domingo, 11 de enero de 2026
CARTA A MARIANA, CON HALLAZGOS
Querida Mariana: a veces me siento como Sherlock Holmes; a veces me siento como el que descubrió la tumba del Rey Pakal. A veces voy al Archivo Histórico de Comitán y busco entre papeles. Me pongo un cubreboca, un par de guantes desechables (de esos blancos) y comienzo a hurgar en archivos viejos. El otro día hallé una carpeta que incluye dos temas, en apariencia dispares, pero algo hizo que la directora del archivo en ese momento los colocara unidos. Un documento habla acerca de la sucesión testamentaria de la señora María del Carmen Abarca viuda de Figueroa, y el otro documento habla de la solicitud de una escritura que hace el ingeniero César Castellanos. Ahí está el lazo de unión: la señora María del Carmen fue la abuela de Rosario Castellanos y el ingeniero César fue su papá; es decir, acá está unida la suegra con el yerno. ¿Por qué? Ah, digo que los archivos entrañan misterios que, en este caso, no tienen mayor importancia, porque son dos documentos distintos que están en una misma carpeta.
Me siento un descubridor, pero como no soy experto sólo me asombro ante lo hallado y dejo que los historiadores interpreten los enigmas.
A ver, te paso copia de lo que encontré. En el primer documento se cuenta que en 1935 Jesús Figueroa Abarca (hijo de la difunta abuela de Rosario) fue nombrado albacea de la sucesión testamentaria. Don Jesús (quien luego vivió en el Distrito Federal), en 1935 tenía 29 años, era agricultor, soltero, con habitación en la casa número 19 de la sexta calle. Lo simpático del caso es que en 1938 seguía sin resolverse la sucesión y, como don Jesús se iría de Comitán, nombró a don Clemente Arizmendi para que se hiciera cargo de los trámites.
Consigno, cuando menos, los datos del caso porque puede ser de interés para los estudiosos del árbol genealógico de Rosario Castellanos. La difunta fue hija del señor Cándido Abarca y de la señora Manuela Argüello (que resultan ser los bisabuelos maternos de Rosario). Cuando la señora María del Carmen falleció, el 7 de octubre de 1934 (de gastroenteritis) tenía 62 años, era viuda, de oficios domésticos, originaria y vecina de esta ciudad.
Pero, el documento más inquietante es el relacionado con el ingeniero César. Sucede que él solicita el testimonio de la escritura número 15, de fecha 19 de mayo de 1916, donde quedó asentado que el señor Isidoro Castellanos (con autorización de su esposa la señora Carlota Grajales de Castellanos) vendió al ingeniero César una parte de su rancho “Santa Rita”, del distrito de Álvaro Obregón, municipio de Ocosingo. La fracción en cuestión tenía las siguientes medidas: 213 hectáreas, 42 áreas y 60 centiáreas (pucha, mirá: doscientas trece manzanas).
La historia registra que el ingeniero César tenía dos haciendas: El Rosario, en Ocosingo; y Chapatengo, en La Concordia. ¿Y Santa Rita? Acá será importante que los investigadores hagan su chamba, que vean en algún mapa de Chiapas de la época, si en la zona de Ocosingo hay dos haciendas: El Rosario y Santa Rita, porque en caso de comprobar dicha existencia significaría que el ingeniero César, papá de Rosario, tuvo dos propiedades en aquel municipio. ¿Fue así? No lo sé. Por eso digo, ya descubrí el archivo con esta información, ahora es tarea de expertos dilucidar el misterio. Para el 22 de abril de 1935, el documento dice que el ingeniero César Castellanos era mayor de edad, casado, con habitación en la casa número 19 de la sexta calle de Comitán (el mismo domicilio de Don Jesús, su tío político).
Posdata: te paso copia del hallazgo, porque sé que a alguien puede interesarle. Estoy seguro que vos no tenías este dato: el ingeniero César fue propietario de una fracción de la hacienda “Santa Rita”, del municipio de Ocosingo. Este es el dato preciso. ¿Qué pasó con esta fracción? Eso ya es motivo de estudio. Queda abierta la puerta para los investigadores, son ellos quienes marcarán la ruta.
En un mapa de Chiapas, realizado en 1856 (tiempos de Ángel Albino Corzo) aparecen las dos posesiones del ingeniero César: en el Departamento de Chilón, El Rosario; en el Departamento de Comitán, Chapatengo. Pero, pegadito a El Rosario ¡se encuentra Santa Rita! Aparecen como colindancias. ¿Por eso adquirió el ingeniero la fracción de Santa Rita? Insisto, ahí queda la tarea para expertos. Yo hasta acá llegué.
¡Tzatz Comitán!
