sábado, 19 de septiembre de 2026

CARTA A MARIANA, CON INTELIGENCIAS ARTIFICIALES

Querida Mariana: ¿ya viste que quieren espantarnos? Lo están logrando. Dicen que la IA (Inteligencia Artificial) puede salirse de control y provocar el fin del mundo. ¿Mirás lo que dicen? ¡Oh, my God! (así, en inglés, para que suene más espectacular). Es como si alguien estuviera a punto de apretar un botón e iniciar la cuenta regresiva: 9, 8…4, 3, 2, 1, Ignition (adiós, hermano, si te vi ni te conocí). La Biblia habló del fin del mundo y nos dijo que una tarde llegaría el juicio final, los muertos resucitarían y, en el rapto, los millones de vivos, los elegidos, también gozarían de la vida eterna. Pero, la Biblia jamás dijo que el Juicio Final habría sido provocado por una Inteligencia Artificial, ¡artificial!, por así decirlo: un Dios robótico, una máquina inventada por el hombre. Esto da elementos de reflexión para todos los agnósticos que juran que Dios no es más que un invento del hombre. ¡Tómala! Pues sí, parece que el ser humano ha sido capaz de inventar otro Dios, uno hecho con el conocimiento de los hombres y mujeres que, llegará un momento, será más que un invento humano y se convertirá en un ente autónomo que destruirá a su creador. ¡Santo Dios, jamás la CF (Ciencia Ficción) llegó a tales niveles! Ahora, la realidad ha superado a la ficción, como siempre se aseguró. ¿De verdad sucederá esto? El otro día platiqué el tema con tío Asunción y él, acariciándose la barba, muy estoico, dijo: “muerto el chucho ¡se acabó la rabia!”; es decir, el tío piensa que el ser humano, por el momento, tiene chance de hacer caca al monstruo de la Inteligencia Artificial y con ello regresar a la tranquilidad absurda de todos los días. Pensé que el tío no estaba mal encaminado. Si un monstruo llega a tu casa y amenaza a los tuyos, ¿qué sería lo deseable? Tomar un rifle y sorrajarle dos balazos, uno en la cabeza y el otro en la otra cabeza. Muerto el monstruo se terminaría la amenaza. ¿Lo harán? ¡No! Los creadores de la IA son padres con intereses macabros. Nuestra inteligencia natural apenas alcanza a vislumbrar lo que podría suceder si esta IA tomara propias determinaciones. En la CF hemos visto casos donde las máquinas se convierten en potencialidades autónomas y rebasan a sus creadores. Pero, siempre, siempre, en novelas, cuentos y películas la inteligencia del ser humano es capaz de acabar con los robots rebeldes. ¿Cuándo en Comitán pensamos que esto tan guajiro podría tomar visos de realidad? Oh, oh. ¿Cómo será el fin del mundo? ¿Nada quedará de Comitán? ¿Ni siquiera un chorro de La Pila? San Caralampio es protector contra las pestes, ¿esto de la IA no es una peste? ¿Quién es el santo o la santa que nos protege contra la robótica? Quieren espantarnos y lo están logrando, porque todo aquello que es desconocido genera inquietud. Nosotros, en el teléfono celular hacemos uso de la IA, tengo amigos que han convertido a la IA en su consejero personal, hablan con ella, la bautizan con nombres para tener cierta cercanía. Yo, lo confieso, he hecho uso también de la IA. Es una verdadera maravilla. Tengo amigos que la usan con inusual frecuencia para todo. La IA se ha vuelto algo tan cercano que ha comenzado a sustituir a amigos cercanos, a mamás, a hermanos, a papás, a abuelos, a médicos, al entrenador, a la maestra. Los jóvenes pueden hacerle preguntas que no se atreven a decirles a los papás o a las mamás. Resulta que la IA es una consentidora, como si quisiera mostrarse como una gran amiga, cuando, en realidad, es un monstruo que terminará eliminándonos de la faz de la tierra. ¿De verdad así será? ¿Es algo así como crea cuervos y te sacarán los ojos? ¿No habrá poder humano capaz de contrarrestar a la famosa IA? Posdata: nos quieren asustar y lo están logrando. Muchos amigos me dicen que es parte del juego clásico del poder, que sabe que el temor es el principal aliado, el que mantiene atajada a la sociedad, con las eternas amenazas. Los que conocen el sabor de la vida recomiendan no hacer caso a estos vaticinios, dicen que miles de veces los seres humanos hemos estado sometidos a falsas predicciones. El mundo ha acabado miles de veces y lo cierto es que, hasta la fecha, no ha ocurrido. Sugieren hacer lo que los sabios recomiendan: vivir el presente. Lo de la IA es un poder que está muy lejos del compa que vende fruta en el mercado Primero de Mayo o de la que está sentada en el parque central, mi parque, tomando un helado del compa que se pone debajo del árbol que está cerca de la escultura de Luis Aguilar Castañeda, nuestro paisano. ¿El mundo está a punto de agotarse por la malignidad de la IA? ¡Ah, saber compa, saber! ¡Tzatz Comitán!