martes, 13 de enero de 2026

CARTA A MARIANA, CON LOS PIES DESCALZOS

Querida Mariana: los de mi generación ubicarán al personaje fotografiado. Se dio cuenta que le tomaban la fotografía, él caminaba por la banqueta, con su pantalón y saco con fiebre. No dijo nada, ¿qué podía decir? Ahora pienso que fue como un despertar a la historia que le hayan tomado esta fotografía, en tiempos donde no había celulares, donde poseer una cámara fotográfica era como un lujo. Los de mi generación lo identificarán. Falleció hace años. No sé la causa de su muerte ni sé dónde fue enterrado. No sé nada de él, apenas el apodo con que fue conocido: “Janush”, que es un mote que remite a las lenguas indígenas y a la mitología griega, tal vez su apodo significaba algo, lo que sí puedo decir es que cumplió con el destino de ser un sobrenombre; es decir, encaramarse sobre su nombre. Algunas personas recuerdan que se llamaba Antonio, que le decían Tono, pero la mayoría de la población lo conoció como “Janush”, cuentan que su oficio era lavar carros. Si ves la foto con atención verás que era propietario de una gran dignidad, hacé un juego de imaginación y hacé que el saco y el pantalón estén recién sacados de la tintorería, llevalo a una estética (o peluquería de aquellos tiempos) y pedí que le arreglen el cabello y la barba. ¿Verdad que toma una dignidad de príncipe? Fue príncipe de las calles de Comitán. No sé de qué año es la fotografía, ni sé quién me la obsequió. La encontré anoche, junto a otras fotografías adentro de una bolsa de cuero. Esta bolsa estaba guardada, olvidada. La abrí y la primera fotografía que encontré fue ésta. A la hora que corrí el cierre él volteó y me vio desde la distancia de años. ¿Cuántos? Estaba oculto en esa bolsa. ¿Quién me obsequió la fotografía? Tampoco lo sé. Porque fue un recuerdo que me dieron. A mí, que todo lo pierdo. Por fortuna, esta imagen se conservó. Tal vez deliro, pero yo veo que en la mano derecha lleva su sombrero. ¿Lo ves? Por lo regular -dicen- siempre llevaba una cubeta y una jerga para ejercer su oficio de limpia coches. Acá va con tacuche, un traje convaleciente, como si le hubiese dado el mal de los pájaros tuncos. Acá se le ve con gran dignidad. Pienso que nada dijo a quienes le tomaron la fotografía, porque casi estoy seguro que quienes iban en el auto le gritaron “Janush” para que volviera la mirada. Los del auto siguieron su camino y él también. No hubo intento de agresión, fue un simple llamarlo como un saludo, tomar la foto, tal vez con la conciencia de que en la banqueta se habían topado con un gran personaje de Comitán. Sé que ahora, en tiempos de celulares, hay gente que se encuentra con personajes famosos y aprovecha a tomar una imagen de recuerdo, para comentar, bien chentos: “Mirá a quién nos encontramos”. Esa mañana se toparon con el “Janush” y yo me lo topé ayer, en una bolsa de cuero, una bolsa olvidada. El personaje es uno más de los pies descalzos. Ahora hay pocos como él. Tal vez el famoso Rafita, pero son pocos. Antes había más. Todo mundo de mi época también recuerda a Mario “El Mocoso”, que era un hombre que se acercaba a los dos metros de altura, tenía manos y pies enormes, y siempre andaba sin calzado. La leyenda urbana cuenta que alguien, condolido, le compró un par de zapatos nuevos, pero él no los soportó. Estaba acostumbrado a caminar con los pies descalzos. Asimismo, un empleado de Don Jorge Pérez Mora, Caralampio, quien atendía la ferretería, andaba con los pies descalzos. Antes había muchos comitecos que caminaban así. El “Janush” tampoco usaba calzado, andaba a raíz, en contacto permanente con el suelo. Sí, yo veo que en la mano derecha lleva su sombrero. Es una verdadera pena que lo tuviera en la mano y no en la cabeza. Ahora estaríamos hablando de una fotografía sensacional, del príncipe del jabón y del agua. Posdata: la piedra y la tierra sí reconocían los pies de estos personajes. Las plantas de sus pies eran como vegetales que querían sembrarse en la laja. Por ahí, como en la Leyenda de la Llorona, aún hay cantos de los sonidos que dejaban caer sus pies al caminar por las calles de Comitán. ¡Tzatz Comitán!