sábado, 30 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON UNA REVISTA TURCA

Querida Mariana: mi amiga Charito viajó a Turquía hace tiempo, Aurorita también lo hizo. Menciono sólo a dos amigas cercanas, porque sé que muchos más paisanos han viajado a esa tierra prodigiosa. Menciono a Charito, porque ella siempre que viaja me trae un libro o una revista en los idiomas originales, así, en mi biblioteca tengo “El perfume”, de Patrick Süskind, en el idioma francés, y tengo una revista de gastronomía en idioma turco. Vos y yo hemos platicado mucho de Turquía, vos me has mencionado películas de aquel país y yo te he contado de algunas novelas del gran escritor Orhan Pamuk, quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2006. Yo no he viajado hasta allá, sabés que no paso de Chacaljocom, pero, gracias a los libros, he entrado a algunas mezquitas, visto la puesta de sol en el maravilloso Bósforo y caminado por algunos callejones de Estambul. He estado en el interior de patios y casas de turcos. Pero no sólo eso, desde pequeño he escuchado la palabra “turca”. En el patio de la Matías de Córdova la escuché varias veces, pronunciada por compañeros. Cuando alguien le mentaba la madre a alguien éste decía “la turca”, lo que significaba, más o menos, “la tuya”. Quiero pensar que mencionaban la turca por la cercanía eufónica con la palabra tuya, porque de lo contrario no podría explicar la relación. No sé si vos, en la escuela, escuchaste la mención de la palabra turca, que luego se volvió derivación también de “la tuerca”. A una mentada de madre el ofendido respondía: “la turca” o “la tuerca”. Y, si lo ves bien (lo oís bien) la tuerca nada tiene que ver con la turca ni con la tuya. Lo que quiero decir es que desde niño escuché la palabra turca sin tener conciencia que es el gentilicio de las mujeres nacidas en Turquía. Los compañeros de la primaria la decían también sin plena conciencia. Nunca imaginé que ya siendo estudiante de universidad conocería a una verdadera turca, Zehra era novia de Armando, estudiante de medicina en la UNAM. Armando es primo por la rama materna. Los amigos de Armando lo molestaban diciéndole “abeja”, porque andaba con cera. Él no se molestaba, al contrario, ella tampoco hacía caso a la bobera que decían los amigos, porque su nombre era pronunciado en forma diferente a la pronunciación de la cera común. La verdad es que los amigos pronunciaban el nombre de la bellísima turca en un tono de Tepito revuelto con Neza. El sonido original del nombre Zehra tenía la sencillez de una danza oriental, los labios apenas se abrían como si el rostro llevara el discreto velo que usan las mujeres turcas. Cuando conocí a Zehra, en el departamento de Armando (comiteco tenía yo que ser), pensé de inmediato en lo que he contado: en la primaria a cada rato escuchaba la palabra turca. Frente a ella supe que estaba ante una verdadera mujer turca. Ahora sé que su tierra es de gran importancia histórica porque Estambul es la frontera entre occidente y oriente, el territorio donde se conjuntan dos magnificentes culturas, como si fuera la unión inconcebible entre el agua y el aceite. Cuando conocí a Zehra la palabra turca asumió su verdadero sentido: mujer que nació en Turquía. La turca no era ya la respuesta ante una mentada, ¡no!, la turca era la novia de Armando. Ella (luego me enteré que había vuelto a su país y dejó de ser novia de mi primo. Tal vez ahora vive en alguna ciudad de allá, está casada, tiene hijos y debe ser una exitosa doctora, no titulada por la UNAM, sino por alguna universidad turca). La revista que Charito me trajo se llama “Food in life” y es el número cuatro del año 2020, el número correspondiente a abril. Es una revista especializada en gastronomía y tiene secciones dedicadas a hotelería, restaurantes, cafés y catering. El idioma turco es lejano a nuestro español, encuentro palabras que tienen muchas diéresis. En el Internet hallé que la ö turca se pronuncia como una e española y poco a poco se cierra la boca. Por eso digo que los amigos de Armando eran unos bobos, porque el nombre de la turca Zehra lo pronunciaban como cera. ¡Nunca me hagan eso!, habría dicho Clavillazo. Siempre que tengo revistas en mis manos las veo con emoción. No importa que no sepa palabra alguna del idioma en que está presentada. Una vez tuve en mis manos una revista china, no comprendí nada de su contenido, pero sí disfruté la belleza de los ideogramas, de los paisajes, de la cultura de aquel lejanísimo país, país desde el que llegan las minivans que ahora ofrece en Comitán mi querido amigo el ingeniero Francisco Tovar. Jamás hubiéramos imaginado que tendríamos autos chinos en nuestro pueblo. Ah, las ventajas de la globalización. Espero que algún día, una lectora turca tenga en sus manos nuestra revista comiteca Arenilla y también se emocione con lo que ahí encuentre, a pesar de que no entienda nuestros modismos. Las imágenes son universales. ¿Qué llamó mi atención en la revista turca que Charito me trajo? Lo primero y que es algo como una obviedad por lo de la globalización que menciono es que en la primera página interior apareció un anuncio de mayonesa y de salsa cátsup, de la marca Kraft, misma que hallamos en nuestro país. Pues sí, las grandes transnacionales andan en todos lados. Las ilustraciones de tal anuncio son una hamburguesa y una ensalada, productos que casi casi están presentes en todo el mundo. Luego hallé un anuncio del queso Philadelphia. Pucha, querida mía, esta carta parecería ya ser un catálogo de anuncios. Pienso que en algunos restaurantes comitecos preparan la mayonesa casera (mucho más sana y rica), asimismo mi amigo Ángelo, en su pizzería, prepara la salsa de jitomate también en forma casera. ¿Y qué decir de los quesos? Con tantos quesos artesanales riquísimos, en realidad no hay necesidad de comprar ese queso untable famoso, tan famoso que llega hasta Turquía. ¿Qué más viene en esta revista turca, especializada en gastronomía? Vienen reportajes y entrevistas con gente relacionada al medio. Claro, no le entiendo ni papa (y esto de papa es para que mirés que empleo palabras relacionadas con el tema). Todo se ve de muy buen gusto, el diseño de los restaurantes y la presentación de platillos que se ven exquisitos. En Arenilla, sin ser una revista especializada en gastronomía, hemos presentado reportajes donde aparecen grandes chefs de la localidad y características de la cocina comiteca, que vos sabés, es uno de nuestros grandes tesoros culturales. La revista turca presenta también reportajes de novelas y cintas relacionadas con la gastronomía. Pensé de inmediato en la novela mexicana “Como agua para chocolate”, escrita por Laura Esquivel y que fue llevada al cine por Alfonso Arau que fue pareja de la escritora. Tanto la novela como la cinta son de gran dignidad, lo que da a conocer que en todo el mundo el tema de la cocina da para mucho. Sé que en su próximo viaje, Charito me traerá un librincillo o una revista. Sé que mi amiga Aurora hará lo mismo, ella ya está pensando ir a Perú. Ah, viaje genial. Claro, en lugar de un libro mejor le pediré que me traiga una revista cultural. Sé, todos sabemos, que el lenguaje será nuestro mismo castellano, pero una revista (como su nombre lo indica) será un ligero muestrario de la cultura de aquel maravilloso país, tierra del gran Vargas Llosa, también Premio Nobel de Literatura. Posdata: mirás cómo a casa me llegan muestras culturales de otros países. Estoy tranquilo en casa, no me muevo, el mundo llega a carretadas, como lluvia bendita. Bien sea a través del cine (ahora con las maravillosas plataformas como HBO o Netflix) o en la televisión o en revistas o libros (físicos y digitales). Cuando la pandemia por covid estuvo al tope superior, mi mamá, mi Paty y yo permanecimos en confinamiento, hicimos caso a la autoridad que recomendó quedarse en casa. No podía estar sin leer, hice lo que millones en el mundo: releí y fue un deleite. Cuando me ganó la gana de leer novedades adquirí libros electrónicos, para evitar que el bicho hiciera la travesura de esconderse en las páginas de los libros impresos. Cuando Charito volvió de su viaje a Turquía y me entregó la revista me dijo que ya estaba limpia de gérmenes. Como la pandemia no ha terminado sigo limpiando los objetos que llegan a mis manos. ¿Qué hacen en Turquía? ¿Qué respondían los niños turcos cuando un compañero se las mentaba? No creo que hayan dicho: “la turca”, porque ahí enredaban a todas las mamás de Estambul y de lugares circunvecinos. ¡Tzatz Comitán!

viernes, 29 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON UNA PELLA DE PLÁSTICA COMITECA

Querida Mariana: te paso copia de una pintura que pepené en el libro “Cinco siglos de plástica en Chiapas”, edición de lujo que fue realizada en el periodo donde dos comitecos tuvieron relevancia: el gobernador Roberto Albores Guillén (quien un día, en su casa, me dijo que, para la siguiente, si estaba de buenas, me invitaría unas chalupitas. No se ha dado la oportunidad), y Mario Uvence Rojas, director de Coneculta en ese tiempo. Este libro es un gran aporte al estudio de las artes plásticas en Chiapas, tema que siempre había sido materia cultural pendiente. Mario, amante del arte, impulsó un estudio a conciencia y fue aceptado por Don Roberto que comprendió el alcance de esta iniciativa. Ahí está el libro para todos los interesados, es una edición de 2000 y, como dijo Mario en la presentación, serviría para renovar “la capacidad de asombro ante nuestra inmensa riqueza”, misma que, en muchas ocasiones, ignoramos los chiapanecos. ¿Por qué existe esa tendencia a ignorar lo nuestro, la grandeza de nuestros artistas? Son muchas las causas y esto hace que, como dice Masha Zepeda Macías en uno de los ensayos publicados en el libro “en términos reales los coleccionistas de arte en Chiapas sean escasos”. Si en la clase pudiente, la intelectual, la de gusto exquisito, no existe un verdadero interés, pues esta inquietud es inexistente en los demás sectores de la sociedad. Esto es penoso, porque vos sabés que la apreciación del arte incrementa la sensibilidad, da fortaleza al espíritu y, por otra parte, la inversión en arte es una de las más redituables. La copia que te envío es una pintura realizada por el comiteco Benjamín Crócker, del que Masha, hija de dos famosos escritores y poetas: Laco Zepeda y Elva Macías, da los siguientes datos: “Benjamín Crócker (1855 – 1925), pintor comiteco de ascendencia inglesa, de familia de fotógrafos, buen retratista, de correcta factura”. Lo que dice la también artista plástica lo corroboramos en este cuadro titulado “Virgen con niño Jesús” y que pertenece a la colección particular de un connotado intelectual comiteco. Si querés saber el nombre del propietario, hacé favor de darle una revisadita al citado libro. En el libro hallé algunas curiosidades, la primera es que mucho arte religioso es anónimo, no tiene firma; lo otro es que Comitán (Chiapas en general) tuvo una gran cercanía con el arte de Guatemala. Acá tenemos tallas religiosas realizadas en Guatemala. Mi mamá tiene tres niños Dios (soy su hijo único, pero tiene tres niños Dios) y uno de ellos tiene más de cien años, perteneció a su bisabuela, la famosa Nana Mía. Mi mamá cuenta que ese niño es chapín, es una bellísima talla en madera, por el tiempo (qué pena) ya perdió dos deditos de una manita. La historia del niño de mi mamá no es única, sé que en muchas casas comitecas existen muestras de arte guatemalteco, tallas y pinturas. ¿Cuántos artistas comitecos aparecen mencionados en el libro? En una vueltita rápida que le di, encontré menciones del maestro Benjamín y de Jorge Avendaño, Luis Aguilar y Guadalupe Uvence. Masha da algunos datos biográficos de ellos. De Jorge dice que es un “escultor en cerámica que con gran delicadeza y sobrios colores maneja conceptos orgánicos en su obra y acomoda algunas de sus piezas alrededor de los árboles respetando el paisaje y su entorno”. De Jorge tenemos una muestra de su trabajo de cerámica en el parque de San Sebas. En una ocasión presentó una muestra de su obra en una exposición montada en la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez. De Luis, Masha dice “escultor y arquitecto, ha dado relevancia a su obra pública en México, Italia y Japón”., De Luis tenemos mucha obra expuesta en el pueblo: la escultura de Las Dos Lolas, el busto de Rosario Castellanos, el puma de “La Pila” y la escultura de los artistas que está en el jardín frente al templo de San José. De Guadalupe, Masha dice: “maneja con sutileza, circundante al surrealismo, el tema de los sueños y la magia”. Obra de Guadalupe es más difícil hallar. Sería bueno que las autoridades del Museo de Arte montaran una exposición con una muestra de su obra de caballete. Posdata: como siempre sucede en el terreno del arte en toda la república, en nuestro estado impera el centralismo, son más visibles los escritores, fotógrafos y artistas plásticos que están cerca del poder en Tuxtla Gutiérrez. La respuesta ante ese embate es que la sociedad de la “periferia” proponga movimientos culturales de trascendencia y monten magnas exposiciones de la plástica regional. ¡Tzatz Comitán!

