domingo, 31 de enero de 2010

DE 360 GRADOS


Todos lo hemos escuchado. Nunca falta un tipo que, en emotivo discurso, dice: "¡Vamos a cambiar radicalmente, hay que dar un giro de trescientos sesenta grados!". Nunca falta el tipo, entre el auditorio y entre risas, que dice: "¡Bestia, volverá a quedar en el mismo lugar!".
Durante cierto tiempo festejé la respuesta, pero ahora ya no lo hago.
Un día salí de este pueblo con un sueño en la bolsa. Después de diez años me encuentro en el mismo lugar. Salí,di una vueltecilla; cuando vi las fauces de lo desconocido ¡me aterré! y volví al lugar de donde salí.
No supe valorar mi atrevimiento, cuando vine a darme cuenta estaba fuera de casa, ¡en la calle! Dios mío, cuando niño mis papás siempre vigilaron que no fuera lejos de casa. Y ahora estaba en lugares muy lejos del centro. Regresé a mis paredes confortables. Cualquiera diría: ¡tanta vuelta para regresar al mismo lugar, qué pendejada!
Sí, fue como esos míticos giros de trescientos sesenta grados.
Pero ahora sé que cuando alguien da un giro de trescientos sesenta grados nunca "queda" en el mismo lugar. La aventura del giro es la máxima aventura del hombre y cuando "regresa al lugar" éste es otro y el hombre también es diferente. ¿Cuánta gente existe en el mundo que nunca ha experimentado la emoción del giro? El otro día vi en el patio de la escuela a un par de jóvenes que jugaba. Él le daba giros y giros permanentes a ella hasta que la niña no pudo más y cayó al piso mareada, llena de vida, ¡emocionada! Quienes veíamos la acción también sonreímos, pero ninguno de los espectadores vivió esa emoción. Quienes sólo miran son hombres que nunca han dado el giro de trescientos sesenta grados, no saben qué se siente. El hombre que ya giró sabe que nunca, nunca, se regresa al mismo sitio.
Quienes dan un giro de ciento ochenta grados, en apariencia quedan en el otro extremo y cambian de sitio, pero en realidad lo que han hecho es únicamente un medio giro; es decir, algo incompleto.
Los hombres que propugnan un cambio con giros de trescientos sesenta grados son los verdaderos hombres, los que cambian el mundo, porque ya se atrevieron a dar la vuelta completa "a su mundo"; y no importa si esa vuelta se da en ochenta días, en diez años o en un instante.
Padre nuestro que estás en el cielo...(gracias, querido lector, porque en esta simple mención ya te uniste al rezo por mi compadre querido, Pepe Bermúdez Macal, que hace un año falleció y que hoy lo recuerdo con afecto porque él, sin salir de su casa, le dio la vuelta al mundo muchas veces).

sábado, 30 de enero de 2010

LAS BONDADES DE HACERSE "TACUATZ"


Comitán es un pueblo maravilloso. En ese pueblo se sabe que cuando alguien le dice a otro: "¡Hacete tacuatz!", le está diciendo que "haga como que haga, sin hacer algo".
Más le hubiera valido a una niña llamada Valeria "hacerse tacuatz".
Resulta que Valeria, una tarde oyó un programa infantil de radio y pensó lo mismo que pensaban miles de personas: ¡el programa es maravilloso!, así que, como laboraba en una Institución Cultural Chiapaneca, decidió enviar el programa a concurso y... ¿qué creen? ¡Como el programa es muy bueno, ganó!
Los creadores se enteraron que su programa había sido premiado y viajaron a un país llamado USA y recibieron el premio de manos de la esposa del presidente de ese país. Todo Chiapas felicitó al equipo de trabajo que realiza el programa infantil. ¡Muy bien hecho!
Los lectores entenderán hasta acá que el mérito del premio corresponde a los creadores del programa y, por supuesto, a Valeria. Si Valeria no hubiera enviado esta iniciativa el programa seguiría ahora siendo tan bueno como es, pero sin recibir el premio internacional (los oyentes esperan que el programa siga siendo tan bueno como hasta hoy, porque luego se sabe que, cuando la espuma sube mucho ¡cae por los extremos de la taza!).
Chiapas, dije, felicitó a los creadores del programa. ¿Y qué sucedió con la niña Valeria? Pues resulta que otra niña, una niña llamada Marvin, entró como directora de esa Institución Cultural y no encontró mejor forma de reconocer a Valeria, por contribuir a generar el premio, que eliminándola del puesto y... ¿qué creen? El puesto se lo dieron a gente vinculada con el equipo de trabajo del programa infantil.
¡Santo Dios! Más le hubiera valido a Valeria ¡hacerse tacuatz!
Tal vez, tal vez, si el programa no hubiese sido premiado, el equipo de radio seguiría chambeando como siempre y Valeria seguiría en el puesto.
A Valeria más le hubiera valido ¡hacerse tacuatz!, pero qué bueno que no lo hizo, qué bueno que se comprometió con Chiapas, aunque Chiapas le pague así.
¿Los creadores del progama infantil ya se solidarizaron con Valeria? ¡No!, ya dije que ellos siguen recibiendo premios y el más reciente fue la dirección donde laboraba la niña que ayudó a que ellos recibieran el galardón.
Los "radieros" infantiles -el guía, de manera principal- sí saben cómo "hacerse tacuatzes".
¡Que vivan los tacuatzes, qué vivan las cabras y los cabrones!
Nota: "El tacuatz" es el animalito que en otros lados llaman "tlacuache".

viernes, 29 de enero de 2010

INVITACIONES DEL CENTRO CULTURAL ROSARIO CASTELLANOS


LOS HIJOS DE DIOS


Uno no puede andar cambiando de religión a cada rato; aún cuando a cada rato la tentación anda de puerta en puerta. El fin de semana estoy en casa, escribo o pinto o dibujo o leo, de pronto, tocan la puerta, salgo y me encuentro con hijos de Jehová: muy bien portaditos, con su camisa blanca y un maletín donde llevan las “Atalayas”. Otras veces unos muchachos con traje, corbata y mochila al hombro son quienes se presentan ante mi puerta con el ofrecimiento de una nueva luz. Como si todo fuera un simple canje entre Luz y Fuerza y la Comisión Federal de Electricidad.
Es cansado esto del cambio de religión, tanto para el compa que lo propone como para la víctima potencial. A veces veo esto como uno de esos catálogos de “Andrea” donde proponen cientos de chunches para elegir. Me da mucha pena. ¡Como si los hombres pudiéramos tener un Dios a nuestra propia imagen y conveniencia! Porque a veces dudamos de nuestro Dios y queremos un Dios consentidor que nos cumpla todos nuestros deseos y caprichos. ¡Bonita fregadera!
Muchos se quedan estacionados en su primera religión hasta en tanto no ocurra un cisma que los haga cambiar de idea. Por el momento (y así me la he llevado durante cincuenta y tres años) sigo con la religión que mi papá me injertó. Mi papá creía y yo, como le sigo creyendo a él, creo en lo que creyó. Total para creer basta creer en un Dios o no creer y yo ya tengo en quien creer. Mi religión tiene muchos huecos, pero los ignoro y, como si todavía fuera un niño, agarro la mano firme de mi papá y camino a su lado. Porque la religión más bella que poseo es la gratitud hacia mis padres. Claro, ésta es una religión muy especial, tan especial que cada uno de los hombres y mujeres la ejercemos sin que nadie más pueda ingresar. Algún lector podrá decir que este texto es muy personal, pero bien visto es tan humano y general como el hecho de que millones y millones de seres humanos pertenecemos a la religión de la gratitud filial. Esta religión no tiene templos públicos con vitrales donde se filtra la luz del sol, ni tampoco posee floreros ni alcancías. Es un templo sencillo, casi simple, pero es el recinto más seguro del universo.
Si algún día decido cambiar de religión me colgaré de otra rama, una que no tenga nada que ver con carismáticos o luces de nueva vida.
Podría por ejemplo convertirme en un creyente de la música. No hablo de Bach, Lucerito o Wisin y Yandel. No, no, ¡Dios me libre! Hablo de la música que posee el universo. No sé si haya alguna congregación, pero si no ¡habría que crearla!
La música es un dios más oíble que el Dios de los católicos. He escuchado reclamos de creyentes demandando a su Dios que se deje ver, que se deje oír (¡qué atrevimiento!). Quieren tenerlo enfrente para admitir su existencia. Para efectos promocionales la música del universo es más espectacular. Basta mirar este ritmo de conga que se aventó en Haití para reconocer que para el hombre es más espectacular esta música que la propia presencia de Dios.
Nadie niega el poder devastador de la naturaleza, pero millones se preguntan ¿dónde está Dios en ese momento? Dios mío, los seres humanos somos tan pequeños que no logramos percibir la mano que nos mueve a cada instante. En fin, así somos. Tal vez por esto, el sábado oigo que tocan mi puerta y me ofrecen cambiar de religión como si ésta fuera un simple auto o un calzoncillo.
No sé ustedes, pero yo no puedo andar cambiando de religión a cada rato, porque los inventos del hombre no me interesan. Mi papá me enseñó que hay un camino y yo lo camino con él, a pesar de que él falleció hace muchos años (cumple veinte años este 19 de febrero).
Si algún día cambio de religión, seré creyente de la música del universo que es tan sabia y por ello incluye al silencio infinito.

jueves, 28 de enero de 2010

LOS PUEBLOS QUE MIRAN HACIA EL SUR


Serrat musicalizó un poema de Benedetti, en la canción nos recuerda que "el Sur también existe".
Comitán, ciudad al Sur de Chiapas, es un pueblo que ve al Sur. Es así por tradición histórica y por conformación topográfica. No podemos negar el vínculo que unió Chiapas con Guatemala. Durante cientos de años estuvimos más ligados a ese país del Sur que a México. Ahora muchos paisanos vuelven los ojos hacia el Norte y se lanzan a la aventura, pero llevan en su maleta todo el polvo de estas tierras.
La ciudad crece. Ahora han llegado empresas transnacionales que se instalaron en el Sur de la ciudad; es decir, nuestro pueblo está teniendo un crecimiento natural hacia esa zona. Es así porque no puede ser de otra manera: la cadena montañosa que da al Norte impide un crecimiento favorable (aunque no imposible). Estas empresas se favorecen de esa tradición histórica. Mucha gente de Comalapa, de Chicomuselo y demás puntos intermedios acuden a conocer y a comprar. Se dice que en dos o tres meses ya estarán funcionando los cines; pronto, de igual manera, inaugurarán un hospital que construye el gobierno estatal. ¡La ciudad está creciendo hacia el Sur! Algunos futurólogos (hay cientos en el pueblo) presagian que Comitán se unirá a La Trinitaria como el Distrito Federal se "arrejuntó" con el estado de México, por ejemplo.
Las empresas transnacionales están por el Sur pero ellas sí miran hacia el Norte. Toda la paga que ahí les dejamos (y vaya que es mucha, se han convertido de la noche a la mañana en los grandes recolectores. Era previsible) tiene alas: se va hacia USA. Con esto debilitamos más a nuestra zona.
Lo de Bolivar fue un sueño, un sueño trasnochado que ahora es un engendro en el deseo de Chávez y en la terquedad de Evo Morales. Es una pena porque nuestra fortaleza radica precisamente en mirar hacia el Sur. Pero nunca lo entendimos y ahora ya es tarde. En Comitán, poco a poco, nos despojamos de esas "chompas" que heredamos y las estamos cambiando por chamarras sintéticas "made in USA" o "made in China". Qué tontos somos, pero bueno, qué le vamos a hacer.

