sábado, 17 de enero de 2026
CARTA A MARIANA, CON PAPELES
Querida Mariana: antes se decía que el mínimo papel superaba a la más excelsa memoria. Entiendo que el mensaje era: “anotalo en un papelito, así no lo perderás”. Ahora, el avance de los chunches tecnológicos ha suplido con mucho a los papelitos, porque todo se anota en dispositivos electrónicos. Hay agendas electrónicas que tienen el agregado de imágenes y de voz, así, como si fuera Alexa, desde temprano te avisa qué compromisos tenés y te recuerda los cumpleaños del día, para que de inmediato mandés un mensajito o si tenés mucha confianza le echés una llamada.
Fijate que ayer (en 2026) encontré un papelito de marzo de 1992. ¿Mirás? Un papelito que ha sobrevivido al alud del tiempo. ¿Cuántos años tiene? A ver, en marzo de este año cumplirá 34 años. Pucha, casi tu edad. Cuando vos no eras proyecto de vida, todavía, yo andaba trepado en el escenario de la Sala de Conferencias de la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez, porque el papelito que encontré habla precisamente de una noche en que se presentó un libro de poemas del gran poeta chiapaneco Joaquín Vázquez Aguilar, el hijo predilecto de Cabeza de Toro.
Quincho falleció en enero de 1994, dos años después que anduvo en Comitán. Ahora, cuando llega el aniversario de su fallecimiento muchas instituciones le dedican recitales y conversatorios. Todo mundo reconoce que Quincho es uno de los grandes poetas de Chiapas, de México. Es una pena que haya muerto joven. Lo encontraron en un departamento, en Tuxtla, días después de su muerte. ¡Qué pena! Solo, como una gaviota extraviada, como si añorara su mar en medio de tanta plancha de cemento.
El otro día, mi amigo Baltasar Ramos compartió recuerdos de Quincho en San Cristóbal de Las Casas. Ya te conté que Baltasar se inscribió en literatura, en la UNACH, y viajaba todas las tardes desde San Cristóbal hacia Tuxtla, hasta que un día se fastidió y abandonó el estudio, pero como para ser escritor no se necesitan títulos, él ha insistido en su gusto por la creación y ya tiene varios libros, de poesía y de narrativa. Algo le pepenó a Quincho, porque Quincho, además de ser un gran poeta fue un gran promotor de la creación. A mí me tocó conocerlo en el Centro Chiapaneco de Escritores, donde era coordinador.
En 1992 estuvo en Comitán, en la noche, a las siete, fue la presentación de uno de sus libros. De inmediato todo mundo se dio cuenta que estaba alicaído, cómo no, tenía una gran colitis. Elva le recetó medicina y le dijo: “¿Cómo es posible que un bolo con tanta experiencia no sepa cómo curársela?” A lo que Pepe Falconi dijo: “es que es un bolo lírico”. No obstante, Quincho cumplió con su compromiso. En la mesa de honor estuvo Quincho, Elva Macías (quien quiso mucho a Quincho) y José Falconi, quien ahora es candidato para obtener el Premio Chiapas. Pepe Falconi radica actualmente en la CDMX. En el papelito que encontré hay dos o tres notas que quiero compartir con vos, esa noche (14 de marzo) celebramos, además de la presentación de Quincho, que estaba casi ponchado, el cumpleaños de Pepe Falconi, quien nació el 14 de marzo de 1953. Además de los mencionados también estuvieron Jesús Morales Bermúdez, Mario Nandayapa, Blanca Margarita López Alegría y Paco Flores (quien era el director de la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez). La cena fue en el restaurante del Hotel Real Balún Canán, edificio que ahora es del grupo de Manuel Albores Alcázar.
Quincho debió cuidarse, los demás le entramos con fe a la cena. Alguien comentó que José Falconi era alguien a quien le encantaba comer dulce y era muy sensible, “¿sensible? -dijo Elva- es dramático”. Elva, como siempre, tuvo para todos.
Posdata: hallé este papelito, un pedazo de papel que conservó trozos de aquel día, de aquella noche. Dos años antes que Quincho muriera en forma trágica. Fue un bolo con experiencia, pero no tuvo la sapiencia para eludir a la muerte. Se cumplió lo que dijo Falconi: “fue un bolo lírico”.
Dora Patricia Espinosa siempre repite que el mejor homenaje a un escritor, a un poeta, es releer su obra. ¿Cómo ves si copio un fragmento de “Magresal” y lo leemos?
“A la orilla del estero de Cabeza de Toro, cerca del embarcadero, hay un magresal. Es el árbol más viejo de todos. Es tan viejo que se le han caído todas las hojas, como a mi padre se le ha caído el cabello. Tal parece que ha estado allí desde siempre, desde la raíz de los siglos. Todavía sigue de pie a pesar de que por él han pasado todas las calamidades, chubascos, inundaciones, temblores, quemazones, comejenes. Además de ser el más viejo es también el más corpulento. De él podrían salir montones y montones de leña para abastecer por días y días los fogones de las casas de la ranchería. Al amanecer, cuando se viene de pescar y el estero se abre al día con el verdor fresco del manglar y la alegría blanca de las garzas, el magresal se alza con su grotesca figura esquelética y ceniza…”
¡Tzatz Comitán!