jueves, 28 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON UN CENTÍMETRO HACIA ADELANTE

Querida Mariana: todo sucedía en el cine. Los papás nos daban dinero para comprar un refresco, una orden de tacos y el costo del boleto. En plebe o solos, íbamos al cine. Todo sucedía ahí. Cuando los papás no nos daban dinero buscábamos la forma de conseguirlo, bastaba abrir la gaveta de la tienda para sacar algunas monedas. La gran escuela del pueblo fue el cine. Nunca aprendimos tanto, ni en casa ni en la escuela. En la escuela sólo nos daban lecciones de cosas aburridas. No sé qué diría Iñárritu al saber que aprendimos lo contrario de lo que su película Bardo menciona. Nosotros aprendimos ese mito de Los Niños Héroes. Hoy, quienes van al cine saben que nuestra historia convirtió una derrota en un mito plagado de héroes. Perdimos la mitad del territorio nacional y cada 13 de septiembre hacemos un gran festejo por el valor de Juan Escutia que se aventó con la bandera para que no cayera en manos del enemigo. Al enemigo lo que menos le importaba era la bandera, ya se habían llevado gran parte de nuestro territorio. En casa no aprendíamos lo que sí pepenamos, maravillosamente, en el cine. En casa jamás nos hablaban de los misterios del sexo, porque los papás ignoraban todo y porque la iglesia católica apostólica y romana consideraba pecado todo lo relacionado con el sexo. Ah, bendito cine, ahí todo se mostraba en vivo, sin tapujos. Al principio lo vimos en blanco y negro, pero, luego fue ¡en vivo y a todo color! Ricardo Saborío supo desde mucho antes lo que nosotros descubrimos después, que todo se aprendía en el cine, por eso el día que la Sociedad de Padres de Familia de la Escuela Primaria Estatal Fray Matías de Córdova realizó una función de cine para mejoras materiales de nuestra escuela, él programó la cinta “Viento Negro”, donde vimos (pichitos de ocho a diez años de edad) las bellísimas tetas de La Venada. ¿En casa? Imposible. Teníamos prohibido acercarnos al baño a la hora que se bañaban las tías o primas. Las balaceras sucedían en el cine. Los soldados de la segunda guerra mundial aventaban granadas en las trincheras enemigas; los vaqueros defendían su ganado acribillando con pistolas a los salteadores; las putitas morían cuando los amantes ofendidos les enterraban cuchillos. Todo pasaba en el cine. Después de intensas balaceras y decenas de muertos, salíamos del cine e íbamos a dar vueltas al parque íntimo, tranquilo; al otro día jugábamos en los sitios de las casas de los amigos e imitábamos a los héroes del cine, nos disparábamos, moríamos y luego nos sentábamos ante la mesa del comedor a cenar un tamal de bola con una taza de chocolate caliente. Veíamos de todo, aprendimos de todo, supimos que todo sucedía en el cine. Fuimos felices. Hoy, el mundo es cruel, la vida nos ha demostrado que lo peor del cine, lo miserable, lo irremediable, también sucede en nuestro mundo cotidiano, en las calles de todos los días. Y lo más decepcionante es que lo maravilloso del cine no sucede en la vida real. Los superhéroes que tanto nos emocionaron a la hora de vencer a las mujeres vampiro, a los monstruos babeantes, no se aparecen en este cotidiano día a día y acá andamos penando, sufriendo, temiendo la avalancha incontenible de sucesos bestiales. Nos encantaron los tiempos donde todo sucedía en el cine. Desde nuestras butacas nos emocionábamos, llorábamos, reíamos, sufríamos, nos divertíamos a lo bestia, y cuando aparecía la palabra FIN volvíamos al mundo real donde todo era plácido, inocente. Sabíamos que las balaceras habían quedado en el silencio de la sala vacía. Posdata: el cine fue nuestro gran maestro, nuestro acompañante fiel, hermoso. En ese tiempo había una línea muy definida, el mundo real no se confundía con el mundo de ficción, hoy, parecería que la línea se diluyó. El mundo violento del cine ya se regó por toda la sala, por las calles, en el interior de las casas.

miércoles, 27 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON FESTEJO

Querida Mariana: Raúl Espinosa Mijangos, el caricaturista comiteco, me dijo que en este 2023 Comitán celebra dos fechas simbólicas: el trigésimo aniversario de la fundación de la UNACH y del Archivo Histórico. En fechas pasadas, el Archivo hizo un guateque en sus instalaciones y ya en estos días la UNACH celebra por lo alto. Platiqué un rato con el director del archivo, el buen amigo Emmanuel Guillén (quien es nieto del gran bohemio Fidel Castañeda) y él me enseñó un documento que colocaron en una vitrina de exhibición, el documento (ya muy gastado) es del año 1957. Es un documento oficial que expide el licenciado Javier Aguilar Torres, quien fue presidente municipal de Comitán en ese año. Muchos comitecos conocieron al licenciado Javier Aguilar, ya te conté que él es papá de mi querido compadre Javier Aguilar Carboney. Tuve el privilegio de estar cerca del notario en los años setenta, la bendición de conocer su casa, bueno, con decirte que tuve la gloria de beber trago en su sala y salir medio totoreco de ahí, en las reuniones que teníamos los amigos. Pero, como siempre, ya me desvié del tema, pero no pude evitar, al ver el documento, recordar la imagen del notario, siempre metódico, hombre cabal. ¿Qué trata el documento? Algo que tiene relación directa con nuestra identidad. Recordá que, en esos años, en el parque central del pueblo existía una pérgola, con una cafetería. Las fotos muestran cómo existía un arco donde transitaba la gente y en el interior mesas con sillas para tomar un café, un refresco o un helado. Quien atendió la cafetería fue Don Adolfo Argüello Guerrero. En el citado documento el “Licenciado Javier Aguilar Torres, como presidente municipal constitucional (…) certifica que con fecha cinco de noviembre del año mil novecientos cincuenta y siete celebró contrato de arrendamiento de la pérgola del parque central de esta ciudad con el señor Adolfo Argüello Guerrero…” El documento tiene anotaciones hechas a mano donde aparece que esta fecha indica la prórroga del contrato que, aparentemente, se celebró con el ayuntamiento 1953 – 1955. Lo que llamó mi atención, tal vez también la tuya, es que el citado documento expresa que en lugar de pagar una renta en efectivo, Don Adolfo se comprometía a “cuidar por todo el tiempo del contrato los jardines…” Como ya dije, el documento está dañado, pero puede advertirse que la autoridad municipal estaba muy atenta al cuidado de los jardines del parque ya que menciona un “Comité Pro-Belleza del parque Benito Juárez, integrado por señoritas que, a invitación de la presidencia se hará cargo de ello”. ¿Mirás qué prodigio? Ah, el Comitán de los años cincuenta. Nada, ¡qué pena!, tiene que ver con el Comitán de 2023. Ya te he contado que ahora en el parque central, en el mero corazón de Comitán, la autoridad permite que un grupo de putitas tenga ahí su oficina, donde hacen el trato antes de ir a las posadas de la cercanía. Un día la autoridad botó la pérgola y con ella se fue la cafetería, en su lugar hubo una fuentecita muy coqueta, luego construyeron un kiosco que fue cambiado por otro, que es el que permanece en el centro del parque ampliado. Muchos ciudadanos recuerdan la pérgola mencionada, cuentan que en la parte alta y en la gradería celebraban actos cívicos y culturales; y, en la cafetería, echaban la chorcha y alguno que otro enamoramiento tuvo ahí su inicio. Posdata: tengo entendido que fue en la administración del ingeniero Javier Utrilla Alvarado que se creó el Archivo Histórico. Varios directores han pasado por ahí, cada uno ha cumplido con la encomienda, pero si debemos ser honestos hay que decir que la licenciada Fabiola Aguilar fue quien puso orden al amontonamiento de papeles viejos. La licenciada Faby ahora trabaja en el archivo de la Facultad de Arquitectura, de la UNAM. ¡Nadita! Esto es ejemplo del conocimiento que tiene del manejo de archivos históricos. Hoy, el licenciado Emmanuel también trata de dignificar el lugar, que no es el más adecuado, pero mientras no exista una autoridad que le dé la importancia que merece, la historia de Comitán seguirá en ese lugar que es muy húmedo y oscuro. ¡Tzatz Comitán!

martes, 26 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON HILOS QUE BORDAN HISTORIAS (parte final)

