sábado, 8 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON LO MEJOR DE JULIO DE 2026

Querida Mariana: hay instantes que son como una epifanía. Los seres humanos debemos estar pendientes de esos mínimos actos que son grandiosos. Hay muchas personas que tienen la capacidad para hallar el misterio de iniciación en cada acto de la vida; hay personas a quienes les cuesta más recibir la bendición del día a día, del instante. En julio de 2026 estuve en la mesa de honor de la ceremonia de fin de cursos del Colegio Mariano N. Ruiz. Estuve muy agradecido con la vida, porque es estimulante ver los rostros de niños y de muchachos que concluyen un periodo escolar. Los familiares y amigos celebran esos logros y nosotros, los maestros, pedimos a la naturaleza que su talento, capacidad y entusiasmo los lleve a cumplir los deseos, los sueños. Siempre tengo mi cara de piedra, pero en este tipo de actos mi rostro se abre como flor y sonríe, satisfecho por la oportunidad de felicitar a los graduandos, el acto es dar el documento y desear felicidades. Los chicos y chicas se retiran con sus padrinos y es como cuando el aire sigue su senda infinita. Todos deseamos a los chicos y chicas que vuelen como papalotes, que su vuelo sea altísimo, que logren conquistar las cimas. En este año tuve la alegría de escuchar el nombre de una de mis nietecitas y la vi pasar a la mesa de honor, dar la mano a todos los integrantes, recibir su documento de término del ciclo de primaria (ya de primaria, Dios mío, ¡cómo ha crecido, en tamaño físico, en su intelecto y en gracia divina!). Yo estaba sentado al lado de su tío Mario, así que cuando nos saludó, su papá (quien estaba en una esquina del escenario) hizo favor de tomar esta foto que te comparto, que comparto sólo con vos, porque es momento muy íntimo (dejamos el protocolo de un lado, abandonamos la mesa de honor y aprovechamos estar cerca de ella en un momento tan emotivo). Mi Ale es una de mis nietecitas consentidas, es la flor más hermosa del jardín de mis afectos, ella siempre es muy generosa en su cariño hacia mí, lo es al grado que siempre me dice “abuelito chingón”. ¿Mirás? Ella es muy mexicana, sabe que el término es sinónimo de grandeza, por eso siempre procuro estar a la altura de su corazón. Siempre que me dice ¡abuelito chingón! trepo a las nubes y sé que ella es un ser angelical. El día de su graduación estaba especialmente bella, su carita tenía la claridad de la hoja más solar del bosque. En el momento de estar a su lado, pensé que en los seis años de su educación primaria ella logró descifrar el alfabeto, hizo rodar cada letra para hallar la compañía ideal. El destino hizo que la conociera y que entre nosotros exista ahora un alfabeto especial, uno que sólo contiene palabras de cristal irrompible, con coreografías de pájaros, de hogar contemplativo. Mi tradicional señal con el dedo pulgar hacia arriba, más que nunca, simboliza éxito, presagia aleteos de fábula. Hoy alumbro el instante, prendo la lámpara del ángel y pido a la divinidad que siempre ilumine la senda que recorrerá. ¿Mirás que tiene una medalla colgada al pecho? Esa presea es el símbolo del promedio que obtuvo durante su educación, mi nietecita es ¡niña de diez!, es mano que bendice el agua que toca, es la manta que da cobijo, es la montaña que acuna los amaneceres. Es mi privilegio, ¡cómo no! La respiración del mundo me permite tener nietecitas que diluyen el invierno de mi edad. Mi nietecita consentida es el eco de los labios de la naturaleza más pródiga, la que no tiene puertas, la que deja que el viento sea un grillo afectuoso. Posdata: ¿qué le deseo a mi nietecita amada? Que su vida sólo contenga letras afables, que los fragmentos siempre sean un Todo, y que el Todo sea el río de aguas limpias y tranquilas. Deseo que el pan nuestro de cada día sea la posibilidad del encuentro y de la generosidad, que las islas del mundo se conviertan en continentes y que los mares sean la eterna sonrisa de delfines brincando la cuerda del agua. ¡Felicidades por siempre! ¡Tzatz Comitán!

viernes, 7 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON SESENTA Y MÁS

Querida Mariana: el domingo jugaron los seleccionados de fútbol de sesenta y más que ganaron el nacional. Fui al estadio, los vi jugar, ganaron el partido contra su similar de San Cristóbal. Los comitecos metieron tres goles. Lo dije apresurado, un poco con la enjundia que ellos impusieron en el partido. Dije que fui a ver a los jugadores de sesenta y más. Los vi jugar en forma armoniosa, comenté que jugaron limpio, casi no hubo faltas en el partido. Digo esto, porque vi algunos partidos del Mundial 2026, en la televisión y vi a los jugadores jugar sucio, tacleando al rival como si jugaran fútbol americano y no soccer. El jueves estuve con mis amigos de toda la vida (en Tío Javi), ya somos también de esa generación que se llama sesenta y más, igual que los futbolistas también nosotros jugamos en forma armoniosa, en forma limpia. ¿Será que la edad impone el respeto y privilegia la convivencia? Fue el jueves, pero pudo ser cualquier tarde. Los cuatro amigos, Roge, Javier, Quique y yo vivimos en el pueblo, en el pueblo donde nacimos, donde crecimos, donde la conocencia se dio, la amistad viene de muy lejos, en el tiempo, pero muy cerca en el afecto. Nos conocimos en los años sesenta. ¿Mirás lo que digo? Si le echamos pluma podemos afirmar que llevamos siendo amigos más de seis décadas, ¿sabés lo que eso significa? Pudo ser cualquier tarde cuando nos conocimos. Desde entonces hemos formado una selección con jugadores que nunca están en la banca, que siempre están en el juego de la vida, acompañándose, a veces alguien juega de extremo o de portero o le toca anotar los goles. Comenzamos siendo chavales, en juegos improvisados en la calle, hoy ya somos profesionales en las canchas de la vida. Acá seguimos, a veces alguna mala jugada nos hace fallar el gol; a veces, una mala entrada nos provoca alguna lesión (por fortuna, todas sin consecuencias mayores). Nadie jamás ha cambiado la playera, seguimos siendo fieles a la que nos pusimos un día que formamos la palomilla, el día que inventamos el alfabeto “JAPE” y que utilizábamos para comunicarnos y nadie más descifrara los símbolos. El alfabeto se llamó así porque reunía las iniciales de los cuatro convidados: Javier, Alejandro, Pedro y Enrique (en esta fotografía no está Pedro, él radica en Tuxtla y ahora nos vemos muy de vez en vez, pero sabemos que él sigue con la playera bien puesta). ¿Soñamos alguna vez con ser un deportista famoso? Tal vez Roge, porque él jugó fútbol soccer en forma más que digna, llegó a ser seleccionado de Comitán y, entiendo, también llegó a jugar con la selección de San Cristóbal, cuando estudió en aquella ciudad. Tal vez Quique, porque él siempre jugó tenis y tenis de mesa (una vez, siendo estudiante de la UAM-Azcapotzalco llegó al departamento y nos mostró un trofeo que había ganado en lo que nosotros llamábamos ping-pong). Sabés que la plática es como un partido, donde el balón va de un lado a otro, a veces alguien hace un drible que maravilla, a veces es un simple pase lateral (el papá de Roge, Don Rogerio Román Armendáriz nos invitaba a ver los partidos de fútbol en su casa, en una televisión en blanco y negro, él era un gran aficionado, se emocionaba, de pronto lo veía pararse y gritar: “¡vertical, vertical!”, como si fuera entrenador pedía que el jugador no diera pases laterales, sino que jugara lanzando el balón hacia adelante, hacia donde estaba la portería, en donde se podía dar la jugada que terminara en gol). Nosotros, hombres de sesenta y más, ya no hacemos muchos pases verticales, nos divertimos en pases laterales y en muchas ocasiones enviamos el balón hacia atrás, donde están las historias comunes que vivimos en el pasado, bien en la adolescencia en Comitán o cuando fuimos estudiantes en la gran Ciudad de México y entonces aparecen los nombres de otros integrantes de la palomilla que ya no están con nosotros, que no sabemos bien a bien en dónde están jugando a las escondidas con nosotros, no sabemos si se escondieron en el ropero (Memo, Miguel y Jorge) o están en el sitio de la casa y no regresan porque están entretenidos cortando frutas o porque ellos platican galán de tantas y tantas aventuras que juntos vivimos. Posdata: los seleccionados de Comitán siguen jugando, tienen sesenta y más y con esta edad se atrevieron a obtener el campeonato nacional; nosotros andamos en las mismas, tenemos sesenta y más, pero nos reunimos de vez en vez y con el mismo entusiasmo nos pasamos el balón de la convivencia, ya le encontramos el gusto a la vida, sabemos que nuestra playera es la que está pegada a nuestro corazón, las camisas que todos nos ponemos en otras ocasiones son las del protocolo social, pero la esencia es la que se concentra cuando los de la palomilla nos encontramos y nos molestamos y nos abrazamos y se reafirman los cariños, ahí está la querencia. ¡Tzatz Comitán!

