domingo, 12 de abril de 2026
CARTA A MARIANA, CON UN INÉDITO
Querida Mariana: ¿ya leíste el título del primer capítulo de esta novela? Algo se alcanza a ver en la fotografía que anexo. Dice: “Lo que no se publica también pesa”. Por el momento, no sé hasta cuándo, el texto está inédito; es decir, no se ha publicado, pero ¡ya pesa! Álex Flores me envió una copia de la novela sin título. La he leído con atención. Es ficción, por supuesto, pero el entorno es Comitán, el Comitán de estos tiempos, de redes sociales y de comportamientos.
He dicho que estoy contento porque, cuando menos en narrativa (parece que no sucede lo mismo en poesía), en el Comitán actual hay una cantidad de muy buenos escritores. Te conté que en el 2025 y lo que va del 2026 aparecieron tres novelas fundamentales para la historia de la literatura comiteca. Son tres textos soberbios, cada uno en la senda elegida. Apareció la novela: “Espejo de los días”, de Mario Escobar, una novela apocalíptica de gran factura; también apareció la novela “Don Pedro de Portocarrero. Crónica de sucesos recuperados del olvido”, de Luis Armando Suárez Argüello, novela histórica que da cuenta del origen de nuestra ciudad, que, en 2028, cumplirá quinientos años; y más recientemente, la novela “Mi deuda con Franco”, de Javier Trujillo López, que es un recuento de la relación de un hijo con el padre, escrito en forma sencilla, pero prodigiosa. ¿Mirás? Pienso que jamás en el pueblo, en tan poco tiempo, aparecieron tres novelas con un esplendor único. Lo que parecía ser un coto cerrado ahora se abrió en un abanico y, lo más sorprendente, es que todas estas ramas son tan o más brillantes que las anteriores. Casi se podría apostar por esta generación del siglo XXI. Y ahora hay que agregar el nombre de Álex Flores, con la novela sin nombre, porque el inédito es de calidad.
¿De qué trata la novela de Álex? De un periodista comiteco que publica nombres, fechas y contratos que resultan una bomba que incomoda a las autoridades. El enojo crece a la par de las publicaciones y del número de lectores que comienza a interesarse por lo que él publica y quien comienza a ser conocido como “El fantasma”. La personalidad de este periodista trasciende a nivel nacional y toma mucha fuerza. El tema es apasionante y el autor tiene la malicia literaria suficiente para enganchar al lector.
Hay un instante donde una diputada federal habla en tribuna a favor del periodista: “No me vengan a hablar de democracia si no son capaces de proteger una redacción que apenas tiene sillas estables. Comitán no sólo es tierra de poetas. Es tierra de periodistas valientes. Y uno de ellos, con seudónimo o sin él, les está ganando la partida sin disparar una sola bala”.
Sí, ya sé, ahora querés conocer más de esta novela sin título. ¿La publicará Álex?
Mientras tanto, comparto con vos el inicio de la novela:
“Comitán huele distinto por las mañanas. No al atol recién preparado ni al café tostado del centro. Francisco Rosas lo sabe bien: es un olor más sutil, casi imperceptible, una mezcla entre el humo del primer carro encendido, el pan recién horneado en la esquina y la humedad que se cuela por debajo de las puertas. A veces cree que ese olor tiene que ver con la historia, como si la ciudad aún respirara lo que han callado tantos”.
Posdata: celebro que la narrativa comiteca está en un gran momento. Por el momento han aparecido varones, aparecerán, sin duda, las mujeres narradoras. Como dijo la diputada, personaje del libro, Comitán no sólo es tierra de poetas, también lo es de periodistas valientes y, por supuesto, de grandes narradores.
¡Tzatz Comitán!