miércoles, 27 de enero de 2010

LOS CHIPS


¿Y qué esperaban los encargados del Alcoholímetro? En twitter avisan dónde están colocados los puestos de revisión. ¡Maravilloso chunche para ser solidarios! Nadie, en su sano juicio, evitaría la oportunidad.
He escuchado cómo, en los radios de comunicación, los traileros avisan de algún accidente o de la presencia de la policía federal de caminos. ¡Ah, maravillosos chunches!
Los medios de comunicación se inventaron para eso, precisamente. Y sirven para todo, incluso para dar "el pitazo" para asaltar.
Los chunches de comunicación juegan un juego macabro y maravilloso en la historia reciente de la humanidad.
Algunos nostálgicos de los años sesentas del siglo pasado recuerdan con afecto la carencia de celulares, por ejemplo. Los papás se preocupaban lo justo cuando los hijos no estábamos en casa. Hoy ¡no es así! A cada instante la mamá habla a su hija para ver "por dónde anda".
Ahora hay chunches que señalan el lugar exacto del sitio donde está un auto, por ejemplo. Y los conocedores hablan de que pronto, muy pronto, los humanos tendrán chips adentro de su cuerpo que servirán como localizadores. Así que no sé por qué los encargados del alcoholímetro se retuercen los cabellos. ¿Qué esperaban? ¿Que un compa con dos copitas entre pecho y espalda se entregara como el cordero fiel de la leyenda? Por supuesto que no, los chunches de comunicación sirven precisamente para ello. Para evitar los puestos de revisión; para localizar a la amada o al hijo; para avisar que estamos en junta de trabajo.
Claro, los conocedores de la esencia humana dicen que los "twitters" del futuro deberán incluír video para que, entonces, no haya ninguna duda.
Se sabe de muchos casos donde el esposo habla con la esposa, mientras su amante le hace cositas por la parte de abajo de su cuerpo. Los "localizadores" aún no funcionan al ciento por ciento.
Por esto dicen que el chip que hombres y mujeres llevarán integrados a su cuerpo en el futuro será el mejor localizador del mundo, porque tendrá video y los humanos serán como una cámara en vivo y a todo color, disponible las veinticuatro horas. ¡Dicen que no habrá oportunidad de apagar la cámara ni por un tantito! ¡Ay, mamita! Dicen que los índices de infidelidad bajarán, como bajará el precio de la tortilla. Dicen.
Dicen que los hombres y mujeres preferirán no casarse, para evitar este acoso permanente que ahora recaerá directamente en los jefes maldosos que controlarán cada minuto de sus empleados: "Carmelita, Carmelita, ya vi que terminó de orinar, así que haga favor de regresar a su escritorio". ¡Dios mío!

martes, 26 de enero de 2010

SI UNA NOCHE DE INVIERNO UN VIAJERO


Es el título de una novela prodigiosa de Italo Calvino. Uno se viene a enterar a los cincuenta y tres años que Italo nació en Cuba, cuando toda la vida pensó que el nombre y el apellido eran huellas indiscutibles del lugar de su nacimiento.
Algún crítico, por ahí, coloca su obra en el "realismo fantástico".
Aurora Bernárdez ha sido traductora de Calvino. ¿Recuerdan a Aurora, la primera esposa de Julio Cortázar?
Hace como dos años Aurora participó en una Feria del Libro. Ella se presentó, como siempre, menudita, con los ojos de callejón a media noche; con esa luz que denota los miles y miles de kilómetros andados en la literatura. Porque los lectores no somos más que caminantes; de vez en vez nos paramos en estaciones, sólo para esperar el nuevo tren.
Pienso en la red de relaciones que se da entre escritores, lectores y traductores; ahora mismo se ha establecido una red invisible entre Cortázar, Aurora, Calvino y vos, lector de estos apuntes. Es como una maravillosa estación donde los trenes salen a determinada hora (como esa que aparece en el inicio de "Si una noche de invierno un viajero"). Y también yo estoy enredado en esta red invisible, un poco de lejos; sólo viendo como se mueven ustedes. Italo está parado frente a la ventanilla, mientras Julio y Aurora permanecen sentados a tu lado. Él escribe en una libreta de pasta dura, mientras ella fija su mirada en el hombre que está en la ventanilla y que no sabe quién es; así como vos no sabés quién sos porque el "escribidor" que está detrás del poste y mira a los cuatro aún no define el color del cabello, ni el color de la camisa o el olor que expide tu boca, porque aún no sabe qué has cenado.
Mientras tanto leo "Si una noche de invierno un viajero", porque ahora resulta que no soy "escribidor" sino lector y esto que escribo no es más que una lectura apresurada, apenas un apunte donde cuatro hombres y una mujer esperan la llegada de un tren cansado, porque apenas van a dar las cinco de la madrugada. A lo lejos se oye el canto de un gallo. No viajará, sólo avisa que el Sol está por aparecer. Quienes están en el andén ya escuchan el sonido del tren, alguien pone su mano sobre la vía que se mueve.

lunes, 25 de enero de 2010

POR EL CIELO DE LAS PALOMILLAS





















Coquis Pulido, el Arenillero y Quique Robles, tomando vino en una plaza de Querétaro o de Valle de Bravo o de saber dónde.



Con un abrazo para la familia Bonifaz Cordero
por la ausencia física de Doña Elenita Cordero.



Esta Arenilla es como un homenaje a todas las palomillas del mundo, un reconocimiento a ese viento que derrama vida y se llama amistad.
Porque a veces nos creemos frágiles y pobres, sin darnos cuenta que poseemos canicas, trompos, nubes, pedacitos de madera, olor a juncia, hilos de viento y pétalos de sol.
Tío Lampo decía: “Cada paliacate trae sus propios dones bien envueltos”. Lo decía cuando miraba a un hombre con virtudes.
El Quique, como cualquier mortal, tiene virtudes y defectos, pero como es mi amigo, desde los tiempos del Big Bang, pongo los defectos en otra canasta, una donde viaja el Moisés de la memoria perdida.
Sólo aprecio sus virtudes y de éstas hoy resalto una: su innato don de liderazgo. Es, sin duda, el líder de nuestra palomilla, ¡siempre lo fue!
En la primaria “Matías de Córdova” yo fui cunca de Pepe Poo, pero al pasar a la secundaria “Mariano N. Ruiz” conocí a la palomilla: Miguel Román Marín, Pedro Avendaño Cancino, Javier Aguilar Carboney, Jorge Pérez Velasco y Quique Robles Solís. Fui admitido sin necesidad de algún ritual. Desde entonces Quique se volvió como mi lazarillo, y yo, hijo único, hallé a mis hermanos. Cuando yo quería jalar por mi lado, él, de manera afectuosa y enérgica, torcía el hilo y yo cabresteaba. Era como si él supiera por dónde debía yo caminar. Así casi casi dejé mi voluntad en sus manos y sin saber nadar crucé el río Grijalva; sin saber caminar anduve sobre los más altos montes de Uninajab; sin saber montar monté sobre “El filósofo”, un burro que para dar un paso lo “pensaba” dos o tres veces; y sin saber volar me volví papalote tataratero de todos los cielos de Comitán, de Tuxtla, de Cuernavaca, de Guanajuato y de la ciudad de México, siempre junto a él.
Fue el tiempo en que el Quique me daba un rifle veintidós o una escopeta cuacha y caminábamos por su rancho “Santa Lucía”; el tiempo en que me señalaba una piedra donde sentarme porque él aseguraba que por ahí el venado pasaría. Fue el tiempo en que yo prendía un cigarro y el Quique, a cien metros, me pendejeaba porque el venado olisquearía el humo, yo apagaba el cigarro y me quedaba horas y horas en silencio, en espera del venado que jamás llegó. Fue el tiempo en que yo pensaba que no quería matar un venado. Los venados y los conejos y las tiucas y las palomas y todos los animales del mundo me caían muy bien (con excepción de las pulgas) y yo no tenía corazón para matarlos, pero, estoy seguro, si hubiera aparecido uno de estos bichos frente a mí ¡le hubiera sorrajado un balazo en medio de los ojos!, sólo para que el Quique se sintiera orgulloso de mí.
Todos los de la palomilla éramos inseparables. El destino, sin embargo, nos hizo una torcedura. Una tarde en mi casa inventamos el Alfabeto “JAPE”, que era un código secreto con el cual nos comunicábamos. Se llamó así porque llevaba las iniciales de los nombres de los integrantes de la palomilla. Estuvimos todos, ¡menos Miguel!
¿Vos sabés, Quique, por qué Miguel no estuvo con nosotros esa tarde? ¿Por qué el pinche alfabeto quedó sin su inicial? ¿El destino nos estaba enviando una señal que no advertimos?
Varios años después Miguel murió, era muy joven. Desde el día de la muerte de Miguel llevamos una hendija por donde siempre se cuela un rayo apacible. Como nuestra palomilla no admite ausencias, Miguel siempre está en nuestro corazón. Siempre que nos juntamos él está con nosotros, con su risa de granada. Ahora te pido a vos, Quique, vos que sos el líder, modifiqués el nombre del alfabeto y le agregués la M, la M de Miguel, la de Mamá Anita, la de Medialuna. ¿Lo hacés?
Sé que como sos necio seguís matando palomitas, en lugar de aventarles maíz en una plaza llena de sol; pero también sé que sos el Notario más chipotludo de la región y planetas circunvecinos, así como un destacadísimo escritor de temas jurídicos; pero, por encima de todo, sé que aunque ahora marco mi camino, a veces añoro aquellos tiempos en que yo era como una línea de Enoch Cancino Casahonda y te seguía como “el cordero fiel de la leyenda”, porque ya lo dijo tío Lampo vos naciste con el don del liderazgo; sos como el Fidel Castro Ruz de la cuatitud.
Vaya esto como un abrazo para vos y como un homenaje para todas las pandillas del mundo.

