domingo, 7 de junio de 2026

CARTA A MARIANA, CON UNA CANCIÓN SIMBÓLICA

Querida Mariana: la comitecada y gente de otra parte reconocen a la canción Comitán como himno de esta tierra. Ah, no hay guateque ni acto cultural o cívico donde no sea invitada de honor, porque la música y la letra han calado hondo en el espíritu de nuestro pueblo. Así como se dice que no hay comiteco más famoso que el Comiteco, bebida espirituosa, también se dice que no hay canción más cercana a nuestra identidad que la canción Comitán, que fue una composición del tapachulteco Roberto Cordero Citalán. La historia cuenta que un buen día, en casa de Don Ulises Gordillo, comiteco de cepa, a Don Roberto le llegó la inspiración y escribió la letra de la canción dedicada a nuestro pueblo, no lo hizo como dictaría el sentido común en una hoja de papel sino sobre la pared. Tal vez lo hizo así, porque sabía que su canción estaba predestinada a ser grandiosa (es una pena que esa pared no se haya conservado). ¿Alguien sabe cuál fue la primera interpretación de su canción? Tal vez los historiadores puedan hallar el hilo, lo que sí sabemos es que de entonces a la fecha muchos artistas y grupos musicales la han interpretado y miles de personas la han disfrutado. Como es una canción que activa la nostalgia también provoca llanto en muchas personas que relacionan de inmediato la letra con su historia personal. Te he contado que, en los años setenta, cuando los de la palomilla estudiábamos en la CDMX, cuando echábamos trago poníamos un casete con la canción en marimba y el licor potenciaba nuestra nostalgia y los ojos se llenaban de agua. Basta escuchar “Comitán / Comitán de las flores / donde están mis amores / donde quieren de verdad…" para que la añoranza aparezca. La hemos aceptado sin chistar, sin hacer mayor análisis de la letra, porque alguien podría decir que es un himno a la promiscuidad, porque habla de “amores”, así en plural. ¿Pues cuántos amores procura el pueblo? Luego, dice: donde quieren de verdad. ¿De verdad? ¿Ya viste que en la entrada lateral del auditorio que lleva su nombre en el Centro Cultural Rosario Castellanos hay un retrato de él, pintado al óleo? En una biografía hallé que Don Roberto falleció en 1978 y el otro día, Héctor Adolfo Tovar Fernández me dijo que sus restos mortales reposan en la capital de Chiapas. Mirá qué dijo Héctor: “Haciendo alusión al compositor de nuestro himno “COMITÁN”, sus restos mortales, se encuentran en un lugar muy abandonado del panteón Municipal de Tuxtla Gutiérrez, tengo la ubicación y fotografía de este lugar. Con todo respeto creo debería hacérsele un verdadero homenaje, contactando a algún familiar para tratar con nuestras autoridades sobre el tema”. ¿Mirás? Ahí queda la propuesta. Miles y miles de personas nacidas en el pueblo de Comitán alaban la canción de Cordero Citalán, pero, dice Héctor, su tumba está abandonada. El abandono es una de las peores lacras, no habla bien del espíritu, el abandono es primo hermano del olvido y éste es el polvo que entierra el genio humano. Entiendo que difícilmente la canción de Cordero Citalán caerá en el olvido, porque ya se adueñó del corazón de todos los de acá. Amamos su canción y alabamos su creatividad y no dejamos de cantarla. Sé que el mejor homenaje para su memoria es la interpretación de su canción “Comitán”. Algún poeta dijo que aspiraba a que algún poema suyo fuera interpretado por mucha gente, aún cuando su nombre no fuera identificado. La obra creada está por encima del creador. Dichosas aquellas obras que están aliadas al nombre de sus creadores, por ejemplo: la Torre Eiffel. Posdata: sería bueno que hubiese una iniciativa que acuerpara la sugerencia de Héctor Adolfo, que se dignificara la tumba de Cordero Citalán. El tapachulteco que honró a Comitán terminó su peregrinar en Tuxtla Gutiérrez, bien dice la sentencia popular: uno sabe dónde nació, pero no en dónde terminará su vida. “Donde yo / pude ver la belleza, / donde está la pureza / la hermosura en la mujer…” Bárbaro don Robertito, qué manera de tratar elogiosamente a las paisanas que define como bellas, puras y hermosas. ¡Ya qué más pueden pedir! ¡Tzatz Comitán!