jueves, 6 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN DÍA EXCEPCIONAL (tercera y última parte)

Querida Mariana: y llegué al podio. El salón estaba lleno de amigas y amigos comitecos, en cada mesa había funcionarios de gobierno. A Dora Patricia le tocó sentarse donde estuvo la directora de Coneculta. Saqué mis lentes y mi tarjetita (revisé bien que fuera la del mensaje, qué bochorno sacar la del mandado). Respiré, dediqué la lectura a la memoria de mi papá, a la memoria de mi mamacita y comencé a leer. No tuve problema en la lectura, he hecho este tipo de lecturas en decenas de ocasiones. ¿Qué falló? Bueno, la garganta no estaba al ciento por ciento, así que en un momento de la lectura apareció un gallito y luego otro, pero no le hice caso, había abusado de mi garganta, olvidé que ya no era el joven que gritaba en el estadio mil y una veces, remojada la garganta con un vaso de cerveza helada. Te paso copia de mi mensaje, por fortuna, así escrito, la lectura va sin gallos: “Buena tarde. En nombre del gobernador de Chiapas doy a ustedes la más cordial bienvenida; asimismo, en nombre de cada uno de ustedes doy la cordial bienvenida a nuestro gobernador, el querido y admirado paisano Dr. Eduardo Ramírez Aguilar (acá hubo aplausos de toda la concurrencia). “El texto de la invitación es puntual, fuimos convocados a este Encuentro Comiteco para escuchar acerca de las inversiones y nuevos proyectos que el gobierno estatal realiza en nuestro querido Comitán. Sin duda que es un privilegio estar en esta reunión. “Los seres humanos tenemos sueños y deseos; los pueblos, que están conformados por personas, de igual manera sueñan y desean. ¿Qué deseamos los comitecos y las comitecas? Aspiramos a vivir en un pueblo digno, que esté a la altura de la grandeza de su herencia. La mayoría de habitantes de esta región es gente honesta, trabajadora, inteligente, creativa. En unión podemos lograr el crecimiento de nuestra sociedad. “El gobernador nos viene a decir qué está haciendo, él ama a nuestro pueblo, ya dijo que nada regateará a Comitán. Él hace su parte (acá hubo aplausos de toda la concurrencia y repetí la frase). Él hace su parte. Pregunto: ¿qué hacemos nosotros? “Comitán sueña con ser un pueblo donde su niñez, juventud y personas mayores puedan desarrollarse en un entorno seguro y pleno. Los habitantes de este pueblo tenemos una profunda tradición cultural, es necesario pulir ese brillo. “Los países más desarrollados del mundo invierten en cultura, porque los productos culturales, además de enriquecer el espíritu aportan un buen porcentaje del producto interno bruto. Hay que seguir invirtiendo en cultura, por el bien de todos, por el bien de Comitán, por el bien de Chiapas. ¡Bienvenidos! ¡Salud!” Bajé, caminé por el mismo pasillo, volví a abrazar al secretario de salud, él algo me dijo, lo vi sonreír, me dirigí a la mesa, pensé: “¿saludo al gobernador, le doy la mano? No, está comiendo, así que cuando llegué frente a la mesa, desde lejos, pero cerca, lo abracé a la distancia, él respondió con el mismo movimiento y supe que nos habíamos abrazado. Me senté en mi lugar, tomé un poco de agua y esperé la continuación del protocolo. Presentación de un vídeo con las acciones realizadas por el gobierno del estado, luego llamaron a César Robles; a Maribel Del Ángel Ostos; y al licenciado Mendizábal. Al término, los maestros de ceremonia pidieron que si alguien deseaba hablar levantara la mano. Nadie, pero pronto asomó una manita. El doctor Abarca, doctor en derecho, mi compañero de mesa dijo: “bastaba uno, ahora la mazorca se desgranará” y así fue, siguió otro, luego otra, uno más y más, hasta que los maestros de ceremonia dijeron: dos más, participó el gran fotógrafo Frankof, de Tata Lampo, abogó por la cultura, por un festival de jazz que sea el mejor del sureste, dijo que ya hubo una edición que fue muy exitosa (el fotógrafo Augusto Mandujano y la regidora Silvia Ramírez fueron determinantes para ese logro). El gobernador anotaba en un papel, cuando le tocó participar pidió el papel, comenzó a leer, en un momento titubeó, dijo que ya no entendía ni su propia letra (todo mundo rio), pero al final lo logró, a cada punto anotado dio respuesta, cada vez que palomeaba una petición ¡todo mundo lo celebraba! Desde la mesa, el gobernador había dicho que este ejercicio había sido para escuchar al pueblo. El arquitecto Trujillo dijo que un grupo de chicos y chicas habían obtenido primeros lugares nacionales en tenis de mesa, así que el gobernador prometió la construcción de un espacio para estos jóvenes; lo mismo ocurrió con la petición de un espacio especial para gente con autismo; el colegio de arquitectos presentó el proyecto de renovación del bulevar y fue aprobado, siempre y cuando haya consenso de la sociedad. El gobernador pidió a la directora de Coneculta que se reuniera con los creadores que estaban en el acto y diera cauce a las propuestas, que lo hiciera sin regateos. Hubo una gran ovación. Todo fue una gran fiesta. El gobernador dijo que hará actos similares en San Cristóbal, Tapachula y otras regiones. Al final, la ovación fue magnánima, en consonancia con la respuesta del gobernador a las peticiones. La gente se reunió con él. Busqué al secretario de salud para despedirme. Imposible. Él también fue acaparado por las personas, así que salimos del recinto, en la puerta dos chicas nos dieron un obsequio y César Robles me preguntó si teníamos cómo volver al centro del pueblo, dije que no, subimos a su elegante automóvil y platicamos del tiempo cuando fuimos estudiantes en la CDMX. Dora Patricia y yo bajamos en la oficina, César se despidió y nosotros fuimos por las cosas, Dora Patricia fue a su casa en Cajcam y yo a mi casa en el barrio de Guadalupe. Posdata: fue un gran ejercicio cívico. Todo muy alegre, muy comiteco, guateque de primera. El gobernador estuvo en su tierra, estaba contento. Todo mundo estuvo contento, el pueblo ya estaba de fiesta, por el cumpleaños del santo patrono, santo Domingo. ¡Tzatz Comitán!

