patio central, porque el domo lo impedía. En las casas comitecas entraba el sol y también la lluvia, pero bastaba colocarse en uno de los corredores para refugiarse de la lluvia. En los años sesenta del siglo XX nadie se protegía del sol. El clima de Comitán era templado y el sol era afectuoso, acariciador. Vi al hombre. Conté los niveles: uno, dos, tres. Sí, el hombre estaba acodado en el pretil del tercer piso. Seguí contando: cuatro, cinco, seis. Seis niveles tenía el edificio. No estaba pintado. Todo el terminado era martelinado, digamos que el cemento estaba en bruto. Esta textura daba una sensación agradable. En el centro del patio había una fuente rodeada con macetas de barro y buganvilias. Cada piso tenía más macetas con buganvilias, ancladas a los pilares. La vista era bella. El hombre estaba acodado, tenía las manos unidas, vestía una playera color morado. Desde donde yo estaba vi que casi no tenía cabello, su cabeza era como un reflector, o más bien como un espejo cóncavo que reflejaba los rayos dóciles del domo. Yo vi al hombre desde el principio, pero él no me vio para nada. Su mirada estaba dirigida hacia el horizonte, rebotaba en el pasillo de enfrente. Busqué si había más personas en el edificio y no vi a nadie más. Podía decirse que en el amplísimo sitio sólo estábamos él y yo. Él viendo hacia el frente indefinido, con la mirada como extraviada, como si fuese un navío bogando en el mar del aire, y yo, viéndolo a él, preguntándome si él era huésped regular de esa pensión o tal vez era un visitante ocasional. Pensé que la pensión era agradable, sobria, decente. Pero, parecía casi vacía. Busqué en otros pisos y en los corredores alguna presencia humana. ¡Ninguna! Sólo estábamos el hombre del tercer piso, quien seguía en su mundo, sin ver hacia otro lado que no fuera lo de enfrente. Pensé que sólo él y yo habíamos coincidido en ese espacio y en ese lugar, así que, contra mi carácter, decidí saludarlo, desde abajo lo vi y dije, en voz alta: “Buen día”. “Buen día”, escuché como respuesta, una chica se asomó en una puerta de una recámara del primer piso. Me sorprendió. Ella se acercó y preguntó a quién había saludado. Sin señalar, dije que había saludado al hombre del tercer piso. “Ay, padre, ¿usted también vio al fantasma del viejo asesino? Ahora no hay más gente que usted y yo”. Volvió a reír y se metió a la recámara. Un aroma de humedad pareció brotar de ese cuarto. Miré hacia arriba, el hombre seguía inmovible. Decidí, contra mi carácter, subir para saludarlo. Busqué la escalera, me ayudé con el pasamanos de hierro. Al llegar al tercer descanso lo vi de espaldas. Era un hombre con un cuerpo modelado en un gimnasio, la playera la llenaba con una espalda musculosa. Tosí tantito, él no volvió la mirada. Me acerqué y lo saludé. Él dijo: “Lo oí decir buen día, ¿a quién saludó?” Le dije que lo había saludado a él, pero que una chica había respondido allá abajo. El hombre dejó su rostro de piedra, sonrió y dijo: “Ay, padre, ¿usted también vio el fantasma de la loca? Ahora no hay más gente que usted y yo”.