Querida Mariana: el otro día quedamos con la descripción del relato de las fiestas sagradas. La maestra Josefa Ventura Morales nos compartió los recuerdos que su papá le contó acerca de Don Mariano N. Ruiz. Los festejos se celebraban de acuerdo a la tradición. ¿Y la comida, ‘apá? Ah, mirá lo que la maestra contó en este relato: “ah, eso sí, había mucha comida de parte del Maestro Marianito, como le decía mi padre; pero lo que no permitía el maestro era el consumo de licor, él siempre decía: coman y bailen todo lo que quieran, pero nada de trago, porque no me gusta que haya pleitos y desgracias. Y así pasaban las fiestas religiosas, ¡en santa paz!, como decimos los comitecos; felices y satisfechos de haber cumplido con todos los deberes religiosos”. Ah, qué tiempos, señor Don Simón. Remedando al padre Naty podríamos decir al indio que preguntó: ¿ni siquiera un jocotío curtido podemos comer? ¡Ni mierda, indio pendejo! ¡Coman y bailen todo lo que quieran, pero no beban trago, porque esto ocasiona pleitos y desgracias! Ah, cuánta razón inundaba el espíritu del maestro. A continuación, leamos el testimonio de la maestra, con respecto al trato que Don Mariano daba a sus empleados: “a sus trabajadores, que por razones de “mal tiempo”, como le llamamos cuando está lloviendo continuamente no habían podido concluir su jornada diaria, el maestro Marianito les pagaba como jornada completa”. “El maestro Marianito le enseñaba a su gente a preparar algunas clases de dulces regionales, como lo es la popular tableta de cacahuate, la cajeta de durazno, membrillo, manzana, etc., y otros más. Pues por esos años (contaba mi padre) todo se cosechaba en bendición sin necesidad de fertilizantes y el maestro Ruiz industrializaba algunas de sus cosechas y productos lácteos”. ¿Cómo lo mirás, querida niña? Quienes fueron sus alumnos recordaban que en la escuela el maestro les enseñaba diversos oficios, por algo su escuela se llamó “La industrial”. Bueno, paso copia del final del relato de la maestra Josefa Ventura Morales: “pero el tiempo fue transcurriendo y llegó el momento en que el maestro Marianito fue víctima de algunas lagunas mentales debido a su edad y tantas cosas importantes que tenía en su cabecita en cuanto a tan valiosos conocimientos que él poseía (un gran genio). Entonces se extraviaba, salía de su casa y su hermano Sinforoso inmediatamente avisaba a toda la gente para que lo buscaran y así era. En cierta ocasión le tocó a mi padre encontrarlo perdido. A veces, el maestro Ruiz decía: “es que yo soy de la familia de Los Noriega”. Era una frase que siempre él ratificaba”. Hasta acá mi querida niña. Ya será labor de historiadores e investigadores indagar el origen de esta frase enigmática. ¿De qué Noriega? Posdata: inicié mi carta afirmando que entre todos hacemos todo. Los testimonios son importantes. Acá hay un testimonio oral, los investigadores aprecian más los testimonios escritos. Lo que te compartí hoy es algo que podríamos llamar híbrido porque es un relato que escribió la maestra Josefa, donde conocemos el recuerdo que su papá, Don Indalecio Ventura López, le compartió. Dicho testimonio se acerca mucho a lo que los biógrafos señalan acerca de la personalidad de Don Mariano. Al final de su vida tuvo alguna deficiencia mental, siempre fue estricto con las mujeres, apreciaba mucho la virtud en grado supremo. Ya te conté que mi tía Lolita, hija de Doña María, hermana de Don Mariano, me contó que en su consultorio de dentistería estaba colgado un letrero que decía: “falda corta, precio largo; falda larga, precio corto”. ¡Tzatz Comitán!

lunes, 25 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON UN RAMO DE GRACIAS

Querida Mariana: imaginá que es posible hacer ramos de palabras, que así como en las florerías hacen ramos de rosas, de azucenas, puede hacerse ramos de palabras. Si esto es posible hoy quiero enviar un ramo de gracias, muchas gracias, luminosas, frescas, con aroma a madrugada limpia. El ramo lo envío, con aprecio, a dos muchachos de Ocosingo: Alfonso Morales y Antonio Chávez. ¿Por qué mando este ramo de gracias? Porque ellos, qué generosos, dedicaron una hora para comentar la Arenilla, nuestra revista. ¡Una hora! Alfonso y Antonio, en Canal 11 Ocosingo TV, destinaron una hora para hablar del más reciente número de nuestra revista. El programa está disponible en redes sociales, en “Sendero del ocote”. Paty, editora ejecutiva de Arenilla, envió a Alfonso ejemplares de nuestra revista. Después de algunos días llegó a aquella ciudad y Alfonso invitó a Antonio para que ambos compartieran con su audiencia algunas secciones de nuestra propuesta editorial. Lo que ellos hicieron fue un acto grandioso. Al alimón leyeron cinco artículos, ¡cinco!, y luego los comentaron. Estos chavos, destacados intelectuales de aquel pueblo, hicieron lo que los viejos hacían antes: sentarse en la sombra de una ceiba y leer un libro a un grupo de niños. Ellos, jovencísimos, leyeron ante una cámara y compartieron la lectura con una gran audiencia virtual. Jamás habíamos sido objeto de tanto reconocimiento. Un par de chicos de Ocosingo nos mandó un abrazo estimulante envuelto en una sorpresa. Porque, cuando menos lo esperábamos, nos llegó la invitación para ver el programa que nos dedicaron, el programa que dedicaron a Comitán, a la región y Huehuetenango, Guatemala. Antonio dijo que esto era algo ¡cool!, nosotros pensamos lo mismo, es cool que dos chicos se preocupen por estimular la lectura; es cool que ellos tiendan un puente hacia otras orillas; es cool que Alfonso y Antonio escriban la palabra cultura en el muro del aire. Hoy, querida mía, con tu permiso, mando un ramo de gracias hasta Ocosingo, tierra que visité alguna vez, en los años noventa del siglo XX, al lado de coordinadores y compañeros becarios del Centro Chiapaneco de Escritores. Al ver el programa la emoción llenó mi espíritu, lo desbordó. Me regresó a aquella ciudad, la capital mundial del queso bola (es más sabroso que el queso que hacen en Holanda). Alfonso y Antonio compartieron con su audiencia la crónica escrita por el maestro Benito Vera Guerrero, la crónica donde habla de la Gruta de San Francisco; la carta que te mandé, la que habla de los Tuitazos donde a diario declaramos nuestro amor a Comitán; “El lenguaje del café”, escrito por Giovanna Gómez Cervantes; “Explorando la rica historia del cappuccino”, invitación para probarlo en El Nenúfar Coffee House, del barrio de San Sebastián; y el cuentito “La buena suerte de mi abuelo”, escrito por Paty Espinosa Vázquez. Paty envió ejemplares a Alfonso y él y Antonio compartieron con toda su audiencia. Qué manera tan genial de compartir la magia de la lectura. ¿Cómo no estar agradecidos con estos chicos? Su iniciativa recuerda que nuestro trabajo es reconocido, que caminamos por la misma senda. Los esfuerzos, aparentemente mínimos, se convierten en guateques plenos de arte, en siembra para que nuestras comunidades tengan los mejores frutos de la cultura. Posdata: va un ramo de gracias hasta Ocosingo. Damos lo que tenemos y lo más valioso que poseemos es la palabra y ella se ilumina cuando designa al agradecimiento. ¡Tzatz Comitán!

domingo, 24 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON PREPARATIVOS

Querida Mariana: los universitarios ya están alebrestados, con justa razón. Ya te conté que la UNACH celebrará los treinta años del campus comiteco. La comunidad universitaria los celebrará en grande con una jornada académica, actos culturales y deportivos. La tarde del 21 de septiembre 2023 estuve en el patio central del campus, lugar donde fueron convocados los catedráticos para tomarse la fotografía del recuerdo. A mí me encanta ser testigo de estos momentos históricos, porque siempre que vemos la fotografía del recuerdo no pensamos en el aro que rodeó el instante. Mi posición me permite ver el andamiaje que se levanta en torno a un acto de cualquier índole. Me encanta ser espectador. Así vi cómo los maestros que fueron convocados llegaron con anticipación, se reunieron en diversos grupos y platicaron, de pie, en torno a la plaza central, en espera de la indicación de los fotógrafos. Me senté ante una de las mesas que usan los maestros y alumnos para el desayuno o para el trabajo o la sencilla plática (la deliciosa chorcha) y que tiene una sombra deliciosa. Desde ahí a la distancia fui testigo de ese instante luminoso. Vi que muchos alumnos también hicieron lo mismo que yo, fueron testigos, desde la segunda planta, del movimiento generado por la toma de fotografía. Ellos se acodaron en el pasillo del Edificio A y, como si estuvieran en un palco de honor, vieron lo mismo que yo. No sé si se fijaron en el viejo que a la distancia los observaba, pero yo sí estuve pendiente de ellos, porque estos muchachos sintetizan el anhelo y trabajo de esta universidad. Durante treinta años los maestros han compartido conocimientos para formar jóvenes profesionistas. La mayoría lo ha hecho con pasión y entrega, claro, no faltarán los que caminan por la orilla sin mayor compromiso, porque, ya lo sabemos, ¡de todo hay en la Viña del Señor! Soy testigo que, en los últimos tiempos, hay un verdadero interés por llenar de gloria a esta institución, ya que la doctora Mary Carmen Vázquez Velasco es una mujer comprometida y, medio mundo de acá, reconoce que es una académica que siembra luz en cada instante. Como la toma de foto fue al aire libre todo mundo esperaba que por ahí una nube hiciera el prodigio de ocultar tantito el sol. Vi que Elma Pech y Gabriel Penagos, fotógrafos de excelencia, prepararon todo el escenario para que la toma de foto tuviera óptimos resultados, que es característica en ellos. Elma y Gabriel colocaron sillas al frente, un determinado número, Gabriel checó que todas las sillas estuvieran en línea y con la distancia suficiente; luego Elma colocó unos banquitos de plástico en la línea posterior. Si ves con atención notarás que formaron tres filas, la primera donde estuvieron sentados, la segunda con los integrantes de pie y la tercera encaramados sobre los banquitos. Me fascinó cómo se fue haciendo esta maravillosa pirámide. Cuando todo estuvo listo Elma llamó a los maestros y les pidió que se formaran por alturas, del más pequeño al más alto. Quise apostar, porque entre los maestros estaba mi amiga Eneyda Ovando y supe que ella estaría al final de la fila porque es altísima y, maravillosa, llevaba calzado con tacones. Es genial. Si hubiera apostado habría ganado, ¡por supuesto!, ella estuvo al final de la fila, porque, ya lo dijo la sentencia bíblica, los últimos serán los más altos. Me encantó ver a todos los maestros bien dóciles, como si fueran niños de primaria atendieron a las indicaciones, porque se sabe que los expertos en ese momento eran los fotógrafos, debían atender cuando Elma indicaba un poco más allá, levanten la cara. No hubo necesidad de la clásica palabra ¡güisqui!, porque todos estaban sonrientes, estaban conscientes de la trascendencia del acto. Ellos forman parte importante de esta gran institución. Antes de la fotografía saludé al contador Adán Figueroa, él me dijo que se incorporó al plantel seis meses después del inicio. ¿Mirás? De los treinta años lleva 29 con un semestre laborando ahí. La historia es tan brillante que ahora una de sus hijas también imparte cátedra. Posdata: fui testigo de un momento glorioso para la historia de nuestra comunidad. Vi el entusiasmo de todos los participantes. Este entusiasmo se incrementará conforme se acerque la fecha del guateque principal, donde esperan la presencia del Rector doctor Carlos F. Natarén Nandayapa. Espero asomarme por ahí, para contarte mis impresiones de este jolgorio. ¡Tzatz Comitán!

