jueves, 29 de enero de 2026
CARTA A MARIANA, CON UN TUTÍS
Querida Mariana: la palabra culo en España es de uso común. Acá, cuando menos en Comitán, es una palabra que sólo se emplea en voz baja. Así nos acostumbramos. Mucha gente piensa que culo es una mala palabra. En los años setenta una muchacha me dijo, muy molesta: “cara de mi culo”. No sé qué le había dicho yo antes que la molestó. Armando que no se quedaba callado me dijo que el dicho había sido un elogio, porque ella tenía muy buen “me presta”, así lo dijo. En efecto, la chica tenía un trasero que despertaba pasiones. Yo, la verdad, nunca he entendido bien a bien cuál es la pasión que despierta una muchacha con un trasero generoso en volumen. Cuando pasa una chica por la calle, en automático los hombres posan su mirada en la grupa, anca de potrilla desbocada.
Dora Patricia Espinosa es fanática de la música de Michael Bublé, cuando se enteró (en 2023) que estaría en la Arena México, en la CDMX, rompió su cochinito, sacó los ahorros, compró boleto para el concierto y viajó para vivir la experiencia. Cuando regresó a Comitán me contó, emocionada, que había sido un concierto maravilloso, botada de la risa me dijo que al principio el cantante habló algunas palabras en español, para decir lo que dicen todos los artistas extranjeros, que México es un gran país, luego se agachó tantito, dio la mano a una chica y dijo que el concierto permitía “tocar tu mano” y luego agregó: “tocar tu culito, también”. Sin duda que sus asesores le recomendaron que dijera eso para tener una cercanía con su público que, en efecto, disfrutó y celebró esas palabras. No dijo culo, dijo culito, en diminutivo, el diminutivo le quita su cara grotesca a la palabra, le da aire de ternura, porque todas las mamás limpian el culito de sus criaturas.
En Comitán el culo es tutís. ¿Recordás el cuento de Doña Lolita Albores? No lo recuerdo bien, pero sucede que alguien, dentro de casa, pregunta a alguien que está afuera: “¿qué querés?”, y el de afuera responde: “El tutisito de tu hija”, “Ah, es un alma tutisera”, dice el otro. Se cuenta como chiste. Pues el Bublé, sólo como mercadotecnia, habló del tutisito, así podemos decir que el gran cantante es integrante del club de tutiseros.
Digo esto, porque el otro día escuché una canción del chico famosísimo Maluma. Medio mundo escucha su música; es decir, todo lo que canta se queda en nuestra memoria, modela nuestra personalidad. La canción se llama “Bronceador”, él y ella están en la playa, él dice: “tu cuerpito es de mi talla”, ah, ya es una señal de por dónde irá la letra; él le pide a ella que se quite la toalla, oh, oh, para que él le eche bronceador. En este momento ya la letra es alburera: “quisiera echártelo, mami, echarte el bronceador”.
Todo simpático, digamos que normal, pero líneas más adelante dice: “qué chimba si te tengo en pelotica, tu culito redondito”. ¿Mirás? Hay mil partes del cuerpo, pancita, deditos, orejitas, pero el autor privilegió el culito. ¿Por qué? Porque, vos lo has oído, ahora vivimos en una sociedad donde el trasero es motivo de excitación. Millones de jóvenes cantan las canciones de Maluma y de otros compas que, dentro de las letras, mencionan al culo que, ahora se ha vuelto ya una palabra común, que se dice con el mismo desenfado con que lo pronuncian en España.
Vos sabés que yo soy amante del lenguaje, para mí no existen las malas palabras, todas tienen su encanto, todas sirven para nombrar y la palabra culo nombra una parte del cuerpo, esencial para nuestra existencia. Recordá que en un concurso de órganos del cuerpo todos nombraron sus características para ganar el primer lugar, al final el culo dijo que él era el más importante, dijo: “si yo me cierro, todos ustedes se paralizan”.
Posdata: Maluma, igual que Bublé, sabe que el diminutivo le quita su cara agria a la palabra culo, pero también he escuchado una canción de Lola Indigo que se llama “Culo” y toda la letra ronda sobre la palabra. ¡Dios mío! “Si quiere este culo, si quiere este culo, tú tienes que trabajar, darle duro”. Ah, ya entendí, el mensaje es: ¿querés este cuerpecito? Ponete a trabajar.
En los videos musicales hay muchas escenas donde el “perreo” es el foco, donde el culito centra toda la atención. Vivimos tiempos donde se glorifica esa parte del cuerpo, por eso, a veces, veo en la calle algunas mujeres que tienen unos grandes cabuses. “Son operadas”, pienso, y sigo mi camino. Ahora hay muchos culitos artificiales, con implantes de gel de silicona. ¡Uf!
¡Ay, qué tiempos los tiempos de La Sonora Dinamita! Ellos cantaban “No te metas con mi cucu”. ¡Qué niños tan modositos, tan de letra de confesionario!
¡Tzatz Comitán!
