domingo, 1 de febrero de 2026
CARTA A MARIANA, CON SETENTA Y SEIS AÑOS
El tiempo siempre está en movimiento. Un poeta lo comparó con el agua y dijo que mucha agua ha corrido debajo del puente. Más agua, mucha más, ha corrido desde el momento en que el Colegio Mariano N. Ruiz inició su fértil labor. El 5 de febrero de 1950, gracias a la visión del Padre Carlos J. Mandujano, el colegio comenzó a servir a la sociedad comiteca y de la región. Estoy hablando, querida mía, de una institución educativa que cumple setenta y seis años; es decir, toda la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI. ¡Cuánta vida!
Mi amado Gutmita siempre me dice que fue uno de los alumnos fundadores. Se dice muy fácil, pero en este 2026 se cumplen setenta y seis años de vida de esta maravillosa institución. Te he contado que estoy muy ligado al colegio, he sido testigo de su desarrollo. Ahí estudié la educación secundaria. Tuve compañeros que hasta la fecha siguen estando en mi vida. Cuando llego a la oficina encuentro en forma frecuente a Jovita Briones, quien tiene su casa casi enfrente de Arenilla. Ahora que el equipo editorial estuvo en Guadalajara, para presentar el número 49 de nuestra revista en la Feria Internacional del Libro 2025, dos ex compañeros estuvieron muy atentos con nosotros: Luis Molina, quien nos acompañó la mañana de presentación, y Eva Morante quien hizo favor de recibir los paquetes con revistas que distribuimos en el Pabellón Chiapas. La amistad con Luis y Eva inició en los salones del Colegio Mariano N. Ruiz. Así, muchos más. Los integrantes de mi palomilla los conocí en el patio de juegos de la Mariano, en el edificio que está frente al Niñito Fundador. Cuando había examen, muchos alumnos cruzábamos la calle, entrábamos a la capilla y pedíamos al Niñito que nos ayudara a responder la prueba.
Mariano N. Ruiz fue un gran maestro, nació en San Cristóbal de Las Casas, llegó a Comitán y acá fundó la escuela “La Industrial”. Carlos J. Mandujano fue su alumno. En 1950 el padre Carlos fundó su escuela y la bautizó con el nombre de su maestro, para honrarlo. Qué gran gesto de un alumno agradecido. Con ello, el padre reconoció el talento y sapiencia de quien es conocido como “El sabio olvidado de Chiapas”. La historia cuenta que un grupo de alumnos, para honrar la memoria del maestro Mariano, lanzó la iniciativa de erigir un faro en lo alto del cerro Nehuestik, pero la propuesta no prosperó, así que el padre Carlos dijo que fundaría un colegio con el nombre del maestro, que fuera un faro de luz espiritual y científica. Así ha sido, durante ya setenta y seis años, el Colegio Mariano N. Ruiz se ha distinguido por ser hogar de decenas de estudiantes que ahora son destacados profesionales que contribuyen al engrandecimiento de la patria: México.
Setenta y seis años de gloria. Acá comparto con vos una fotografía que robé del muro de Francisco Gordillo, donde él está en el grupo de la maestra Matilde Mandujano. Ah, cuánto chiquitío inquieto, ahí hay muchas caritas conocidas. Ellos, como ya dije, han crecido y ahora fortalecen a nuestra sociedad. Son, orgullosamente, ¡Marianitos!
El CBTis 108 cumplió en 2025 su aniversario número cincuenta. Muchas instituciones de prestigio han dado realce a la educación en Comitán. Hace días estuvo el gobernador de Chiapas en la colocación de la primera piedra de una nueva institución, el Colegio HAMPTON, colegio que se agregará pronto a la oferta educativa en Comitán.
El Colegio Mariano N. Ruiz cumple setenta y seis años, lapso donde ha cimentado un gran prestigio, basado en principios esenciales, que honran la trayectoria de grandes espíritus.
Posdata: no sólo estudié la secundaria en el colegio, al volver de la CDMX, me integré como catedrático en 1982 y, posteriormente, fui directivo. Llevo muchos años de vida ligados a esta gloriosa institución, por eso celebro y agradezco al universo por ser parte de la Mariano. Con orgullo digo: soy Marianito, como cientos y cientos de alumnos, así como los que acá están acompañando a la Maestra Mati.
Felicidades a esta noble institución. Que viva el Colegio Mariano N. Ruiz. ¡Cuánta agua bendita!
¡Tzatz Comitán!
