martes, 3 de marzo de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN RECUERDO

Querida Mariana: no sé cuántos años tiene de esta visita. Fue antes de Pandemia. Dora Patricia Espinosa y yo estuvimos en casa del licenciado Jorge De La Vega, acá en Comitán. Pasamos al patio central de la casa de dos plantas, casa hermosa del pueblo, llena de flores y de luz. Él estaba en el comedor, salió a saludarnos al corredor y nos invitó a pasar. ¿Un café? ¿Un vaso de agua? Agua, está bien. Nos sentamos. Dijimos que sólo era gana de saludarlo, de platicar un ratito con él, nos presentamos, dijimos que éramos de la revista Arenilla. Sí, platicamos, dijo muy cordial, pero no graben, me quedó viendo y dijo: si quieres tomar nota puedes hacerlo. Yo saqué una libretita verde y, como taquimecanógrafo, anoté lo que nos iba platicando. Pensé que era una oportunidad única, debía tratar de preservar la mayor cantidad de palabras. Estuvimos más de una hora, poco a poco se fue soltando y nos contó desde momentos de su infancia hasta llegar a los instantes donde estuvo en lo más alto de la política nacional. Acá en Comitán siempre decimos que él estuvo así de cerquita de ser candidato de la presidencia de la república. ¿Imaginás que un paisano hubiese ocupado la silla presidencial? ¡Uf! Hubiese sido un gran privilegio, para Chiapas y, por supuesto, para nuestro pueblo. Pero no se dio. Estuvo así de lograrlo. No obstante, su ficha biográfica consigna altos puestos en la política nacional. Ocupó varias secretarías federales, fue gobernador de Chiapas y, como Rosario Castellanos, estuvo en la diplomacia, ya que fue embajador en Canadá. Esto sí lo podemos gritar a los cuatro vientos: dos comitecos han sido embajadores de México en otros países, gran distinción: Rosario en Israel y De La Vega en Canadá. El licenciado Jorge se sintió a gusto con nosotros, al final de la plática pasamos al estudio, donde hay muchos retratos, fotografías, libros y obras de arte en las paredes y en muebles especiales de madera. Ya te conté que ahí está la caricatura que le hizo Carreño y fue portada de la revista Siempre, cuando Siempre era dirigida por Pagés Llergo y era una revista de calidad. Yo la adquiría en la Ciudad de México, en los años setenta, porque tenía un suplemento cultural de gran calidad. Nos platicó muchas cosas, se sintió en confianza porque nada estaba siendo grabado. Ahora, en mi libretita verde tengo una serie de jeroglifos que poco a poco voy traduciendo, son oro molido, porque, estamos seguros, muchas cosas no las ha contado en otra ocasión, salvo con sus cercanos, así que esa mañana nos dio un trato afectuoso, como de amigos de muchos años. Desde entonces él siempre es muy atento y con frecuencia recibo una llamada telefónica para recibir su abrazo. Él, por fortuna, se mantiene muy bien física y mentalmente, nació en 1931; es decir, tiene 94 años, cumplirá 95 el 14 de marzo de 2026. En dicho apunte hallé que el licenciado Jorge estuvo de niño en una hacienda de su papá, Don Jaime, que tenía una extensión de mil quinientas hectáreas. Sí, leíste bien, era enorme. Su papá era un buen lector, nos dio gusto saberlo, recordó que, en las tardes, después de la faena, le leía “El Conde de Montecristo”, mientras el sol se ocultaba detrás de las montañas. El niño Jorge tuvo entre los campesinos a sus primeros amigos, había un manantial donde agarraban agua para hacer el pozol (al contarlo, el licenciado Jorge movió las manos como si batiera la bola de pozol en el recipiente, lo hizo en el aire, vimos que se emocionó con el recuerdo); ya que estaba bien batido le agregaban piloncillo. Recordó que en la hacienda cultivaban caña de azúcar y maíz, le encantaba beber el jugo de caña. Contó que Don Jaime vendía la panela a Don Rubén Morales y a Don Elías Cordero, quienes se dedicaban a hacer la famosa bebida alcohólica Comiteco. Posdata: sólo te cuento un poquito de muchos temas que abordó el licenciado Jorge. En alguna otra carta te contaré más; te contaré sus recuerdos del proceso de fabricación del Comiteco. Vos sabés que hace poco el gobernador de Chiapas, Dr. Eduardo Ramírez Aguilar, estuvo en Mi pueblito San Caralampio, muy cerca de Comitán para hacer entrega de la placa de la Indicación Geográfica del Comiteco, en un acto muy emocionante e histórico. Sí, luego te comparto lo que el licenciado Jorge nos contó. ¡Tzatz Comitán!