jueves, 15 de octubre de 2026
CARTA A MARIANA, CON EL PARQUE MÍO DE MI PROPIEDAD
Querida Mariana: ¿cómo ves lo que dijo la poeta Mirtha? “Yo no soy de Comitán, Comitán es mío”. Genial. Pocas mujeres han tenido su osadía. Pero, debo decir algo que tal vez no le gustará. El parque central, el que lleva el nombre de Benito Juárez, el actual, el ampliado, ¡es mío y de nadie más! El parque central de Comitán es de mi propiedad. ¿Recordás al loquito de la película italiana “Cinema Paradiso”? ¿Lo recordás? A cierta hora de la noche comenzaba a correr a todas las personas que estaban en una plaza, gritando: “la piazza e mía”. La gente reía, pero desalojaba la plaza; es decir, las personas lo tomaban a broma, pero le hacían caso. Yo no llego a tal extremo, porque, me conocés, soy una persona generosa, desde siempre. Pero el parque es mío, lo presto para que los demás lo disfruten. Así que respeto lo que dijo la poeta Mirtha, pero, con papeles en la mano, le demuestro que el parque es mío, así que ella se puede quedar con todo lo demás, que es mucho, mucho porque no cualquier persona es dueña de un pueblo tan genial como el nuestro. Que yo sepa, nadie ha protestado porque Mirtha sea dueña de Comitán, ella, también generosa, lo presta para que sus habitantes lo disfrutemos. Ella, desde la ciudad de San Cristóbal está pendiente de lo que acá sucede, tal vez hay cosas que quisiera cambiar, pero desde lejos es imposible, si yo que estoy acá a veces no puedo controlar lo que sucede en mi parque; pero, salvo algunas nubes de más, mi parque sigue teniendo una esencia única. El otro día saludé al presidente Fox, estaba pendiente de los arreglos que actualmente le hacen a mi parque, con motivos de Día de Muertos. Estábamos cerca de la escultura de Luis Aguilar, el presidente dijo que “el jinete sin cabeza” podría llevarse a una de las Lolas. ¿La más rechoncha o la flaquita? Si opta por la rechoncha se llevaría a la Lola Albores, maravillosa cronista del pueblo y si trepa en ancas a la flaquita sería la Lolita Guillén, ciudadana que siempre ha vigilado por el engrandecimiento de Comitán de Las Flores. Cuando el presidente Fox mencionó al “jinete sin cabeza” y los dos vimos hacia donde está el jinete sobre un caballo hecho de material reciclado, una obra bien trabajada, recordé que hace poco, el mismo presidente Fox me dijo que su administración hará algo que será la casa de Las Leyendas, en Comitán, en el tradicional barrio de Las Siete Esquinas, a mí me entusiasmó la idea, porque sería un recorrido maravilloso para propios y visitantes, bajar hasta ese lugar icónico del pueblo, entrar a una casa donde podás topetearte con leyendas de nuestro pueblo; no sólo con eso, sino con personajes que son parte esencial de nuestra cultura comiteca, el presidente Fox mencionó por ejemplo a Mario Mocoso, maravilloso personaje de este pueblo, que mucha gente recuerda haberlo visto y convivido con él en los años setenta, Mario era un hombrazo, no sé de qué altura, pero superaba fácil el uno noventa de altura, fornido, siempre descalzo, una de sus características era que somata los grandes pies en el piso y hacía un ruido como de exabruptos de un cíclope, la gente podía pensar que era un ser iracundo, ¡no!, era un niño grandote, un niño bueno, que jamás había hecho daño a nadie. Eva Morante, mi amiga que ahora vive en Guadalajara (primero Dios, la saludaré en la FIL 2026), me cuenta que en ocasiones, salía de un baile a media noche y Mario la acompañaba hasta su casa, no se retiraba hasta que veía que Eva entraba a su residencia, que estaba a una cuadra del templo de Santo Domingo. ¿Mirás lo que significaría que la administración del presidente Fox consolide el proyecto de la Casa de Las Leyendas? Sería un maravilloso espacio para que todo mundo conociera las leyendas de este pueblo y a los personajes simbólicos, los que han dado personalidad al Comitán picaresco y auténtico, los que se acercan mucho al dueño de aquella piazza italiana.
Posdata: cuando voy al parque al mediodía y veo a grupos de chicos y chicas estudiantes del CBtis, adueñados del kiosco ¡me da una gran satisfacción! Sé que ellos están ahí porque se sienten a gusto, porque se sienten seguros, porque les encanta escuchar el latido del corazón del pueblo. Cuando veo a niños aventar arroz a las palomas y éstas bajan del árbol, como si fueran frutos maduros, y luego otro niño corre, las espanta y las palomas forman un escuadrón y hacen piruetas en el aire ¡soy feliz, tanto como una lombriz!
¡Tzatz Comitán!
