viernes, 27 de febrero de 2026
CARTA A MARIANA, CON UNA FOTOGRAFÍA RESCATADA DEL FUEGO
Querida Mariana: esta foto iba para la hoguera. Se salvó. No sé cómo, pero se salvó. Esta foto estaba en la casi única libreta que se salvó del fuego. Tampoco sé cómo no terminó en el infierno. La libreta número dos, que (según etiqueta) inició el 23 de diciembre de 1989 y terminó en marzo de 1990, no se fue al tambo donde quemé todas las libretas.
Ni me preguntés de dónde saqué la fecha de la foto: 6 de febrero de 1978. Tal vez quien me la regaló tenía anotada la fecha al reverso. Me encanta saber que la mañana del 6 de febrero de 1978 el amigo que tomó la foto tuvo la delicadeza de anotar la fecha. Ahora ya es un documento histórico. La foto se salvó, tal vez para que en el 2026 la compartiera con vos. En estos tiempos mucha gente todavía se pregunta cómo fue la llamada Manzana de La Discordia, que en un momento de fines de los años setenta la derruyeron; es decir, casi casi un año después de que esta foto fue tomada. Los políticos ya habían decidido que la tirarían, los simples mortales caminábamos sin saber que esa decisión nos quitaría parte de nuestra historia personal y comunitaria. Entiendo que la decisión fue tomada porque la manzana ya había perdido la armonía arquitectónica que había tenido a principios de siglo, además querían que (como está ahora) se viera el templo de Santo Domingo y la Casa de la Cultura. El parque ampliado, el actual, ganó en estética, pero perdió la intimidad que tuvo en los años setenta, cuando todo mundo caminaba los domingos, formando dos aros, uno conformado por varones y el otro por mujeres, lo que permitía que se dieran lo que Doña Tony Carboney llama “quemones”, era un pueblo afectuoso. Todo terminó con la picota que derribó esta manzana, que, como se ve, en tiempos antes de la gentrificación, era comercial en gran parte, aunque, como en el caso de “Novedades Cecilia”, por ejemplo, en la parte posterior servía como habitación de la familia Gordillo Domínguez.
¿De verdad es una imagen capturada el 6 de febrero de 1978? Quienes vivieron esa época podrán corroborarla, además, pienso, los amantes de autos podrán identificar los que están estacionados y decir si, en realidad corresponden al final de los años setenta. Yo, lo sabés, soy experto en nada, pero pienso que el logotipo que tiene el carrito que está al lado del señor con sombrero es de un Opel.
En febrero de 1978 yo no estaba en el pueblo, en ese momento andaba en la CDMX (Distrito Federal), así que mi recuerdo es volátil (como siempre). Identifico algunos negocios por sus letreros, pero donde no alcanza mi vista no logro identificar qué negociación había. En la esquina más próxima, donde inicia el portal, está el consultorio del dentista Armando Gordillo, luego está Novedades Cecilia (negocio que aún está vigente, por la calle que sube al templo de Guadalupe. La picardía comiteca ahora le dice Antigüedades Cecilia. Ah, el pueblo es cabroncillo). Luego está la Dulcería Italiana. ¿Qué negocio seguía? Luego está la Casa Tovar, que era el negocio que más anuncios de bandera tenía: Philips, Emerson y Olivetti. Luego hay otro negocio o dos. Lo que sí recuerdo es que en la mera esquina estaba la tienda de Don Hernán León, que era mi vecino, porque su casa también estaba en la esquina donde estaba la casa que mandaron a construir mis papás, a una cuadra de la Escuela Fray Matías de Córdova. La casa de Don Hernán, de dos plantas, aún sigue en la tercera poniente, mi casa ya pasó a mejor vida, ahora es un moderno hotel, propiedad de la familia Bermúdez Albores.
Posdata: tampoco fui testigo del derrumbe de la manzana, un día viajé al pueblo desde la Ciudad de México, en plan de vacaciones y ya encontré que había desaparecido y que comenzaban a enlajar la plaza para la ampliación y dejarlo como está ahora. Ah, qué vista tan soberbia, pero fue como si un día alguien botara el faro para que no estorbara la visión del mar. ¡Bobos! No sabían que el faro era importante para que los barcos desorientados hallaran la ruta correcta. Nos quedamos sin manzana. ¡Dios mío! Qué habría sido de Newton sin manzana, qué de la bruja de Blanca Nieves, que de Eva, ¡de Eva y Adán! El principio de la vida habría sido otro, uno más pedestre, menos lleno de vida.
Te comparto la foto con su fecha, aunque dudo que ésta sea precisa, pero así lo hallé y así lo comparto. Ese espacio fue parte de nuestro espíritu, quienes lo vivimos aún lo añoramos, algo importante nos quitaron. A veces, bobo que soy, hago la cuenta y saco la conclusión que perdimos, porque esta manzana se convirtió en una simple fuente, carente de historia, de identidad, porque la podemos hallar en cualquier parte de México. Sólo las palomas son felices, pero ni éstas lo gozan siempre, porque a veces la fuente no tiene agua. ¿En dónde se ha visto una fuente que pierda su vocación? Pienso que Comitán perdió algo de su vocación cuando tiraron las construcciones que tanta vida provocaron. No hubo otro espacio más lleno de vida frente al parque central. Jamás volverá a ser lo que fue.
¡Tzatz Comitán!
