domingo, 5 de abril de 2026
CARTA A MARIANA, CON SESENTA Y TRES Y SESENTA Y NUEVE
Querida Mariana: el poeta Gustavo Ruiz Pascacio cumplió sesenta y tres años hace días. Ayer cumplí sesenta y nueve. Seis años de diferencia y pocos días. Gustavo siempre manda luz, más luz. Como si fuese el poeta Goethe, quien a la hora de despedirse de este mundo dijo: ¡luz, más luz! ¿Pedía o veía? Luz es lo que rodea a la vida. Luz envío a Gustavo en su cumpleaños.
Gustavo y yo somos del mes de abril. Él nació en Tuxtla Gutiérrez y yo en Comitán. Él creció en el barrio de San Roque y yo en el mero centro de Comitán, muy cerca del templo de Santo Domingo. El otro día jugué con las palabras y dije que Gustavo había nacido en el barrio de Santo Roque y yo en el barrio de San Domingo. ¿Qué ley universal hizo que Roque sea san y Domingo sea santo? ¿Qué fuerza tiene la erre de Roque que bota la última sílaba de santo? ¿Cuál es el misterio del lenguaje, del lenguaje que es misterio para todos los creadores?
El otro día releí el libro de cuentos de Gabriel Hernández “Fragmentos del gran zoo y otros cuentos invitados”, donde, en un ejercicio inédito y divertido, escribe un “Antiprólogo obligatorio” y dice de Gustavo: “Gustavo Ruiz Pascacio, insigne ensayista, activo participante de la vida literaria tuxtleca, y amante de la práctica del deporte. Bicampeón en torneos de frontenis en cancha chica. Los tres destacados poetas”. Los otros dos poetas que menciona son: Carlitos Gutiérrez Alfonzo y Luis Guichard Romero. De mí dice: “en cuanto a los narradores, sobresale el comiteco, por ahora escondido (no desaparecido) Alejandro Molinari Torres; tránsfuga cultural actualmente en búsqueda de ‘La gran ventana’”. El libro fue publicado en 2003. En efecto, estaba lejos de mi pueblo.
Hubo un tiempo donde los creadores fueron identificados por grupos. Recordemos Los ocho, donde participó Rosario Castellanos; los de la Espiga Amotinada, con Laco Zepeda, Juan Bañuelos, Óscar Oliva, Jaime Augusto Shelley y Jaime Labastida; los del Crack; los de La Onda. Gabriel, en su libro, nos unió a cinco creadores: Gustavo, Carlitos, Luis, Gabriel y yo, quienes fuimos, entre otros, integrantes del Centro Chiapaneco de Escritores. Pienso ahora que tal vez fue esa institución cultural la que unificó a los creadores de fin de siglo XX, la que nos hizo grupo; pero fue Gabriel quien bautizó a este grupo de cinco creadores, número icónico de la Espiga. Ellos fueron los espigos y nosotros somos los Gabriel. Gabriel nació el 13 de octubre de 1957, en Tapachula; Carlitos nació el 29 de febrero de 1964, en Comalapa; y Luis Arturo nació en 1973, en Tuxtla Gutiérrez. Sí, el pichito del grupo nombrado es Luis Arturo, un pichito talentosísimo. Muy pronto, Gabriel cumplirá los sesenta y nueve que ya cumplí.
Gustavo cumplió sus sesenta y tres en este 2026, centenario del nacimiento de su paisano Jaime Sabines; yo cumplí sesenta y ocho en el 2025, centenario de mi paisana Rosario Castellanos.
¿Qué hacemos ahora los integrantes del Grupo Gabriel? Luis Arturo trabaja en la Universidad de Salamanca, España; Carlitos está en el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, misma institución donde labora Gabriel. El cumpleañero Gustavo labora en la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas y yo trabajé en la Universidad Mariano N. Ruiz y ahora dirijo la revista impresa Arenilla, desde hace ocho años.
Todo seguimos creando, todos seguimos acá, recibiendo la luz que nos envía Gustavo y nosotros siendo espejo para que la nuestra también ilumine su camino. Los Gabriel deberíamos reunirnos cualquier día del siglo (que es título del primer libro de poesía de Gustavo). Sugiero que la reunión sea en Comitán, acá los recibiré con gusto. Tal vez se pueda aprovechar un día que Luis Arturo se descuelgue de España a México. Ese día Gustavo pasará a San Cristóbal por Gabriel y por Carlitos y llegarán a Comitán, para que la historia consigne que los integrantes del Grupo Gabriel pisaron esta tierra y bebieron su aire. Somos el Grupo Gabriel, a mucha honra. Muchas anécdotas nos unen, varios viajes, lecturas, sugerencias, talleres. Somos el Grupo Gabriel, por obra y gracia de su mano.
Posdata: Los Gabriel somos moradores de los llamados quinto y sexto piso. Somos del gran zoo, del selecto zoo. Seguimos creando, sabemos que la vida es fugaz, apenas brizna de luz. Somos un grupo que nació gracias a la visión de Andrés Fábregas y Jesús Morales. Por desgracia, el proyecto no continuó, fue un proyecto que unió a la creación, que le dio camino. Cada uno de los becarios del Centro Chiapaneco de Escritores siguió su camino. Yo, dice Gabriel, fui “tras la gran ventana”, aún la sigo buscando, tal vez nunca la encuentre, pero tal vez desde el piso 69 algo encuentre (y no vayás a llevar este número al terreno de lo cochino erótico. Uy, qué fiero).
¡Tzatz Comitán!
