martes, 2 de junio de 2026
CARTA A MARIANA, CON BIBLIOTECAS DE ESTANTERÍA ABIERTA
Querida Mariana: comparto fotografía de una biblioteca, es de los años ochenta. Es una fotografía histórica porque muestra el primer espacio que ocupó la Biblioteca Pública Regional Rosario Castellanos Figueroa. La biblioteca está ahora en el edificio que ocupó la Escuela Federal Belisario Domínguez y ahora comparte con el Museo Arqueológico de Comitán. En el patio central está un busto de Esteban Alfonzo, el gran compositor musical, papá de las actrices Julia y Lupita Alfonzo. Julia actuó en la famosa telenovela “Cuna de lobos”, cuyo guion lo escribió el dramaturgo chiapaneco Carlos Olmos.
La sala que se ve en las fotografías es una de las tres que tuvo la biblioteca en sus inicios. El año de inauguración, la presidencia municipal se pasó al edificio donde actualmente está Megacable. Todo el edificio, de varias plantas, fue rentado. El presidente municipal, Gonzalo Ruiz Albores, decidió que la planta baja se utilizara para la nueva biblioteca. Biblioteca que generó gran expectativa en la población, porque, después de haber contado con bibliotecas pochorocas en la ciudad, oscuras, atendidas por personas que no eran lectoras, Comitán contó con una biblioteca moderna, llena de luz, con un amplio catálogo literario, que abarcaba todas las ramas del conocimiento, y, ¡qué lujo!, una sala infantil, con libros novedosos. La novedad máxima era la propuesta de estantería abierta; es decir, el lector llegaba a los archiveros con los catálogos, buscaba el libro que deseaba y, por su pie, llegaba hasta el estante y tomaba el libro. Adiós a las caras largas, aburridas, de iguanodonte, de las bibliotecarias que atendían las solicitudes detrás de un mostrador, donde tenían los libros colocados en estantes de madera apolillada. Ah, si te contara qué sucedió el primer día que se abrió la biblioteca. Me cupo el honor de ser el primer director, el presidente municipal me comunicó que esperaríamos la llegada del gobernador Absalón Castellanos Domínguez para la inauguración. ¡No!, le dije al presidente y, con todo respeto, sugerí que abriéramos ya, porque el cierre del ciclo escolar estaba cerca, así que los estudiantes podrían aprovechar la biblioteca para la preparación de sus exámenes. Gonzalo, gobernante atento, permitió que abriéramos la biblioteca antes de su inauguración formal (sabemos que las agendas de los gobernantes siempre están al tope). Fui a la estación de radio XEUI y permitieron que diera a conocer la noticia. El día que la biblioteca abrió (en el mes de mayo de 1987) hubo una multitud de chicos y chicas que acudieron (hacé de cuenta que abrieron Aurrerá o las pizzas Little Caesars). Fue un momento sensacional, histórico para el pueblo. Comitán ya contaba con una biblioteca de ¡estantería abierta! Esto fue parte del programa de la Red de Bibliotecas que impulsó el presidente Miguel de La Madrid y la visión de una gran mexicana, doctora Ana María Magaloni. El maestro Iván Ibáñez tiene la costumbre de oler cada libro que compra. Todos los libros que recibimos en la biblioteca olían a nuevo. Cajas y cajas de libros llegaron desde la Ciudad de México, así como estantería metálica y sujetalibros, todo pintado en coqueto color naranja. El ayuntamiento comiteco mandó a construir las mesas y sillas que aún sirven (Jorge Gómez, actual director, me dijo que mandó a barnizar todas las mesas y sillas. Las mesas y sillas son las que acá se ven. En ese tiempo estaban nuevecitas).
Posdata: fue un curso que impartieron a bibliotecarios, por parte de la dirección estatal, que estaba a cargo del investigador Roberto Thompson. Las chicas que están al fondo, en el centro, fueron mis compañeras de trabajo. Las primeras empleadas que atendieron la recepción y las diversas salas.
En 2027 se cumplirán cuarenta años de la biblioteca comiteca. Terminó su nomadismo. Después del espacio inicial estuvo donde ahora está el Mercado de Artesanías, al lado del templo de Jesusito. Ahí se dio un caso que apareció en la prensa: “Roban libros en la biblioteca pública”. ¿Lo imaginás? ¡Un robo de libros! A algunos les sorprendió la noticia, ¿quién en un país no lector roba libros?
No sé cómo son estos tiempos de los años veinte del siglo XXI. ¿Aún acuden chicos y chicas a buscar información en las bibliotecas? Ahora, en tiempos de IA, parecería que la información total está en los teléfonos celulares. Las bibliotecas poseen la belleza de los libros impresos, el gusto del tacto, la belleza de dar vuelta a la página. ¿Cuántas personas siguen disfrutando este placer? Una mañana de éstas fui a la biblioteca y encontré a una única persona en la sala de lectura. Alguien me dijo que llega todas las mañanas, pero no llega a leer libros, acude porque ahí aprovecha el Internet, para checar su teléfono celular.
¡Tzatz Comitán!
