viernes, 31 de julio de 2026
CARTA A MARIANA, CON AFICIONES
Querida Mariana: Chusy me preguntó: ¿qué vicio tengo? Hice un recuento y concluí que sólo tengo dos: la escritura y la lectura. Me sentí como si la vida me hubiese despojado de todos los demás. En mi juventud bebí trago a lo galán y fumé como chacuaco. Cuando Chusy se fue pensé que uno de los vicios que sigo conservando es ver películas. Leo a diario, escribo a diario y a diario veo películas, como si fueran mis sagrados alimentos, ¡lo son!, alimentan mi espíritu, lo nutren, le otorgan sentido a mi vida. ¿De verdad la lectura es un vicio que está en el mismo escalón del trago? Los expertos dicen que el chupe de chelas y alcohol, más que un vicio es una enfermedad. ¿Estoy enfermo de lectura, de escritura?
Los ultra aficionados al fútbol ¿son viciosos? Las aficiones ¿pueden catalogarse como vicios? ¿Qué es un vicio? A ver, busco en un diccionario y encuentro que en una primera acepción es algo que va contra la moral establecida y provoca daños al cuerpo y al espíritu (trago, cigarro); pero en una quinta acepción cambia el concepto y puede aplicarse a algo que es adictivo y produce placer. ¡Cabal! Confirmo, tengo los vicios de la lectura, de la escritura y de ver películas, porque son tres sustancias adictivas que me producen el máximo placer, por encima de cualquier otro. La lectura, la escritura y ver películas no me provocan daño alguno, al contrario, ¡son vicios en la quinta acepción, jamás en la primera! Qué maravillosa manera de darle la vuelta a un concepto. Sí, soy un vicioso, porque tengo adicción, porque no puedo dejarlos. Dejé el trago y dejé el cigarro, porque comprendí que esos dos vicios minaban mi cuerpo y mi espíritu; en cambio mis tres vicios actuales son un derroche de luz para mi vida, son parte fundamental de mi vida, ¡son mi vida! ¿Dejarlos? Jamás. Los otros vicios me restaban vida, me empobrecían, me dañaban. Estos tres vicios actuales son como brújulas maravillosas en el camino. Ahora camino sin titubeos, soy feliz. Por fortuna son tres vicios solitarios, casi casi como el onanismo, por eso, a veces, al escribir digo que son chaquetas mentales. Ahora que escribí esto, querida mía, recordé que tengo otro maravilloso vicio: el del dibujo y la pintura, la libertad total. En la lectura debo seguir el orden de las palabras en la hoja, a la hora de ver películas, de igual manera, sigo la secuencia de imágenes, y a la hora de escribir (ahora lo hago) también las palabras se acomodan en forma ordenada a mis pensamientos, pero en la pintura, frente a la hoja en blanco, frente al lienzo, la primera pincelada o el primer trazo no tiene límite alguno, todo el soporte es como un universo intocado, que acepta lo que yo le diga, por eso repito lo que Abel Quezada, el gran caricaturista y pintor, dijo: ¡es la libertad total! Uno de los grandes disfrutes, por eso la niñez es feliz manchando hojas (junto con su ropa). Dichosos los pintores que son como Chagal, como Van Gogh, como el oaxaqueño Rubén Leyva. Ellos han hecho que sus pinceles vuelen, que, como colibríes, chupen todos los colores del universo. Ellos son niños hermosos, borrachos lindos, ebrios de tanta luz.
Y como fiel vicioso, más que los resultados del Mundial de Fútbol 2026 y las figuras participantes, estoy pendiente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2026. Como bien sabés, Italia es el país invitado en este año. ¡Italia!, mi niña linda, tierra donde vivieron mis parientes mayores. Una mañana, mi bisabuelo Filipo, con mi abuelo Ángelo, tomaron un barco en Italia y llegaron a América. Hoy, la delegación italiana que participará en la FIL 2026 abordará un avión y en pocas horas estará en tierras mexicanas. Mis ancestros tardaron días, imagino las proezas que debieron vencer para cumplir el sueño. Filipo era un artesano del yeso, la tierra en donde vivía era un pueblo donde la mayoría se dedicaba al arte de la yesería. Muchos abandonaban temporalmente el pueblo para ir a vender sus obras y otros, los más osados, los más parientes de Marco Polo, trepaban a un barco y cruzaban el océano. De allá vinieron mis ancestros, de allá trajeron una semilla que tiene el aroma de la oliva. Vinieron del norte de Italia, de la zona más fértil, del cuello de la bota italiana.
Posdata: el periodista del canal 11, Miguel de la Cruz, estuvo hace días en Italia, transmitió una probadita de aquel país, preparándonos para el encuentro que se dará en México. El año pasado, Barcelona fue la invitada de honor, el equipo de Arenilla tuvo el privilegio de estar en la FIL unos días, ahí saludamos a Miguel de la Cruz y a muchos más intelectuales, escritoras y escritores famosos. Fue, como comprenderás, un gran acto cultural. Lo disfrutamos, lo gozamos. Fue como presenciar un gran partido donde el gol siempre estuvo presente, donde el drible fue el pan de todos los días, donde todas las jugadas fueron brillantes, llenas de confeti.
Doy gracias al universo por tener cuatro hermosos vicios, uno es el de la lectura. Que viva la FIL, encuentro de lectores y escritores.
¡Tzatz Comitán!