miércoles, 5 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN DÍA EXCEPCIONAL (segunda parte, de tres)

Querida Mariana: ya dije que el título de esta carta no es gratuito, fue un día redondo. Te cuento lo que viví en forma personal, una tarde recibí una llamada, pero no contesté porque el número no lo tenía registrado, pero luego enviaron un mensaje, era de la oficina del gobernador, con una invitación para llegar al acto del que hablo. Agradecí la amabilidad, respondí, luego piqué en el archivo y hallé una bonita imagen del templo de Santo Domingo donde había el siguiente texto: “Acompáñame y platiquemos sobre las inversiones y nuevos proyectos que estamos realizando en nuestro querido Comitán. Eduardo Ramírez Aguilar, gobernador constitucional del estado de Chiapas. Sábado 1 de agosto. 14:00 hrs. Salón Plaza Comitán…” y luego la dirección del salón. Pensé: el sábado también será el desfile de carros alegóricos. Fue un flashazo y lo olvidé. Al siguiente día, recibí una llamada de la misma oficina (ahora sí tenía el nombre del lugar donde llamaban), contesté y alguien muy amable no sólo me invitaba a acudir al acto sino que la extendía a algo inesperado: que diera el mensaje de bienvenida, en nombre del gobernador del estado de Chiapas. Cuando terminé de oír dije que sí, que era un honor, pero que si no había inconveniente en que el mensaje fuera breve, como siempre lo hago. La señorita me dijo que no, que lo que dispusiera estaba bien y que si podía confirmar mi participación, dije que sí. Se despidió diciendo que si necesitaba algún otro dato llamara. En ese momento agarré una de las tarjetitas que siempre llevo en la bolsa de la camisa y con letra pequeña, pero legible comencé a escribir lo que diría. Le di vuelta a la tarjetita y llené el espacio. Seis parrafitos bien distribuidos. Lo leí. Me pareció bien. Activé el cronómetro: dos minutos y medio. ¡Perfecto!, dije. Tomé la tarjetita y la agregué al bonche que llevo siempre. El siguiente día fue el de la convocatoria. Recibí un mensaje en el celular, debía ir a San Sebastián, a la librería “La rueda del hambriento”, ahí estaban las invitaciones impresas, para mí y para Dora Patricia. Si no llevábamos dichos tarjetones no nos dejarían entrar al salón. Como a las diez y media le dije a Dora Patricia que bajáramos, pasé a que le dieran una boleada a los zapatos y caminamos. Mucha gente ya estaba en las banquetas, en sillas o parados, con parasoles para cubrirse (en los balcones de una casa que es propiedad del Colegio Mariano N. Ruiz, estaba la maestra Lucy y la maestra Fanny). El ambiente era de fiesta, los carros alegóricos ya estaban listos para iniciar. Dora Patricia y yo bajamos, en cada carro yo aplaudía y gritaba: “¡bravo, bravo!”. Gritaba a las personas que estaban en los carros, gritaba a los grupos de batucadas, de bandas: ¡bravo, bravo! Aplaudía. Era día de fiesta. Llegamos a la librería, recogimos las invitaciones y subimos donde estaba la bulla. Dora Patricia me dijo que era mucho jolgorio, así que buscamos una avenida paralela, todo fue calma. Ahí me di cuenta que había lastimado mi garganta con tanto grito. Me alarmé tantito. Dios mío, dos horas después tenía la encomienda de dar el mensaje de bienvenida en nombre del gobernador. Fuimos al restaurante 1813, pedimos dos ensaladas para comer y un botecito de miel para ver si lograba aliviar tantito a mi garganta. Comimos. Le pregunté la hora a Alexa: “es la una y media”. Salimos de la oficina echo la mocha y subimos a un taxi. Entonces volví a recordar que el desfile era el mismo día. El tráfico era un verdadero caos, el taxista, conductor experto, buscó la ruta más accesible, pero todo era un verdadero maremágnum. Los conductores conducían molestos. Hubo un momento que el taxista, al encontrar una calle cerrada por arreglos, dijo: bajen, caminen y dos cuadras más adelante encontrarán una ruta menos complicada. Como si estuviéramos en el último barco decidimos hundirnos en él y dijimos que siguiera. Ya no estaba Alexa, pero Dora Patricia me dijo que ya eran las dos con diez. Pensé: estos actos nunca comienzan a la hora anunciada, me fui conformando. Llegamos casi casi a las dos y media, uf, en la entrada al salón había una gran fila. A mí esa fila no me molestó, al contrario, me consoló, el acto no había comenzado. Vi en la fila a mi amigo Arnulfo Cordero, a su hijo Mauricio y a José Valenti. Fui a saludarlos, platiqué un rato con ellos, también saludé a la chef Karla, de 1813. Saludé a otros amigos, el doctor Hurtado fue muy cordial, la fila seguía avanzando. Alguien de gobierno dijo que la fila se hiciera para un lado, el gobernador estaba por llegar, también nosotros estábamos por llegar a la entrada del salón. Alguien se acercó a mí y preguntó si yo era quien soy, dije que sí, él nos condujo a la entrada, por indicaciones de la Maestra Angélica Altuzar, la directora de Coneculta. Entramos, le agradecí a la directora de Coneculta el acompañamiento, me llevó hasta una mesa donde había un personalizador con mi nombre, me dijo que ahí me tocaba y llevó a Dora Patricia a otra mesa. Como el acto aún no iniciaba fui a mesas donde identifiqué a amigos, fui a saludarlos. Uh, saludé a muchos. Mientras, pensaba en el estado de mi garganta. Tomé un “halls” para refrescarla tantito. En eso anunciaron la llegada del gobernador del estado de Chiapas, acompañado por su esposa Doña Sofi, regresé a mi lugar, por ahí pasó el gobernador, saludó a los de la mesa, me vio: “Molinari” dijo, yo dije “gobernador” y nos dimos la mano. El gobernador saludó a más gente con el brazo extendido, se sentaron, en ese momento caí en la cuenta que yo estaba sentado en la misma mesa del gobernador, al lado del doctor Abarca; de la doctora Pech; de Arnulfo Cordero; de la tía Tere Albores de Bermúdez; del ingeniero Gordillo, director de Sur Divers; y de la licenciada Quintero. Posdata: una licenciada me indicó que Paquito Ruiz Vera indicaría a qué hora subiría al podio para el mensaje. En una mesa de enfrente vi al secretario de salud, mi ex jefe, el Maestro Luis Ignacio Avendaño, a quien admiro y quiero, así que decidí pararme y saludarlo antes de subir al podio. Así lo hice, él estaba sentado, ya comiendo, llegué por detrás, lo abracé y le manifesté mi cariño. En eso anunciaron mi nombre, el secretario de salud dijo: “va, maestro”, y fui. ¡Tzatz Comitán!

martes, 4 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN DÍA EXCEPCIONAL (primera parte, de tres)