domingo, 24 de enero de 2010

BORRÓN Y CUENTA VIEJA


Sergio Alejandro es un muchacho preocupado por dar a conocer la cultura de esta tierra. Desde hace tiempo tiene una página electrónica, que es muy visitada. El otro día me envió un correo donde me contaba la "desaparición" de gran parte del archivo. No sé qué sucedió(esto de la cibernética es complicado), pero tal vez un botón hizo que el trabajo de mucho tiempo se fuera al "ciberespacio". Imagino que Sergio se molestó y tuvo pesar, pero ya está de vuelta en este ajo . Ahora tiene una nueva página "Todosporchiapas.com".
Estos chunches hacen travesuras (mi compa Miguel siempre me recomienda que grabe los archivos en discos compactos y, además, les haga una doble copia para soporte).
Antes nos preocupábamos por no extraviar las libretas o porque no se mojaran. Ahora -bendito Dios- nos preocupamos por los ataques de Virus. No sabemos de dónde vienen ni qué cosa hacen bien a bien, pero sabemos que dejan limpia "la memoria", como si le inyectaran dosis tremendas de alzheimer. Lástima que ya no está Santo, el enmascarado de Plata, porque él bien podría defendernos en una película de título: "Santo contra los virus cibernéticos".
En ocasiones escribo estas Arenillas y, de pronto, algo hago en el teclado que desaparece el texto (por fortuna ahora este chunche tiene la función de "guardado automático" y parte del texto se recupera). Son simpáticos estos chunches. Más vale no enojarse. Entiendo la decepción de Sergio, pero veo que no se amilanó y dio vuelta a la página y está haciendo lo que recomienda hacer el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, cuando sucede algo: "Olvidar lo anterior y echar pa'lante".
Para adelante, pues, Sergio. ¡Para adelante!

sábado, 23 de enero de 2010

BAJAR LIBROS


Según Cuauhtémoc Alcázar, el éxito se basa en la disciplina. Él ha sido maestro de educación física y cultivador de eso tan raro que llaman Fisicoconstructivismo . Asegura que la salud física se sustenta en la disciplina. No se vale correr un día sí y dos no. Uno debe ejercitarse a diario y con un mismo horario.
Dice que con la disciplina se evita, incluso, el insomnio. Me dijo algo que anoté en mi memoria y, cosa rara, no se borra todavía (aunque el recuerdo ya empieza a tornarse pálido y apenas me lo dijo ayer en la mañana). Dice que si uno no tiene un horario establecido para el sueño comienza a aparecer el insomnio y a media noche "empezás a bajar libros".
Ah, me gustó la frase: "¡Empezás a bajar libros!". Una manera simpática de sintetizar el horrible mundo de quienes despiertan a media noche y no pueden conciliar el sueño. Medio mundo dice que está "vuelta y vuelta sobre la cama", pero Temo dice que empiezan a "bajar libros".
Después del festejo inicial por la frase tomo conciencia de ello y pienso que no le hace ninguna gracia al acto de lectura, porque relaciona el horror con la gracia de leer.
Quiero entender que tal símil se refiere a aquellos "libros" de contaduría, por ejemplo, llenos de números que, a mitad del insomnio, insisten en convertirse en ovejas saltarinas.
Pero, luego veo la imagen, veo al hombre insomne bajando cientos de libros de los estantes de la biblioteca. Lo veo casi loco porque no quiere leer, ¡quiere dormir!, pero hay un acto más allá de su voluntad que lo obliga a bajar y bajar libros. Llega un momento en que las pilas de libros lo ahogan. Busca salir pero no puede, está atrapado en una selva. Por esto, doña Lili es más práctica. A los insomnes, ella les recomienda levantarse y ponerse a barrer, sacudir, limpiar una plantita, terminar un bordado o ¡leer!
Claro, qué necesidad de estar dando vueltas y vueltas sobre la cama o de andar "bajando libros" que no leeremos.
Aún cuando la mejor receta es la de Temo: ¡disciplina!
Él enseña que los músculos tienen memoria. Si alguien comienza a hacer diez sentadillas, el cuerpo espera, a la misma hora, dicho ejercicio. Bueno, eso dice él.

viernes, 22 de enero de 2010

EL MAESTRO CHELLO



Suena un poco a violonchelo, pero, en realidad, el sonido que lo ha marcado es el de la marimba. Un día de estos, a iniciativa de un grupo de comitecos avalado por la dirección del Centro Cultural Rosario Castellanos, el marimbista Cliserio Molina Argueta recibió un justo reconocimiento. El maestro lleva más de setenta años enredado en el cordel de la música.
El otro día, por cuestiones del azar, cayó en mis manos una fotografía de 1930. La foto fue tomada en el patio de una casa cuyas paredes son de bajareque porque muestran un rostro craquelado. En primer plano aparecen cuatro marimbistas tocando una marimba. Uno de ellos no alcanza el teclado, por lo que está trepado sobre un banco de unos sesenta centímetros de altura. El niño que está encima del banco es Cliserio.
Conocí al maestro en los años setentas. Pepe, uno de sus hijos, fue mi compañero en la Preparatoria. A veces, íbamos a su casa y por ahí nos topábamos con el maestro. Años después me topé con él en la Casa de la Cultura cuando fue encargado del taller de marimba. Muchos chiquitíos comitecos aprendieron a tocar el instrumento bajo su dirección. Fernando, uno de mis hijos, fue su alumno. Una tarde, yo estaba platicando con un afecto en el patio de la Casa de la Cultura, el maestro se acercó y me dijo que Fernando no había llegado a clases, yo pregunté: “¿No vino?”; luego, el maestro me dijo: “Y no ha pagado la mensualidad”. Yo, atontado, pregunté: “¿No ha pagado?”. Cuando el maestro Chello vio mi ignorancia respecto a las cosas de mis hijos se puso serio, se acercó a mí y en voz baja, cerca de mi oído para que mi afecto no oyera, me preguntó: “¿Ya no vive usted en su casa?”.
Vivía, pero parece que en ese tiempo me faltaba un banquito para alcanzar el horizonte de la vida.
El maestro creció y llegó el día que no necesitó de banquitos. Desde entonces comenzó a volar sin pausas. Se convirtió en un buen ejecutante de marimba y compuso canciones, una muy conocida en las regiones de Comitán y de La Concordia que se llama “Adiós Concordia”.
A finales de los años setentas mis compas daban serenatas a sus novias, con el conjunto que dirigía el maestro. Mi compa Javier, que era muy “serenatero”, escribía a las dos de la tarde la relación de trece piezas que interpretarían en la noche. Siempre incluía una canción que se llamaba “Celos”. A la hora de la serenata, ya medio bolo, siempre se equivocaba y desde la esquina le gritaba al maestro Chello que estaba trepado en la redila del camión donde iba la marimba: “Maestro, toque’sté “Pelos””. El maestro sonreía, marcaba con un bolillo sobre la madera y sus ejecutantes se “reventaban” la canción. “¡Viva Javier!”, gritábamos los amigos, con la botella en mano (para que la novia no dudara, para que corroborara que era el novio el que le dedicaba la serenata y no un atrevido advenedizo, aunque a veces, pero, bueno, esta es otra historia…).
En alguna ocasión le pregunté al Maestro Chello cuántas horas dedicaba a ensayar, él me vio, tomó los bolillos y tocó con destreza. Me quedé esperando su respuesta, hasta que me di cuenta que su respuesta había sido esa. Ahora entiendo que su oficio era de todo el tiempo, de toda la vida.
El maestro Cliserio (Chello, de cariño) es gajo de un árbol de tradición musical. Muchos de sus hermanos, igual que él, se dedican al mismo oficio que su papá, don Aquilino Molina Aguilar, les inculcó.

jueves, 21 de enero de 2010

¿DE QUÉ ESCRIBIR?


Mateo me dijo: "Vos escribís porque te sobran temas". Lo dijo así, como si yo tuviera una bodega llena de chunches "temáticos".
Si esto fuera así tendría yo que contratar los servicios de personal para que vigilara la bodega. ¡Hay tanto escritor en busca de temas que cualquiera se metería a mi bodega y robaría dos o tres cajas con esos temas!
Pero esto no es así. Ningún escritor tiene temas "secretos". Es más, los temas son como mariposas y todo el día andan revoloteando; es más, son como murciélagos (éstos son los más raros, porque no se advierten a la luz del día, pero apenas dan las seis de la tarde salen de su oscuridad por millones).
Los temas de un escrito son tantos como tantas las motivaciones del ser humano.
Creo mucho en los talleres literarios porque ayudan a comprender lo anterior. Los escritores pueden escribir sobre todo lo que sucede en la vida y, además, sobre todo lo que no sucede.
Los maestros sugieren que uno escriba sobre lo que conoce; pero yo -simple oficiante- pienso que es posible escribir sobre lo que uno no conoce (siempre y cuando así se manifieste; es decir, como una eterna duda y no como una certeza).
Yo, si quiero, puedo escribir acerca de la vida en el año 2080. Como no poseo conocimiento científico no puedo aventurar a describir cómo será la tierra en ese instante, pero sí puedo atreverme a plantear dudas acerca de cómo será una casa. ¿Seguirá siendo la estructura sencilla hincada sobre el suelo o podrá ser una estructura en vuelo, como se ve en algunas películas de ficción?
No tengo bodega de nada. Mi casa es tan pequeña que en la sala hay objetos cuya vocación original es el cuarto de "tiliches".
Ana me dijo hace tiempo que cómo le hacía para que me topara con tanto personaje peculiar. Le expliqué que a ella le sucedía lo mismo. Las historias están en la calle y -además- en la imaginación. Así que para la escritura las bodegas son innecesarias. La literatura está impregnada de vida y basta abrir los ojos -o mantenerlos cerrados- para llenarse de vida.
¿De qué pueden platicar dos hombres que se encuentran?
¿Mirás, Mateo, como los temas son como el viento que camina por tu cara todas las mañanas, a la hora que salís de tu casa para ir a la escuela a la chamba?

