lunes, 8 de junio de 2026

CARTA A MARIANA, CON EL MUNDIAL

Querida Mariana: el recuento dice: México ha sido sede de tres mundiales de fútbol: 1970, 1986 y 2026. El último, compartido con Canadá y con Estados Unidos de Norteamérica (los expertos dicen que México es invitado menor, porque de más de cien partidos, acá sólo habrá trece partidos). ¿Cómo vive México el Mundial? Los mismos expertos aseguran que en forma tangencial, porque los directivos de la FIFA únicamente piensan en recaudar paga, por lo que el costo de las entradas está muy lejos del pueblo, de los de a pie, los verdaderos aficionados. Sí, he visto algunas publicaciones donde hay precios por encima de cien mil pesos para partidos de final. Por eso muchas personas preguntan ¿quiénes llenarán los estadios? Uno puede aventurar una respuesta fácil: los aficionados llenarán los estadios y la afición está constituida por todos los sectores sociales, porque el fútbol soccer es el deporte más seguido en el mundo y causa pasión en millones de personas. Desde siempre se han conocido historias donde gente de recursos económicos modestos hace hasta lo indecible para acudir a apoyar a la selección mexicana, ahora el fútbol mayor llegó a casa, así que viviremos historias de gente que vendió su carro para comprar un boleto. La pasión tiene siempre la firma del sacrificio. Juan Villoro ya dijo: si hubiese un campeonato de aficionados, México llegaría a la final, de donde nos aventuramos a decir que México tiene una buena herencia en materia de sacrificios. El otro día estuve en el parque de la colonia Miguel Alemán, me acerqué a un grupo de muchachos que intercambiaban y vendían figuritas para el álbum. Recordé mi infancia, cuando en los años sesenta, los muchachitos íbamos a la Proveedora Cultural, en la Manzana de la Discordia, y echábamos volados "de paquete” de figuritas repetidas. Ahora, todo es más moderno, un chico avisó en las redes sociales que a tal hora estaría en el parque y ahí llegaron los muchachos y niños que deseaban comprar algunas figuras faltantes o intercambiar repetidas. Así es como en Comitán se vivió una etapa previa al mundial. Pregunté a estos aficionados si alguno iría a ver un partido en vivo y dijeron que no. Alguien dijo lo que escribí líneas arriba: el costo es insultante. Verán los partidos en la televisión, algunos en casa, otros se reunirán con amigos y unos más irán a restaurantes donde haya pantalla gigante, pero ellos viven su pasión pegando figuritas autoadhesivas en álbumes que presentan versiones para el pueblo, de pasta blanda, y para los fifís, de pasta dura. ¿Sabés cuánto cuesta una cajita con cien paquetes, porque ahora se compran las figuritas en una cajita, que al estilo de la famosa hamburguesa es como cajita “feliz”? Dos mil quinientos bilimbiques. Como siempre, los editores Panini reservan unas figuras que son las más difíciles de conseguir y que obliga a los coleccionistas a comprar más sobres, con la esperanza de que la figura deseada aparezca entre el mundo de las repetidas. Pero la emoción de coleccionar radica precisamente en esto, porque si no querés esforzarte, ni regresar a la época de la nostalgia, mandás dinero a Mercado Libre (más de ocho mil pesos y dos días después tendrás el álbum completamente lleno). En los años sesenta, los editores pasaban a las escuelas y nos regalaban los álbumes para que pegáramos las figuritas (sí, había que pegarlas, así que medio mundo andaba con el fajo de figuras repetidas y una botellita de Resistol). Nunca nos tocó llenar álbumes con fotografías de jugadores de fútbol. Nosotros llenamos álbumes con figuras de flora y fauna, de luchadores, de personajes de Walt Disney y de una serie llamada “El amor es”. Conocí a varios amigos que completaron el álbum y lo cambiaban por balones o máscaras de luchadores. ¿Mirás? El álbum lleno se canjeaba por un regalo. Pregunté a los muchachos coleccionistas de ahora, me quedaron viendo con cara de tzisim adentro de una gota de ámbar y dijeron que el objetivo final es guardar el álbum, conservarlo para siempre, para que sus hijos y nietos tengan un recuerdo del Mundial de Fútbol 2026. Posdata: los muchachos dijeron que al coleccionar “activan la vibra del mundial”. La vibra del mundial tiene mil formas de manifestarse, coleccionar figuritas es una de ellas. No recuerdo cuánto costaba el sobrecito de figuritas en mis tiempos de niño, pero jamás alcanzó los precios actuales. Ahora, los muchachos vendían las repetidas en cinco pesos o en diez pesos las más cotizadas. Ya no echan volados, todos consultan en su celular cuáles les falta de cada equipo. Sé que en todo el país está la fiebre del coleccionismo de figuritas de jugadores de fútbol. Como todo en la vida, hay figuras más cotizadas que otras. Entiendo que los jugadores sobresalientes tienen las figuritas más cotizadas, las que menos aparecen adentro de las cajitas. Vos, ¿cómo activás la vibra del mundial? ¿Verás los partidos? ¿En dónde? ¿Con quién? Villoro dice que ir al estadio convoca, sobre todo, a la convivencia. ¡Tzatz Comitán!