jueves, 23 de abril de 2026
CARTA A MARIANA, CON UN POEMA DE SABINES
Querida Mariana: Dora Patricia Espinosa sostiene que el mejor homenaje para un escritor muerto es leer su obra. Cuando lo dice no inventa el hilo negro. Muchas personas, a través de la historia, han dicho lo mismo. Y esto es cierto, porque la gloria del escritor estriba en su creación y no en otra cosa.
Ahora, en 2026, vos lo sabés, el Congreso del estado de Chiapas nombró Año Jaime Sabines y esto ha permitido que se realicen muchos actos en su honor, muchos por parte de Coneculta. En la mayoría de actos se leen poemas de Jaime.
Hay una idea fundamental en la creación de Sabines: la certeza de que empleó palabras y temas sencillos, con gran capacidad, ritmo insuperable y cercanía con los lectores.
Los peruanos dirían que tiene algunos poemas huachafos; es decir, medio cursilones, pero jamás resbaló en el tema del amor, que es dificilísimo de tratar, él, como dijo aquel famoso verso de Díaz Mirón, cruzó el pantano sin mancharse.
Te invito a leer el poema “Julito”, dedicado a su hijo. Es un poema sencillo, anecdótico, que se mantuvo en la orilla de la huachafería:
“Dice Julito que este soldadito de plomo que tiene en la mano recibió un balazo en la nuca y cuando estaba en el suelo vino una serpiente y le mordió la pierna.
Éste ya no sirve, dice, y lo coloca bocabajo y le echa unos trapos sucios encima.
Los tres soldaditos que le quedan en las manos empiezan entonces a pelearse entre sí, y se dan de golpes y brincan, y uno de ellos monta un caballo por encima de escarpadas cajas de zapatos, hasta que cae a un río y hace "poch", y empieza a nadar por entre las flechas de los indios.
Zumban las flechas y Julito saca su pistola y dispara dos o tres veces hasta que cae muerto. Con las piernas y los brazos abiertos y extendidos y la cabeza inmóvil sobre el hombro derecho, yace Julito con los ojos cerrados, la mano abierta y la pistola a un paso de su mano.
¡A almorzar, Julito! grita la mamá desde la cocina, y Julito brinca, se levanta como un resorte y montando un caballo que no conozco se aleja gritando: ‘voy mamá’.”
¿Mirás lo que digo? ¿Qué poeta se atrevería a usar la palabra “poch” con tal destreza? Poch, palabra onomatopéyica. Sólo Sabines se atrevió a usarla, porque fue un poeta que supo que toda sustancia lingüística es material para cocer los panes poéticos y, al estilo de Jesús, repartirlos entre la multitud. En estos tiempos de celebración hay cientos de apóstoles que siguen propalando sus poemas, su verbo.
“Hasta que cae a un río y hace “poch”…”Oh, qué tuxtlecada tan genial. En Comitán, un poeta habría dicho “pongoch”, pero esto es ficción, porque ningún poeta comiteco lo habría empleado, porque acá somos más solemnes, caminamos por sendas No Sabines, por eso nos ha ido como nos ha ido, nadie (salvo la Chayito) llegó a las alturas de Jaime. Y ya que mencioné a Rosario debo decir que ella fue anti solemne, fue irónica y río pleno de humor. Rosario en algún texto mencionó la palabra “cutushito” que es un modismo comiteco y que no tiene traducción. ¿Cómo traducir “poch” en una lengua extranjera? No se traduce, se coloca tal como suena, porque la onomatopeya se entiende en cualquier idioma.
Así como no queriendo, esta mañana ya honramos a Jaime, lo honramos al leer su poema “Julito”, diminutivo que expresa cariño, que indica cómo el papá estuvo atento al juego del hijo y lo trasladó al poema en prosa. “Julito” es como un cuentito, como un abrazo que le dio al hijo y que compartió con sus lectores. He visto que muchas personas sugieren tal o cual poema amoroso para compartir con una chica. Yo sugiero a papás y a mamás que lean este poemita con sus hijos. Es un cuentito poema lleno de ternura. Además, la niñez comiteca aprenderá la palabra “poch”, que indica caída, que es lo mismo que nuestro “pongoch”.
Posdata: Sabines fue un atrevido, se arriesgó. Por eso, muchos críticos exquisitos comentan que tiene algunos poemas con piedritas. ¡Ah, pobres solemnes! Ante la aceptación de los poemas de Sabines por parte de los jóvenes su crítica hace ¡poch! ¡pongoch!
¡Tzatz Comitán!