viernes, 22 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON HILOS QUE BORDAN HISTORIAS (primera de dos partes)

Querida Mariana: entre todos hacemos todo. La historia de nuestro pueblo se borda con los hilos que cada uno aporta. En el archivo del Colegio Mariano N. Ruiz hay una carta con el siguiente título: “Relato de la hija de un discípulo del Maestro Mariano N. Ruiz”. ¿Mirás la trascendencia? La maestra Josefa Ventura Morales relata lo que su papá le contó, ve lo que dice: “me es muy grato aportar en estas humildes líneas lo que mi memoria conserva como una valiosa herencia de mi muy amado padre q.e.p.d. Don Indalecio Ventura López, oriundo de la ranchería de Canalum”. Este relato lo escribió la maestra el 5 de octubre del año 2002. Todos los ex alumnos del maestro Mariano ya fallecieron. Acá está el testimonio de una mujer que escuchó las anécdotas que su papá le contó, porque Don Indalecio sí conoció al maestro Mariano. Copio otro fragmento: “mi padre, nacido el 24 de mayo de 1912, vivió toda su infancia y adolescencia al lado de mis abuelos allá en Canalum y dentro de otras anécdotas maravillosas que nos contaba, figuraba la muy admirable presencia del Maestro Mariano N. Ruiz y su estimado hermano Don Sinforoso Ruiz”. ¿Vos conocés Canalum? En una o dos ocasiones he estado ahí. Recuerdo que está más allá del Polideportivo. Esa carretera, según yo, va a dar al aeropuerto Copalar. Mucho antes hay un desvío a la izquierda que conduce a Canalum. ¿Por qué fui a esa comunidad? Porque ahí hay artesanas que hacen unas hermosísimas ollas de barro. ¿Recordás que hemos platicado que antes, en los patios de las casas había ollas que recibían el agua que vendían los burreros de La Pila? Pues esas ollotas las traían de Canalum. Sigo pasándote fragmentos del relato de la maestra Josefa: “el muy querido maestro Mariano N. Ruiz era ampliamente conocido por esos rumbos de Canalum; tenía un ranchito en la ranchería de Pamalá que me parece que es municipio de La Trinitaria”. Sigo dando voz a la maestra Josefa: “mi padre fue un admirador constante de tan ilustre personaje, pues además de que daba muchos consejos valiosos a toda la niñez y juventud, así como sus sabias enseñanzas, era muy generoso y humanitario con todo mundo”. Acá me meto para resaltar dos conceptos: la generosidad y humanismo del maestro Mariano. Todos los biógrafos del maestro resaltan esas cualidades. Lo que sigue del relato de la maestra Josefa es muy interesante, porque habla de costumbres que seguía el maestro: “cuando se festejaba el nacimiento del Santo Niño Dios o algún otro santo, o las fechas de Todos Santos o alguna otra fecha religiosa, todo mundo colaboraba con su ayuda personal o sea su trabajo, se celebraba la Santa Misa, se hacían romerías (o entradas de flores), se quemaban cohetes, toritos de petate, palo encebado y tantas diversiones sanas que se practicaban por aquellos benditos tiempos, decía mi padre, sin faltar desde luego las alegres mañanitas, y baile seguido y amenizado por el instrumento que identifica a los chiapanecos: la marimba”. Ah, bonito relato, ¿verdad? Lo que la maestra nos indica es que el maestro Mariano fomentaba la tradición cultural en fechas religiosas. En este año, el padre Manuelito y los fieles de Santo Domingo renovaron la tradición del toro de petate. Lo que sí ya no se ha visto con frecuencia es la alegría del palo encebado. Posdata: querida mía, el relato continúa, pero el espacio de la carta ya se agotó. ¿Cómo lo mirás si otro día seguimos con este testimonio que nos regaló la maestra Josefa? ¡Tzatz Comitán!

jueves, 21 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON UNA CALZADA

Querida Mariana: hoy fue un día luminoso. Me levanté (como siempre) muy temprano, oré, luego hice taichí de viejito y me bañé. A la hora de tomar mi frutita pensé en lo que dijo Claudia el otro día: la vida no es más que instantes y cada uno de éstos debe vivirse con una mirada única, especial, como si fuera esta mirada de calzada que hoy te mando. Este espacio lo camino, lo vivo, lo bebo, de lunes a sábado en el plantel Los Sabinos, en la Universidad Mariano N. Ruiz. A la hora que camino por ahí no hay más presencia humana, sólo el verde de los árboles, el azul del cielo, el blanco de las nubes, la burbuja del aire y el vuelo de decenas de pájaros. No hay más sonido que el murmullo de mis pasos, el viento y el rumor lejano de los autos que, veloces, transitan en la avenida que está en un extremo. El aroma limpio de la vida me abraza. Por eso, porque sólo yo camino por ahí juego a imaginar. Imagino que soy un auto y sigo la trilla de otros autos que por ahí pasan; imagino que soy un monje que camina en el corredor de un monasterio, coloco mis manos adentro de las mangas del hábito y medito; imagino que levito (una vez soñé que avanzaba en un sendero impulsándome y moviendo mis pies en el aire); imagino que estos árboles son personas que hacen una valla; imagino que el montículo que se ve al fondo es un túmulo de lingotes de oro (cuando llego, siempre, como en clásica fábula, el oro se convierte en carbón y yo me retiro de inmediato porque debo regresar a mi oficina y no quiero estar todo tiznado). Dije que cada instante debe vivirse con mirada de calzada y te mando copia de esta imagen para que me digás si estás de acuerdo con lo que digo. Vos, que sos inteligente, ya advertiste que los instantes luminosos tienen mil miradas, todas éstas son inolvidables, como gránulos mágicos. Y cuando la vida se llena de estas esencias todo adquiere sentido. Desde que Claudia me dijo lo del instante he estado muy pendiente de lo que vivo. El otro día fui al parque central y viví una mirada de parque. Ya tengo mi espacio favorito, es el que está en una lateral de la fuente. Mirás que en una lateral está el espacio donde la gente se reúne para comer antojitos: tamalitos de bola, panes compuestos, chalupas, tortas, arroz con leche, atol de granillo, pozol. Mi espacio favorito es el opuesto, el que está contra esquina del banco BBVA. He visto muchas personas que también lo tienen como su consentido. Está muy arbolado. En medio de dos andadores hay un enorme arriate con árboles. La gente se sienta ahí y disfruta la sombra. Es un espacio prodigioso porque a poca distancia está la calle y el tráfico ahí es permanente, no obstante, “esa calzada” es como una burbuja que protege del tráfago de la calle. Es maravilloso ver cómo basta dar un paso para dejar atrás el rebumbio de los autos y entrar a un espacio donde el tiempo adquiere otra tonalidad. Lo mismo me sucede en la calzada de la universidad. En las aulas y patios se concentra el mar de sonidos, las pláticas, sonrisas, gritos y carreras. En “mi” calzada todo es armonía, todo camina de puntillas. Hay miradas de película (una escena inolvidable de alguna cinta); hay miradas de niñas bonitas (una donde ella va de la mano de su mamá, con trencitas que recientemente le hizo su mamá); miradas de cielo (el vuelo de un gavilancillo detenido en el aire); miradas de comida (una quesadilla con salsa verde); miradas de abrazo (el que da la mamá al hijo que baja del autobús proveniente de una ciudad lejana). Posdata: hoy fue un día luminoso. Hice todo lo que hago en las mañanas y antes de entrar a la oficina caminé por la calzada de árboles, porque debía guardar en mi espíritu esta mirada de calzada. Ahora te la mando hasta donde estás (regresá ya, pucha, si hace dos días terminó tu curso), te la mando para desear que tu día esté lleno de instantes luminosos, lleno de miradas de calzadas proverbiales. ¡Tzatz Comitán!

miércoles, 20 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON UNA FOTOGRAFÍA MARAVILLOSA

Querida Mariana: mirá qué apareció en el archivo, mirá que belleza de fotografía. No sé la fecha precisa, pero es del año 1972 o del año 1973, más o menos. Es de una carrera de motocicletas y el motociclista (que obtuvo el primer lugar de la competencia) es mi querido amigo Rafa Morales Serrano, del que te conté algo de nuestra amistad el día de ayer. Si recordás, ayer dije que él tuvo (pienso) la primer mini moto en el pueblo y me invitaba a treparme en la parte de atrás y subíamos la pendiente de San Sebastián. No sé cómo aguantaba la motito, era, como su nombre lo indica, un mini chunche, pero ahí íbamos los dos, gozando la adolescencia y la vida tranquila del Comitán de esos tiempos. Rafa era un aficionado al motociclismo, acá lo vemos. Después de tener una mini moto adquirió una moto más grande y participó en las carreras que organizaban los apasionados de esta disciplina en Comitán. Él me ha platicado de las competencias que se efectuaban en la colonia Miguel Alemán, que era un espacio idóneo para ello. Estoy hablando de los años setenta, imaginá la amplitud de las calles de la colonia. La gente se reunía a un lado del parque y ahí estaba la línea de salida y la meta. Colgaban una gran manta con la palabra META y logotipos de los patrocinadores, dentro de los cuales nunca faltaba la BARDHAL, que era la empresa que producía aceites para automotores, no sé si sigue dicha empresa en el comercio nacional, parece que sí. El juez avisaba el inicio de la carrera y los participantes, con cascos y vestimenta casual, accionaban sus caballos mecánicos y daban vueltas por todo el circuito, en medio de aplausos y porras del público, ávido de emociones, hasta que una bandera (al estilo de la carrera de LeMans) indicaba a los corredores que se aproximaban al final de la carrera. La gente se arremolinaba, los de la segunda fila empujaban a los de adelante, se paraban de puntillas y disfrutaban la llegada de los competidores. Pero no sólo había competencias en superficies planas y pavimentadas, también efectuaban carreras en terrenos con pendientes. Las carreras se efectuaban en la zona conocida con el nombre de Los Zanjones, donde los niños llegaban a jugar a resbalarse en las pendientes y los trabajadores llegaban a llevar barro para hacer ladrillos y tejas. Esta fotografía corresponde a un instante de ellos. Se aprecian autos estacionados y espectadores presenciando la competencia, y mi amigo Rafa impulsado en una lomita se avienta un salto espectacular. No hubo concurso de fotografía. ¡Lástima! Porque esta fotografía habría obtenido uno de los primeros lugares, porque quien la tomó (no tenemos el nombre del artista de la lente) captó el preciso momento en que Rafa (con lentes y cabello largo) tiene los músculos tensos, la mirada atenta y se dispone a caer para continuar con la competencia. ¡Qué momento tan glorioso! Acá hay un momento que da idea del Comitán de esos años. Los automóviles que usaban los chavos que tenían paga y la vestimenta que fue moda en esos años. El chico que está de pie con los brazos cruzados tiene el cabello semi largo, la camisa estampada con motivos sicodélicos, cinturón grueso y el pantalón de terlenka, a rayas, y acampanado. Toda la chaviza de esos años vestimos así. Cuando pienso en mi amigo Rafa lo veo como en esta foto, siempre decidido, sabiendo que la vida es un riesgo, pero que vale la pena. Rafa siempre actúa fiel a sus convicciones, convicciones que aspiran a una mejor convivencia. Posdata: la actuación de mi amigo se ve espectacular, sin duda que disfrutó mucho ese instante. Alabo, asimismo, la mirada del fotógrafo que lo captó en el vuelo. ¡Tzatz Comitán!

