viernes, 3 de abril de 2026

IMAGINÁ QUE TE LLAMÁS VIERNES

Si imaginás que sos viernes, podrás ser personaje de novela. ¿Recordás a Viernes, en la novela “Robinson Crusoe”? Pero también podés ser día de la semana. Algo tiene el viernes que seduce al mundo. ¿El lunes? No, no, todo mundo lo odia, por eso se dice que el “Lunes ni las gallinas ponen”; me cuentan que el viernes, sobre todo en las noches, en los antros, hay muchas gallinitas ponedoras. ¿Recordás la película “Fiebre de sábado en la noche”? En esa cinta se privilegia el sábado como el día para el reventón. Todavía recuerdo el ritual de Travolta antes de salir de su casa. El Travolta caminaba por la calle como si bailara, era todo un galán. En Chiapas, los empleados públicos ya gozan de los viernes por las tardes. El gobernador decretó que sólo trabajaran en la mañana de los viernes, para que tuvieran oportunidad de convivir con su familia o con los amigos. ¿Imaginás que la luna se llamara Viernes? Los enamorados le bajarían el viernes a sus amadas. Sería permitido hacerlo cualquier día de la semana, menos el viernes, porque si más de un millón de amados bajaran a viernes a la misma hora el cielo perdería ese satélite. ¿Imaginás que la iglesia católica decretara que el día de guardar sería el viernes? Todo mundo iría a misa de doce el viernes. ¿Por qué digo esto? Porque el día más importante de la semana santa es el Viernes Santo. ¡No, mentira! Es el domingo de resurrección. La película más fregona es “Gracias a Dios es viernes”. Esta frase la siguen repitiendo miles y miles de oficinistas, quienes ya no ven la hora que sea viernes para ir al botanero, para disfrutar una “Kawasaki” bien fría, con carraquita, chorizos, longanizas, chile güero y demás bendiciones para el paladar. Imaginá que te llamás viernes y que sos invocado por millones de personas que desean que llegués, como el campesino desea a la lluvia, como la Torre Eiffel desea la altura y las nubes. Si te llamás viernes serás el más deseado. Jodidos los que son lunes. Si sos viernes serás como una cobija, como una rosa sin espinas. Oh, viernes, día consagrado al descanso, a la convivencia, a la melancolía por los buenos tiempos, por los tiempos donde había reuniones con los amigos y amigas, reuniones donde todos se sentaban alrededor de una fogata y comían bombones asados. Oh, viernes, día consagrado al amor. He dicho que debemos hacer una encuesta para ver qué día es el más concurrido en los moteles. Yo apuesto por el viernes, por el día donde las fatigas de toda la semana las colocamos en un regazo de alarido. Si el mar se llamara viernes, todas las olas del mundo vendrían a refrescar las playas de los sábados, les quitarían la cara de aburrición a los domingos. Imaginá que sos viernes, que sos uno de los siete días de la semana. Hablamos de un privilegio, porque siempre serás mencionado en los calendarios. Tu día será marcado con un lápiz rojo. Preguntale a los niños y niñas cuál es el día que más les gusta: ¡el viernes!, responderán, porque el viernes abandonarán la cárcel del salón, al llegar a casa botarán la mochila y jugarán videojuegos o saldrán con la palomilla a jugar básquetbol en la cancha de la colonia o echarán un cascarita de fútbol en la calle. Imaginá que sos viernes, que sos una sentencia no juzgada, que lo prohibido asomará su carita por la ventana. Todos tus sentidos se activarán para crear mil sueños en el mundo. Si una flor se llamara viernes, todo mundo la deshojaría con la oración de siempre: “me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere”. Imaginá que sos viernes, que sos viernes ingenuo, dúctil, que sos el beso, no de Judas, sino de la Magdalena.