miércoles, 8 de julio de 2026
CARTA A MARIANA, CON BANDERAS
Querida Mariana: ¿verde, blanco y colorado, la bandera del soldado? ¿Ya viste la imagen que anexo? Ah, nuestro país, es inigualable: verde, blanco y colorado, las palomitas del mercado. La mercadotecnia en su esencia, en su mínima expresión. Si medio mundo comercial fifí aprovechó el Mundial para promocionar productos, la gente de a pie también lo hizo. Por supuesto que sí. Buscaba plátanos en el puesto de frutas y encontré estas palomitas, al color blanco natural le agregaron tinturas verdes y rojas. Estaban preparadas especialmente para disfrutarlas en los partidos donde jugara México. ¿Y ahora? Probablemente harán lo que muchos aficionados han hecho durante toda la vida. ¿Ya viste que ahora comienzan a aparecer las playeras de Argentina, de España, de Francia? ¡Muerto el rey, viva el rey! México ya se fue a la banca. ¿Viste que al otro día que México perdió ya no hubo gente vistiendo la playera de México? La afición fue México mientras duró el gusto. Ahora, el gusto y la esperanza resurgirán dentro de tres años, cuando comience la ronda para ver si la selección de nuestro país logra ir al Mundial que se celebrará en muchas sedes (Dios mío, la FIFA ha enloquecido y en su locura arrastra al mundo).
Ir ahora al cine exige comprar una cubeta de palomitas, antes era una modesta bolsita de papel estraza. Nunca tuve el deseo de las palomitas cuando fui al cine, te he platicado que a mí me gustaban los tacos dorados y las tortas del Cine Comitán, cuando iba al Cine Montebello (nunca me he explicado este cambio de gustos) compraba cacahuates japoneses y un vaso de refresco de cola (Pepsi). Antes de pandemia, mi Paty y yo íbamos todos los domingos a Cinépolis (a ver las películas bobas de moda), ella siempre compraba el refresco y las palomitas “acarameladas”. Ah, qué tiempos, en los míos de adolescencia estar acaramelado significaba estar bien abrazado de una pareja.
No sé si la gente come palomitas a la hora de ver un partido. Tal vez sí, porque he visto que al lado de los cacahuates aparece un puño de palomitas en algunos bares de la Ciudad de México. Ah, qué costumbres. ¡Dónde como nuestro Comitán!, acá la botana es vasta, exquisita, diferente: chicharrón de hebra, guacamole, tostaditas de manteca, frijoles refritos con chile de Simojovel, queso, crema, chorizo, butifarra (ah, tan rica), longaniza.
No sé si en todo mundo comen palomitas, parece que sí, pero un día un amigo me platicó que atendió a amigos que vinieron de Brasil, parece, y que ellos se sorprendieron ante la costumbre de comer palomitas al entrar al cine, quién sabe qué comen ellos. En nuestro país sí se consume mucho el palomerío. No debemos buscarle significados crípticos a esta sana costumbre. Dios mío, todo mundo come palomitas. ¿Qué dirían los amantes de los animales? Cuando menos habría una manifestación para cambiar de nombre a esas palomitas de maíz. Si la paloma es el ave representativa de la paz y del espíritu santo no parece buena idea que todo el país la consuma en las salas cinematográficas.
Ya sé, ya sé, las palomitas de maíz no entran a esta categoría donde las estoy colocando. Nadie dice algo contra aquellos que comen “gorditas”. ¡Ay, señor, vivimos en un país de caníbales y de depredadores de la naturaleza!
En los años setenta, cuando llegué a la Ciudad de México para estudiar la universidad, la canción que todo mundo escuchaba era: “Palomitas de maíz” (popcorn), que los críticos aseveran fue la primera canción electrónica que llegó a los primeros lugares de popularidad. La canción tenía pocas variantes tonales, pero era muy pegajosa, nada de letra, aunque la gente luego decía: palomitas de maíz, palomitas de maíz, siguiendo la tonada. Acá sí nos ganaron los gringos, porque ellos no se metieron con las palomitas, un amigo me explica que corn es maíz y el pop es como la onomatopeya del sonido que hace al explotar el maíz (que en México se llama palomero).
Posdata: ¿y ahora qué hacer? Continuar viendo los partidos, ya con mesura, sin actos violentos. ¿Las palomitas de qué color serán? Amigos conocedores me aseguran que Francia será campeona del mundo. No lo creo. Alonso asegura que será Argentina. Todo es un volado, es lo divertido de esta clase de actos deportivos.
¡Tzatz Comitán!
