jueves, 26 de febrero de 2026
CARTA A MARIANA, CON UN CORAZÓN
Querida Mariana: una amiga se molestó cuando una comadre le dijo que su hija estaba “cacheteando el pavimento” por fulanito. Mi amiga sabía que su hija estaba muy enamorada del fulanito, eso era una certeza, lo que le molestó fue la expresión, la manera tan vulgar de decirlo. ¿Cacheteando el pavimento? Pues sí, en México era una frase común, no sé si ahora se siga empleando. Mi amiga, enfermera de profesión, muy responsable, se enojó con su comadre, se enojó de por vida, por esas “simples palabras” echaron por la borda una amistad de muchos años. Yo entendí que mi amiga había salido en defensa de su hija. ¿De verdad? En realidad, la hija, profundamente enamorada, ni se enteró de este desaguisado.
Si tomamos la frase en forma literal, que es como lo tomó mi amiga, aparece la pregunta: ¿cómo es posible que alguien esté cacheteando el pavimento? La única respuesta es que ese alguien anda tirado, su cachete está pegado al piso. Si lo vemos así, entonces mi amiga tuvo razón de molestarse, porque la comadre dijo que la muchacha andaba tirada en el piso, casi arrastrándose por el otro. Y acá ya estoy dándole una connotación muy fuerte, porque arrastrarse por otro es algo denigrante. Así lo interpretó mi amiga y terminó furibunda.
Invité a mi amiga a tomar una limonada y poco a poco fuimos desmenuzando el tema, ella, poco a poco, aceptó que la frase de la comadre la dijo en forma irreflexiva, sin ánimo de dañar; es decir, lo hizo sin tomar en cuenta el sentido completo, sin pensar en el sentido literal. Son de esos dichos que en el país se expresan en forma cotidiana, sin que reflejen un verdadero sentir. ¡Ah, cuántas frases se dicen en el día sin que se analice bien el sentido preciso!
Por ejemplo, todo mundo dice frases como: “estar en la luna” o “está haciéndose pato”. Si lo analizamos en sentido literal vemos que ambas frases no están “con los pies en la tierra”. ¿Estar en la luna? Nadie ha estado en la luna, bueno, incluso los incrédulos juran que eso de que la NASA puso a astronautas en el planeta fue falso, una mera fantochada. ¿Quién se hace pato? Tampoco. En la historia de la humanidad no ha existido ningún caso donde un ser humano trasmute en un palmípedo. En Comitán decimos de un compa desobligado que “se hace tacuatz”, porque el tlacuache se hace el muerto cuando se ve en peligro. Bueno, nadie se encabrita al máximo por esto, porque lo usamos de manera coloquial. Nunca, tampoco, en la historia del pueblo alguien se ha vuelto un tlacuache. Ahora, dicen, hay gente que se cree chucho o gato (la gente emplea el término therian), es puro cotorreo. ¿Por qué se dice cotorreo? ¿Porque es algo cotorro? A propósito decimos. “el que es loro donde quiera es verde”, nadie quiere decirle al otro que es un loro, es una mera expresión, una forma expresiva de nuestro lenguaje.
Todo mundo sabe que hay formas y formas de expresión. Mucha gente dice que fulanito está enamorado, pero los amigos, en forma coloquial, dicen que fulano está “enculado”.
Posdata: mi amiga, al final, después de dos limonadas entendió esta extraña forma de expresarse, pero, antes de levantarnos sentenció: “sí, tenés razón, pero no perdonaré a mi comadre, pendeja, qué se está creyendo”. Reímos. Cuando ya solo caminé por el parque, pensé en la frase: ¿qué se está creyendo?, que también es muy socorrida y que es una frase inocente en apariencia, porque sobaja a la otra persona. ¿Qué se está creyendo?; es decir, no es lo que piensa que es, y este pensamiento va desde considerarse una persona muy importante, casi casi rozando con la Nobleza, hasta alturas celestiales. ¿Qué se estaba creyendo la comadre? Boba, ¿acaso reina?, ¡ja!, plebeya era.
¡Tzatz Comitán!