miércoles, 20 de enero de 2010

UNIVERSIDAD MARIANO N. RUIZ

PARA LOS QUE SOÑARON CON "SACAR" UN DIEZ EN LA ESCUELA O EN LA VIDA


Marirrós Bonifaz me dijo una vez: "No siempre voy a sacar diez". y eso que la Marirrós siempre fue de diez en la escuela y ahora, con su poesía magistral, le tira a la misma calificación.
Es cierto, el hombre no siempre anda sacando diez porque el diez, como toda calificación, entra en el terreno de la subjetividad. Pero, tal vez, el chiste de la vida sea el de andar tirándole a lo más grande. El maestro Jorge dice que siempre "apunta a la luna" (no sé si tanta chibola sea porque en más de una ocasión le ha dado).
Como yo nunca fui niño de dieces se me ocurrió (ya de viejo) "inventarme" mi DIEZ y ya tiene como veinte días -o más- que anda circulando la revistita digital.
Ayer le eché un lente a ISSUU (lugar donde está alojada la revistilla) y, ¡pucha!, me dio "contentura" al mirar que a la fecha habían 2870 "readers". Este chunche es una maravilla. ¿Cuántos lectores reales representan esta cifra? No lo sé, pero no es una cifra despreciable. No lo es si tomo en consideración que como en 1980 un periódico que editábamos acá en Comitán (era un semanario que se llamó ENSAYOS) tuvo una distribución de sesenta o setenta periódicos semanales y soñábamos con que algún día se vendieran doscientos o trescientos (nunca ocurrió).
Nunca saqué diez en la escuela, pero Dios ahora me compensa porque me permite "sacar" DIEZ cada catorce días (DIEZ es una revistilla "rara" porque es catorcenal, publica fotos quincenales y aparece cada ocho días).
Ahora "saco" DIEZ y lo comparto con medio mundo de acá, y, dijera Cortázar, también con medio mundo de allá.
Invito a mis lectores a que si fueron niños portaditos de Diez sigan con la buena costumbre y si fueron como yo, pues acá está la oportunidad del desquite. Ahora todo mundo obtiene 10.
Espero comentarios, críticas y sugerencias. 'Chas gracias.

martes, 19 de enero de 2010

ATADOS DE MANOS, PERO NO DEL CORAZÓN


¿Qué podemos hacer desde acá? Vemos por la televisión las escenas de lo que ocurre en Haití y preguntamos: ¿qué podemos hacer desde acá?
Tal vez llenamos una caja de cartón con algunas latas de sardina (ya nos dijo López Dóriga que debemos agregar un abrelatas porque si no ¿cómo?), algunos rollos de galletas Marías y unas botellas de agua purificada, para llevarla a la delegación de la Cruz Roja (¿instalaron un módulo de recepción en la delegación de Comitán?).
¿Qué más podemos hacer? Tal vez apartamos un billete de nuestra quincena y -aunque pensamos que nos hace falta y dudamos de que nuestro billete se destine para la ayuda de los damnificados- hacemos el depósito a una cuenta bancaria.
¿Qué más podemos hacer? Oímos y vemos por la televisión que la ayuda no llega por cuestiones de logística que no comprendemos. Estamos tan lejos de la desgracia. Ya hay toneladas de alimentos cerca del lugar de la desgracia, pero la ayuda no fluye. Mientras tanto, la gente en Haití ¡se muere!
¿Qué podemos hacer desde acá? Ayer una alumna me dijo que lo único que puede hacer es rezar por ellos. Algo como una luz iluminó el salón donde estábamos. Pero, alguien dirá que esa oración no sirve de algo al compa que está casi enterrado bajo toneladas de cemento. Ayer dijeron que el tiempo del rescate ya terminó. Duele pensar que cientos de personas no podrán ser rescatadas. Es necesario "limpiar" el territorio del desastre a fin de que no ocurra una contaminación general.
¿Qué podemos hacer desde acá? La desgracia sólo "nos toca" cuando abre la herida en nuestra piel. Nos condolemos de la desgracia del vecino, pero no nos dolemos. Cuando la tragedia está tan lejos que, al menos yo, no sabemos bien a bien en dónde está la isla, no podemos hacer más.
Los ateos aprovechan estos refritos para refregarnos en la cara la idea de: "¿Ya ven? ¡Dios no existe!". No entienden que ahí también está enredado Dios, porque Dios es el universo infinito y no es el Dios "buenito" ni el Dios "vengativo" que nos vende la religión. Dios ¡es!, y la realidad es ésta. El temblor en Haití y el sol afectuoso de Comitán. Dios es el milagro de la vida y de la muerte. Está en el hombre que ahora mismo agoniza debajo de toneladas de escombro (Dios mío) y también está en la sonrisa del niño que, después de tres o cuatro días de estar bajo tierra, lodo y cemento, fue rescatado.
Dios es el ungüento, el agua tibia, la viga encima, el cielo gris.
La gente pelea por un poco de agua, por un mendrugo de pan. La gente se mata. ¿Qué podemos hacer desde acá? Desde esta gracia Divina donde la armonía me rodea esta mañana, ¿qué podemos hacer? Mi alumna dijo: rezar. No queda más, no queda menos. La oración es una fuerza inimaginable. De algo ayuda, lo sé.
¿Y los no creyentes? Tienen el maravilloso recurso de "creer" en el hombre; de hacer una despensa y un depósito bancario. De algo ayuda, lo sé.

domingo, 17 de enero de 2010

Y VOS ¿QUÉ LE VAS A REGALAR A MÉXICO?



Por principio hay que recordar aquello de “Regale afecto ¡no lo compre!”. Esta campaña política, un tanto amañada, se cuelga del festejo del Centenario de la Revolución y del Bicentenario de la Independencia. Digo amañado porque este año lo convierten en una triste parodia del Día de la Madre o del Día del Amor. Ya sabemos que estos festejos son plásticos y están diseñados para que los hombres y mujeres ¡compremos afecto!
¿Qué podemos regalarle a México como pretexto de celebración de estos festejos? Los de a pie, los que no tenemos paga para hacer manifestaciones ostentosas, le regalaremos nada porque no creemos en un año especial para la patria.
Hay millones de mexicanos que día a día se obsequian una patria honesta y decente. Quienes este año se ven obligados a regalar algo a México son aquéllos que veneran a la madre sólo el diez de mayo, porque un complejo de culpa los persigue; son aquéllos huérfanos que sólo acuden a ver a su madre el día que el calendario los obliga.
Quienes regalarán algo a México en este Bi y Centenario son aquéllos que no reconocen a su patria los demás años; los que la joden día a día. Porque, no es casualidad que este amado territorio, a cien años de la revolución y a doscientos de su independencia, esté tan jodido como lo está.
Y no debiera ser así, porque -insisto- hay millones de hombres, mujeres, adolescentes, viejos y niños que día a día tratan de hacer de este país un país digno. Pero, ¿de qué sirve tanto anhelo y tanto desvelo ante el embate de un mínimo grupo de apátridas que deshace todo?
Estos hijos bastardos pagarán la marimba, el cochito, los cuetes, el trago, los fuegos artificiales, la reja de papel de china, la corona, los tamales y el pastel. Se tomarán la foto al lado de su madre, le pasarán un brazo por encima del hombro y con la otra mano acariciarán el regazo de la patria. Sonreirán, besarán a la madre en una mejilla y elaborarán discursos emotivos acerca del amor filial. Esto será por la mañana; por la tarde, ya borrachos, con la camisa desabotonada, con huellas de vómito en los pantalones y zapatos, con el cierre abajo, comenzarán a despotricar, a decir incoherencias. Volverán a ser los mismos y -como siempre lo han hecho- volverán a tratar a la madre con la punta del zapato. Ellos no advertirán, porque el bastardo no tiene conciencia, que tienen muy poca madre, no por ella, que es ¡enorme y generosa!, sino porque ellos no saben lo que es ser hijo. Volverán a ser las piedras oscuras de siempre.
¿Qué le vamos a regalar a México? ¡Nada! Porque a diario nos damos todo, porque nosotros somos la patria. Por encima de la mierda de los otros, hacemos un país que, a pesar de todo, sigue vivo.
¿Qué podemos esperar del delincuente, el asesino, el irresponsable, el borracho, el malnacido, la lideresa transa, el gobernante corrupto? Esta clase de alimañas y tepocatas ¿qué le regalará a México? Ellos comprarán alguna baratija (tal vez manufacturada en China o en USA) y se portarán como el hijo pródigo un día, sólo para regresar más temprano que tarde a su comportamiento de mal hijo. El grupillo de sátrapas tratará de darle pan y circo a la madre que no exige nada, que no espera nada.
Este país no se hizo por la independencia ni por la revolución, apenas se está formulando y, a pesar de toda la mierda que le avientan los hijos de mala madre, camina, sueña y, por ratos, ¡vuela!

sábado, 16 de enero de 2010

TESTIMONIOS


La Universidad Mariano N. Ruiz continúa con su producción editorial. Los Cuadernos Universitarios se significan como un aporte, modesto pero digno, para nuestra identidad.
Al momento se han impreso Cuadernos de la Serie Testimonios, Especiales, Periodismo y Creación. Ya son 11 títulos.
El 11 de febrero se presentará el Testimonio No. 7, en el auditorio Roberto Cordero Citalán, de la Casa de la Cultura.
Este número presenta el testimonio de Romeo Torres Ventura. ¿Quién es Romeo? Es un comiteco participante activo y decisivo de los inicios de la radio comercial en Comitán. En dicho cuaderno nos platica sus experiencias como locutor, asimismo cómo, desde pequeño, no tuvo más sueño que dedicarse a este oficio.
Como la historia de muchos hombres, ésta también es una historia de vida llena de compromiso.
El relato es apasionante porque está aderezado con anécdotas simpáticas de los inicios de la radio en Comitán.
Sin mucho conocimiento, pero con mucho corazón, la radio fue un medio fundamental para el desarrollo de nuestro pueblo.
Para quienes radican en este pueblo los invitamos a que asistan a la presentación de este cuaderno.

viernes, 15 de enero de 2010

CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA CÓMO LA OSCURIDAD JUEGA CON LA LUZ



