miércoles, 28 de octubre de 2026
CARTA A MARIANA, CON UN SEPARADOR QUE UNE
Querida Mariana: el que viaja no se va del todo. En la maleta va, entre las camisas dobladas, la historia del viajero. Iván estuvo recientemente en Italia, tierra de mis ancestros paternos. Paseó sabroso. Visitó El Vaticano, entre muchos otros sitios simbólicos. Cuando regresó me dijo que tenía algo especial para mí. El 27 de octubre 2026 nos invitó a su noticiario. A las nueve con quince estuvimos Dora Patricia Espinosa y yo en la cabina de NOTI-VOS. Generoso, como siempre ha sido, nos permitió hablar del festejo de nueve años de nuestra revista impresa Arenilla, de los libros que Dora Patricia y yo presentamos en la FIL de la UNACH y de nuestra próxima participación el 4 de diciembre, a las cuatro de la tarde, en la FIL de Guadalajara 2026.
Dije que Iván, el maestro de la comunicación, estuvo en muchos lugares italianos. Como desde siempre ha sido un gran lector, visitó una de las librerías más famosas del mundo: la Librería Acqua Alta, que está en Venecia.
Digo esto, porque al término de la plática por radio, buscó un libro que compró allá, una versión italiana de un libro que le gusta mucho: “El péndulo de Foucault”, del gran Umberto Eco, lo abrió, sacó un separador y me lo obsequió.
Dijo que era un presente especial, así lo entendí, así lo agradecí, un separador de una de las librerías más famosas del mundo. Con pasión detalló la novedad de dicha librería, que, dijo, es pequeña, pero está en un lugar que, es inevitable, se inunda de vez en vez. Si ves con atención los dibujitos que acompañan al separador te darás cuenta que hay dos gatitos bonitos que tienen la parte inferior de animales marinos, así, la magia del espacio los convierte en gato caballito de mar y gato sireno.
El separador dice: “Bienvenido a la más hermosa librería en el mundo”. Bueno, faltaba más, los italianos así la venden, decimos que hay otras librerías que también son singulares, hermosas, en otras ciudades. No sé cuántas ha tenido oportunidad Iván de conocer, pero ya estuvo en esta bella librería que, ya lo dije, como está en la gran Venecia corre el riesgo de inundaciones, así que, en lugar de tener libros en muebles tradicionales, los libros están colocados en góndolas reales, canoas y bañeras. Si la marea sube e inunda el espacio las barcas se levantan junto con el agua y con ellas también los libros se mueven, como si fueran la metáfora perfecta de la idea del libro, de la idea de la lectura: el viaje.
En cuanto llegamos a la oficina busqué imágenes de la librería y encontré parte de lo que Iván, emocionado, contó. El viajero, gracias a la memoria, rescata imágenes del viaje reciente y las potencializa. Al compartir la emoción lleva a viajar un poco a quienes escuchan, a quienes, desde un tiempo presente y en otro espacio puede tocar tantito de esa agua, de esas góndolas, de esos libros, de esos pisos y paredes húmedas. Iván estuvo en Italia, en Venecia, se trepó a una góndola, pasó debajo del Puente de Los Suspiros, disfrutó el recorrido por los canales, caminó por la Plaza de San Marcos, comió una pizza con un buen vino, y entró a la Librería Acqua Alta “e piú de mileniun ga dito che sta librería la piú bela del mondo in veritá la sia”.
Ya en nuestro país, abrió la maleta y halló algunos tesoros que adquirió allá. El martes 27 de octubre me obsequió el separador que acá te muestro. Bello, ¿no?
Posdata: los gatitos de la ilustración no son gratuitos. En la página de Internet hallé que muchos gatos andan por la librería. El gato volador no tendría mayor problema a la hora que subiera el agua, pero sus primos sí deben trepar a las torres de libros para no mojarse. Se sabe que los gatos, aunque sean venecianos, odian el agua.
¡Tzatz Comitán!
