jueves, 30 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN LAMENTABLE DECESO

Querida Mariana: falleció nuestra vecina Doña Lesvia. Su casa está a media cuadra de la oficina de Arenilla. Hace pocos meses también falleció la maestra Dely, cuya casa está precisamente frente a la de Doña Lesvia. Medio Comitán conoció a Doña Lesvia o, como en mi caso, escuchó hablar de ella. Doña Lesvia es un personaje mítico de esta ciudad. Yo escuché hablar de ella desde niño, recordá que yo nací en 1957, en un Comitán donde la mayoría de personas nos conocíamos. Alguien, no sé quién, en una plática deslizó el nombre de Doña Lesvia. A mí me gustó el nombre, nunca había escuchado tal nombre. ¡Lesvia! En el pueblo había mujeres que se llamaban Carmelita, Caralampia, Sara, Toña, Elena, Maty, Juanita y demás, todos los días, en las pláticas de las señoras escuchaba estos nombres, pero jamás había escuchado el nombre de Lesvia. Se me quedó en la memoria. ¿La conocí alguna vez? Es probable. Parece que ella fue famosa por su relación en el mercado. ¿Tenía un puesto ahí? No lo sé, pero su historia se deslizaba de vez en vez. Ahora que falleció, me llevé una gran sorpresa. ¿Sabés cuándo nació? En 1917. ¡Dios bendito! Fue una mujer muy longeva, porque si le echamos lápiz andaba rondando los ciento nueve años, ¡ciento nueve años! Esto indica que fue una de las mujeres más longevas del pueblo. No me quedé con la duda, pregunté con el doctor Alfonzo y, en efecto, él corroboró lo que dije líneas arriba, Doña Lesvia tuvo un puesto en el mercado de Jesusito, que después se convirtió en el Centro de Convenciones (nunca que se sepa hubo una sola convención), recinto que era ocupado para fiestas y ceremonias de graduación. El edificio tiene un valor histórico y un valor arquitectónico indiscutibles, porque el techo tiene forma paraboloide y algunos expertos dicen que puede ser diseño del famoso arquitecto Candelas, pero la mera verdad es que no es un diseño muy funcional. El diseño original fue para el mercado, ahí, digo, Doña Lesvia fue muy conocida, por su carácter, por su temple de mujer fuerte. Tuve oportunidad de conocer el plano con la planta del mercado, su distribución era muy simpática, todos los puestos conformaban algo como un panal, llamaba la atención el diseño, pero, como digo, no era lo más práctico, porque la mayoría de mercados del mundo tienen una distribución de retícula, con pasillos donde se puede distribuir perfectamente los puestos. El mercado de Jesusito era como un laberinto, simpático, pero impráctico. Cuando se convirtió en Centro de Convenciones todo mundo se dio cuenta de la pésima acústica, las ceremonias de graduación no eran cómodas, porque el sonido se perdía en las bóvedas. Pero, además tiene otro inconveniente, es un captador infame del calor. Cuando el licenciado Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, actual secretario de salud de Chiapas, fue presidente municipal me honró con el nombramiento de director de cultura y la oficina se pasó a ese edificio, junto con otras direcciones del Ayuntamiento. Dos días después de haber inaugurado las oficinas, todos los directores nos pusimos de acuerdo y solicitamos al presidente nos proveyera de ventiladores, pucha, el calor de Arriaga y el calor de Tonalá son un simple juego ante la concentración de calor que se da en ese edificio, con muy poca ventilación. Así que el gran diseño del gran arquitecto Candelas no es óptimo. Muy bonitas las formas del techo, pero con serias deficiencias en su funcionamiento. Un día, las autoridades decidieron sacar a los mercaderes y se pasaron a la Central de Abasto, no sé si Doña Lesvia se pasó para allá. Fue famosa en el mercado de Jesusito. Volví a escuchar el nombre de Doña Lesvia cuando su familia sufrió un acontecimiento trágico, su hijo, que estudiaba el bachillerato, falleció en un viaje de prácticas que hizo con sus compañeros. El impacto, como es comprensible, fue devastador para ella. El nombre de Doña Lesvia volvió a escucharse en todo el pueblo, porque ella, para honrar la memoria de su hijo, colocó una serie de foquitos y sonidos de pajaritos en la tumba de su hijo, luces y sonidos que no tuvieron un instante de descanso. Los pajaritos sonaban noche y día. Todo mundo reconocía la tumba. Así se lograba el deseo de Doña Lesvia, que la memoria de su hijo no se perdiera en el tiempo, logró que fuera recordado en forma permanente, la gente entra al panteón, camina por la calzada principal y se topa con la tumba de su hijo y la historia aparece. Ahora, cuando se supo del lamentable deceso de Doña Lesvia, alguien en redes sociales dijo que ya va al encuentro de su hijo Aarón. Posdata: se murió una leyenda del pueblo. Doña Lesvia concitó muchas amistades. El día de su fallecimiento hubo mucha gente en su casa, porque ahí la velaron. El jueves 29 de julio de 2026, a las diez de la mañana salí de la oficina y escuché sonido de banda, vi que muchos vecinos salían a sus puertas y veían el cortejo fúnebre. Los restos de Doña Lesvia estaban en la carroza y eran acompañados por amigos, familiares y una banda. El sonido de la tuba sonaba como un silbato de barco, dando adiós a una gran mujer de Comitán. Descanse en paz doña Lesvia Cancino Ramos, quien, según la información de la Funeraria Figueroa, nació el 28 de noviembre de 1917 y falleció el 28 de julio de 2026. ¡Tzatz Comitán!