Querida Mariana: no es un mero título, es la definición del día que vivió Comitán en el Encuentro Comiteco, al que convocó gobierno del estado, el sábado 1 de agosto 2026, en el Salón Plaza Comitán, a las dos de la tarde. ¿Cuántas personas acudimos a la invitación? No sé bien, pero calculé que más de trescientas personas, distribuidas en mesas de diez comensales para la comida. En un espacio estuvo el templete para las participaciones ciudadanas y del gobernador y en otro espacio un templete donde estuvieron dos grupos musicales de relevancia en la ciudad: la marimba orquesta Águilas de Chiapas y el grupo Pambiche. Con esto que digo ya podés imaginar la alegría contagiosa, el salón estaba adornado con banderitas de colores, cómo no, era un gran guateque. Ya pasó el acto, por eso no antojaré tu gusto, pero sí quiero compartir cuál fue el menú que sirvieron y que degustaron todos (no me quedés viendo, nada comí, comí antes, como siempre, sólo pedí a un compa mesero un vaso de agua pura que me sirvió de inmediato, pero que rechacé porque estaba frío. Perdón, le dije, no pedí que fuera al tiempo. El mesero no se molestó, regresó un minuto después con un vaso de agua templada, que consumí poco a poco). Va copia del menú: PARA COMENZAR Butifarras comitecas Consomé de mollejas Ensalada rusa Queso crema y quesillo. AL CENTRO Lengua baldada Chilitos rellenos Costillitas fritas Salpicón tradicional Patitas en vinagre Tortaditas de plátano Olla podrida Enchiladas comitecas Frijoles refritos POSTRE Pay de chimbo tradicional BEBIDAS Coctelería de autor Tequila Whisky Aguas frescas Refrescos Los invitados disfrutaron los antojitos, las bebidas y la buena música, excelente interpretación de la marimba internacional y del grupo Pambiche. Hubo un instante que me paré frente a los artistas y, como si estuviera solo en el salón, recibí lo que ellos regalaron a la audiencia, vi la maestría de todos los ejecutantes (por ahí estaba mi admirada Stephany, gran cantante, dándole al trombón). Recordé, a la hora que tocó Pambiche, un concierto con el grupo de rock Chicago, por el sonido de los metales. Al lado mío estaba alguien de la avanzada del gobernador que tenía el encargo de ver que la música estuviera al ciento por ciento, por ratos parecía dirigir a Pambiche desde el piso, movía las manos y un aparato de comunicación que tenía en la mano derecha. Recordé a un querido personaje comiteco, quien, en los años setenta, en el Club de Leones, cuando ya había tomado unos dos pitutazos de trago se paraba frente a la marimba orquesta y dirigía, era su gusto, tal vez soñaba que estaba en una gran sala de concierto y era un Dudamel cualquiera, aunque en ese tiempo Dudamel no había nacido todavía. Posdata: las palabras, como siempre, no alcanzan a describir todo el ambiente. Todo mundo vestido en forma casual, pero impecable, las mujeres muy guapas y los hombres bien portaditos (Dios mío, el único que llevaba traje, el gris de rayitas, era yo. ¿Por qué?, en la continuación te digo). ¡Tzatz Comitán!

lunes, 3 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON NUEVA YORK

Querida Mariana: una de las imágenes más conocidas en Occidente es la que define a Nueva York. ¿Imagotipo se llama? I love New York (el love -amor- está representado con un corazón rojísimo). Donde aparece la imagen todo mundo traduce: amo a Nueva York, aunque no todo mundo ame a dicha ciudad. Los izquierdistas, quienes odian todo lo que está relacionado con USA, también traducen así la frase. No quisieran, pero el subconsciente les dice que aman a NY. Desde mi posición de simple mortal veo dos elementos sustanciales: una imagen muy bien diseñada y un constante bombardeo publicitario. Parece que la conjunción de estos dos elementos es esencial para posicionar en la mente de la gente el mensaje que se desea enviar. De esto saben muy bien los publicistas. La repetición es esencial, que el mensaje siempre aparezca. Ya hemos platicado que el éxito del refresco Coca Cola es ese, precisamente, en cualquier esquina te topás con la imagen publicitaria del refresco. Millones de personas lo consumen a pesar de saber que es dañino para la salud. De esto sabían muy bien algunos de mis amigos de adolescencia. Al principio recibían negativas de las chicas que pretendían, pero ellos eran tercos, se sobreponían al rechazo inicial y después de varios intentos lograban que las chicas que deseaban terminaran diciéndoles sí, sí quiero ser tu novia. Pienso que, en México, en Chiapas, en Comitán, hay diseñadores con gran capacidad, pero parece que los gobiernos no tienen gente que reconozca el talento, porque no hay un imagotipo (¿así se dice?) que condense la belleza de estas tierras. Pienso que es un acierto que la Ciudad de México haya logrado sintetizar su nombre en cuatro letras CDMX, sólo falta un pequeño pasito para hacer de la ciudad una marca. ¿Y Chiapas? ¿Y Comitán? Hay frases que resumen la riqueza de los pueblos, pero son frases y las mentes de las personas perciben con más facilidad los logotipos y los imagotipos. Basta ver las imágenes que representan a las grandes empresas. La moda va de la mano con las grandes imágenes. Basta ver el imagotipo de Nike, ahora le basta una palomita para que todo mundo sepa de qué se trata. ¿Tenés una palomita en el frente de tu cachucha? Todo mundo sabe que tenés una gorra de prestigio, sos chica VIP. Si mencionás VIP también medio mundo sabe que sos very important people. En Comitán y en Chiapas han logrado frases que sintetizan el potencial, pero esto no es suficiente. Yo, que soy amante de las palabras, reconozco que un imagotipo llega con más intensidad a la mente de las personas. Ya di el ejemplo de I love NY. Cuando la veo (cuando la leo), de inmediato aparece en mi mente varias imágenes de esa gran ciudad, muchas que he pepenado de la literatura y otras (muchas) de imágenes cinematográficas (sobre todo, escenas de películas de Woody Allen, un amante de la gran manzana). Imágenes del Bronx, del puente de Brooklyn, la Estatua de La Libertad, el Empire State, Central Park y demás vainas urbanas. Caray, olvidaba el MoMa y el Guggenheim, este museo fue diseñado por el gran arquitecto Frank Lloyd Wright. Mientras escribo esta carta recibo fotografías de dos amigos que están de viaje en Nueva York. Sin duda que ellos traerán de recuerdos para sus compas un detallito de la gran manzana, llaveritos o tazas con el imagotipo que ya conocemos. ¿Qué lleva la gente como recuerdo de Chiapas, de Comitán? No hay algo que sea atractivo, todo es muy grande, muy bultoso, no hay imagen que sintetice la grandeza cultural de estas tierras. En las tres administraciones municipales del señor Fox la imagen representativa ha tenido a Belisario Domínguez como carta de presentación, y en la administración de Emmanuel Cordero la imagen fue Rosario Castellanos; es decir, ya se agotaron las imágenes de los más representativos personajes del pueblo. ¿Qué imagen usarán en la próxima administración? Hay gente muy talentosa que puede no sólo hacer una imagen representativa de la administración sino de todo Comitán, siguiendo el ejemplo de las grandes ciudades, como el caso mencionado de Nueva York. Exitosísimo por donde se le vea. Posdata: yo también amo a Nueva York, no me gustan las imágenes de sus enormísimos rascacielos, no me seducen las calles sucias donde los trenes pasan por encima, no me gustan sus hot dogs ni sus hamburguesas. Me seducen los museos que tiene, los grandes escritores que ahí nacieron y, por supuesto, todo lo que tiene que ver con Woody, amo las cintas de Allen, incluso las más bobas. ¡Tzatz Comitán!

