sábado, 28 de febrero de 2026
CARTA A MARIANA, CON NOVELA DE MARIO ESCOBAR
Querida Mariana: Mario me dijo que escribía una novela. Me lo dijo en tiempo de pandemia. Estuve pendiente del proceso. Una mañana me enteré que ya la había publicado en Editorial Entretejas. De inmediato me puse en contacto con Luis Armando Suárez, director de la empresa editorial. Luis Armando me trajo un ejemplar en un viajecito relámpago que hizo al pueblo. Al llegar a la casa comencé a leer la novela de Mario que intituló: “Espejo de los días”. Quedé muy satisfecho con la lectura, contento con lo que en el terreno literario logró Mario.
No dejé que mi emoción se desinflara. Vos sabés que todo en la vida es como globo, así que de inmediato te escribí una carta para contarte el suceso. De esto hace ya varios meses. Leí la novela recién salida del horno de publicaciones y mi comentario también te lo envié bien calientito.
Hace días, no sé cuántos, Chusy Coutiño me llamó por teléfono. Dijo que Mario vendría a Comitán a presentar su novela. Sí, pensé, los autores comitecos tenemos el compromiso moral de compartir las creaciones con la paisanada. Lo celebré. Chusy dijo que me invitaba a ser uno de los comentaristas la tarde de presentación. Acepté el honor, aunque vos sabés que a mí me gusta más estar sentado entre el público. Cuando el presidente Emmanuel Cordero tuvo a bien honrarme con el nombramiento de cronista municipal le pedí que, si debía asistir a algún acto, que no me trepara en la mesa de honor, que me dejara sentarme entre la audiencia para hacer mejor la chamba. La crónica tiene los pies hundidos en la misma tierra que pisa el pueblo. Acepté la invitación de Chusy, porque ya no soy cronista municipal y no tengo el compromiso de hacer crónicas, así que la tarde del 27 de febrero del 2026 acudí a la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez y trepé a la mesa de honor, al lado de la otra comentarista, Olivia Bonifaz, del autor de la novela, Mario Escobar Gálvez y de la moderadora Doctora Mary Carmen Vázquez. La cita fue a las cinco y media de la tarde. Cuando me tocó participar, saqué mi bonche de hojas, con letra grande para no usar lentes y leí el textillo que preparé, algo que ya no aludiera al contenido, porque eso ya lo había compartido contigo en la carta aludida, sino con un comentario que rozara más a la emoción de lo leído, del asombro que me causó la creación de Mario. Comparto con vos dicho textillo. Acá va:
“Buena tarde.
Podríamos hacer un recuento de las novelas escritas por autores Comitecos.
Estoy seguro que ahora brincaría la mayoría de títulos.
Estoy seguro que ahora tienen en sus mentes nombres de creadores comitecos.
El ejercicio sería muy interesante.
Dejémoslo así.
Ya vi sus rostros y casi puedo leer el resultado de lo que propongo.
Ya tienen en sus mentes conocidos títulos de novelas y reconocidos nombres de autores.
Los lectores comitecos, y de otras regiones del mundo, tienen dicha relación en sus mentes y en sus corazones.
Una relación prodigiosa, porque esos autores, ellos y ellas, han escrito la hoja literaria de nuestra historia.
Digo esto porque, en casa, hice el ejercicio nemotécnico que ahora comparto con ustedes.
Lo hice, porque cuando recibí la invitación para esta noche debía sustentar lo que me atreveré a decir.
¿Ven, escuchan, que ahora usé el término atrever?
Lo usé porque es lo que quiero decir. Acá voy. De la relación completa de novelas comitecas, la novela de Mario es la que más se ha atrevido en el terreno de la ficción. Jamás en la literatura de esta región un autor fue tan revolucionario como Mario. Todos se quedaron en la Vía Láctea, Mario se atrevió a ir más allá, como si fuera la nave Voyager.
En la relación de nuestros autores locales tenemos novelas históricas, realistas y costumbristas.
En esa lista están incluidos los nombres de los reconocidos, los nombres de quienes tienen fama local y regional, así como los que han llegado al plano internacional.
Ninguno de ellos se atrevió en los terrenos donde caminó Mario.
Tal vez quien más se atrevió fue nuestra pichita amada, quien el año pasado, el 2025, cumplió cien años de nacida. Ella, retomó un acto real donde crucifican a un cristo indígena, historia bárbara de origen, que se sale de los actos comunes. Pero, Mario ha ido mucho más allá. Ningún creador comiteco se ha atrevido a tanto y con tan buen resultado.
Por ello, como si fuera un notario literario, esta noche doy constancia que la novela presentada es el mayor atrevimiento que ha realizado el genio creativo en Comitán.
Con ello digo que Mario dio un salto cuantitativo en el acto de creación literaria.
Mario demuestra que, con osadía y talento, puede lograrse escribir una obra que abandone el camino trillado; demuestra que la identidad de un pueblo tiene múltiples senderos.
Ahora usaré un lugar común y diré: Mario supo que se hace camino al andar, por territorios nunca caminados. Mario ya abrió un camino novedoso, inédito.
Mario ha escrito, insisto, con talento narrativo, la novela más atrevida, la más vanguardista. Por eso esta noche es histórica, porque se presenta en el pueblo la novela más revolucionaria en el terreno de ficción de Comitán.
En buena hora para todos. Si los creadores dejan que el aire revolucionario entre en sus ventanas buenos tiempos nos esperan; y si los lectores también respiran aires novedosos el mundo augura nuevos vientos en la región.
Aplauso a nuestro autor”.
Posdata: sé que quien lea la novela de Mario también se asombrará por la buena factura de esta obra que deja en alto el numen creativo de la gente de este pueblo. ¿Viste qué palabrita me aventé? Numen, pucha.
¡Tzatz Comitán!