Querida Mariana, todas las mesas son diferentes. Una es la que está en la fonda de la esquina y otra la que está en un salón de la residencia presidencial de Los Pinos (que tal vez no es de pino, sino de cedro o de ébano).
Todas sirven para lo mismo: para colocar objetos sobre ellas. Colocamos platos con sopa de coditos (bien caliente) o cervezas (bien frías); pero también colocamos papeles, computadoras personales. Porque hay mesas donde comemos, pero también hay mesas de trabajo. Claro, hay algunas personas perversas que a las mesas de comer le cambian la “m” por “g” y las convierten en otra cosa.
No sé vos, pero yo no conozco una sola mesa que sea impoluta, tampoco quiero decir que todas sean disolutas. Sucede que las mesas tienen “huellas”. Algunas son tan simples como las digitales, pero la mayoría tiene huellas más profundas. Las mesas tienen rayones, hendiduras, manchones y letreros. ¿Vos nunca has escrito algo como: “Mariana estuvo acá” o escrito el nombre de tu amado?
En casa sólo tenemos dos mesas. Una está en un lugar con poca luz, la otra está al lado de una ventana. La mesa en penumbras es más grande que la de la ventana. Esta última mide ochenta por ochenta centímetros (parece de esas clásicas que se usan en las cantinas). Es una mesa que tiene muchos años, es de madera, está pintada en un color rojo quemado y tiene torneadas las patas. Por lo regular, esta mesa la usamos para desayunar, comer y cenar, porque está en la cocina. Como está pegada a la pared sólo tiene tres sillas.
Vos sabés que procuro no cambiar las vocaciones de los objetos, pero hay casos en que es imposible no meter el pie en el agua fría (a veces escribo algún texto ahí).
El otro día llegó la pequeña Issa (hija de mi prima Angélica). Tío, tío, me dijo, ¿me ayudas a hacer una maqueta? ¡Ah, me dio en mi mero mole! Quitamos las cosas de la mesa y la convertimos en un escritorio de diseñador. Issa quedó muy contenta con el resultado. Dos días después me habló por teléfono y me dijo que su maestra le había puesto 10 de calificación.
¿Sabés qué es la maravilla de la mesa? ¡Que brilla, como si fuera una lámpara de esas que llaman “velador”! Cuando el sol de la tarde desaparece la mesa todavía conserva algo de luz. Lo comenté con Paty y ella me dijo que debe ser como un panel solar. Pero esto es imposible, la madera no tiene la capacidad de conservar la energía. Creo que el tablero de la mesa pequeña brilla porque sueña con su vida anterior.
El objeto de plástico no tiene sueños de vidas pasadas, pero el objeto de madera sí sueña porque en sus vetas tiene historias de bosques luminosos y de gusanos y hormigas que caminaron por su panza y por su espalda.
Nuestra mesa recuerda sus años infantiles, los años de cuando sus papás lo cubrían y lo protegían del rayo y del fuego.
Por esto, Mariana, debe ser que la mesa ronronea como gato consentido cada vez que mi mamá pasa un trapo húmedo encima de ella. Debe recordar las tardes de lluvia.
Me gusta la mesa de ajedrez que hay en tu casa, con sus cuadros negros y blancos de mármol tan frío como las nalgas de la tía Eusebia. Me encanta saber que ahí no se juega nada más. Sería un desacato que alguien jugara sobre la mesa de ajedrez una partida de póker o de damas chinas o japonesas o tuxtlecas.
P.d. Un día nos cambiamos de casa y de pueblo. Subimos las cosas a un camión y nos mudamos. Al día siguiente, ya en el otro pueblo, nos dimos cuenta que no habíamos llevado la casa. Entonces subimos las cosas al camión y regresamos al pueblo original. Si algún día, Marianita, cambiás de pueblo y de casa, ve que tu casa y tu pueblo van sobre el camión de la mudanza.

jueves, 14 de enero de 2010

INVITACIÓN


El Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (CONECULTA), a través

del Centro Cultural "Rosario Castellanos" (tu Casa de Cultura en Comitán) y la

Hermandad Internacional Mexicana, A.C. (HIMAC), adherida a la ONU,

tienen el honor de invitar a usted y a su apreciable familia a ser parte del



"Homenaje al maestro Cliserio Molina Argueta"

por su trayectoria como marimbista y fecundo compositor regional



con la participación de destacados artistas comitecos



El viernes 15 de Enero de 2010 a las 6 de la tarde, en el Auditorio

Roberto Cordero Citalán, con lo cual inician las actividades culturales

de dicho espacio, tras su rehabilitación arquitectónica.



Atentamente



Mtra. Angélica Altuzar Constantino

Directora del Centro Cultural



Comitán de Domínguez, Chiapas.

OSCURIDAD TOTAL


La anécdota es muy simple: dos hermanitos juegan, uno de ellos le dice: "Ahí viene el león y te va a comer"; el otro dice: "No-oh, porque me escondo adentro del ropero". "El león desbarata la puerta, entra y te come"; "No-oh, porque subo al techo y me cuelgo como araña". "El león trepa por las paredes y te come". El menor entonces grita: "¡Mamá, mamá, mi hermano quiere que me coma el león!".
Ayer casi casi nos come el león. Rodolfo, Alicia y yo tomábamos un café en casa de Alicia. No sé por qué, tal vez por lo del terremoto de Haití o por este frío producto de la locura climática o por el obvio apagón progamado de Venezuela, pero salió el tema de la falta de luz. "¿Qué pasaría si el mundo se quedara sin luz?", dijo Rodolfo. Todos nos quedamos en silencio, nos vimos y, tal vez, imaginamos un mundo en oscuras. Alicia nos sirvió más té, ofreció el plato con galletas y dijo: "No habría bronca, viviríamos como en tiempos de mis abuelitos, ellos me contaban...", y Alicia contó cómo era el mundo antes de la luz eléctrica. Fue entonces cuando Rodolfo insistió: "No, no, pero imaginemos que también se acaban los cerillos". "Pues hacemos fuego como los boy-scouts", dijo Alicia, mientras yo sonreía y tomaba el té, gozando este juego de niños, donde el león de Rodolfo quería comernos a la fuerza.
Al final, a pesar de que nos acorraló, Rodolfo perdió el juego. Llega el momento en que el león no puede volar y el niño se salva.
La energía eléctrica podría agotarse, asimismo los cerillos podrían acabar (Albert Einstein consideraba que el gran invento del hombre había sido el cerillo. Cada vez que prendo la estufa o el calentador, me acuerdo de esto), pero el hombre -a estas alturas- tiene el conocimiento para descubrir algo alterno.
¿Es cierto lo que acabo de escribir? A veces leo que los autos ya son eléctricos o que usan biocombustibles y esto indica que pronto tendremos fuentes alternativas de energía.
¿Sólo la energía eléctrica es capaz de dar luz y poner a funcionar este chunche, la televisión y demás objetos "eléctricos"?
¿Y si hubiera otra energía que no fuera eléctrica?
El león nos acorrala, pero siempre hay un modo de escapar de sus garras.
Gamaliel, un compa que estudiaba física en la Universidad y a quien le perdí la pista, siempre andaba metido en un cuarto que llamaba Taller. Ahí experimentaba con una bola de chunches raros. Estaba convencido de que descubriría el secreto del Movimiento Perpetuo. Recuerdo que una vez metió una pirinola adentro de una pirámide. Dos segundos después oímos que la pirinola cesó su movimiento, pero él no se dio por vencido. Hasta el momento no he oído la noticia del descubrimiento, pero tal vez un día de éstos y no me sorprendería que fuera Gamaliel el descubridor.
Al final, Alicia dijo: "Los ciegos viven en la oscuridad total". Rodolfo se movió inquieto en el sillón, como arrepentido de haber iniciado un juego absurdo. Prendimos la tele y Alicia prendió la lámpara sobre la mesa de la esquina. Un poco, tal vez, como para derrochar ese milagro que aleja la oscuridad total.

miércoles, 13 de enero de 2010

MUJERES BAJO CERO



A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en: mujeres que son como una ola de calor, y mujeres que son como una ola de frío.
“A mí no me estés con cuentos -dijo mi tío Carlos-, sólo hay una clase de mujeres: ¡las calientes!”. Pero, Joaquín, que estaba sentado en la misma mesa, dijo que no es cierto, que también hay mujeres frías, tan frías como bloque de iglú.
La mujer ola de frío se sublima en los meses de enero y febrero, meses del “desviejadero”.
En apariencia es una mujer contradictoria, porque es una mujer helada en busca de calor, sin embargo la paradoja es su consigna. ¿Qué le sucede a un bloque de hielo expuesto al fuego? Esta es la ventaja de ella: al final, el calor de su amado la deshiela y la convierte en río de agua generosa. Es como si fuese un polo negativo en busca de un positivo para hacer la luz.
Cuando un hombre está al lado de una mujer ola de frío, al principio tiembla como si estuviera en San Cristóbal de Las Casas, pero conforme toma la taza de chocolate caliente, algo del calor de la playa de Tonalá comienza a inundarlo.
Además, la mujer ola de frío tiene la ventaja de que no busca relaciones duraderas. Es una mujer cíclica: cuando llega la primavera se esfuma y vuelve cuando el árbol comienza a desnudarse.
Lencho “Cachondo” afirma que el frío se quita con diez frazadas, pero -dice- ¿cómo chingados te quitás el calor? Uno se pone a la sombra, toma cerveza helada, se pone cubos de hielo en las partes nobles y en las innobles, pero el sudor nos sigue consumiendo, como si fuéramos cebollas adentro de un cazo de aceite hirviendo. Por esto la literatura inventó el infierno como un lugar en donde los demonios de Dante se consumen en el fuego.
La vida no se equivoca. Los humanos somos quienes andamos en caminos extraviados. Los hombres inventamos el mito de que la mujer es ardor, pasión y entrega. Siempre nos movemos en los extremos. A los niños les enseñamos que la mujer es el fogón de la maternidad, y a los jóvenes les decimos que es la chimenea del sexo. Pero en realidad la mujer está más cerca del hielo que del fuego. El frío es más tolerable, más humano.
El fuego todo lo consume, lo achicharra, lo convierte en ceniza; en cambio, el hielo todo lo preserva. Por esto es que la mujer ola de frío está más cerca del corazón del hombre.
La prueba irrefutable de que la mujer ola de frío es la estalactita que evita la rutina de la gruta es la de que más hombres mueren de hipotermia que de calor. Si los hombres se quedan casi mudos ante la visión de una muchacha bonita es porque la bebida con hielos afecta la garganta.
Las bebidas calientes son sosas, para espíritus taciturnos. Por el contrario, el hielo de una cuba despierta la entrepierna de las cubanas. Este es el secreto de la isla. Cuba sobrevive a pesar del calor insoportable; a pesar de Castro y de las costras de las casas; a pesar del salitre y de los cangrejos que saltan de la Lima de Lezama. Cuba tiene el ritmo de las olas más cachondas por el hielo de un mojito.
A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en: mujeres que son como pelotas de Mundial de fútbol, y mujeres que en un Mundial de fútbol se quedan en pelotas.

martes, 12 de enero de 2010

¿TOROS? SÍ O NO.

