jueves, 12 de marzo de 2026

CARTA A MARIANA, CON UN EDIFICIO

Querida Mariana: hace días colocaron este letrero: se vende o renta. Dependiendo de la época, los comitecos tienen sus propios recuerdos de este edificio, el cual fue diseñado por el arquitecto Rafael Pascacio para que funcionaran dos salas de cine, en los años ochenta. Cuando su papá cerró los cines en el centro de Comitán, el Cine Montebello y el Cine Comitán, comenzaron a funcionar los Cinemas Galaxia 2000. Alguien dice que en 2008 dejaron de funcionar las salas cinematográficas y el edificio tomó otras vocaciones: algunos inversionistas pusieron antros y bares. Ahora, una vez más, el edificio está en renta o en venta. Ya nunca recuperará su vocación original. Fue el edificio que albergó sueños, porque el cine (dicen los que saben) es la fábrica de sueños. A mí me tocó hacer fila en los Cines Montebello y Comitán, para entrar a ver una película. En domingo, todos los cinéfilos se agolpaban en las taquillas para conseguir un boleto. Por primera vez en mi vida fui testigo de una reventa. Los boletos se habían agotado. Doña Adrianita, que había hecho fila para comprar cuatro boletos, el de ella y los de la familia Molinari Torres, regresó con las manos vacías. Era una tarde de Semana Santa. Saborío y Don Rafa Pascacio exhibían películas alusivas a la temporada y, tal vez, estaba programada una película donde Cristo era crucificado. Ni modos, dijo mi papá, y comentó que debíamos regresar a casa, que pasáramos a sentarnos al parque un rato y cada quien a su cantón. Pero una señora se acercó con Doña Adrianita y, en voz baja, le ofreció un boleto. Doña Adrianita dudó, ¿era auténtico el boleto rojo que le había puesto en la mano? Era auténtico. La señora le dijo que se lo vendía y le subió de precio (en ese tiempo no era caro el boleto). Doña Adrianita nos quedó viendo, nosotros éramos tres, ella estaba sola. Mi papá le dijo que si quería entrar no había problema, con una sonrisa abrió su bolso y pagó lo solicitado, se despidió y fue a hacer fila para entrar. Mi mamá comentó que no estaba bien lo que había hecho, pero estaba bien. Salomónica decisión. Nosotros caminamos hacia el parque (media cuadra), nos sentamos en una banca y mi papá fue a comprar unos helados. La tarde fue maravillosa. A mí (lo sabés), desde siempre me ha encantado el cine, pero esas películas donde está el sufrimiento de Cristo me daban escozor, iba por acompañar a mis papás, así que celebré que las entradas se hubieran agotado. También fui a los Cinemas Galaxia 2000. Mi recuerdo es diferente al de muchos cinéfilos, yo sostengo que la película de estreno de una de las salas, fue mexicana, fue “Cascabel”, película donde (me dijo mi amigo Baltasar) participó Pancho Álvarez Quiñones, escritor y promotor cultural que vive en San Cristóbal de Las Casas. Muchas de las escenas fueron grabadas en Chiapas, en los Altos de Chiapas. Digo pues que cada cinéfilo tiene sus particulares recuerdos, de películas favoritas y de los antojitos que compraba a la hora del intermedio, que era una costumbre en las proyecciones de ese tiempo. Hoy, los cinéfilos, antes de entrar a la sala (en Cinépolis) pasan a comprar las palomitas y los refrescos en la dulcería, entran con el gran tambache de comestibles y buscan asiento (en cómodas butacas, hay que reconocerlo, porque las de los Cines Comitán y Montebello no eran muy cómodas. Los Cinemas 2000 mejoraron en presentación, pero dos días después del estreno (me contaron) los vándalos de siempre ya habían hecho cortes en la tela). No sé bien, pero parece que vos me contaste que un día fuiste a una exhibición en este edificio, al lado del bulevar. En tiempo de estas salas ya había gran demanda de películas en video. Los videoclubs ya tenían gran demanda en Comitán. Por esto, el arquitecto Rafa puso un video club en el vestíbulo de las salas, se trataba de captar a los cinéfilos en dos modalidades. Una vez fui a buscar la película “La misión” y Rafa me dijo que no la tenía, que en su catálogo había películas como “Lola, la trailera”, que eran las que más demanda tenían. Sí, entendí. No había cabida para cine más selecto, ni pensar hallar alguna copia de cine de arte. Posdata: hace tiempo que este edificio perdió su vocación original. Casi se puede asegurar que jamás volverá a servir como sala de cine. ¿Para qué servirá en un futuro cercano? En cuanto sepa su destino te cuento, mientras tanto, como siempre, enviamos un Gloria para los edificios que alimentaron nuestros sueños, a través de imágenes en pantallas. ¡Tzatz Comitán!