martes, 19 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON LA CINTA DE LA AMISTAD

Querida Mariana: soy escaso. Me gusta mi casa, acá leo, escribo, pinto, dibujo, veo películas, descifro el mundo. Salgo sólo por cuestiones laborales. Voy al Colegio Mariano N. Ruiz, institución educativa que me brindó la cinta de la amistad cuando estudié la secundaria. Tal vez, más que el conocimiento de la regla de tres o el funcionamiento de los vasos comunicantes, lo realmente importante fue recibir el afecto de muchachos que hoy son grandes personajes y siguen siendo mis amigos. Me da gusto cuando veo que aportan al desarrollo de la sociedad. El otro día, Alfonso me dijo si quería dar una vueltita en motocicleta. ¡No!, casi grité de inmediato. Él estaba con casco, arriba de su moto, impecable, bellísima. Cuando vio mi cara temerosa rio, dijo que subiera atrás, que no iba a manejarla. ¡No!, volví a decir, ya más relajado y agregué: no lo hice de joven, menos de viejo. En cuanto lo dije pensé que no era cierto, porque mi querido amigo Rafa Morales Serrano tuvo una mini moto, color azul, y yo, en dos o tres ocasiones, me subí atrás, lo abracé de la cintura, me encomendé a las mil vírgenes y todos los santos, especialmente al santo madrazo, cerré los ojos y dejé que su pericia me llevara de San Sebastián al parque central. La vida apacible de principios de los años setenta en Comitán me brindó la oportunidad de vivir esta lejana experiencia. Rafa, en esos años, vivía a una cuadra del parque central, frente a la casa de Jorge Pérez Velasco, otro querido amigo. Recuerdo la casa de Rafa, el enorme patio central lleno de luz solar, los corredores, los pilares y la presencia de su mamá, Doña Yoli Serrano, tan bella como su hermana, la famosa Irma Serrano, y la presencia de su papá, Don Rubén Morales, hombre recio, de gran personalidad y trabajador como sólo él. Una vez que llegué a casa de Rafa, hallé a Don Rubén de cuclillas, “jugaba” un gallo de pelea, saludé, me paré al lado de la jaula, fascinado con el colorido del plumaje del gallo. Don Rubén, sosteniendo al gallo con ambas manos, me preguntó si me gustaban los gallos. No supe qué responder. No tuve el aliento para decir que nunca había presenciado una pelea de gallos, salvo la que ocurre en la novela del Gabo: “El coronel no tiene quien le escriba”, que ya había leído. Como me quedé mudo, el papá de Rafa extendió las manos y puso el gallo muy cerca de mí y dijo: “’Ora, pícale sus huevitos, a ver si habla” y soltó la carcajada, Rafa también rio y yo los imité, todo colorado. Mi querido amigo Rafa heredó esas dos características: tiene un carácter decidido y tiene buen humor. En los años de preparatoria llevaba una libreta (mucho antes que la usara el humorista Flavio) con una relación de chistes (el otro día me dijo que conserva la relación de chistes en una nueva libreta). Rafa sacaba la libreta de la bolsa de la camisa, leía la palabra clave, contaba el chiste y hacía reír a todos los amigos. Hoy, Rafa es un empresario exitoso, continuó la empresa gasolinera de su abuelo, que consolidó el papá y que ahora, con el apoyo de su familia (valor esencial en su vida), es una empresa de servicio que da empleos a muchos paisanos. Me enorgullezco de contar con su amistad, es un ciudadano que aporta al engrandecimiento de la sociedad. Posdata: Rafa es nieto de Chanti Serrano, el gran poeta de Chiapas, papá de su mamá y de Irma, pero de esto te contaré en otra ocasión. Mientras tanto, sigo en casa, leo, pinto, dibujo, veo cine, escribo, recuerdo los instantes compartidos con los amigos. La foto que anexo me encanta, ahí está mi amigo con una bomba antigua. En otra carta te contaré acerca de las características de este expendedor de gasolina, que es una pieza de museo, parte de la historia de nuestro pueblo mágico. ¡Tzatz Comitán!

lunes, 18 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA LA EXPERIENCIA DE UN INSTANTE

Querida Mariana: la gente sabia dice que la vida no es más que el presente. Los Alcohólicos Anónimos viven su sobriedad por veinticuatro horas. Pero ayer platiqué con Claudia en el parque y ella, mujer más que sabia, dijo que la vida se cuenta por instantes. No hay más. La esencia de la vida la redujo a su mínima expresión. En pleno parque vio el cielo, lo señaló y me dijo que la tarde era bella con los azules y los verdes de los árboles. Cuando lo dijo sentí que vivía un instante maravilloso, di gracias a la vida por ese momento prodigioso. El día de ayer estuvo lleno de instantes luminosos, en la mañana platiqué con Carlos Rojas (homónimo del querido periodista comiteco). Estuve en la Barra de Especialidad que se llama “Comitlán”. Vos sabés, querida mía, que no tomo café. Nunca lo he hecho. En casa, mis papás me trataron como príncipe y mi mamá consideró que los seres pertenecientes a la nobleza bebían leche. No sé si el color tuvo algo que ver en esa apreciación, pero crecí bebiendo leche y bebidas relacionadas con ella. Bebí chocolate, jamás con agua, ¡por favor!, el príncipe debía beber el chocolate con leche. Ahora, en la plática con el barista Carlos Rojas, uno de los profesionales que más sabe de cafés en Comitán, me fui llenando de instantes luminosos. Me maravillé al darme detalles de su profesión. Él es un apasionado, un artista del café. Su pasión es tan intensa que me la transmitió. Al final, él muy generoso me invitó a probar café preparado de manera exquisita. Me relajé, me acodé en la barra y le dije que sí, que probaría un poco del café. Nunca, de verdad ¡nunca!, imaginé toda la magia que gira alrededor del café. No sé si los de tu casa son bebedores de café. Casi puedo asegurar que sí. En el pueblo todo mundo dice: tomemos café, pero con pan, porque es una costumbre añeja. En mi caso, insisto, no me pasaron esta estafeta. De niño nunca tomé café con pan. En la barra de especialidad, Carlos se aparta del dicho comiteco. Quienes llegan a su local (que está ubicado frente al edificio donde están las oficinas de Megacable) no llegan a tomar café con pan, ¡no!, llegan a tener la gran experiencia de beber un café selecto. Yo viví la experiencia (la viví) y fue un instante sublime. No bebí todo el contenido de la taza pequeña, bebí dos sorbos, pero en cada uno de éstos mi cuerpo se puso en comunicación con mi espíritu y ambas entidades disfrutaron la experiencia de esta bebida. Al final reconocí que, como dice Carlos, la bebida es parte de un ritual importante. Supe que el proceso del café es toda una ciencia y que nadie, ¡nadie!, puede perderse esta oferta de vida. No es gratuita, no puede serlo. Además (debo decirlo) el café que Carlos prepara no cuesta lo mismo que una taza que ofrecen en cualquier otro lugar. En los restaurantes el café es una bebida de compañía, en el local de Carlos el café es el protagonista. Pensé en los instantes donde he estado frente a una obra de arte y activo todos mis sentidos para que aprehendan la mayor cantidad de detalles. Estuve frente a la taza de café, disfruté el color, el aroma y luego los sabores que Carlos me fue describiendo. Que mi paladar no entrenado fuera reconociendo la calidad de lo que estaba probando. Fue toda una experiencia. Digo que tomé pocos sorbos y mi cuerpo recibió esa energía, la comparé con la primera vez que en Oaxaca probé una copa de mezcal, bastó un sorbo para que mi cuerpo sintiera esa corriente vital que lo convierte en una catedral luminosa. A Carlos le confié, como lo hago ahora con vos, que mi mamá toma Nescafé. Ay, Señor, con tan buen café que hay en Chiapas, mi mamá toma lo que la mayoría de expertos menciona como “Ni es café”. Tengo amigos que aman el café, que toman mucho café, que llevan los termos debajo del brazo para no quedarse sin esa bebida de dioses y diosas. Posdata: como soy amante de las artes plásticas, comprobé que la bebida también tiene muchas tonalidades, dependiendo de la calidad del café. Querida mía, basta entrar al local de “Comitlán” para saber que todo será un instante sublime, porque en un rincón está la bellísima máquina que se encarga del tueste y luego, en la barra, una bola de chunches que sirven para preparar riquísimos cafés. No pensés que el café te costará veinte pesos, ¡no!, tampoco te costará lo que vale un café en Starbucks. Este café (que ya pronto inaugurará su franquicia en nuestro pueblo) no tiene la calidad del café que prepara Carlos. El café de Starbucks no posee la excelencia, lo que sí tiene es la marca que permite al snob andar presumiendo por todos lados con su vaso. Yo sugiero, querida mía, que vayás a degustar un café preparado con Carlos. Tené la certeza de que volarás por un cielo que no es algo frecuente. A mí me encantó la experiencia, la viví con intensidad. Degusté lo que Carlos me ofreció, aprendí que la cafetera Moka, donde preparó la primera taza que me ofreció, es de marca Bialetti, apellido del inventor, oriundo, ¿de dónde creés?, de ¡Italia!, tierra de mis ancestros. Claudia es sabia, la esencia de la vida está concentrada en un instante, como un buen café, un café de excelencia. ¡Tzatz Comitán!

