miércoles, 29 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON YERROS

Querida Mariana: debo confesar que admiro al escritor Juan Villoro, sobre todo me gustan sus crónicas. Desde que platiqué un ratito con él en San Cristóbal de Las Casas, he visto muchos podcasts donde habla de su obra, de otros escritores y de fútbol, además de otras vainas. Es un excelente conversador. El otro día, en esa ruta de hallazgos del Youtube encontré una charla que tuvo en TvUNAM, con la actriz Sofía Espinosa, ganadora del Ariel a mejor actriz en algún año del Señor. En el Internet encontré que el Ariel lo ganó con su personaje en la película Gloria, cinta con guion de Sabina Berman, que trata algo de la historia de la cantante Gloria Trevi, historia dramática que fue muy conocida. Me dispuse a disfrutar el programa de Villoro con Sofía. La dinámica del programa es que el invitado lleva libros que le hayan significado algo en su vida y el conductor o la conductora (Sofía, en este caso) leen los fragmentos seleccionados por el invitado. El podcast está disponible en Youtube, así que podés darle una vueltita. Ya te conté que en los años setenta, en la Ciudad de México, escuchaba dos estaciones de radio: La Pantera y Radio UNAM (que era mi universidad), en La Pantera escuchaba lo de moda, música pop; y en Radio UNAM conciertos con música clásica. Desde entonces y desde siempre pienso que en la UNAM se da la excelencia, académica y cultural, así que un programa en TvUNAM garantiza calidad. ¡Cómo no! Para muestra, la presencia de Juan Villoro. Digo pues que me dispuse a disfrutar el programa de Villoro con Sofía, sin tener mucho conocimiento del trabajo de la actriz, porque no recuerdo haber visto alguna cinta donde ella aparezca. El programa inició, vi a Sofía, muy sonriente, bonita, con una blusa colorida en tonos marrón y detrás de ella (como era de esperar) un librero, con libros y una máquina mecánica antigua. ¡Perfecto! Cuando la conversación inició, ella presentó su emoción de estar con Juan con unos grititos que sonaban a ¡Wow!, la primera vez me cayó simpática, luego ya se hizo chocante el ¡wow! repetitivo. Bueno, pensé, la actriz no tiene más admirativos, le hace falta guion. Pero no sólo le faltó guion, también le faltó un poco de cultura lectora, porque cuando comenzó a leer lo hizo un poco titubeante, como si fuera una niña de secundaria ante sus compañeros y un maestro exigente (ella se disculpó diciendo que la letra del libro viejón que llevó Juan era muy pequeña). Juan platicó sus inicios como escritor (la anécdota conocida de tener entre sus manos, en su adolescencia, la novela “De perfil”, de José Agustín). El primer fragmento que Juan sugirió fue del libro “Rayuela”, del gran Cortázar (por eso y otras cosas admiro a Villoro). Sofía leyó el fragmento. La conversación continuó (con los wows de Sofía) y llegó el momento de que leyera un fragmento de otro libro que Juan llevó: “Crimen y Castigo”, de Dostoievsky (por eso Juan me cae bien). Y Sofía abrió el libro y leyó, un poco trabadito. En la lectura de Sofía se le atravesó la palabra “inquisitivamente”, pero no la leyó así, la leyó diciendo: “incuisitivamente”, “incui”. Oh, tal vez fue la primera vez que se topó con dicha palabra y la leyó mal. Va, pensé, sigamos, pasa nada, a todos nos pasa. Un poquito más adelante se le atravesó la palabra “menester” y la leyó así: “menéster”. Ah, Sofía, ¿qué pasó? Vi la cara de Juan, impertérrita, como si oyera llover sobre un techo de nubes. Bueno, dije, él sabe que no todo mundo es buen lector y, sin duda, sabe de memoria el fragmento. Dos segundos después (exagero) volvió a aparecer la primera palabra y la repitió mal: “incuisitivamentre”. Pensé que no era un dislate, era algo recurrente en su mente lectora. En ese momento pensé enviarle un correo indicándole los yerros en su lectura, para la siguiente. Posdata: por fortuna, Sofía le pidió a Juan que leyera el texto “El puño en alto”, de su autoría, que escribió a propósito del terremoto ocurrido en los años ochenta, en la Ciudad de México. Juan lo leyó, bien leído, dándole el tono adecuado, mi maestro de primaria diría que leyó “de corridito”. Bien. Muchos lectores dicen que ese textito es un poema, Juan dice que es una letanía. Oh, pensé, ¡wow!, dije. ¡Tzatz Comitán!