jueves, 16 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON PRIVILEGIOS MAYORES

Querida Mariana: sí, es correcto. La fotografía es de privilegio, pero merece un comentario aparte. Estoy con Carlitos Robles. Estamos en el escenario del Teatro de la Ciudad, en una fecha especial: acto de graduación de niños de preescolar del Colegio Mariano N. Ruiz. Me tomé esta foto con Carlitos para significar el hecho maravilloso de un instante prodigioso. Igual que él muchos otros compañeritos y compañeritas pasaron a la mesa de honor y recibieron un reconocimiento por llegar al final de la primera etapa de su formación escolar. Ya sabés cómo son estos actos, son maravillosos, porque los personajes principales son niños y niñas en edades tempranas. En la mesa de honor estuve al lado del doctor Mario Gordillo Ballinas, integrante de la Asociación Civil del Colegio Mariano N. Ruiz, y él comentó que a esta edad los niños y niñas se comportan tal como son, nada fingen, están lejos, muy lejos (gracias a Dios) de protocolos y comportamientos que luego adoptamos los adultos. Los niños y niñas se presentaron con sus personalidades, con sus formas de comportarse, de ser, auténticos, sin afeites sociales. En el mensaje de bienvenida la directora del nivel preescolar, la maestra Lulú, comentó que en su formación los educandos aprendieron habilidades, pero también valores que serán esenciales en su desarrollo personal, cualidad de la institución desde que fue creada por el padre Carlos J. Mandujano García. El papá y la mamá de Carlitos Robles son mis amigos. Le pregunté a Mario Gordillo Ballinas quién era el hijo de ellos, me lo señaló, me dijo: es el más pilas, sí, un niño muy despierto, así se ve en la fotografía, cuando Mario hizo favor de tomarnos la fotografía hice el gesto que hago cuando hay una foto de privilegio, levantar el pulgar y él, Carlitos, de inmediato hizo lo mismo, con una gran formalidad, su mamá lo puso muy guapo, con una corbatita de mosca. A la hora de la fotografía él había pasado a la mesa de honor para recibir una medalla de reconocimiento. Fue un privilegio estar en la mesa de honor en este acto, porque una compañera del colegio nos pasaba las carpetas con los documentos oficiales y nosotros, cuando escuchábamos el nombre del graduando, entregábamos el folder. Hojeé el primero que tuve en mis manos, estaba a nombre de Eliza Yamileth Pulido y en su sobre había una hoja tamaño carta donde aparecía su fotografía actual, tamaño infantil, y en grande un retrato hecho con IA que mostraba cómo será dentro de algunos años, estaba vestida con una bata blanca, con vivos azules, porque cuando su maestra le preguntó cuál es su sueño profesional, ella dijo: estudiar medicina humana. El retrato habla de un futuro, la doctora Eliza Yamileth tiene un cuaderno de registro entre las manos y un estetoscopio colgado al cuello. No tuve tiempo de preguntarle a Carlitos cuál es su sueño profesional, ¿seguirá los pasos de su papá, que es ingeniero? Su bisabuelo paterno falleció hace poco, él fue un gran músico, reconocido en todo Chiapas. Cada niño, cada niña, dijo su sueño y el colegio se los cumplió de manera virtual. En el archivo quedó registrado ese sueño, dentro de varios años se verá si alguno de ellos cumplió ese camino. Llamó mi atención que en el documental que se exhibió los niños y niñas eligieron diversas profesiones, desde carreras científicas hasta artísticas, porque una niña eligió ser bailarina de ballet y otra niña decidió ser artista plástica, las vimos en un escenario como solista y en un taller luminoso pintando sobre un lienzo de tela. Posdata: me sorprendió la capacidad de dos niños que hablaron en representación de sus compañeros y compañeras, uno de ellos leyó el mensaje y el otro niño dio su discurso sin ayuda de papel, ¡lo memorizó por completo! Todo el acto fue emotivo, el Teatro de la Ciudad estuvo lleno en la parte baja, ahí estaban los papás, las mamás, los tíos, los abuelos, los primos y primas. Tuvo razón la directora del nivel al decir que ahí estaba reunida la familia Mariano. El acto de clausura estuvo a cargo del Maestro José Hugo Campos Guillén, director general de la institución (quien estuvo chento porque una de sus nietecitas se graduó de preescolar). Todos los integrantes de la mesa de honor somos privilegiados, porque nos toca felicitar a cada graduando, les aplaudimos sus esfuerzos, les deseamos mucha suerte en sus vidas, que, como dijo la directora, siempre lleven en sus espíritus los valores injertados, que sean buenos ciudadanos y que el éxito sea un acompañante perpetuo. ¡Tzatz Comitán!