sábado, 4 de julio de 2026
CARTA A MARIANA, CON GUATEMALA
Querida Mariana: la tía Elena vio la foto, ¿sabés qué dijo? Ah, cuánto sotanudo. Pues sí, todos son estudiantes del Seminario de Guatemala. La fotografía es de 1936 y están, precisamente, en un patio del Seminario Tridentino de Guatemala. ¿Mirás la similitud del patio con los patios de las casas comitecas?, se alcanza a ver el piso del corredor: mosaicos, como los que hacía don Paquito García o don Enrique Cancino.
Quiero pensar (no me hagás caso) que el personaje que está de lentes, sentado en el centro es algún prelado y los demás son seminaristas, futuros sacerdotes.
En el centro, detrás de ese personaje con lentes está un comiteco, que luego sería sacerdote y se encargaría del templo de Santo Domingo, al principio, y luego del templo de San Sebastián: el padre Carlos J. Mandujano García, quien también fue el fundador del Colegio Mariano N. Ruiz.
Ya te he platicado que el padre fue alumno de la escuela primaria que dirigió el maestro Mariano N. Ruiz. Cuando terminó su educación primaria, dice doña Lety Román de Becerril que el joven Carlos fue a estudiar al Seminario Conciliar de San Cristóbal de Las Casas, “estuvo en el Seminario de San Cristóbal durante casi cuatro años, en los cuales, dada su capacidad intelectual, se desempeñó brillantemente hasta el año 1935 en que, debido a la persecución religiosa, cierran la institución y parte a Guatemala, según fecha asentada en su pasaporte, el nueve de marzo de ese año”.
Ah, qué buena labor de doña Lety en la recopilación de datos importantes para la historia de nuestro pueblo. Y doña Lety da más datos: “El viaje lo hizo en compañía de don Héctor Trujillo González quien había crecido al cuidado del padre Natividad Gordillo, un santo y audaz sacerdote nacido en Comitán que sufrió enormemente en esos duros años de represión y nunca dejó de ejercer su ministerio aún a costa de su seguridad personal”.
¿Ya detectaste el nombre del sacerdote que cuidó de Héctor Trujillo? ¡Claro!, es el famoso padre Naty, el que luego fue párroco de la iglesia de La Trinitaria. Sus restos mortales reposan en el templo de aquella maravillosa población. Acá (lo celebro) doña Lety da a conocer rasgos muy valiosos del padre Naty: primero vemos que cuidó a niños en su crianza y segundo vemos que fue un sacerdote que no cejó en su chamba. Vos, yo y medio mundo de acá sólo parecemos recordar al padre Naty en la faceta que doña Lety menciona como audaz, por su carácter severo. Recordá que el pueblo comiteco lo recuerda con una anécdota donde el padre Naty recomendaba a la feligresía que no comiera carne en Semana Santa y un indígena preguntó: “Ni jígado, tata padre” ¡Ni mierda, indio pendejo!, fue la respuesta. Y la otra anécdota es donde como respuesta a la pregunta de si habría misa, él respondió: “¡A huevo, hijita!” Por eso, en Comitán todavía se sigue usando la frase: “Como dijo el padre Naty” y ya no se dice más, porque todo mundo sabe que significa: ¡A huevo!
Tengo un amigo y varios conocidos que estudiaron en el seminario. Hablo del Seminario de San Cristóbal. La mayoría de ellos desertaron por alguna razón, mi amigo dice que, ya a punto de “graduarse” como sacerdote se dio cuenta que las muchachas le gustaban más que cualquier cosa en el mundo, abandonó el seminario y se dedicó a perseguir muchachas bonitas para cumplir con la misión divina de amarlas.
Busqué información en Internet y hallé datos muy interesantes, el primero fue que el Seminario Conciliar de Guatemala, también llamado Seminario Tridentino, fue fundado el 24 de agosto de 1527; y el segundo es que eso de Tridentino es porque nació a raíz de acuerdos llegados en el Concilio de Trento.
Posdata: los conocidos y mi amigo que estudiaron en el seminario son gente con una gran capacidad intelectual, ni duda cabe que en esas instituciones recibían un cúmulo de conocimientos y se volvían muy disciplinados. Mi amigo es mi sapientísimo amado Gutmita, el uyuyuy, generoso amante de mil mujeres y las que se agreguen en la presente semana. Dios bendiga su espíritu.
¡Tzatz Comitán!