domingo, 2 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN ACTO EMOTIVO

Querida Mariana: lo anti solemne se agradece mucho. Cuando la vida se pone traje y corbata pierde su encanto del día a día. El viernes 31 de julio de 2026 estuve en el Teatro de la Ciudad. Mi amigo Jorge Gómez me invitó muy temprano. “Llegá”, me dijo. Dentro de la programación de la feria de agosto 2026 estuvo el árbitro de fútbol, internacional: César Arturo Ramos, quien fue el árbitro en los partidos: Irán contra Nueva Zelanda y Escocia contra Brasil, del Mundial 2026. Sí, él estuvo en Comitán esa tarde, tarde, como ya lo dije y como debía ser: anti solemne, fue una tarde con teatro lleno, llenísimo, lleno de árbitros de muchas partes del estado de Chiapas y de otras partes de la república mexicana. Al principio estuvieron en el sitio de honor, el presidente Fox, César Arturo Ramos, el contador Isabel Macías (comisionado nacional del arbitraje), María Natividad Guillén Domínguez (presidenta del DIF local) y Missael Espinoza (el gran jugador de Las Chivas, a él lo reconocí de inmediato y me sentí bien, porque a pesar de no ser fan del fútbol sí he visto partidos donde me divierto con lo que el presidente Fox, como si fuera Juan Villoro, definió como el juego más practicado en todo el mundo). Reconocí a Misael y recordé que en un tiempo le fui a Las Chivas, llamaba mi atención que era el equipo mexicano que tenía únicamente jugadores nacidos en México, eso permitía dar oportunidad a los nuestros, así, cuando fuera necesario armar una selección, podía hacerse uso de esa cantera. Después del protocolo de presentaciones hizo uso de la palabra el presidente Fox y él, con su clásico carácter dicharachero, hizo que la sesión se volviera una gran fiesta. El público gozó los chascarrillos del presidente que comenzó asegurando que él ha sido fanático de este deporte y mencionó que no sólo aprendió disciplina sino también a echar trago, lo que despertó risas desternillantes entre los asistentes, el presidente agarró fuerza y terminó mencionando a algunos deportistas con sus apodos, porque, le explicó a César Arturo Ramos, que en Comitán todo mundo se conoce por apodo. La gente también agarró fuerza y comenzó a decir apodos de los asistentes. Cuando llegó el momento emotivo donde once comitecos, leyendas del arbitraje comiteco, subieron al escenario para recibir un reconocimiento, el presidente Fox dijo: “a ver, cómo es conocido él” y todo el público de la ciudad dijo: “Tieso” y al final el presidente Fox se sacó de la manga lo siguiente: “al que está sentado allá le dicen Messi, porque tiene Mes y medio que…” (ya no escuché bien, pero fue simpático el juego de palabras). Después del reconocimiento a los árbitros comitecos, llegó el momento de la participación del invitado especial, el gran árbitro internacional. Todo mundo reconoció su sencillez y buena disposición para la charla. Estar frente a uno de los grandes árbitros del mundo, con todo el conocimiento del mundo y gran experiencia de muchos partidos internacionales, sin duda que fue un acto relevante. Posdata: a la salida encontré a mi amigo Jorge y lo felicité, le dije que había sido un gran acto, que serviría mucho para todos los árbitros que asistieron a la clínica. Traer a este árbitro fue una gran iniciativa. Una sociedad avanza cuando cada una de las áreas de la vida tiene este tipo de alicientes. Y digo esto, porque los aficionados al fútbol también tendrán la oportunidad de presenciar un partido entre leyendas del fútbol nacional y del fútbol latinoamericano, todo dentro de los actos programados de la feria, dentro de la cartelera deportiva. Disfruté el acto, vi a la audiencia emocionada, contenta. En la foto que anexo están los árbitros locales que fueron reconocidos y los personajes que integraron el sitio de honor. El gran Misael es quien está al lado del presidente Fox. A ver si logro tomarme la foto de privilegio con el maravilloso futbolista. ¡Tzatz Comitán!

sábado, 1 de agosto de 2026

CARTA A MARIANA, CON LA IGLESIA GRANDE

Querida Mariana: varios amigos han compartido en redes sociales que ya quedó listo el arreglo del templo de Santo Domingo. Todos los fieles están contentos. Esto significa que pronto, muy pronto, estará listo para la celebración del día del santo. Las campanas volarán con gracia, como si fueran palomas, aletearán festejando el cumpleaños del santo patrono de Comitán. La fotografía que anexo la tomé el 29 de julio de 2026. Un día antes, muchas personas hicieron limpieza del piso, colocaron bancas. La compañía encargada del arreglo del techo colocó las lámparas originales (entiendo) y dio por terminado su contrato. Algunos trabajadores, sin duda, son católicos y le imprimieron un ánimo especial a su trabajo. Recordá aquella anécdota donde un señor, en la construcción de un templo, preguntó a un albañil qué hacía y él contestó que estaba levantando una pared, mientras otro albañil, muy orgulloso dijo: “estoy haciendo un templo”. Los albañiles que trabajaron en esta acción podrán decir orgullosos eso: construyeron el techo de la iglesia grande de Comitán, no “entejaron” cualquier casa, trabajaron en un edificio histórico y los creyentes pueden perfectamente decir: “le pusimos el techo a la casa de Dios”. ¡Nadita! En redes sociales alguien subió una foto diciendo que hasta Rafita había echado la mano para la limpieza. Rafita, todo mundo lo conoce en el pueblo, sufre un mínimo retraso mental, también contribuyó a la limpieza del templo; Rafita es un gran enamorado, a veces lo he visto obsequiar rosas a las chicas bonitas. Entré al templo y vi que, como dijo Lulú, el retablo aún no está colocado, por ahora hay una serie de andamios que le da una imagen especial, casi de escenografía surrealista. En la parte del frente colocaron una imagen de un cristo crucificado (no me creás, pero yo le encontré parecido a la imagen que está en el centro del altar del templo de El Calvario. El cabello lo vi diferente, pero la figura tiene mucha semejanza y lo que me hace pensar que sí es la imagen de aquel templo es la cruz que tiene un color verde con remates dorados. Y digo esto, porque parece que este cristo ha salido no sólo una vez de su nicho principal. Recordá que en el tiempo de la “quema de santos” hay crónicas de que dichas imágenes fueron llevadas a casas particulares y regresaron a su origen cuando el conflicto terminó. En fin, no es un detalle de relevancia, pero lo consigno por si es correcta mi apreciación. Los encargados de ambos templos deben saber bien la historia). Y hablo de imágenes, porque en la capilla anexa a la nave principal del templo de Santo Domingo encontré una maravillosa galería de pinturas que fueron realizadas por el gran artista comiteco: el maestro Güero, Javier Mandujano Solórzano, a petición de su primo el sacerdote Carlos J. Mandujano García. Hemos platicado que pronto Comitán celebrará los 500 años de la fundación del pueblo, por parte de los conquistadores españoles. Posteriormente llegaron los frailes, encargados de la conquista espiritual. En la fachada del templo existe una placa en bronce que recuerda la fecha en que llegaron los frailes dominicos a esta tierra y los nombres de los principales. Pues bueno, en la capilla, por ahora están colgados los cuadros que pintó el maestro Güero, donde se ven los retratos de algunos de estos frailes. Ah, es un tesoro visual, un documento maravilloso, que da cuenta de la historia de Comitán. Hemos dicho que un buen porcentaje de la población comiteca es católica; es decir, la semilla que sembraron estos frailes ¡prosperó! También hemos reconocido que ahora hay menos católicos que a mediados del siglo XX. Muchas personas pertenecen a otras religiones. Algo no encontraron en el catolicismo, algo encontraron en las otras religiones. Los retratos de estos frailes tienen la fecha: 20 de julio de 1956, fecha en que se celebró con fastos el IV centenario de la evangelización. Te he platicado que tuve el privilegio de conocer al padre Carlos, que fui cercano a él en el Colegio Mariano N. Ruiz, vi su capacidad de organización y su don de liderazgo, don que empleó para la celebración del Cuarto Centenario, donde el pueblo católico se movilizó como nunca antes se había visto. Por ejemplo, en uno de los retratos aparece Fray Melchor de Artiaga (sic), su rostro ve hacia arriba, tiene el corte de cabello con una pequeña aura alrededor de la cabeza totalmente calva, tiene un crucifijo de madera en la mano derecha y un libro en la izquierda. Esto da cuenta perfecta de cuáles fueron las armas que ellos emplearon para la campaña de evangelización. Todos los retratos tienen una franja en la parte inferior del cuadro, a manera de pergamino, donde se leen datos biográficos del personaje. En el caso que cuento dice que Fray Melchor fue integrante “del (de la) sagrado (sagrada) orden de predicadores. Fue el primer vicario de la naciente parroquia de Comitlán”. ¿Mirás? Se supone que el vicario es el ayudante del principal, el que, en caso de ausencia de éste, asume el mando. Es un buen dato, ¿no? Siguen los datos: Fray Melchor de Artiaga fue el que “fundó la Cofradía del Santísimo Rosario de la Virgen Nuestra Señora, el 8 de septiembre de 1561, poniendo así los cimientos de la devoción a la Santa Madre de Dios, de que Comitán ha sido ejemplo para todos sus hermanos”. Al final, el dato dice que el cuadro lo dedica el pueblo de Comitán, pero fue donado por el presbítero Carlos J. Mandujano. Posdata: sin duda que la paga para el artista salió de las limosnas. ¿De dónde más? Pronto la gente volverá a entrar al templo para las ceremonias. Así debe ser: lo de Dios en el templo de Dios y lo del César para éste. ¡Tzatz Comitán!