En youtube está un video con una opinión acerca de la corrida de toros. La dirección es la siguiente:
http://www.youtube.com/watch?v=BbYCJ2dN-pk

EN EL NOMBRE DEL PADRE


El movimiento es automático. Veo al hombre que se persigna en el interior del templo. "En el nombre del padre..." y sube la mano derecha hacia la frente. Los dedos de su mano están hechas un nudo.
Dice "En el nombre del padre" y luego sigue diciendo otras palabras y dibujando algo sobre su pecho, en el vacío. Cuando sale del templo, me acerco al lugar donde estuvo y busco en el aire alguna huella de lo que dibujó, pero no encuentro nada.
Los trazos que hacemos a diario no perduran, se van hacia otra parte.
Todos los días dibujamos una serie de símbolos con las manos. El policía de tránsito, el maestro, el alumno que expone, el bolero, el orador, la mujer que amasa el pan.
Hacemos una serie de rituales para el trabajo, para el oficio, para el amor. Modelamos el aire a cada rato. Si hacemos caso a aquella teoría de la mariposa. Cada vez que nuestras manos vuelan provocan algo en otro punto muy distante.
Conozco un afecto que acaricia el aire imaginando que es su amado. El otro día me dijo que su amado -distante en tiempo y en lugar- ¡le escribió!
"No sé cómo supo mi dirección", me dijo ella. Pero yo supe que fue gracias a esas invocaciones y sé que ella también lo sabe.
Ahora, cada vez que modelo el aire de mi entorno, tengo cuidado. Ahora mismo que escribo esto tengo conciencia del acto que hago. Mis dedos se posan sobre el teclado, procuro que sea como un juego en donde mis dedos son piernas de muchachas bonitas y ellas brincan sobre las teclas como si esto fuese un simple juego de rayuela o de brincar la cuerda.

lunes, 11 de enero de 2010

COMO SI TODO FUERA AYER


Con un abrazo para el Doctor Ramiro de La Fuente Castro y hermanos,
por la ausencia física de su mamacita.

El letrero dice: “Se escriben cartas de amor”. Está colocado en la parte de arriba de un local del interior del mercado. Cualquiera pensaría que en este siglo de Internet y mensajes instantáneos nadie solicitaría los servicios de este “escribano” especializado en cosas de amor, pero una mujer está sentada frente al escritorio donde el hombre -de gafas y con un mandil de dril- escribe sobre el teclado de una computadora que parece antigua y, sin embargo, no debe tener más de cinco o seis años.
La mujer descansa las manos sobre su regazo que tiene seis o siete meses de embarazo. No habla, pareciera que ha dejado a la experiencia del escribano la manifestación de sus sentimientos.
Sólo cuando la veo advierto lo evidente: en este pueblo, como en todos los demás pueblos de Chiapas, hay cientos y cientos de personas que no saben leer ni escribir.
El escribano es un hombre rescatado del ayer. El termo, la taza y el quinqué de petróleo corresponden a una escenografía del siglo pasado y sin embargo están sobre este escritorio que soporta el paso del siglo XXI. A veces, cuando vemos detrás de la fachada, vemos que miles de chiapanecos viven otro tiempo.
¿Qué le estará diciendo este escribano al amado de la mujer? Tal vez Juan (pongámosle un nombre) vive en los Estados Unidos y tiene años de no venir a la tierra donde nació (pero, ¿entonces de quién es el hijo que la mujer espera?). Descartemos la opción e imaginemos que Juan apenas cruzó la frontera y se fue de “mojado” porque acá no halló un trabajo y ahora -con la criatura- las responsabilidades han aumentado. Pero esto sería una historia común y por lo tanto poco creíble.
Tal vez la posibilidad del amado que hace años se fue sea más cercana a la verdad. La mujer (bueno, no ella, sino el escribiente) le notifica que espera un hijo de otro. Se lo dice de sopetón. Ya que la noticia es como un cuchillo mejor decirlo como si el viento abriera la puerta de un solo golpe.
Imagino que el escribiente envía todos los correos desde su dirección personal. Me gustaría tener acceso a su bandeja de entrada. Las respuestas deben estar llenas de historias increíbles. Con ellas se podría escribir miles de cuentos, cientos de novelas.
La mujer se para y saca un billete de su bolso (no distingo desde acá de cuánto es, pero el escribiente avienta el billete en una gaveta que abre. No da cambio).
Oigo que el hombre la cita para la próxima semana (tiempo suficiente para que Juan responda; si dentro de una semana no hay respuesta significará que ignoró a la amada). La mujer se apoya en los brazos de la silla de plástico y se para con cierta dificultad. Sale.
¿Le contestará el hombre? ¿Qué le dirá? ¿El escribiente le leerá el texto o modificará su contenido? Una vez, un escribiente me contó que, en ocasiones, alteraba el texto e inventaba la respuesta. La hacía más tierna, más cercana al corazón de la mujer que esperaba una respuesta luminosa. En la vida hay muchísimas historias semejantes. A veces nos callamos lo que queremos decir y cambiamos nuestros “textos”, sólo para no herir al otro.

sábado, 9 de enero de 2010

EL ALFABETO COMPLETO


Conocí a De hace varios años y dije que era mi De Consentida. Tengo "As" consentidas, "Bes" y así sucesivamente,como cualquier ser humano.
Ahora me entero que ella vive con su pareja en Miami y, gracias a Dios, está plena de luz.
¿Cuántos chiapanecos viven en otras regiones del mundo? Miles y miles. Diversas circunstancias los "obligan" a vivir fuera de la tierra. Pero puede asegurarse que todos lo hacen en su intento de vuelo. A veces la tierra no da para más. Hay espíritus que son gaviotas y se sofocan con tan poca extensión.
Pero el vuelo evita el contacto con el suelo y, a veces (imagino), los chiapanecos que están lejos de estos Sumideros y de estos aires con aroma de pozol meten sus pies en aguas llenas de otras esencias. La nostalgia no abandona nunca a quienes son papalotes por otros cielos.
Ayer, un padre de familia me confió en que su hija (estudiante de quinto semestre de bachillerato) no desea irse de Comitán. El señor me dijo que él quiere que su hija "vuele" (juro que así me lo dijo), pero ella insiste en quedarse acá. Hace poco la llevó a Oaxaca -porque él estudió allá-, en intento de que se enamorase de aquella ciudad. A su hija le gustó esa tierra hermosa, pero al regreso decidió no ir a estudiar su carrera universitaria. ¡Lo hará acá!
¿Acaso esta muchacha no quiere volar? Claro que sí, pero ella ya decidió hacerlo en este pequeño espacio, acá en donde los cielos son afectuosos. Hay hombres y mujeres que han volado muy alto en una columna sencilla de aire (dicen que a Onetti no le gustaba viajar y vaya que voló en sus textos literarios. Lo hizo desde su casa, apenas asomándonse a la ventana).
Existen espíritus que encuentran armonía en espacios sencillos. Hay otros -como mi De Consentida- que necesitan más espacio. Los cuartos pequeños los asfixian.
Por fortuna, ahora este chunche acerca los cielos. Este aparatejo es como una cuerda mágica con la que jalamos afectos, cielos, aires y aromas.
Vaya para mi De Consentida y para su pareja un cachito de esta luz que tiene mucho de aquélla donde viven ahora, pero que es tan diferente.
Vaya, también, un cacho de sol para todos los chiapanecos que, como polluelos, se entrenan para emprender el vuelo.
Y vaya un cacho de aliento para todos los chiapanecos -comitecos sobre todo- que renuncian al vuelo mayor sólo para tener la emoción diaria de jugar cobijados por estos cielos.

viernes, 8 de enero de 2010

LOS CAMINOS DEL CARACOL



Me gusta platicar con Hernán Becerra Pino, porque en su plática voy de un lugar a otro del mundo. Sin necesidad de trepar a un barco, camión, carreta o tren, viajo a través de sus descripciones. Hernán llegó a Comitán y me habló a la casa: “Te quiero dar mi nuevo libro”. Como si fuésemos monjes o beatos quedamos de vernos en el interior del templo de Santo Domingo. A la hora convenida encontré a Hernán al lado de una enorme campana quebrada. Hernán es todo lo contrario a esta triste campana que ya no sirve para lo que fue creada. Mientras la campana permanece arrumbada en una esquina, como si fuese una vieja afónica con las piernas quebradas, Hernán anda de un cielo a otro y en cada lugar toca su badajo (sin albur) para convocar al ritual de la palabra.
Hernán -para quien no lo conoce- es de Tapachula, radica en el Distrito Federal (donde da clases en la Universidad Nacional Autónoma de México), es Premio Nacional de Periodismo y le gusta comer la butifarra que venden en la Central de Abasto de Comitán. Hernán ha viajado a muchas partes del mundo y dice que el jaguar es su animal favorito.
Él dice, y yo le creo, que Comitán es el único lugar de la república donde advierte un sentimiento similar al de la saudade que ha vivido en Portugal o Brasil (Hernán lo pronuncia como debe pronunciarse, suena a algo como Saudalle y en el “alle” final yo escucho el aullido del lamento y de la nostalgia. En aquellas tierras el grito de la llorona debe sonar a algo como: “¡Alle, meus filhos!”). Hernán cuenta que hace años, en Lisboa o en Bahía, una mujer le aventó un “fado” y él sintió la niebla de la saudade caminar por todo su espíritu. El fado debe ser un canto semejante a la canción que cantan las fotos viejas o las casas a punto de derrumbe.
Hernán viaja mucho, viaja siempre, físicamente y en su imaginación. Ahora mismo, cuando está conmigo en el patio central de la Posada “Montebello”, mientras platica sus viajes, ¡viaja de nuevo! Su mirada no sólo está pendiente de la planta de maguey que está sembrada en el centro del patio, también está pendiente de los callejones de su memoria que lo arrinconan en Grecia o en Pakistán. Yo disfruto las “Caracolaventuras” de Hernán que parecen brincar de la realidad a la imaginación sin ninguna traba.
Hernán se para y va a su cuarto. Regresa con un ejemplar de su libro. “Es para ti”, dice y luego pide una pluma prestada para dedicármelo.
“Donde muere el caracol”, es el título de su libro más reciente. El libro tiene en la portada una foto donde aparece el autor al lado de Jaime Sabines. La foto es de Blanca Charolet y la tomó el día que Hernán entrevistó a Sabines. ¿Quién sabe de qué año es la foto? No lo pregunté. Hernán me dijo que las fotos de la portada y del interior del libro son de las últimas fotos que Jaime se dejó tomar. El testimonio gráfico es importantísimo porque nos muestra a un Jaime con una mirada de saudade enredada en la vida y en la muerte.
Hernán me cuenta, y yo no tengo por qué no creerle, que anduvo en Campeche, donde existe un zoológico que da al mar; dice que ahí hay ocho jaguares enjaulados. Hernán pensó que jamás volvería a estar tan cerca de un animal de esos, así que cuando el animal le dio la espalda (es un decir porque un animal prácticamente da el trasero -sin albur, sin albur) Hernán brincó la barda, se acercó a la jaula y acarició al animal. El jaguar se dio la vuelta de inmediato y gruñó, pero Hernán ya había quitado la mano antes que se la quitara el animal.
Es la una de la tarde y el camión hacia Tapachula sale a la una con veinte. Subimos a un taxi y vamos a la terminal. Hernán irá a ver a su mamá. Aprovechará a sacudirse esa saudade que, a veces, atrapa a los caracoles viajeros.

