jueves, 8 de enero de 2026
CARTA A MARIANA, CON BEBÉS
Querida Mariana: Lucas escuchaba a The Babys en los años setenta; Jorge Luis escuchaba a Los Babys, en los mismos años setenta. Lucas me contaba que su banda favorita había nacido en Inglaterra, escuchaba todas las canciones, pero su favorita era: “Every time I think of you”, que en mi inglés pochoroco traducía como: cada vez que pienso en ti. Jorge Luis escuchaba al grupo mexicano que nació en los años cincuenta o sesenta, entiendo que era un grupo yucateco y, si no estoy mal, todavía siguen en activo, ya viejos.
Yo escuché a ambos grupos, grupos que tenían kilómetros de diferencia, tanto por el lugar donde nacieron como por el género musical que interpretaban. En Comitán medio mundo escuchaba a Los Babys (con su éxito “¿Por qué?”), en cambio a The Babys sólo lo escuchaban los aficionados al rock, que, la mera verdad, eran muy pocos en el pueblo. ¿Por qué escuchaba Por qué? ¿Me gustaba? No, a veces me sentaba en una banca del parque, frente al local de Jorge Domínguez, “La casa del ciclista”, ponían la canción y ahí la teníamos que escuchar a fuerza, además, en la XEUI, la primera estación radiofónica de Comitán, trasmitían a cada rato la canción. ¿Por qué? Ah, pues, para que sacáramos el billete y compráramos el disco. Fue una canción que escucharon algunas chicas comitecas a la hora de la serenata.
Llegaba a la casa de Lucas y desde afuera escuchaba la música de The Babys. La gran diferencia. No sólo en el ritmo musical sino en la letra. No, no me tomés el pelo, no digo que un grupo cantaba en inglés y otro en español, me refiero al concepto. Digo que había kilómetros de diferencia. A pesar de que yo no sabía inglés, el buen Lucas (con el cabello larguísimo, que se cuidaba con un shampoo especial, pantalones acampanados y zapatos de plataforma, siempre brillantes) me traducía lo que escuchábamos.
La canción de Los Babys comenzaba (comienza) con la siguiente oración: “¿por qué me haces tanto sufrir?” Uf, el lamento de siempre, el motivo plañidero de siempre. Se cantaba así, con ese tono de pérdida. ¿Querés saber cómo seguía la canción? Líneas después decía (dice): “Con el alma hecha pedazo, poco a poco voy muriendo”. Digo que esto escuchábamos, así fue nuestro aprendizaje sentimental. ¡Dios mío!
Lucas me llevaba a su recámara, donde sonaba a todo volumen las canciones de la banda británica, él se recostaba en la cama, a mí me ofrecía un sillón bien pachoncito, sacaba los Marlboro y fumábamos. Digo que su canción favorita era: “Every time I think of you”, que, como mirás, también tiene al amor como tema sustancial. Dije que también, como si la canción de Los Babys fuera un tema de amor y no una plegaria boba, un lamento, y no Borincano.
El tema de Los Babys sigue la ruta que nos trazó el cine mexicano, diría la Castellanos: en la frustración en lugar de la plenitud. Así crecimos en Comitán, escuchando los lamentos de Los Babys y no el rock inglés, el que estaba cerca de Los Beatles.
The Babys tocaban rock, Los Babys baladas. Crecimos al arrullo de la balada y no con los batacazos del rock. Por eso somos como somos.
La canción de The Babys decía (dice): “siempre que pienso en ti siempre sale bien”. Hay diferencia, ¿verdad? Acá está la plenitud. En otra línea dice: “la gente dice que un amor como el nuestro pasará, pero sé que un amor como el nuestro durará, durará”. Esto es lo que escuchaba cuando iba a la casa de Lucas, con un ritmo musical diferente, no tan soso como la baladita de Los Babys, que escuchábamos en el Comitán de los años setenta. Así crecimos, con eso nos alimentamos. Por eso somos como somos. La idea del amor es algo penoso, que debe terminar, así como decía la gente del amor cantado por The Babys. Me encantaba escuchar que ese amor duraría.
“¿Por qué me haces tanto sufrir?” Uf. Lo escuchamos tanto que nos lo creímos. Cantábamos las canciones de Los Babys y así íbamos con nuestros amores. Yo cantaba “¿Por qué?”, y lo hacía como si me cortara las venas, porque, en efecto, había una niña bonita que me ignoraba y yo sufría. Mudo. Bobo. No entendí que la clase de vida estaba en la recámara de Lucas, en los discos de rock inglés, en las rolas de The Babys y no en las de Los Babys. Había kilómetros de distancia entre The y Los.
¡Tzatz Comitán!
