viernes, 15 de mayo de 2026

CARTA A MARIANA, CON RAMAS

Querida Mariana: los fotógrafos expertos toman fotografías con un primer plano, que es lo más cercano a la cámara. ¿Has visto que en fotografías de paisajes o de retratos hechos al aire libre aparecen ramas con hojas? En interiores; es decir, en salones, en templos, los primeros planos son otros, pero no faltan los floreros que se aprovechan para que den una sensación de perspectiva a la toma. Cuando alguien dijo que “no se andaba por las ramas” no tomó en cuenta que muchos fotógrafos las aprovechan para que sus imágenes tengan esos elementos para dar la sensación, en el plano, de una tercera dimensión visual. Muchas veces es bueno andarse por las ramas. El personaje principal de la novela “El barón rampante”, de Ítalo Calvino, se anduvo por las ramas durante toda la historia. Recordá que el protagonista, por berrinche infantil, se trepa a un árbol y a partir de esa decisión ya no baja más, va de un árbol a otro y desde ahí (mirador privilegiado) ve lo que sucede en el mundo cercano. Cuando leí dicha novela pensé que la historia se iba a caer. ¿Cómo estar mucho tiempo leyendo algo que no “baja a la tierra”? Pues no sucedió lo que pensé al inicio, Ítalo es tan grande como narrador que teje una historia apasionante. Rama, ramita, ramona. Es clásica la anécdota, un grupo de gente iba de pie en un camioncito de redilas y alguien gritó: ¡cuidado con la ramona!, alguien buscó a la Ramona, pero más temprano que tarde supo que se refería a una rama grande que le rasguñó la cara, todos los demás sabían de qué se trataba, por eso se acuclillaron de inmediato. Otra anécdota, más agresiva cuenta que una señora de nombre Ramona Cabrera, la gente le decía cabrona ramera. ¡Ay, la gente! ¿Qué significa andarse por las ramas? ¿Puede decirse que es “hacerse tacuatz”; es decir, hacer como si la virgen le hablara; hacerse pato? Los que saben dicen que se aplica cuando alguien, al hablar, no va directamente al grano, sino que le da vuelta al tema. ¿Recordás la tradición navideña en Yucatán? Allá, los niños salen con una rama y piden paga, lo hacen en forma festiva, con cantos especiales. Alguien me dijo que también en Veracruz tienen esta costumbre tradicional. Los jarochos son muy buenos para las versificaciones. Copié un cuarteto, mirá: “Salgan para afuera / miren qué bonito, / verán a la rama / con sus farolitos”. Que los muy exquisitos del lenguaje (los mamoncitos) critican cómo hablamos los comitecos: subí para arriba. Los jarochos no se inmutan, van en la calle y cantan: “Salgan para afuera”. He visto muchas fotografías donde los artistas aprovechan las ramas, con hojas o con flores, la naturaleza participa en el acto creativo. ¿Mirás lo que he dicho? El primer plano aparece con ramas, esto lo saben también los ciclistas que hacen rutas por sendas rurales, a veces, muchas veces, se topan con ramas en el trayecto, por eso el líder avisa: ¡rama, rama!, y los que le siguen repiten el aviso. ¿Mirás lo que he dicho? Los líderes siempre se topan primero con las ramas, los de hasta atrás son quienes reciben el aviso, son los que tienen más oportunidades de no salir afectados con un ramazo. Es una bobera lo que diré, pero un buen líder es una persona que tiene la habilidad de observar las ramas que pueden molestar el trayecto y lograr avisar a sus seguidores. Posdata: los líderes son los que están en primer plano, los que son parte esencial para la toma de los artistas. Las ramas son las extensiones del tronco, hay troncos de diversos grosores y de diversas texturas. No es lo mismo ser tronco de un árbol de papaya (endeble, pero grácil), que ser tronco de una ceiba. Hay ramas que dan frutos, igual que los líderes. Hay frutos que se secan, que muestran arrugas; hay otros que son frutos espléndidos, jugosos. ¡Tzatz Comitán!