jueves, 7 de enero de 2010

MILLONES DE LECTORES


Se derrumba el mito. Es falso que en México no se lea. Se lee y mucho. Los millones de usuarios de este chunche ¡lo hacen! Muchísima gente está descargando libros. No son pocos los que están emocionados ante ese invento genial que se llama "libro electrónico". Este librincillo permite bajar miles y miles de libros en una pantalla electrónica. Es como llevar -debajo del brazo- una biblioteca inagotable.
Nos estamos acostumbrando a lo novedoso, porque tiene muchas ventajas. Quienes amamos los libros impresos continuamos reverenciándolos, pero, asimismo, encontramos las ventajas de los nuevos inventos.
Ayer aparecieron dos noticias. La primera fue que Amazon lanzará el próximo 19 de enero el kindle DX, una versión más grande de la tabletita que permite leer revistas, periódicos y libros. Según la empresa, el libro electrónico fue el chunche más comprado en navidad (hablando de los objetos que ofrece su empresa); la segunda noticia fue: el kamasutra fue el libro mas "pirateado". Miles y miles de lectores bajaron el libro para "leerlo" (y tal vez practicar algunas de las posiciones). Así como fue bajado este libro, cientos y cientos de libros más fueron bajados por cientos y cientos de lectores.
La gente lee y lee mucho.
Jamás se había escrito tanto como se escribe ahora. Este chunche ha revolucionado nuestra forma de comunicarnos.
Millones de personas han creado "blogs" y escriben a diario (claro, muchos blogueros incurren en errores de ortografía y de sintaxis, pero esta es otra consideración).
Este chunche ha democratizado el futuro. Los imperios editoriales están modificando sus estrategias. Muchos periódicos impresos se han visto obligados a reducir sus páginas porque los lectores del futuro están leyendo las versiones digitales. Es comprensible. Todo lector -sin importar el lugar en donde radique- prende este chunche y con sólo un click entra a leer periódicos de todo el mundo. Jamás tuvimos el mundo tan al alcance de la mano.
Las bibliotecas tienden a convertirse en "elefantes blancos". El trabajo en aula también se modifica. No está lejano el día en que los alumnos realicen todos sus trabajos escolares con auxilio de la computadora y de chunches semejantes como el kindle.
Imagino un salón con estudiantes de literatura; lo imagino con cientos de alumnos; cada uno tiene un chunche de estos en la mano. Las posibilidades de aprendizaje son inmensas.
Mentira que no se lea. Se lee y mucho. Ahora el mundo "baja" libros.

miércoles, 6 de enero de 2010

LA "CULTURA" OFICIAL EN CHIAPAS


CONECULTA es la sigla del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, de Chiapas (siempre he pensado que el nombre es incorrecto: ¿por qué a las artes las consideran como algo separado de la cultura?).
Hace unos cuantos días, el gobernador nombró a una nueva directora: Marvin Arriaga en lugar de Jane Guadalupe de la Cruz (la ficha biográfica de Marvin dice que es mi paisana).
Desde que Jane Guadalupe fue nombrada directora -por el gobernador- saltaron muchos críticos. Quienes la conocen de cerca hablaban de su "medianía". Así resultó. El tiempo que ella estuvo dirigiendo este espacio puede considerarse como un tiempo perdido para la difusión y promoción de los artistas chiapanecos.
En afán de quedar bien con el gobernador, Jane Guadalupe se unió a la avalancha conmemorativa del "Año de Jaime Sabines" y "decretó" que todos los actos culturales tuvieran relación con dicho festejo. De tal suerte que hasta un encuentro de artistas plásticos tuvo como pretexto la figura de Sabines y, como en tiempos del mejor comunismo rojo, todas las obras debieron exaltar la obra de don Jaime. Esto hizo que no pocos terminaran casi vomitando la obra del poeta que nos la hallábamos hasta en la sopa.
Es una pena advertir que esta institución no tiene un proyecto definido. Esta institución no crea públicos ni practicantes. Los "faraónicos" festivales que efectúa en Comitán, Tuxtla, Tapachula y otros lugares son como fuegos artificales que deslumbran por instantes, pero cuando cesa su luz todo vuelve a quedar en penumbra. Esta Institución debía crear muchos talleres con gente capacitada -por todo el estado- de tal suerte que las nuevas generaciones crezcan dentro de "la cultura y el arte". ¿No hay recursos? ¡Cómo no! Ahí están las "toneladas" de millones que gastan en la festivalitis, pero, bueno, ya se sabe que en los grandes festivales es donde el dinero fluye y se desvía hacia otras orillas.
Ayer leí que un comentarista chiapaneco decía que Jane Guadalupe tal vez regrese a su pueblo natal, San Fernando, y tal vez le den la dirección de la Casa de la Cultura; es decir, con este comentario lleno de ironía refiere que a lo más que podía haber aspirado en la vida era a dirigir un centro pequeño y jamás el monstruo que significa CONECULTA. Sin embargo ¡lo hizo!
Tiempos perdidos. No debíamos darnos este lujo en Chiapas y sin embargo...
¿Qué pasará ahora? ¿Marvin Arriaga emulará a Proust y andará "en busca del tiempo perdido"?

martes, 5 de enero de 2010

COSAS BUENAS, TRIVIALES Y SENCILLAS


Los cuates pasaron por mí y fuimos al cine. La tarde era luminosa -como eran todas las tardes de esos años. Era domingo, los cines se llenaban, así que nos tocó asiento en la parte de arriba del Cine Montebello. El azul era el color que predominaba en la sala. Las luces se apagaron y la pantalla se llenó de luz. Saborío -apellido del más famoso proyeccionista- "soltó" el primer rollo. Era una película argentina con la actuación de Sandro de América.
Pucha, siempre llamó mi atención esos agregados que tenían algunos famosos. Uno bien podía confundirse o maravillarse. Si Angélica María era la novia de América y Sandro era de América, ¿había alguna relación prohibida entre ellos? Al parecer ¡no! Porque Sandro no filmó al lado de Angélica.
Esa noche, Sandro nos enseñó un modo de mandar besos a las muchachitas bonitas. En la pantalla estaba con una muchacha bella (tal como correspondía a su categoría)y al despedirse Sandro llevó su índice de la mano izquierda hacia sus labios, apenas el dedo "besó" su boca y luego, lo retiró con delicadeza y lo dirigió hacia los labios de ella (que ya andaba por la esquina). Fue algo como un beso aventado. ¡No, no, no! No había terminado de hacerlo cuando nosotros comenzamos a practicarlo. En Comitán, me da pena decirlo, no sabíamos "aventar" besos. A lo más que llegábamos era a poner un beso sobre la palma de la mano y lo soplábamos. Pucha, se miraba tan cursi. Pero Sandro llegó esa tarde para salvar nuestro prestigio. Aventar un beso como lo había hecho él era de una gran dignidad. A la hora que se hizo el intermedio, medio mundo de chavos buscaba la carita de una niña sentada cinco o seis butacas más allá y le soltaba un beso Sandresco. ¡Funcionaba a las mil maravillas!, porque la niña sonreía y reconocía a Sandro en este maravilloso juego de tirador de caña de pescar.
Sin duda que Sandro no era el creador de este movimiento casi imperceptible, pero reconocemos que él fue quien lo trajo a Comitán; así como también reconocemos que Sandro fue quien trajo la moda del pantalón negro entallado de cuero (por el amor de Dios. Pedro se lo tomó tan en serio que ahorró y se compró uno de esos pantalones ajustados. Caminaba con cierta dificultad pero le funcionaba porque más de una niña bonita hallaba ahí algo de Sandro. Así, Pedro se convirtió en Pedro de Comitán y logró el beso de más de dos comitecas bonitas).
Sandro también nos trajo un día aquella canción en donde a una niña bonita le proponía "cosas buenas, triviales y sencillas". Como en ese tiempo el mundo era más "trivial y sencillo" las niñas se conformaban con un amor así. Ahora todo es más complejo, las muchachas bonitas buscan "cosas buenas"; es decir, todo aquello que se aleje de los trivial y sencillo.
No sé si ahora una niña se "derrita" con un beso Sandresco. Tal vez sí, luego resulta que el amor tiene senderos con margaritas y claveles simples. Tal vez todavía. No lo sé. Yo soy de la generación que escuchó a Sandro, ¡de América! Pucha, humildito el argentino.

lunes, 4 de enero de 2010

CUANDO DIOS, O DÁMARIS, QUIERE.



Con irregularidad (pero con frecuencia no deseada), Dámaris Disner –la mera mera de la Sección de Cultura de nuestro periódico- me envía correos que más o menos dicen: “Alex, tu Arenilla del lunes se publicará el martes. No te enojes”.
No me enojo. Entiendo que hay cosas cuyo control no está en mis manos ni en las manos de mi amiga (aunque en una o dos ocasiones, presupongo, me ha hecho la travesura sólo por joder).
Lo que no entiendo es por qué las Arenillas se pasan de un día para otro, como si la arenilla fuese simple arena de trasiego, de esa que los albañiles pasan por un cernidor. ¿No es posible “apartar” su lugar con anticipación?
Tengo un compromiso moral que me “fuerza” a redactar los textillos que se publican en este periódico, los lunes, miércoles y viernes, de cada semana (claro, con excepción de cuando un día de estos cae en feriado y el periódico no se publica).
A mí no me hace ningún daño que las Arenillas se publiquen en días diferentes (o –en caso extremo- no se publiquen), pero es una falta de cortesía hacia los lectores.
Siempre que sucede un cambio de día pienso en mi lector fiel que compra el periódico el lunes, miércoles y viernes porque lee mis textillos con gusto (aunque parezca medio mamila y presuntuoso, este lector existe. Un día, Ricardo de Jesús Aguilar me dijo que tiene un compa que compra “El Heraldo de Chiapas” para leer al Molinari).
A cada rato los editores hablan de las bondades de deberse a un público. Bueno, no a cada rato, pero cada vez que se conmemora un aniversario, uno de los chipotludos saca a relucir en su discurso algo como lo siguiente: “Porque la única razón de nuestra existencia son ¡nuestros lectores! A ellos nos debemos y ta ta ta tá”. Y es cierto, pero a veces la realidad no concuerda con el discurso.
Mi pleito de toda la vida ha sido éste. Cuando laboré como caricaturista político en el periódico “Síntesis”, de la ciudad de Puebla, peleaba con el director, Mariano Morales (el término “peleaba” es afectuoso porque Mariano fue una persona muy generosa con mi trabajo). “Peleaba”, porque mi cartón era lo primero que botaban cuando había una urgencia de espacio. Ahora -gracias a Dios- no botan las Arenillas pero las trepan en el camión volteo que viajará al día siguiente (menos mal que las Arenillas no son chorizos, de lo contrario aparecerían todos podridos con uno que otro gusano entre líneas).
Siempre que sucede una descortesía pienso en el “New York Times”; pienso en aquella anécdota que cuenta cómo -en un acto de cortesía hacia los lectores- el dueño del periódico mandó a construir una cocina en el edificio, a fin de que ninguna de las recetas fuera publicada sin que antes un chef la hubiera preparado y probado. En dicho periódico la sección aparece puntualmente por cortesía a los miles y miles de lectores que la leen con pasión “culinaria”.
Lo cierto es que quienes nos dedicamos al periodismo y a la literatura nos debemos a nuestros lectores. ¿Qué importancia tiene esta Arenilla si nadie la lee? Yo no sé qué pasa con otros escritores, pero yo escribo para un lector, para comunicar algo al otro. Esta Arenilla comienza a vivir en el instante en que un lector la lee. Por esto, para el 2010 (y como cortesía hacia mis lectores, a mi querida Dámaris y a la empresa), me hago el propósito de escribir y enviar puntualmente estas Arenillas tal y como lo he hecho por ya varios años (pido a Dios que me lo siga permitiendo). Asimismo me hago el propósito de no enojarme cuando “por causas de fuerza mayor” no se publiquen los días convenidos (o no se publiquen). También le pido a mi fiel lector que no se encabrite el día que no encuentre la Arenilla; le sugiero que compre el periódico del martes, del jueves y de los demás días. Puede que ahí encuentre una Arenilla diferida.
Yo escribo cada Arenilla como si se publicara en el “New York Times” porque los lectores de “El Heraldo de Chiapas” se merecen el mejor periódico del mundo. ¿A poco no?

