viernes, 3 de julio de 2026

CARTA A MARIANA, DONDE SE DICE QUE SABINES NOS TIENE EN LAS MANOS

Querida Mariana: Sabines llegó a Comitán. Es un decir. Llegó a través de obras artísticas. Un grupo de artistas participa en la Exposición Colectiva de Artes Visuales. Dicha exposición está montada en el Museo de Arte Hermila Domínguez de Castellanos. Si lo mirás bien es interesante el ejercicio: la palabra alimenta las artes plásticas y viceversa, maravilloso ejercicio. La exposición recibió el siguiente título: “Me tienes en tus manos”, es un homenaje a Jaime Sabines en el centenario de su nacimiento, organizado por Coneculta-Chiapas. El título de la exposición, por supuesto, viene de un poema de Jaime que así comienza: “Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro”. Y luego sigue: “Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo”. Sabines llegó a Comitán. Llega de vez en vez. Cuando vivía en Yuria, su rancho, que está camino a Los Lagos de Montebello, la gente lo veía en forma frecuente. Ahora, ya muerto, viene de vez en vez o, tal vez, sería mejor decir que acá está en forma permanente, porque todavía hay paredes que tienen fragmentos de sus poemas, fragmentos que han soportado el paso del tiempo. Se sabe, la palabra del poeta, del buen poeta, no tiene fecha de caducidad. El poema de donde sacaron el título de la exposición es muy leído. Muchos chicos, enamorados, lo dicen a sus amadas, para confesarles que ellas son el centro de sus vidas. Claro, como en muchas relaciones, acá hay una gran dependencia: “Me tienes en tus manos”, acá en Comitán se dice que la muchacha trae al chavo “cacheteando las banquetas”. No es bueno que alguien te tenga en sus manos, porque puede hacer tantita presión y el ahogo aparece, la asfixia se vuelve algo insostenible, pero, lo sabemos, el pueblo donde habita el amor tiene esas avenidas, algunas tienen baches, otras son polvosas, unas más oscuras y, gracias a la vida, hay unas que son como bulevares de primer mundo, donde todo fluye sin riesgo. Sabines llegó al museo. Johana Fritz hizo favor de enviarme el cartel en inbox (ella estuvo la noche de corte de listón de la muestra. Johana presentó cuatro telas, en su estilo abstracto, pleno de color. Al lado de Johana, más de cincuenta artistas presentan sus obras, todas tienen el feliz pretexto de la vida y obra del poeta mayor de Chiapas. Hay muchos cuadros que presentan retratos de Jaime y otros que son sugerencias dictadas por los versos del poeta. Basta entrar a la sala del museo para hallar a Jaime por todos lados, en los muros, en los lienzos, en el aire. Hay una serie de piezas de cerámica, parece que son factura de Tania Mandujano, donde a la hora del té o del café, las tazas son un recordatorio permanente a través de palabras de Sabines: “Vive, vive, vive”. A mí me gusta el poema de donde tomaron el título de la exposición: “Me tienes en tus manos y me lees igual que un libro”, ya mirás por qué me gusta. ¡Sí!, por la comparación con el acto de leer un libro, porque un libro sí es un objeto para tener en las manos y llevárselo al corazón, al espíritu, a la mente. Dejando de lado la cosificación del amor, sería bello que una pareja tomara al otro como un libro, lo palpara, subrayara lo más interesante de la relación, lo leyera una y otra vez, lo abriera con cuidado y se bebiera cada palabra como se bebe el agua en el desierto. Los lectores sabemos, querida mía, que leer es uno de los actos más bellos, más tiernos, más sublimes. Lo mismo sucede cuando alguien siente pasión por lo que hace. Lo mismo, digo yo, sienten los artistas que ahora exponen su obra en el museo. He visto la pasión de Johana, la de Robbie, la de mi amiguísima María Auxilio, la de Aurora, la de Zamorano, la de Alegría, la de Martha y Rafael. A ellos los conozco, he visto cómo toman el soporte de su obra entre las manos y lo leen igual que se lee un libro, porque con ello leen la vida y nos la transmiten. Posdata: me contaron que llegó muy poca gente al acto inaugural, poquísima gente. Es una pena. En Comitán tenemos un museo de arte y es poco visitado. Llegó Sabines al museo y pocos compas estuvieron para recibirlo. ¿Quién se lo pierde? Dora Patricia y yo fuimos al día siguiente de la inauguración y disfrutamos mucho la variada propuesta. La plástica chiapaneca está presente en un museo donde hay mucha obra plástica oaxaqueña. Chiapas llegó junto con Sabines y el pueblo comiteco lo ignoró. ¿Servirá de algo decir que la muestra está visible más días, para que la gente acuda? La entrada es libre. La muestra celebra el centenario del poeta, el que nos regaló ese maravilloso poema de “¿Cómo puede decirse un amanecer en Comitán?” ¡Tzatz Comitán!