viernes, 6 de marzo de 2026

CARTA A MARIANA, CON UNA CANTANTE FRANCESA

Querida Mariana: no sé cómo se enteró Coquis, pero ayer supo que te platiqué de música y de la chica que baila en la película que me sugeriste. Sigo sin tener la certeza de que fuera una película sueca o francesa. Coquis me envió un video con la cantante francesa Alizée y dijo: “disfrutá con la vista y los oídos”. Fue como un buen colofón de la carta, como una coda para la posdata. Sí, ahora tenemos la posibilidad de ver videos con música. ¿Recordás al joven paisano que estudia cine y desea especializarse en la producción de videos musicales? Ahora es toda una industria. El video que Coquis me envió fue grabado en algún estudio televisivo en Francia. Tal vez vos has visto ese video, con la canción “J’en ai marre” (el traductor me dijo que significa: “estar harto”, pucha, no pensé en eso cuando leí el título en francés, me sonó a algo más afectuoso, debe ser porque el francés es un idioma tan bello que hasta para decir “estoy cansado” suena como un vaso de vino en un café al aire libre, en París). En la carta te dije que me fascinó lo que la música genera, es el despertador del mundo, el colibrí que aletea frente al espíritu humano. Agradecí a Coquis el envío y me dispuse a disfrutarlo, ¡a escuchar y ver! Pensé en cuántos sentidos se activan cuando el sonido de la música aparece; recordé que en una ocasión, hace años, estuve en el atrio del templo de Guadalupe y disfruté el sonido de la marimba y el movimiento de los artistas, la destreza de manos de los marimbistas y el pasito de los saxofonistas a la hora de soplar el instrumento (un saxofonista era panzudito y su abdomen se movía como si fuera un tambor africano). Iván pone un video en la pantalla, abre una cerveza y disfruta un concierto de rock. ¡Ah, qué agasajo! Como dice Coquis, ahí coquetea el sentido de la vista con el sentido de la audición y activa todo el cuerpo y el espíritu. En ocasiones he visto fragmentos de conciertos en estadios o en grandes salas y he disfrutado como niño con helado de fresa. Me sorprende ver cómo miles de espectadores se “prenden” ante una actuación musical, todo el encanto lo produce la música. El mismo Iván, ahora que celebramos el centenario del nacimiento del poeta Jaime Sabines, ha dicho que Sabines fue un rockstar de la poesía, porque convocaba multitudes. Fue uno de los pocos casos que en este país se ha dado, sabemos que cuando hay un acto de lectura de poesía la asistencia es poca, escasa. ¿Qué sucede con la música? ¡La apoteosis! Sólo en la Unión Soviética, en los años sesenta, algunos poetas llenaban estadios con sus recitales. Ah, qué lejos estamos ahora de esos tiempos, con decir que la URSS ya no existe. La cantante Alizée seduce a miles y miles de espectadores, porque canta muy bien y baila mejor, además (es el mojol de lujo) tiene un cuerpo de gacela y se mueve con la gracia de un colibrí alucinado, un ave que remoja sus alas en un lago de agua limpia. ¡Y su carita! Bella, cabello corto (como de Príncipe Valiente), ojos cafés. Me cuentan, querida mía, que la Alizée fue el “crush” de muchísimos chicos en el inicio del siglo XXI. En este 2026, Coquis me mandó el video para que disfrutara esta chica, talentosa y bella, con su manera exquisita de moverse al ritmo de la música, porque cuando Alizée salió al “plató” la audiencia la recibió con muchos aplausos y ella, vestida con un body estilo marinero que dejaba ver sus muslos, y con un par de botas altísimas que estilizaban sus piernas comenzó a moverse al ritmo de la música, con una gracia inigualable. La vi y, en automático, dije: ¡oh la la!, ¡vive la France! Hay gente que sostiene que lo máximo de Francia fue Víctor Hugo o Balzac; en un tiempo Vargas Llosa sostuvo que era Jean Paul Sartre, parece que sí, pero no, esta mañana, al lado de la bellísima Brigitte Bardot apareció Alizée, que colocó sus manos como si las apoyara en un cinturón y comenzó a mover su cuerpo al ritmo de la música. Con ese sugerente movimiento de manos, el horizonte pareció dejar su horizontal y nacieron montañitas llenas de gracia. ¡Ah, qué delicia! Cuánta razón tiene Coquis, la música debe escucharse y verse, claro, cuando la intérprete es como Alizée o Ximena Sariñana, porque cuando la cantante es como Paquita la del barrio, todo toma un aroma como de rata en alcantarilla. Posdata: el envío de Coquis sólo confirmó la idea que sostengo: me he perdido de algo bueno en la vida, debo escuchar más música, debo ver más videoclips, con bandas espectaculares y con intérpretes que sean tan simpáticas y bellas como Alizée. ¡Tzatz Comitán! ¡Que viva la Francia!