viernes, 31 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON AFICIONES

Querida Mariana: Chusy me preguntó: ¿qué vicio tengo? Hice un recuento y concluí que sólo tengo dos: la escritura y la lectura. Me sentí como si la vida me hubiese despojado de todos los demás. En mi juventud bebí trago a lo galán y fumé como chacuaco. Cuando Chusy se fue pensé que uno de los vicios que sigo conservando es ver películas. Leo a diario, escribo a diario y a diario veo películas, como si fueran mis sagrados alimentos, ¡lo son!, alimentan mi espíritu, lo nutren, le otorgan sentido a mi vida. ¿De verdad la lectura es un vicio que está en el mismo escalón del trago? Los expertos dicen que el chupe de chelas y alcohol, más que un vicio es una enfermedad. ¿Estoy enfermo de lectura, de escritura? Los ultra aficionados al fútbol ¿son viciosos? Las aficiones ¿pueden catalogarse como vicios? ¿Qué es un vicio? A ver, busco en un diccionario y encuentro que en una primera acepción es algo que va contra la moral establecida y provoca daños al cuerpo y al espíritu (trago, cigarro); pero en una quinta acepción cambia el concepto y puede aplicarse a algo que es adictivo y produce placer. ¡Cabal! Confirmo, tengo los vicios de la lectura, de la escritura y de ver películas, porque son tres sustancias adictivas que me producen el máximo placer, por encima de cualquier otro. La lectura, la escritura y ver películas no me provocan daño alguno, al contrario, ¡son vicios en la quinta acepción, jamás en la primera! Qué maravillosa manera de darle la vuelta a un concepto. Sí, soy un vicioso, porque tengo adicción, porque no puedo dejarlos. Dejé el trago y dejé el cigarro, porque comprendí que esos dos vicios minaban mi cuerpo y mi espíritu; en cambio mis tres vicios actuales son un derroche de luz para mi vida, son parte fundamental de mi vida, ¡son mi vida! ¿Dejarlos? Jamás. Los otros vicios me restaban vida, me empobrecían, me dañaban. Estos tres vicios actuales son como brújulas maravillosas en el camino. Ahora camino sin titubeos, soy feliz. Por fortuna son tres vicios solitarios, casi casi como el onanismo, por eso, a veces, al escribir digo que son chaquetas mentales. Ahora que escribí esto, querida mía, recordé que tengo otro maravilloso vicio: el del dibujo y la pintura, la libertad total. En la lectura debo seguir el orden de las palabras en la hoja, a la hora de ver películas, de igual manera, sigo la secuencia de imágenes, y a la hora de escribir (ahora lo hago) también las palabras se acomodan en forma ordenada a mis pensamientos, pero en la pintura, frente a la hoja en blanco, frente al lienzo, la primera pincelada o el primer trazo no tiene límite alguno, todo el soporte es como un universo intocado, que acepta lo que yo le diga, por eso repito lo que Abel Quezada, el gran caricaturista y pintor, dijo: ¡es la libertad total! Uno de los grandes disfrutes, por eso la niñez es feliz manchando hojas (junto con su ropa). Dichosos los pintores que son como Chagal, como Van Gogh, como el oaxaqueño Rubén Leyva. Ellos han hecho que sus pinceles vuelen, que, como colibríes, chupen todos los colores del universo. Ellos son niños hermosos, borrachos lindos, ebrios de tanta luz. Y como fiel vicioso, más que los resultados del Mundial de Fútbol 2026 y las figuras participantes, estoy pendiente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2026. Como bien sabés, Italia es el país invitado en este año. ¡Italia!, mi niña linda, tierra donde vivieron mis parientes mayores. Una mañana, mi bisabuelo Filipo, con mi abuelo Ángelo, tomaron un barco en Italia y llegaron a América. Hoy, la delegación italiana que participará en la FIL 2026 abordará un avión y en pocas horas estará en tierras mexicanas. Mis ancestros tardaron días, imagino las proezas que debieron vencer para cumplir el sueño. Filipo era un artesano del yeso, la tierra en donde vivía era un pueblo donde la mayoría se dedicaba al arte de la yesería. Muchos abandonaban temporalmente el pueblo para ir a vender sus obras y otros, los más osados, los más parientes de Marco Polo, trepaban a un barco y cruzaban el océano. De allá vinieron mis ancestros, de allá trajeron una semilla que tiene el aroma de la oliva. Vinieron del norte de Italia, de la zona más fértil, del cuello de la bota italiana. Posdata: el periodista del canal 11, Miguel de la Cruz, estuvo hace días en Italia, transmitió una probadita de aquel país, preparándonos para el encuentro que se dará en México. El año pasado, Barcelona fue la invitada de honor, el equipo de Arenilla tuvo el privilegio de estar en la FIL unos días, ahí saludamos a Miguel de la Cruz y a muchos más intelectuales, escritoras y escritores famosos. Fue, como comprenderás, un gran acto cultural. Lo disfrutamos, lo gozamos. Fue como presenciar un gran partido donde el gol siempre estuvo presente, donde el drible fue el pan de todos los días, donde todas las jugadas fueron brillantes, llenas de confeti. Doy gracias al universo por tener cuatro hermosos vicios, uno es el de la lectura. Que viva la FIL, encuentro de lectores y escritores. ¡Tzatz Comitán!