domingo, 17 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON DIPLOMAS

Querida Mariana: mando copia de un diploma que obtuvo mi querido amigo Abraham Gutman Vicente, en 1951. Si mirás bien corresponde al Primer Lugar en el aprendizaje de Aritmética. El diploma fue concedido por el director y profesores del Colegio Particular para Varones “Mariano N. Ruiz”. El colegio fundado por el padre Carlos J. Mandujano García inició impartiendo clases para niños. Las niñas comitecas tenían la opción de estudiar en el actual Colegio Regina, que, de igual manera era un colegio exclusivo para mujeres. Resulta que el varoncito Abraham obtuvo el primer lugar en su grupo, lo que indica que era muy buen estudiante. Bueno, asumo que fue un estudiante de excelencia. No tengo el dato, pero pienso que mi querido y admirado amigo Abraham nació en la década de los cuarenta. El dato preciso debe estar en el libro que escribió el gran investigador comiteco Amín Guillén Flores. Debo confesar que agradezco al universo contar con el afecto de Abraham (también el de mi querido Amín, por supuesto). Pero, asimismo, debo confesar que no lo conozco físicamente. No obstante, él (siempre generoso) me envía audios todos los días en mi teléfono celular. Lee las Arenillas y las comenta. Las comenta con tal gracia e inteligencia que no puedo más que expresar mi admiración. En los audios que me envía advierto que es un hombre con gran memoria, que disfruta los instantes, que reverencia la amistad y que es un gran enamorado de las mujeres y de la vida. Como muchachito que espera la llegada del Viejito de la Noche Buena, yo espero los audios de Abraham, porque son maravillosas extensiones de los textos que escribo. Él tiene una gran capacidad para ir bordando, en forma luminosa, sus comentarios y siempre incluye citas latinas, porque estudió un rato en el Seminario. Te he dicho que admiro a las personas que estudiaron en el Seminario, porque recibieron una educación exquisita que les permite tener un bagaje cultural impresionante. Admiro mucho a los grandes memoristas. Te he contado que admiro la memoria del famoso Carlos Monsiváis y la de la no menos famosa a nivel local Doña Lolita Albores o de mi amigo Temo Alcázar, quien anda en todos los argüendes de la ciudad y de puntos intermedios. A ese grupo de personas maravillosas, incluyo a mi amigo Abraham. Para confirmar mi apreciación el otro día me compartió el diploma que ahora, con su permiso, comparto con vos. El documento es importante para su vida personal, pero también lo es para la historia colectiva y, de manera especial, para nuestro Colegio Mariano N. Ruiz, porque es testimonio de los tiempos en que la institución tenía apenas un año y medio de vida, recordá que el colegio del Padre Carlos inició labores el 5 de febrero de 1950. ¡Ah, qué hermosa manera de conmemorar el aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917! En sus audios, Abraham siempre me dice “soy Marianito”. Sí, por supuesto, un Marianito que ennoblece a la institución, lo dice con gran cariño. Abraham es un ingrato, porque él me envía maravillosos audios que duran más de cinco minutos. Los gozo. Pero yo no puedo enviarle audios, porque él me dice que tiene problemas con la audición. Así que yo debo contestar con mensajes por escrito y, la verdad, mi querida niña, sólo a vos te mando textos largos, así que a Abraham le envío mensajes breves, donde espero que advierta mi afecto y admiración permanentes. El diploma deja claro que él se “distinguió entre sus compañeros en el estudio y aprendizaje de la Aritmética”, por lo cual se hizo merecedor de esa distinción. Abraham me envió otro diploma de primer lugar en otra disciplina y dos reconocimientos más donde obtuvo segundos lugares en otras materias. Abraham fue un niño estudioso y ahora es un viejo sabio, maravilloso. Posdata: Abraham vive ahora en una casa que está a orilla de la carretera que va a La Angostura. En los audios que me envía escucho el paso de camiones y autos. Un día me dijo que veía el paso de camiones que llevaban maquinaria pesada. Se escuchaba el estruendo y, por encima de éste, la voz del hombre que me dice mi arenillero estrella. Ah, qué privilegio. ¿Las firmas del diploma? Firma como director don Enrique Cancino y como profesor del grupo el padre Carlos J. Mandujano. ¡Tzatz Comitán!

sábado, 16 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON BUENA LETRA

Querida Mariana: en esta fotografía está el maestro José Luis Santos y Nancy López. Te invito a que mirés los objetos que hay en la mesa. Está un ejemplar de nuestra revista Arenilla, pero, además, la chica tiene una libreta y, en la mano, una plumilla. Hay dos bolígrafos, un frasco de tinta, un trapo y un celular. Como si fuera un juego te pregunto: ¿cuáles son los objetos que no corresponden al día a día de una estudiante actual? ¡Eso! Muy bien. Te ganaste un chimbo. En efecto, los dos elementos que no corresponden a las mesas de trabajo de hoy es la plumilla y el frasco de tinta. El maestro José Luis imparte lecciones de caligrafía. ¡Pucha, con qué se come esto? A ver, si busco en el diccionario de la Real Academia encuentro que caligrafía es: “arte de escribir con letra bella y correctamente formada, según diferentes estilos”. ¿Mirás qué disciplina artística tan genial? Se trata de que el mundo olvide la llamada “letra de doctor”, que es una letra incomprensible. Nuestra querida Rosario Castellanos nunca se preocupó por este arte. Tal vez su creatividad desbordaba, por lo que precisaba pepenar las palabras al vuelo y botarlas sobre el cuaderno. Quienes la conocieron y tuvieron el privilegio de cartearse con ella aseguran que las cartas escritas a mano eran como pergaminos con jeroglíficos. Mi abuelita Esperanza fue del mismo grupo de Rosario. Mi abuelita y yo nos escribíamos cuando estuve en la UNAM, en la Ciudad de México. Vos sabés que no tengo letra fea, pero mi abuelita sí escribía un poco enredado, un poco. Para leer sus breves cartitas yo destinaba varios minutos en descifrarla. Escribía con letra de doctor, de doctor adormilado o medio bolo. Hoy extraño mucho sus letras de garrapata. Lo mismo, los destinatarios de las cartas de Rosario las conservan como tesoros, más las escritas a mano que las escritas a máquina. Pero, por supuesto, medio mundo valora y aprecia las cartas manuscritas con letra impecable, bella, artística. Hoy, en las escuelas ya no imparten clases de caligrafía. En mis tiempos de estudiante sí practicamos esos ejercicios. La clase era entretenida. Hacíamos unos chorizos con bolitas que debían guardar cierta simetría. El lápiz patinaba sobre el papel y hacíamos bellas figuras geométricas. Un día el sistema educativo nacional dejó la enseñanza de la escritura cursiva y con ello se acabó la clase de caligrafía. Todos los niños comenzaron a escribir con la llamada letra de imprenta, donde las letras no están ligadas, sino que van separadas. Entiendo que dicho cambio se debió a que Rosario Castellanos y mi abuelita Esperanza escribían con una letra intraducible. Es cierto, la llamada letra de imprenta es más comprensible, pero ahora los escritos con caligrafía bellísima han quedado olvidados. Me dio gusto, enorme gusto, ver que Nancy aprende caligrafía. La práctica hará que ella logre escribir en forma manuscrita textos bellísimos, que son muy apreciados por todos. Muchos alumnos del Colegio Mariano N. Ruiz recuerdan las enseñanzas de caligrafía de la madre Sara. La madre Sara (maestra maravillosa) era una artista completa, así que el trazo de su letra era muy fino y delicado. Ella siempre procuraba que sus alumnos escribieran en forma correcta. Era tal la vocación de la madre Sara que exigía que sus alumnos de sexto grado entraran una hora antes de la oficial, para aprovechar el tiempo y en un cuarto anexo al claustro de las madres del Niñito Fundador impartía clases extraordinarias, por las tardes, para los alumnos que tenían ciertas deficiencias. Siempre hay. Posdata: los de mi generación somos escritores “polivalentes”, porque dominamos tanto la manuscrita, como la de molde. Nunca me llegó carta manuscrita de Rosario, pero, tuve la dicha de recibir muchas de mi abuelita Esperanza. Desde siempre he admirado la letra culta, bellísima, de quienes tenían una hermosa caligrafía. En estos tiempos hemos perdido muchas cosas buenas, incluidas esas cartas escritas por mujeres y hombres exquisitos. Mi mamá mejoró la letra de su mamá, pero no escribe tan bonito, como sí escribía mi papá. ¡Tzatz Comitán!

viernes, 15 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON GRITOS

Querida Mariana: ¿gritan en tu casa? A mí no me gustan los gritos, pero a veces caigo en la tentación. En estas fechas los mexicanos gritamos. El presidente de la república grita desde el balcón central del palacio. Hay que señalar que los gritos son diversos. El presidente de la república grita: ¡Viva México! y nombra a los involucrados en la gesta de independencia. No hay un protocolo único, dependiendo de la personalidad del ejecutivo así es el grito. En 2022, el presidente de la república incluyó un viva especial: “Vivan los héroes anónimos”. Acá se incluyen un regimiento de personas, porque (lo sabemos) esta patria no la hacen sólo los grandes nombres, sino también está construida por las personas modestas. El presidente de la república debe moderarse por lo emblemático de su cargo, pero, sin duda, que, cuando fue joven, simple ciudadano de calle, con sus compas, gritó lo mismo que gritan muchos mexicanos para demostrar el nacionalismo. El grito es el mismo del balcón presidencial: ¡Viva México!, pero se le agrega una palabrita que le da énfasis. El grito completo es ¡Viva México, cabrones! Venden sombreros con alas grandes con la frase impresa: ¡Viva México, cabrones! ¿Por qué muchos ciudadanos gritamos este grito? ¿Por qué le agregamos la palabrita que molesta a oídos castos? ¿Ofende el grito? Digamos que no, porque ya estamos acostumbrados. Pero, si lo mirás bien (oís bien) hay un intento de englobar a todos en un aro que no es muy luminoso. Quien grita así, avienta su nacionalismo, pero nos dice cabrones a todos los del círculo cercano. Sí, tenés razón, el gritón no lo hace con intención de dar una bofetada al espíritu, ¡no! Digo que es por costumbre. Aprendimos el grito siendo niños y lo repetimos, lo repetimos en forma festiva. Es parte de nuestro folclor. Los chicos de hoy escuchan que una empresa cervecera ya popularizó la palabra chingón. En mis tiempos de niño, la palabra se pronunciaba en voz baja. Ahora, los chicos y chicas la pronuncian como si dijeran las palabras más sencillas, las más inocentes. Por eso, ahora que caminé por la calle me dio mucho gusto encontrar esta banca tan patriota. En cuanto vi la bandera pensé en gritar: ¡Viva México, cabrones, porque la vida es bella! Pero sólo lo pensé, porque cuando camino solo me reprimo. Si tuviera dieciocho años y estuviera al lado de los amigos de mi palomilla sí habría gritado. Estoy seguro que habría tomado la bandera, me la hubiese colocado en el pecho, me habría trepado en la banca y, como si estuviese en el balcón presidencial, gritaría: ¡La vida es bella! ¡Viva México, cabrones! Dos de mis amigos, contagiados con mi locura, habrían tomado las banderitas, ondeándolas, harían eco a mi grito: ¡Viva México, cabrones! ¡Viva! Mi vecina siempre está pendiente de los demás, piensa en los peatones, que quienes caminan por esa calle encuentren una imagen llena de vida. La banca está desde siempre, pero en este tiempo la adornó con dos banderitas y una grande. Los macetones siempre están llenos de flores frescas. Esto, salvo lo que piensen las autoridades plásticas, es un verdadero altar a la patria, porque esta patria, tan grande, tan soberbia, tan hermosa, debería conservar este espíritu luminoso. Mi vecina siembra esperanza, rayitos de luz. Los tiempos son difíciles, ella procura que México tenga una imagen más radiante, que cancele las imágenes dramáticas que hoy vemos en las pantallas de la televisión. Posdata: nos han sembrado imágenes nacionalistas que no van con la esencia de la vida. El grito no se conforma con vitorear al país, ¡no!, hay necesidad de agregarle una palabra altisonante. Si lo vemos bien ¡es una cabronada sin sentido! Cuando pienso en el grito lo asocio de inmediato a una persona con un charro en la cabeza, una camisa abierta y una botella de trago en la mano. No corresponde a la imagen que todo mundo debería tener de la patria. ¡Tzatz Comitán!

