martes, 10 de marzo de 2026
CARTA A MARIANA, CON LA GALERÍA MARIJÓ
Querida Mariana: mirá, caminaba con rumbo a la oficina cuando me topé con estas chicas, en Calle Central No. 41, un domicilio para recordar, porque ahí estará muy pronto la Galería Marijó.
Estas chicas son las emprendedoras de esta iniciativa cultural: una galería de arte donde venderán cuadros, artesanías, diversos chunches y darán talleres de dibujo y de pintura para todos los niños y niñas del pueblo.
Me encantó platicar un ratito con Nancy Pérez López y con Marijó Gómez Avendaño, ambas originarias de Comitán y amantes del arte. Marijó es licenciada en artes visuales, egresada de la UNICACH.
El día de la inauguración espero estar presente, porque me encanta saber de este tipo de iniciativas en el pueblo, un pueblo donde abundan los OXXOS, hartos botaneros bien ricos, templos de diversas religiones, un gran abanico de restaurantes y cafeterías y parques, calles, banquetas. ¿Cuántos espacios especializados en artes? En el pueblo hay carencia de espacios donde alguien diga que ahí pueden llegar los niños y las niñas para aprender principios de dibujo y de pintura.
Digo que cuando estuve con Nancy y Marijó, de inmediato pensé en la galería que tuve en los años ochenta en casa de mi papá y de mi mamá, en la tercera calle norte poniente, a cuadra y media de la Matías de Córdova. Ahí también tuvimos un espacio para venta de cuadros y un taller para enseñanza de dibujo y de pintura. En aquellos tiempos, mi Paty y yo no tuvimos la visión de crear el taller especial para niños y niñas, convocamos a adultos y estos no acudieron en el número que deseábamos, para sostén de la galería.
Por fortuna hoy la ciudad vive otra época. Entiendo que ahora hay muchos papás y mamás preocupados por el desarrollo armónico del carácter de sus criaturas. Si en la educación formal no existe un tiempo para el cultivo de las artes plásticas, ahora Marijó y Nancy lo proveerán. Las vi entusiasmadas pintando un mural en la pared: una paleta con pinturas que se abre en un abanico de flores llenas de aromas gratos. Pegaron el modelo sobre la pared y de ahí sacaron el boceto. Las encontré en el momento que ya habían comenzado a darle color al boceto, en medio de un calorcito sabroso. Nancy se protegía del sol mediante una pañoleta amarrada a la cabeza y Marijó llevaba un sombrero.
El color es como la música, transforma los espacios, les da vida. Estas chicas entusiastas le imprimirán un dulce sol a esta pared y llenarán de luz el interior del local 41.
Abrirán la galería en una casa tradicional de Comitán, al lado del hotel Mesón de Los Ángeles, del buen amigo Coquis. ¿Ya viste el remate de la barda, ahí donde está el par de medidores de energía eléctrica? A mí me seducen esos remates piramidales, porque en el Comitán que crecí, en los años sesenta, caminaba al lado de muchos sitios y casas que tenían ese tipo de bardas. En esos años la delincuencia era casi inexistente, pero muchos propietarios quebraban botellas de cristal y pedían a los albañiles que los pedazos los colocaran en lo alto de la barda, para evitar tentaciones de que los delincuentes saltaran a propiedades privadas. Por fortuna, acá no hay tales vidrios rotos, con la punta hacia arriba. Acá, la barda está limpia, como limpia la iniciativa de estas chicas.
Los emprendimientos de jóvenes talentosos se inclinan por otras rutas, por esto me da gusto que Marijó y Nancy inicien un emprendimiento dirigido al cultivo del espíritu. Si yo pudiera repartiría papelitos en toda la ciudad, los pondría en manos de papás y de mamás para que inscriban a sus criaturas en los talleres que ellas impartirán. Así como el fútbol y demás deportes son actividades divertidas, de igual manera es delicioso pasar parte de la tarde dibujando y pintando. El gran caricaturista y pintor Abel Quezada dijo en una ocasión que la pintura es la libertad total, no hay reglas estrictas, se trata de jugar, de pasársela bien, de mezclar colores y hallar novedosos tonos, tonos que alegren el espíritu del ser humano.
Ahora que está de moda lo de la Inteligencia Artificial, donde vemos que las máquinas logran prodigios que advierten pueden desplazar trabajos de los humanos, sabemos (¡más que nunca!) que existen esencias que son insustituibles. Jamás un chunche tecnológico, por más perfecto que sea, desplazará la emoción de un niño al tomar un pincel y manchar una hoja de papel.
Posdata: Malena Jiménez ha sostenido la Galería Nanishaw durante muchos años, es un espacio lleno de aire noble. Ojalá que la Galería Marijó también abra camino en el espíritu de Comitán y tenga la recepción que se merece. ¡Éxitos!
¡Tzatz Comitán!
