martes, 7 de abril de 2026

CARTA A MARIANA, CON VISITA DEL PASADO

Querida Mariana: todos los seres humanos hurgamos en el pasado, en el pasado personal y en el colectivo. Tengo amigos que son fanáticos de la historia, leen libros acerca del tema y ven documentales históricos. Claro, el exceso es pernicioso, los expertos recomiendan, en el plano personal, no darle mucha vuelta a lo pasado ni obsesionarse con el futuro, basta, dicen, con vivir el presente, no hay más, con cara de sabihondos dicen una perogrullada: el pasado ya pasó. Así es. El otro día vivía mi presente, pero una carretada de polvo me llegó al espíritu. Mirá esta fotografía. Remodelan unos locales de la esquina donde estaba la cerrajería de Chalón Pulido, donde estuvo la Papelería El Escritorio. Resulta que los obreros han quitado el repello para luego aplanar y pintar la fachada, en este trabajo quedó visible un letrero antiguo. ¿Mirás? Alcancé a ver las letras U P y E, mi mente, de inmediato, me sopló una palabra: Súper, y con la misma velocidad un lejanísimo recuerdo me asaltó, dije que ahí había estado el Supermercado de Don Agustín, papá de mi amigo Víctor González. ¿Era un recuerdo falso o verdadero? Por fortuna mantengo comunicación con Víctor, así que le envié un mensaje y anexé la fotografía que ahora te comparto. Le pregunté si estaba en lo correcto. ¿Ahí estuvo el súper de su papá, que comenzó vendiendo carne en el Mercado de Jesusito? A veces pienso que detrás de las pinturas de las fachadas hay letreros del pasado. Antes, así se anunciaban los negocios, nada de luces de neón o letras sublimadas. Me brincaron las tres letras, pintadas en rojo, con bordes en negro para darle volumen. Víctor me respondió con otro mensaje y dio más forma a mi recuerdo. En efecto, en esa casa estuvo, en los años ochenta, el Mini Súper de Don Agustín González. El propietario del local, Chalón Pulido, se lo dio en renta. Víctor me dijo que en esa misma época, en el siguiente local (el de la esquina) Doña Tere Prats abrió la primera tienda de pinturas de la marca Comex. Doña Tere tuvo dos hijos (así lo cuenta Víctor, porque fue amigo de ellos): Manuel y Mónica. Doña Tere y su familia llegaron de la Ciudad de México y se avecindaron por un tiempo en nuestro pueblo. ¿Querés otro poquito de chisme? Bueno, resulta que Manuel tuvo una cerrajería ahí mismo. A la vuelta había una zapatería que atendía Lupita Trujillo. Ay, este Víctor, que buena memoria tiene. Él y yo rascamos ya un poquito del pasado, en los lejanos años ochenta, en esa mítica esquina, que ahora está en remodelación. Esta casa está al lado de la casa donde vivió Doña Leonor Pulido y que ahora pertenece a otra familia. Doña Leonor fue una gran amante del teatro. Toda esta esquina y la vuelta (donde vive la Leo Pulido Gutman con sus hijos) sigue perteneciendo a la familia. Don Agustín estuvo durante un buen tiempo atendiendo este Mini Súper, pero quién sabe que le dio abrir otro local muy cerca de mi casa, a una cuadra de la Matías de Córdova, donde ahora está Fedex, que es un edificio que mandaron a construir la química Ruth y su esposo el licenciado Ruiz (quien durante algún tiempo me dio la clase de Civismo, en la secundaria del Colegio Mariano N. Ruiz). Cuando Don Agustín se pasó al local de la tercera calle norte poniente, Víctor fue quien se hizo responsable del Mini Súper de la avenida central Rosario Castellanos, hasta que cerraron. Así se cerró también un capítulo más de nuestra historia comercial, pero el otro día, en pleno 2026, la historia afloró de nuevo, a través de la “rascada” de esta fachada. Como la vida es así, cuando el pasado apenas asoma la cabeza es cancelado por el presente. Sin duda que ahora que te escribo esta carta, las letras ya están ocultas de nuevo. Han quedado ahogadas debajo de una capa fina de cemento y pintura (¿la habrán pintado con pintura Comex, en honor a la señora Prats? ¿Doña Tere tenía relación familiar con la actriz Mariana Prats? Tu tocaya llegó a ser Miss México y fue esposa de quien ahora es el secretario de economía de nuestro país, el famoso Marcelo Ebrard, quien, ya lo dijo la secretaria general de la Benemérita UNACH, estará en Tuxtla, en agosto, dictando una conferencia en el CIU 2026). Me llegó el destello del recuerdo al ver este letrero de los años ochenta. Siempre me produce nostalgia ver las huellas del pasado. Los seres humanos estamos llenos de muchas capas de pintura, las recientes ocultan las anteriores, pero éstas siguen ahí. Nadie puede eliminar su pasado. En los años ochenta yo regresé al pueblo, después de haber estado casi cinco años en la Ciudad de México, como estudiante de la gloriosa UNAM. Posdata: Rosario Castellanos dijo: “No me toques el brazo izquierdo, duele de tanta cicatriz”. El pasado es un brazo con cicatrices, a veces los recuerdos son dolorosos, a veces son gozosos. ¡Tzatz Comitán!