jueves, 26 de septiembre de 2024

CARTA A MARIANA, CON CANCIONES

Querida Mariana: ¿cuál es tu canción favorita? Ayer, en el TikTok me apareció la canción Downtown, con Petula Clark, y momentos después apareció la canción Vereda Tropical. Ya te conté que un domingo, en el Cine Montebello, exhibieron una película que era algo como un documental del festival de la canción europea, hablo de los años sesenta, la película era en blanco y negro. Apareció Petula, representando a Inglaterra, a mí me encantó la canción. La de La vereda tropical es una canción que le gustaba a mi papá. Me han explicado que el TikTok y el Facebook poseen un sistema, creo que le llaman de algoritmos, que detecta nuestros gustos y preferencias, así, en materia musical nos entrega géneros predilectos. Entiendo que estos chunches sepan qué clase de música me gusta y me envíen canciones favoritas, pero ¿cómo supo que mi papá, quien falleció en 1990, tenía como una de las canciones predilectas a La vereda tropical? Escucho el principio de la canción (voy por la vereda tropical…) y de inmediato aparece la imagen de mi papá, con su chaleco y con la camisa arremangada, señal inequívoca de que siempre estaba dispuesto al trabajo. Mi mamá me dice: tu papá siempre fue muy trabajador. No sabría decir cuál es mi canción predilecta. Como todo mundo, mi vida ha sido marcada, en diferentes etapas, por muchas canciones. Tal vez muchos chavos, igual que yo, en los años setenta, se sentaban en una banca del parque, frente a La Casa del Ciclista, para escuchar los discos que ahí ponían, con volumen alto. En dos o tres ocasiones fui a la tienda de mi mamá a pedir dinero para comprar uno de 45 revoluciones, estos discos eran chicos, por lo regular sólo traían dos canciones, una de un lado y otra en el anverso. Me cae mal la canción de Leo Dan: Mary es mi amor, y sin embargo la sé y a veces me he descubierto tarareándola y recordando que el nombre de Mary lo cambiábamos por el nombre de la chica que nos gustaba, porque Mary no era el amor de todo mundo. Quien estaba enamorado de una chica que tenía el nombre largo hacía un interesante ejercicio de dejar el nombre en tres o cuatro letras para que la melodía no cambiara. Si la chica se llamaba Rosa entraba cabal, pero si la chica se llamaba Margarita o Gumersinda había que cortar de tajo las últimas letras y cantar, un poco forzado, Marga es mi amor o Gume es mi amor. En los años sesenta no sabía el significado de Downtown, pero al salir del cine la fui tarareando hasta llegar a casa. Ahora, cuando el sistema de algoritmos me la programa mi espíritu se llena de gozo. Tal vez sea mi favorita, diría Sabines, la preferida de mis padres, la escogida de mis hijos, la más cercana de mis hermanos, la canción más amada. Posdata: en realidad no sé cuál es mi canción favorita, hubo un tiempo, en mi adolescencia, que cantaba, a todas horas, una canción de Manzanero: Somos novios, y ni novia tenía. ¡Tzatz Comitán!