jueves, 30 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN LAMENTABLE DECESO

Querida Mariana: falleció nuestra vecina Doña Lesvia. Su casa está a media cuadra de la oficina de Arenilla. Hace pocos meses también falleció la maestra Dely, cuya casa está precisamente frente a la de Doña Lesvia. Medio Comitán conoció a Doña Lesvia o, como en mi caso, escuchó hablar de ella. Doña Lesvia es un personaje mítico de esta ciudad. Yo escuché hablar de ella desde niño, recordá que yo nací en 1957, en un Comitán donde la mayoría de personas nos conocíamos. Alguien, no sé quién, en una plática deslizó el nombre de Doña Lesvia. A mí me gustó el nombre, nunca había escuchado tal nombre. ¡Lesvia! En el pueblo había mujeres que se llamaban Carmelita, Caralampia, Sara, Toña, Elena, Maty, Juanita y demás, todos los días, en las pláticas de las señoras escuchaba estos nombres, pero jamás había escuchado el nombre de Lesvia. Se me quedó en la memoria. ¿La conocí alguna vez? Es probable. Parece que ella fue famosa por su relación en el mercado. ¿Tenía un puesto ahí? No lo sé, pero su historia se deslizaba de vez en vez. Ahora que falleció, me llevé una gran sorpresa. ¿Sabés cuándo nació? En 1917. ¡Dios bendito! Fue una mujer muy longeva, porque si le echamos lápiz andaba rondando los ciento nueve años, ¡ciento nueve años! Esto indica que fue una de las mujeres más longevas del pueblo. No me quedé con la duda, pregunté con el doctor Alfonzo y, en efecto, él corroboró lo que dije líneas arriba, Doña Lesvia tuvo un puesto en el mercado de Jesusito, que después se convirtió en el Centro de Convenciones (nunca que se sepa hubo una sola convención), recinto que era ocupado para fiestas y ceremonias de graduación. El edificio tiene un valor histórico y un valor arquitectónico indiscutibles, porque el techo tiene forma paraboloide y algunos expertos dicen que puede ser diseño del famoso arquitecto Candelas, pero la mera verdad es que no es un diseño muy funcional. El diseño original fue para el mercado, ahí, digo, Doña Lesvia fue muy conocida, por su carácter, por su temple de mujer fuerte. Tuve oportunidad de conocer el plano con la planta del mercado, su distribución era muy simpática, todos los puestos conformaban algo como un panal, llamaba la atención el diseño, pero, como digo, no era lo más práctico, porque la mayoría de mercados del mundo tienen una distribución de retícula, con pasillos donde se puede distribuir perfectamente los puestos. El mercado de Jesusito era como un laberinto, simpático, pero impráctico. Cuando se convirtió en Centro de Convenciones todo mundo se dio cuenta de la pésima acústica, las ceremonias de graduación no eran cómodas, porque el sonido se perdía en las bóvedas. Pero, además tiene otro inconveniente, es un captador infame del calor. Cuando el licenciado Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, actual secretario de salud de Chiapas, fue presidente municipal me honró con el nombramiento de director de cultura y la oficina se pasó a ese edificio, junto con otras direcciones del Ayuntamiento. Dos días después de haber inaugurado las oficinas, todos los directores nos pusimos de acuerdo y solicitamos al presidente nos proveyera de ventiladores, pucha, el calor de Arriaga y el calor de Tonalá son un simple juego ante la concentración de calor que se da en ese edificio, con muy poca ventilación. Así que el gran diseño del gran arquitecto Candelas no es óptimo. Muy bonitas las formas del techo, pero con serias deficiencias en su funcionamiento. Un día, las autoridades decidieron sacar a los mercaderes y se pasaron a la Central de Abasto, no sé si Doña Lesvia se pasó para allá. Fue famosa en el mercado de Jesusito. Volví a escuchar el nombre de Doña Lesvia cuando su familia sufrió un acontecimiento trágico, su hijo, que estudiaba el bachillerato, falleció en un viaje de prácticas que hizo con sus compañeros. El impacto, como es comprensible, fue devastador para ella. El nombre de Doña Lesvia volvió a escucharse en todo el pueblo, porque ella, para honrar la memoria de su hijo, colocó una serie de foquitos y sonidos de pajaritos en la tumba de su hijo, luces y sonidos que no tuvieron un instante de descanso. Los pajaritos sonaban noche y día. Todo mundo reconocía la tumba. Así se lograba el deseo de Doña Lesvia, que la memoria de su hijo no se perdiera en el tiempo, logró que fuera recordado en forma permanente, la gente entra al panteón, camina por la calzada principal y se topa con la tumba de su hijo y la historia aparece. Ahora, cuando se supo del lamentable deceso de Doña Lesvia, alguien en redes sociales dijo que ya va al encuentro de su hijo Aarón. Posdata: se murió una leyenda del pueblo. Doña Lesvia concitó muchas amistades. El día de su fallecimiento hubo mucha gente en su casa, porque ahí la velaron. El jueves 29 de julio de 2026, a las diez de la mañana salí de la oficina y escuché sonido de banda, vi que muchos vecinos salían a sus puertas y veían el cortejo fúnebre. Los restos de Doña Lesvia estaban en la carroza y eran acompañados por amigos, familiares y una banda. El sonido de la tuba sonaba como un silbato de barco, dando adiós a una gran mujer de Comitán. Descanse en paz doña Lesvia Cancino Ramos, quien, según la información de la Funeraria Figueroa, nació el 28 de noviembre de 1917 y falleció el 28 de julio de 2026. ¡Tzatz Comitán!

