lunes, 9 de marzo de 2026

CARTA A MARIANA, CON TEATRO

Querida Mariana: fue 8 de marzo. Todo mundo sabe que en esa fecha se conmemora el Día Internacional de la Mujer. De un tiempo para acá hay muchos actos en todo el mundo que rememoran dicha fecha. En este 2026 acudimos mi Paty, Fer, Dora Patricia Espinosa y yo, al parque recreativo de La Independencia, Chiapas, donde hubo una obra de teatro. ¿Teatro? Sí, digo que siempre hay actos que conmemoran el Día Internacional de la Mujer y a las autoridades de La Independencia (¡en buena hora!) se les ocurrió invitar al Grupo Teatral Rebelión para conmemorar tal día. La puesta en escena fue la obra de teatro: “La rebelión de las niñas”, de Óscar Bonifaz, bajo la dirección de la talentosa Leticia Ogando Utrilla. La fotografía que te comparto la tomé al final de la representación, en este momento la responsable de la Dirección de la Mujer, del municipio, lee el reconocimiento que las autoridades de La Independencia le entregaron a la directora de la obra como muestra de agradecimiento al grupo de niñas actrices por su desempeño en escena. Ocho niñas fueron actrices, ellas fueron dirigidas por una gran directora. ¿Mirás lo que digo? En el Día Internacional de la Mujer 2026, un grupo de niñas representó la obra. Digo que ese día hubo muchos actos conmemorativos: marchas, conversatorios y mil ajos más (todos muy válidos y valiosos), pero en La Independencia hubo una obra de teatro representada por ¡niñas! y dirigidas por ¡una mujer! La obra fue un éxito total, porque las niñas actrices demostraron muchas “tablas” escénicas. Donde yo estaba sentado, al final, una espectadora dijo: “no se trabaron para nada”. En efecto, no se trabaron, todo fluyó con una gran calidad escénica, las niñas, talentosas todas, actuaron con gran profesionalismo. Otra persona, cercana a mí, dijo: “la que más me gustó fue la niña que repetía las cosas”. La niña que acá en la foto aparece en el quinto lugar (de izquierda a derecha) fue esa actriz, parte importante de su papel fue repetir las frases que decía otra compañera, eso le dio a la obra un aire fresco, porque la audiencia ya estaba en espera de que ella se pusiera al frente y repitiera lo que otra compañera había dicho. Ese ejercicio de repetición es práctica común en ensayos teatrales; en literatura hay un elemento que se llama aliteración, donde se produce una repetición de sonidos, esto hace que una frase tenga más presencia. Estas niñas alzaron la voz, encontraron la suya propia. Ya supieron que ellas valen por ser mujeres, por ser personas; ya estuvieron en un escenario, jamás dejarán de estar en lugares de privilegio. En el Día Internacional de la Mujer encontraron la senda del arte, territorio que despeja la niebla de la estupidez. En general, todas las niñas actrices tuvieron gran desempeño, gracias a la conducción de Lety, quien trae el teatro en sus venas, porque (un pajarito me dijo) su papá subió a escena en obras teatrales montadas hace mucho tiempo. Lety, el otro día, compartió en redes sociales una fotografía donde estaba más joven y se ve que está en un escenario de alguna comunidad rural; es decir, Lety ha estado en el ajo teatral, desde hace algún tiempo, esta experiencia le permitió dar el salto de actriz a directora, que no es un salto sencillo. De hecho, en el pueblo, son pocas las mujeres que se dedican a ello. Por esto fue muy significativo que el 8 de marzo de 2026 se conmemorara el Día Internacional de la Mujer con una obra de teatro actuada por niñas y dirigida por una mujer. Estoy segurísimo que estas niñas ya tienen una concepción diferente acerca del papel fundamental de la mujer en el mundo. Hay muchas maneras de hacerse presente, el arte es una gran ventana y el teatro (representación del mundo) es una de las mejores propuestas artísticas. La gente que estuvo presente disfrutó la obra, siguió con palmas el ritmo de la música y se botó de la risa cuando aparecieron diálogos dichos con ingenio y se conmovió con el mensaje de la obra. Posdata: la obra ya se ha presentado con anterioridad en escenarios de Comitán (en el auditorio Francisco Trujillo, de la UNACH, y en el auditorio del Centro Cultural Rosario Castellanos, entre otros). Las niñas actrices adquieren más experiencia en cada actuación; cada actuación les exige dar el mojol; este mojol es el agregado que inyecta ánimo en su espíritu. Hay mil maneras de conmemorar el 8 de marzo. Una de las mejores formas es hacerlo a través del arte, y en la forma que lo hicieron ellas: niñas actrices y mujer directora. Así es como se siembra la conciencia, pintando grafitis hermosos en el aire. ¡Tzatz Comitán!