jueves, 13 de agosto de 2026
CARTA A MARIANA, CON UNA AGRUPACIÓN SORPRENDENTE
Querida Mariana: el Comitán de los años setenta creció con una palabra en la mente: ASESCO, siglas de la Asociación de Estudiantes Comitecos Radicados en el Distrito Federal (hoy CDMX). Los chicos y chicas de este pueblo que estudiaban en la universidad en aquella ciudad estaban unidos en una gloriosa asociación.
La fotografía que anexo la robé del archivo personal de Juan Carlos Gómez Aranda, quien fue presidente de la ASESCO en el periodo 1974 – 1976; es decir, en este año Juan Carlos, con todos los integrantes de la planilla, conmemoran cincuenta años del término de su gestión, gestión que, sin duda, dio brillo a dicha asociación. ¿Sabés cuál era el lema de la ASESCO? “La juventud estudiosa por los ideales de Chiapas”. Sí, cumplieron con creces, porque la mayoría estaba formada por gente estudiosa, que honraba los apellidos de sus papás y de sus mamás, que honraban al pueblo que los vio nacer; y la mayoría también sigue honrando el cierre del lema: por los ideales de Chiapas. Si mirás con atención la fotografía mirarás que ahí están caritas luminosas, jóvenes que, cincuenta años después, honran a Chiapas, honran al país.
La ASESCO promovía muchos actos sociales y culturales, la sociedad comiteca recibía su generosa participación. Cuando era temporada de vacaciones, el pueblo los esperaba con agrado, porque sabían que su presencia era un yunque donde se formaba el hierro de nuestro espíritu. El comité ejecutivo tenía una secretaría de acción cultural, una de prensa y propaganda, una de acción social, otra de acción política, una más de acción deportiva, una de acción femenil y una de acción estudiantil. Cada uno de esos graneros abrían a un generoso bosque, sus responsables tenían iniciativas que completaban un gran abanico. Sería necesario un libro para dar a conocer todos los logros que la ASESCO promovió. Contra mi costumbre, que me llevaría a los actos culturales (ya habrá oportunidad) ahora diré algo muy breve de dos carteras: la de actos sociales y la del deporte, porque en esta fotografía, a pesar de que la mayoría está con traje, se ve que fue un encuentro deportivo; y con respecto a lo social basta decir que el baile del 26 de diciembre era esperado como si el acto fuera uno de los regalos que el Viejito de la Nochebuena traía a los comitecos y comitecas un poco más creciditos, era el gran regalo, el gran guateque, nadie se lo perdía, el Club de Leones se vestía de gala y el rugido era impresionante.
¡Mirá la vestimenta de estos jóvenes apuestos que rondaban los veintitantos años de edad! ¿En dónde están? En una duela donde practicaban el básquetbol, sin duda que el seleccionado de la ASESCO tuvo una relevante participación. ¡Momento! El compa que está detrás de nuestros paisanos carga una mesa de plástico y Jorge Domínguez, quien está vestido de traje café, tiene en la mano alguna bebida (pienso que ya estaba definiendo el porvenir, porque el día de hoy es uno de los más destacados promotores de nuestra famosa bebida, el Comiteco, el Comiteco “Nueve Estrellas”; en realidad, lo que sostiene en la mano es una botella de vidrio de una Pepsi Cola). Es decir, hubo un torneo de básquetbol y luego unos refrescos para celebrar la convivencia. Esta fotografía no fue tomada en Comitán, en ese tiempo no existía el auditorio Roberto Bonifaz. En esos años, en Comitán estaba la vieja cancha Pantaleón Domínguez.
Todos los chicos universitarios siguen honrando el lema de la ASESCO, hoy ya no son estudiantes, pero siempre están velando por los ideales de Chiapas. Acá está, sin saco, pero con corbata, Roberto Fuentes Domínguez; Pepe Sánchez Crocker, quien sí participó en el encuentro, porque porta la camiseta; Pepe Román, gran cantante, quien desgraciadamente ya falleció; Jorge Domínguez, que digo es un gran emprendor de la bebida alcohólica tradicional del pueblo; luego Juan Carlos Gómez Aranda, quien ahora colabora con el gobernador de Chiapas; luego mi primo Javier Bermúdez, un destacado empresario; Roberto Tovar, destacado intelectual; el gran Raúl Macal, quien ama profundamente a Comitán y siempre que puede se da una vueltita al pueblo (todo mundo debería ser como él, porque hay comitecos y comitecas que radican en otros lugares y se enredan en el chal de la nostalgia, pero jamás han regresado. Vuelvan, paisanos amados, regresen, vengan a su tierra, un ratito y luego vuelvan al hogar donde ahora tienen sus anhelos, pero vengan, como lo hace el querido Raúl); y al final está mi primo Reynaldo Bermúdez, sentado sobre un balón de básquetbol. Rey fue un gran deportista, hablo en pasado, porque todo mundo de acá lamentó su fallecimiento, acaecido en días pasados. El químico Rey radicó mucho tiempo en la ciudad capital de Chiapas, pero fue velado en su patria chica. Estaba a punto de cumplir los setenta y tres años de edad. Descanse en paz.
Posdata: no es casualidad que en esta fotografía haya nueve chicos, siempre el símbolo de Comitán está presente en muchos actos cotidianos, las nueve estrellas del pueblo siguen siendo custodia de nuestro espíritu, dos de estos muchachos ya no están en este plano físico, pero acá volvemos a verlos unidos por siempre, porque la ASESCO fue una asociación que abandonó el desierto de las individualidades, formó un gran bosque de amistades.
¡Tzatz Comitán!
