lunes, 13 de abril de 2026
CARTA A MARIANA, CON VOCES
Querida Mariana: esta fotografía es de los años cuarenta del siglo XX. Son quince chicas, porque catorce de ellas son damas de la muchacha que cumple sus quince años. La fotografía fue tomada en el patio de una casa de Huixtla.
Sí, ahí está la princesa huixtleca de Comitán, mi mera madre. Todas las damas son muy bellas, pero, disculpá, la más linda es la chica que años después será la mamá del pichito bonito llamado Alejandro.
A la distancia, ¿la identificás? Está en la primera fila. En el centro está la quinceañera (alguien de Huixtla podrá decir quién es) y mi mamá está a su lado. Sí, la princesa huixtleca de Comitán es la quinta chica, de izquierda a derecha. ¿A poco no es bella? ¿Verdad que sí? Ella, entiendo, aún no tenía quince años, era más jovencita. Siempre fue alta, esbelta, como una línea de luz.
Mi mamá nació en 1930. Tal vez, digo sólo que tal vez, la quinceañera nació en 1929. ¿Vive alguna de estas chicas? Mi mamá falleció en el 2025, alcanzó a vivir noventa y cinco gloriosos años. Es probable que alguna de estas muchachas aún viva, tal vez viva en Huixtla.
Esta fotografía, como todas, es testimonio de un momento, apenas un instante. ¿Qué fue de la vida de cada una de ellas? ¿Todas se casaron? ¿Cómo les fue en sus matrimonios? ¿Alguna quedó soltera?
Mi mamá, más o menos en la edad que fue tomada la foto, abandonó su pueblo, trepó al tren (esperó el tren en un hermosísimo edificio donde estaba el andén) y viajó a la Ciudad de México, donde estudió contabilidad privada y recibió algunas clases de francés (ah, me encantaba cuando decía que su primera lección fue decir oui, alzaba la boquita como si besara el aire y demostraba cómo debía pronunciarse la palabra francesa). Trabajó en una empresa de españoles, en el centro de la gran ciudad. El destino hizo que regresara a Chiapas, porque se casó con mi papá (la historia del noviazgo está resumida en una serie de cartas que le enviaba mi papá y mi mamá conservó).
Mi mamá y mi papá se casaron un 19 de marzo de mil novecientos cincuenta y tantos, en un templo en la CDMX. Para su luna de miel viajaron a Veracruz y cuando volvieron a Chiapas, ya para instalarse en la casa del centro de Comitán, mi tío Quito le dio una infausta noticia a ellos, el esposo de mi tía Lolita lo habían asesinado en Villaflores. Pero, ¡cómo!, si mi tía Lolita Molinari había estado en la boda de ellos, al lado de su esposo. Sí, la vida es apenas un instante, es frágil como el tallo de una violeta o de una margarita, basta un apretón de dedos para doblar el gajo. Mi mamá y mi papá desviaron su camino y fueron a Villaflores para ayudar a mi tía en el negocio que tenía al lado de su esposo: la distribución de la cerveza Carta Blanca. Hasta que quedó más o menos estable la condición familiar, mi papá y mi mamá llegaron a vivir a Comitán. No hubo un festejo especial para recibir a mi mamá, se entiende, el pueblo no sabía que llegaba una princesa a Comitán, no sabía que llegaba la princesa huixtleca, que está en esta fotografía de recuerdo.
Todas las damas llevan un bouquet de flores frescas, están paradas frente a una puerta de madera, que, en la parte superior, tiene una ventila disimulada con maderitas verticales.
Esta fotografía es un instante. En la vida, nadie sabe qué sucederá en el momento posterior. Mi mamá no sabía que se casaría con mi papá y sería mi madre. No lo sabía. Ninguna de estas chicas sabía qué seria de sus vidas. ¿Viven algunas de ellas? Tal vez sí, las sobrevivientes están a punto de cumplir cien años. ¡Ah, Dios bendiga! Ojalá gocen de salud, porque ésta es el tesoro más deseado. Si las sobrevivientes se casaron, ojalá disfruten la compañía de sus hijos, nietos y bisnietos. Mi mamá se casó, tuvo un hijo y cuando me casé tuvo una hija (porque mi Paty fue muy cariñosa con ella y ella recibió el trato de hija amada y mi mamá tuvo una hija), luego tuvo dos nietos varones. Al final de sus días, que los pasó en casa, Fer vino a acompañarla. Un día, mi mamá me dijo: ah, Fer es muy cariñoso conmigo.
Posdata: tengo muchas historias para contar de mi mamá, las iré compartiendo con vos, poco a poco. El otro día en el Facebook vi fotos del inicio de la Colecta de la Cruz Roja en todo el país y recordé que cuando mi papá fue presidente de la Cruz Roja en Comitán, mi mamá fue la presidenta de las damas voluntarias y, como en todas sus iniciativas, hizo una gran labor a favor de la institución, en forma amable y desprendida. Sí, Comitán tuvo la oportunidad de tener en su seno a la princesa huixtleca de Comitán, quien aparece en esta foto, y se ve linda, bella, muy digna.
Como en la película “La sociedad de los poetas muertos”, en esta fotografía todas las muchachas nos hablan a los de estos tiempos. Mi mamá lo hace, debo estar pendiente para escuchar algo que ella pronuncia.
¡Tzatz Comitán!