miércoles, 29 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON YERROS

Querida Mariana: debo confesar que admiro al escritor Juan Villoro, sobre todo me gustan sus crónicas. Desde que platiqué un ratito con él en San Cristóbal de Las Casas, he visto muchos podcasts donde habla de su obra, de otros escritores y de fútbol, además de otras vainas. Es un excelente conversador. El otro día, en esa ruta de hallazgos del Youtube encontré una charla que tuvo en TvUNAM, con la actriz Sofía Espinosa, ganadora del Ariel a mejor actriz en algún año del Señor. En el Internet encontré que el Ariel lo ganó con su personaje en la película Gloria, cinta con guion de Sabina Berman, que trata algo de la historia de la cantante Gloria Trevi, historia dramática que fue muy conocida. Me dispuse a disfrutar el programa de Villoro con Sofía. La dinámica del programa es que el invitado lleva libros que le hayan significado algo en su vida y el conductor o la conductora (Sofía, en este caso) leen los fragmentos seleccionados por el invitado. El podcast está disponible en Youtube, así que podés darle una vueltita. Ya te conté que en los años setenta, en la Ciudad de México, escuchaba dos estaciones de radio: La Pantera y Radio UNAM (que era mi universidad), en La Pantera escuchaba lo de moda, música pop; y en Radio UNAM conciertos con música clásica. Desde entonces y desde siempre pienso que en la UNAM se da la excelencia, académica y cultural, así que un programa en TvUNAM garantiza calidad. ¡Cómo no! Para muestra, la presencia de Juan Villoro. Digo pues que me dispuse a disfrutar el programa de Villoro con Sofía, sin tener mucho conocimiento del trabajo de la actriz, porque no recuerdo haber visto alguna cinta donde ella aparezca. El programa inició, vi a Sofía, muy sonriente, bonita, con una blusa colorida en tonos marrón y detrás de ella (como era de esperar) un librero, con libros y una máquina mecánica antigua. ¡Perfecto! Cuando la conversación inició, ella presentó su emoción de estar con Juan con unos grititos que sonaban a ¡Wow!, la primera vez me cayó simpática, luego ya se hizo chocante el ¡wow! repetitivo. Bueno, pensé, la actriz no tiene más admirativos, le hace falta guion. Pero no sólo le faltó guion, también le faltó un poco de cultura lectora, porque cuando comenzó a leer lo hizo un poco titubeante, como si fuera una niña de secundaria ante sus compañeros y un maestro exigente (ella se disculpó diciendo que la letra del libro viejón que llevó Juan era muy pequeña). Juan platicó sus inicios como escritor (la anécdota conocida de tener entre sus manos, en su adolescencia, la novela “De perfil”, de José Agustín). El primer fragmento que Juan sugirió fue del libro “Rayuela”, del gran Cortázar (por eso y otras cosas admiro a Villoro). Sofía leyó el fragmento. La conversación continuó (con los wows de Sofía) y llegó el momento de que leyera un fragmento de otro libro que Juan llevó: “Crimen y Castigo”, de Dostoievsky (por eso Juan me cae bien). Y Sofía abrió el libro y leyó, un poco trabadito. En la lectura de Sofía se le atravesó la palabra “inquisitivamente”, pero no la leyó así, la leyó diciendo: “incuisitivamente”, “incui”. Oh, tal vez fue la primera vez que se topó con dicha palabra y la leyó mal. Va, pensé, sigamos, pasa nada, a todos nos pasa. Un poquito más adelante se le atravesó la palabra “menester” y la leyó así: “menéster”. Ah, Sofía, ¿qué pasó? Vi la cara de Juan, impertérrita, como si oyera llover sobre un techo de nubes. Bueno, dije, él sabe que no todo mundo es buen lector y, sin duda, sabe de memoria el fragmento. Dos segundos después (exagero) volvió a aparecer la primera palabra y la repitió mal: “incuisitivamentre”. Pensé que no era un dislate, era algo recurrente en su mente lectora. En ese momento pensé enviarle un correo indicándole los yerros en su lectura, para la siguiente. Posdata: por fortuna, Sofía le pidió a Juan que leyera el texto “El puño en alto”, de su autoría, que escribió a propósito del terremoto ocurrido en los años ochenta, en la Ciudad de México. Juan lo leyó, bien leído, dándole el tono adecuado, mi maestro de primaria diría que leyó “de corridito”. Bien. Muchos lectores dicen que ese textito es un poema, Juan dice que es una letanía. Oh, pensé, ¡wow!, dije. ¡Tzatz Comitán!

martes, 28 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON PICHULEJ O PECHULEJ

Querida Mariana: la foto es de privilegio, pero te cuento: el 25 de julio de 2026, Dora Patricia y yo fuimos a la Independencia. Fuimos a dos actos importantes, uno fue la visita de Doña Sofi Espinoza donde entregó apoyos de movilidad y medicamentos especializados; y el otro acto fue el inicio del mercado agroecológico que se llama Semilla de La Independencia. Antes pasamos al mercado y luego fuimos a esperar la llegada de Doña Sofi. El mercado se realizó en el Parque Recreativo, que es un espacio arbolado, maravilloso, a la entrada de la población; el acto del DIF estatal se efectuó en el domo del parque central, que a las once de la mañana ya estaba lleno de personas oriundas de la cabecera y de otros lugares del municipio. El mercado agroecológico reunió a una serie de productores con diversas propuestas, ahí saludamos al ingeniero Sebastián López, al ingeniero Jorge Castellanos y al poeta Arbey Rivera; visitamos los diferentes stands con variadas propuestas, todas muy interesantes, con venta de huevos, de conejos, de verduras orgánicas, antojitos y diversos productos artesanales. En un corredor hallamos a la señora Flor Figueroa, originaria de La Independencia. Ella es hija de Doña Consuelo Figueroa, quien durante muchos años se dedicó a la actividad que ahora su hija realiza. ¿Ya viste de qué se trata, ya viste qué tengo en la mano izquierda? Es un rollo de pichulej (en algunas partes también lo mencionan como pechulej, pero la señora Flor me dijo que el término que ellas usan es ¡pichulej!). En la novela “Balún Canán”, de nuestra escritora comiteca Rosario Castellanos, hay mención del pichulej, que, como ves, es una cinta hecha con palma, con ella hacen sombreritos o canastos. Doña Flor me sorprendió con unos tortilleros bien coquetos y con unos servilleteros (todos los restaurantes de la región deberían usarlos, porque es un detalle genial, que fortalece la identidad de nuestros pueblos). Dora Patricia tuvo el privilegio de filmar el proceso del tejido, trenzado, de la palma, Doña Flor con una gran habilidad cortó cuatro “hilos” de una palma y comenzó a entretejerlos, con ello nos demostró el trabajo que realizan para hacer el “carrete” que se usa para confeccionar las artesanías. Mi mamá me contaba que cuando yo era un niño, muchas mujeres llegaban a la casa y se ponían a trenzar las palmas, entregaban los rollos que luego mi papá utilizaba para confeccionar sombreros, el gran sueño de mi papá era exportar esos sombreros a USA, nunca consiguió su deseo, alguna piedra se le atravesó en el camino. Doña Flor nos platicó que, antes, cuando las mujeres de La Independencia iban hacia Comitán (lo hacían caminando), mientras platicaban y medían sus pasos, evitando las piedras, ellas iban muy hacendosas con las manos, trenzando la palmita, para completar el rollo (olvidé preguntar la cantidad de metros que tiene cada rollo). Dora Patricia compró un rollo, dijo que lo llevaría a su abuela, porque Mamati alegraría su recuerdo al tener entre sus manos el pichulej. También de esto estamos hechos los comitecos y la gente de nuestra región. Acá me ves con una cachucha que me regaló mi compa Quique, que tiene bordado al frente la palabra Japón (el presidente Sebastián me preguntó si en realidad era yo japonés o sólo era una palabra en la gorra. Dora Patricia asegura que cuando saludé al presidente no me reconoció con la gorra. Cuando me preguntó, yo, en plan de broma, hice una reverencia ante él, como es costumbre de los japoneses. ¡Menos me reconoció! ¿Tendré cara de japonés, seré medio pariente de Akira Kurosawa o de Murakami?). Cuando fui niño, recuerdo que mi mamá me ponía un sombrerito de palma, de los que hacían en casa. Con algún método de tinte lograban pintar algunas cintas de pichulej y le daban colores vistosos al sombrerito que, como comprenderás, en su mayor parte tenía el color maravilloso natural. Posdata: felicité a Doña Flor por continuar con la tradición maravillosa. ¡Pichulej!, qué bonita palabra. Rosario Castellanos la escuchó siendo niña, tal vez ella también tuvo un sombrerito hecho de palma, hecho por las maravillosas manos de artesanas de la región. ¡Tzatz Comitán!