lunes, 26 de enero de 2026

CARTA A MARIANA, CON FESTEJO

Querida Mariana: el gran fotógrafo Carlos Gordillo celebró el sexto aniversario de su Estudio. Vos y yo hemos platicado la sensación que nos genera ver el inicio de un emprendimiento empresarial, grande o pequeño. Nos da mucho gusto cuando algo comienza a crecer, tal como fueron los deseos de sus dueños. La pequeña tortería que prepara tortas exquisitas y que su clientela se vuelve asidua y cada vez crece más. Lo mismo sucedió con el sueño de Carlos, quien posee muchos dones artísticos, uno de los cuales es la fotografía. Carlos comenzó en forma pequeña, como casi todos, mas un día puso un ladrillito para construir el deseo de un estudio profesional, un espacio donde la gente llegara a tomar sesiones de fotografías con el aval de la calidad y de la mirada artística de Carlos. Su sueño comenzó a tomar forma y hace seis años inauguró el local. Por fortuna su sueño se ha consolidado, ahora mucha gente llega a su Estudio para la toma de fotografías profesionales. Su empresa ya no tiene regreso, sólo ascenso se advierte. Esto lo celebran todos sus amigos y sus familiares. Por supuesto que quien más lo celebra es él. Emprendió un camino que no es sencillo, todas las manifestaciones artísticas se topan con el muro de la incomprensión, pero ahora ya hay mucha gente que aquilata su talento y no dudan en acercarse a él para solicitar una sesión de fotografías. En nuestro pueblo hay muchos y muy buenos fotógrafos y fotógrafas, cada vez hay más artistas de la lente que ofrecen sus trabajos. Hay para elegir. Esto es bueno. No todos los fotógrafos invierten en sus sueños, porque construir un estudio implica una inversión económica. A veces he estado en el estudio de Carlos y he visto el equipo que posee, todo para que el resultado sea óptimo. Su sueño ya es un papalote que vuela alto, tan alto como su talento. Ya no tiene vuelta para atrás. Por eso celebramos su dedicación y constancia. Digo que a veces vos y yo vemos el entusiasmo que empuja a algunos para abrir un nuevo negocio. Vos y yo hemos visto a parejas que pintan los interiores, que agarran el martillo o el destornillador y fijan los canceles donde exhibirán productos para venta; hemos visto cómo abren pequeños negocios que, a la vuelta de algunos meses, se desmoronan. El entusiasmo inicial se desinfla. Eso nos da mucha pena, porque vimos la alegría con que emprendieron su sueño. ¿Qué sucedió? Algo faltó. El emprendimiento tiene muchas sendas, algunas de las cuales son inextricables. En el caso de Carlos todo funcionó tal como lo soñó. Estoy seguro que hubo un momento de duda, de incertidumbre, porque el emprendimiento es como un volado, no se tiene la certeza de que funcionará al ciento por ciento; pero Carlos puso por encima su pasión y la convicción de su talento y la siembra ya ha dado frutos saludables. Su Estudio cumplió seis años. Ya es un pichito que camina solo, que corre, que trepa a los árboles, que juega con las nubes. Ya es un papalote que vuela alto. Esto es para celebrarlo, porque es una empresa comiteca, iniciada por un comiteco de excelencia. Es uno más de los emprendimientos que enraizó, que pegó, que ya da frutos. Posdata: es muy triste presenciar los derrumbes de sueños; por el contrario, da mucho gusto ver los proyectos que avanzan, que dan prestigio al pueblo. El Estudio de Carlos Gordillo Alfonzo ya genera muchas imágenes que dan gusto y alegría a la sociedad. Carlos viene de la tradición familiar y de la tradición histórica del pueblo, que ha tenido muchísimos grandes fotógrafos. Carlos es uno más. Felicidades. Que haya muchas más empresas que cumplan años, muchos años. ¡Tzatz Comitán!