sábado, 21 de febrero de 2026

CARTA A MARIANA, CON AMIGAS DE LIBROS

Querida Mariana: Tía Lencha dijo que su hija Tania era amiga de las especias. Me gustó esa definición. Pensé que cada ser humano es amigo de algo especial en la vida. No sólo somos amigos de personas, también nos volvemos amigos de las esencias vocacionales, nos hacemos amigos de aquellos chunches que son parte de nuestra historia. Los gustos definen nuestros amigos. ¿Cómo es aquella definición que se hace acerca de la amistad? Dice más o menos que los amigos son seres que elegimos, porque los familiares llegan en el paquete. La elección habla, entonces, de ciertas semejanzas. El agua jamás se une con el aceite; asimismo, nunca hallaremos amigos que sean totalmente contrarios. La amistad no es coincidencia total, pero sí exige semejanzas. Tengo amigos que son aficionados al fútbol en grado extremo, yo no soy tan futbolero, pero de vez en vez me aviento un partidito en la televisión o veo un partido (jugada, le llaman) en los campos de comunidades rurales. Ah, lo disfruto mucho, pero nunca como el goce que me da el libro. Los amigos que digo son aficionados al fútbol pero no son lectores, eso no significa que no tengamos coincidencias que nos unan en ese misterio llamado amistad. Digo todo esto porque ahora que hallé esta foto pensé en tía Lencha y dije que acá estoy al lado de tres amigas de libros. ¿Mirás qué buena definición? Ellas, por encima de otras sustancias de la vida, aman el libro. Villoro y muchos más escritores dicen que es muy difícil que un escritor no sea antes un buen lector. Estas tres mujeres son poetas, pero también, por supuesto, son lectoras; es decir, son amigas de los libros. Con ellas tengo esa coincidencia, también amo a los libros, también soy amigo de ellos. A veces hago el ejercicio mental de poner sobre una mesa imaginaria una serie de chunches: un tablero de ajedrez, un trenecito de juguete, un balón, un bonche de billetes (unos cinco mil pesos), un libro, una botella de güisqui, un carrito de control remoto, una pluma fuente, un juego de plumones, un paquete de cigarros, un par de lentes Ray Ban (de esos que vende mi amigo Jorge en Visión 59 Óptica), un juego de pinceles, un plato con panes compuestos, un vaso de atol de granillo, un celular de última generación. El juego me exige elegir uno de los chunches presentados. ¡No dudo! ¿El libro? No, por supuesto que no. Elijo los cinco mil pesos, porque los emplearé en comprar libros, a wiwi. Así como Tania es amiga de especias, soy amigo de libros. En igual forma estas tres amigas poetas también son amigas de libros. Perdón, no tengo la fecha exacta del acto efectuado en la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez, la única certeza es que corresponde a los dos últimos decenios del siglo XX. Pucha, cada vez hago más extenso el margen temporal. Acá estamos Gabriela Balderas, Lolita Castro, Socorrito Trejo y yo. Lolita Castro, la gran amiga de Rosario Castellanos y gran amiga de Comitán ya falleció. En varias ocasiones estuvo en el pueblo, acá está el testimonio de una de sus visitas. Acá está, sin duda, porque Socorrito Trejo, quien en ese momento laboraba en el Instituto Chiapaneco de Cultura, la invitó para estar en Comitán, la tierra de su gran amiga. ¿Viste que escribí que Lolita Castro fue amiga de Comitán? También se puede ser amigo de ciudades, de lugares simbólicos. Como el mundo es diverso, hay amigos para todo. Hay amigos del trago, sin duda que vos conocés a alguien que es aficionado al trago, así como vos sos aficionada al cine y yo aficionado al libro. Los amigos del trago no lo dejan, lo llevan a todas partes y a todas horas, se mueren en la raya, con la botella en la mano. Muchos escritores, ya de cierta edad, manifiestan que les gustaría morir escribiendo. Muchos actores de teatro, asimismo, revelan que les encantaría morir sobre el escenario. Algunos lo consiguen. Cada uno es amigo de sus obsesiones. Cuando le pregunté a mi amigo Julián, médico, si era amigo del bisturí, me vio con cara de sol a punto de ocultarse, pero después que razonó la pregunta y la comentamos dijo que sí, porque es un médico de excelencia que se anota un diez en cada cirugía que realiza. Digo pues que somos amigos de variadas temáticas. Hay amigos de videojuegos, amigos de la televisión, de la natación, de los clavados, de la equitación, de la pintura, de la comida. Sí, hay mucha gente que ama la comida y es amiga de ella, de por vida, hay amigos de la gastronomía. En fin, hay amigos para todo. Nunca había oído algo semejante, hasta que la tía dijo que Tania era amiga de las especias. Ahora sé que también hay amigos de las especies, por ejemplo, hay amigos de gatos, amigos de perros, amigos de elefantes, amigos de nubes, amigos de árboles, amigos de amigas, amigas de amigas, amigas de migas, amigos de micrófonos, de mesas, de vasos, de tazas, de platos, de platillos voladores, de lentes, de vestidos, de zapatos. Soy amigo de mis amigas que están acá en la mesa de honor. Imagino que Socorrito, la gran Socorrito Trejo, me invitó a moderar la mesa o hacer algún comentario del libro que se presentó. La autora, al final, leyó algunos poemas de su libro. Tal vez fue así. En varias ocasiones tuve la fortuna de coincidir con Lolita, la gran amiga de Rosario. Lolita era de voz pausada, gran poeta, mujer cariñosa. En una ocasión coincidí con ella en la presentación de un libro de poesía de mi amigo Adolfo Gómez Vives, en la Ciudad de México. Ya te conté que en esa ocasión estaba lleno el salón del hotel donde se presentó el libro de Fito. En voz baja, Lolita Castro me dijo que más valía tener amigos, porque ella había estado días antes en una presentación en un salón de Bellas Artes y la asistencia no había sido tan nutrida como en la presentación del libro de Fito. No tengo la fecha precisa del acto de esta fotografía, ni siquiera tengo una fecha cercana, pero como ahí al lado del libro tengo una de mis libretas puedo atreverme a decir que fue a finales de los años ochenta o principios de los noventa. Posdata: Gabriela Balderas y Socorrito Trejo, gracias a Dios, siguen en el ajo creativo y yo también. Somos amigos de libros, somos amigos de la creatividad, de la literatura, del arte, de la convivencia sana, del cultivo del espíritu. ¡Tzatz Comitán!