jueves, 14 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON UN ÁRBOL

Querida Mariana: nos faltan árboles. Todo mundo reconoce la bendición de los árboles, quienes más la aprecian son los taladores. Estos compas llenan sus bolsas con dinero depredando la naturaleza, provocando la asfixia del mundo. ¿Quién para a los tala montes? ¡Nadie! Nos faltan árboles. La sociedad comiteca merece más árboles. Acá empleo el verbo “debería” con ánimo de invocación. La autoridad municipal debería procurar más espacios arbolados. ¡No lo hace! Los ciudadanos deberíamos sembrar más arbolitos. ¡No lo hacemos! Al estilo del Chapulín Colorado clamamos: ¿quién podrá defendernos de las altas temperaturas que ya se manifiestan en nuestro pueblo? ¡Nuestro pueblo! El pueblo que, desde siempre, se enorgullece por tener el clima más agradable de todo el estado de Chiapas. Comitán sigue teniendo el mejor clima, pero ya no posee el clima templado, ¡agradabilísimo!, de los años sesenta del siglo pasado. Te he contado que la casa donde crecí tenía un sitio con algunos árboles, pocos, pero tenía. En las casas de mis compañeros de la primaria había sitios arbolados, con sombras generosas, donde jugábamos carritos o canicas. La mayoría de casas tenía sitios. Cuando mis papás construyeron su casa a una cuadra de la Matías de Córdova destinaron grandes espacios a jardines con árboles. Había incluso una rotonda con un árbol de naranja agria al centro. Hoy vivo en una casa pequeña. Mi mamá y mi Paty siembran flores en la cochera al aire libre. Hay un árbol chaparrito, sólo uno. Los colibríes llegan a menudo a chupar miel de las campanitas. ¡Es como una oración del día! Pero, a cada rato me digo que nos faltan árboles. Mi experiencia personal parecería definir la evolución del pueblo. Las casas de mi infancia fueron amplias y tuvieron sitios, las casas de hoy ya no tienen sitios. La necesidad ha obligado a las familias a fraccionar los sitios y edificar. La necesidad ha sido una gran taladora de árboles. Poco a poco nos hemos quedado sin espacios arbolados. La vida se ha achiquitado, nuestros pulmones se han contraído. Te he contado que en mi juventud bebí harto trago con los amigos de mi palomilla. Me encantaba ir a cantinas donde colocaban mesas en los sitios. Era un verdadero disfrute estar a la sombra de los árboles y tomar la cerveza y comer la botana de salsa molcajeteada, tostadas de manteca, frijoles refritos con chile de Simojovel y chicharrón de hebra. Hoy nos faltan árboles. Los pájaros y las ardillas se están quedando sin sus casas; los niños y niñas no tienen dónde colgar sus columpios; los escritores extrañan los troncos donde se recargaban a pensar y escribir; los amantes también lamentan no tener dónde grabar con una cuchilla sus nombres en medio de un corazón. Nos faltan árboles. Los árboles son símbolo de esperanza, abrazos en medio del aire. Posdata: nos faltan árboles y autoridades municipales sensibles, inteligentes, comprometidas, que amen nuestro pueblo y la vida. ¡Tzatz Comitán!

martes, 12 de septiembre de 2023

CON ESENCIA PREHISPÁNICA

A veces divido el mundo en dos. Ayer lo dividí en Mujeres que les gusta tomar champaña; y Mujeres que le entran al pulque. La mujer bebe pulque es pueblo, sus raíces provienen de lo más sagrado de la cultura prehispánica. Sabe que en lugar de aferrarse a la teta materna, se pegó, con gusto, a la penca del agave. El purista; es decir, el que no es pueblo, asegura que los besos de la mujer bebe pulque tiene un chukij medio agrio y son babosos. La mujer bebe pulque no responde, porque si bien es pueblo también es educada y fina, pero si pudiera le contestaría: ¡babosa tu madre! Sí, baboso el que ignora las cualidades de la mujer bebe pulque. Baboso, porque no sabe que un buen tornillo de pulque curado le hace bien al cuerpo y al espíritu. Los expertos bebedores siempre han utilizado como pretexto el dicho que dice: “apenas le hace falta un grado para ser carne”, con lo que se expresa que contiene muchas proteínas. La mujer bebe pulque mama todas esas características. Es una chica que embriaga, pero con suavidad, porque la mujer ron tiene treinta y siete grados de alcohol y la mujer bebe pulque tiene cinco grados de alcohol. Por eso, sus amantes despiertan con un ligero sabor de cobre en la boca, pero sin cruda, porque el pulque es benéfico para la flora intestinal. Todas las demás mujeres tienen el mismo sabor, sólo la mujer bebe pulque tiene diversos sabores, riquísimos. Su piel es un río de huerto. Ella tiene el sabor natural del pulque, pero posee la capacidad de camuflaje y así cada noche tiene un sabor y un aroma diferente, para complacer el paladar del amado. Basta un litro de curado de apio con jitomate para sentir que la madrugada tiene el mismo aroma del jardín de la infancia. Basta apreciar la palabra “curado” para ver la nobleza de esta mujer exquisita. Hay amantes que se han vuelto locos al probar un curado de papaya. Como si la recomendara Sabines, el poeta, la mujer bebe pulque se debe tomar a sorbos lentos, sin apresuramientos. La que es curado de cajeta es traviesa, alburera. Siempre tiene mirada de “encajame el cajete”. La chica que es curado de mamey, lo da con movimiento de badajo horizontal. Ah, hermosa experiencia la que vive el amante que es pareja de la curado de melón, porque se sabe que entre melón y me lames hacen exquisitos guisos. Hubo un tiempo, lo sabemos, que en las pulquerías estaba prohibido la entrada de uniformados y de mujeres. Hoy, ¡benditos tiempos!, los dueños de los aeropuertos y de los trenes tienen entrada franca y las mujeres son bienvenidas, por eso, ahora la mujer bebe pulque no sólo ofrece curados de apio, también ofrece curados de fresa para una chica fifí y curados de pepita. A veces divido el mundo en dos. Mañana lo dividiré en: Mujeres que comen ajonjolí, y Mujeres que disfrutan el vuelo del colibrí.

lunes, 11 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA QUE COMITÁN ESTÁ DE FIESTA

Querida Mariana: va marimba, va confeti. Comitán celebra el trigésimo aniversario de la llegada de la Universidad Autónoma de Chiapas. En 1993 Comitán conoció la noticia de la apertura de un campus en nuestra tierra. Alumnos, docentes y padres de familia iniciaron un camino de luz que hoy arriba con gran entusiasmo y capacidad. He dicho que La Trinitaria vive actualmente una época de esplendor. Por fortuna, lo mismo pienso de la Facultad de Ciencias Administrativas, Campus VIII, Comitán. Su actual directora, la doctora Mary Carmen Vázquez Velasco, es una profesional que le imprime un gran dinamismo a nuestra escuela. Toda la comunidad universitaria organiza una Jornada académica, cultural y deportiva a celebrarse del día 26 al 29 de septiembre de 2023. A mí me encanta el lema del festejo: ¡forjando cultura! Vos y yo hemos platicado mucho acerca del concepto cultura. A mí me encanta la definición que da mi querido amigo y maestro el doctor Andrés Fábregas Puig: cultura es todo lo que hace el ser humano. Cultura ha forjado el campus de la UNACH en nuestra ciudad, en la región; por ello, en esta celebración habrá actos culturales, actos deportivos y actos académicos, todo pinta que será una jornada de excelencia. Los organizadores ya compartieron los nombres de los ponentes que participarán en la Jornada Académica, a realizarse en el magno Auditorio Belisario Domínguez. A medida que se acerque la fecha de festejo nos enteraremos de los horarios. Lo que se puede adelantar es que acudirá una académica de Colombia, dos de Guatemala y cinco paisanos. ¿Mirás qué cartelera tan rica? La Doctora María Teresa Plata Becerra, de Colombia, imparte cátedra en asignaturas contables y financieras. Viene a compartir su experiencia con maestros y alumnos de la carrera de Contaduría Pública. El Maestro Julio César López de León, de Guatemala, ha impartido cátedra en la prestigiosa Universidad de San Carlos, y es experto en uso de TIC’s en la educación. ¿Quién es el otro ponente guatemalteco? Es el Doctor Edgar Vidal Camposeco Pérez, quien es experto en sistemas tributarios, catedrático de la Universidad de San Carlos. Y dije que habrá la participación de cinco académicos mexicanos, entre ellos nuestra paisana Doctora Leticia Bonifaz Alfonzo, orgullo de Comitán. ¿Quiénes son los otros cuatro? El Maestro Luis Antonio Domínguez Coutiño, investigador en CRESUR; el Maestro Mario Orlando Beltrán López, académico de la UNACH; el Doctor Paul Eduardo Jiménez López, también académico de la UNACH; y mi querido amigo Maestro Daniel Enrique Hidalgo Falconi, quien estudió la licenciatura en Gestión y Promoción de las Artes, y honra dicha profesión al promover la lectura. La presencia de expertos académicos colocará una cinta de luz al festejo de los treinta años de la UNACH en Comitán. Pero ya vimos que también habrá deporte y muchos actos artísticos. La forja de la cultura será portentosa. El pueblo comiteco se ha visto beneficiado con la existencia de la universidad, muchos estudiantes egresados de ahí ahora son destacados profesionales que aportan sus conocimientos al engrandecimiento de la comunidad. Posdata: harta marimba, harto confeti, para celebrar la grandeza de los actos diarios en el aula y fuera de ella. Que viva la Universidad Autónoma de Chiapas, mi universidad. ¡Tzatz Comitán!

