sábado, 3 de octubre de 2026

CARTA A MARIANA, CON CELEBRACIÓN

Querida Mariana: me encanta recibir tus mensajes en el WhatsApp, pero cuando lo vuelvo fiesta es cuando me echás una llamadita. La más reciente llamada telefónica fue de doble festejo: escucharte y la noticia que diste. Te oí feliz, radiante, como si, en lugar de estar en tu oficina, estuvieras en medio del bosque que tanto te gusta. ¡Cómo no! A la hora que me diste la noticia, también sentí una caricia de aire limpio, fresco. Le dieron el Carlos Fuentes a Juan Villoro. Reconocimiento válido, que ha recibido el respaldo de cientos y cientos de lectores y lectoras. Muy merecido. Vos supiste que en este año estuvimos con Juan Villoro en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, la mañana que vino a presentar su libro “No soy un robot”, invitado por el rector de la Benemérita UNACH, mi universidad. El rector le había prometido a Dora Patricia Espinosa que si íbamos a San Cristóbal le diría a Villoro que nos concediera unos minutos. Así resultó, mi querida Ana Elisa García Aguilera, coordinadora de comunicación social de la UNACH nos presentó con Juan y él y yo caminamos desde el hotel donde estaba hospedado hasta el parque central de esa prodigiosa ciudad. Fueron cinco o seis o siete minutos que caminamos juntos y platicamos sabroso, porque, ahora mucha gente lo ha dicho, Juan es sapiente, por lo mismo es una persona sencilla. Juan, de inmediato, me abrazó y luego ya, con los micrófonos puestos, platicamos. Mis compañeros, Dora Patricia y Roberto Carlos, registraron en video ese momento. En la plática asomaron varios temas: sus participaciones en la feria del libro de Guadalajara, la cercanía del papá, el filósofo Luis, con Chiapas y el movimiento zapatista, la amistad con Gabriel Guerra Castellanos y su opinión acerca de la obra creativa de Rosario y de otros autores chiapanecos. Contó que hace tiempo estuvo en Comitán. Sí, Juan, le dije, sería bueno que te dieras otra vuelta. En fin, la charla fue muy agradable. Al rato, él entró, acompañado del rector Oswaldo, al auditorio de la UNACH, en el pueblo coleto, y presentó su libro ante una audiencia que abarrotó el espacio y disfrutó la charla del escritor mexicano, de quien el rector se refirió como el más importante escritor del México actual, comentario que ahora fue ratificado al concederle el prestigioso premio literario Carlos Fuentes, que, lo digo sólo de pasadita, pero para que quede constancia de que así deberían ser los reconocimientos para los intelectuales, consta de una bolsa económica de doscientos cincuenta mil dólares. Ay, señor, algún día en Chiapas habrá un reconocimiento de valía. Por el momento, quienes son premiados reciben una medallita o un diploma metálico y muchos aplausos. Parece que es más importante un billete que un aplauso, si los aplausos son múltiples, pues múltiples que sean los billetes. En fin. Digo que ahora celebro que Juan haya recibido tal distinción, muy merecida. Te he dicho que escucho y veo constantemente videos de sus intervenciones en medios de comunicación y diversos auditorios universitarios o ferias de libros en muchos países. Me conmueve y me asombra la gran cultura que posee y la facilidad que tiene para exponer sus ideas, asimismo, pienso que es uno de los grandes cronistas de habla hispana; he dicho que sus novelas no terminan de jalarme como sí lo hacen otros escritores y escritoras a nivel mundial, pero la obra de Juan es muy digna, digna para leerse y para celebrarse. Lo conocí, fue muy amable. Lo admiro y ahora lo leo con mucha atención. Cuando leí su libro de crónicas: “El vértigo horizontal” quedé deslumbrado, sólo la crónica de un viaje a Disneylandia me dejó plano, pero en la lectura de todas las demás pensé que estaba ante el mejor Villoro. Juan estudió sociología en la UAM, unidad Iztapalapa, unidad donde, en 1974, yo estuve como alumno fundador. Yo tardé muy poco, sólo un cuatrimestre, como se dice coloquialmente, por motivos reprobatorios, pero nadie me arrebata el orgullo de haber sido uno de los alumnos de la primera generación. Posdata: antes de que en San Cristóbal de Las Casas presentara su libro más reciente, yo ya le había dado una vueltita. Como dice el libro en la contraportada: “Somos ya seres digitales”, por eso sus reflexiones son de gran actualidad y con una mirada innovadora e inteligente. Todo mundo debería entrarle a ese libro y a los demás libros escritos por Juan Villoro, gran escritor mexicano. Ahora que estamos a punto de conocer al escritor o escritora que obtenga el Nobel de Literatura de este año, muchos piensan que pronto Juan recibirá el Premio Cervantes, que un día recibió Carlos Fuentes. Ah, todos los que amamos a Juan celebramos su reciente premio: el Carlos Fuentes, ¿algún día beberemos champaña en su honor al ir a España a recibir el Cervantes? Saber, amiga mía, saber. ¡Tzatz Comitán!