viernes, 17 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON TIEMPOS DIFÍCILES

Querida Mariana: el doctor Alfonzo dice que cada vez los tiempos son más difíciles. Coincido con él. ¿Recordás la teoría de Malthus? ¿La que dice que el mundo tendrá un crecimiento descontrolado, porque la humanidad crece de manera exponencial? Eso lo dijo hace dos o tres siglos. Ahora, en el mundo somos más de ocho mil millones de seres humanos, más los que se acumulen en la presente semana, porque, ah, cómo nacen criaturitas, es pues jariosa la raza humana. Pero, otros expertos señalan que Malthus no calculó las bajas por guerras y por pandemias (acabamos de sufrir una terrible, y no se diga lo de las guerras). El mundo tiene altas y bajas, Malthus señalaba que las altas son exponenciales y llegará un día que el mundo sufrirá un caos. ¿Cómo se alimentarán tantas personas? Bueno, también hay estudios que señalan que todos los días el mundo desperdicia toneladas de alimentos, por eso hay ciudades donde está prohibido desechar comida, un tomatito puede utilizarse para algo que remedie la carencia alimentaria de una persona. En mis tiempos de niñez escuché varias veces la recomendación de los mayores: “no desperdiciés la comida”. Esto significaba que yo tenía el privilegio de tener mis tres comiditas del día, mientras había otros niños que carecían del alimento. Ya te conté que a Memito le encantaba llegar a comer a la casa, porque -decía- en casa había comida de tres tiempos y en su casa no. Pero el doctor Alfonzo no sólo se refiere a la alimentación. Dicen que el futuro nos alcanzó. El prodigio de la tecnología actual tiene, como todas las cosas de este mundo, singularidades positivas, pero también elementos negativos. Hoy, la IA comienza a dominar muchas áreas de la vida cotidiana. Ayer platiqué un rato con la maestra Yaneth y ella me dijo que sus alumnos utilizan la IA para desarrollar proyectos escolares, basta que la alumna diga qué desea y en cosa de segundos, la IA, como si fuese un genio, le cumple el deseo. Los proyectos están bien realizados, con una ortografía de excelencia. Esto se agradece mucho. Pero, ¿qué sucede en la mente de la chica que solicitó la ayuda de la IA? No hizo esfuerzo alguno, por lo tanto, la chica no tuvo un proceso de reflexión acerca del tema. Ya platicamos el otro día acerca de la falta de motricidad en la escritura. Los chavos de hoy ya casi no escriben a mano, no utilizan un lápiz, todo se reduce a manipular teclados, bien en la computadora (como ahora lo hago) o en los celulares, para enviar mensajes. El lápiz está olvidado y esto que parecería una cosa insignificante es un gran paso hacia el vacío, hacia la incapacidad motriz, los chicos y chicas de hoy (parece frase de canción de Tatiana) han dejado de escribir a mano, las próximas generaciones ya no sabrán qué es esto. ¿Mirás? En este breve párrafo he mencionado apenas dos deficiencias: la falta de un proceso mental en la reflexión y la falta de habilidad para escribir. Las dos deficiencias están íntimamente ligadas, están propiciando severas carencias intelectuales. Ya no hablamos de otras singularidades que se presentan. Yaneth dijo que en Europa, en países altamente desarrollados, que siempre han sido referente en educación, están volviendo a métodos tradicionales, están obligando, ¡sí, obligando!, al estudiantado a no usar las tabletas y los celulares en el aula, y retornar al cuaderno y a los libros impresos. Las pantallas están provocando daños irreversibles, en estos tiempos veo a personas que padecen de la vista y personas que tienen daños en sus dedos por el famoso “escroleo”, hay daños en las manos y daños en el cerebro. ¡Dios mío! Tiene razón el doctor Alfonzo, el mundo cada vez está más difícil. La niñez de este siglo será otra, se enfrentará a grandes retos. ¿Cómo podrá salvar esta marea incontenible? ¿Se puede hacer algo en las escuelas, como lo están haciendo en países europeos? ¿Algo desde casa? ¿Desde el gobierno? ¿Puede tomar conciencia la sociedad? La inercia es muy fuerte, ¡un tsunami! Su fuerza es tan poderosa que no nos damos cuenta de cómo nos arrastra, todo, en apariencia, es muy sutil, muy novedoso, muy atractivo. Nos están dando por nuestro lado, por el lado negativo de nuestra personalidad. Nadie nos obliga. Casi casi sin darnos cuenta nos ponemos la cuerda al cuello y pensamos que es un collar de oro. Posdata: el doctor Alfonzo dijo que ve a niños y piensa: “qué vida tan difícil les espera, ya que cada vez es más dura la vida”. Hay personas que aseguran que la vida siempre ha sido así. ¿De veras? Cada época ha tenido sus complicaciones. No sé si siempre ha sido así. Ahora, la cibernética muestra un camino que nunca había recorrido el ser humano. De niño vi caricaturas donde aparecían los robots, hoy, la robótica es una realidad y se advierte que no todos estos androides son tan inocentes como Robotina. ¿Hacia dónde se dirige el mundo? Ni siquiera los expertos digitales saben dar respuesta a esta pregunta. Dios nos agarre confesados. ¿Servirá de algo estar confesados? ¡Tzatz Comitán!