domingo, 10 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON FELICITACIÓN

Querida Mariana: me encantan estos tiempos. Entro a las redes sociales y encuentro recordatorios. Ah, las redes son geniales. Sabés que tengo memoria pichancha, la llamada “memoria teflón”, a la que nada se le pega. Por esto, agradezco los recordatorios que llegan de manos anónimas y permiten unirme a la sociedad. Claro, algo se me quedó de las clases de Historia, en la Matías de Córdova, sé que Benito Juárez nació un 21 de marzo, aunque los libros de texto de estos tiempos digan otra cosa. Sé cuándo fue la Expropiación Petrolera, pero nunca recuerdo el día del cumpleaños de la tía Magnolia. Por eso agradezco mucho que el Facebook me recuerde los cumpleaños de amigos y amigas. Las redes sociales me comparten instantes. A veces me llega un mensaje: “Alejandro, hace seis años te hiciste amigo de fulanita de tal”, y pienso cómo se agota la vida, pero compartida es menos frágil. “Alejandro, hoy es cumpleaños de tu amigo sutano”, y, de inmediato, le envío un abrazo y quedo en espera de la invitación para ir a celebrarlo con barbacoa, cervecitas y marimba. La etiqueta que acá ves es un recordatorio de Spotify, que es una plataforma donde se escucha música. Millones de personas hacen uso de Spotify, pero, también, es una plataforma donde se escuchan podcast. Dios mío, mirá qué palabras uso, soy un chavo actualizado. El podcast, hasta donde Dios me da a entender, son programas que uno escucha. Bueno, qué bobo soy, ando acá dándomelas de gran conocedor, explicando algo que vos usás todos los días. Lo hago, querida niña, para ver si logro entender, más o menos, los prodigios tecnológicos de estos tiempos. Millones de personas hacen uso del Spotify, escuchan música y programas interesantes que se generan en todo el mundo. ¿Mirás lo que digo? ¡En todo el mundo! Comitán no podía quedarse atrás. Hay empresas que producen podcast con contenidos únicos. De esto se trata la etiqueta que te comparto, la robé del muro de Roberto Carlos Espinosa Vásquez, querido amigo y compañero de trabajo. El Spotify le recordó el cumpleaños número uno del primer episodio de “Avispados”; es decir, hace un año Roberto y mi querido primo Manuel Bermúdez compartieron la primera entrevista de esta propuesta. El podcast se llama “Avispados” y es un programa donde Roberto Carlos y Manuel entrevistan a destacados emprendedores y emprendedoras. Los entrevistados, generosos, comparten sus experiencias de vida. Las entrevistas están disponibles en Spotify y pueden ser escuchadas en todo el mundo. No sé si Avispados tiene una forma de saber en qué ciudades los escuchan, pero sí advierto que esta propuesta, generada desde Comitán, hace global nuestra aldea. Hoy, gracias a los chunches tecnológicos y a las propuestas inteligentes, el mundo está más al alcance de las manos. ¿Ya te avispaste? Los avispados circulan en las redes, llevan mensajes motivacionales, comparten logros y caminos Roberto Carlos y Manuel pensaron que el nicho de los emprendedores debía completarse con testimonios de quienes, en medio de la avalancha de los tiempos, logran sacar a flote sus empresas y las llevan a niveles más altos, cerca de la cumbre luminosa. Posdata: no he platicado con Roberto Carlos ni con Manuel, no les he preguntado cuál fue su reacción al ver esa etiqueta de felicitación que les envió Spotify. ¡Feliz Año Uno!, dice la etiqueta. Imagino que, al instante, les llegó la imagen de la primera persona entrevistada y luego, como en cascada, aparecieron los nombres y rostros de los consecutivos. ¿Cuántos Ya? Por ahí está la relación, pero lo importante no es el número de entrevistados sino el número de experiencias compartidas y el número de seres humanos que han sido tocados. En muchas ocasiones una charla emotiva logra sembrar entusiasmo en los escuchas y éstos se activan, se unen a la comunidad de los “Avispados”. Felicidades. Que Spotify mande recordatorios cada año de muchos años. Me encanta saber que desde nuestro pueblito se generan contenidos que son de distribución mundial, de excepcional contenido. ¡Tzatz Comitán!

sábado, 9 de septiembre de 2023

CARTA A MARIANA, CON UN RECUERDO

Querida Mariana: este homenaje se efectuó el 5 y 6 de diciembre de 1999, a punto de terminar el siglo XX, de cara al siglo XXI. Hemos comentado acerca del fenómeno del Milenarismo; es decir, cuando la humanidad concluye un siglo e inicia otro. No todo mundo tiene ese privilegio. Hay personas que son longevas y tienen el privilegio de vivir tres siglos. Por ahí es famosa Doña Emma Morano, italiana que nació el 29 de noviembre de 1899, vivió todo el siglo XX y murió el 15 de abril de 2017. Pucha, se aventó los tres siglos. Muchos comitecos vivieron este homenaje celebrado a finales del siglo XX y ahora viven contentos en el siglo XXI. Eso es un privilegio. ¿Por qué te paso copia de este documento? Porque lo hallé en el archivo del Colegio Mariano N. Ruiz y pensé que sería bueno compartirlo con vos, ya que es, como todo lo pasado, un documento que habla de nuestra identidad comiteca. Recordá que el maestro Mariano N. Ruiz nació en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, pero gran parte de su vida la pasó en nuestro pueblo, donde falleció en el año 1945, año de la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. Hasta hace pocos años aún vivían ex alumnos del maestro Mariano. Parece que ahora ya todos los ex alumnos murieron. Uno de los más brillantes ex alumnos del maestro Mariano fue Carlos de Jesús Mandujano García, el padre Carlos, quien lo honró como nadie más al fundar un colegio que lleva su nombre, colegio que actualmente tiene 73 años de vida. El maestro Mariano fue un hombre dedicado a la educación y al conocimiento. Medio mundo reconoce los aportes que brindó a la sociedad comiteca, por eso, el día de su fallecimiento (existe una fotografía que da muestra de ello) muchos paisanos asistieron a su despedida final. En 1999, la comunidad del Colegio Mariano N. Ruiz y el honorable ayuntamiento de Comitán de Domínguez enaltecieron la memoria del maestro Mariano en una jornada cultural de gran relevancia. Mirá, el domingo 5 de diciembre, a partir de las diez horas, se realizó una visita a dos lugares simbólicos de la comunidad: Pamalá y Tenam Puente. La visita de Tenam Puente es incuestionable, es una zona arqueológica de gran importancia. Si comencé hablando de siglos acá está la prueba palpable. Consulté en el Internet y hallé que esta zona corresponde del periodo 300 al 1200 d. C. ¿Mirás? Dios mío, estamos hablando del siglo IV al XIII de nuestra era. A veces no dimensionamos la grandeza de las zonas arqueológicas de nuestro entorno. Sólo para que tengamos una idea aproximada diré que muy pronto Comitán, nuestra ciudad, celebrará los cinco siglos de su fundación, como sociedad hija de la conquista española. La ciudad es pichita en comparación con el tiempo que tiene Tenam Puente. Entiendo que ningún historiador o investigador puede explicar bien a bien cuál fue la causa de la desaparición de esta cultura prehispánica, extinción que sucedió antes de la llegada de los españoles, porque en el caso de los aztecas, en el centro del país, sucumbieron ante la irrupción de los conquistadores, pero ¿por qué se extinguió la zona de Palenque, la de Bonampak, la de Tenam Puente, la de Chinkultic? Como dicen los clásicos chiapanecos: ¡sepa la bola! En fin, el 5 de diciembre de 1999 un nutrido grupo de personas acudió a esos dos lugares. ¿Por qué a Pamalá? Ah, porque el rancho Pamalá fue propiedad del maestro Mariano. Existe un breve libro que se llama “La crítica al socialismo de Don Mariano N. Ruiz”, escrito por Raúl Cardiel Reyes. No se puede entender la complejidad del tema si no se sabe que el maestro Mariano repartió las tierras de Pamalá entre sus trabajadores. Recordá que el presidente Lázaro Cárdenas, en el sexenio de 1934 a 1940, repartió más de 20 millones de hectáreas a campesinos. Bueno, Don Mariano, latifundista, porque Pamalá era una gran extensión de terreno, realizó el mismo acto de repartición. Mariano N. Ruiz hizo un acto de socialismo puro. Por eso, la visita de 1999 fue un hecho testimonial de singular importancia. Los participantes llegaron a ese espacio que fue propiedad de Don Mariano (junto con su hermano Sinforoso) y luego se fraccionó para que los propietarios fueran los campesinos que trabajaron para los hermanos Ruiz Suasnávar. Hoy, en 2023, muchos terrenos ya son de particulares. Sería importante que un historiador dé cuenta de la transformación de la tenencia de la tierra. Sin duda que se encontraría una historia muy interesante. Ese mismo domingo 5 de diciembre de 1999 se cerró el homenaje al maestro Mariano con una gran Fiesta Popular, realizada en el parque central, a partir de las 7 de la noche. Cierre sensacional. El lunes 6 de diciembre de 1990 se cerró el homenaje con las siguientes actividades. Don Mariano fue un ferviente católico, casi mocho, así que a las siete de la mañana se realizó una Misa Solemne In Memoriam, en el templo de San Sebastián, a unos pasos del edificio donde está el primer edificio del colegio que lleva su nombre. A las diez de la mañana se presentó una ofrenda floral y se realizó una guardia de honor en la tumba donde reposan sus restos, en el panteón municipal. Posteriormente, a las doce del día, se llevó a cabo una Ceremonia Solemne donde, en el lado sur oriente del parque central, se develó el busto y la placa, donados por el señor Mariano Ruiz Lazos, sobrino de nuestro homenajeado, con la presencia de los honorables cabildos de San Cristóbal y de Comitán. Arnulfo Elías Cordero Alfonzo, presidente municipal constitucional de Comitán de Domínguez, hizo la declaratoria oficial del nombramiento del maestro Mariano como Hijo Predilecto de Comitán (también algún historiador nos regalará el testimonio de los nombres de los hijos predilectos del pueblo. ¿Cuántas mujeres han sido nombradas como Hijas Predilectas? Ahora recuerdo el nombramiento de Mario Uvence Rojas y el reciente del doctor Roberto Gómez Alfaro. Al término del acto, Rubén Arnulfo Alfonzo Gómez dio el discurso alusivo. Ahora que lo escribo, y en este recuento de años históricos, recordé que el papá de Rubén Arnulfo tuvo a su cargo el discurso del Cuarto Centenario de la Evangelización. ¿Mirás cuánto acto glorioso? Luego de lo que sucedió en el parque central (ahí está el busto de Don Mariano, frente al corredor lateral del Centro Cultural Rosario Castellanos) también se efectuó la develación de placa y busto del maestro Mariano en las instalaciones de la sección primaria del Colegio Mariano N. Ruiz. A las siete de la noche, en punto, en el Teatro de la Ciudad, se efectuó una Función de Gala. Entre los actos presentados estuvo la destacada participación de cronistas de San Cristóbal de Las Casas y de Comitán. Dos grandes intelectuales coletos estuvieron ante la audiencia cositía. Manuel Burguete Estrada y Jorge Paniagua Herrera refrendaron, a través de su palabra, la fraternidad entre los dos pueblos y el orgullo por compartir la historia de un ilustre personaje. La figura de Mariano N. Ruiz unió a nuestros pueblos, en su ciudad natal y en la ciudad que adoptó se le reconoce como un gran chiapaneco. Ese reconocimiento ha trascendido a nivel nacional. En Comitán, el padre Carlos lo honró al erigir un gran faro del conocimiento: el colegio que lleva su nombre. A partir de ese instante fue reconocido el legado del llamado Sabio olvidado de Chiapas, y muchas otras instituciones educativas llevan su nombre. En Comitán existe un barrio que lleva el nombre de Mariano N. Ruiz. Posdata: si mirás con atención, en la carta mencioné muchos nombres relevantes, nombres de lugares y de personas. Esto habla de la grandeza de nuestros pueblos. San Cristóbal y Comitán comparten los honores de haber sido cuna para el talento de Mariano. Sí, mi niña, sé que ahora sos una guajolota pavoneada, porque sos tocaya de un personaje importante de Chiapas. Vos sos la Mariana más bella, la más talentosa. Muchos ya te reconocen, sé que tu tesón hará que pronto tus logros académicos sean reconocidos por miles de personas. Tu pueblo se sentirá orgulloso de vos. ¡Tzatz Comitán!