domingo, 3 de enero de 2010

MIENTRAS EL GATO...


Mientras el gato duerme, el hombre mira una película en la televisión. Es una película mexicana en blanco y negro (la televisión no es mexicana, ni es en blanco y negro). Los diálogos llaman su atención(digo, al hombre que mira la tele, porque el gato apenas respira. Está echado sobre la parte superior del respaldo del sillón. Ha estado ahí por más de dos horas. ¿Qué significado tendrá para él el tiempo?).
El hombre tiene ganas de orinar, pero se aguanta las ganas, sigue viendo la televisión. Angélica María llega a un local donde hay pinturas (muy del estilo de los sesentas, arte sicodélico). El artista, Fernando Luján la atiende.
En la película también interviene Julián Pastor y (¿cómo se llama este famoso actor? ¿El que decía "¡Arroz!", cada vez que veía una palomita dispuesta a comer alpiste de su mano? ¿Cómo se llama? En el cine mexicano fue ejemplo de seductor de mujeres, pero tenía cierta fama de homosexual. En realidad nunca se casó).
La memoria del hombre funciona de esta manera. De pronto quiere recordar algo y hay una niebla que se interpone. Ahora, por ejemplo, el nombre de Julián Pastor se interpone con terquedad. Es necesario que el hombre pase por en medio de esta cortina para que se abra un bosque donde, sin duda, está el nombre de este actor. ¡Qué barbaridad! (dice el hombre), pero no recuerda.
Así es siempre. Pero el hombre ya sabe que no debe insistir, porque le resulta contraproducente. Sabe que el nombre del artista está en su memoria, sólo que hay muchas telarañas (¡Qué barbaridad, pero si el artista es súper conocidísimo, ¿cómo es posible?, vuelve a pensar el hombre. Pero ¡nada!).
El hombre sabe que todos los lectores ya identificaron -desde hace diez líneas- el nombre del actor y quisieran gritarlo para ver si así el hombre encuentra la luz. Pero, como esto no es posible, piensa en otra cosa, sabe que en cualquier momento el nombre brincará, como siempre han brincado las cosas que están ocultas. Mientras tanto, el gato no se preocupa de nada.
El hombre ahora sí ¡se orina!, pero hace un esfuerzo y no se para. No lo hará hasta que el nombre acuda a su memoria (¡Seguro que me orino!, piensa, pero ahí sigue sentado al lado del gato, confiando un poco en que su memoria le aventará el nombre, antes que su pene aviente el chorro y moje su pantalón y el asiento del sillón).
¡Mauricio Garcés! Apenas llega al baño. Ufff.
Su memoria funciona así. El gato despierta. Se para y va al patio.

sábado, 2 de enero de 2010

LOS QUE SE VAN "DE PINTA"


Algunos ven a los grafiteros como una lacra contemporánea. Vienen desde la antiguedad. Sus "aerosoles" traen una gran cola como herencia. Por ahí, Galeano se pregunta si no quienes pintaron las Cuevas de Altamira fueron pintoras y no pintores. En esencia, quienes pintaron esas cuevas fueron un poco grafiteros. Ellos (o ellas) las pintaron como parte de un ritual. Tal vez los grafiteros actuales hacen lo mismo.
Cuando yo era niño las paredes también estaban pintadas. No con la profusión de ahora, tal vez con sentido más púdico. Una mañaña el dueño de la casa hacía corajes porque ya algún niño había pintado el clásico letrero de "Cotz" o dibujado una raya roja que decía: "Sigue la línea y serás feliz"; ya se sabe que al final de la línea (que seguíamos repasando con el dedo) decía: "Chinga tu madre" (Digo, qué concepto de la felicidad tan extraño).
Claro que antes era más fácil cubrir la pintarrajeada. Ahora, con estos aerosoles es un verdadero problema.
En 1999 fui a la ciudad de México después de muchos años de no hacerlo. Lo primero que hallé fue la Avenida Zaragoza llena de grafitis. Encontré una ciudad decadente (tal vez los grafitis funcionan como profecías).
Comitán no es ajeno a esta plaga. Muchas casas ahora están pintarrajeadas, con mensajes difíciles de entender. Los grafiteros emplean lenguajes extraños, monos raros y símbolos crípticos.
Un día -como antes- el dueño de la casa hace el coraje de su vida. Tengo un afecto que ahora, por fiestas de fin de año, mandó pintar su casa. Hace dos días se encontró con "la gracia" (es un poco como cuando lavamos el patio y dos minutos después encontramos la cagada del pinche perro. Claro, lo del perro se soluciona levantando su mierda y lavando con tantita agua y jabón el suelo. Pero, ¿el grafiti cómo chingados se quita?).
Hemos sido traviesos de toda la vida. Pero, sin duda, priva el sentimiento de que el aspirante a artista rayotea algo que no es suyo (mi amigo dice que por qué no rayoteó mejor las nalgas de su madre. Digo, también es un exceso, pero entiendo el coraje de mi compa).
Las organizaciones de "izquierda", cada vez que hacen una manifestación hacen sus pintas. Por ahí veo a compas con el rostro tapado con un paliacate, y con aerosol en la mano, manchando las paredes de todas las casas que se les ponen enfrente. Al día siguiente estos compas ya están en sus comunidades y en sus casas limpias, mientras tanto este pueblo amanece con sus paredes todas manchadas. Sus moradores tratan de vivir en un lugar limpio, pero de pronto algún compa, amparado en la oscuridad o en el anonimato, lo ensucia. ¿Es justo? No lo sé, no lo creo.

viernes, 1 de enero de 2010

LO HACEMOS SIN QUERER


Decimos que lo hacemos sin querer. Los seres humanos somos crueles con la naturaleza. Somos crueles, sobre todo, con los animales.
Hay animales que me provocan temor o asco. Las babosas me provocan lo segundo y las arañas lo primero. No obstante, desde siempre, he procurado ser respetuoso con los animales.
Pero mi asco me hace alejarme de ellos y mi temor me lleva a eliminarlos.
En Comitán, debajo de las piedras, hallamos "chibojes" (tarántulas). Nos enseñaron que a los chibojes hay que rociarlos con alcohol y ¡prenderles fuego!
(Olga Breeskin, la violista vedette, famosa en los años setentas, usaba un chiboj en su espectáculo. Siempre me causó asco y temor. Ahora, muchos años después, cuando veo a Olga en la televisión aún me causa asco y esto que ya no lleva su "chiboj" encima. Bueno, bueno, los perversos dirán que aún lo lleva).
De niños "jugamos" a ahogar los nidos de las hormigas; asimismo les quitamos las patas traseras a los tzizimes y los enfrentamos en "luchitas".
Los hombres somos perversos. Los animales aparecieron sobre la tierra antes que el hombre. La ciencia ha demostrado que los hombres apenas llevamos unos cuantos minutos en el día del universo. No obstante, el derecho de antiguedad de los animales nada les ha valido.
Si de niños cortábamos en pedazos a las lombrices para ver cómo se retorcían; de adultos gozamos con el sufrimiento de los animales. ¿Cómo es posible que el hombre haya inventado ese espectáculo tan indigno que se llama Corrida de Toros?
Algunas personas dicen que los pescadores emplean a gatos y perros como cebo para pescar tiburones. ¡Qué pendejos!
Mi mamá me platicó ayer cómo se prepara la "sangrita" (que es tan sabrosa y los comitecos la comemos en festejos importantes). La sangre del guajolote se pone a cocer con perejil. Una vez que está cocida, se exprime y luego la sangre se pone a sofreír con cebolla, tomate de cáscara y chile bien picados. La "sangrita" se come con tostadas fritas. Hasta acá todo estuvo bien y se me hizo agua la boca, pero cuando mi mamá me contó cómo matan al animal y "aprovechan" la sangre, se me hizo un nudo en el corazón. La gente amarra el "jolote" de las patas y lo coloca "con pico abajo", lo pinchan con un cuchillo para que la sangre fluya. Se coloca un trasto debajo para recibir la sangre.
En Huixtla acostumbran comer los "casquitos" (tortuguitas). Llenan una olla con agua y ponen a hervirla, cuando el agua está "para pelar pollos" meten vivas a las tortuguitas. Dicen que los "casquitos" son deliciosos.
A veces he visto en la televisión escenas de rastros donde -de manera incruenta- matan a los bueyes y a los cerdos.
Existen seres horrendos que se entretienen en patear a los pollos antes de matarlos. Hay hombres estúpidos que organizan peleas de perros (son parte de los famosos amores perros de Gael García).
Los hombres somos perversos y estúpidos. Nos encanta dañar a los animalitos.
Algunos lo hacen a propósito por intereses económicos aviesos; otros lo hacemos sin querer . Nuestra cultura culinaria nos legó la costumbre idiota de comer carne de animales tan simpáticos como el conejo, el pato, las gallinas de rancho, el venado (¡el venado, por el amor de Dios!).
Que Dios bendiga a los hombres que son vegetarianos y con su costumbre respetan el derecho a la vida de los animalitos.

DESEO PARA TODOS LOS LECTORES DE ESTE CUADERNO

 
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